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06# Bienvenida


— ¡Ahí están, ahí están!

— ¡Gracias a Dios, regresaron a salvo!

No había forma de que Peter pudiera describir lo que sentía en aquel momento.

Solo... Solo había imaginado ese instante todas las noches durante 5 largos años; mientras lloraba durante las noches; cuando se encontraba a solas, abrazando las escasas cartas que llegaban hasta él.

¿Estaba despierto? ¿No era otro de sus desesperados sueños en el que imploraba por su regreso?

Distinguir a James entre los soldados que bajaron de los aviones, con su uniforme de sargento; con sus preciosos ojos azules, y esa sonrisa que se ensanchó, su psique estalló en alegría y estrellas resplandecientes.

Había regresado a casa.

— ¡Mami, mami, ahí está papá!

El pequeño Andrew reaccionó antes que él y se soltó de su mano para correr hasta su padre; tenía apenas 6 años, pero era alegre y tan fuerte que sus pequeñas piernas apenas podían sostener tanta energía.

Peter vio el momento en que Bucky corrió a toda velocidad y, en un momento, sostener al hermoso niño que no había visto en tanto tiempo, pues se enlistó en el ejército cuando recién había cumplido un año.

Se reconocieron de inmediato, porque Peter se encargó de mostrarle a su pequeño hijo fotografías de su valiente padre, así como de enviarle imágenes a James de las etapas más importantes del bebé que dejó bajo su cuidado.

Se vio a sí mismo corriendo también, derramando lágrimas, intentando no tropezar por toda la emoción estallando dentro de él.

— ¡Bucky!

Fue recibido por los besos del maravilloso hombre por el que había rezado todos los días.

Al fin la guerra había terminado.

— ¡Papi, papi! — su pequeño Andrew interrumpió graciosamente los besos que se daban sin parar — ¿Te subiste a uno de esos grandes aviones? ¿Yo también puedo?

— Mejor que eso, ¡tendrás tu propio avión!

— ¡¿En serio?!

Bucky lo bajó de sus brazos un momento para buscar algo en su bolsa de viaje; fue entonces que vieron un lindo avión de metal que su niño miró con absoluta emoción.

— ¡¿Es para mí?!

— Así es, hecho especialmente para ti~

Benjamín lo recibió y lo elevó por el cielo, haciendo una graciosa imitación de un motor.

— Peter — Barnes lo volvió a abrazar, y él lo estrechó como si su vida dependiera de eso — No volveré a irme, lo prometo.

Y le creyó, porque era un hombre de palabra: juró hacer del mundo un lugar mejor, y lo cumplió; prometió regresar, y ahí estaba.

Entre los brazos de James, con su pequeño corriendo a su alrededor, Peter podía confiar en un futuro.