Disclaimer: Ranma 1/2 y todos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi. Esta obra fue creada sin fines de lucro.
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Había vagado por las calles durante toda su vida. El cielo era su techo y el pasaje su recinto.
No se quejaba, esa es la suerte que le tocó, y siendo un poco engreídos, la había librado bastante bien hasta ahora. Una pelea por aquí, una atraco por allá y alguna que otra casa provisional que le llenara la tripa y lo mantuviese caliente. Nada formal, nada permanente.
No envidiaba el estilo hogareño del que gozaban otros de su especie: él prefería la aventura. Y aunque en ocasiones contaba con uno que otro compañero de viaje, le era más cómodo andar en solitario, sin tener que preocuparse por la supervivencia del otro. Puesto que, llegar a este mundo sin un protector que cubra tus necesidades llegaba a ser bastante difícil, incluso peligroso; para muchos el presagio de una vida triste, decadente y corta… muy corta. Es así que muchos de su especie se conglomeraban con otros, formaban uniones; siempre dirigidos por un líder que les dictaminaba qué hacer y a dónde ir. Pero eso no era para él, seguir órdenes o imponerlas, en su defecto, le parecía un lío. Tener la responsabilidad de alimentar y cuidar a otros no era algo que le motivase. Él vivía por y para él, así se había acostumbrado.
Él era un alma libre, despreocupada…errante. Su naturaleza era ser un haragán.
O al menos así lo era antes de encontrarse con esa mujer.
Esa mujer que siempre le visitaba en sus sueños; esa mujer que le sonreía, le acariciaba e inclusive le regañaba.
Esa mujer que, en sus sueños, él solía llamar:
—Akane.
