Nota de la autora: Esta historia es una especie de "segunda parte" de mi one-shot Kataang: Una vez más. La razón de poner estas palabras entre comillas es porque la historia no es una continuación de donde deje el one-shot anterior. Es más bien, una historia que detalla los acontecimientos entre Toph y Sokka mencionados durante la escena del álbum familiar en Una vez más. En este one-shot cuento la manera en la cual ambos aceptaron lo que sentían el uno por el otro y como eso llevo a la "creación" de Suyin (no hay contenido lemon pero si algunas menciones obvias al proceso de). Les he dado a Lin y Su una infancia relativamente feliz porque estas preciosuras se lo merecen más que nadie en todo el universo Avatar. Es bastante largo pero es porque detalle las partes que solo deje flotando anteriormente. No considero necesario leer Una vez más para entender Una última vez, leer ambos one-shots es decisión de cada persona. Espero que lo disfruten, recuerden que están en toda la libertad de comentarme que les pareció, los comentarios me ayudan a crecer como escritora.


No había un sonido que Toph Beifong amase más en el mundo que las carcajadas de su pequeña hija de 5 años. Cerró la puerta de su apartamento tras ella y comenzó a quitarse las pesadas botas que formaban parte de su uniforme de policía, las risas de Lin llegaban desde de su habitación combinándose con la calmada voz de un hombre que se encontraba con ella.

–Hora de dormir Lin. –Toph sonrió al escuchar la manera tan cariñosa con la que Sokka le hablaba a la pequeña, no podía evitar sentir aquella calidez en su corazón cuando sabia de la presencia del hombre de la tribu agua en su hogar. Se había vuelto algo completamente normal tenerlo ahí desde que Kanto las había abandonado, tomando un lugar inmediato en la vida de las dos mujeres Beifong. A su mejor amigo nunca le termino de agradar el padre de Lin, era en cierta forma bastante protector cuando se trataba de Toph, era algo que surgía en él de manera natural por el increíble afecto que sentía hacia ella. Sokka era la única persona en el mundo a la cual le permitía cuidar de ella, bastante segura que se debía al enamoramiento que había sentido por él desde sus años de juventud.

La mujer termino de quitarse las botas y comenzó a caminar sigilosamente en dirección al cuarto de su hija para sorprenderla, usualmente siempre llegaba cuando la pequeña se encontraba en su tercer sueño. Al acercarse más a la puerta pudo escuchar las risitas compartidas entre Lin y Sokka.

–Quiero que me cuentes una historia. –Había dicho Lin con la voz agitada, Toph alcanzo a escuchar los resortes de su cama, ella supuso inmediatamente que debía de estar saltando en ella.

– ¿Cuál te gustaría? –Pregunto Sokka con aquel tono tan paternal suyo.

–La del guerrero de la Tribu Agua enamorado de la maestra tierra. –Dijo la pequeña dejando de dar saltos, en su lugar, ahora lo único que saltaba era el corazón de Toph ante las palabras de su hija. Escucho la suave risa de Sokka.

– ¿De nuevo? –Pregunto el hombre. – ¿No te he contado esa historia varias veces?

–Es mi historia favorita. –Escucho que la niña respondía.

Toph se quedó parada en el pasillo, esperando con ansiedad a que el hombre comenzara con esa historia que parecía emocionar tanto a Lin.

–Muy bien. –Dijo Sokka riendo de nuevo. –Lo que sea que desee mi tejoncita-topo.


Sokka disfrutaba pasar tiempo con Lin, no podía evitar sentir un gran afecto a la pequeña hija de su mejor amiga, había momentos particulares –justo como el que estaba viviendo– en los que realmente sentía como si Lin fuera suya y no de aquel imbécil de Kanto. Era un sentimiento por el cual se reprendía más tarde mentalmente pero que no podía evitar, su amor por Lin era el amor que todo padre sentía por su hija.

–Vamos a ponerte cómoda primero. –Le dijo y la pequeña, con una enorme sonrisa, se metió dentro de las cobijas de su cama, Sokka la arropo y luego se sentó a un lado de ella para poder acariciar su cabello y adormecerla. Era algo que Lin amaba que hiciera. –Muy bien… Entonces vamos nuevamente por la historia del guerrero enamorado.

Lin asintió energéticamente mientras recostaba su cabeza en las almohadas y miraba con una enorme sonrisa al hombre frente a ella.

–Hace muchos años atrás, cuando un tirano malvado gobernaba el mundo… existió un grupo de valerosos guerreros dispuestos a hacer todo para vencerlo. –Comenzó Sokka, acariciando con suavidad el cabello de la niña. –El grupo de estos jóvenes guerreros estaba conformado por un maestro aire con el corazón más noble que hubiera existido en el mundo, una maestra agua muy hábil y con un gran sentido de la maternidad, un maestro fuego con un honor intachable, una maestra tierra implacable y por un muy apuesto, audaz, inteligente, estratega, magnifico líder, maestro espadachín, amante de los boomerangs…

– ¡Sokka! –Se quejó Lin con una risita infantil.

– ¡Oh, bien! –Bufo Sokka dirigiéndole una sonrisa a la pequeña. –Como decía… El último guerrero no poseía ningún don como el resto de sus amigos, era completamente común.

–Pero era el más sabio de todos. –Dijo Lin con una nota de orgullo que hizo a su corazón saltar de alegría.

–Algunos dicen que sí. –Dijo Sokka dándole un toque a la nariz de Lin y haciéndola reír nuevamente. –Estos cinco guerreros querían cambiar el mundo por lo que comenzaron un largo camino para alcanzar a aquel tirano y acabar con él. Nuestro guerrero venía de muy lejos, era un guerrero de la Tribu Agua del Sur que buscaba devolverle la esperanza a su gente. Muchas veces sintió que se perdía en el camino pero afortunadamente tenía a sus amigos cerca.

–El resto de los guerreros. –Canturreo Lin.

–Así es. –Confirmo Sokka. –Aunque el guerrero del sur se sentía un poco inútil en medio de cuatro poderosos maestros, ellos siempre le dieron un lugar importante, más que una amistad los cinco habían formado un vínculo más fuerte e irrompible.

–Eran una familia. –Sonrió Lin mientras daba un pequeño bostezo.

–Exacto, eran una familia aunque no todos ellos tenían la misma sangre. –Dijo con alegría al pensar en sus amigos y el gran vinculo que compartían.

–Como tú y yo. –Dijo la pequeña y él sonrió ante su comentario.

–Exactamente… Tal vez no tenemos la misma sangre pero definitivamente eres mi familia. –Respiro profundo antes de continuar con la historia: –Durante un largo tiempo nuestro guerrero de la Tribu Agua se dio cuenta que disfrutaba demasiado de la compañía de la maestra tierra, ellos eran mejores amigos y siempre estaban protegiéndose el uno al otro. –Sokka sonrió. –Él aún no quería admitir que sentía algo por ella más allá de su amistad, luchaba todos los días para evitar aquellos sentimientos invadiéndolo hasta que un día… estuvo a punto de perderla.

–Él nunca dejaría que le pase nada. –Bufo Lin con la voz ligeramente cansada.

–Eso es verdad, el nunca dejaría que le pasara nada. –Dijo con algo de melancolía. –En esos tiempos él se negaba a aceptar que era amor lo que sentía por ella, no fue hasta el día de la gran batalla contra el malvado tirano que él supo lo que la maestra tierra significaba para él.

Lin soltó otro bostezo y empezó a luchar para mantener sus ojos abiertos, sus parpados parecían comenzar a adquirir peso dirigiéndola lentamente a la profundidad de un sueño.

– ¿Quieres dejarlo por hoy? –Le pregunto, a lo que ella negó con la cabeza. –Muy bien… Durante la batalla final los guerreros se vieron en la necesidad de separarse, el guerrero de la tribu agua y la maestra tierra tenían la misión de derribar unas enormes aeronaves que amenazaban con destruir todo el mundo, durante la batalla los dos se vieron empujados por el borde de una, el guerrero de la tribu agua cayó sobre una plataforma pero la maestra tierra quedo colgando a la deriva siendo la mano de nuestro héroe su único medio para evitar caer.

» Él jamás sintió tanto miedo como en el segundo en que se dio cuenta que la mano de ella se resbalaba de la suya lentamente, tantos recuerdos juntos se arremolinaron en su mente, todas esos sentimientos reprimidos, se aferró a ella lo más que pudo. El terror que experimento al verla aferrarse a sus dedos, el terror que le invadió cuando pensó que era el final para ambos es algo que jamás podrá olvidar. Afortunadamente alguien vino a su rescate y ellos salieron vivos de esa situación.

– ¿Qué paso después? –Pregunto Lin con sus ojos parpadeando por el sueño. – ¿Le dijo que la amaba?

–No lo hizo. –Suspiro Sokka. –No sabía cómo hacerlo, además había alguien más en su vida en ese momento, no podía simplemente dejarla.

–Pero él amaba a la maestra tierra. –Se quejó Lin con los ojos cerrados. –Ellos son almas gemelas.

–Sí. –Dijo Sokka viendo a la pequeña acomodarse más entre las almohadas. –Ella es su alma gemela y él la amara toda la vida.

– ¿Algún día se lo dirá? –Pregunto Lin.

–No lo creo. –Dijo Sokka con tristeza.

–Es una lástima. –Dijo la niña mientras cerraba sus ojos y bostezaba por última vez. –Desearía que se quedarán juntos.

–También yo. –Dijo mientras se inclinaba para depositar un beso sobre la frente de Lin. –Buenas noches tejoncita-topo.

–Buenas noches papá. –Murmuro Lin desde sus sueños.

Sokka sonrió enormemente con aquel pequeño murmullo adormilado de parte de la pequeña, escucharla llamarlo por ese título hizo a su corazón latir emocionado y lo llevo a soñar despierto con una vida donde Lin y él eran padre e hija.

Prendió la lámpara de la mesita de noche de Lin, se levantó y apago la luz del cuarto, la observo unos segundos más en silencioso orgullo antes de salir, cerró la puerta tras de él y entonces su mundo se vino abajo al ver a la mujer que se encontraba parada en el pasillo.

– ¿Qué diablos fue eso? –Pregunto Toph.


–Por favor… –Suplico el hombre sentado a su lado. –Di algo.

La azabache no dijo nada, estaban sentados en el borde de su cama y su corazón no dejaba de latir con intensidad, podía sentir a través de sus pies que el corazón de su mejor amigo latía con la misma fuerza. Todos aquellos años ambos se habían sentido de la misma manera, Toph se sentía bastante estúpida en ese momento, siempre se había recriminado por sus sentimientos hacia él cuando Sokka se sentía de la misma manera.

–No mencionaste a Suki. –Dijo de pronto.

– ¿Qué? –Pregunto el hombre.

–No mencionaste a Suki. –Repitió Toph levantándose de la cama y comenzando a dar vueltas por su habitación. –En ese estúpido cuento que le contaste a Lin, no mencionaste a Suki.

–Si lo hice. –Se defendió el concejal. –Le dije que había alguien más.

–Pero no le dijiste que ese alguien era parte del equipo. –Dijo Toph cruzándose de brazos y parándose donde podía sentir frente a ella la presencia de Sokka. –No le dijiste que mientras según tú el guerrero se enamoraba de la maestra tierra, él estaba en una relación con otro miembro del equipo. –Escupió con un poco de resentimiento. –No le mencionaste que ella pasaba noches enteras en tu tienda de campaña, no le mencionaste que la besabas con la maestra tierra aún lado… ¡No le mencionaste que ella nos salvó de morir durante el cometa de Sozin! ¡No le mencionaste que éramos amigas!

–Tu misma lo acabas de decir. –Dijo Sokka levantándose de la cama, sacándole varios centímetros de altura. –Eran… Suki salió de nuestras vidas después de terminar conmigo, Lin ni siquiera la conoce.

– ¡Tú la amabas a ella! –Se quejó. – ¡A ella, no a mí!

– ¡Vamos Toph! –Bufo Sokka. –Tendrías que ser ciega para no notar que a la que amaba era a ti.

– ¿Disculpa? –Pregunto ella con el ceño fruncido y apuntando a sus ojos. –Te recuerdo que efectivamente… ¡Soy ciega!

–Oh… cierto, perdón. –Dijo Sokka con la voz cargada de vergüenza. –Suelo olvidarlo, ya sabes…

Toph soltó un gruñido y lo golpeo con fuerza en el hombro, él se quejó ante la agresividad pero no hizo más que sobarse mientras seguía contemplándola.

–Estuviste con Suki por años. –Se quejó Toph sentándose en la cama. – ¿Por qué?

–La apreciaba demasiado. –Suspiro mientras tomaba nuevamente un lugar a su lado. –No quería lastimarla y habían momentos donde realmente creía que lo que sentía por ti no era real, que en realidad amaba a Suki. –Sintió como llevo sus manos a su rostro para cubrirlo. –Hasta que ella se dio cuenta.

– ¿Cuenta de qué? –Pregunto Toph con algo de pánico. – ¿De qué se dio cuenta?

–De lo que sentía por ti. –Dijo Sokka bajando las manos que cubrían su rostro. –Esa es la principal razón por la que termino conmigo.

– ¿Qué? –Exclamo Toph. –Me dijiste que fue porque ella no estaba dispuesta a dejar su trabajo en la Nación del Fuego para venir contigo a Ciudad República.

–No estaba dispuesta a hacerlo sabiendo que yo estaba enamorado de ti. –Dijo el concejal. –Es por eso que se alejó de todos nosotros, fue mi culpa.

El silencio cayó sobre ambos mientras Toph intentaba procesar toda la información que había recibido en la última hora; su mejor amigo en la vida, del cual había pasado años enamorada, sentía exactamente lo mismo que ella por casi el mismo tiempo. Le contaba historias a su hija pequeña de un guerrero enamorado que se suponía era él y de una maestra tierra que era ella, historias que Lin amaba demasiado. Sokka estuvo por años con Suki tratando de convencerse de que no amaba a Toph, nunca quiso lastimar a la guerrera Kyoshi con la verdad pero ella se dio cuenta de quien estaba enamorado y esa fue la razón por la que termino con él.

Tenía que ser una broma, era imposible que esto realmente estuviera sucediendo. Toph estuvo ahí todo el tiempo durante la relación de sus dos amigos, estuvo ahí cada vez que el corazón de Sokka se emocionaba por la presencia de Suki mientras su propio corazón se aplastaba en su interior. Estuvo en todas esas vacaciones familiares en las que Suki compartía cuarto con Sokka mientras los celos la carcomían. Estuvo en todos esos momentos en donde la pareja no dejaba de darse palabras dulces que la hacían querer vomitar.

–No es posible. –Murmuro al fin. –No puedes estar enamorado de mí.

–Bien. –Soltó Sokka en un suspiro dolido. –Lo entiendo, en verdad lo entiendo Toph. –Dijo poniéndose de pie. –No sientes lo mismo que yo y por eso te estas comportando de esta manera, está bien, no esperaba que sintieras lo mismo a decir verdad. –Toph levanto su rostro hacia él y abrió la boca para aclarar las cosas pero Sokka la detuvo. –No tienes que decir nada, mira… Cuando me di cuenta de lo que sentía por ti lo empuje hasta el fondo, tú tenías trece años y yo estaba por cumplir dieciséis, yo estaba en una relación, acabábamos de ganar una guerra y de comenzar el "movimiento de restauración de la armonía" luego no te vi por un año completo y pensé que todo había quedado en el pasado. –Dejo escapar un gruñido frustrado. –Entonces te volvimos a encontrar camino a Yu Dao y en cuanto te volví a ver… ¡Espíritus! Cuando te volví a ver supe que nada había cambiado, que me sentía exactamente de la misma manera, y mientras te estuve ayudando con tus estudiantes tuve que luchar cada cinco segundos para no perder el control y besarte… La pubertad solo acentuó lo que siempre estuvo ahí, eres hermosa y fascinante.

» Siempre me haces reír, no te importa lo que los demás piensen de ti, eres fuerte, inteligente, capaz de hacer lo que sea que te propongas. Nunca le dije a nadie lo que sentía por ti, Aang y Zuko son mis mejores amigos y jamás se los mencione, ni siquiera se lo mencione a Katara, incluso se lo negué a Suki mientras terminaba conmigo; la única persona a la que le he dicho algo es a Lin, e incluso se lo he disfrazado como un cuento de hadas.

» Te amo Toph. –Dijo con un suspiro. –Me he sentido el hombre más estúpido del mundo por años, te vi siendo novia de Satoru… Te vi enamorarte de Kanto, te vi tener una hija de él y no sabes la envía que sentí al respecto, no sabes cuánto desearía que Lin sea mi hija. –Volvió a gruñir. –Y sé que es un deseo estúpido pero la amo tanto, enserio la amo como si fuera mía. –Soltó otro suspiro. –Cuando Kanto las abandono vine corriendo a ayudarlas porque quería ese lugar que el no supo valorar, quería estar en tu vida y en la de Lin… Porque yo… Te amo Toph Beifong, te amo desde que éramos unos niños jugando a ganar una guerra y te amare toda mi vida.

La mujer no supo que decir ante el discurso de su mejor amigo, abrió la boca para decir algo, lo que sea que se le viniera en la mente pero las palabras no llegaron a ella. Demasiados años ocultando lo que sentía por él y ahora que Sokka le confesaba que se sentía igual, ella era incapaz de decirle que también lo amaba.

–Creo que lo mejor será que me vaya. –Dijo Sokka con la voz cargada de tristeza. –Pasare a recoger a Lin de la escuela como siempre.

– ¡No! –Exclamo Toph de golpe y poniéndose de pie.

–Toph, por favor. –Suplico Sokka con la voz llena de dolor. –Por favor, no me alejes de Lin, sé que no sientes lo mismo que yo pero… Por favor, no me alejes de Lin.

– ¿Qué? –Pregunto Toph un poco incrédula. –No te voy a alejar de Lin.

–Gracias espíritus. –Murmuro él.

–Yo solo… –La mujer soltó un suspiro. –Estas equivocado, yo… Bueno, yo siento lo mismo por ti… Te amo Sokka, te he amado incluso mucho antes de que tú me amaras a mí.

La habitación se quedó en silencio, Toph podía sentir como el corazón de ambos latía con mucha más fuerza que antes, decidió que debía agregar algo más a su confesión pero antes de poder pronunciar cualquier palabra Sokka cerro la distancia entre ellos plantando sus labios sobre los de ella. Eran justo como ella siempre imagino, cálidos y dulces. Sintió que las manos de Sokka se deslizaban de su rostro a su cintura para atraerla aún más a su cuerpo, esa simple acción causo que una corriente eléctrica recorriera cada parte de su ser, abrió los labios ligeramente y él comprendió al instante que su lengua tenía el permiso de invadir su boca. Toph dejó escapar un gemido ante la acción y sintió que su cuerpo se derretía ante la cercanía del hombre que la besaba. Cuando él rompió el beso ella soltó una palabra mal sonante.

–Lo siento. –Dijo él, Toph podía percibir la sonrisa en sus labios. –Tu uniforme realmente me está estorbando.

–Lo hubieras dicho antes. –Contesto Toph alejándose ligeramente para desplegar su armadura de metal de su esbelta figura. – ¿Mejor?

–Mucho mejor. –Respondió Sokka volviéndola a atraparla entre sus brazos haciendo que ambos se balancearan en dirección a la cama.


3 MESES DESPUÉS.


El moreno caminaba por las calles de Ciudad Republica con un helado de vainilla en la mano y con su pequeña hija de cinco años en la otra. Desde que Lin había ingresado al jardín de niños Sokka había pasado a recogerla todos los días sin falta, y como siempre, le había comprado un helado de menta con chocolate mientras caminaban alegremente en dirección al muelle para tomar el ferri que los dejaría en la Isla del Templo Aire.

– ¿Mamá y tu tienen algo? –Pregunto una vez que Sokka había comprado los boletos para el ferri.

– ¿Por qué preguntas? –Cuestiono él de vuelta, en verdad se moría de ganas de anunciarle a Lin que su madre y él estaban saliendo pero la triste verdad era que no sabía en qué tipo de relación estaba con Toph. Ambos se habían confesado hace tres meses lo que sentían el uno por el otro, Sokka comenzó a dormir de vez en cuando en su apartamento e incluso tenía un cajón para él en el armario de la jefa de policía, en los días libres de Toph los tres se apretujaban en el sofá y escuchaban un partido de pro-control en la radio. Sin embargo, no le habían dicho nada a nadie aún. Dirigió su vista a la pequeña que llevaba de la mano quien se encogió de hombros frunciendo el ceño de la misma manera en que lo hacia su madre.

–No lo sé. –Fue la respuesta de la pequeña.

– ¿Te molestaría que tuviera algo con tu mamá? –Se animó a preguntar.

– ¿Estas bromeando? –Pregunto Lin divertida, a veces a Sokka le sorprendía la manera en la que Lin se expresaba, no era propio de una niña de cinco años usar expresiones como esa. –Para mi cumpleaños deseare que ustedes se casen.

Sokka no evito reírse ante la afirmación de la niña.

–No te rías. –Gruño Lin. –Quiero que seas mi papá de forma oficial.

–También me gustaría eso. –Dijo Sokka mientras revolvía el cabello de Lin.

En cuanto subieron al ferri Lin salió corriendo por el lugar para llegar a la proa y observar cómo el barco rompía las olas mientras avanzaban por la bahía en dirección a casa de su hermana. El hombre de la tribu agua la observo desde una de las bancas que se encontraban en el lugar, los rizos azabaches de Lin la golpeaban en el rostro y de vez en cuando volteaba donde Sokka para señalar las olas mientras sonreía.

Le pediré a Toph que sea mi esposa. Pensó para sí mismo y sonrió mientras el corazón se le llenaba de felicidad ante la idea.


–Me encantas. –Jadeo Toph mientras depositaba un beso en los labios hinchados de Sokka.

–Me encantas mucho más. –Dijo él dejando escapar una risa baja que Toph siguió fácilmente mientras bajaba de su posición sobre él y se acurrucaba a su lado en la cama dispuesta a dormir después de aquella maravillosa sesión que la había agotado.

– ¿Podemos hablar un segundo? –Pregunto Sokka mientras depositaba un beso en su coronilla y comenzaba a dibujar círculos en su espalda baja.

– ¿Quieres hablar? –Gruño juguetonamente. –Yo estoy en verdad exhausta después de esto.

–Bueno… –Rio él. –En verdad te luciste hoy.

–Siempre me luzco. –Dijo ella mientras giraba su cabeza para depositar un beso en su sudoroso cuello. – ¿Qué tienes en mente, capitán boomerang?

–Hoy Lin me pregunto por nosotros. –Le dijo con calma, sintió que el cuerpo de Toph se tensó de inmediato.

– ¿Nosotros? –Pregunto.

–Sí. –Respondió Sokka un poco sorprendido por su reacción. –Me pregunto si tenemos algo.

– ¿Y qué le dijiste? –Cuestionó la mujer sentándose de golpe en la cama.

–Le desvié la pregunta con otra pregunta. –Dijo mientras se sentaba al lado de Toph, ella soltó un suspiro aliviado y sonrió de nuevo.

–Buen movimiento. –Dijo. – ¿Qué le preguntaste?

–De donde sacaba eso, a lo que ella me respondió que no lo sabía realmente. –Dijo encogiéndose de hombros. –Y luego le pregunte si le molestaría que nosotros tuviéramos algo.

– ¿Y qué dijo?

–Que para su deseo de seis años pedirá que nos casemos.

Toph se rio ante la respuesta y negó con la cabeza mientras se volvía a acostar.

–Eso no pasara.

– ¿Qué? –Pregunto Sokka incrédulo ante sus palabras. – ¿No te quieres casar conmigo?

–No es que no quiera. –Repuso ella encogiéndose de hombros. –Es que no lo considero adecuado en este momento.

– ¿Por qué? –Exigió con la voz cargada de decepción.

–Porque eres un concejal, Sokka. –Dijo ella. –Y yo soy la jefa de policía, somos héroes de guerra, somos figuras demasiado públicas, la gente hablara de inmediato sobre nosotros, estaremos en la mira de todos y por consecuencia también Lin, no puedo dejar que eso afecte a mi hija, tan solo tiene cinco años ¿recuerdas?

– ¿Y cuándo será el momento adecuado Toph? –Pregunto algo enfurruñado. – ¿Cuándo Lin tenga 30?

Toph rio nuevamente ante su comentario, lo que hizo que él se enojara. Entendía que Toph quería cuidar de Lin pero se sentía decepcionado al escuchar que no quería casarse con él y enojado porque lo tomara tan a la ligera; se levantó de la cama y comenzó a recoger su ropa para ponérsela y marcharse de una vez antes de que la situación llevara a una pelea.

– ¿A dónde vas? –Pregunto ella.

–A mi departamento. –Respondió mientras se ponía los pantalones. –Será mejor que no pase aquí la noche.

Antes de que la azabache dijera algo al respecto, Sokka ya se había puesto la camisa y salido de la habitación.


Durante la siguiente semana Toph no pudo dejar de pensar en el comportamiento que había tenido Sokka cuando ella hablo acerca de no casarse con él. No era que no quisiera atar su vida a la de él para siempre, aunque sonara muy fuera de lugar en ella, realmente quería pasar el resto de su vida con su mejor amigo; quería que las personas la vieran como la esposa del concejal Sokka, jefe de la Tribu Agua del Sur. Quería que Lin sintiera la libertad de llamarlo padre enfrente de las personas y que él asistiera a los festivales de la escuela. Quería todo lo que implicase una vida en matrimonio con él.

Sin embargo, una parte de ella aún esperaba que él se marchara, que él se diera cuenta que en realidad no estaba enamorado de ella. No quería admitirlo en voz alta por lo que uso como excusa a Lin para no casarse con él. Era algo que en verdad la avergonzaba, era la primera vez que se había atrevido a utilizar a su hija para escapar de algo, eso la molestaba, sobre todo porque había sido para algo tan absurdo como sus dudas ante su relación con Sokka.

Lo conocía de años, siempre que había alguna situación que se le hiciera difícil Sokka había estado ahí para apoyarla, era la razón de porque se habían vuelto mejores amigos. Cuando Kanto la abandono con su pequeña hija de cinco meses fue Sokka quien corrió a su apartamento para evitar que la madre primeriza entrara en un ataque de pánico; Lin había estado llorando por horas y nada de lo que hacía parecía funcionar para calmarla pero cuando su amigo llego y sostuvo a la niña en sus brazos, Lin dejo de llorar y minutos después se quedó dormida.

¿Cómo lo has hecho? –Le había preguntado asombrada.

Supongo que soy bueno para esto. –Había contestado con una sonrisa en su rostro mientras acostaba a la pequeña en su cuna.

Toph nunca tuvo que pedirle a Sokka que hiciera las cosas, él simplemente había comenzado a hacerlas y cuando ella noto la felicidad que el hombre irradiaba al estar ahí para las dos, ella no pudo evitar sentirse contagiada por esa energía y así supo que mientras lo tuviera a él y a su pequeña a su lado todo estaría perfectamente bien.

Túnel secreto… Túnel secreto… –Lin estaba en el suelo de la sala dibujando mientras cantaba alegremente aquella canción que había aprendido de Sokka, él realmente la odiaba pero no evitaba tararearla mientras hacia cualquier cosa debido a su tonada pegajosa. –La montaña tiene un túnel, túnel muy secreto… ¡Sí!

La niña se rio al terminar la canción y siguió con su ardua labor, era el día libre de Toph por lo que habían entrenado un par de horas la tierra control de Lin en el patio del edificio de apartamentos donde vivían, la ventaja de ser una heroína de guerra y la jefa de policía de Ciudad República era que ninguno de sus vecinos se quejaba al respecto. Después habían tomado un rápido desayuno que consistía en bollos dulces con un poco de té. Toph baño a la niña y seguidamente se bañó ella para quitar la sensación pegajosa de su cuerpo. Ahora ella estaba recostada en el sofá mientras su hija dibujaba, ambas esperando a que Sokka llegara a casa para almorzar.

–Linny –Hablo Toph.

– ¿Que pasa mami? –Pregunto Lin interrumpiendo su trabajo para ver a su madre.

– ¿Qué piensas sobre Sokka? –Pregunto.

–No entiendo. –Dijo la pequeña.

–Sí. –Dijo Toph sentándose en el sofá y haciéndole un gesto a su hija para que se sentara con ella, la niña corrió para sentarse al lado de su madre y ella la rodeo con un brazo. – ¿Te agrada que pase tanto tiempo con nosotras?

– ¡Amo que Sokka pase tiempo con nosotras! –Exclamo Lin. –Siempre es bueno conmigo, cocina cosas muy ricas, me arropa para dormir y me cuenta historias, juega conmigo y va por mí a la escuela, me enseña a usar el boomerang y también canta conmigo aunque lo haga muy mal, él es genial.

– ¿Lo quieres mucho? –Pregunto ella con una sonrisa.

– ¡Muchísimo! –Exclamo Lin.

–Él me dijo que para tu cumpleaños pedirás como deseo que nosotros nos casemos.

– ¿Te molesta que quiera eso? –Pregunto su hija con un tono apenado.

–La verdad es que no. –Dijo Toph sonriendo al sentir como su hija se paraba en el sofá y comenzaba a dar saltos emocionados. –Lin te he dicho que no saltes en el sofá.

– ¡Sokka será mi papá! –Grito, ignorando a su madre. – ¡Siempre soñé con que fuera mi papá!

–Alto ahí niña. –Dijo su madre logrando tomarla por la cintura y sentándola sobre su regazo. –No he dicho eso, aún no sé qué pasara entre nosotros, no te emociones tanto.

–Sé que ustedes se casaran mamá. –Dijo Lin bastante confiada al respecto. –Él guerreo tiene que quedarse con la maestra tierra.

Toph no pudo evitar reír ante el comentario de su hija, la estrujo entre sus brazos y luego repartió un sinfín de besos por todo el rostro de su niña haciendo que esta se riera.

– ¡Me haces cosquillas! –Grito Lin retorciéndose entre los brazos de su madre.


–Estás nervioso. –Afirmo Toph mientras secaba el plato que él acababa de terminar de lavar. –Y tenso… ¿sucede algo?

El concejal dejo escapar un pequeño suspiro mientras cerraba el grifo de agua y tomaba a Toph por los hombros guiándola lentamente a una de las sillas de la mesa donde hace una hora habían terminado de comer. Ella sonrió a pesar de la preocupación obvia que sentía ante la actitud de Sokka. Él se inclinó frente a ella manteniendo la mirada fija en aquellos ojos verde nublado que no podían verlo.

–Necesito decirte algo importante. –Dijo él.

–Solo escúpelo cabeza de carne. –Respondió ella con una risita nerviosa.

–Tengo que ir a la Tribu Agua del Sur por un tiempo. –Dijo Sokka.

– ¿Cuánto tiempo? –Pregunto Toph con un tono un poco brusco.

–No estoy seguro. –Dijo él acunando las manos de la mujer en las suyas. –Podrían ser semanas… tal vez meses.

Ella arrebato sus manos de las de él, haciendo que se sorprendiera por el repentino movimiento. Toph se puso de pie y empezó a caminar en dirección a la sala de su hogar bastante enojada por las noticias que le estaba dando, Sokka la siguió cautelosamente y se quedó observándola bastante confundido. Honestamente no esperaba esta reacción; la razón por la que se sentía tan nervioso es porque planeaba pedirle que ella y Lin se fueran con él, mientras que la razón por la que estaba tan tenso es porque temía un rechazo de parte de ella al igual que se había negado a la idea del matrimonio.

– ¿Esto es porque dije que no pienso casarme contigo? –Pregunto ella dándole la espalda.

– ¿Qué? –Pregunto Sokka genuinamente sorprendido. – ¡Por supuesto que no!

Toph se dejó caer en el sofá y las lágrimas comenzaron a resbalarse por su rostro, Sokka no entendía que era lo que sucedía, su novia –si es que podía referirse a ella con aquel título– no era ese tipo de mujeres sentimentales que no podían controlar sus emociones y las dejaban salir como si se tratara de una cascada.

– ¿Cuándo te vas? –Pregunto ella.

–Tal vez este fin de semana, aun no lo sé. –Respondió.

–Sabía qué harías algo como esto. –Bufo la mujer.

– ¿De qué hablas? –Pregunto Sokka aún más confundido que antes.

– ¡Sabia que te irías! –Dijo ella y volvió a estallar en lágrimas. – ¡Sabia que todo era demasiado bueno para ser cierto! ¡Sabía que era demasiado bueno como para durar!

–Toph… Tienes que calmarte. –Dijo él acercándose a ella. –Déjame hablar.

– ¡No! –Chillo, algo que no estaba seguro de haberla visto hacer antes. –No sé porque demonios me hice esas estúpidas ideas de que estarías aquí para siempre, no sé porque demonios me confié… era completamente obvio que no lo harías, Lin ni siquiera es tu hija ¿Por qué quedarte?

– ¿Es una puta broma? –Pregunto él ahora bastante enojado. –Sabes que no tiene nada que ver con que Lin sea o no mi hija… no me importa que mi sangre no corra por sus venas en mi corazón ella lo es… ¡ella es mi hija! Y tú eres la mujer a la que amo. ¡Demonios Toph! ¡He estado con ustedes por casi seis años! ¡Las amo con todo mi corazón! ¡Ustedes son mi vida!

– ¡Y aun así nos vas a abandonar! –Ella grito. –Kanto hizo exactamente lo mismo que tú estás haciendo.

– ¡Oh, no! –Exclamo él dando vueltas enfurruñado por la habitación. – ¡No te atrevas a compararme con ese imbécil, Beifong! No sabes de lo que estás hablando… Yo no pienso abandonarlas, ni siquiera me has dejado terminar de hablar.

– ¡No quiero escucharte! –Grito ella. –Solo quiero que te vayas de mi casa ahora mismo y que te lleves todas tus cosas contigo… ¡Por mi súbete a un maldito barco justo ahora y vete de una vez!

– ¿Mami? –Una somnolienta voz llego a ellos, ambos se detuvieron y Sokka voltio para encontrarse con su pequeña frotándose los ojos con cansancio mientras sostenía el tejón-topo de peluche que él le había regalado en su cumpleaños pasado. Llevaba puesta un pijama color verde cielo con bordados dorados de pequeños jabalíes alados que Lao había mandado a hacer exclusivamente para su nieta. – ¿Por qué están gritando? ¿Por qué estás llorando?

–Regresa a tu habitación Lin. –Contesto Toph.

–No quiero. –Dijo Lin haciendo un puchero. – ¿Qué está pasando Sokka?

–Lin… –Comenzó él pero fue interrumpido por la mujer a su espalda.

–Te di una orden jovencita. –Dijo Toph con voz más autoritaria.

La pequeña observo a su madre y luego a él con sus hermosos ojos verdes comenzando a brillar por las lágrimas, Lin era una niña en extremo inteligente, Sokka podía ver a través de su rostro infantil como conectaba los puntos de la escena que se encontraba frente a ella.

– ¿Sokka? –Volvió a preguntar mientras las lágrimas se derramaban de sus ojos. En ese momento, siendo el padre que se sentía, él supo que no podía odiar nada más en esta vida que la imagen de su pequeña triste, con el dolor marcado en sus delicadas facciones.

–Ven aquí tejoncita-topo. –Le dijo abriendo sus brazos y arrodillándose para que Lin pudiese abrazarlo, la niña corrió a él y enterró su rostro en su cuello, dejo caer su peluche mientras se aferraba al hombre llorando con fuerza. –Te amo pequeña, enserio te amo tanto.

– ¿Qué está pasando? –Pregunto ella aun llorando.

–Sokka se tiene que ir Lin. –Dijo Toph, aunque no podía verla en ese momento Sokka percibió el temblor en la voz de la mujer que amaba. –Deberías de ir por tus cosas.

– ¡No! –Chillo Lin aferrándose con más fuerza a él. – ¡No! ¡No te vayas!

–Lin… –Su voz se escuchó como un lamento. –Tengo que ir por mis cosas cariño.

– ¡No! –Volvió a chillar. – ¡No te puedes ir!

–Tengo que hacerlo. –Dijo consiguiendo que la niña lo soltase y viéndola al rostro; estaba rojo, ligeramente hinchado, manchado con lágrimas y mucosidad. Él comenzó a limpiarla con la parte baja de su camisa mientras le sonreía. –Prometo escribirte todos los días mientras no esté.

– ¡Llévame contigo! –Ella chillo. –No me dejes, por favor no me dejes.

–No te estoy dejando tejoncita-topo. –Dijo sonriéndole. –Solo me iré por un tiempo a atender unos asuntos.

–Pero mi cumpleaños es en unos meses. –Nuevas lágrimas resbalaron por sus mejillas y Sokka se apresuró a limpiarlas. –Si no estás aquí mi deseo no se va a cumplir.

El hombre soltó un suspiro y trago con fuerza para que el nudo en su garganta se aflojara, le dio un beso en la frente a Lin y se levantó del suelo en dirección al cuarto de Toph; abrió el armario y saco el mismo saco en el cuál había llevado sus cosas para llenar el cajón que ella había vaciado para él, comenzó a meter sus pertenencias sintiendo como su corazón se partía ante lo que estaba sucediendo.

¡Demonios Toph! Pensó mientras se dirigía al baño para tomar su cepillo de dientes y su loción para después del afeitado. Si tan solo no fueras tan necia y me dejaras hablar. ¡No soy Kanto! No quiero perderlas.

Cuando salió de la habitación y regreso a la sala encontró a Lin en la piernas de su madre mientras esta la arrullaba cariñosamente para que se calmara, Sokka sintió que su corazón se rompía aún más. Toda esa pelea era estúpida ¿Por qué Toph se había comportado de esa manera?

No puedo hacer nada. Pensó con enojo, conocía el temperamento de Toph. Si ella quiere que me vaya debo de hacerlo… Al menos por ahora.

–Las amo. –Dijo mientras caminaba en dirección a la puerta, se voltio una vez más para verlas. –No lo duden nunca, las amo a ambas y volveré por ustedes.

Cuando cerró la puerta tras él pudo escuchar claramente el llanto de Lin mientras lo llamaba a gritos para que volviera, él lloro mientras bajaba las escaleras del edificio y salía por las puertas de este, el viento frío de la noche abofeteándolo en la cara.


Lin no dormía en su cama desde que había cumplido los tres años, pero en los días pasados a su absurda discusión con Sokka la había dejado dormir con ella para no echar en falta la compañía que le brindaba el hombre de la Tribu Agua. Sé había dado cuenta demasiado tarde de lo tonta que había sido al no dejarlo hablar, ella no solía actuar de esa manera tan emocional, en el momento en que Sokka había dicho que tenía que irse por un tiempo indeterminado algo en ella había explotado; algo mezclado con la tristeza, el enojo y el miedo de perderlo.

Al día siguiente no había asistido al trabajo y tampoco había llevado a Lin a la escuela, en su lugar ambas habían permanecido en su cama… abrazadas y llorando de vez en cuando porque Sokka no estaba ahí con ellas. Lin no estaba para nada bien, ella realmente estaba ilusionada con la idea del concejal convertido en su padre, Toph se odiaba por haberle presentado aquella idea a su pequeña y por haber sido la causante de toda la decepción que sentía en esos momentos.

En el segundo día tras la pelea entre ellos, Lin había sentido que su corazón se rompía cuando vio al enorme bisonte volador parado frente a su escuela. En la silla dispuesta en la espalda de Appa se encontraba Bumi haciéndole maldades a Kya que intentaba leer un libro, Tenzin (su mejor amigo) había bajado de la silla del enorme animal con ayuda de su aire control y había corrido en su dirección para abrazarla.

–Te vez muy triste Linny. –Había dicho mientras se separaba de ella, Tenzin era un año mayor pero los dos tenían un lazo tan fuerte como el que tenían Bumi e Izumi, incluso más fuerte que el de ellos.

–Hola cariño. –Hablo Aang llegando por detrás de su hijo menor. – ¿Cómo te fue hoy?

– ¿Dónde está Sokka? –Pregunto al Avatar ignorando su pregunta.

–Él no está en la ciudad Linny. –Respondió Aang dándole una mirada triste.

–Sokka siempre viene a buscarme. –Dijo Lin con la voz entre cortada y con las lágrimas acumulándose en sus ojos. –Siempre me compra un helado y vamos al muelle para tomar el barco grandote. –Lin comenzó a llorar. – ¡Quiero a Sokka!

Aang soltó un suspiro y se inclinó para quedar a la altura de la hija de su amiga, le sonrió con todo el cariño que sentía por ella. El maestro aire consideraba a Toph una hermana y por consiguiente veía a Lin como una sobrina.

–Sokka tuvo que viajar muy lejos Linny. –Metió la mano en su túnica y extrajo un papel de ella. –Me ha pedido que te de esto, es una carta para ti.

–No sé leer. –Dijo la niña llorando aún más.

–Puedo ayudarte. –Dijo de inmediato Tenzin. –Estoy aprendiendo a leer en la escuela.

–Y si se les hace muy difícil siempre pueden pedirle ayuda a Kya. –Propuso el avatar.

Lin tomo el papel que el hombre le ofrecía y sorbió sus mocos con fuerza justo de la manera en la que había aprendido de Sokka. Aang se levantó del suelo y le ofreció su mano, ella la tomo y avanzo en dirección a Appa. Tenzin la ayudo a subir en el animal y cuando ambos estuvieron en la silla, los otros hijos de Aang se voltearon a verla con preocupación en sus rostros.

–Luces horrible Beifong. –Comento el mayor.

– ¡Cállate Bumi! –Reprendió su hermanito a lo que este se encogió de hombros.

– ¡Oh, Linny! –Exclamo Kya acercándose a ella y envolviéndola en sus brazos. –Sé que estas muy triste porque el tío Sokka se fue al Polo Sur, también me puse muy triste cuando mamá nos dio la noticia.

Lin permitió que la niña mayor la abrazara todo el camino en dirección a la Isla del Templo Aire. Cuando llegaron ella y Tenzin se escabulleron de inmediato al jardín donde ambos practicaban juntos sus respectivos elementos. Se sentaron cerca de su árbol favorito donde un envejecido Momo llego volando a donde ellos para recostarse en el regazo de Tenzin, el niño lo acaricio de inmediato tras las orejas justo como le gustaba al lémur.

Lin abrió la carta que Sokka había dejado para ella y sonrió al ver que el contenido del papel era más un dibujo que palabras. Pudo identificar de inmediato su nombre escrito y el nombre de Sokka.

El dibujo mostraba un hombre en una especie de ballena, lo que Lin interpreto como un barco de la Tribu Agua del Sur. El hombre del dibujo tenía una expresión triste.

– ¿Qué dice? –Pregunto Lin señalándole el breve texto a Tenzin.

–Que… Que-ri… da Lin. –Dijo Tenzin después de un rato. –Te voy a e… es-tra-ñar mu… mucho… Te voy a estrañar mucho es-tos dí-as… Cu… Cu-i-da… Cuida a mamá por mí. –Consiguió leer el niño. –Te ama, Sokka.

–Ayúdame a hacer una carta para Sokka. –Le dijo con entusiasmo y su amigo acepto feliz por la sonrisa que ahora tenía Lin en el rostro.

Cuando Aang la llevo a su casa más tarde esa noche, le conto emocionada a su mamá que Sokka le había dejado una carta y que con ayuda de Tenzin había hecho otra para mandársela de regreso. Toph se alegró de escuchar a su hija nuevamente feliz y por un momento creyó que la niña no necesitaría dormir esa noche con ella pero lo había hecho. Lin sabía que su madre se sentía triste porque Sokka no estaba y él le había pedido que cuidara de ella, por lo cual Lin no se separó de Toph durante las noches siguientes y la maestra tierra agradeció enormemente la compañía.

Fue hasta el quinto día de aquella discusión que Toph se dio cuenta, se había levantado de golpe en la cama y se había quedado muy quieta tratando de escuchar con atención su alrededor. Los latidos de Lin llegaban pausados y tranquilos, luego estaban sus latidos más acelerados por la noción de aquel pequeño palpitar que le recordaba exactamente al mismo sonido que había escuchado antes de confirmar que estaba embarazada de Lin.


–Pero quiero despedirme de Tenzin. –Refunfuño Lin por sexta vez esa mañana. –También de Kya, de Bumi, de Katara y de Aang.

–Les mandaremos una carta en cuanto lleguemos. –Le explico Toph a su hija mientras esperaban el siguiente transporte que llevaba a Gaoling.

–No quiero pasar tanto tiempo sentada. –Dijo con molestia. –Aang podría llevarnos en Appa a visitar a los abuelos.

–No quiero molestar a Aang. –Dijo Toph.

– ¿Qué hay de la escuela?

–No necesitas ir a la escuela. –Bufo Toph. –Yo no fui a la escuela y mírame.

–Pero quiero aprender a escribir para mandarle cartas a Sokka. –Lloriqueo la pequeña.

–Puedes pedirle ayuda a la abuela o al abuelo. –Repuso Toph.

– ¿Qué hay de tu trabajo?

–Deje a Ho Tun, el oscuro y Penga a cargo mientras no estoy, ellos entendieron que es muy importante que salgamos de la ciudad.

–Aun no entiendo porque. –Se quejó Lin cruzándose de brazos.

Toph tomo una gran bocanada de aire y la soltó con lentitud para no perder los nervios con su hija, volteo su rostro al lado donde percibía a la pequeña sentada y sonrió.

–Mami necesita estar lejos de la ciudad por un tiempo cariño. –Dijo mientras, sin pensarlo en realidad, llevaba su mano izquierda a su vientre ligeramente abultado por el mes de embarazo que tenía. –Me siento muy triste en la ciudad.

Lin envolvió sus pequeños y delgados brazos en el cuerpo de su madre, Toph la apretó con delicadeza hacia ella reconfortada por el calor que irradiaba de su hija.

–Está bien mami. –Dijo Lin. –Si te hace sentir mejor, está bien.

–Gracias niña. –Le dijo mientras depositaba un beso sobre su coronilla. –Solo una cosa más Linny, puedes mandarle a Sokka todas las cartas que quieras pero habrán unas cuantas condiciones.

–Claro mami, haré lo que digas. –Dijo la pequeña.

–No puedes decirle que estamos en Gaoling, ni contarle nada sobre mí.


1 AÑO, 2 MESES DESPUÉS.


La Tribu Agua del Sur era su lugar de origen, era una parte de su identidad y siempre estaría feliz de poder regresar. Sin embargo, uno también es del lugar donde se encuentran las personas que ama, por lo que Sokka no se sintió culpable cuando diviso los enormes edificios de Ciudad República y se sintió en casa nuevamente.

Había extrañado como nunca la comida de su hermanita y estaba encantado cuando al entrar en la casa del Avatar fue recibido por el delicioso aroma de algunos de sus platillos internacionales favoritos.

– ¡Eres la mejor hermana del mundo! –Exclamo el hombre arrojando su bolsa de viaje en la entrada y dirigiéndose a la cocina con los brazos abiertos.

– ¡Sokka! –Exclamo Katara con emoción y se arrojó a los brazos del moreno. – ¿Qué tal ha estado el viaje? ¿Cómo están papá y Malina?

–Todo perfecto, ellos están muy bien, ambos envían muchos saludos. –Dijo separándose de su hermana. –Malina también ha enviado algunos regalos para los niños.

–Es muy dulce de su parte. –Dijo Katara con una sonrisa. –Siéntate… ahora mismo te sirvo, debes de estar hambriento.

–Como nunca. –Lloriqueo Sokka mientras tomaba asiento en la mesa. –La comida en los barcos realmente apesta.

Su hermana rio desde la cocina, escucho como se movía por el lugar y sonrió con entusiasmo. Estaba feliz de verla nuevamente, se encontraba muy emocionado por ver a su cuñado y a sus sobrinos. También estaba rebosando de alegría ante la idea de poder ver a su tejoncita-topo, la había extrañado a tal grado de sentir dolor por la falta que le hacía, lo único que le dolía más que extrañar a Lin era lo mucho que extrañaba a la madre de esta. Durante todo el tiempo que estuvo lejos mantuvo comunicación con la pequeña pero aunque preguntaba a la niña por su madre, ella solo contestaba con un simple "mami está bien" y nada más que eso, Sokka supuso que Toph aún no quería hablar con él y eso le lastimaba.

Sacudió la cabeza para alejar aquellos sentimientos tristes. Inicialmente había pensado en pasar a buscar a Lin a la escuela pero supuso que no dejarían que se la llevara con él ahora que Aang y Katara habían sido los encargados de recogerla por un año. Por lo que termino optando en esperar a que llegara a la Isla del Templo Aire para sorprenderla de todas maneras, en sus cartas Lin le decía que disfrutaba de pasar el tiempo con Tenzin ahora que ambos iban a la escuela primaria juntos.

Katara regreso con una canasta con bollos recién horneados y un plato de fideos humeante, detrás de ella una acolita del aire llevaba un plato con bocados de cangrejo y otro de pato asado, a su lado otra acolita llevaba un recipiente con lo que Sokka reconoció fácilmente como salchichas de komodo.

– ¿Cangrejo, pato asado y salchichas de komodo en la isla del templo aire? –Pregunto divertido mientras las mujeres dejaban los platillos en la mesa.

–Aang me dijo que podíamos hacer una pequeña excepción para ti el día de hoy. –Dijo con tono alegre.

– ¡Gracias a los espíritus porque escogiste a este hombre! –Dijo con una gran sonrisa haciendo que su hermana se sonrojara. –Amo la comida de la tribu agua pero una vez que pruebas toda la comida que las demás naciones tienen para ofrecer es imposible no extrañar ciertos platillos.

–Espero que lo disfrutes. –Dijo su hermana.

Sokka no respondió y comenzó a devorar todo lo que se encontraba a su paso soltando exclamaciones alegres cada vez que se llevaba algo nuevo a la boca, no podía estar más feliz de haber vuelto a la ciudad.

Si, extrañaría a la tribu, a su padre y a Malina, incluso al gruñón gran-gran Pakku (que seguía sin tratarlo ni con la mitad del cariño con el cual trataba a su hermana) pero enserio disfrutaba estar de regreso.

– ¿A qué hora llegan los niños? –Pregunto cuando ya llevaba la mitad de todo lo que su hermana le había servido.

–Aang ya debió de pasar a recogerlos. –Dijo Katara mientras servía un vaso de jugo para su hermano, Sokka lo agradeció con un movimiento de cabeza y bebió del líquido. –Están muy emocionados desde que les dije que volverías.

–No les hubieras dicho. –Dijo su hermano llevándose otra salchicha a la boca. –Era mejor dejar que se sorprendan.

–No pude ocultarles mi propia emoción. –Dijo su hermana.

–Bueno… –Dijo Sokka mientras mascaba el bollo que acababa de llevarse a la boca. –Espero que Tenzin no se lo haya dicho a mi tejoncita-topo, realmente quiero sorprenderla cuando me vea aquí.

– ¿Cómo has dicho? –Pregunto Katara extrañada por lo que su hermano acababa de decir.

–A Lin. –Dijo Sokka dándole otro trago a su bebida. –Ya sabes… pequeña de casi siete años, cabello negro azabache, ojos verdes, maestra tierra con poca paciencia heredada de Toph… ¡Vamos, Katara! sabes que la llamo así desde que supimos que podía controlar la tierra.

–Sí, lo sé muy bien. –Dijo Katara sacudiendo la cabeza un poco perpleja. –Pero Linny no está en Ciudad República.

– ¿Qué? –Exclamo el hombre incrédulo. – ¿Qué quieres decir con que no está en la ciudad?

–Pues eso mismo. –Dijo Katara con el ceño fruncido. –Unos días después que te fuiste Toph tomo a Lin y se marcharon a Gaoling sin despedirse. –Sokka no podía creer lo que estaba escuchando. –Ella nos avisó después que sus padres necesitaban ayuda, ya sabes lo viejos que se han puesto Lao y Poppy, nos dijo que volvería cuando las cosas con sus padres mejoren ¿no lo sabias?

–No tenía idea. –Murmuro. –Lin no me dijo nada en sus cartas.

–Oh, Sokka. –Su hermana lo miro con lastima. –Lo siento mucho, me imagino que tenías muchísimas ganas de verlas.

Se encogió de hombros y volvió a dirigir su mirada a toda la comida que tenía enfrente pero había perdido el apetito por completo.


No todo el mundo podía sentir el enorme orgullo que Lin Beifong sentía cada vez que la pequeña dispuesta en una cuna dentro del cuarto de su madre volteaba a verla con sus ojos verdes (exactamente iguales a los de ella) y soltaba unos sonidos propios de una bebe.

–Hola Suyin. –Dijo la niña mientras saludaba a su hermanita. –Te presento a Rocky.

La bebe se quedó observando fijamente el peluche tejón-topo que su hermana llevaba con ella, soltó unos gorgoteos que Lin siempre interpretaba como risitas.

–Sokka me lo regalo cuando cumplí cinco. –Dijo mientras abrazaba con fuerza su peluche. –Lo extraño mucho ¿sabes? –La bebe seguía mirando a su hermana fijamente. –Desearía poder contarle sobre ti pero mamá no me deja, dice que eres una sorpresa y que no puedo decirle a nadie sobre la sorpresa o la arruinare. –Lin frunció el ceño. –Mañana es mi cumpleaños número siete y enserio espero que él aparezca aunque es muy poco probable que lo haga.

Suyin estiro una de sus pequeñas manos en dirección a su hermana mayor, lo que hizo que él corazón de Lin saltara de alegría. La primera vez que su madre la había dejado cargar a su hermanita, la bebe había abierto sus pequeños ojos y había soltado un pequeño sonido como si reconociera quien era ella en su vida.

–Tiene mis ojos. –Había dicho Lin con emoción.

–Así es pequeña. –Le dijo su abuelo con una sonrisa.

–Ahora eres una hermana mayor Linny. –Le había dicho su abuela. –Tienes que cuidar de Su.

–Siempre voy a cuidar de ti, Su. –Dijo la niña dándole un toque delicado con su dedo a la pequeña nariz a su hermana, justo como Sokka hacía con ella. –Sokka estará muy feliz cuando le cuente.

–No puedes contarle. –Dijo de inmediato su madre.

– ¿Por qué? –Pregunto Lin extrañada por la reacción de Toph.

–Porque Su es una sorpresa Lin. –Dijo la mujer. –Si le cuentas arruinaras la sorpresa.

A Lin le enojaba no poder decirle todo a Sokka en sus cartas, no le podía decir que estaba en Gaoling, tampoco que había empezado a tomar clases particulares con una maestra a la que le apestaba la boca, que la abuela le enseñaba cosas aburridas sobre cómo ser una dama… Y sobre todo le molestaba no poder decirle que tenía una hermanita.

– ¿Qué haces ahí Lin? –Pregunto Toph mientras entraba al cuarto y se acercaba a donde Lin para darle un beso en la frente.

–Le presente a Su de manera oficial a Rocky. –Dijo la niña.

–Ese es un gran paso. –Dijo Toph mientras reía antes de dirigirse al bebe en la cuna. –Tu hermana debe amarte mucho para dejar que veas a Rocky.

– ¡Por supuesto que la amo, mamá! –Exclamo Lin. –Es mi hermanita.

Toph le revolvió el cabello a su hija mayor y se inclinó para depositar un beso en la coronilla de Suyin.

–Mamá… –Llamo Lin mientras Toph se alejaba de la cuna. – ¿Por qué Suyin tiene la piel más oscura que nosotras?

–Eso es porque se quemó en el horno para bebes, cariño. –Respondió Toph con naturalidad. –La dejaron más tiempo del que debían.

–Oh. –Dijo Lin volviendo a ver a su hermanita. –Me recuerda a Sokka.

–Bueno, no sabría que decir a eso Lin. –Toph soltó un bufido, no era la primera vez que su hija mencionaba que Suyin le recordaba al hombre de la Tribu Agua, eso hacía que sus nervios se pusieran a flor de piel, tenía miedo de que alguien más pudiera notar lo que ella no podía pero que era consciente de que estaba.

–Lo siento, mamá. –Dijo Lin con su voz cargada de vergüenza. –No era mi intensión, sé que te gustaría poder vernos.

–No hay problema niña. –Suspiro mientras se sentaba en su cama y hacia un movimiento para que Lin se sentara con ella. – ¿Estas emocionada por mañana?

–Algo. –Dijo la pequeña encogiéndose de hombros. –Desearía que el resto de la familia este aquí.

–Sé que extrañas Ciudad República. –Dijo su madre apoyando la barbilla sobre su cabeza. –Pero aún no podemos volver, Linny.

–Lo sé. –Dijo Lin con la voz entrecortada. –Solo extraño mucho a Tenzin, Kya, Bumi, Aang, Katara y sobre todo a Sokka.

–Lo sé. –Dijo Toph sintiendo el mismo dolor que su hija. –Yo también los extraño a todos.


Lin seguía durmiendo en su cama a pesar de un año desde la discusión que había tenido con Sokka, no había un día que no pasara extrañando al hombre de la Tribu Agua, deseando que él se encuentre con ellas en esos momentos. A veces fantaseaba con él llegando a Gaoling por ellas, en sus fantasías él no estaba enojado con ella por no haberle dicho que ya no estaban en la ciudad y por haberle ocultado que tenían una hija. Toph sabía perfectamente que si Sokka se enteraba de la existencia de Suyin él sabría inmediatamente que se trataba de su hija, él seguramente estallaría en rabia y la odiaría por alejarlo de ella. Aún no se sentía lista para enfrentar esa situación, realmente no creía que algún día podría mencionarle a alguien que Suyin era la hija de Sokka.

– ¿Estas bien mami? –Pregunto Lin entre despierta y dormida a su lado. – ¿Por qué lloras?

–No es nada, Linny. –Repuso Toph limpiándose las lágrimas.

– ¿Extrañas mucho a Sokka? –Pregunto.

–Muchísimo. –Murmuro Toph.

–Sé que él también te extraña mucho. –Le aseguro su hija mientras se acercaba para abrazarla.

La mujer sonrió y deposito un beso en la mejilla de la niña, suspiro antes de por fin quedarse dormida, y lo siguiente que supo es que Lin estaba brincando a su lado en la cama.

– ¡Es mi cumpleaños! ¡Es mi cumpleaños!

–Lin… –Gruño ligeramente su madre. – ¿Qué te he dicho sobre saltar en la cama?

La pequeña dejo de brincar y se dejó caer al lado de su madre. Toph sonrió antes de estirarse y acercarse para darle un beso de feliz cumpleaños a su hija mayor, aún le costaba trabajo procesar la idea de que Lin ahora tenía siete años.

Un ligero golpe llego a su puerta y Toph dio autorización a la persona del otro lado para que pasara, se paró de la cama y se acercó a la cuna de Suyin para ver cómo se encontraba su hija menor. Estaba eternamente agradecida con que la pequeña tuviera el sueño pesado a diferencia del sueño tan ligero que tenía Lin a esa edad, eso le permitía dormir mejor. Sin embargo, cuando se trataba de la hora de comer Suyin era un verdadero dolor de cabeza con todos los gritos que daba exigiendo ser alimentada.

Eres tu padre. Pensaba para sí misma cuando la bebe de seis meses se prendía a ella y pasaba un largo rato hasta saciarse por completo.

Una sonrisa se extendió por el rostro de la madre cuando al llegar junto a la cuna pudo escuchar los sonidos de una bebe recién levantada, lista para exigir que le diera de desayunar.

– ¡Aquí está la pequeña cumpleañera! –Exclamo Lao al entrar.

–Buenos días abuelo. –Saludo Lin mientras se levantaba de la cama y corría a donde el hombre.

–Buenos días papá. –Saludo Toph mientras levantaba en sus brazos a la menor de sus hijas.

– ¿Qué tienes ahí abuelo? –Pregunto Lin fijando su mirada en las manos del hombre mayor.

–Cierta señorita recibió varias cartas de cumpleaños. –Dijo su abuelo entregándole todas las cartas que llevaba.

–Gracias. –Dijo Lin con entusiasmo mientras regresaba a la cama y se sentaba para ver los nombres de quienes las habían escrito. –Una carta del tío Iroh… Una de TyLee… ¡También me han escrito el señor del fuego Zuko y Mai!

–Siéntete halagada. –Comento Toph mientras tomaba lugar al lado de su hija.

–Una carta de Izumi… –Lin siguió revisando sus cartas. –Una de Katara y Aang… Otra de Bumi… Kya… Obviamente Tenzin y… ¡Aquí está la de Sokka! –Exclamo con alegría mientras habría la carta más importante de todas. El corazón de Toph salto ante la mención del nombre y tratando de fingir indiferencia escucho atentamente mientras su hija leía en voz alta: –Mi que… Mi querida tejon-cita topo, es-pe-ro que tengas un he… hermo… hermoso día, me gus-ta-ri-a estar contigo.

» No ol-vi-des que te amo mucho, es-pe-ro po-der verte pro… pron… pronto. Feliz cumpleaños, estas cre… cre-ci-endo… creciendo muy rápido… de… deten-te por favor. Sa-lu-da a mamá por mí. Con amor, Sokka.

Lin rio al terminar de leer la carta y luego procedió a leer la carta de Tenzin. Toph realmente dejo de prestar atención a las demás cartas de su hija, solo podía pensar en Sokka y en lo mucho que deseaba que se encontrase ahí con ellas.

Si no me hubiera comportado como una idiota en esa ocasión, ahora seriamos una familia. Pensó con amargura.


1 AÑO, 5 MESES DESPUÉS.


El estudio de Aang estaba lleno de libros sobre su cultura y de instrumentos de maestro aire de los cuales Sokka no tenía idea alguna para que podían ser utilizados; el menor de sus sobrinos llego a tratar de explicarle para que eran pero el tema le había parecido completamente aburrido y como no quería matar el entusiasmo del niño de 9 años había terminado soltando exclamaciones enormes y asentimientos energéticos con su cabeza, afirmando al final que todo tenía sentido a partir de ese momento aunque no estaba ni cerca de ello.

Su hermana estaba sentada en el escritorio de su marido escribiendo la sexta carta que mandaba a la misma persona durante esas dos últimas semanas mientras al mismo tiempo le contaba la razón de su desesperación porque le llegara una respuesta de aquel destinatario cabeza dura.

– ¿Una qué? –Pregunto con una sonrisa en el rostro.

–Una reunión familiar. –Suspiro Katara mientras terminaba de escribir la carta con destino a Gaoling. –Aang partió a Ba Sing Se para traer a Iroh, ya avise a Mai y se ha encargado de que Zuko haga un espacio para que vengan… Mi único problema es Toph.

–Bueno hermanita… –Dijo él aún con la sonrisa en su rostro y con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho ante la mención de su maestra tierra favorita. –No creo que enviar cartas sirva de mucho… Ella no puede leerlas.

–Pero pueden leérselas. –Dijo enfurruñada. –Había pensado en dirigirlas a Lin pero esa sería una jugada muy sucia de mi parte.

–Ni hablar. –Bufo su hermano consiente de lo mucho que su pequeña se emocionaría porque Kya la quisiera en su fiesta de cumpleaños y de la probable decepción que sentiría si su madre se negaba a asistir.

–Tal vez podrías ayudarme con ella. –Dijo mientras terminaba de anotar los datos de la carta que enviaría a Gaoling y tomaba una nueva página para empezar a escribir.

– ¿Con quién? –Pregunto Sokka a pesar de saber perfectamente a lo que se refería Katara.

–Con Toph. –Dijo con tono impaciente. –Quizá si tú se lo pides venga a la fiesta de cumpleaños de Kya.

–Sabes que estamos peleados. –Respondió mientras sentía que su corazón y su alma dolían.

–Pues corten esa mierda de una vez, ya han pasado dos años, arreglen las cosas. –Dijo su hermana dejando a un lado la carta que escribía para mirarlo con severidad.

Sokka se limitó a rodar los ojos haciendo que la morena se enfureciera. Su hermana resoplo con furia mientras volvía a concentrar su atención en la carta que escribía. Por su parte, él planto la vista en la ventana, Ciudad República se veía increíble desde aquel punto en específico, una ciudad enorme llena de vida pero Sokka no estaba pensando realmente en la ciudad que se extendía a unos cuantos kilómetros de distancia de donde se encontraba sentado. Su mente lo había hecho viajar a un lugar a millas de distancia, un lugar que solo podía visualizar a través de sus recuerdos como un adolescente de 15 años escabulléndose en la casa de la familia más rica del Reino Tierra, donde uno de sus mejores amigos le suplicaba a una niña de 12 años que portaba un elegante vestido para que se volviera su sifu.

Cuando conoció a Toph jamás se le cruzo por la cabeza que podría llegar a experimentar algo por ella más allá de la amistad, compartían tantas carcajadas juntos, hacían cosas estúpidas y disfrutaban del sarcasmo, ambos comían como si no hubiera un mañana y organizaban concursos de eructos.

Entonces una noche mientras observaban una lluvia de meteoritos sintió una molestia en su interior al darse cuenta que aquel espectáculo maravilloso no podía ser apreciado por la persona más maravillosa que había conocido nunca, la sensación pronto se volvió en miedo por lo que podía implicar pensar en su amiga de esa forma y decidió empujarla al fondo de su ser. Sin embargo, cuando más tarde se encontró forjando una espada única en su especie con un pedazo de aquel fenómeno natural tan especial el sentimiento regreso y por alguna razón sintió la necesidad de guardar un pedazo de meteorito en su bolsillo para dárselo más tarde a aquella persona maravillosa.

¿Aun la tendrá? Se preguntó para sí mismo. ¿Aún tendrá esa roca espacial? Solía llevarla en su brazo a todos lados.

Empezó a sentir que sus pensamientos sobre Toph lo estaban empujando a algo que lleva queriendo hacer desde que había regresado de la Tribu Agua del Sur. Algo que había pospuesto tantas veces por miedo, buscando cualquier excusa para huir.

Ahora tengo una excusa para ir. Pensó y la emoción lo invadió de inmediato, se puso de pie captando la vista de su hermana sobre él.

– ¿A dónde vas? –Le pregunto ella mientras lo observaba dirigirse a la puerta.

–A conseguir esa reunión familiar que tanto desea mi sobrina.


En momentos como aquel no podía estar más agradecida con los espíritus por lo que tenía, es cierto, no eran una familia convencional pero eran felices y eso era todo lo que necesitaban. Sus padres jugaban con sus hijas en medio de uno de los jardines de su hogar mientras ella escuchaba los reportes policiales del mes que Penga le leía.

–Me alegra que ustedes tres estén haciendo un buen trabajo mientras no estoy. –Comento mientras sorbía un poco de té de su taza.

–Hacemos lo mejor que podemos jefa. –Contesto la joven. –Pero realmente extrañamos sus gritos.

–Me he ausentado demasiado tiempo. –Murmuro más para sí misma que para su antigua estudiante de metal control.

–Dos años y un poco más jefa. –Dijo Penga, la mujer pudo sentir como los latidos de la otra aumentaban cuando se aventuró a agregar: – ¿Aun no se siente lista para volver a la ciudad?

–No pienso mucho en ello. –Mintió mientras se encogía de hombros. –Crecer a mis hijas en Gaoling no es tan malo como había pensado en el pasado, este lugar es tranquilo y acogedor, perfecto para ellas.

–Lo comprendo perfectamente jefa. –Dijo pero Toph sabía que no podía comprenderlo. –De todas maneras el Avatar siempre estará encantado de que usted tome su puesto en el momento en que usted lo desee.

La maestra tierra lo sabía perfectamente, Aang había cargado a Penga con ese dialogo desde la primera vez que la chica había llegado al hogar de sus padres para leerle los reportes acumulados del departamento de policía.

–Gracias de nuevo. –Comento Toph y, sintiendo la confusión en la joven, agrego: –Por no decirle al Avatar ni a nadie más en la ciudad sobre Su.

Casi había tenido un ataque de pánico cuando un criado le comunico que una mujer de nombre Penga la esperaba en el salón principal para hablar con ella de asuntos laborales pendientes, había pedido que se inventara una excusa para que la mujer se fuera pero ella había regresado al día siguiente y el día después de ese. Entonces para su mala suerte cuando ya le había pedido al criado que inventara una nueva excusa, Lin cruzo por el salón principal y al reconocer a la mujer parada en él, portando su característico uniforme de metal había gritado emocionada.

– ¡Penga! –Exclamo mientras corría para abrazarla.

–Es bueno verte Linny. –Había dicho la mujer mientras levantaba a la niña en brazos haciéndola reír. –Estas enorme… ¿Esta tu mamá en casa?

La niña había asentido energéticamente con la cabeza feliz de ver una cara conocida. En cuanto Penga la devolvió al piso tomo la mano de la oficial de policía y decididamente la arrastró por los pasillos del lugar gritando a todo pulmón.

– ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Penga está aquí!

Toph sintió como su corazón se detenía cuando la puerta de su habitación se abría y su hija entraba alegremente de la mano con una de sus mejores estudiantes de metal control. Por un momento nadie había hablado, ambas mujeres tensas por la escena de Toph Beifong sosteniendo una bebe de casi un año en sus brazos.

– ¡Mira Penga! –Había exclamado con emoción Lin. –Ella es mi hermanita… se llama Suyin.

Había pasado un año desde que uno de sus primeros oficiales al mando, su antigua alumna de metal control y aquella niña que en algún momento la hizo rabiar por declarar con tanta facilidad al hombre que amaba como su novio, había descubierto su pequeño secreto.

–No tiene que agradecerme jefa. –Dijo Penga mientras acomodaba todos los reportes policiales en una gran pila antes de beberse todo su té y levantarse de su asiento para marcharse. –Es su decisión cuando quiera volver a la ciudad o cuando quiera decirle a los demás sobre Su.

– ¿Ya te vas Penga? –Lin había llegado a donde se encontraban ambas mujeres, su voz agitada por estar corriendo y saltando mientras le mostraba a su hermana de dos años algunas posiciones básicas de tierra control.

–Me temo que sí, pequeña delincuente. –Respondió la mujer mientras revolvía el cabello de la niña.

– ¿Vendrás el próximo mes? –Pregunto emocionada.

–Sin falta. –Contesto.

– ¿Podrías traer a Sokka contigo? –Pregunto de manera esperanzadora.

–Oh, bueno… –La voz de Penga se volvió increíblemente incomoda mientras buscaba algo para decirle a la pequeña que la miraba suplicante.

–Lin hemos hablado de eso antes. –Salió en rescate de la mujer, después de todo era su hija la que acosaba a Penga con aquellas preguntas cada vez que venía. –Sokka tiene mucho trabajo en el consejo, no tiene tiempo para hacer un viaje tan largo.

La niña de 8 años entristeció ante las palabras de su madre, Toph no podía ver la expresión de su hija mayor pero podía sentir a la perfección las emociones que se adueñaban de ella cada vez que le decían que no había oportunidad para que viera al único hombre que ella conocía como figura paterna. Se sentía la peor madre del mundo al negarle aquello a Lin solo por miedo a lo que podría suceder si su hija se encontraba con el guerrero del sur.

Me hago llamar la mejor maestra tierra en el mundo y no soy capaz de enfrentar mi situación con el hombre que amo. Se reprendió a si misma por su falta de coraje. ¿Cuántas veces regañe a Aang por no enfrentar las cosas? ¡Soy patética!

–Si me cruzo con el concejal Sokka le diré que lo extrañas mucho. –Dijo Penga a su lado. –Sé muy bien que él también te extraña.

–Si me extrañara tanto vendría a verme. –Contesto Lin con dureza.

–Es un hombre ocupado Linny. –Dijo su madre sintiendo el enojo en las palabras de la niña.

–Siempre fue un hombre ocupado. –Se quejó Lin. –Pero siempre busco tiempo para mí.

–Lin… –Toph suspiro antes de tomar el valor para pronunciar las palabras que había estado dirigiéndole a su hija últimamente. –Sokka no es tu padre, no tiene la obligación de estar contigo.

El enojo en Lin rápidamente se transformó en la más grande de las tristezas, se quedó un momento parada viendo fijamente a su madre mientras retenía las lágrimas que se acumularon en sus ojos. Penga vio a la hija de su jefa y no pudo evitar sentir lastima por la niña, se veía tan dolida por las palabras de su madre.

–Que tengas un buen viaje, Penga. –Fue todo lo que Lin dijo antes de salir corriendo en dirección a su propia habitación.

Toph soltó un suspiro, se había vuelto bastante difícil tratar con Lin y sus deseos de ver a Sokka. Sabía que estaba lastimando a su hija con su actitud pero no encontraba el valor para hacer las cosas. Siempre supo que sería una mala madre pero fue precisamente el hombre del que trataba de esconderse, el que la convenció de que no sería de esa manera.

–Te acompaño a la salida, Penga. –Dijo con voz apenada porque su oficial presenciara aquella escena.

–No es necesario jefa. –Contesto la mujer, Toph pudo sentir como le dirigía una sonrisa lastimosa. –Se cómo llegar a la salida por mi cuenta.

–Bien. –No insistió porque no soportaba la mirada que sabía le dirigía. –Nos vemos hasta el próximo mes, oficial.

–Hasta el próximo mes, jefa. –Y entonces se marchó.

Volvió a tomar su taza de té pero esta vez no dio ningún sorbo de ella, podía sentir a sus padres jugando con Suyin, fascinados con su nueva nieta. Toph estaba tan feliz de poder convivir con ellos de la manera en que lo hacía actualmente, ellos habían dejado de juzgarla por sus decisiones y habían comenzado a apoyarla en todo lo que se propusiera. Se sentía aliviada porque no insistían en conocer la identidad del padre de Suyin, aunque ella era muy consciente de que su padre se daba una idea de quién era el hombre, siempre soltaba pequeños comentarios que para su madre (quien no había llegado a tratar con Sokka desde la última vez que lo vio cuando ella escapo de casa) pasaban desapercibidos.

– ¿A dónde fue Linny? –Pregunto Lao haciendo que se sobresaltara, se había perdido en sus pensamientos y no había percibido su presencia hasta que hablo.

–A su habitación. –Dijo mientras tomaba un sorbo de té y hacia una mueca, se había enfriado demasiado. –Nuevamente le pregunto a Penga por Sokka.

–Ella tiene muchas ganas de verlo. –Comento su padre. –Le tiene un cariño genuino.

–Lo sé. –Murmuro.

– ¿Sabes? –Pregunto su padre mientras clavaba su mirada en ella. –Tal vez podría llevar a Lin de paseo a Ciudad República, podría encontrarse con su amiguito… ¿Cómo se llama el hijo menor del avatar?

–Tenzin. –Dijo Toph más en automático que por voluntad propia.

– ¡Tenzin! –Exclamo su padre chasqueando los dedos. –Claro… No sé porque olvido su nombre, Lin habla de él todo el tiempo.

Ella no contesto, simplemente le dio otro trago a su té frío para no tener que decirle nada a su padre sobre el miedo que le daba que Lin fuera a la ciudad, no quería arriesgarse a que visitara la Isla del Templo Aire y que en uno de sus descuidos infantiles mencionara algo sobre Suyin. Ella podía imaginar a la perfección la reacción de la esposa del avatar, podía incluso sentir con claridad los pasos de Katara fuera de la puerta de su hogar mientras exigía una explicación de porqué no le había dicho nada de su otra hija.

– ¡Pensé que era tu mejor amiga! –Escucho mentalmente la voz de quien realmente era su mejor amiga. – ¡Pensé que me decías todo, Toph!

Quizá si no se tratara de la hija que tuve con tu hermano, te hubiera contado. Pensó con un pequeño nudo en la garganta.

– ¿Y bien? –Pregunto su padre a un lado. – ¿Qué dices?

–No creo que sea buena idea papá. –Dijo Toph asentando su taza en la mesita de té. –No quiero que Lin vaya a la ciudad sin mí y Su aún es muy pequeña para viajar.

–Cariño… –Su padre suspiro. –Su va a cumplir 2 años en unos días, y sé que no te gustara lo que estoy por decir… pero por accidente una de las cartas que te ha estado enviando tu amiga Katara acabo en mi escritorio… el cumpleaños de Kya es en unas semanas y ella desea mucho que ustedes asistan a la celebración que sus padres le están organizando.

Toph soltó un suspiro, Katara había mandado cinco cartas hasta ahora. Era una movida estúpida de su parte puesto que no podía leerlas. Su madre le había hecho el favor de leer la primera que había enviado y agradeció que en ese momento Lin estuviera en la biblioteca tomando clases. Las otras cuatro que había enviado las había guardado en el único lugar donde sabía que Lin no podría encontrarlas por accidente… bajo el jarrón donde guardaban el brócoli fresco.

–No estoy de humor para una fiesta donde estarán el avatar y el señor del fuego. –Comento con indiferencia a pesar de que se moría de ganas por charlar con sus dos amigos.

– ¿No estás de humor para una fiesta con ellos o no estás de humor para cualquier cosa que implique estar en el mismo lugar que el jefe de la Tribu Agua del Sur? –Su padre se aventuró a preguntar.

Toph gruño en respuesta. Su padre definitivamente sabía algo o al menos suponía lo suficiente como para mencionar aquel hecho tan evidente en la conversación.

–No puedes esconder a Suyin de tus amigos para siempre. –Le dijo.

–No la estoy escondiendo. –Repuso Toph mientras se cruzaba de brazos.

–Toph… cariño, ellos también son tu familia. –Dijo con un tono afectuoso. –Es cierto que pase varios años enojado con el avatar por haberte llevado consigo… pero te mantuvo a salvo. Incluso cuando nos volvimos a encontrar en la refinería y fui un completo idiota contigo, ellos estuvieron ahí para ti, me di cuenta del amor que sienten por ti. Me di cuenta que ganar una guerra juntos creo un vínculo entre ustedes.

–Ellos estarán tan enojados cuando se enteren que les oculte a Su. –Murmuro Toph sintiendo que el nudo en su garganta comenzaba a apretar con fuerza. –Enserio estarán muy… muy enojados.

–No lo creo. –Afirmo su padre. –Ellos la amaran tanto como aman a Lin, haya sido un secreto o no. Son tus amigos y te aman lo suficiente como para dejar a un lado cualquier error que puedas cometer. Después de todo… ¿no es el señor del fuego Zuko parte de su equipo?

Ella no puedo contener la carcajada que salió ante la lógica de su padre, en el pasado Zuko había cometido varios errores, algunos bastante graves pero se había vuelto una parte importante en su grupo de amigos y una parte de la pequeña familia que eran durante –y después– de la guerra.

–Señorita Toph… –Uno de los tantos sirvientes en la casa de sus padres hablo con voz temblorosa, ella asintió para que el hombre continuara hablando, tomando una pausa de su conversación con su padre: –Hay un hombre en el salón principal que desea hablar con usted, dice que ha venido en representación del avatar Aang.

Eso le pareció extraño, Aang solía enviar cualquier mensaje con Penga. Si hubiera querido decirle algo lo hubiera podido hacer a través de su oficial ¿Por qué enviar a otra persona para hacerlo? A pesar de ello se encontró a si misma asintiendo con la cabeza y levantándose de la silla.

–Gracias. –Dijo ella al sirviente. –Comunícale que estaré ahí en un momento.

– ¿Deseas que te acompañe? –Pregunto su padre.

–Descuida. –Dijo Toph haciendo un movimiento con su muñeca para restarle importancia al asunto. –Me intriga saber porque Aang mando a un representante en su nombre cuando pudo decirme cualquier cosa que desease a través de Penga.

–A lo mejor se trata de la fiesta de cumpleaños de su hija.

–Puede que sí. –Dijo encogiéndose de hombros. –Como sea, escuchare que tiene que decir.

–Muy bien, cariño. –Dijo Lao poniéndose en pie. –Yo iré a ver como se encuentra Lin.

–Gracias por todo papá. –Dijo con una sonrisa genuina.

–No es nada. –Respondió el hombre.

Toph comenzó su camino en dirección al salón principal intrigada por el misterioso representante que había enviado Aang para hablar con ella. Dio unas cuantas vueltas por los corredores tan familiares de su hogar de la infancia y finalmente llego al lugar donde la esperaban, en cuanto cruzo el marco de la puerta sus fosas nasales fueron invadidas por un olor familiar a mar y nieve mezclados. El corazón de la persona que la esperaba comenzó a latir con fuerza haciendo que su propio corazón latiera a la par, el pánico apoderándose de ella.

– ¿Sokka? –Pregunto con miedo a la respuesta que sabía que vendría.

–Hola Toph. –Dijo el hombre y ella reconoció al instante la voz de su único amor.


Era curiosa la manera en la cual los años funcionaban en Toph. Con el paso del tiempo su belleza simplemente se iba asentando más y más, aunque bien podría ser que pensaba de esa manera porque se encontraba perdidamente enamorado de ella.

Ninguno de los dos había dicho nada aún, ambos estaban parados uno frente al otro, parecía que Toph se mantenía en silencioso con la intención de convencerse de que él no se encontraba en la misma habitación que ella.

La semana pasada había decidido que al fin haría aquel viaje a Gaoling después de haberlo pospuesto por tanto tiempo, antes de irse hace dos años les había prometido que volvería por ellas y eso es lo que estaba haciendo. Aunque claro, cuando lo había prometido no se imaginó que cuando volviera a Ciudad Republica la mujer que amaba con locura habría corrido con su hija a refugiarse en casa de sus padres pero eso era lo de menos ahora. Lo importante es que se encontraba ahí y que haría lo posible por convencer a Toph de volver.

– ¿Cómo esta Linny? –Pregunto haciendo que ella se sobresaltara ante el sonido de su voz.

–Lin… –Toph hizo una pausa buscando que decir. –Bueno… ella ha estado extrañándote por un tiempo.

–Yo igual la he extrañado. –Dijo Sokka. –También te he extrañado a ti.

La mujer no respondió nada, simplemente se quedó parada en silencio, aun intentando escapar de la realidad en la que se encontraba. Él tampoco dijo nada, más bien se limitó a admirar la belleza de Toph; su cabello color azabache estaba suelto cayendo como una cascada de tinta oscura por sus hombros y espalda, Sokka recordó todas las noches en las que ella se soltaba el cabello antes de meterse en la cama, recordó lo suave que se sentía entre sus manos mientras lo acariciaba. Sus ojos color verde nublados parecían observarlo a través de su fleco, siempre le parecía fascinante como a pesar de ser ciega ella no lo aparentaba; él admiraba la forma en la que Toph veía a las personas de una manera distinta, los veía por lo que eran realmente. Su vista se posó sobre sus delgados labios rosados, aquellos que había besado por unos cuantos meses mientras sus sentimientos por ella se deslizaban sobre su piel en forma de caricias. Estaba vestida con un conjunto de pantalones verdes holgados y una blusa de manga corta color beige, siempre le había gustado la combinación de aquellos colores en ella, estaba descalza como de costumbre y se cruzaba de brazos sobre su pecho, entonces Sokka lo vio… El pedazo de meteorito que le había regalado tantos años atrás, descansando en su forma habitual en el brazo derecho resaltando sobre la piel blanca.

–Aun lo conservas. –Dijo en un susurro, su corazón volvió a palpitar con fuerza en su pecho y se encontró avanzando en dirección a ella. Toph retrocedió un poco ante la cercanía de él pero no le prestó atención, levanto su mano hacia el brazalete y acaricio el extraño material del que estaba hecho. –No puedo creer que aún lo llevas contigo.

–Yo… –Ella no supo que más decir, él se había acercado demasiado a su cuerpo, las respiraciones de ambos se volvieron pesadas casi al instante. Sokka se arriesgó a tocar la piel de su brazo y se alegró cuando el cuerpo de su amada se relajó ante su tacto, descruzo los brazos y sus manos se movieron en dirección al pecho de él. –Sokka yo…

–Te he extrañado tanto. –Dijo Sokka, aunque sabía que ya lo había dicho antes. –En verdad muchísimo. –Dijo inclinándose para unir su frente con la de ella. –Todos los días solo podía pensar en ti y en Lin.

Toph dejó escapar un pequeño suspiro cuando él arrastro sus manos hacia su cintura acercándola más a su cuerpo, las manos de ella se deslizaron en dirección a su cuello manteniendo el contacto de sus frentes.

¿A esto le temía? Pensó y sonrió ante la idea. ¡Espíritus! En verdad amo a esta mujer.

Entonces justo cuando se inclinó un poco más y sus labios rozaron tentativamente los de ella, Toph se alejó de golpe con la respiración desenfrenada mientras negaba con la cabeza y volvía a cruzar sus brazos sobre su pecho.

– ¿Qué haces aquí? –Pregunto entonces con bastante rudeza. –Me dijeron que Aang envió a un representante en su nombre para hablar conmigo y me encuentro contigo. –Ella entonces puso sus brazos en posición de jarra y pareció fulminarlo con sus ojos ciegos. – ¿Le mentiste a los sirvientes de mis padres?

– ¿Me hubieras recibido si te hubieran dicho que se trataba de mí? –Pregunto imitando la posición de sus brazos y tratando de no prestar atención al dolor en su pecho cuando ella se había apartado de él. –Además… no es completamente mentira, estoy aquí en representación de Aang y Katara.

– ¿Se trata de la fiesta de Kya? –Pregunto ella. –No vamos a ir.

–Toph, por favor. –Sokka suplico. –Sé lo mucho que aprecias a Kya, piensa en lo triste que se pondrá si no vas a su fiesta de once… Ella tiene muchas ganas de verte y de ver a Lin, todos tenemos ganas de verlas, todos las echemos de menos en la ciudad.

–Bueno es una lástima, honestamente no tengo ningún interés en ver a nadie. –Dijo ella volviendo a cruzarse de brazos.

– ¿Sabes? –Pregunto él mientras imitaba su postura. –No necesito habilidades especiales para saber que estas mintiendo.

–Mira cabeza de carne… –Dijo Toph y él no pudo evitar sonreír ante el apodo. –La princesita ya ha mandado un montón de cartas pidiéndolo… pies ligeros incluso puede venir y tratar de llevarme a la fuerza usando su estado avatar… –Ella lo apunto con un dedo para enfatizar sus palabras. –La respuesta sigue siendo la misma… No.

–Somos tu familia Toph. –Repuso él acercándose a ella nuevamente, tan solo unos pasos. – ¿Por qué nos alejas?

El rostro de la mujer cayó ante su pregunta, parecía que tenía una lucha interna mientras intentaba buscar las palabras adecuadas para contestarle de la manera correcta. Sokka soltó un suspiro y levanto su brazo para posarlo en el hombro de Toph pero esta vez ella se arrebató de inmediato como si el contacto la quemara.

– ¿Por qué te enviaron? –Pregunto para desviar el tema de conversación. –Porque no han venido ellos si tanto quieren que asista a la fiesta de su hija.

–No es que me hayan enviado exactamente. –Dijo mientras se encogía de hombros. –Aang está en Ba Sing Se para transportar a Iroh y Katara esta como loca tratando de juntarnos a todos… Ya sabes, Zuko tiene responsabilidades en la Nación del Fuego, TyLee está en la Isla Kyoshi, mi padre en el Polo Sur y de ti prácticamente solo sabemos a través de Penga. –El soltó un suspiro. –Ella me pido que la ayudara contigo y acepte.

– ¿Por qué a ti? –Pregunto nuevamente.

–Katara piensa que si yo te lo pido… –Él no estaba seguro de si era correcto decir lo siguiente pero decidió arriesgarse. –Entonces asistirás… Así que, aquí estoy.

– ¿Qué le hace pensar eso? –Pregunto ella un poco gruñona.

–No lo sé. –Contesto con sinceridad, entonces se le ocurrió agregar: –Supongo que piensa que me amas lo suficiente para hacerme caso.

–Yo no te amo. –Bufo Toph.

La sensación que experimento Sokka en ese momento solamente la había vivido tres veces en su vida, en tiempos completamente diferentes; La primera vez fue a los 9 años durante una de las tantas invasiones de la Nación del Fuego a su hogar, un hombre llamado Yon Rha le había arrebatado a su madre. La segunda fue cuando era un adolescente de 15 años y había experimentado el amor por primera vez para que luego ese amor le fuera arrebatado sin que pudiese hacer nada al respecto, algunos dirían que solo se trataba de un amor juvenil de unos cuantos días pero Sokka siempre se encontraba viendo la luna extrañando a la princesa que le había enseñado a amar. La tercera fue cuando tenía 27 y Suki había terminado con él, aunque no hubo ninguna discusión de por medio y ningún rencor, el dolor de perder a una amiga importante para él aún permanecía en su corazón. En todas aquellas ocasiones él había comprendido el significado de un corazón roto.

Cuando hace 2 años –y algunos meses más– había besado a Toph por primera vez, su corazón había experimentado la más grande de las felicidades en muchos años. La emoción que sintió cuando ella confeso que se sentía de la misma manera que él lo había dejado vagar a la deriva hundiéndose en un mar de ilusiones sobre un futuro juntos. Se casarían, Lin podría llamarlo padre si así lo quería y quizá… tal vez un poco más en el futuro ellos tendrían un hijo juntos. Y entonces esa ilusión se había roto con tan solo cuatro palabras pronunciadas por la mujer con la que tanto anhelaba un final feliz.

–Tú… –El trago con fuerza mientras intentaba pronunciar las palabras. –Tú… ¿Tú ya no me amas?

Ella no respondió con palabras, se había quedado paralizada frente a él y solo atino a asentir con la cabeza mientras se abrazaba a sí misma y apretaba los labios con fuerza.

Está mintiendo. Una voz le dijo desde lo más profundo de su ser. Está mintiendo.

–Tú… –Él sintió miedo de hacer la pregunta que rondaba en su cabeza. –Tú… ¿lo dices enserio?

–Sokka… –Ella hablo soltando un largo suspiro. –Lo que hubo entre nosotros fue un error desde el principio… –El corazón del hombre se rompió más en su interior. –Nosotros éramos mejores amigos y pasábamos demasiado tiempo jugando a la familia feliz…

Para mí no era un juego. Pensó aún más triste. Para mí nunca fue un juego.

–No estamos hechos el uno para el otro como pensamos hace dos años… –Ella tomo una respiración profunda. –Cuando te fuiste… nos hiciste daño a Lin y a mí.

– ¿Perdón? –Pregunto, sintió un poco de ira comenzando a recorrer sus venas. – ¿Yo les hice daño? ¿Quién fue la que me ordeno que me llevara mis cosas? ¿Quién fue la que no me quiso escuchar esa noche?

– ¡Pudiste haber hecho más! –Ella grito bajando sus brazos. – ¡Pudiste haber luchado por nosotras en lugar de salir corriendo a la Tribu Agua del Sur!

– ¿Qué caso tendría? –Pregunto elevando la voz. –Sé lo terca que eres cuando crees tener la razón tenía la esperanza de arreglarlo cuando volviera.

– ¡Te fuiste por un año Sokka! –Ella grito y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, ella las limpio con brusquedad con el dorso de su mano. –Cuando regresaste a la ciudad supiste que no estábamos ahí… ¿y qué hiciste? ¿Nos buscaste? ¡No! ¡Prometiste que volverías por nosotras pero dejaste que pasara un año más! –Entonces Toph lo golpeo con fuerza en hombro. – ¡No lo hiciste! ¡No volviste por nosotras!

– ¡Tenía miedo! –Grito y en ese momento fue consiente de las lágrimas que resbalaban en su propio rostro. –Tenía miedo de tu reacción, tenía miedo de que siguieras enojada, tenía miedo de que tu… de que tu… ¡Ugh!

– ¿Qué yo que? –Ella pregunto bajando la voz. – ¿Qué ya no te amara? ¿Ha eso le tenías miedo?

–Sí. –El murmuro con su corazón doliendo. –Me aterraba la idea de que ya no me amaras.

–Dos años Sokka. –Ella dijo y su voz estaba cargada de resentimiento. – ¡Dos malditos años!

–Toph… –Las lágrimas aún corrían por su rostro. –Te amo y no sabes cuánto lo siento, creí que estaba haciendo lo correcto… creí que estaba haciendo lo que tu querías.

–Yo quería que estuvieras con nosotras. –Ella dijo. –Eso era todo lo que quería.

–Yo quería lo mismo. –Le dijo acercándose a ella y tomándola de las manos, esta vez Toph no se arrebató. –Esa noche te iba a pedir que me acompañaran.

El ceño de Toph se frunció en un expresión confundida debido a sus palabras, él decidió entonces compartir con ella todo acerca de su ilusión sobre llevarlas con ellas a su hogar.

–Quería que estuvieran conmigo en el Polo Sur, pensé que podrían ser unas vacaciones, solo los tres juntos en mi pueblo natal. –Él sonrió mientras recordaba la imagen que había proyectado en su cabeza. –Mi padre y Malina conocerían a Lin, probablemente mi padre les contaría historias mías de pequeño que serían bastante vergonzosas, le enseñaría a Lin como esquiar en un pingüino-nutria, la llevaría a pescar y tendríamos peleas de nieve juntos. –Ella sonrió mientras nuevas lágrimas resbalaban en sus mejillas. –Y luego nos acurrucaríamos los tres ante el fuego con tazas de té caliente contándole nuestras aventuras a Lin, ella se dormiría entre nosotros y yo la cargaría hasta su habitación, la arroparía y le daría un beso en la frente antes de volver contigo a nuestra habitación… –Su voz se hizo ligeramente ronca en ese momento. –Y te haría el amor… Pero tú no me dejaste hablar esa noche.

Toph trago con fuerza y se apartó de él con suavidad mientras se limpiaba las lágrimas que había derramado ante las escenas que Sokka había descrito.

–Tienes que irte. –Fue todo lo que contesto.

– ¿Entonces se acabó? –Pregunto con el dolor marcado en sus palabras. – ¿Para siempre?

–Lo siento. –Ella dijo mientras se volvía a abrazar a sí misma. –Es lo mejor para nosotros.

–Yo… –Las palabras se quedaron atoradas en su garganta, en lugar de decir lo que realmente quería opto por el único escape que le concedería algún tipo de consuelo en ese momento. – ¿Puedo ver a Lin antes de irme?

– ¡No! –Sentencio de inmediato Toph y por la forma en la que negó su petición el percibió una especie de pánico en ella.

–No me hagas esto. –Él suplico. –Por favor Toph, realmente quiero verla, ella…

–Ella es mi hija. –Dijo con rudeza, el pánico aun presente. –No tuya, por favor, sal de la casa de mis padres.

–Toph… –Suplico al borde de las lágrimas nuevamente. –Por favor, solo quiero verla un momento y abrazarla unos segundos… Por favor.

–Vete Sokka. –Dijo ella con un pequeño temblor en la voz. –Si no te vas ahora mismo yo… –Ella tomo una respiración profunda antes de conseguir el valor para soltar su amenaza: –Yo no le permitiré que se siga enviando cartas contigo.

–No te atreverías. –Dijo pero no estaba completamente seguro de ello.

–Es mi hija. –Respondió con determinación. –Puedo hacer lo que considere mejor para ella.

–Sabes lo increíblemente cercanos somos. –Él le reprocho. – ¿Cómo sería mejor para ella que le prohíbas hablar con la única persona que ha sido como un padre para ella?

–Pero no lo eres. –Dijo con brusquedad. –No eres el padre de Lin. –Esas palabras, aunque era completamente consciente de que eran verdad, fueron el golpe final para terminar de romper su corazón. –Ahora… regresa a Ciudad República.

Sokka se quedó sin palabras en ese momento, ella estaba completamente decidida al parecer. Él no soportaba la idea de no poder hablar más con su tejoncita-topo por lo que asintió resignado antes de comenzar su camino hacia la salida de la finca Beifong. Se detuvo un momento y vio sobre su hombre a la mujer que seguía parada en medio del salón.

–Aunque hayas roto mi corazón… –Atino a decir a pesar del nudo que le apretaba en el garganta. –Te amo Toph, te seguiré amando por siempre… Y también amaré toda mi vida a Lin.

Y sin más se alejó de la mujer que amaba.


La fiesta de cumpleaños número 11 de Kya era bastante modesta para una niña que era popularmente conocida por ser la hija del avatar y de la mejor maestra agua de todos los tiempos. Sin embargo, cuando creces siendo la hija de un monje entiendes que las cosas modestas son mejores que las cosas extravagantes; en la mente de Kya ella no era la hija del avatar, ni la hija de la mejor maestra agua. Ella simplemente era la hija de Aang y Katara, la hermana de Bumi y Tenzin, la sobrina de Sokka y la nieta de Hakoda. La mejor amiga de Izumi y Lin, la sobrina por afecto de Toph, Zuko, Mai y TyLee, además de ser la pequeña con espíritu libre del tío Iroh.

–Desearía tanto que Lin y Toph estuvieran aquí. –Murmuro por octava vez en esa tarde.

–Lo siento mucho cariño. –Le dijo Sokka a sobrina. –Toph tiene mucho que hacer con sus padres.

–Pero los señores Beifong también son bienvenidos. –Se quejó la niña. –Solo… Las he extrañado mucho durante estos dos años.

–Lo sé. –Dijo mientras nuevamente se formaba un nudo en su garganta. –Yo también las extraño.

–Vamos Kya. –Dijo Izumi a su lado dándole unas sacudidas a su amiga. –Molestemos a tus hermanos, estoy segura que eso te levantara el ánimo.

–Puedo intentarlo. –Dijo la niña encogiéndose de hombros antes de ponerse en pie junto con la princesa.

–No sean muy rudas con ellos. –Dijo Sokka mientras las dos niñas reían en repuesta.

– ¡Ni hablar! –Exclamo TyLee a su lado. –Patéenles el trasero a esos dos.

Izumi y Kya parecían preferir el consejo de la guerrera Kyoshi, ya que intercambiaron sonrisas malévolas antes de salir corriendo a donde Tenzin y Bumi se encontraban jugando con el boomerang que Sokka le había regalado a su sobrino mayor.

–Están creciendo tan rápido. –Suspiro TyLee. – ¿No podemos hacer algo para detenerlos?

–Me temo que no. –Suspiro en respuesta antes de apartar la vista de los niños y dirigirla a su amiga. – ¿Cómo está todo en la Isla Kyoshi?

–De maravilla. –Dijo con aquella sonrisa que tanto la caracterizaba. –Estoy entrenando a las nuevas reclutas, me siento enormemente halagada porque Suki me haya dado esa responsabilidad… A pesar de las cosas que hice cuando… Bueno… Ya sabes.

–Vamos piruetas. –Dijo pasando un brazo por los hombros de su amiga. –Eso fue hace muchísimos años atrás.

–Lo sé. –Rio ella. –Es solo que a veces… Pienso demasiado en las cosas que hice por estar enamorada de la persona equivocada.

–Oye… –Dijo con una sonrisa compasiva. –Amabas a Azula y eso no es un crimen, estabas dispuesta a darlo todo por la persona a la que amabas y no te culpo por ello… nadie te culpa.

Ella sonrió en agradecimiento por sus palabras. Años atrás durante la boda de Zuko y Mai, él se había dado cuenta de la mirada triste en la mujer que ahora se encontraba a su lado, Sokka se había acercado para tratar de hacerla sentir mejor porque en cierta manera no podía evitar sentirse apenado por la mirada triste en aquella chica que parecía tener una sonrisa eterna. Entonces la conversación entre los dos fluyo de manera natural, ambos rieron por bromas tontas que él había pronunciado. En algún momento la conversación los llevo a Azula y TyLee terminó por confesarle que estaba enamorada de la hermana de Zuko, que sus acciones no se trataban solo de temer al poder de la princesa, sino que también era movida por el amor que sentía a ella. Sin embargo, aquel día cuando Azula estuvo dispuesta a atacar a Mai, ella no pudo permitírselo; siempre creyó que había algo rescatable en Azula pero en el momento en que ella estaba decidida a castigar a Mai por sus sentimientos hacia Zuko, perdió todas las esperanzas que le tenía, rompiéndole el corazón en el proceso.

–Y bueno… –Sokka había dirigido nuevamente su vista a donde sus sobrinos se reían juntos. – ¿Cómo ha estado Suki?

–Bastante bien a decir verdad. –Respondió TyLee mientras tomaba un sorbo de su bebida. –Le pedí que me acompañara hoy pero prefirió no hacerlo.

El hombre dejo escapar un suspiro decepcionado ante las palabras de la castaña. No era como si realmente esperara algo diferente, Suki se había alejado de la mayoría del Equipo Avatar después de su ruptura. Sin embargo, intercambiaba algunas cartas con Zuko quien era el encargado de contar las buenas o malas noticias que involucraran a su ex novia.

–Extraño los momentos que pasábamos juntos. –Menciono en voz alta y al sentir la mirada de TyLee sobre él, se apresuró a agregar: –Hablo de nuestra amistad, siempre voy a sentirme terrible por haber perdido a una gran amiga.

–Es raro para ella. –Dijo la mujer encogiéndose de hombros. –Ella considera que los demás eran sus amigos por tratarse de la novia de alguien que realmente era parte del grupo.

–No es de esa manera. –Bufo Sokka. –Todos aquí la apreciamos, además sigue en contacto con Zuko.

–Ellos dos se hicieron mejores amigos cuando las guerreras Kyoshi fuimos sus guardaespaldas. –Comento ella. –Supongo que considera a Zuko su único amigo.

–No digas eso cerca de Katara. –Susurro él mientras dirigía su vista a donde su hermana platicaba animadamente con Mai y Malina. –Probablemente se sienta muy dolida por ello.

Ambos dejaron escapar unas risitas bajas ante la actitud sensible que caracterizaba tan bien a la maestra agua. Dieron un buen trago de sus bebidas y entonces dirigieron sus miradas a donde Aang platicaba con Hakoda, Iroh y Zuko.

–Te debes de estar perdiendo la divertida plática política. –Dijo TyLee mientras veía como Zuko parecía refutar ante algo que Aang había dicho.

–Pueden divertirse sin mí. –Comento él encogiéndose de hombros.

La guerrera volvió a clavar la mirada en él, Sokka podía sentir a como ella lo estudiaba todo en base al color que debía tener su aura en esos momentos.

– ¿Se ve muy mal? –Pregunto él mientras la miraba con una ceja arqueada y una sonrisa cansada. – ¿Qué tan gris estoy?

–Bastante. –Dijo ella encogiéndose de hombros para poner una mano en su hombro. –Casi no puedo recordar el bonito color amarillo que acostumbras tener.

–No es como que me vieras muy seguido de todas formas. –Dijo encogiéndose de hombros para restarle importancia pero la mirada de preocupación en TyLee solo se acentuó más. –Vamos piruetas puedes decirme lo que piensas.

–Es solo que… –Ella soltó un suspiro. –Se trata de tus sentimientos por Toph ¿no?

–Creo que es bastante obvio. –Dijo él mientras se reclinaba en su silla y tomaba otro sorbo de su vaso.

– ¿Qué sucedió cuando fuiste a Gaoling? –Pregunto ella.

–No importa. –Murmuro él.

Ella suspiro y estaba a punto de decir algo más cuando entonces escucho su nombre en un fuerte grito proveniente de una voz que reconocería entre un millar más. Se levantó de golpe de la silla y giro su vista a donde una niña de cabello azabache y hermosos ojos verdes corría en su dirección a través de la arena.

– ¿Lin? –Pregunto con sorpresa.

– ¡Sokka! –Grito la niña nuevamente mientras se acercaba, las lágrimas de felicidad cayendo de su delicado rostro de 8 años.

– ¡Espíritus! –Exclamo Sokka sintiendo como las lágrimas caían de sus ojos también. – ¡Tejoncita-topo! –Grito mientras comenzaba a correr en dirección a la niña.

Ella salto a sus brazos cuando se encontraron a mitad del camino, él la levanto con un poco de esfuerzo pues después de dos años su pequeña había crecido bastante. La abrazo con fuerza mientras las lágrimas se derramaban de su rostro, el pecho de Lin se agitaba mientras lloraba con la cabeza metida en el hueco formado por su cuello y hombro.

–Te extrañe tanto. –Lloro la niña que tenía en brazos. –Te extrañe muchísimo.

–Yo también te extrañe muchísimo. –Dijo Sokka hundiendo su rostro en los risos de la niña. – ¡Espíritus! Has crecido tanto.

– ¡Lin! –Se escuchó el inconfundible grito entusiasmado de Tenzin. – ¡Es Lin! ¡Mamá! ¡Papá! ¡Es Lin!

La niña se separó de él y miro con una gran sonrisa a donde Tenzin se acercaba montado en una patineta de aire para llegar antes que sus hermanos y que la princesa de la Nación del Fuego. Sokka sonrió cuando el niño llego junto a ellos y deshizo su patineta con un pequeño salto mientras seguía con la vista como su tío dejaba en la arena a su mejor amiga en la vida.

– ¡Ten! –Exclamo ella con euforia antes de abalanzarse sobre el niño, la fuerza con la que lo hizo los envió a ambos al suelo, haciendo que Tenzin cayera sentado en la arena con Lin sobre él. –Lo siento.

–No importa. –Dijo Tenzin mientras se reía por el sonrojo en la cara de Lin. –Estoy enormemente feliz de que estés aquí.

–Yo también lo estoy. –Dijo ella, entonces el sonrojo en sus mejillas aumento cuando Tenzin aparto un riso azabache de su rostro y lo puso tras su oreja. Sokka sabía que se trataba de un movimiento completamente inocente pero no pudo evitar sentir aquella molestia que causaban los celos sobreprotectores tan normales en un padre.

– ¡Linny! –Exclamaron felizmente Kya e Izumi al unísono, tirándose sobre la pareja de niños para unirse al abrazo.

–Es bueno verte Beifong. –Dijo Bumi mientras se abalanzaba sobre los más pequeños haciendo que todos cayeran sobre Tenzin, el niño se quejó por el peso pero los demás rieron por encontrarse en aquella pila humana.

Sokka sonrió ante la imagen y luego dirigió la vista a donde sus amigos se acercaban con sonrisas iguales a la suya por la escena protagonizada por los más pequeños de la familia.

Observo como los ojos de su hermana se movieron de la escena adorablemente infantil y se dirigieron a algo que estaba tras de él, su expresión cambio inmediatamente a una de incredulidad cuando golpeo el brazo de su marido haciendo que contemplara lo mismo que ella. La boca y los ojos de Aang se abrieron exageradamente cuando vio lo que su esposa le había señalado. Zuko percibió aquel movimiento y tras una mirada de extrañeza a su amigo calvo dirigió su vista al mismo punto, el señor del fuego tuvo la misma reacción de incredulidad que su hermana y se froto los ojos antes de volver a ver a aquel punto.

–Toph… –Hablo entonces Iroh mientras veía con una sonrisa a la mujer que debía estar parada atrás de él. El corazón de Sokka comenzó a latir desenfrenadamente ante la risa que caracterizaba a su mejor amiga. –Veo que has traído compañía.

El concejal tuvo miedo de voltearse después de escuchar la afirmación de Iroh. ¿Acaso Toph había llegado acompañada de un nuevo hombre? ¿Había conocido a alguien más en Gaoling? ¿Esa era la razón por la que le había pedido que se marchara de la casa de sus padres? ¿Era la razón por la que no le había permitido ver a Lin?

– ¡Chicos! –Exclamo Lin mientras conseguía salir de la pila humana en la que se encontraba con sus amigos. –Miren… quiero presentarles a alguien muy especial.

¿Alguien especial? Grito desde su mente. ¿Lin considera a este hombre su padre ahora?

–Ella es Suyin. –Dijo la niña con felicidad. –Es mi hermanita.

– ¿Tu qué? –Pregunto Tenzin empujando con el codo a Bumi, quien le había dirigido una sonrisa pícara al ver el sonrojo de su hermanito mientras observaba a Lin.

–Mi hermanita bobo. –Dijo Lin con una risita. –Ahora soy una hermana mayor.

Finalmente, después de varios segundos tras la afirmación de Lin, consiguió dar la vuelta para encontrarse con la imagen que contemplaban el resto de los presentes. Toph estaba parada a poca distancia de él, en sus brazos cargaba a una niña de aproximadamente dos años de edad, con el cabello tan oscuro como el de ella y con los ojos verdes brillantes iguales a los de Lin, podría tratarse de otra pequeña versión de Toph de no ser porque tenía la piel más oscura que la de su madre.

Suyin tenía su pequeño ceño fruncido –probablemente ante la visión de todas esas personas extrañas para ella– y a diferencia del de su hermana no se parecía en nada al de su madre. Él reconocía ese gesto en su hermana, en su sobrino Bumi y en cada vez que se miraba en el espejo. La idea aterrizo en su mente en cuanto los ojos de la pequeña se dirigieron a él… Suyin poseía el ceño fruncido de su padre.


No había sido tan malo como imagino en el principio, sus amigos estaban bastante sorprendidos por la presencia inesperada de su hija menor pero habían pasado inmediatamente de aquella emoción a la felicidad extrema. Katara fue la primera en pedir levantar a Suyin siendo rodeada por Mai (quien se había ablandado bastante después de traer a Izumi al mundo), Malina y TyLee que no paraban de hablar de la hermosa niña que era. Por su parte Aang, Zuko, Iroh y el jefe Hakoda la felicitaron por la fortuna de tener otra hija, el avatar pregunto por el padre de la niña a lo que Toph se limitó a contestar que se trataba de un hombre que había conocido al llegar a Gaoling pero que las cosas entre ellos no habían funcionado.

Los demás hijos del Equipo Avatar se arremolinaron con miradas curiosas cuando –para sorpresa de todos– Bumi pidió cargar a la pequeña que llevaba su madre. El adolescente parecía emocionado por la presencia de la pequeña e hizo algún gesto divertido que provoco una risa infantil en Suyin.

Le agradas. –Comento Toph alzando una mano para revolver el cabello del hijo mayor de sus amigos. ¡Espíritus! ¿En qué momento te volviste una montaña?

En cuanto entre a la pubertad. –Contesto el chico. –Es bueno verlas de nuevo, jefa Beifong.

–Es bueno ver que aún me guardas respeto, mocoso. –Comento ella con una gran sonrisa.

–Siempre. –Dijo el chico mientras hacía algo nuevo para hacer reír a la pequeña. –Hola Suyin, mi nombre es Bumi, ella es mi hermana Kya hoy es su cumpleaños, el enano calvo es mi hermanito Tenzin…

– ¡Oye! –Se quejó el niño. – ¡Mamá! Bumi me llamo enano.

–Deja en paz a tu hermano, Bumi. –Reprendió Katara pero Toph percibió a la perfección la sonrisa en su rostro.

–Y la chica con la ropa elegante… –Continuo el chico sin prestar atención a su madre. –No te asustes, sé que es muy hermosa y tiene una mirada dorada impactante… pero es mi mejor amiga en la vida, ella es Izumi, es una princesa.

–Hola pequeña Su. –Saludo Izumi, la mujer ciega a su lado no necesitaba ver para saber que había aparecido un fuerte sonrojo en las mejillas de la chica de 14, su corazón había comenzado a latir con fuerza mientras Bumi había dicho aquellas palabras.

Suyin se había vuelto el centro de atención de todos los miembros de la familia y, después de un rato entre pasar de brazos en brazos, había dejado a un lado la timidez que sentía al principio. En especial cuando Tenzin la había subido a una patineta de aire con él, haciéndola reír y contagiando con su risa a todos los presentes.

Antes de que el sol se escondiera por completo, Aang llamo a un acolito del aire para que tomara una foto familiar destinada al álbum de fotografías que él y Katara habían comenzado a llenar desde las primeras vacaciones que habían pasado juntos en la Isla Ember. Ella no era particularmente fanática de aquel álbum –nunca podría ver lo bello que era– pero siempre sonreía cuando sus dos amigos decían su (ya común) frase: "Una foto para el álbum familiar".

Como era costumbre, Katara comenzó a organizar a todos los miembros de su familia, argumentando que Kya debía estar en medio de todos debido a que esa pequeña reunión era en su honor. La niña había exigido inmediatamente que su abuelo y el tío Iroh estuvieran a su lado en la foto, ambos hombres se pararon detrás cada uno con una mano sus hombros mientras reían por la demanda. Antes de que Katara pudiera decir algo, Lin se había puesto al lado izquierdo de Kya mientras Izumi se había parado al lado derecho, no era para nada raro que quisieran salir junto a su amiga cumpleañera. Katara mando a Tenzin a pararse junto a Lin mientras Bumi tomaba lugar junto a Izumi como siempre. La maestra agua índico a Zuko y Mai que se acomodaran al lado derecho de Iroh y junto a ellos TyLee mientras Malina tomaba lugar junto a su esposo. Entonces, tras otra indicación de su amiga, la maestra tierra sintió las delicadas manos de Aang sobre sus hombros mientras la guiaba al sitio que Katara había designado para ella.

– ¡Espíritus, Katara! –Exclamo mientras la mencionada le entregaba a Suyin en brazos. –Había olvidado lo loca que te pones con estas cosas.

La esposa del avatar solamente había respondido con un bufido mientras el resto reían por la broma, Toph quedo al lado izquierdo de Malina, justo atrás de Tenzin.

– ¡Sokka! –Exclamo Katara. – ¡Despierta tonto!

–Estoy despierto. –Refunfuño el nombrado. – ¿Dónde me quieres?

–Al lado de Toph. –Respondió la mujer.

Los latidos del concejal eran tan fuertes que ella pudo sentirlos a pesar de encontrarse parada en la arena. Desde que habían llegado a la fiesta de Kya y él la había visto por primera vez. Sokka había permanecido peligrosamente silencioso y ella había disimulado a la perfección el nerviosismo que le causaba su manera de actuar. Sin embargo, estaba casi segura de que acababa de hacer algún gesto con su rostro porque lo escucho decir:

–Mejor voy junto a TyLee.

–Pero tú siempre vas junto a mamá en las fotos. –Dijo Lin con un tono de queja en su voz.

–Lo sé, tejoncita-topo. –Le dijo a la niña. –Pero hoy TyLee se ve muy sola.

Él guerrero se paró hasta el otro extremo junto a su otra amiga y su acción creo un pequeño aire incomodo entre los miembros adultos pero nadie se atrevió a decir ni una sola palabra. Katara finalmente tomo a su marido del brazo y se pararon al lado de la madre ciega.

–Pensé que ustedes dos ya habían arreglado toda su mierda. –Le murmuro Katara entre dientes.

–Es más complicado de lo que crees. –Murmuro ella de la misma manera.

–Ustedes dos me volverán loca. –Dijo su amiga.

Se escuchó al acolito del aire comenzar una cuenta regresiva, Toph sonrió ampliamente y trato de dirigir su rostro hacia el sitio donde podía percibir al hombre.

–Y tres. –Dijo acompañado por el sonido del flash de la cámara.


Estaba dando vueltas por el cuarto de invitados que Katara había mandado a preparar inmediatamente para ella y su pequeña hija de dos años. Lin no estaba con ellas debido a que dormiría en el cuarto de Kya junto con Izumi, las tres niñas estaban muy felices de poder estar juntas después de tanto tiempo y habían decidido aprovechar la oportunidad de hacer una pijamada.

Por más que intentaba dormir su mente seguía haciéndole pensar en el comportamiento que Sokka había tenido durante el resto de la noche, había sentido las miradas que el hombre le dirigió durante toda la celebración, además de los latidos casi furiosos de su corazón. Él seguramente no creía nada acerca de la existencia del hombre que supuestamente conoció en Gaoling.

Un golpe en su puerta la hizo dar un salto del susto, no le gustaba para nada ser sorprendida. Odiaba que algún tema rondara tanto en su cabeza hasta el extremo de hacer que su sentido sísmico quedara casi inhabilitado. Ella reconoció la manera de pararse del hombre que se encontraba al otro lado, desde que se había roto una pierna a la edad de 16 años, tenía la costumbre de apoyarse más sobre la pierna derecha debido al dolor fantasmal que sentía en la izquierda.

No había notado que estaba conteniendo el aire en sus pulmones hasta que el dolor en su cabeza comenzó. En su interior suplicaba porque el hombre que esperaba por una señal suya terminara marchándose y que no tratara de hablar con ella de la paternidad de Suyin nunca en la vida.

–Toph… –Murmuro Sokka atreves de la puerta. –Por favor… abre.

Ella dudo por un instante entre abrir o fingir que no lo había escuchado, soltó un bufido enojado ante el debate en su mente. Era la mejor maestra tierra del mundo no podía seguir huyendo de aquella gran roca que rodaba en su dirección con la intención de aplastarla, por lo que decidió era el momento de enfrentar su situación. Justo como había mencionado Katara hace varias horas atrás, era tiempo de que ambos resolvieran su mierda. Abrió la puerta y al sentir la presencia del hombre frente a ella su corazón se aceleró tanto que pensó podía estallarle en cualquier momento.

–Hola. –Saludo él y su voz sonaba ligeramente vaga.

–Hola. –Saludo ella a cambio.

– ¿Puedo pasar? –Pregunto y en respuesta ella se apartó para que él pudiera entrar. Pudo sentir como Sokka se paraba frente a la cama, ella sabía a la perfección que era lo que contemplaba. –Es hermosa.

–Eso es lo que dicen. –Contesto encogiéndose de hombros. –Pero ya sabes… No lo es como que yo pueda verla.

–Necesito que me digas la verdad, Toph. –Dijo y ella sintió como su cuerpo se acercaba al suyo, tomándola de los hombros con gentiliza. –Necesito saber si Suyin es mi hija.

Se vio a si misma confesando todo lo que había ocultado durante todo ese tiempo lejos de él. Se vio disculpándose con él por aquella noche en la que todo entre ellos se había arruinado y su mente la dejo vagar por la sensación de las manos del hombre rodeándola por la cintura mientras lloraban con sus frentes unidas, pudo sentir los labios de él sobre los suyos en perfecta sintonía mientras ambos liberaban todos aquellos sentimientos reprimidos, escucho la risa cargada de felicidad pura que Sokka soltaría al comunicarle que esa pequeña era producto del amor que se tenían.

O quizá me odie por no haberle dicho. Pensó y sus fantasías se rompieron clavándose en su corazón. Tal vez nunca olvide mi reacción de esa noche, cuando arruine todas esas ilusiones tan perfectas que él se había hecho, me odiara por esconderle a su hija durante dos años y jamás me perdonara por las cosas que dije en Gaoling.

–No Sokka. –Respondió y no pudo evitar soltar un ligero sollozo ante la asquerosa mentira que estaba por decirle al hombre que amaba. –Estaba tan enojada contigo porque te habías ido, me deje llevar por el enojo y este hombre estaba cerca… lo siento... siento mucho si te ilusionaste con la idea de que pudiera ser tuya… serias un padre perfecto… pero Suyin no es tu hija, lo lamento.

Se detuvo un momento para pensar que más agregar a la mentira pero antes de que pudiera abrir la boca nuevamente, él la estrujo entre sus brazos con fuerza. Toph comenzó a llorar con un poco de brusquedad cuando sintió los latidos del hombre contra su mejilla, él derramaba lágrimas silenciosas sobre su cabello y ella jamás se odio tanto a sí misma como en ese momento.

–Te amo. –Murmuro él desde arriba y ella tuvo que alejarse de él para escapar de la vergüenza que sentía. –Sé que ya no te sientes de la misma manera… –El continuo sin moverse del lugar en donde minutos antes la había abrazado. –Pero sigo sintiendo lo mismo por ti, sigo sintiendo lo mismo por Lin y ahora… siento lo mismo por Suyin.

No pudo evitar soltar una pequeña risa ante sus palabras, no por burlarse de lo que Sokka sentía, sino por no sorprenderse ante sus palabras. Él poseía un corazón de oro, así era como él funcionaba; podía ser una persona sarcástica la mitad del tiempo, en ocasiones algo inflexible y vanidoso pero cuando él amaba lo hacía de verdad, no había nada en el mundo que Sokka no estuviera dispuesto a hacer por su familia. Un calor placentero le envolvió el corazón al saber que decía la verdad sobre lo que sentía por ella y sus hijas, sin importarle que fueran o no su sangre.

– ¿Cómo es posible que las ames tanto? –Pregunto Toph limpiándose las lágrimas. –Lin y Suyin no son tus hijas… –Al volver a decir en voz alta aquella mentira sintió como el nudo que apretaba su garganta la ahogaba con más determinación. –No son nada tuyo y las amas.

El avanzo en dirección a donde ella se encontraba parada, la tomo de la mano y la llevo a la cama cerca de donde la pequeña Suyin dormía tranquilamente mientras sus padres hablaban. El guerrero no soltó su mano cuando con la otra comenzó a acariciar la pequeña cabecita de su hija, la sonrisa en su rostro era tan obvia que Toph por un momento pensó en decirle la verdad.

–Quizá no son algo mío… –Murmuro tan cerca de su cuerpo que su piel se erizo ante el aliento tibio contra su rostro, aquel aroma a mar y nieve invadió sus fosas nasales. –Pero son algo tuyo… Ellas son una parte de ti y tu eres importante en mi vida Toph… eres una parte de lo que soy, entonces… Lin y Su también son una parte de mí, incluso aunque no lleven mi sangre.

» Es por eso que quiero pedirte que me dejes ser parte de su vida… de la vida de las tres. –Ella abrió la boca para oponerse pero él hablo antes de que pudiera hacerlo. –Vuelve a Ciudad República, todos aquí te echamos de menos, Lin ama pasar tiempo con sus amistades de toda la vida y Suyin estará muy bien cuidada… Podrás retomar tu puesto de jefa en el departamento de policía y te ayudare con las niñas como hice desde que Lin tenía cinco meses.

–No puedo dejar que hagas eso. –Ella dijo llevando la mano que tenía libre de su agarre a la mejilla del hombre, él se empujó contra la mano de ella disfrutando del contacto. –No tienes responsabilidades conmigo, ni con ellas… Lo nuestro termino Sokka.

–Lo sé. –Dijo con voz quebrada. –Pero… ¿Qué hay de nuestra amistad? ¿También eso se perdió? Toph eres la mujer a la que amo… pero también eres mi mejor amiga en el mundo entero.

–Pensé que ya le habías dado ese título a TyLee. –Bufo sin poder contener su pequeña punzada de celos, dejo de tocarle rostro y separo su mano de su agarre para poder cruzarse de brazos.

– ¿Estas celosa? –Pregunto con picardía.

– ¡Para nada! –Exclamo ella sintiendo sus mejillas arder. –Ya quisieras que la gran Toph Beifong tuviera celos de quien pueda o no ser tu mejora amiga.

–Cierto. –Dijo él con una sonrisa en sus labios. –Solo para que le quede claro a la gran Toph Beifong, piruetas es una gran amiga pero el título de mejor amiga lo sigues teniendo tú… siempre serás mi mejor amiga Toph.

La maestra tierra mostro una pequeña sonrisa al saber que decía la verdad. Sokka no merecía esto, no merecía vivir sin saber la verdad sobre Suyin pero las cosas solo se complicarían si él lo supiera. Tenía tanto miedo de lo que pudiera suceder si le decía la verdad que lo mejor sería callarse para siempre, nunca le diría la verdad ni a él, ni a nadie.

–Siento mucho a ver roto tu corazón. –Ella murmuro, y lo decía con toda honestidad.

El guerrero no dijo nada solo junto su frente con la de ella, sus respiraciones mezclándose como lo habían hecho tantas veces en el pasado. Sokka se inclinó delicadamente hacia al frente y deposito el fantasma de un beso en los labios de Toph antes de levantar su cabeza y asentar un beso real sobre la frente de la mujer.

–Solo quiero que tomes en cuenta… –Dijo el hombre mientras se ponía de pie. –Que si decides volver no estarán solas… Siempre me tendrán de su lado… Las tres siempre contaran conmigo.

–Gracias. –Contesto ella mientras sentía como Sokka salía por la puerta de la habitación y se alejaba por el corredor. –Suyin tiene al mejor papá del mundo... Te amo, ronquidos… Te amare por siempre.


3 AÑOS DESPUÉS.


Mirando atrás en el tiempo (exactamente 32 años en el pasado) jamás se hubiera imaginado encontrándose en el lugar en el que se encontraba en ese momento. Tampoco hubiera imaginado que se sentiría tan desconsolado ante la idea de despedirse de un maestro fuego que compartía una línea sanguínea directa con el Señor del Fuego Ozai. Había muchas cosas que no se imaginó cuando era un simple muchacho de la Tribu Agua del Sur con deseos de aportar algo para hacer que la guerrera terminase, con deseos de convertirse en un gran guerrero y conseguir que su padre se sintiera orgulloso de él.

– ¿Estas bien? –Pregunto Zuko sentándose a su lado. –No has hablado desde el crematorio.

– ¿Preguntas si yo estoy bien? –Pregunto en respuesta mientras veía a su amigo. –Viejo… Tú eres el que acaba de cremar a su tío.

El hombre solo sonrió con cansancio mientras dirigía su vista al jardín trasero de El Dragón de Jazmín, la tienda por la cual su tío había trabajado tanto, no solo para compartir su exquisito gusto, si no para tener un lugar al cual llamar hogar. Izumi estaba sentada frente al pequeño estanque alimentando a los patos-tortuga mientras Bumi recitaba algunos haikus para ella, la jovencita de 17 años sonriera por lo malo que era el mayor de los hijos del avatar recitando.

–Mi tío vivió la vida que se merecía. –Hablo Zuko. –Estoy agradecido porque haya podido ver a Izumi convertirse en la princesa que es… Lo voy a extrañar, Sokka… Todos nosotros lo haremos pero estoy seguro que donde sea que se encuentra quiere vernos felices.

–Felices y tomando té. –Agrego Sokka y su amigo rio en respuesta.

–Esa es la parte más importante. –Dijo Zuko.

Ambos hombres se adentraron a un silencio agradable mientras observaban a Bumi mojar a Izumi para que dejara de burlarse de sus intentos de poesía. La princesa había reído con más fuerza y había devuelto el ataque, pronto ambos jóvenes se habían adentrado a una guerra de agua y cosquillas mientras correteaban alrededor el estanque.

–No me hagas usar mi fuego control en ti. –Amenazo la princesa mientras conseguía esquivar el cuerpo del joven.

–Te recuerdo que ahora soy un miembro de las Fuerzas Unidas. –Dijo el chico mientras inflaba el pecho y se paraba en toda su altura. –Puedo meterte a prisión si quiero.

–Soy la princesa de la Nación del Fuego, Bumi. –Le recordó parándose con una mano en su cintura.

–Yo soy el primogénito del avatar. –Contesto Bumi sacándole la lengua.

La princesa simplemente volvió a salpicarlo con agua del estanque, el chico la vio indignado antes de salir corriendo tras de ella, consiguió atraparla y cayeron al césped mientras le hacía cosquillas en venganza por sus burlas.

–Me alegra que Bumi esté aquí para ella. –Comento Zuko. –No había reído desde que le di la noticia.

–Son buenos el uno para el otro. –Agrego Sokka viendo a su sobrino levantar a la princesa en su hombro y dándole vueltas mientras ella reía con fuerza.

–Sokka… –Una voz infantil distrajo a ambos hombres de la escena frente a ellos, parada a su lado izquierdo, se encontraba Suyin sosteniendo el peluche de perro-oso polar que le había regalado Sokka hace un mes en su cumpleaños. –Lin y Tenzin no quieren jugar conmigo.

El concejal simplemente abrió sus brazos en respuesta y la pequeña de 5 años se trepo en su regazo mientras era envuelta por los fuertes brazos del mejor amigo de su madre. Últimamente, Lin y Tenzin querían estar siempre solos y sin que nadie los interrumpiese, esto afectaba demasiado a Suyin quien era la más pequeña de toda la familia y no entendía porque no la querían cerca de ellos. Su hermana era buena con ella la mayoría del tiempo pero desde que evidentemente había comenzado a adquirir sentimientos por cierto maestro aire de 12 años había alejado a su hermanita cuando se trataba de pasar tiempo a solas con el joven monje.

–Hablare con ella más tarde. –Dijo Sokka mientras depositaba un beso en la cabeza de la niña.

–Se está volviendo mala. –Se quejó Suyin.

–No digas eso. –Dijo él. –Lin te ama, Su. Solo se está haciendo mayor para los juegos.

– ¿Dónde está el tío Iroh? –Pregunto la pequeña viendo a Zuko. –Él siempre juega conmigo.

–Su… ya hablamos de eso. –Dijo con firmeza ante la indiscreción de la niña.

–Descuida. –Hablo Zuko mientras le dirigía una sonrisa a la pequeña. –El tío Iroh tuvo que irse muy lejos Su.

– ¿Cuándo volverá? –Pregunto la niña.

–No es un viaje del cual haya regreso. –Contesto Sokka.

–Lo voy a extrañar mucho. –Dijo Suyin abrazando su peluche.

–También yo, cariño. –Suspiro Zuko. –Todos nosotros lo vamos a extrañar.


Era su hora favorita del día… El almuerzo. Y sin embargo, en ese momento no sentía ninguna emoción por todos los suculentos platillos que se encontraban frente a él, era un festín de sabores protagonizado por platillos de todas las naciones.

En circunstancias normales, eran una familia un poco escandalosa. Siempre había algo por lo cual reírse, probablemente los adultos compartirían sus historias durante la guerra y los jóvenes escucharían emocionados a pesar de conocer todas y cada una de las historias que tuvieran para contar. Sokka haría algún comentario que sería seguido por el humor de Toph y de su sobrino mayor. Katara los reprendería por decir algo inadecuado y Aang se limitaría a sonreír por el ceño fruncido en su esposa. Kya hablaría de lo mucho que ha avanzado en su entrenamiento de agua control y de sus planes para recorrer el mundo. Izumi hablaría de sus tareas de princesa y se burlaría un rato de las chicas que ansiaban ser sus amigas para que fueran conocidas. Mai y TyLee hablarían de cosas entre ellas mientras Lin y Tenzin compartirían secretos haciendo que Suyin se moleste por no saber lo que hablaban. Zuko haría algún comentario político haciendo que Aang y Sokka comenzarían a debatir con él mientras lo llamaban "Señor pantalones calientes". Solo que hoy nadie se sentía con ánimos de hacer nada de lo que harían en una reunión familiar común.

Aunque nadie lo decía todos estaban pensando en la falta que hacia el hombre que acostumbraba encabezar la mesa, el hombre que se había sentado en la cabecera durante los últimos 20 años por insistencia de todos. Iroh había dicho que Aang debía de ser el que tomara aquel lugar pero el Avatar se había negado diciendo que el lugar debía de ser para el hombre que se había vuelto un tío… casi un padre para todos ellos.

Sokka poso su vista en el lugar vacío y luego deslizo sus ojos sobre el resto de los integrantes en la mesa. A la derecha se encontraba Zuko y al lado de él Mai, a la derecha de la esposa del Señor del Fuego se encontraba TyLee con ropa civil y con la cara libre de su maquillaje de guerrera Kyoshi. Junto a ella se encontraba Izumi y como siempre Bumi a su lado con su hermanito junto a él. Frente a Zuko estaba sentado Aang y al lado de él Katara. Kya había ocupado el lugar al lado de su madre. Y junto a ella se encontraba él, a su lado estaba Toph que vigilaba a que su hija menor no hiciera un desastre con la comida. Al lado de Suyin se encontraba su hermana quien por momentos veía a Tenzin y se sonrojaba cada que el niño cruzaba miradas con ella.

–Toma un poco de té para que la comida te pase mejor. –Le dijo Toph a Suyin mientras acercaba la taza a la niña que hizo un gesto de disgusto invisible para su madre.

–No quiero té. –Dijo la niña. –Es un asco comparado con el té del tío Iroh.

Todos los presentes en la mesa dirigieron sus miradas al lugar en el que se encontraba Zuko con el rostro serio ante el comentario de la pequeña hija de su amiga.

–Yo hice el té, Su. –Le informo.

–Tu té sabe horrible, Zuko. –Respondió Suyin encogiéndose de hombros.

El silencio permaneció un segundo más alrededor de la mesa cuando de pronto todos estallaron en carcajadas por el atrevimiento de Suyin.

–Yo tenía miedo de decirlo. –Dijo Bumi mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos. –Pero realmente este té es horrible, gracias por decirlo Su.

–Tienes que perfeccionar tu técnica, amigo. –Comento Aang.

– ¡Vamos chicos! –Se quejó el gobernante. –No esta tan mal.

–Sabe a agua de hierbas caliente. –Comento TyLee.

– ¡Eso es a lo que todos los tés saben! –Se defendió Zuko.

– ¡Espíritus! –Exclamo Izumi. – ¿Cómo puede un miembro de nuestra familia decir algo tan horrible?

Todos soltaron más carcajadas haciendo que Zuko se pusiera rojo por las burlas de su familia. Mai le dio un pequeño beso en la mejilla y lo miro con lastima.

– ¿A ti te gusto mi té? –Pregunto con ojos de cachorro que siempre hacían reír a Suyin.

–Claro. –Contesto Mai dándole su mejor sonrisa.

–Sé que estas mintiendo. –Comento Toph haciendo que todos volvieran a reír y que Zuko lanzara una mirada indignada a su esposa.

–No me veas así. –Hablo la mujer. –No es mi culpa que tu té sea tan malo.

– ¡Mai! –Exclamo él y todos rieron.

–Si me permiten. –Hablo Izumi levantándose de la mesa y tomando la gran tetera que había preparado su padre para todos. –Votare esta agua de hierbas y preparare un té decente… ¡A la cocina, Bumi!

–Como ordene usted, mi princesa. –Dijo el chico poniéndose de pie.

– ¡Nuestros salvadores! –Exclamo Kya mientras los chicos salían del comedor.

–Creo que la verdadera heroína aquí es Su. –Comento Katara. –Ella fue la que dijo lo que nadie más se atrevió a decir.

–Es cierto. –Comento Tenzin.

–Bien hecho, Su. –Felicito Lin revolviendo el cabello de su hermanita.

La pequeña solo sonrió en respuesta mientras masticaba alegremente un trozo de cecina de foca, era su alimento favorito al igual que el de Sokka. Cuando Izumi y Bumi volvieron de la cocina todos alagaron su té mientras Zuko bebía bastante indignado pero secretamente divertido. El resto de la comida fue exactamente lo que sería en una reunión familiar normal entre ellos.

Cuando la vista de Sokka se volvió a dirigir al lugar vacío de Iroh no tuvo dudas sobre que donde sea que su viejo amigo se encontraba, estaba feliz de que su familia riera y compartieran un buen té juntos.


El aire alrededor de ella y sus amigos se había enfriado mientras el sol se escondía lentamente en el horizonte, Sokka había terminado de acomodar todos los trozos de leña que había encontrado en el cobertizo de la casa de Iroh y se había parado junto a ella. Se encontraban en un círculo alrededor de la estructura con mantas cubriendo sus hombros y con palos que Bumi había afilado ligeramente para asar salchichas.

–Ya puedes hacer lo tuyo, pantalones calientes. –Dijo Sokka mientras sacudía sus manos a los lados de su cintura para quitarles la suciedad de la leña.

Zuko soltó un pequeño gruñido por el apodo pero se limitó a dirigir una pequeña bola de fuego hacia los troncos secos haciendo que estos se encendieran de inmediato. El calor bailo frente al rostro de Toph y la sensación fue bastante agradable considerando lo mucho que había descendido la temperatura para ser las primeras horas de la noche. Su corazón latió felizmente cuando Sokka se sentó a un lado de ella y la ayudo a extender su brazo en dirección a la fogata.

–Amo tanto a nuestra familia. –Dijo Katara a un lado de ella, podía sentir como Aang la abrazaba por detrás y la dejaba apoyarse en su pecho mientras depositaba un beso sobre su coronilla.

–Somos una familia grande y feliz. –Comento el Avatar.

La mujer ciega se quedó un momento pensando en las palabras de sus dos amigos. Dejo que sus pies sintieran el suelo ligeramente húmedo bajo ella para poder dar un "vistazo" de su familia a través de su tierra control. Al frente se encontraba TyLee hablando animadamente con Kya sobre los deseos que la niña tenía de explorar el mundo en cuanto cumpliera la mayoría de edad. A la derecha de la hija de Katara se encontraba Bumi compartiendo una manta con Izumi mientras asaba salchichas para ambos, la princesa tenía la cabeza descansando cómodamente sobre el hombro del chico.

Me pregunto cuando estos darán el siguiente paso, al fin. Pensó y dejo escapar una risita ante la idea.

– ¿Cuál es el chiste? –Pregunto Sokka.

–Bumi e Izumi. –Contesto ella en un susurro. –Les está tomando demasiado tiempo.

–Conozco a otras dos personas que también les tomo demasiado tiempo. –Comento él y las mejillas de la mujer se llenaron de color carmesí ante la comparación.

–Eso fue distinto. –Repuso.

–No lo creo. –Respondió Sokka inclinándose hacia ella, sus labios rozaron el lóbulo de su oreja y una ola de calor, que no tenía nada que ver con la fogata prendida frente a ella, le recorrió el cuerpo. –Te sonrojaste, Toph.

Ella aparto su rostro de él y sintió como su amigo se reía pícaramente por la reacción que había conseguido en la maestra tierra. Fingir que sus sentimientos hacia Sokka habían quedado en el pasado era la tarea más difícil que había realizado durante los últimos tres años.

Volvió a concentrarse en su familia y en lo que estaba haciendo cada uno. Junto a Bumi e Izumi se encontraban los padres de la joven asando sus respectivas salchichas, Zuko tenía rodeada a su mujer con un brazo sobre sus hombros, mientras Mai apoyaba su cabeza en el pecho de su marido. Junto a ellos la magnífica pareja que formaban Aang y Katara. Toph estaba sentada en una silla que Bumi había traído para ella desde el interior de la casa y había acercado otra por petición de su tío para que la ayudara a asar sus salchichas. A un lado de Sokka había una pequeña mesita donde se encontraba un plato con una gran montaña de salchichas, una jarra de jugo hecha por Katara y unos bocadillos vegetarianos hechos por Aang. Junto a la mesa (sentados en la tierra) se encontraban los miembros más pequeños de la familia; Lin estaba enseñándole a la pequeña Suyin como asar una salchicha de manera correcta mientras Tenzin las contemplaba comiendo uno de los bocadillos que su padre había preparado.

Somos una familia grande y feliz. Repitió mentalmente las palabras de su amigo Aang. Y te echaremos de menos siempre, mi buen amigo Iroh.

Pasaron un par de horas contando algunas historias por turnos, Suyin siempre se tomaba enserio la parte de las historias en su familia. Le gustaba escuchar sobre las aventuras que su madre y amigos habían pasado en sus tiempos de juventud. Cuando las historias terminaron, Aang canto algunas canciones en petición de su esposa e hija que adoraban escucharlo cantar. La hija menor de Toph le había hecho compañía a la voz de Aang sorprendiendo a todos con su talento natural.

–Su es una futura artista. –Había comentado Lin con orgullo.

–Me gusta más la danza. –Dijo Suyin mientras corría dando vueltas alrededor de su familia.

–No te acerques demasiado al fuego, cariño. –Lanzo una advertencia Sokka, la niña se rio antes de correr a donde el hombre y colgarse de su cuello como hacia siempre.

Toph sonrió por la escena que tan solo podía ver a través de su sentido sísmico. La sonrisa en el rostro de Sokka era demasiado evidente, ella estaba segura que algo en el corazón del hombre le gritaba que esta pequeña era su hija pero había dejado ese tema por la paz hace tres años después de visitarla en su habitación aquella noche del cumpleaños de Kya. Si el hombre de la Tribu Agua tenía dudas con respecto a la paternidad de Suyin no las había expresado frente a ella, lo que Toph agradecía enormemente.

–Ya es hora de que los niños vayan a la cama. –Comento Katara y de inmediato se escucharon quejidos por parte de los jóvenes de la familia. –Nada de berrinches, tienen que dormir todas sus horas.

–Pero ya somos mayores. –Se quejó Lin.

–Tienes once años, tejoncita-topo. –Comento Sokka. –Katara dijo que es hora de ir a la cama, así que es hora de irse a la cama.

– ¡Pero Bumi e Izumi se van a quedar! –Protesto Tenzin.

–Tengo diecinueve años, hermanito. –Dijo el chico con una sonrisa en su rostro. –He llegado a la etapa donde puedo quedarme a escuchar la plática de los grandes.

–Esto es absurdo. –Se quejó Suyin, quien no sabía lo que realmente significaba aquella palabra, solo la repetía porque había escuchado a Lin decirla muchas veces cuando perdía en algún juego con Tenzin.

–Nada de eso, señorita. –Hablo su madre. –Son demasiado enanos aún… sobre todo tú pequeña cabeza dura.

–Vamos chicos. –Dijo Kya poniéndose de pie. –Les leeré un cuento para dormir y les preparare chocolate caliente.

– ¡Sí! –Exclamo con entusiasmo Suyin mientras corría para tomar la mano de la joven de 14 años.

–Ya estamos grandes para cuentos y chocolate caliente, Kya. –Dijo Lin cruzándose de brazos.

–Los dejare escoger el cuento que quieran. –Propuso la joven.

– ¿El que queramos? –Dudo Tenzin.

–El que ustedes quieran. –Afirmo Kya.

– ¡No, Tenzin! –Reprendió Lin. –Ya somos grandes.

–Pero nos dejara escoger. –Se quejó el niño. –Y hará chocolate caliente, tú sabes lo delicioso que es el chocolate caliente que prepara Kya.

–Eres un débil. –Bufo la niña antes de seguir a la adolescente al interior de la casa.

Los adultos rieron ligeramente ante la actitud de los niños, todos conscientes de lo grandes que se estaban haciendo y felices porque tuviesen la vida que ellos no habían podido tener cuando tenían esa edad.

–Kya no podrá controlarlos por mucho tiempo más. –Comento TyLee.

–Se están haciendo tan grandes. –Suspiro Katara.

– ¿Estas son las grandes platicas que nos moríamos por escuchar cuando niños? –Pregunto Bumi a Izumi con toda la intención de ser escuchado por los mayores. –Hablan de nosotros… ¡Vaya sorpresa!

– ¡Oh, chico! –Exclamo Toph mientras sentía como Sokka sacaba algo de una bolsa debajo de la mesita donde antes habían estado las salchichas y los bocadillos vegetarianos. –No sabes de lo que hablas.

– ¡Jugo de cactus! –Festejo Sokka sacando dos botellas de la bebida. –Esta destilado… obviamente, pero sigue sirviendo para lo mismo.

– ¿Y eso es? –Pregunto Izumi alejando la cabeza de su posición sobre el hombro de Bumi.

– ¡Emborracharnos! –Exclamaron al unisón Sokka y Toph, mientras el hombre comenzaba a servir el líquido en los vasos de sus amigos.

– ¿Desde cuándo ustedes se emborrachan? –Pregunto Izumi seguramente viendo a sus padres.

–En la gran mayoría de las reuniones familiares. –Contesto Mai. –Después de mandarlos a la cama.

–El oscuro secreto de nuestros padres ha sido presentado ante nosotros. –Dijo Bumi con la voz cargada de entusiasmo. –Quien diría que los grandes héroes que pusieron fin a la guerra de los cien años sería un grupo de borrachos.

– ¡Guárdanos respeto, Bumi! –Reprendió su madre dando un trago de su bebida. –Nosotros te cambiamos los pañales.

–Esto es lo mínimo que merecemos. –Afirmo su padre mientras se gastaba la mitad de su vaso en un trago.

– ¡Papá! –Exclamo Bumi mientras dejaba escapar una carcajada. –No sabía que el hombre apasionado con las cosas de monjes era un bebedor hábil.

–Hijo… –Comento Aang mientras rodeaba a Katara con un brazo. – ¿Creíste que tu habilidad para tomar la heredaste de tu madre?

–La princesita no soporta ni la primera ronda. –Rio Toph, el Avatar se rio con fuerza del comentario de su amiga pero se calló de inmediato tras recibir un golpe de su esposa.

–Espero que te rías así de fuerte cuando tengas que dormir en el sofá esta noche. –Dijo enfurruñada.

– ¡Katara! –Se quejó el hombre.

–Tú te lo buscaste amigo. –Comento Zuko mientras bebía de su vaso.

Más risas atravesaron el círculo de los adultos, Sokka volvió a su lugar junto a ella después de servirles a todos y tomo directamente de la botella mientras se unía a las burlas que todos hacían a su cuñado. Todos contaron historias sobre sus primeras borracheras, sorprendiendo tanto a Bumi como a Izumi por este lado desconocido de sus padres y tíos. Así siguieron hasta que la leña se había reducido a brazas, fue entonces que se despidieron y cada quien se marchó a sus recamaras.

Cuando Toph se puso en pie sintió como el mundo entero se movía bajo ella pero antes de caer sintió unos fuertes brazos familiares sostenerla mientras el hombre se reía.

–Creo que alguien se pasó de copas esta noche. –Dijo Sokka.

–Púdrete, cabeza de carne. –Dijo ella pero dejó escapar una risa. – ¡Me has emborrachado a propósito!

–Oh, vamos. –Rio el hombre. –Yo solo seguí tus órdenes de no permitir que tu vaso estuviera vacío.

–Buen chico. –Dijo Toph mientras le daba unas palmadas en el rostro. –Ahora tienes que ayudarme a llegar a mi habitación.


26 AÑOS DESPUÉS.


Su mirada estaba clavada en la caja funeraria que almacenaba el cuerpo del único hombre al cual había considerado como un padre. Sentía una mezcla de ira y tristeza mientras pensaba en lo injusto que era no haberse podido despedir de él como le hubiera gustado. Sokka había muerto defendiendo al nuevo avatar y aunque una parte de ella se sentida orgullosa del valor en aquel hombre, otra estaba realmente furiosa con él por haberse puesto en riesgo y haber ocasionado aquello.

Escucho el sollozo de una persona que acababa de entrar a la habitación, no tuvo la necesidad de voltear a ver. Sabía perfectamente de quien se trataba y de quien se encontraba acompañada. Cerro sus puños con fuerza para evitar el torrente de emociones que se apoderaron de ella, las dos mujeres que acababan de llegar probablemente eran las únicas que podían entender lo que ella estaba sintiendo. Seguía enojada con ambas por lo que soltó un suspiro y se dio a la tarea de ignorarlas cuando ambas se acercaron a donde ella se encontraba sentada.

–Hola Lin. –Hablo su madre y trato de poner una mano sobre su hombro.

Ella se levantó del lugar sin dirigir la vista a donde se encontraban la mujer acompañada de su hermana y camino en dirección a la salida a pesar de los lamentos que Suyin le dirigió. No quería verlas, tampoco quería escuchar nada de lo que ellas tuvieran para decirle. Avanzó por los pasillos tan familiares de la casa de Sokka en el Polo Sur, su mente estaba hecha un tormento mientras sus pies la conducían a la cocina con la intención de servirse un buen vaso de licor para dejar de pensar en su familia destruida.

La mala suerte parecía estar siempre de su lado, al entrar a la cocina se encontró con la imagen de Tenzin siendo abrazado por su esposa y el corazón se le apretó con fuerza al recordar cómo habían acabado las cosas entre ellos. Si no fuera por su maldito orgullo, ahora podría acudir al que llego a ser su mejor amigo durante tantos años, podría llorar en su hombro y decirle lo mal que sentía por la muerte del jefe tribal del Sur. Pema se alejó del hombre lloroso y cuando los ojos grises del monje se cruzaron con los ojos verde brillante de ella la atmosfera se llenó de tensión.

–Lin… –Hablo Tenzin pero antes de que pudiera agregar algo más la mujer salió de la cocina y camino en dirección a la puerta principal de la casa. Tomo su abrigo que colgaba en un percho de la pared y se lo puso rápidamente para salir al exterior.

El viento frio del sur la golpeo congelando las lágrimas que no se había percatado que manchaban su rostro, dejo a sus pies llevarla por donde quisieran, lo más lejos posible de toda la situación en la que se encontraba.

–Lin… –Escucho la voz de Kya a su espalda. – ¡Lin! ¡Lin! ¿A dónde vas?

–Lejos de aquí. –Murmuro para sí misma y siguió con su camino a pesar de los gritos de su amiga.


Lin Beifong jamás podría olvidar la primera vez que había visitado el Polo Sur. Esas fueron unas de las mejores vacaciones familiares que había tenido en su juventud, en los tiempos felices antes de que la vida la abofeteara en el rostro. El jefe Hakoda los había invitado a todos al Festival Glaciar de los Espíritus y todo el equipo avatar se había presentado con bastante entusiasmo. Ella tenía 13 años en ese entonces, y las cosas entre Tenzin y ella se habían puesto ligeramente raras en los últimos meses, habían veces donde lo sorprendía observándola con cara de bobo y otras donde ella se reía exageradamente de sus chistes incluso aunque eran bastante malos. Sin embargo, cuando todos llegaron al Polo Sur las cosas entre ellos se suavizaron bastante, no era la primera vez del joven maestro aire y de sus hermanos en el lugar natal de su madre por lo que el chico se ofreció a mostrarle toda la ciudad y enseñarle como esquiar en un pingüino-nutria.

Su madre no paraba de quejarse sobre lo ciega que estaba en el lugar, Sokka solo se había reído volviéndose inmediatamente en su lazarillo el resto de la pequeña estancia que habían hecho en la Tribu Agua del Sur. La esposa de Hakoda, una mujer increíblemente amable de nombre Malina, se había encariñado inmediatamente con ella y con la Suyin de 7 años que adoraba ser el centro de atención de los adultos, se habían conocido antes en la fiesta de 11 años de Kya pero no habían convivido realmente con ellos hasta aquel entonces. En aquellas vacaciones fue la primera vez que Lin noto que Bumi e Izumi no estaban con los hombros pegados como de costumbre, esto debido a que la princesa del fuego había llegado con el chico que unos años más tarde se convertiría en su marido. Y aunque el joven soldado de las Fuerzas Unidas parecía ligeramente disgustado con el chico al principio, rápidamente le tomo confianza y se alegró por su mejor amiga.

Lin había amado aquella primera vez en el hogar de Sokka, recordando el chocolate caliente preparado por Kya, las anécdotas de Hakoda y las canciones dirigidas por Aang en compañía de Suyin. Recordó como antes de irse a la cama Tenzin la había tomado de la mano y se habían escabullido al techo para observar las estrellas con una manta cubriéndolos del frio, recordó lo sonrojada que estaba la cara del chico y las burlas que le había hecho al respecto, recordaba cómo después de compartir bromas él le había apartado un mechón de cabello oscuro del rostro y le había robado su primer beso.

–Que gran estupidez. –Bufo la mujer mientras veía el paisaje que se encontraba frente a ella. Aquellos recuerdos coloridos se encontraban tantos años atrás, se sentía bastante estúpida al traerlos de vuelta a la superficie.

Y a pesar de sentirse de esa manera recordando aquellos momentos del pasado, no evito seguir vagando por aquellos recuerdos. Solo que ahora no pensó en Tenzin y en lo bueno que fue estar juntos durante todos esos años de relación; esta vez recordó los momentos junto al único hombre en su vida que había valido la pena: Sokka.

Recordó cuando era niña y el hombre de la Tribu Agua le contaba aquellas historias sobre el guerrero enamorado de la maestra tierra. Ella siempre supo que se trataba de él y de su madre. Recordó lo entusiasmada que se había sentido cuando por un hermoso instante pensó que su madre se casaría con él y que eso le permitiría llamarlo papá. Recordó todo el cariño con el que siempre la trato a ella y a Suyin a pesar de no ser sus hijas, él le había enseñado el valor que tiene el amor verdadero. Recordó la sonrisa del hombre en medio del público en la obra del día del padre de séptimo grado. Recordó el orgullo con el que aplaudió el día que se graduó de la Academia de Policía de Ciudad Republica. Recordó lo agitado que lucía por haber llegado corriendo a la estación cuando había sucedido el problema entre ella y su hermana, como había levantado su mentón con delicadeza observando la gaza ligeramente manchada de sangre en su rostro.

Ya no seré tan bonita. –Le había comentado tratando de sonar ajena al dolor y la ira que sentía en contra de su madre y hermana en esos momentos.

Tú siempre serás hermosa, tejoncita-topo. –Contesto depositando un beso en su frente.

Tengo veintiún años, Sokka. –Repuso tratando de tragarse el nudo en su garganta. –Deja de llamarme así.

Jamás. –Dijo mientras la envolvía en sus brazos. –No importa la edad que tengas, siempre serás mi pequeña.

Se encontró deseando con todas sus fuerzas poder escucharlo llamarla de esa manera una vez más, las lágrimas hicieron aparición nuevamente cuando se recordó a si misma abriendo la puerta de su apartamento hecha un desastre total ahora que la ira se le había pasado y solo sentía el dolor del corazón roto que Tenzin había dejado. Sokka no había dicho ni una sola palabra, solo la había estrechado entre sus brazos y le acaricio el pelo mientras ella lloraba con fuerza sobre su pecho; ella nunca supo cómo el hombre le había prohibido a Tenzin volver a llamarlo tío, a pesar de las protestas de su hermana.

Escucho unos pasos acercándose por la nieve y se secó rápidamente los ojos antes de voltear para encontrarse con la serena mirada de Katara, la mujer le sonrió y ella le devolvió el gesto lo mejor que pudo.

– ¿Puedo acompañarte un rato? –Pregunto la mujer. Como respuesta, la joven policía hizo aparecer otro asiento de tierra para que la maestra agua se sentara a su lado. –Esta es una vista muy hermosa.

No se equivocaba, había llegado a un acantilado lo suficientemente alejado de la Tribu Agua, el sol comenzaba esconderse pintando el cielo de tonos naranjas y rosados, haciendo que el agua del océano se viera de un azul oscuro con reflejos naranjas en su oleaje.

–Sokka me trajo una vez. –Respondió ella. –Cuando venimos al funeral del jefe Hakoda.

–Debe de ser un lugar muy especial para ti. –Comento la morena.

–Lo es. –Contesto con sinceridad. –Pero no se siente igual sin él.

–Siento no poder ser una gran compañía. –Sonrió Katara.

–Oh, no. –Repuso inmediatamente Lin. –No es lo que quise decir.

–Descuida querida. –Dijo Katara haciendo un gesto con la mano para restarle importancia. –Sé que entre todos serás quien más lo extrañara.

–Era tu hermano. –Dijo. –Perdiste a tu hermano, Katara. No creo que mi dolor pueda ser más grande que el tuyo.

–Perdí a mi hermano. –Había pronunciado las palabras como si no terminara de creerlas. –Pero tú perdiste a tu padre, Lin. –Antes de que pudiera decir algo al respecto Katara continuo hablando: –No digas que no eras su hija, eso le rompería el corazón en donde sea que se encuentre ahora, sabes que eras una hija para él, todos lo supimos desde la primera vez que te sostuvo en sus brazos… sabíamos que el seria el padre que necesitabas.

–Y lo fue. –Murmuro Lin dejando escapar un sollozo ligero. – ¿Qué haré sin él? Sin Sokka en mi vida me he quedado sin nadie, Katara.

–No es de esa manera, Lin. –Dijo y tomo su mano para darle un apretón reconfortante. –Me tienes a mí, tienes a Kya y a Bumi, tienes a Zuko y a Mai, tienes a Izumi y también a TyLee… Y por supuesto, siempre tendrás a tu madre, a tu hermana y a Ten.

–No quiero hablar de ellos tres. –Dijo con crudeza en su voz, apartando su mano del agarre de la mujer.

–Sé que estas enojada con ellos, Lin. –Ella cerró los ojos con fuerza reprimiendo las lágrimas que querían salir contra su voluntad. –Cuando éramos jóvenes, Aang me hablo acerca del perdón y la manera en que nos libera, solo espero que puedas perdonarlos algún día. Ellos son tu familia y te aman.

–No sé si podre. –Murmuro ella.

–Tomate el tiempo para sanar. –Dijo la mujer. –Solo recuerda que tu padre seria inmensamente feliz si decides darle otra oportunidad a tu madre y hermana. –Entonces agrego: –Y tanto Aang como yo te agradeceríamos si algún día puedes perdonar a Ten.

Una lagrima escapo de sus ojos y se apresuró a secarla, respiro profundamente mientras observaba el cielo cubrirse del mismo tono azul oscuro que el mar. Se puso de pie y extendió su mano a la mujer a su lado, Katara la tomo con una sonrisa y emprendieron el camino de regreso a la casa de Sokka.

– ¿Has visto a los hijos de Suyin? –Pregunto sin poder resistirlo.

–Son unos niños encantadores, tu sobrina parece ser una gran admiradora tuya.

Lin no pudo evitar el pequeño tirón en las comisuras de sus labios.


23 AÑOS DESPUÉS.


La primera vez que se había encontrado en aquella situación no tenía la suficiente edad para comprender lo que sucedida, recordaba ligeramente a Zuko explicándole que el tío Iroh se había ido muy lejos y que lamentablemente no regresaría. La segunda vez lo comprendió mejor, aquel viaje lejano del cual le había hablado el Señor del Fuego, había sido una manera amable de referirse a la muerte, ella lo comprendió cuando observo a Sokka abrazando a su hermana mientras la mujer lloraba en su hombro; solo había convivido cinco veces en toda su vida con el Jefe Hakoda pero cuando habían asistido a su funeral ella se había sentido inmensamente triste al ver a Sokka desanimado. Ella recordaba que la noche después del entierro mientras el concejal la arropaba para dormir le había preguntado si un día él también la dejaría como Hakoda los dejó a él y a Katara.

Un día tendré que partir, Su. –Le había dicho a la niña de 10 años mientras depositaba un beso en su frente. –Pero nunca te dejare, ni a tu hermana. Donde sea que termine ten por seguro que siempre las llevare en mi corazón.

¿Lo prometes?

Lo prometo.

También te llevare en mi corazón a donde sea que vaya. –Dijo ella y el hombre sonrió con gran amor ante sus palabras antes de apagar la luz y cerrar la puerta de la habitación.

La tercera vez fue cuando ya era una mujer adulta. Lamentablemente, la edad no había disminuido el enorme dolor que sintió cuando se enteró que el Avatar Aang había cedido ante todos aquellos años en el hielo. El maestro aire había sido una de sus personas favoritas en el mundo, siempre permitiendo que lo acompañara con su voz durante las reuniones familiares donde todos pedían que los deleitaran con alguna canción.

La cuarta vez había sido enormemente difícil para ella, porque el miedo que había tenido cuando niña se había hecho realidad. Sokka, el único hombre a quien podía reconocer como un padre, había partido al fin, dejándola con aquella promesa de su infancia. Ella se hubiera sentido mejor si la situación con Lin hubiera estado resuelta en ese entonces, necesitaba a su hermana para enfrentar el dolor que sentía al despedirse del hombre que las había crecido como si fueran suyas. Sabía que no tenía derecho a pedirlo pero lo había deseado con todas sus fuerzas.

Después había seguido TyLee quien siempre la apoyo con toda esa idea del circo y con prácticamente cualquier cosa que se le ocurriera (como construir su propia ciudad). Luego fue Mai quien siempre había sido amable y cariñosa con ella. Despedirse de Katara fue tan difícil como decirle adiós a Aang, una parte de ella se sentía reconfortada al saber que se encontrarían una vez más pero el dolor de decirle adiós seguía estrujando su corazón. Dos años después tuvo que despedirse de Zuko quien la había recibido con una sonrisa cuando entro a la habitación en compañía de su madre y hermana.

Ten un buen viaje, Zuko. –Le había dicho mientras le daba un apretón a su arrugada mano. –Extrañare mucho tu té.

Encuentro gracioso que digas eso. –Había dicho el anciano mientras soltaba una carcajada cansada. –Cuando tenías cinco dijiste que mi té era horrible.

Ahora se encontraba una vez más en aquella situación tan dolorosa. Uno pensaría que después de despedirse tantas veces de personas a las que amaba seguramente podría llevarlo mejor la siguiente pero no era de esa manera en absoluto, uno nunca podría evitar ese estrujamiento en el corazón ante la inminente partida de una persona a la que ama. Y en esta ocasión dolía más que nunca, dolía más de lo que alguien podría imaginar… porque ahora tenía que despedirse de su madre.

En contra de la idea que Toph Beifong tenía acerca de si misma sobre ser la peor madre de la historia, Suyin no pensaba igual. Ahora que ella era madre había comprendido a la perfección todos los errores y sacrificios de la mujer ciega. Y la amaba por el esfuerzo que puso al hacer lo que consideraba mejor para ellas.

–Deja de llorar, Su. –Dijo la mujer a su lado. –Aún no me voy.

–Mamá. –Bufo Lin. –Es parte del proceso.

–Tu no estas llorando. –Dijo su madre. –Debería dejar todo al nombre de Suyin.

–Si gustas. –Se encogió de hombros Lin. –Creo que podrías pasar un lindo verano familiar en la cueva del pantano con los chicos, Su.

– ¡Lin! –Reprendió la mujer a su hermana, quien solo se encogió de hombros ante la mirada que le dirigió en desaprobación a su comentario.

– ¡Oh, chica! –Exclamo Toph mientras reía ante las palabras de su hija mayor. –Eres terriblemente idéntica a mí.

Suyin observo la pequeña sonrisita que apareció en los labios de su hermana. Siempre había sido de aquella manera, Lin era una copia exacta de Toph mientras ella era… una copia de su padre, eso era lo que suponía puesto que lo único que había heredado de su madre eran los ojos verdes y el cabello oscuro, además de su actitud temperamental en determinadas circunstancias.

–Su por otro lado. –Continúo hablando la mujer. –Eres idéntica a tu padre.

– ¿Sabes mamá? –Pregunto Lin mientras se acomodaba sobre las almohadas de la cama al lado derecho de la anciana. –Hace años mencionaste que el nombre de mi padre era Kanto, incluso pude saber cómo se veía gracias al álbum de fotos de Katara y Aang, pero… aun no has mencionado nada sobre el padre de Su.

La maestra tierra dejo escapar un largo suspiro ante el comentario de su hija. Las tres mujeres Beifong se encontraban acostadas en la cómoda y enorme cama de Toph en la habitación que Suyin tenía reservada para ella en su casa. Cuando su madre había comenzado a demostrar signos de aquella enfermedad en sus articulaciones, sus hijas la obligaron a mudarse a Zaofu donde se sentirían más confiadas para cuidar de su salud, aunque Toph había gruñido por la orden de sus hijas se sentía demasiado cansada como para pelear al respecto, todos sus amigos se habían ido y ella era la última, quería pasar tiempo con su familia antes de marcharse.

–Creo que es tiempo de compartir esta historia con ustedes, chicas. –Dijo la anciana mientras tomaba las manos de sus hijas entre las suyas. –Hace muchos años existió una niña rica que tenía todo lo que quería, menos el amor de sus padres…

– ¿Vas a contarnos la historia de tu vida? –Pregunto Lin. –Mamá, sabemos todo acerca de ti.

– ¡Espíritus, Lin! –Exclamo Toph. –La historia sobre el padre de Suyin es mucho más profunda de lo que piensan.

– ¿Por qué? –Pregunto la jefa de policía. – ¿Qué diferencia hay entre el padre de Su y Kanto?

–El padre de Su no solo fue una persona importante en mi vida. –Declaro su madre mientras les daba un apretón en las manos. –También fue una persona importante en la vida de ambas.

– ¡Un minuto! –Exclamo Suyin mientras se sentaba en la cama y volteaba a ver a su madre. – ¿Estás diciendo que lo conocí? ¿Mi padre estuvo ahí todo el tiempo?

Lin también se sentó en la cama y observo a su madre con sorpresa. Toph estiro ambos brazos indicándoles a sus hijas que la ayudaran a sentarse, la mayor la ayudo a levantarse mientras la menor colocaba más almohadas en la espalda de su madre para que esta se sintiera cómoda mientras les decía lo que tenían que saber. Los ojos ciegos de su madre se dirigieron a donde percibía el calor de Lin y volvió a tomar las manos de ambas.

–Ame a Kanto. –Les afirmo. –Realmente creí que podríamos funcionar pero no fue de esa manera, no sabes cuánto lo siento Linny, lamento que no tuvieras el padre que tanto necesitabas.

–Sobre eso… –Dijo Lin mientras intercambiaba miradas con su hermanita. –No quise decir aquello realmente, sobre que me privaste de una figura paterna… Tuve un padre… Sokka fue el hombre que nos crio y lamento haberte dicho aquello; Kanto es solo un nombre con un rostro en una foto… Sokka, él fue todo lo que necesite para sentir que era amada como toda hija debe sentir. Y yo lo amo a él, como toda hija ama al hombre que la creció.

–Me alegra tanto escucharte decir eso. –Dijo Toph con una enorme sonrisa y con sus ojos ciegos comenzado a brillar por las lágrimas. –Él las amo tanto a ambas.

–Y nosotras a él. –Afirmo Suyin. –Siempre nos hizo sentir queridas y protegidas, nos hizo sentir que éramos suyas aunque nuestra sangre dijera algo diferente.

–Ahí está el detalle, Su. –Dijo su madre mientras dirigía su ceguera a ella. –Tú en realidad si compartes un lazo de sangre con Sokka.

Ambas hermanas se quedaron paralizadas ante las palabras de la mujer que les había dado la vida, la información revelada comenzó a dar vueltas en la cabeza de Suyin mientras intentaba procesar lo que su madre había dicho ¿acaso estaba diciendo lo que creía que estaba diciendo?

– ¿Qué significa eso mamá? –Pregunto Lin al ver el rostro de su hermanita mientras interpretaba las palabras de la mujer.

–Suyin… –Suspiro su madre dándole un suave apretón en la mano. –Eres la hija de Sokka, él es en realidad… tu padre.

El silencio cayó alrededor de las tres, la información daba vueltas en la mente de Suyin mientras sacudía la cabeza en negación, esperando que el movimiento la hiciera despertar. Durante años siempre que tenía aquel sueño en donde el jefe de la Tribu Agua del Sur la levantaba en sus brazos y le confesaba que era su padre, solo bastaba con sacudir su cabeza ligeramente para despertar. Era un sueño que Lin y ella habían compartido durante su infancia, era una fantasía hermosa en donde el hombre al cual querían tanto era realmente su padre y ellas tendrían la oportunidad de llamarlo por ese título enfrente de todo el mundo.

Soy la hija de Sokka. Pensó y las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos. Sokka es mi padre, no estaba loca al ver tanto de él en mis hijos.

A veces, cuando observaba con cuidado los rasgos en Baatar Jr. no podía evitar pensar en lo mucho que le recordaba al guerrero, sentía que era una especie de copia del hombre que la había criado pero inmediatamente se reía de sí misma, recordándose que su hijo mayor se parecía en realidad a su esposo.

Pensaba que estaba demente al creer ver gestos particulares de Sokka en Huan, cuando el chico se exasperaba hacia facciones que solo podía recordar a ver visto precisamente en el concejal. Siempre se sintió orgullosa del gran amor que Opal profesaba por la unión familiar y lo vinculaba con la misma forma apasionada en la cual Sokka había amado a su familia. Luego estaban los gemelos con toda esa energía inagotable y ese sentido del humor tan característico de Sokka.

Termino pensando en si misma; en el tono de su piel y su manera de fruncir el ceño, en su dedicación por la familia, en el momento en que adopto a Kuvira como si fuera suya de la misma manera en que Sokka había adoptado el papel de padre en su vida y en la de Lin. Recordó cuando había ideado la estrategia para enfrentar al Loto Rojo y salvar a los maestros aire junto con Korra, el momento en que su hermana la había llevado a parte de los demás presentes y le dijo:

Ese ha sido un muy buen plan, Su. –Le había sonreído con nostalgia. –Sokka hubiera pensado exactamente como tú, eres tan buena estratega como él.

Ahora todo tenía sentido, esas pequeñas pistas que había dejado el lazo sanguíneo que la unía al hombre que había asistido a sus festivales de la escuela, que le había enseñado a leer y que le había enseñado a navegar con las estrellas, que la arropo por las noches y le daba cecina de foca en su lunch de la escuela porque sabía lo mucho que a ella le gustaba la cecina.

– ¿Él lo sabía? –Se animó a preguntar después de ese largo silencio.

–No. –Respondió su madre mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla. –Nunca le dije a nadie que eras hija de Sokka, lo calle hasta el día del funeral de Katara, hablar de todas esas cosas del pasado hizo que me volviera a atormentar por haberme callado y termine por confesarle a Zuko la verdad… y él me dijo que todos lo sospechaban… sobre todo tu padre.

–No puedo creer que no me di cuenta antes. –Murmuro Lin provocando que la vista de su hermanita se dirigiese a ella. –Por eso nos fuimos de Ciudad Republica de inmediato, por eso no me dejabas decirle nada sobre ti y sobre Su en mis cartas… ¡por eso me negabas verlo! –La jefa se puso de pie con los ojos brillosos por las lágrimas que intentaba contener. –Me alejaste de Sokka durante dos años porque no querías que el supiera que Suyin era su hija… ¡Le quitaste a Su la oportunidad de llamarlo papá! ¿Cómo pudiste ser tan egoísta, madre?

–Lin… –Hablo Su mientras se paraba de la cama y se acercaba a su hermana. –Tienes que calmarte…

– ¿Calmarme? –Pregunto la mujer, bastante exaltada. – ¿Cómo es posible que estés calmada? ¡Estamos hablando de Sokka! ¿Recuerdas? Sokka, el hombre que nos creció, el hombre que nos amó, el hombre que nos cuidó cada día y que estuvo cada instante que necesitamos de él… ¡Estamos hablando de tu padre!

La manera en como había recalcado la palabra "tu" le hizo darse cuenta de lo que probablemente estaba sintiendo su hermana en ese momento. Seguramente si las cosas fueran al revés, y en este momento su madre les estuviera diciendo que el hombre al cual querían como un padre era en realmente el padre de Lin mientras ella era hija de otro hombre con el cual nunca convivio, se sentiría dolida, un poco envidiosa y rabiosa por lo injusto que sonaba aquello.

Nuestro. –Afirmo Suyin mientras ponía una mano en el hombre de Lin. –Nuestro padre, Lin.

–Siempre quisimos ser sus hijas. –Dijo su hermana permitiendo que las lágrimas cayeran al fin. –Siempre soñamos con que él fuese nuestro padre… pero solamente eres su hija, Suyin.

–No digas eso, chica. –Hablo su madre, ambas dirigieron la vista al lugar donde se encontraba la mujer. –Sokka te amaba muchísimo, que sea el padre biológico de Su no lo hace menos padre tuyo de lo que fue.

–Mamá tiene razón, Linny. –Dijo mientras apartaba las lágrimas del rostro de su hermana, ver llorar a Lin siempre era algo que le rompía el corazón, estaba tan acostumbrada a la figura fuerte que proyectaba todo el tiempo. –Sokka es también tu padre, si él estuviera aquí le partiría el corazón que tu pensaras que no es de esa manera.

Su hermana sonrió ligeramente y le permitió envolverla entre sus brazos para reconfortarla. El secreto que su madre había guardado durante tantos años era algo que estaba jugando por completo con las emociones y pensamientos de ambas. Esto era enorme.

–Vengan aquí, niñas. –Hablo Toph mientras daba unas palmadas en la superficie del colchón, las hermanas se separaron de su abrazo fraternal y se sentaron frente a su madre con las manos unidas para seguir pasándose fuerza la una a la otra. –Lamento mucho todos los errores que cometí con ustedes, jamás debí de ocultarle a Sokka la verdad de su parentesco con Su, pero estaba aterrada a lo que podría suceder.

» Capitán boomerang fue el amor de mi vida, lo amaba con todas mis fuerzas y aún después de tantos años lo sigo amando, ustedes saben que para que yo diga algo como eso es porque debe de ser real o que me ha entrado demencia por la edad, pero les aseguro que es lo primero. Ame a ese grandísimo idiota y Suyin es el resultado de ese amor. Sin embargo, este estúpido sentimiento siempre viene acompañado de más sentimientos estúpidos, en mi caso el miedo a perderlo.

» Hice las cosas terriblemente mal con su padre y él me perdono a pesar de ello, estuvo cada instante que pudo junto a ustedes, incluso aunque mande lejos a Su estuvo siempre pendiente de ti como lo estuvo de Lin en Ciudad República. No existió otro hombre como él en mi vida, me refugie en el pantano una vez que se marchó, ustedes ya tenían sus vidas y yo me había quedado sin él, sin mi verdadero y único amor.

– ¡Espíritus! –Exclamo Lin secándose una lágrima rebelde. – ¿Cómo hizo Sokka para entrar al duro corazón de piedra de la gran Toph Beifong?

– ¡Lin! –Reprendió Suyin a su hermana.

–Tu misma lo dijiste una vez, Linny… –Toph sonrió ante el recuerdo que hizo aparición en su memoria. –Después de todo… Sokka es mi alma gemela.


Hace unas horas se había llevado a cabo el entierro de su madre. Fue demasiado duro para ella y su familia tener que decirle adiós a la gran maestra tierra; Lin había mantenido la compostura durante toda la ceremonia otorgándole el consuelo necesitaba, a su lado su esposo le había dibujado círculos relajantes en la espalda en un intento de transmitirle fuerza a la mujer que amaba. Opal lloraba en los brazos de Bolin quien también había dejado caer algunas lágrimas ante el momento que estaban pasando. Los gemelos estaban a los lados de Huan que –sorprendentemente– los abrazaba a ambos por los hombros mientras los tres veían con tristeza la lápida con el nombre de su abuela. Su hijo mayor no había podido asistir a la ceremonia debido al arresto domiciliario pero la había visto tan mal como el resto.

Tenzin tenía la mano derecha sobre el hombro de su mejor amiga, brindándole aquella fuerza que siempre había sido capaz de darle cuando ella no demostraba siquiera que la necesitaba. A su lado se encontraban sus hermanos, Kya lloraba mientras era abrazada por Bumi quien al mismo tiempo sostenía la mano de Izumi.

Aang y Zuko estarían tan felices de saber que ahora ellos están juntos. Había pensado cuando su vista se detuvo en la unión que compartían sus manos, recordó la pequeña e íntima celebración nupcial entre sus amigos de la infancia después de que Izumi le pasara el mando de la Nación del Fuego a Iroh II.

La esposa de Tenzin también se encontraba en el lugar rodeada por sus hijos, Jinora tenía la cabeza recargada en el hombro de su prometido –un chico al que había escuchado lo llamaban por el nombre de Kai– mientras miraba disimuladamente a la Avatar Korra que dejaba caer sus lágrimas sobre el cuello de su esposa. Mako estaba en su uniforme de detective con algunos de los oficiales que habían trabajado con la jefa Beifong, entre ellos destacaba una de las primeras maestras metal a las que su madre había enseñado: Penga. Las hermanas Beifong tenían un gran aprecio hacia aquella mujer que había sido tan leal a su madre. También se encontraban entre las figuras públicas el nuevo Señor del Fuego Iroh, el antiguo rey tierra Wu, la presidente de Ciudad Republica y su marido.

Varios oficiales del escuadrón de metal control, todos alguna vez alumnos de la maestra tierra. Había sido una ceremonia funeraria tranquila, y todos habían soltado una que otra lagrima cuando Opal se paró frente a ellos y, con toda su fuerza de voluntad, leyó unas palabras de despedida para su abuela.

–Creo que estas siendo algo cruel contigo. –Escucho la voz de su hermana, levanto la mirada hacia la puerta de su oficina donde la mujer estaba cruzada de brazos viéndola fijamente. –Te has saltado la cena y vine a ver si te encontrabas bien.

–No te preocupes por mí. –Dijo encogiéndose de hombros. –Estoy bien, solo me he distraído un poco.

– ¿Es el álbum familiar? –Pregunto su hermana cerrando la puerta y acercándose al sofá donde se encontraba para recostarse a su lado.

–Así es. –Respondió Suyin con una sonrisa cuando su hermana dejo caer su cabeza en su hombro. –Kya lo trajo consigo del Polo Sur.

– ¡Hey! –Exclamo su hermana cuando observo la foto que Suyin había pasado un largo rato mirando. – ¡Recuerdo ese día!

Papá nos enseñó a navegar ese día. –Dijo Su mientras pasaba las páginas del álbum. –Fue tan divertido cuando Tenzin se distrajo por estar viéndote y termino en el agua.

–Bumi lo fastidio con eso por meses. –Rio la mayor ante el recuerdo.

– ¿Sabías que papá le prohibió volver a llamarlo tío después de que te rompiera el corazón? –Pregunto Suyin cuando se toparon con la foto de un Tenzin de 15 años completamente mojado con Sokka riendo a su lado.

– ¿Sokka hizo qué? –Pregunto Lin viendo a su hermana.

–Estaba en verdad muy enfadado, Kya me lo conto todo en una carta. –Respondió Suyin. –Papá te amaba demasiado y Tenzin te había lastimado.

–Tenzin era su sobrino. –Dijo Lin fijando su vista en la foto de ambos hombres.

–Pero tú eras su hija. –Respondió la chica mientras comenzaba a rebuscar entre las páginas del álbum, se detuvo cuando encontró una fotografía en donde la Lin de 17 años abrazaba desde atrás a un Sokka sentado en la mesa de la cocina de Katara y Aang con un pastel frente a él que sus hijas junto con Kya e Izumi habían hecho por su cumpleaños. La adolescente tenía el mentón sobre la cabeza del concejal y sus delgados brazos rodeandole por el cuello mientras se apoyaba en sus hombros, ambos sonriendo ampliamente; las hermanas podían recordar lo feliz que lo habían hecho con aquel pastel.

–No puedo creer que haya hecho eso. –Dijo Lin mientras tomaba el álbum de fotos de las manos de su hermana, acariciando con el dedo índice el rostro del hombre. –No puedo creer que me amara tanto.

–Lo hacía, Lin. –Aseguro su hermana. –Papá nos amaba muchísimo.

Una lagrima resbalo por el rostro de Lin cuando paso la página del álbum encontrándose con la fotografía de un Sokka sentado en el césped abrazando a ambas chicas, los tres riendo por el momento compartido. Una persona que no supiera la historia de esa foto bien podría interpretarla como la foto de un padre compartiendo un momento especial con sus hijas.

–Has comenzado a llamarlo papá. –Menciono Lin.

–Me hubiera encantado poder hacerlo cuando estaba vivo. –Le dijo a su hermana. –Ahora que mamá nos confesó que él era mi padre biológico me he decidido por llamarlo por ese título.

–Tienes tanta suerte de tener una parte de él en ti. –Dijo Lin.

–Tú también eres una parte de él. –Aseguro abrazando a su hermana y contemplando aquella foto de los tres. –Tú también puedes llamarlo papá, él también es tu padre Linny.

La jefa de policía vio a su hermana con los ojos llenos de lágrimas pero con una sonrisa en sus finas facciones.

–Extraño mucho a papá, Su. –Dijo y las lágrimas cayeron por sus mejillas. –Y también voy a extrañar a mamá.

–Ve el lado positivo hermana. –Dijo la chica con su rostro también cubierto de lágrimas. –Ahora tendrán la oportunidad de estar juntos una última vez.

–El guerrero tiene que quedarse con la maestra tierra al final. –Afirmo Lin y ambas sonrieron por la pequeña referencia.


No podía explicar lo que sintió cuando al abrir sus ojos no se encontró con la acostumbrada oscuridad que la acompañaba desde que tenía memoria, no sabía dónde se encontraba y no entendía nada de lo que estaba a su alrededor, estaba en alguna habitación completamente diferente a la que su hija le había otorgado en su casa.

– ¿Lin? ¿Suyin? –Pregunto un poco extrañada por lo rara que se había escuchado su voz, lentamente sacó sus pies de la cama donde se encontraba acostada, el piso de la habitación era cálido al contacto y una vez parada se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. – ¡Puedo ver!

La euforia llego a ella abruptamente y las lágrimas comenzaron a resbalar por su rostro, esto era un milagro. Ella era ciega de nacimiento y no había nada que se pudiera hacer al respecto, sus padres habían intentado por años llevarla con los mejores curanderos pero nadie había podido hacer nada al respecto. Ser ciega era parte de su identidad, ser ciega era parte de lo que la hacía ser Toph Beifong.

– ¡Lin! ¡Suyin! –Grito entonces esperando que sus hijas entraran a la habitación, sus esperanzas puestas en la idea de poder ver a sus hijas por primera vez. – ¡Niñas!

Se acercó a lo que identifico rápidamente como la puerta y la abrió para encontrarse en un amplio pasillo, su sentido del oído seguía siendo tan bueno como siempre por lo que rápidamente capto el ruido de agua cayendo en una fuente y el de unas risas familiares.

–Esto no es Zaofu. –Concluyo al fin mientras avanzaba por el pasillo en dirección a aquellas risas. – ¿En dónde diablos estoy?

Al llegar al final del largo trecho dio vuelta a la derecha atravesando un marco y adentrándose a una especie de jardín en donde varias personas se encontraban en medio de una especie de celebración, un hombre alto estaba cantando mientras bailaba con una mujer, ambos desplazándose con ligereza por el lugar y compartiendo lo que ella reconoció como sonrisas. Todos parecían ajenos a su presencia mientras aplaudían a la feliz pareja, por alguna razón sentía que conocía a todas esas personas de algún momento de su vida.

–Oh, chicos. –Comento una de las mujeres que se encontraba en el lugar. –Ustedes dos nunca pasaran de moda.

Esa voz la conozco. Se dijo mentalmente. ¡Es la voz de TyLee!

–Enamorados en vida y enamorados aún después de ella. –Comento otra mujer que estaba sentada sobre el regazo de un hombre que también sonreía mientras tomaba un sorbo del liquido en su copa.

¿Mai? Se preguntó ahora. ¿El hombre en el que está sentada es Zuko? ¿Esos son Aang y Katara?

–Basta chicos. –Comento un hombre al lado de Zuko. –Me están haciendo pasar por los oogies nuevamente.

Todos rieron ante el comentario, incluso Katara aunque en sus años de juventud siempre había odiado aquel termino que su hermano usaba cada que ella y su novio se demostraban afecto. Toph centro su atención en el hombre que había hecho aquel comentario, no podría describirlo realmente pues la forma en que lo "veía" siempre había sido diferente a la cual lo hacía en esos momentos. El aroma a mar y nieve llego a ella de golpe y su corazón latió con fuerza al confirmar lo que sospechaba.

– ¿Sokka? –Pregunto sintiendo que un nudo se formaba en su garganta.

Los presentes quedaron en silencio y todos dirigieron sus miradas al punto donde ella se encontraba parada.

– ¿Toph? –Pregunto el mencionado poniéndose de pie con una expresión que ella determino como sorpresa. – ¿Cuándo llegaste?

–Hace poco. –Contesto ella observando al hombre acercarse lentamente a donde ella como si tuviera miedo de que fuera a desaparecer. – ¿Qué es este lugar?

–Bueno… –Hablo Aang desde atrás del hombre. –No estamos exactamente seguros, es una especie de paraíso, conseguí este lugar para nuestra familia.

– ¿Paraíso? –Pregunto ella y entonces comprendió lo que estaba sucediendo. –Estoy muerta.

–La muerte solo es el siguiente paso. –Comento Sokka en un murmullo. –Ahora estas aquí con nosotros… –Extendió su mano para apartar un mechón de cabello que ella tenía en el rostro, lo acomodo con suavidad tras su oreja y luego dejo su mano descansar sobre su mejilla acariciándola con su dedo pulgar. –Estas aquí conmigo.

–Yo… –Las lágrimas comenzaron a caer casi de inmediato. –Sokka, lo siento tanto.

–Tranquila. –Dijo el hombre envolviéndola entre sus brazos. –Yo también hice las cosas mal.

–Pero lo que te hice no tiene perdón. –Ella se apartó ligeramente de él para contemplar por primera vez el color en los ojos del hombre que amaba, tal vez ella no sabía nada de colores pero en cuanto los vio supo que aquel seria su color favorito. –Suyin es tu hija… Eres el padre de Su y lo siento tanto por no haberte dicho la verdad, siento tanto haber salido huyendo con Lin y siento tanto lo que sucedió esa noche cuando me dijiste que tenías que ir a la Tribu Agua del Sur, siento tanto haberte roto el corazón en Gaoling. –Ella soltó un largo suspiro mientras el peso de la culpa en su pasado la abandonaba al fin, haciéndola sentir increíblemente ligera. –Nunca deje de amarte, incluso ahora sigo amándote como la primera vez… ¡Espíritus! ¡Te amo! Te amo tanto.

Sokka la miraba con una sonrisa mientras las lágrimas también resbalaban por su rostro, se acercó a ella y deposito un beso en su nariz consiguiendo que ella se calmara por un momento ante aquella acción tan delicada y cargada de amor.

–Siempre sospeche que Su era mi hija. –Le informo a la mujer. –Algo en mi corazón siempre me lo dijo, al igual que algo también me decía que seguías amándome. –El aparto las lágrimas del rostro de Toph y la sostuvo por las mejillas. –También te amo Toph, te amare toda la eternidad, me hiciste el hombre más afortunado del mundo sin importar los errores que cometimos, me diste dos hijas hermosas y maravillosas, me diste una familia… tal vez no de la manera convencional pero éramos una familia.

El hombre se inclinó hacia adelante juntando sus labios con los de ella como no lo había hecho por años, la misma sensación eléctrica que había sentido la primera vez que se habían besado la recorrió por cada parte de su cuerpo. Una vez que se separaron con las frentes unidas y con los vítores de sus amigos ante sus respectivas confesiones de amor, Toph se sintió en casa.

FIN.


Nota final de la autora: Primero que nada en verdad quiero agradecerles si llegaron hasta el final de este largo one-shot. Estos dos realmente me inspiran mucho a escribir porque siento que no son la típica historia de amor en la que todo es color de rosa, siento que el Tokka tuvo que atravesar muchas situaciones difíciles romanticamente pero de todas maneras siempre estuvieron ahí el uno para el otro como los mejores amigos que son. No pude evitar incluir algunos momentos Bumizumi y Linzin porque realmente soy adicta a ambos ships, tampoco pude evitar darles un final juntos a Bumi e Izumi para hacer felices a Zuko y Aang. Además de una pequeña mención al Tyzula que es otro de mis ships favoritos de la serie.

Tuve mis dudas con respecto a como desarrolle esta historia, principalmente me agobio que fuera tan larga y siento que el final quedo un poco flojo, sin embargo me divertí muchísimo escribiéndolo y llore otro poco mientras desarrollaba la relación entre Sokka y las hermanas Beifong. Espero que a ustedes también le haya gustado a pesar de lo largo que fue, agradeceré cualquier comentario que dejen al respecto de mi historia.