Uh, bueno. Por adelantado, si hay algún error de ortografía discúlpenme.
Es viernes por la noche, me encontraba caminando, dirigiéndome a casa luego de tener un confrontamiento con una banda de pandilleros de mi localidad que se encontraba a las afueras de una casa que organizaba una fiesta.
A mis dieciocho años seguía dándole problemas a mi papá. Soy hijo único, mi padre es Eren Jeager, un hombre que podía crear vida en su vientre, que quedó viudo cuando tan solo tenía tres años. Había escuchado historias sobre mi difunto padre, Farlan Churd, no era una buena persona después de todo, lastimaba a mi padre física y psicológicamente. Mi papá realmente había sufrido mucho, pero aun con su pasado fue un buen padre y lucho mucho para criarme junto a mi abuela.
Amo a mi padre, pero tengo que admitir que soy un mal hijo. Siempre le traigo problemas, él sabe de las pandillas, las peleas, escapadas a fiestas y cada vez que llego a casa a horas de la madrugada, lo encuentro sentado esperándome preocupado, me huele y me regaña por venir borracho a altas horas de la madrugada. La historia siempre se repite y me duele ver sufriendo por mí, pero no puedo evitarlo, es una manera de desahogarme y sentirme libre.
Ahora me encuentro frente a la puerta de mi casa, las luces del living están encendidas, saco las llaves que están en el bolsillo de mi pantalón y respiro hondo. Sabía lo que se venía al cruzar la puerta. Recordé que había comprado una cajita de pastillas de menta, para cortar el olor a alcohol. Metí mi mano al bolsillo cogiendo la pequeña caja, la abrí y saqué dos pastillas. Rezo, para que no se note el olor del alcohol y me lo metí a la boca, masticándolo para que el sabor y el aroma de la menta penetre en toda mi boca. Jugueteando con las llaves en mi mano, Introduje la llave en la cerradura y abrí la puerta, al entrar encontré a mi padre sentado en el sofá, llevaba puesto una bata y se notaba evidentemente molesto.
— ¡Izan!—gritó su padre, levantándose del sofá—Otra vez escapaste, acaso me quieres dar un infarto. Cuantas veces te lo tengo que decir, la calle es peligrosa, siempre te lo repito pero nunca me escuchas.
—Ya, papá. No es para tanto, tengo dieciocho años, debo disfrutar mi juventud y no estar confinado en casa—respondí cansado, sentándome en el sofá que se encontraba en el living.
— ¿Que hice mal para que seas así, Izan?—preguntó en un susurro, sentándose a mi lado, atrayéndome hacia su hombro— ¿Qué sucede hijo? ¿Qué es lo que quieres o que es lo que necesitas, para que puedas dejar esos malos pasos?
—Maa—raras veces le decía mamá y él no se molestaba, era algo intimo entre los dos—Sabes que te quiero, solo quiero estar así un tiempo más. Te juro que lo voy a dejar muy pronto—realmente me sentía cansado, la pelea que tuve me dejo sin energías, ahora solo quería dormir.
— ¿Me lo juras?—pregunto esperanzado.
—Te lo juro, mamá—respondí cerrando cualquier pregunta o reclamo que podría salir de la boca de su padre.
—Voy a creer en ti Izan, por favor, no me defraudes —dijo de una manera que lo sentí maternal—Te amo, bebé.
Sentí sus labios tocar mi frente "Tan cálido" y me deje llevar por Morfeo, entre los suaves brazos de mi padre. Solamente éramos, él y yo, padre e hijo. Siempre lo protegeré de cualquier persona o canalla, que se acerque a mi padre con malas intenciones, verán el lado peor de mí si lo hacen llorar.
Había pasado una semana de mi última escapada, mi padre me tenía vigilado y cuando se iba a trabajar, entraba mi abuela por la puerta principal, quien se quedaba cuidándome y resguardando la entrada como un oficial a un prisionero. Tenía que admitirlo, esta vez mi padre me tenía entre sus manos.
—¡IZAN!—la repentina voz de mi abuela resonó por toda la casa—Baja, necesito hablar contigo, es muy importante y te incluye.
—¡VOY! —raras veces mi abuela me llamaba para hablar de algo importante, baje por las escaleras y me dirigí al living, en donde se encontraba ella—Que es la cosa importante de la que quieres hablar, abue.
—Estaba pensando mucho en esto… tu padre necesita encontrar una pareja—Dijo seria y determinada, para luego sonreír maliciosamente.
—¡¿Q-QUE?! ¡Me niego a eso!—alego en tono exagerado, parándome del sofá —¡¿Estas de bromeando?!¡¿Enserio?!,
—Siéntate—Ordeno la castaña, en su rostro no había ni un rastro de gracia.
—Pero abue, mi papá no necesita a un hombre en su vida, ya me tiene a mí— Proteste, sentándome de nuevo en el sofá.
—Tu padre, necesita que alguien lo mime, lo bese y por supuesto un buen hombre en la cama que le dé el placer de su vida, aquello que no le dio tu estúpido y difunto padre—Gruño exasperada, al escuchar la respuesta de su nieto—Y que en paz, no descanse—murmuro
—Es una tontería—Dije, virando los ojos.
—Bien, no me ayudes. Yo sólita buscare un pretendiente para Eren—Dijo mi abuela levantándose del sofá, dándome una última mirada, buscando en mi rostro aprobación ante su idea.
—Has lo que quieras—Farfulle y subí por las escaleras, encaminándome hacia mi habitación.
—Bien—Masculló, cerrando el tema, dirigiéndose a la cocina.
Mierda, todo esto era un dolor de cabeza. Tan solo pensar a su padre con otro hombre le molestaba y si algún día sucede, haría todo lo posible para alejarlo de su querido padre.
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Arg, es algo corto pero... me gustaría saber si les gusta :I
