Disclaimer: Este fic participa en la actividad «¡Rey de los Siete Reinos!» del foro Alas Negras, Palabras Negras. El reto consiste en escribir sobre un Tyrell que tenga categoría en FF, y he escogido a Megga Tyrell (y a mí también me sorprende que esta chiquilla la tenga).

Todo pertenece a George RR Martin.

Palabras: 433


Rosa bajo el arbusto


Cuando en los salones de Altojardín se anunció que Margaery iba a casarse con Joffrey Baratheon, Megga Tyrell salió de la estancia y se echó a llorar.

No lo había hecho cuando le contaron que su prima había contraído nupcias con Renly Baratheon. Renly había sido un pretendiente y el padre de Megga, Olymer Tyrell, siempre había asegurado que su camino hacia el Trono de Hierro no estaba claro. Ella podía vivir con la idea de que Margaery fuera la reina de un campamento, pero tras la muerte de Renly, ese nuevo matrimonio le entregaría a su prima una verdadera corona.

No era justo. Lo mejor siempre era para Margaery, por tratarse de la hija de Lord Tyrell. Megga tenía que conformarse con ser una rosa de la parte baja del arbusto, como decía la prima Elinor. Olymer era un caballero menor al que invitaban solo por cortesía a Altojardín; Megga nunca viviría en un castillo como aquel, ni tendría un vestido de boda tan bonito como el de Margaery, ni su enlace se celebraría por todo lo alto, sus hijos no serían príncipes y princesas, y los hombres no se inclinarían ante ella…

—¿Qué te pasa, niña?

Lady Olenna Tyrell, la madre de Lord Mace, acababa de entrar en su alcoba, apoyada en su bastón y andando a pasitos cuidadosos.

Megga parpadeó para apartar las lágrimas.

—Yo… eh… —Megga se recordó que no debía sorber por la nariz, a pesar de que los mocos la estaban ahogando.

—Vamos, ¿qué ocurre? —La voz de Lady Olenna no transmitía ninguna compasión—. Se te escucha sollozar por todo Altojardín. ¿Se te ha roto el vestido? ¿Te ha salido una cana?

—No —Megga se tocó el cabello, que conservaba todo su color—. Mis vestidos están muy bien.

—¿Y entonces? Cualquiera diría que acaban de prometerte con un anciano.

Al oír la palabra «prometerte», Megga redobló su llanto.

—¿Así que es por Margaery? —preguntó Lady Olenna, y Megga asintió—. Pero qué absurda eres, niña. ¿Acaso no entiendes lo que va a significar eso para ti? Vas a ir a la corte.

—¿De verdad? —Megga alzó la vista, sorprendida.

—¿Crees que voy a permitir que Margaery viva rodeada de leones? Habrá que plantar alguna rosa más en Desembarco del Rey, así que harás mejor en practicar las sonrisas que los llantos.

—¡Os lo agradezco, Lady Olenna! —Megga se acercó a la anciana y le tomó la mano, dispuesta a besársela, pero ella la retiró al instante.

—Te gotea la nariz —dijo Lady Olenna—. Ve a buscar un pañuelo, antes de que cambie de opinión.


NA.

Y Megga fue a Desembarco del Rey como dama de Margaery... Y la Fe la apresó con ella. Tal y como ha quedado el canon, su vida no pinta muy bien.

Cualquier excusa para escribir una escena en la que aparezca Lady Olenna es buena.