Bueno, bueno. Aquí, otro capitulo mas.
espero y lo disfruten.
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Joven, divorciado, coqueto y de sonrisa tierna. Ese es Eren Jeager, que a sus treinta y tres años seguía siendo un joven atractivo, no había hombre que no deseara estar con él, hombres que eran atraídos por sus atributos, su amabilidad y sus ojos, aquellos ojos hipnóticos, que si te acercabas a observarlos podrías ver el mar en ellos. Uh, bueno. Lo verían, si tan solo no huyeran al escuchar que tenía un hijo de dieciocho años y que lo había concebido a sus quince años.
Los hombres le eran complicado, aunque el fuera uno eso no quería decir que correría al escuchar que tenían un hijo y que lo tuvieron de joven. Realmente no los entendía, tal vez después de todo no lo podía comprender, porque fue criado rodeado de mujeres. Sus hermanas siempre trataban de vestirle con faldas, blusas y vestidos "Eren Jeager el maniquí andante". Una parte de Eren lo odiaba y no lo odiaba, porque al final del día se divertía junto a ellas. Casi nunca salía de casa, y si salía solo era para la escuela, de compras junto a su madre y hermanas; siempre era así. Algunas veces culpaba a su padre porque casi nunca estuvo presente en su vida, ya que solo se la pasaba trabajando y durmiendo en cualquier parte de su antigua casa, le hubiera gustado que su padre le enseñara todo lo que podían hacer los hombres, pero como había nacido con un útero todo ese trabajo y enseñanzas lo dejo a su madre, su padre solo lo veía como una de sus hijas y no como su hijo. Y eso le molestaba, aunque tuviera un útero y pudiera dar vida, eso no le quitaba que era un hombre y que tenía algo colgando entre las piernas.
"Frustrado"
Realmente se sentía frustrado, aunque actualmente todo había quedado en el pasado, el sentimiento se había quedado.
Sin embargo, actualmente estaba debatiéndose entre conseguir o no una pareja. Su madre ya le había hablado del tema, y aunque le hubiera negado muchas veces de tener novio, una parte dentro de él quería sentirse amado. Tal vez sea porque paso un buen tiempo que no tubo sexo, solo se había dedicó a criar a su hijo y darle las atenciones que necesitaba, en cuanto a sus frustraciones se las quitaba con una buena paja, pero eso ya no le funcionaba, necesitaba uno real, sentirse lleno.
Ahora se encontraba con su amiga Sasha. Luego de su jornada de trabajo siempre se dirigían a una cafetería que se encontraba cerca, uno donde los pasteles son muy exquisitos y el café una delicia. Aquel lugar era su preferido, después de salir de la boutique donde trabajaba con Sasha, se atragantaban con una buena cantidad de pasteles sin importar en ganar peso. Aunque ellos sabían que nunca engordarían, porque tenían esa suerte de comer todo lo que querían y nunca engordar en su vida.
—Sash ¿me estas escuchando? — Eren preguntó exasperado, llevaba un buen rato hablando con Sasha y parece que toda su atención se iba en lo que estaba masticando.
—Gsim—responde la castaña, con la boca llena. Debatiéndose en si prestar atención a su amigo o al pastel.
— ¡Por Dios! Sash, ¿Algunas ves tus padres no te dijeron que no se podía hablar con la boca llena? —Regaña con asco.
—Ugh, Guefno —dice Sasha, tragando lo que restaba del pastel—Ya, listo. Tienes toda mi atención.
—Olvídalo—Eren suelta un gran suspiro y lleva un trozo de pastel a sus labios, lo tritura sin saborearlo. Cuando terminó de masticar le dio un par de sorbos a su capuchino, respira y clava sus ojos en sus amiga —Hace rato en la tienda me ibas a decir algo, pero nos interrumpieron ¿Qué era? — pregunto, tomando otro pedazo de pastel, esta vez degustándolo. Joder, la delicia de pastel que había pedido.
—Jajaja— Sasha ríe con malicia, aquella risa que me da escalofríos, tenía un mal presentimiento—Gracias por hacerme acordar, mi queridísimo amigo. De hecho, te acuerdas de la apuesta que hicimos —pregunta, alzando una ceja.
"Mierda, mierda, mierda…"
—… N-nop, para nada—Miente, mirando a otra dirección. Evitando los ojos de su amiga, que parecían ver a través de su alma, sintiendo su miedo.
—Ahhhh, no mientas. Tus orejas están rojas, así que lo recuerdas. Pero te lo haré rememorar. Recuerdas el Test de embarazo de Mikasa y apostamos que si salía positivo o negativo, íbamos a cumplir una apuesta, una sin reglas. Y que tú apostaste por el negativo y yo por el positivo. Bueno, resulta que Mikasita está embarazada y yo gane la apuesta—Sasha sonríe triunfan, no era la primera apuesta que ganaba, Dios lo salve de lo que se avecinaba.
—N-no, yo no hice ninguna apuesta—dice nervioso el ojiverde. Recordando la pena que sentía por Connie, que al perder una apuesta con Sasha, el pobre chico salió traumado.
"Maldición, no debió preguntar."
—Aquí está tu firma—dice la castaña, enseñando una hoja en donde habían firmado, para que el trato sea genuino.
—Los dos estábamos ebrios cuando lo hicimos Sash, no vale—se quejó Eren. No quería salir traumado ¡NO QUERÍA SALIR TRAUMADO!
—Nop, nop, no — dijo la castaña, moviendo el dedo índice de un lado a otro en negación— Ya está firmado, así que me cumples Erencito —Finalizo, cerrando cualquier excusa que podría salir delos labios de Eren.
—Ugh, bien. Lo haré—Eren se había resignado, con ella era imposible romper un trato — ¿Qué quieres que haga? Y por favor, que no sea uno tan cruel como lo hiciste con Connie—Suplica, esperando llegar al corazón de su amiga.
—No mi hermano, es uno muy simple —dijo con tranquilidad, una tranquilidad que asustaba —Ves a ese hombre que está sentado en la última mesa—señala a un hombre de cabellera negra, que estaba leyendo un libro, el cual no podía reconocer por la distancia.
—Uh…¿Si? —Eren estaba confundido, que tenía que ver ese hombre, a menos que...
—¡Camarera! —Sasha llama a una de las trabajadoras de la pastelería, la cual se acercó para atender su siguiente pedido—Me puede traer otro de este delicioso pastel con mucho chantilly, harto chantilly, una torre de chantilly.
—Ah, yo. Veré lo que puedo hacer—dijo la pobre chica, que se dirigía al interior de la cocina de la pastelería.
— ¿Que estas tramando, Sash?
—Espera a que traigan el pastel y te lo diré—respondió con una de esas sonrisas que me daban un mal presentimiento.
Nada bueno saldrá de esto, lo presentía.
No tardo mucho cuando por fin la camarera dejo una tajada de pastel con una buena cantidad de chantilly encima.
—Bueno, veras que este pastel tiene un propósito ¿No? —Dijo la castaña, alzando el pastel entre sus manos, mirándolo con unas ganas de comérselo pero no lo hacía. Al parecer el pastel no tenía esa finalidad.
—Ahmmm ¿quieres que se lo dé a alguien? —Dijo el ojiverde, estaba sudando. Solo esperaba que dijera que sí, no quería pensar en otras cosas que podría hacer con el pastel.
Como frotárselo por todo su cuerpo, ¡Perturbador!
—No, no, no, Erencito. Claro que no, de hecho… se lo echaras encima—Sentenció, la sonrisa de Sasha se ensancho más de lo que ya estaba.
—…— ¿qué? ¡¿QUE?! —Estas bromeando ¿Cierto?
—No— Sasha negó, viendo a un punto en específico—Se lo echaras encima del hombre, que te señale—indico con su dedo, haciendo que el ojiverde volteara de nuevo donde ella estaba señalando.
—No, ni de broma—Dijo asustado, girando su cabeza para enfrentar de nuevo a su amiga, sintiendo un ligero dolor en el cuello por lo rápido que lo había hecho.
—Aquí está tu pastel Erencito. Vamos, ve. Que yo me quedo aquí grabando —Dejo el pastel entre las manos del ojiverde. Saco su celular para grabar a su no tan desafortunado amigo. Lo que Eren no sabía, que todo estaba saliendo según el plan de Sasha, solo esperaba que el pelinegro reaccione como ella esperaba. No creía que ese hombre de mirada terrorífica sea un desalmado u monstruo, solo quedaba ver el resultado final —Vamos, ve. Que yo aquí te espero.
— ¡No me jodas, no lo haré!—Exclamo Eren, Claro que no lo haría.
Ese hombre era conocido por ser un pandillero en su adolescencia, ahora ya no andaba en ello, había escuchado que era un mafioso y otras cosas más. Nadie quería acercarse a él, ni la pobre camarera
Sin embargo, el traje que llevaba puesto y ese libro entre sus manos, se podría suponer que dejo esa mala vida y trabajaba como oficinista. Pero podría ser solo apariencias. No sabía cuan cierto era todo lo que había escuchado.
—Hey, vamos—dijo hastiada su amiga—Aquí está tu firma, así que no puedes romper esta apuesta.
—P-pero— Tartamudeo Eren, indeciso.
—Vamos, sé que al final me lo vas a agradecer.
—Sí, claro. Como si tirar un pastel encima de una persona es algo por lo cual agradecer—refunfuña, haciendo rodar los ojos y suelta un pesado suspiro. No recuerda cuantas veces lo había hecho en todo ese rato que llevaban hablando. Miró resignado el pastel—Te odio, Sash—suelta y se levanta con elegancia, para dirigirse hacia aquel hombre. Tal vez pierda su dignidad, pero Eren Jeager no era un cobarde.
Mientras caminaba, Eren pensaba en mil excusas para pedir perdón por el pastel derramado. Tenía miedo, realmente lo tenía. Aquel pelinegro aunque le diera curiosidad le causaba miedo, esos ojos afilados le hacían sentir como puñaladas que iban directo a su corazón.
"¡Ahhhh! Su mesa está a solo unos pasos. Bien, Eren. Simplemente has que te resbalas y échale encima el pastel, sin embargo, al final tendré que ofrecerme para llevar su traje a la tintorería".
Eren se detuve un momento para girar si rostro hacia su amiga, la cual alzo el pulgar hacia arriba, alentándolo. La odiaba por hacerle esto, se lo pagara algún día y no va a ser muy lindo con su castigo (si es que algún día lograba ganarle). Rió internamente, imaginando los infinitos y vergonzosos retos que le haría cumplir.
Aun solo paso del pelinegro, el cual seguía concentrado en su libro. Debía admitir que el hombre que estaba a su adelante es realmente sexy.
"Listo, Hazlo ahora"
Fingió tropezar, evitando golpearse con la mesa y caer accidentalmente encima del pelinegro, embarrando todo el trozo de pastel en su pecho. Eren podía sentir sus músculos tras la camisa negra que llevaba puesta. Hubiese querido aprovecharse de la situación y pasear sus manos por los deliciosos bíceps del pelinegro "el reto ya estaba cumplido", aun así… lamento no haber calculado bien su caída, porque so rostro callo directo a la entrepierna del pelinegro y si, había caído también chantilly en esa parte. No, no quería imaginar que su caída podía malinterpretarse.
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Para aquellos(as) que siguen, Erin Online. Me enrede, espero traer pronto el siguiente cap.
Jajaja, alguna idea de que cosas podría hacer Izan, para espantar al futuro novio de su mami/papi?
