Disclaimer: Este fic participa en la actividad «¡Rey de los Siete Reinos!» del foro Alas Negras, Palabras Negras. El reto consiste en escribir sobre un Lannister contemporáneo a la saga principal.
Todo pertenece a George RR Martin.
Palabras: 442
El león perdido
Tyrek Lannister no entiende nada.
Ni siquiera sabe qué ha ocurrido exactamente. Minutos antes, escuchó al rey Joffrey gritar y a la multitud devolviéndole el clamor, vitoreando por pretendientes a la corona, insultando a la reina, pidiendo pan. El caballo del rey relinchó, los chillidos ahogaron el sonido de los cascos, los capas doradas empuñaron sus espadas, la porquería y las heces volaron y a él lo arrancaron de su propia montura, arrojándolo sobre el barro.
Ahora Tyrek corre, ignorando el dolor que le ha provocado la caída, tratando de buscar su camino hasta la Fortaleza Roja. Pero no conoce las calles y no encuentra a nadie que pueda ayudarlo; únicamente hay pordioseros enzarzándose en peleas con caballeros y guardias de la ciudad, luchas que los plebeyos acaban ganando. Lanzan a esos hombres al suelo y los arañan, los golpean con sus propias espadas, los despedazan y hacen correr la sangre. Tyrek se encuentra cara a cara con uno de esos hombres rotos, que aún conserva jirones del ropaje de un septón sobre los amasijos de carne y huesos.
Se echa a llorar. Solo recuerda una vez en la que haya estado tan asustado y confuso, cuando a Robert Baratheon lo atravesó un jabalí. Aunque entonces, el único que gritaba era el rey. Y sus gritos tenían algo de alegría, porque estaba muy borracho. Demasiado borracho para llevar una lanza.
«¿Por qué le di ese vino? Había algo extraño en él», se dice Tyrek. Es una cosa que se ha reprochado muchas veces.
Le llega un olor a humo, y descubre que el techo de una casa está ardiendo. Ese hedor se mezcla con los que ya inundan la nariz de Tyrek: orina y deshechos de animal, y sangre.
Sangre por todas partes.
Alguien lo coge del brazo y lo empuja. Tyrek intenta resistirse; le gustaría llevar un arma encima, ya que no puede hacer nada para evitar que lo arrastren hasta un callejón.
Allí, en las sombras, lo espera un hombre que Tyrek reconoce.
—Lord Varys —dice Tyrek, y el alivio lo sacude por completo.
Lord Varys no responde. Mira al hombre que aún sujeta a Tyrek, un individuo grande y fuerte, y asiente.
El hombre le da un puñetazo a Tyrek en el costado.
O el chico piensa que es un golpe. Cuando baja la mirada, incrédulo, descubre que el mango de una daga se asoma entre su ropa. La sangre mana cuando retiran el filo, pero apenas se percibe en la tela escarlata.
La puñalada empieza a doler. Y a ese dolor se le une el de una herida más. Y otra, y otra…
Tyrek Lannister no entiende nada.
NA.
Jaime Lannister llega a sospechar que Varys tuvo algo que ver con la desaparición de Tyrek Lannister, durante las revueltas de Desembarco del Rey, ya que Tyrek era escudero de Robert Baratheon y a lo mejor sabía algo más de lo que debería sobre su muerte. En los libros, nunca lo encuentran a él o a su cadáver.
A lo mejor George Martin nos sorprende algún día devolviendo a este pobre chiquillo de entre los muertos.
