Disclaimer: Este fic participa en la actividad «¡Rey de los Siete Reinos!» del foro Alas Negras, Palabras Negras. El reto consiste en escribir sobre un Stark a elección.
Todo pertenece a George RR Martin.
Palabras: 413
El último rey
—Atacad, mi señor —dijo uno.
—Puede que tengan dragones, pero nunca han conocido el hielo —dijo otro.
—Yo mismo cruzaré el Tridente y mataré esas bestias —dijo su hermano bastardo, Brandon Nieve, y eso causó las risas de muchos—. De noche, no me verán venir. He construido lanzas. —Pero esa última afirmación acabó ahogada por las voces de cinco banderizos más, todos con sus propias ideas sobre qué hacer con el ejército que los aguardaba al otro lado del cruce.
Torrhen Stark no había escuchado ni a unos ni a otros. Los Targaryen no solo tenían más hombres, sino que contaban con tres dragones, cuya fuerza ya había quedado demostrada en Harrenhall y en los campos del Dominio. Su fuego abrasaba y no habría hielo suficiente en el Norte para apagarlo, por mucho que sus caballeros afirmasen lo contrario.
Sabía lo que ocurriría y sabía lo que debía hacer para evitarlo. Lo había sabido desde que había abandonado Invernalia; lo había sabido mientras sus huestes atravesaban las tierras del Norte y se detenían en pueblos apresados por el terror y en castillos cuyos propietarios trataban desesperadamente de adivinar cómo se vencía a una muerte que provenía de los cielos.
Lo había sabido desde hacia muchas lunas.
—Brandon. —Los banderizos callaron cuando el Rey en el Norte habló—. Escoge a un par de hombres y cruza el Tridente. —Su hermano sonrió al escuchar eso—. Quiero negociar.
La sonrisa se congeló en su rostro.
Y las voces se alzaron de nuevo, más airadas que antes, pero Torrhen las desoyó todas.
En los años venideros recordaría esas quejas en muchas ocasiones. Las recordaría cuando el arciano en el Bosque de Dioses parecía mirarlo con reproche. Cuando bajaba a las criptas y sentía los ojos de sus antepasados clavados en él, recordándole que su estatua, y la de todos sus descendientes, no podría llevar una corona. Cuando sus hijos susurraban a sus espaldas, hablando de rebelarse contra los Targaryen en cuanto tuvieran una oportunidad. Cuando le llegaban noticias de que Dorne sí había resistido a los dragones.
En esos momentos, Torrhen siempre buscaba la torre más alta de Invernalia y se pertrechaba en una ventana. Observaba los impolutos campos que se abrían ante él, sin la marca de un solo incendio en la tierra, y las personas que vivían en esos lugares y que nunca sentirían el fuego de un dragón sobre su piel.
Y se decía que la humillación había valido la pena.
NA.
Hay un momento en el que Bran tiene una visión de un hombre construyendo tres lanzas ante el arciano, y existe la teoría de que era Brandon Nieve, listo para matar a los dragones Targaryen. En cualquier caso, no lo hizo, igual que los hijos de Torrhen no llegaron a rebelarse contra los Targaryen, por mucho que se hablase de ello.
Valga decir que yo admiro bastante la decisión que tomó Torrhen.
