¡Olé!, clama la grada, bullicio de apulusos y líquido carmín que todo lo cubre, todo lo inunda. El castaño se inclina, dedicando una revenrencia al público a medio camino del jadeo, del colapso, parece esfumarse en medio del caos de rosas cayendo y lágrimas de emoción.


Francis por su parte, se encuentra entre la espada y la pared con el primer suspiro que le arranca, y al verse sin escapatoria, de buena gana acepta beber de la perdición sofocante que aquellos labios destilan. Sin tiempo a a réplicas, lujuria se torna polvo de sílice, expandiéndose a velocidad de vértigo, impidiéndole respirar correctamente, pensar con claridad, pero ese es un don que Antonio posee por naturaleza, sin necesidad alguna de abarcar su boca, por ello cada roce es un regalo y una condena a su vez. Forcejea contra conciencia, pero su voz de la razón siempre ha tenido el tenue e imperceptible tono de voz del mismísimo Matthew Williams, y es muy fácil ignorarla cuando se trata de dejar paso a esos besos que saben a adrenalina, a hierro y a victoria.

El torero se desprende de ese traje entallado, no sin ayuda de aquellas manos expertas y ahora temblorosas, y se deshace en deleite para cuando galo muerde su boca con la necesidad grabada en su azul perdición. Con la ovación de la plaza a sus espaldas ignoran herida, mortal para un humano común, para defluirse en los anhelados carnosos, enfilar una retahíla pecaminosa y marcar de forma exquisita aquello que será suyo por al menos unos minutos. Después de mucho tiempo, Francia ha visitado a España, y por ello se esfuerza en darlo todo tanto dentro de la plaza como debajo de sus innecesarias prendas.

Después de tanto tiempo, se hunde en él junto a las ganas de reprochar por su titubeo inicial, pues sigue siendo un país capaz de soportarlo todo, y ni una cornada ni la intromisión de sus jefes iban a aguar su tradición, aquella forma especial de celebrar, y entenderse, y maravillarse el uno con el otro... hacer turismo por su cuerpo es una vieja costumbre, y esa marca en el cuello de Bonnefoy, el mejor de los souvenirs.


Yohoo.

¡Este será el primero de muchos drabbles!, espero críticas y sugerencias. ໑