South Park Copyright © Trey Parker y Matt Stone.
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Advertencias: Ooc de los personajes. Slash/Yaoi. AU. Lime y posible lemon a futuro.
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Fanfic dedicado a: DianaKeehl y TheParkerPress.
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Capítulo V.
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[Stan]
Supongo que de todas las cosas que podían pasarme en esta vida tan anormal que llevo, nunca, pero en serio, nunca me imaginé siendo acosado por alguien menor que yo, no sólo eso; sino por un chico. Bien, quizá estoy exagerando, quizá no. Pero se debe entender que esto es nuevo, demasiado. Y también es extraño si considero lo siguiente.
—Te amo, Stan.
—Yo también te amo, Kyle.
Eso fue un sueño, he de aclarar. Sí, soñé eso. Y es por ese sueño que he comenzado a sentir, no miedo ni nada cercano a ello, (eso ya sería exagerado), pero sí me hace dudar; bastante.
Le dije a Kyle que no era homosexual pero a estas alturas ya no sé que creer. He pensado, que el simple hecho de que me repita a cada rato que no soy gay, es sólo para convencerme a mi mismo de ello. Y es que me cuesta trabajo creer que alguien puede pasar de ser heterosexual a ser homosexual, o bisexual, mejor dicho. O simplemente es el hecho de que no me imagino con alguien de mi mismo sexo: Tal vez sea eso.
Esto es frustrante.
Otra cosa que no deja de dar vueltas en mi cabeza, es que creo que ya antes había visto a Kyle. No sé de dónde, pero algo me dice que ya nos conocíamos. Estoy delirando, a lo mejor. Es imposible que conozca a Kyle de antes, ya que de ser así me acordaría o al menos me daría una idea.
—Entonces, tu tutor resultó ser alguien que desde hace algún tiempo te ha seguido a todos lados. —Kenny me miró, enarcando una ceja y mordiéndose el labio inferior, claramente controlando las ganas que tenía de reír ante mi situación. No lo culpo, ya que, en efecto, visto desde otro punto de vista; es algo gracioso. Asentí levemente. —Joder amigo, en verdad es extraño. ¿Y ese chico dijo que iba a hacer todo para enamorarte? —Asentí, otra vez, y en esta ocasión Kenny no se guardó su risa. Estalló en carcajadas, llevándose ambas manos al estómago y burlándose.
—No te rías. —Pronuncié.
—Perdón, es sólo que... Es gracioso. —Hizo una pausa. — ¿Y? ¿Qué harás?
— ¿Qué haré de qué o qué?
—No sé~ El chico es atractivo. —Rodé los ojos ante ello. Sí, Kyle es atractivo, bueno, más que atractivo; es lindo. Pero prefiero no pensar en eso ya que, como he dicho, es extraño. —Con lo que me cuentas, parece que el chico va en serio.
—Y lo hace. —Suspiré. —Es una situación extraña.
—Vaya que lo es. —Kenny echó un rápido vistazo a nuestro alrededor, frunciendo los labios al notar como la profesora de lingüística ya se encontraba caminando hacia la dirección. Era nuestra siguiente clase. —De todos modos, —prosiguió—, deberías considerarlo. Las cosas pasan por algo. —Finalizó. Y no evité enarcar una ceja ante aquel pensamiento tan... Absurdo.
Decidimos regresar al aula antes de que la maestra llegara. Así que nos pusimos de pie, (estábamos en la cafetería), y, luego de tirar la caja vacía de boing de uva que me había tomado, emprendimos camino al salón. El cual se encontraba un poco retirado. Este colegio era enorme, pero ello era maravilloso. Además lo valía porque, si bien no era tan prestigiosa como otras escuelas, si era reconocida en el pueblo.
— ¿Hoy no tuviste tutoría? —Preguntó Ken, luego de algunos segundos en silencio. Negué levemente, Kyle me había llamado diciéndome que tenía una prueba importante en el colegio y no podía darse el lujo de faltar. Cosa completamente entendible. —Oh, sigo insistiendo en que todo es muy gracioso.
—Incluso para mí lo es. —Admití.
—Aunque, es admirable ¿sabes? Al menos yo quisiera tener ese valor para confesarme a la persona que me gusta. — ¡Oh, dios, mío! ¿En serio escuché eso? ¿No es broma? Miré al rubio sorprendido. Si algo se sabía en este colegio es que Kenny McCormick le huye a las relaciones formales. Lo más que ha durado en una relación ha sido dos meses, y eso porque la chica fingió estar embarazada, pero ese es otro tema del cual yo no tengo derecho para hablar. —Sí, sé lo que éstas pensando. Mierda, creeme que me costó un huevo aceptarlo. ¿Yo enamorado? Ya puedes empezar a reírte.
—No me reiré. —Hablé, sincero. —Nunca me lo imaginé.
—Sí, por cierto, es un chico. Soy bisexual. —Decidí no decir nada al respecto, no tengo nada en contra y además ya me lo veía venir. No por nada se ha acostado con uno que otro chico. (Sospecho que algo hubo entre él y Craig, pero prefiero no entrometerme).
—Pues... Te deseo suerte.
—Gracias, Stan, eres el mejor amigo que pueda tener. En serio~
—Vete a la mierda.
—Touché.
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—Bien. El festival escolar es sumamente divertido. Pero, como pueden notar, cuesta trabajo organizarlo. Así que ¡DEJEN DE PERDER EL PUTO TIEMPO Y CALLENSE! —Todos guardaron silencio ante el grito que dio Wendy. Era bastante normal que la chica de vez en cuando perdiera los estribos, más cuando nadie le pone atención en temas que, a su opinión, son importantes. Tal como ahora.
Cada año se hace un festival escolar, para recaudar fondos y con ese dinero hacer arreglos a las zonas que el colegio necesita. Wendy, como la presidenta estudiantil, tiene que pasar a todos los grupos para saber que tema o cosas absurdas o interesantes se harán cada año, y, nuestro grupo siempre es el último en organizarse. Más que nada porque nadie parece interesado en la organización. Pero bien que disfrutan el festival, en serio.
— ¿Y si hacemos una casa de terror? —Bastante cliché, pero era una buena idea. La azabache asintió ante las palabras de Token, señal de que estaba de acuerdo.
—Me parece bien. Pero, necesito que todos estén de acuerdo.
— ¿Qué tal un prostíbulo? Imagínense a todas las chicas vestidas de conejito. —Todas las chicas miraron mal a Kenny y yo, junto a otro grupo de chicos, no evitamos reírnos ante su idea. A mi mente llegó la imagen de Wendy vestida de esa manera. Me sonroje y joder, puedo ser un pervertido cuando me lo propongo.
—Creo que lo mejor es quedarnos con la casa de terror. Es algo sencillo y repetitivo, pero podemos hacer algo genial.
—Mi padre puede ayudarnos para pagar todo lo que usemos.
— ¡Bendito sea Token y sus padres millonarios! —Exclamó Kenny, alzando los brazos y moviéndolos de un lado a otro en señal de alabanza, ganándose la risa de algunos. Tenía razón, Token, como el afroamericano millonario que es de la universidad, en varias ocasiones ha apoyado al colegio cada que se necesita un reparo o algo de esa índole. Además, gracias a él nuestro grupo es el mejor en cuanto a lucirnos ante los demás.
Funciona así:
Se va a hacer un concurso de ofrendas; nuestro grupo presenta la mejor. Gracias al dinero de Token.
Se deben recaudar fondos haciendo equis cosa: Token da todo el dinero y nosotros no hacemos nada.
Seguiría dando más ejemplos, pero creo que ya se entiende la idea.
—Bueno. Iré con la directora para decirle. Espero hagamos un buen trabajo. —Dicho esto, Wendy se bajó de la mesa, (se tuvo que subir a ésta para llamar la atención de todos), y luego salió del aula en dirección a la oficina de la directora.
—Esto será genial.
Vaya que lo sería. Aunque no dejó de decirme que ya estamos algo grandes para hacer esta clase de cosas, pero prefiero no comentar ese pensamiento en voz alta. Lo que menos necesito es ser visto como un aguafiestas.
—Stan, Wendy quiere que la acompañes a la biblioteca. —Me dijo Nichole, para luego acercarse a la mesa de Token y así comenzar con su sesión de besuqueo. Agh. Me puse de pie para salir del aula.
— ¿Tan rápido fuiste con la directora? —Pregunté, al verla afuera. Ella sonrió, y negó levemente con la cabeza.
—Me dijeron que no estaba, creo que salió por un problema personal. —Se encogió de hombros. —Iré luego, necesito que me ayudes a cargar unos libros. Em, ¿me ayudas?
—Claro. —Acepté.
La biblioteca de este lugar, era enorme. Creo que ya lo había mencionado. No es mi lugar favorito ni mucho menos, y debo admitir que rara vez entro, y eso cuando me veo con la necesidad de entrar. Aunque últimamente frecuente aquel lugar debido a las tutorías que me da Kyle.
Kyle.
Sacudí la cabeza con ligereza para evitar que mi mente me hiciera una mala jugada. Nos adentramos a la biblioteca y seguí a Wendy hacia uno de los tantos estantes que hay en el lugar.
—Antes que nada. Quisiera hablar contigo, seriamente. —Aquello me tomó por sorpresa y más al ver el rostro de Wendy; serio pero con un rubor en las mejillas. Y, si mi mente no me traicionaba, me daba una idea de que es lo que quiere hablar. ¡Oh, oh! No puede ser, incluso si no es lo que pienso, al menos dejen que me emocione a lo tonto.
— ¿De qué? —Pregunté, tragándome toda la emoción que me recorrió el cuerpo. Ella sonrió.
—De tus sentimientos. Lo he estado pensando y, he tomado una decisión. —Escuchaba atento, sin intención alguna de interrumpirle. —Siempre, o bueno, los años de amistad que llevamos, has estado a mi lado y... Si tú quieres, podemos iniciar una relación. Como una pareja formal.
Estaba feliz. Demasiado feliz. Incluso ahora podría ponerme a brincar de la felicidad. La chica, de la cual he estado enamorado desde hacia dos años, me está dando una oportunidad. Creo que me desmayaré, okey, no es para tanto. Pero si estaba contento.
Pero...
Pero...
—No lo sé.
Incluso yo mismo me sorprendí ante mi respuesta. Tuve que parpadear un par de veces para captar la respuesta dada.
— ¿Qué? —Wendy también estaba incrédula. —Pensé que, tú querías que seamos pareja. —Y era verdad, pero algo, más allá de mi razón, me hizo dar esa respuesta. No la estaba rechazando, pero tampoco estaba aceptando.
—No... Que diga, sí. Es sólo que... Bueno, no sé. Quiero ser tu pareja pero... Pero digamos que ahora no estoy tan seguro. ¡Quiero decir...
—Stanley. —Me callé. Y en ese momento mis ojos se fijaron en las manos contrarias, estaban en forma de puño y sus nudillos blancos me hicieron notar que estaba apretando las manos. Me sorprendí por ello. —Bien, —respiró, —Puedes pensarlo. —Me miró, y sonrió de aquella manera en la que siempre lo ha hecho. Sólo que en esta ocasión noté algo diferente. No se qué cosa, pero había algo. —Vamos al aula, ¿si?
¿Así o más pendejo?
Tomé los libros que la morena necesitaba, y salimos de la biblioteca. Sumergidos en un silencio bastante incómodo, al menos para mí. Rechacé a la chica que me gusta... La razón aquí es:
¿Por qué? ¿Por qué, si estoy tan enamorado de ella, no le dije que sí? ¿Por qué ahora estoy pensando en *esa* persona?
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— ¿Rechazaste a la persona que te gusta? —Pip me miró un poco sorprendido ante ello. Él estaba al tanto de lo enamorado que estoy de Wendy, supongo que es normal que se sorprenda.
—No la rechacé. —Aclaré. —Solo no le di una respuesta clara. —Me dejé caer sobre la cama, clavando la mirada en el techo y sin dejar de repetirme lo tonto que soy. Bien, estoy exagerando. Pero era raro.
—Supongo que ella no es la persona con la que debes estar. —Comentó Pip.
— ¿Quieres decir...?
—Que, a lo mejor, el destino te tiene preparado otra cosa. Tal vez la persona con la que debas estar o tener una relación, es con alguien más. —¿Destino? Yo no creo en el destino. Eso es estúpido.
—Como sea. —Me límite a responder. —Por cierto, ¿has hablado con Damien? —Mi intención no era incomodar al rubio, mucho menos entristecerlo. Creo que es necesario hablar de ello, me preocupo por él, eso es todo.
—No. No he tenido el valor para llamarle. —Respondió, con un tono de voz apagado. Me sentí mal por haber preguntado pero no lo demostré. —Creo que, no debo hablar con él. Si ya se va a casar con alguien más, ¿para qué llamarle? —Tenía razón, pero no dejo de pensar en que debería llamarle. Además, si es verdad que el padre de Damien le está obligando a casarse, con más razón deben hablar. Aunque, el de ojos rojos tampoco se ve muy interesado en querer aclarar las cosas. Ya ni sé que creer.
Estaba por dar una respuesta de no haber sido porque el sonido de mi celular me lo impidió. Tomé el aparato sin siquiera mirar el identificador de llamadas, y respondí.
—Necesito verte. —Casi corto la llamada al escuchar esa voz, pero no lo hice.
—Un "Hola", no me hará daño.
— ¡Hola! Listo, necesito que vengas a donde estoy. Ahora.
—Kyle. Estoy en mi casa sin ánimos de hacer algo, ¿qué necesitas? -
—Necesito que vengas. Entre más te tardes, más problemas voy a tener.
Cuando conocí a Kyle Broflovski, supe de inmediato que era un chico con un promedio excelente, con un futuro que promete demasiado y con un carácter serio pero que sabe separar su vida social, de lo académico. Al menos esa es la idea que tengo de él. También, con la llamada que su madre me hizo ayer, supe que Sheila Broflovski era una mujer con un carácter demasiado fuerte. La clase de mujer que puede mantener encerrados a sus hijos para que estos no hagan otra cosa, más que dedicarse de lleno a los estudios. En pocas palabras: La madre que nadie desea.
—Discuti con mi madre, me salí de la casa y quiero hablar contigo. ¿Vas a venir, o no?
—Bien, dime dónde éstas y voy para allá. —Luego de recibir las indicaciones, corté la llamada.
— ¿Pasa algo?
—No, nada. Tengo que salir. Pip, necesitas hablar con Damien, al menos para saber exactamente que sucedió. —Me puse de pie, guardando el celular en el bolsillo de mi pantalón y mirando al menor con una sonrisa. Me miró un poco entristecido pero a los segundos sonrió de igual manera, asintió y revolví sus cabellos con ligereza. —Vuelvo en un rato.
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El lago que se encontraba en este pueblo era, sin duda, bastante lindo. Recuerdo que antes iba, junto con Kenny y Craig a pasar las tardes en ese lugar. Es en las tardes donde se aprecia una mejor vista del sol ocultándose, además es un sitio relajante, donde uno puede ir a pensar o simplemente alejarse de todo para sumergirse en sus pensamientos; leer e incluso escuchar música mientras se aprecia, ya sea el lago, o las nubes que en ocasiones adornan el cielo.
No me sorprende que Kyle esté ahí, luego de una pelea con su madre. No entiendo, tampoco, el por qué me llamó a mí, cuando pudo haberle llamado a alguien de sus amigos cercanos. Quizá se tomó bastante en serio esto de ser amigos.
Que no se malinterprete, no tengo problema en ir y no sé, escucharle por si se quiere desahogar o algo parecido, solamente me sorprende. Aunque recordando lo que siente hacia mi persona, lo entiendo.
Estacioné el auto al verme frente al cartel que decía "Lago de South Park", con letras grandes y miles de dibujos obscenos alrededor hechos por los mismos estudiantes de la primaria de South Park. Vaya juventud la de ahora, claro, no es como si yo fuera alguien demasiado grande, pero aún así me sorprende.
Bajé del auto y comencé a caminar hacia el interior del lugar, sintiendo como los rayos del sol que había me quemaban la cabeza. Este pueblo normalmente es frío, pero, cuando a la naturaleza se le da la gana, puede haber demasiado calor que prefieres estar encerrado en casa con la cabeza metida en el congelador. Justo como deseo estar ahora.
Detuve el paso al reconocer una cabellera rojiza en el suelo. Dudé, los recuerdos de aquel sueño se agolparon en mi cabeza, casi como un vídeo. Me vi tentado a dar media vuelta e irme por donde vine; huir, en pocas palabras. Pero eso sería demasiado cobarde para mi persona. Dios, que ya tengo veinte años y temerle a un mocoso de 16, que tan bajo has caído Marsh, en serio.
Avancé a paso lento hasta encontrarme lo suficientemente cerca para notar que el chico tenía los ojos cerrados. Estaba acostado con los brazos detrás de su cabeza, aparentemente dormido. No me atreví a acercarme más, dios, no. Capaz y estaba fingiendo y me tomaba de sorpresa. «¿Te estás escuchando?» Observé detenidamente el rostro ajeno, sigo insistiendo en que lo he visto antes pero por más que trato de hacer cabeza no me doy idea de donde. Estaba por dar otro paso de no haber sido porque su voz me hizo detenerme.
—Te tardaste.
—Lo lamento. Tuve que pedirle el carro a mi padre. —La triste historia de mi vida.
Pedirle el auto a mi padre, es como pedirle a Britney Spears que cante en vivo en un concierto. No es porque mi padre no me lo preste, lo hace, sin embargo eso requiere escuchar una de sus largas pláticas de como manejar con seguridad y no ser detenido por la policía. Es irónico, recordando que hace un par de meses a él lo arrestaron por estar ebrio y masturbándose mientras conducía. Otra historia, vergonzosa y triste historia. Creo ya haber dicho que Randy no es precisamente una persona inteligente, todo lo contrario.
— ¿No crees que deberías comprarte un auto para ti?
—Si tuviera dinero, ya lo hubiera hecho.
—Cierto. —Se limitó a responder, mientras se incorporaba de tal manera que quedó sentado con la mirada fija en el lago. —He de suponer que te debo disculpas por hacerte venir.
—Para nada.
—Genial, no pensaba hacerlo de todos modos. —Maldito crío. — ¿Por qué no te sientas? No pienso irme a casa todavía. —Lo suponía. Sin rechistar, me senté a su lado, mirando de igual manera hacia el frente.
—Gracias por venir.
—Supongo que de nada.
No supe qué más decir, por lo que opté por quedarme callado, esperando a que el más chico dijera algo para calmar el ambiente que, a mis ojos, se encontraba algo tenso. Por suerte no pasaron muchos segundos para que así fuera.
—Me gusta mucho este lugar. — Esbocé una pequeña sonrisa al escucharle. —Suelo venir aquí con mi hermano. Cada que a mi madre se le da por ponerse en sus días. Y eso que ya tiene más de cuarenta.
— ¿Menopausia?
—De hecho. —Reí. —Es un buen lugar para pensar. —Tomó el gorro verde que se encontraba a su lado, para posteriormente colocárselo en la cabeza, cubriendo sus cabellos rojizos que lograban llamar demasiado mi atención. Bueno, es normal, no es muy común ver a personas con ese color de cabello en este pueblo.
—Habías dicho que peleaste con tu madre. —Soltó un bufido y supe al instante que no debí haber mencionado aquello. Para mi sorpresa, volteó a verme con una sonrisa.
—Te había dicho que esta mañana tenía un examen ¿no? —Asentí. —Pues, mira, anoche me desvele por terminar de hacer un bendito proyecto, y por otras cosas personales ¿Quieres saber cuales? Pues, bueno, problemas y más problemas. El punto es que tenía un sueño de puta madre esta mañana y no logré concentrarme durante la prueba. Por consiguiente saqué una nota baja. Mierda, Stanley, ¿Quién se enoja por un ocho? Exacto, mi madre. Por Moisés, ya ni yo me molesté, y eso que fue una nota por debajo de lo que me he permitido. Regresando, mi madre se convirtió en Hulk, literal, comenzó a decirme que mi única responsabilidad era estudiar y ser el orgullo de la familia "Broflovski". Que mierda.
Me sorprendía bastante la manera tan calmada en la que me contaba todo eso. O tal vez lo que más me sorprendía era que ni pausa hacía para respirar.
—Por supuesto me molesté y le grité. «Tú y tu orgullo pueden irse a la mierda» Y entonces me salí de la casa sin esperar respuesta.
— ¿Le dijiste eso?
—Sí. Creo que todo el mundo tiene un límite y yo llegue al mío. No lo sé, me dejé llevar por la rabia. Obviamente planeo regresar y pedirle perdón. No soy tonto.
«Eso ya me quedó claro» Quise decir. —Bueno... La verdad no sé qué decirte.
—No espero que me digas nada. —Pronunció, sorprendiéndome, he de decir. —Si te llamé fue porque, necesitaba a alguien que me escuchara sin criticarme, sé que posiblemente estarás pensando «Oh, cómo fue capaz de decirle a su madre eso» y demás, pero también sé que no me dirás nada porque no es tu problema, o no eres quién para decirlo. —Tenía razón, vaya, me sorprende la facilidad que tiene para llegar a esa conclusión. Era ¿admirable? Algo así. —Y porque era una excusa perfecta para ver al chico que me gusta. —Y ahí vamos otra vez. Ese comentario terminó por avergonzarme, lo único que pude hacer fue reír de manera nerviosa.
—Entonces, ¿quieres que te lleve a casa?
—Por favor, pero no ahora, quiero seguir viendo el "atardecer" por muy marica que suene. —Rió, una risa demasiado suave. Y sólo por esta vez, fui capaz de observarle, perdiéndome por un instante en aquellos bucles rojizos que sobresalían de su gorra, casi cubriéndole los ojos.
Tuve que sacudir la cabeza discretamente para apartar la mirada, aturdido.
—No suena marica. —Sincere. —Es una linda vista.
—Vaya que lo es.
El silencio se hizo presente de nuevo, pero en esta ocasión no era uno incómodo, al contrario. Me sentía demasiado relajado, como si la mera presencia de Kyle me relajara. Era extraño, pero no iba a ponerme a pensar en nada. En este momento mi cabeza estaba hecha un lío, miles de pensamientos y sentimientos comenzaban a agolparse en mi pecho sin poder hacer nada para retenerlos. Y es que ahora estaba seguro de dos cosas:
1) Estoy enamorado de Wendy. Me gusta. Ella, su forma de ser. Pero...
2) Quizá, sólo quizá, Kyle podría cambiar aquello.
Tenía que pensar y llegar a un acuerdo conmigo mismo.
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~Extra~
—Vaya mierda. —Carajo, ¿Acaso no hay nada interesante en televisión? A este paso me veré obligado a hacer la tarea del colegio, y no es como si no me gustara hacerla, simplemente no tenía ganas de hacerla ahora.
—Cariño, alguien te busca en la puerta. —Liane, mi madre, se adentró a la sala para decirme aquello, debo admitir que me sorprendí, normalmente nadie viene a verme a mi casa. Asenti sin muchas ganas para seguidamente ponerme de pie e ir a ver quien osaba venir a mi casa.
No evité mirar con curiosidad a la persona que se encontraba frente a mí, más exactos una chica unos centímetros más alta que yo. Nunca la había visto y me intriga que una persona que no conozca venga a verme.
— ¿Quien eres?
— ¿Eres Eric Cartman? —Preguntó. Asentí, sin ganas. Después de todo odiaba que vinieran a mi casa, digo, no me avergüenzo de ésta o de mi madre, por supuesto que no. Pero mi casa es el único lugar dónde puedo tener tranquilidad y que vengan a visitarme es algo que mis amigos tienen prohibido, al menos que sea para algo importante. —Necesito hablar contigo, seriamente.
—Oh, no veo de qué. No te conozco...
—Wendy Testarburger.
—Sí, cómo sea que te llames. —Sonreí al notar que la chica hacía una mueca de fastidio. —Así que, te pido de la manera más atenta... Que te largues.
—Es sobre Kyle Broflovski.
Suficientes palabras para que le mirara de manera seria. La chica sonrió con arrogancia cosa que me molestó bastante. Vaya perra.
— ¿Qué hay con él?
— ¿Podrías dejarme pasar?
—Oh, que fastidio. —Rodé los ojos, haciéndome a un lado para que la chica entrara, cuando lo hizo, cerré la puerta y me dirigí al sofá de la sala, sin siquiera ofrecerle asiento. Cosa que al parecer le molestó. —Habla de una vez, tengo cosas más importantes que hacer.
—Para tener 16 años, eres bastante arrogante, no lo crees.
—De hecho. No te importa. Habla de una puta vez. —Si algo odiaba, era que le dieran demasiadas vueltas a un asunto, y más si el asunto es algo que realmente me interesa: Justo como ese judío pelirrojo.
—Quiero tu ayuda.
— ¿Para qué?
—Para que no haya nada entre él y Stan Marsh.
—...
—...
—Vaya, vaya. Así que tú eres la "enemiga" del judío. Que interesante.
— ¿Enemiga?
Sonreí con arrogancia. Claro, ¿cómo no la reconocí? Ella es aquella chica por la cual Marsh babea, en pocas palabras; la chica a la cual Kyle detesta. Sé muchas cosas, de algo me han servido todos los contactos que he tenido. Aunque no entiendo como es que "Wendy" sabe sobre los sentimientos de Kyle hacia Stan.
— ¿Y cómo puedo ayudarte?
—Sé que estás enamorado de Kyle, yo lo estoy de Stan. Si nos unimos podemos hacer que entre ellos dos no haya relación alguna.
— ¿Y qué te hace pensar que voy a aceptar?
La chica cambió su expresión a una sonrisa más determinada. Cosa que me permitió ver aquellos dientes blanquecinos. Enarqué una ceja intrigado y antes de que pudiese articular palabra alguna, ella continuó, haciéndome rabiar por las palabras que dijo.
—No conviene que alguien más se entere que al gran Eric Cartman, le gusta un chico, ¿oh sí? —Maldita. Me puse de pie para enfrentarla. Ahora no sé que más me molesta, que haya dicho eso o que sea más alta que yo. Mierda. —Te daré un tiempo para pensarlo. Sólo recuerda que te conviene.
—Je. En eso tienes razón, pero no necesito aliarme contigo para lograr mi objetivo.
—Sabes que no es así. Kyle te odia...
— ¿Cómo carajo sabes eso?
—Contactos.
Astuta. La chica era astuta pero no iba darle el gusto de hacérselo saber. No. Por amor a Hitler que no. Sonreí de manera burlona.
—Lo pensaré.
Ella sonrió igualmente, sin despedirse ni nada, caminó hacia la salida y salió de la casa. Bien, eso fue extraño pero también divertido. No sé si me conviene hacer un trato con ella, lo poco que sé, es que esa chica es una persona amable, dulce y no sé que más dijo Marsh cuando lo estaba espiando. En ese caso, ¿por qué me está pidiendo eso? Era extraño pero de alguna manera me conviene aceptar.
Lo pensaré.
Me dejé caer nuevamente en el sofá. De todos modos, ya tenía decidido hacer que Karlh se interesara en mí. Con o sin ella, porque algo se debe saber.
Cuando a mí me gusta algo, no dejo de luchar hasta obtener ese algo. Y ese algo para mi es él: Kyle Broflovski.
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Nota de autora: ¡He actualizado! Celebren plz D: Okno. Bien, me disculpo por no haber actualizado antes, pero el colegio realmente me está matando. Este capítulo quedó más corto de lo que me hubiera gustado, pero ya qué, fue todo lo que mi cabeza pudo sacar, debo actualizar otros fic's y estoy asdfhhklña *explota* xDD.
Creo que era predecible que Wendy resultara ser mala, ¿no? ¿no? No, okay. No tengo nada en contra de ella simplemente quise ponerla así. No gusta, no leer, okay no. Am, am, sé que los personajes están muy Ooc, pero procurare ya no salirme tanto de su personalidad. ¿Soy a la única a la que se le hace lindo que Wendy sea más alta que Cartman? Ahsksnsba cosita xDD. Sha no sé que más decir. Espero les haya gustado el capítulo. Trataré de actualizar pronto.
Antes, me disculpo por cualquier error ortográfico que encuentren. Ya no tengo Beta y por ende, no sé que tan mal esté el capítulo, cualquier error no duden en hacérmelo saber.
¡Gracias por sus reviews! ¡Hasta la próxima!
