No podía ingresar a esta cuenta desde hace como tres años y no sé porqué ayer se me dio por intentarlo desde mi cuenta de facebook antigua y oh sorpresa, si pude. Jejeje. Seguramente ya nadie va a leer esto pero las ideas para este fic están anotadas listas para ser desarrolladas y mi orgullo me pide terminarlo, más vale tarde que nunca. (?)
Stan.
Tratar de concentrarme en todas las palabras escritas en la libreta que tengo enfrente me está resultando demasiado difícil cuando cierto chico de cabellos rojizos no deja de aparecer en mi cabeza cada que cierro los ojos. Para ser más preciso, la escena de nosotros besándonos no deja de aparecer en mi mente y me maldigo por haberme dejado llevar aquella tarde en su habitación, pero más me maldigo al no sentir ninguna clase de arrepentimiento y por haber disfrutado bastante la sensación de sus labios sobre los míos.
Le había dicho que estaba comenzando a sentir algo por él y no le estaba mintiendo. En los últimos días y después de haber rechazado a Wendy siendo que mi mayor sueño y meta en la vida era tener una relacion con ella, comencé a cuestionarme qué es lo que me está pasando con Kyle Broflovski y he llegado a la conclusión de que el chico físicamente me atrae. Habrá que ser ciego para no darse cuenta de que Kyle lejos de ser una persona fea es todo lo contrario, su atractivo es demasiado delicado pero de alguna forma sigue siendo algo varonil, su piel blanca y que se nota tersa y suave a simple vista sumado a sus ojos verdes y su cabello rojo le dan una imagen bastante linda, tentadora me atrevo a decir.
Lo que no me atrevo admitir por completo es el hecho de que yo, siendo una persona que a lo largo de sus 20 años de vida se ha considerado 100% heterosexual y que en los últimos años ha estado babeando por Wendy Testaburger, de repente comience a sentirme atraído hacia un hombre, y no es sólo eso, sino que además ese hombre es apenas un adolescente de 16 años. ¿Que está mal conmigo? Lo peor es que más que sentirme atraído de manera sentimental hacia él lo que siento es una enorme necesidad de volver a besarlo e incluso hacer más que besarlo y todo gracias al sueño que tuve esta noche donde ambos nos encontrábamos en una escena no apta para menores de 18 años, irónico siendo que el protagonista de mi sueño tiene 16 años y recordar eso me hace sentir el doble de sucio y enfermo.
Con un suspiro cerré la libreta y la aventé al escritorio a un lado de mi cama, resignado a que esta vez no iba a poder concentrarme en repasar todo para el examen de historia que presento mañana. Al menos ya no estoy tan perdido como al principio y eso es gracias a las tutorias que he recibido de Kyle.
Regresando al tema "Kyle", tengo que aclarar bien qué es lo que estoy sintiendo porque si bien es seguro que me atrae físicamente también es seguro que no tengo claro qué siento hablando de manera romántica, pero recordando la sensación que tuve cuando vi a Kyle con aquel chico castaño que si mal no recuerdo se llama Cartman y que no fue nada agradable, me hace dudar en si realmente puedo mantener mi distancia y no terminar cayendo ante el menor, y eso de cierta manera me preocupa porque estoy consciente de que una relación entre los dos no sería bien vista debido a los cuatro años de diferencia. Y bien, no soy un señor ni nada de eso pero al tener 20 años y Kyle siendo todavía menor de edad representa un problema que si bien para la mayoría de las personas no es tan grave, para mí, siendo alguien demasiado apegado a la moral, me provoca cierta sensación de rechazo.
Tal vez, debería dejar de pensar tanto.
—Realmente tengo que felicitarte, Stanley. —El profesor me hizo entrega del examen que había aplicado hace unas horas y juro que sentí un tremendo alivio al observar el número 9 en la parte superior de la hoja en tinta roja. —No es un 10 pero se ve que realmente te esforzaste para obtener esta calificación, felicidades.
—Muchas gracias, profesor. —Después de otra felicitación me apresure a salir del salón aun con la sonrisa plasmada en mi rostro. ¡Había logrado pasar el examen!
Hace unas horas cuando me senté en la banca y el profesor colocó el examen frente a mi, los nervios me habían atacado y me bloqueé por varios minutos en los que sentía que el examen había valido mierda, sin embargo, la imagen de Kyle llegando a mi cabeza y recordando todo el esfuerzo que él había puesto para darme las tutorías provocaron que una motivación naciera en mí, lo siguiente que supe fue que ya estaba respondiendo el examen. Sorprendente el poder que la imagen de Kyle tuvo en mí.
Después de haber guardado el examen dentro de la mochila, comencé a caminar en dirección a la cafetería en donde Craig y Kenny me están esperando. Mientras caminaba no dudé en tomar mi celular y marcar el número que había registrado ya desde hace varios días. Después de los dos tonos la voz adormilada de Kyle sonó al otro lado de la línea. Sonreí de manera inconsciente.
— ¿Stanley? ¿Has terminado el examen?
—Acabo de hacerlo. —Respondí, deteniendo mi andar antes de llegar a la mesa donde mis dos amigos se encontraban. —Saqué 9.
—Oh. —Su voz adormilada cambió a una más emocionada. — ¡Eso es bueno! Felicidades.
—Fue gracias a ti. —Dije rápidamente. —Gracias a todo lo que me enseñaste logré pasar el examen, no sé qué hubiera hecho sin ti, Ky. —Esperaba que el menor me respondiera inmediatamente pero pasaron unos segundos y solo escuché la suave respiración al otro lado, confundido, alejé el celular de mi oreja para ver si la llamada se había terminado pero no era así. — ¿Kyle?
—Ah, yo, perdón, me avergoncé. —Admitió con un tono de voz bajito y me reí sin poder evitarlo. Tan tierno, pensé. —De todos modos. —Prosiguió. —Todo el mérito es tuyo, fuiste tú quien puso todo su esfuerzo por aprender.
—Supongo. —Decidí darle la razón. —Me siento contento y siento la necesidad de agradecerte de manera correcta, ¿vas a hacer algo después de la escuela?
— ¿Eh? —Aquello no lo esperaba. —No, no tengo nada que hacer.
—Genial, te invito a comer y no acepto un no por respuesta.
—Como si fuera a decir que no. —Admitió en un tono de voz divertido y yo volví a reír porque ya sabía que iba a salir con uno de sus comentarios que lograban hacerme sentir avergonzado. — ¿En donde nos vemos?
—Puedo ir por ti hasta tu escuela. —Observé al frente encontrándome con la mirada de Kenny quien al ver que tenía mi atención me guiñó un ojo, gesto que correspondí alzando mi dedo medio.
— ¿No tienes clases?
—No. —Mentí, porque sí tenía la última clase pero no las ganas suficientes para asistir y al no tener demasiadas faltas puedo darme el lujo de faltar, también, muy dentro de mí mis ganas de ver al pelirrojo para poder agradecerle mejor por todo lo que ha hecho eran muchísimo más grandes que el estar sentado escuchando a la maestra de física experimental. —Tengo libre la última así que puedo ir por ti sin ningún problema.
—De acuerdo. —El tono emocionado en su voz no me fue indiferente, todo lo contrario, provocó que por milésima vez una sonrisa apareciera en mi rostro. —Tengo que irme, mi maestra ya llegó.
—Bien. —Colgué la llamada y apresuré mis pasos hacia la mesa.
—Ey, ¿con quién hablabas y por qué sonreías de manera tan estúpida? —Fue lo primero que me dijo Kenny en cuanto tomé asiento a un lado de Craig, señalandome con la cuchara con la que comía un pedazo de pastel de chocolate, seguramente cortesía del pelo negro sentado a mi lado.
—Pasé el examen con 9. —Alardeé, orgulloso.
—Wow, felicidades. —El rubio me sonrió sincero antes de seguir comiendo su pastel, Craig simplemente me sonrió sin decir nada. —Supongo que hablabas con Kyle, ¿no?
Asentí. —Tenía que agradecerle, no hubiera pasado sin su ayuda.
—Estoy seguro que una follada sería una buena forma de agradecerle. —Escuché la risa nasal de Craig después de las palabras dichas por el idiota de Kenny y le miré molesto y avergonzado.
—No digas estupideces. —Dije. Las imágenes de mi sueño la noche pasada llegaron a mi cabeza como si las hubiera invocado a propósito y sentí mis mejillas calientes, seguramente sonrojándome. —Lo invité a comer después de sus clases. —Kenny silbó, divertido.
— ¿No crees que estás ilusionando al chico, Stan? —Le miré sin entender. —Ya sabes, lo invitas a comer sabiendo que está flechado por ti, yo sí fuera él estaría en este momento brincando de emoción y todo ilusionado.
—Lo invité por agradecimiento, no por otra cosa.
—Claaaaro, pero Kyle puede confundir las cosas, ¿verdad, Tucker? —Ambos miramos a nuestro amigo quien se había mantenido callado en todo el rato, tenía la mirada sobre la mesa con el mismo gesto desinteresado de siempre, en cuanto se dio cuenta de que nos dirigíamos a él, alzó el rostro y se encogió de hombros, claramente desinteresado en el tema.
—Stan ya ha sido claro con él desde el principio, el chico estaría idiota si sigue ilusionándose por cualquier acción que Stan haga.
Oh bueno, excelente momento para recordar que a estos dos no les he dicho lo sucedido hace una semana. Kenny y Craig no saben que me había besado con el pelirrojo y mucho menos saben que por mi impulso de idiotez o lo que sea que estuve sintiendo en ese momento le dije a Kyle que estaba comenzando a sentirme atraído por el. Estoy seguro de que si les cuento ambos van a decirme lo idiota que he sido por dejarme llevar por un impulso y porque precisamente estoy ilusionando a Kyle.
—A menos que este idiota realmente esté ilusionadole. —Tucker me miro, juzgándome con la mirada y yo hice una mueca, nervioso porque prefiero no decir nada al respecto de lo sucedido, al menos no por el momento.
—Por supuesto que no.
Kenny decidió cambiar el tema de la conversación y yo me sentí aliviado por ello, aunque mi alivio no duró demasiado pues el rubio había decidido hablar acerca de la fiesta que la escuela en la que estudia Bebe va a dar dentro de un mes. Craig y yo realmente no estábamos nada entusiasmados con asistir a una fiesta de chicos y chicas de 16 y 17 años que disfrutan de ahogarse en alcohol y estar bailando música que en lo personal no es de mi agrado. Tucker es demasiado aburrido y serio como para asistir y de mi parte simplemente no me nacen las ganas de hacerlo. Las fiestas no son de mi agrado, prefiero las reuniones pequeñas, y durante mi época en la preparatoria asistí a una cantidad considerable de fiestas en las cuales terminaba en un estado de embriaguez nada sano así que actualmente no me apetecía terminar nuevamente de esa forma. Sin embargo, conociendo a mi amigo sabía que no importaba cuánto nos negáramos, Kenny siempre encuentra la manera de salirse con la suya así que para evitarnos cualquier estupidez que decida hacer, Craig y yo terminamos por aceptar.
Me despedí de mis amigos cuando estos se fueron a sus respectivas clases y yo decidí que era mejor irme de una buena vez a la escuela de mi pequeño acosador, si bien no quedaba demasiado lejos prefería no confiarme y llegar a tiempo.
Las palabras de Kenny llegaron a mi y comencé a preguntarme si realmente estoy haciendo lo correcto al invitar a Kyle a comer, yo sé que esta comida es un simple gesto de agradecimiento por su ayuda, al menos no tengo segundas intenciones y estoy convencido de que no voy a hacer nada que haga que Kyle se haga más ilusiones de las que seguramente ya tiene, además, había quedado con él de que íbamos a ser amigos así que invitarlo a comer es un gesto de amabilidad, nada más.
Pero lo dicho por Kenny me hace cuestionarme si mis acciones no hacen que el otro se ilusione, aunque bueno, considerando que ya le dije que estoy comenzando a sentir algo por él, ¿qué otra cosa que yo hiciera podría hacer que sus ilusiones aumentaran?
Que no se me malinterprete, por supuesto que no pretendo llenar a Kyle de ilusiones, yo mismo se lo dije aquella tarde al decirle que no sería justo que comenzaramos a intentar algo cuando aún tengo un sinfín de dudas rodeándome, no soy esa clase de persona pero ahora no puedo evitar sentir que quizá, de manera inconsciente, estoy llenando al menor de ilusiones con mis acciones. Aquella vez me dejé llevar por la sensación amarga que me provocó el haberlo visto con aquel otro chico y que incrementó cuando escuché como éste le decía que iba a ser suyo tarde o temprano, no supe qué fue lo que pasó por mi cabeza en ese momento pero unas enormes ganas de tomar a Kyle para alejarlo de Cartman nacieron en mi, supe controlarme pero estando en el interior de su habitación mientras veía como el menor hablaba explicando los temas de historia, mi mirada se había perdido en sus labios notando la forma y el color tan bonito que estos tenían.
Lo siguiente que supe fue que lo estaba besando.
Haber probado sus labios fue suficiente para despertar en mí un sinfín de sentimientos que realmente no sé cómo manejar y que ruego poder poner todo mi esfuerzo para no hacer nada de lo que después seguramente me iba a arrepentir y por ende podría terminar lastimando a Kyle, cosa que yo no quiero hacer.
Estaba tan metido en mis pensamientos que cuando alcé la mirada me sorprendí de ver que ya estaba afuera de la escuela de Broflovski, era sorprendente lo rápido que se iba el tiempo cuando te pierdes en tus pensamientos. Chequé la hora en mi celular para confirmar que faltan pocos minutos para que el menor salga de sus clases así que me recargué sobre la pared que estaba frente a la puerta.
Me dediqué a jugar en el teléfono y cuando ya estaba bastante metido en el juego de lanzar bolitas de colores que tenía descargado en el celular sentí como alguien se paraba frente a mí, aparté la vista de la pantalla para observar a un Kyle bastante sonriente.
— ¡Felicidades por haber aprobado! —Exclamó mientras me extendía una barra de chocolate. Sonreí sin dudarlo y tomé el dulce después de haber guardado mi celular en el bolsillo de mi pantalón.
—Gracias, Ky. —Agradecí.
—No es nada. ¿A dónde iremos?
—Mm, mientras caminaba hacia acá vi una pizzeria a dos calles, ¿te apetece comer eso?
—Claro.
Comenzamos a caminar hacia el establecimiento y le pregunté a Kyle como habían ido sus clases, empezó a contarme y a quejarse acerca de su clase de filosofía diciendo que aunque no le iba mal en dicha materia le eran aburridos cada uno de los temas que veían en las clases. Yo le dije que durante la prepa filosofía era una de mis materias favoritas y él rió diciéndome que no le sorprendía en lo absoluto saber aquello por lo que me hice el ofendido obteniendo una risa de su parte.
Me era muy agradable poder platicar de esta manera con él, durante las tutorias casi no hablábamos de nada más que de la materia y usualmente si no hablábamos de eso era Kyle el que hablaba diciendo que yo le gustaba y yo respondiéndole que deje de decir eso porque me avergonzaba. Muy pocas veces lográbamos platicar de algo diferente y la única vez que salimos a comer fue hace una semana, desde entonces no nos habíamos visto puesto que el chico comenzó con sus exámenes y le dije que no quería ser una distracción y que mejor dejáramos las tutorias hasta ahí para que él pudiera concentrarse en lo suyo. Obviamente se negó en un principio pero logré convencerlo después de decirle que ahora que éramos amigos podíamos seguir viéndonos incluso después de mi examen y porque bueno, después del beso que nos dimos hubiera sido muy cruel de mi parte haberme alejado así de la nada.
Llegamos al lugar que se encontraba vacío a excepción de un par de chicos y tomamos asiento en una de las mesas que se encontraban cercanas a la ventana. Rápidamente una de las meseras se nos acercó para pedir nuestras órdenes y después de haber ordenado una pizza vegetariana para mí y una de pepperoni para Kyle, la chica se retiró no sin antes decirnos que la orden saldría en unos minutos.
—Así qué. —Comenzó a hablar Kyle. — ¿Ya no habrá más tutorias ahora que hiciste el examen?
—Bueno, siempre podré necesitar de ti cuando tenga dudas de nuevo. —Respondí, divertido, él rodó los ojos de manera juguetona. —Oye, en serio, fuiste un gran tutor, es sorprendente que contigo haya entendido todo lo que no pude con el profesor. Tienes un don para enseñar.
—No es para tanto.
—Claro que lo es. —Contradije. —Sin ti seguramente hubiera reprobado el examen y tendría que cursar la materia de nuevo. Te debo una, Kyle.
—Me debes una, eh. —Murmuró en voz baja pero no lo suficiente como para que no le haya escuchado. Inconscientemente tragué saliva al percatarme de mis palabras dichas precisamente a mi acosador, me recriminé mentalmente. — ¿Si te pido algo lo harías como agradecimiento por haberte ayudado a pasar tu materia? —Me miró de manera inocente pero yo sé que ese chico es todo menos eso, quise retractarme de mis palabras pero una parte mía quiere saber qué es lo que tiene en mente.
—Claro. —Firmé mi sentencia. Kyle sonrió, divertido, disfrutando de mi respuesta y de lo que sea que vaya a pedir.
Antes de que pudiera decir algo, la mesera se acercó a nuestra mesa con nuestras órdenes y mientras dejaba la comida sobre el lugar aproveché para mirar al pelirrojo quien tenía una mueca en su rostro, pensativo. Una vez la chica se fue cuando le agradecimos por la comida, el menor comenzó a comer y supe que ya no me iba a decir nada en relación a lo anterior por el momento, así que me limité a seguir sus pasos y comencé a comer mi rebanada de pizza que me supo a gloria pues no había comido nada en lo que llevábamos del día. En la mañana estaba tan nervioso por el examen que preferí no correr el riesgo de vomitar durante la prueba y no consumí absolutamente nada.
Estuvimos en silencio la mayor parte de la comida, cada uno concentrado en terminarse lo suyo y aunque de vez en cuando sentía la mirada del otro sobre mí logré terminar mi comida sin sentirme tan avergonzado por la manera tan íntima en la que me observaba el pelirrojo. ¿Cómo es que ese niño podía tener tanto poder sobre mí? Pensé, mientra tomaba de mi coca cola y lo observaba tratar de terminarse la última rebanada que quedaba de su pizza.
—Ah, creo que comí demasiado. —Se quejó al haber logrado terminar todo lo de su plato, con un suspiro tomó de su refresco, aliviado de ya no tener nada de comida frente. Sus ojos verdes me miraron y entonces me di cuenta de que me había quedado como idiota mirándole fijamente.
—Creo que pedir una pizza entera para cada uno fue demasiado. —Dije, el asintió y después de haber pagado la cuenta —con una pequeña discusión de por medio porque Kyle quería pagar la mitad pero yo me negué porque yo fui quien le había invitado—, salimos del lugar y una ráfaga de aire frío azotó nuestros cuerpos.
Caminamos de manera lenta en dirección a la casa de Kyle después de haberme ofrecido a llevarlo. Íbamos en un silencio que lejos de ser incómodo me resultó un poco relajante, había olvidado por completo el asunto de que iba a pedirme algo adentro de la pizzeria por lo que las palabras que soltó de repente me hicieron frenar mis pasos y mirarle totalmente sorprendido.
—Quiero una cita.
Le miré buscando en su rostro algún indicio de que no estaba hablando en serio pero solamente me encontré con su sonrisa divertida pero con una mirada bastante segura, confirmando que no estaba bromeando de ninguna manera y entonces me sentí un poco —demasiado nervioso. Pensé que iba a pedirme otra cosa, incluso llegué a pensar que iba a pedirme más arriesgado como un beso pero no, me está pidiendo una cita y no sé cómo reaccionar.
—Ah, yo…
—Solamente será una cita, Stanley. —Me interrumpió. —Ya sé que me dijiste que no querías darme falsas esperanzas debido a que aún tienes dudas y que no sería justo para mí. Pero creo que puedo ayudarte a aclarar tus dudas. —Decía como si fuera lo más obvio del mundo. — ¿Cómo vas a aclarar tus dudas si no me das la oportunidad de demostrar que puedo gustarte? Aunque ya dijiste que estás comenzando a sentir algo puedo ayudarte a que aclares tus ideas más rápido y que mejor que tener una cita para ello. —Finalizó, completamente convencido de su idea.
No supe qué contestar, es decir viéndolo de manera más abierta Kyle tenía un buen punto, salir y darme una oportunidad de tener una cita con él podría ayudarme a tener más claro lo que siento y así, sin embargo, por otro lado, no sé si estoy listo para salir con el chico de esa forma porque si una de mis principales dudas es la diferencia de edad no sería muy lógico que aceptará la salida con él, ¿o si?
Le miré nuevamente y sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo al ver su mirada decidida pero con un pequeño destello de preocupación. A Kyle le preocupaba que me negara pero lo estaba ocultando bajo su fachada de chico seguro y determinado, aquello me hizo darme cuenta de que realmente él se está esforzando en querer darme una mano para poder aclarar todo y no supe si sentirme agradecido o decirle que se diera cuenta de que yo soy mayor de edad y que él es menor por lo que incluso si yo acepto sentir algo más por él estaba esa barrera que sé no va a dejar que yo me abra por completo a mis sentimientos.
Porque de todo, la diferencia de edad seguía siendo mi mayor preocupación y podrían llamarme exagerado si quisieran.
Aún así, no supe en qué momento comencé a asentir, firmando mi condena y aceptando la dichosa cita.
—De acuerdo, acepto.
En ese momento los labios del menor se expandieron en una enorme sonrisa de dientes blancos y ojos chiquitos que me quedé hipnotizado ante lo hermoso que lucía sonriendo de esa forma tan grande. Lo peor fue que nuevamente ese impulso de querer besarlo volvió a recorrerme y tuve que poner toda mi fuerza de voluntad y autocontrol para no ceder de nuevo a la tentación.
—Genial, te mandaré por mensaje los detalles y en donde nos veríamos. —Verle hablar así de emocionado me hace creer que el chico ya lo tenía todo planeado y sinceramente no me sorprendería si fuese de esa manera. Aunque sonreí porque era lindo ver el brillo de emoción que adornó su mirada.
Jesús, solamente espero no estar haciendo mal aunque en mi interior sé que lo estoy ilusionando más de la cuenta y aquello iba a terminar por pasarme factura tarde o temprano.
