9.
Antes de que Stan pudiera darse cuenta, los días se pasaron de una manera tan rápida que ahora estaba ahí en su cama con la mirada perdida en la lámpara que decoraba su mueble ubicado a su lado, pensando en qué disfraz iba a usar para la fiesta que sería esa misma noche. Al no estar tan interesado en asistir, ni siquiera se había tomado la molestia de buscar algún disfraz decente, y ahora teniendo solamente un par de horas para vestirse ni de coña iba a encontrar algo en su cuarto que le sirva como disfraz.
Con más cansancio que ganas encima, se puso de pie y caminó a su armario en espera de tener aunque sea algo decente que le sirviera, pero era imposible pues toda su ropa era demasiado común como para combinarla y hacerla pasar por un vestuario que no demostrara que en realidad le importaba una mierda esa fiesta, aunque así fuera.
El sonido proveniente de su celular señalando que le había llegado un mensaje, hizo que dejara de lado su tarea para revisar el contenido de éste. Una sonrisa dibujándose en sus labios de manera inconsciente al leer el nombre de Kyle en el remitente.
En esos días habían estado saliendo de manera seguida, aunque Stan aclaró que era preferible no llamarle citas a sus salidas pues no quería confundir tanto al menor, cosa que a Kyle le pareció ilógica porque si no quisiera darle ilusiones ni siquiera le debería de estarle invitando a salir, en primer lugar. Pero Stan dijo que si lo invitaba a salir era porque a estas alturas ya lo consideraba como un amigo y que no tenía nada de malo salir de vez en cuando.
No tenía nada de sentido, se decía Stan a sí mismo, sin embargo era mejor aclarar las cosas porque no estaba mintiendo al decir que Kyle ya era un buen amigo para él. Nada más. Porque aún cuando sus sentimientos parecían ser más claros conforme pasaban los días y conocía de manera más profunda al más bajo, se negaba a aceptar la verdad.
Kyle le gusta, demasiado.
Pero su cobardía es mucho más grande y el tema de la edad seguía siendo un impedimento demasiado grande. Pueden llamarle exagerado, cobarde, miedoso y todos los insultos habidos y por haber, porque la diferencia de edad no era mucha y él apenas tenía 20 años, era joven, pero Kyle era menor de edad todavía, por dios, tiene 16 años. Stan está consciente de que él siendo el mayor de edad, el adulto responsable no podía caer ante sus sentimientos que tenía por el menor, porque estaba mal, era prácticamente como si cometiera estupro y Stan tenía la moral y consciencia suficiente para saber que aquello NO podía hacerlo por más que Kyle le diga que le gusta y que quiere tener una relación con él.
Simplemente no puede.
Y sabe que Kyle tarde o temprano se va a cansar, le sorprende que a estas alturas aún no lo haya mandado a la mierda y aquello le aterra porque significa que los sentimientos del menor son más fuertes de lo que podía imaginar y eso a su vez quiere decir que por más que intente no podrá evitar lastimar al chico.
Era una mierda.
Kyle le dice en el mensaje que está emocionado por verlo en la fiesta y le responde con un yo también y un sticker de un gato sonriendo, bloquea el celular y se concentra en buscar el bendito disfraz.
Al final decide vestirse de gótico como solía hacerlo durante la prepa cada que le daba una crisis depresiva por cualquier tontería, algo sencillo pero al menos se va a notar que le echo un poco de ganas.
Pantalones negros rotos de las rodillas, una camisa negra que se ajustaba un poco a su torso, una chaqueta negra, vans negros, una cadena en su cuello y finalmente su cabello alborotado cubierto por un gorro igualmente negro pero con una línea gris para variar un poco de color.
Se mira en el espejo y decide que peor es nada.
Perfecciona su disfraz colocándose delineador negro en sus ojos que hacen que estos resalten un poco más y un arete con una cruz en su oreja derecha, Debe de admitir que se siente satisfecho con su resultado, se ve atractivo al menos.
Ya listo baja a la sala para decirle a sus padres que llegará tarde y se sorprende cuando ve a Sharon platicando de manera animada con Kenny y se pregunta cuándo y a qué hora llegó el rubio a su casa, aunque no era ninguna sorpresa verle ahí metido ni menos estando así de animado con su madre. A Sharon le agrada Kenny, demasiado, Stan sabe que si fuera por ella ya hubiera adoptado al rubio y si no lo hace es porque conoce que él es demasiado orgulloso como para aceptar que la madre de su mejor amigo le ayude en su situación económica y familiar.
A Kenny no le gustaba ser una molestia en ese sentido.
—Dios, Stanley, te mataste la cabeza en ese disfraz. —Es lo primero que dice el rubio cuando finalmente el hijo menor de los Marsh entra a la sala.
—Claramente.
—Peor es nada. —Se encoge de hombros.
—Tú si te esforzaste demasiado. —Kenny sonríe divertido y orgulloso mientras extiende los brazos y modela el disfraz de payaso que traía puesto. Aunque era sencillo y nada extravagante, el overol de mezclilla azul claro junto con la camiseta de manga larga negra y el maquillaje tipo guasón en su rostro le daban un toque bastante bueno, al menos se nota que se esforzó en algo, no como él. —Te ves bien.
—Yo siempre luzco bien.
—Espero que se diviertan mucho. Stanley no vayas a tomar mucho porque sabemos como te pones con el alcohol.
—Ni siquiera quiero ir, no creo tomar demasiado. —Sharon sonríe y después de que se despiden salen de la casa en dirección a donde vive Craig, habían quedado de pasar por él.
Kenny le platica durante el camino acerca de lo emocionado que está y que espera encontrarse con aquel rubio con el que está encaprichado desde hace semanas. Stan le escucha pero no puede evitar sentirse incómodo debido a que aquel chico tiene la edad de Kyle pero Kenny se ve que eso realmente le importa una mierda. ¿Acaso es el único exagerado que ve el problema en todo eso? Aparentemente sí.
Cuando llegan a casa de su amigo de cabellos negros, ni siquiera se sorprenden cuando ven que esta vestido de la manera casual de siempre, sin disfraz. Si a Stan le valía esa fiesta, a su amigo realmente le daba lo mismo y no iba a perder el tiempo en una tontería como lo era disfrazarse para una fiesta a la cual tampoco quiere asistir.
Kenny comienza a quejarse de que tiene a unos amigos demasiado aburridos pero ambos pelinegros le ignoran y comienzan a caminar dirección a la escuela de Bebe, el rubio hace un puchero pero les sigue sin dejar de quejarse.
No es ninguna sorpresa llegar y ver que la fiesta parece más una de esas pedas a las que ellos iban durante la preparatoria. Alguna especie de trap resuena por todo el lugar y toda la bola de adolescentes hormonales están en medio de la pista bailando al ritmo de la canción que suena. Tampoco es una sorpresa que el lugar esté lleno de alcohol, lo raro sería que no hubiese nada de ello.
Cómo pueden, los tres se dirigen a donde se encuentran todas las bebidas y se quedan ahí parados, Stan y Craig sintiéndose algo incómodos por estar en una fiesta llena de adolescentes. Stan piensa que algo anda mal en él por sentirse como un anciano ahí parado.
—Quiten sus caras de amargados. —Kenny regaña a sus amigos al ver sus caras largas.
—No puedo, así nací. —Responde Craig mientras suelta un bostezo, cansado. —Te dijimos que no queríamos venir, prácticamente estamos obligados así que no estés jodiendo.
—Bueno, sí, pero ya están aquí, lo menos que pueden hacer es divertirse. —Parece que busca a alguien con la mirada y Stan piensa que seguramente es a Bebe. —Pero bueno, par de amargados, yo me voy a divertir. Tomen algo aunque sea. —Y entonces se va, dejando a sus dos amigos pelinegros ahí parados. Marsh suelta un suspiro y mira a Craig quien ya tiene un vaso de alcohol en su mano.
—El idiota tiene razón, ya estamos aquí, al menos hay que tomar. —Decide seguir sus pasos y se prepara una bebida, tomar un poco de alcohol no va a hacerle daño.
No sabe si ir en busca de Kyle pues habían quedado de verse durante la fiesta pero sinceramente no tiene ganas de hacerlo, no porque no quiera ver al menor, simplemente tiene demasiada flojera como para pasar en medio de adolescentes que ya se ven ebrios.
Tucker mira a su alrededor, como si buscara a alguien y se pregunta si su amigo también conoce a alguien de ahí, pero se le hace un poco difícil de creer porque, hasta donde tiene entendido, su amigo no le habla a nadie más que él y a Kenny, y siempre les ha dicho que no le interesa conocer a nadie más.
La música cambia a una más relajada y mira a su alrededor viendo si tiene suerte en encontrar a Kyle por ahí, pero no lo ve por ningún lado.
— ¿Estás buscando a Broflovski? —La voz calmada de su amigo hace que voltee a verlo. Craig le está mirando con su expresión indiferente de siempre pero tantos años de amistad le han servido para identificar esa chispa de interés en los ojos ámbar de su amigo.
La amistad que manejan ambos es un poco diferente a la que Stan mantiene con Kenny, no es que no se lleven bien o que no haya confianza entre ambos, pero Stan sabe que Craig es una persona que no suelta o dice sus sentimientos con facilidad.
Craig prefiere guardarse todo solamente para él, no le encuentra sentido al estar quejándose o contando todo acerca de su vida y tampoco se arma líos innecesarios, si quiere hacer algo, lo hace y ya, no necesita de la aprobación de sus amigos ni de nadie para todo lo que hace.
Tampoco es que no le importe lo que suceda con Stan y Kenny, se preocupa por ellos, por supuesto, son sus mejores amigos y obviamente los quiere y todas esas cosas cursis pero no es muy dado a ser afectivo o a decir sus sentimientos en voz alta, a diferencia de Stan que tiende a ser el más sentimental de los tres.
El punto es que Stan siempre suele contarle sus problemas y sentimientos a Kenny porque el rubio es más accesible, a Craig se los cuenta pero lo hace de una manera un poco más superficial, no porque no le tenga confianza pero sabe que Tucker prefiere que le diga las cosas de manera directa a que esté divagando acerca de sus sentimientos, cosa que siempre hace. También está el hecho de que Craig es demasiado cruel y directo al momento de decir las cosas, no se muerde la lengua al decir lo que piensa y es por eso que Stan prefiere contarle todo a Craig cuando de plano siente que está llegando a su límite o cuando ya no sabe qué más hacer.
Como ahora, con el tema de Kyle.
Por eso decide aprovechar que están ahí, solos, para contarle a Craig acerca de cómo se siente. Quizá necesita de las palabras directas y crueles de su amigo para tomar una decisión.
— ¿Puedo decirte algo? —Craig asiente, curioso. —No quiero darle una oportunidad a Kyle. —Admite, mirando el contenido en el vaso que tiene en su mano. —No porque no me guste, es solo que el tema de la edad no me deja. Sé que estoy exagerando demasiado, no soy tan mayor pero Kyle sigue siendo menor de edad, ¿no se supone que está mal que yo siendo mayor de edad decida salir con él? Así sean solamente cuatro años de diferencia yo como el supuesto adulto responsable que soy debo poner mis límites y todo eso. —Bebe otro trago de su bebida y suspira, cansado.
»»—Además Kyle está en esa edad donde está descubriendo cosas nuevas, tiene 16 años apenas, nosotros a esa edad nos la pasabamos embriagandonos y besándonos con chicas desconocidas en las fiestas, no digo que me emocione la idea de Kyle haciendo eso pero supongo que es inevitable que a él de repente le entren las ganas de hacer todo ese tipo de cosas. En cambio yo... Apenas tenemos 20 años pero la universidad nos quita mucho tiempo y no tenemos ya toda esa libertad, ¿Y si Kyle se aburre de mi? Al final el que va a terminar lastimado seré yo porque sabes que cuando me enamoro de alguien me enredo demasiado.
Craig escuchaba con atención el palabrerío que su amigo estaba soltando. Entendia bastante bien lo que el pelo negro trataba de decir y por supuesto que también lograba entender su sentir. Stan siempre había sido demasiado correcto, de los tres era el que pensaba mejor las cosas y no era tan impulsivo como Kenny o tan vale madres como él; prefería irse por lo racional y siempre evitaba las situaciones que le metieran en problemas.
Un aburrido, diría Kenny.
—Te estás haciendo demasiada cabeza. —Hablo al asegurarse de que el otro ya no diría nada. —Entiendo tu punto y el hecho de que la diferencia de edad te es demasiado, y por lo que veo lo tienes bastante claro. ¿Por que te estas haciendo demasiada cabeza entonces? Si estás seguro de que no quieres nada con Kyle díselo y alejate de el.—Stan hizo una mueca. —De nada sirve que hagas toda esa mierda de ser su amigo porque sabemos que Kyle se va a ilusionar más y además tampoco es bueno para ti. Ya te gusta, ¿no?, sino te alejas te va a gustar más y entonces las cosas serán incómodas entre ambos y bueno, la vas a cagar más. —Finalizó.
Marsh repitió las palabras de Craig en su cabeza y tuvo que admitir que tenía sentido todo lo que decía.
¿De verdad lo mejor sería alejarse de Kyle?
—Tampoco pienses que eres un exagerado. —La voz de Craig volvió a hacerse escuchar. —Tienes razón en todo lo que dices. Kyle es menor de edad y es obvio que tú como persona mayor no deberías de estar con él. —Stan notó la pequeña mueca que se formó en el rostro del azabache, pareciera que se estaba diciendo esas palabras así mismo. —A decir verdad es admirable que pienses asi.
—Uh, ¿si?
—Sí, pero tampoco te sientas tanto, sigues siendo un pendejo. —Ambos soltaron una pequeña risa. —Pero sí deberías poner tu distancia con Kyle, se ve que al niño le gustas demasiado y entre más cerca estén más se va a ilusionar.
—Mmm. —Asintió. —Gracias, amigo, si no fuera porque sé que me vas a golpear te abrazaría.
—Ni lo pienses. —Craig miró atrás de él y no le pasó desapercibido la mueca de incredulidad en su rostro, estaba a punto de voltear para ver qué es lo que el otro estaba viendo pero nuevamente Craig habló. —La verdad es que me has hecho abrir los ojos también.
— ¿Cómo?
—A veces es bueno tener un amigo tan aburrido y simplón como tu.
— ¿Eh?
—Me largo, dile a Kenny que se vaya a la mierda. —Craig dejó el vaso ya vacío sobre la mesa.
— ¿Te vas? ¿A tu casa? —Craig asintió. —Oh, bueno. —Sabía que sería en vano si le pidiera que se quedara, sino fuera porque necesita hablar con Kyle, él también se iría. —Con cuidado.
Una vez solo, estaba a punto de sacar su celular para mandarle un mensaje al pelirrojo pero una chica se le acercó y le empezó a preguntar si era universitario. Hizo una mueca pero le sonrió porque no quería ser grosero y antes de darse cuenta ya estaba platicando con ella. Pensó que la chica sería una de esas a las que le gusta meterse con tipos universitarios pero todo lo contrario, la chica le preguntaba cosas acerca de la universidad y cuando le dijo la carrera que estudiaba, la menor sonrió diciendo que ella quería estudiar eso. Se metieron tanto en la conversación que Stan no se percató de que ya había tomado más de cinco vasos de alcohol.
Finalmente la chica se fue con sus amigas y aunque le había invitado a ir con ella se negó y prefirió quedarse ahí solo.
No sabe cuántos vasos de alcohol se ha tomado pero ya se siente bastante mareado y decide ya no tomar nada en lo que resta de la noche Deja su vaso todavía lleno sobre la mesa y suspira al caer en cuenta de que se encuentra solo en medio de una fiesta llena de adolescentes que no tardaron nada en convertir aquella reunión en un especial de fiesta pornografica.
Está incómodo.
Piensa si lo mejor es irse a su casa y en medio de sus divagaciones una mano delgada y pequeña le toma del brazo, haciendo que dé un brinco en su lugar debido al susto y que voltee rápidamente para encontrarse con la enorme sonrisa de Kyle frente a él.
— ¡Te he estado buscando por todos lados! —El chico tiene los labios rojizos y se le nota agitado y muy, muy alegre, Stan supone que no se encuentra precisamente sobrio y lo comprueba cuando el chico suelta una risita. —Te he mandado mensajes a tu celular. —Toma su teléfono y efectivamente tiene como 10 mensajes del menor.
—Lo siento, no los vi. —Kyle asiente, alegre.
Stan repara entonces en la vestimenta del chico y tiene que tragar saliva porque maldita sea Kyle luce jodidamente bien en ese disfraz de príncipe que había decidido ponerse.
Tenía unos pantalones blancos que se ajustaban maravillosamente en sus delgadas piernas, una camisa de vestir blanca que se ajustaba a su cuerpo y encima el saco igualmente blanco con un cinturón dorado en su cintura pequeña que dejaba ver que el chico tenía unas caderas que no eran dignas de un hombre, ni siquiera de una mujer, admite. Sus ojos terminan de recorrer su cuerpo para detenerse en su rostro en el cual tiene un maquillaje bastante sutil; sus párpados tenían sombra de un tono durazno que le sentaba de maravilla y su cabello rojizo caía sobre su frente de manera agraciada lo que resaltaba el color rojizo de sus labios.
Se veía hermoso.
Kyle se dio cuenta de la mirada del más alto y sonrió ligeramente, satisfecho. Bebe había hecho un gran trabajo con él y tenía que agradecerle cuando la viera. Habían venido como pareja de baile pero decidieron que cada quien se divirtiera a su manera. No dudó en irse con Butters y Tweek y estuvo con ellos platicando y tomando hasta que llegó uno de sus compañeros de clase a invitarlo a bailar. Kyle aceptó porque se estaba aburriendo y Stan no respondía ninguno de sus mensajes, pensó que muy seguramente había decidido no ir a último momento.
Había bailado varias canciones con el chico y la adrenalina junto con el alcohol que se había tomado antes, provocaron que un mareo se hiciera presente en su cuerpo. Se sentía ligeramente ebrio pero no lo suficiente como para preocuparse, aún estaba en sus cinco sentidos. Por eso, mientras sentía como las manos del otro le tomaban de la cintura, reconoció rápidamente a Stan quien estaba a unos metros de distancia. Ni siquiera le dijo nada al otro, simplemente se soltó de su agarre y se apresuró a acercarse al chico que le gustaba con una enorme sonrisa.
— ¿Te gusta mi disfraz? —Sonrió, coqueto. Stan desvió la mirada viéndose descubierto y al menor se le hizo adorable ver como sus mejillas se pintaban de un tono rojizo. —Porque a mi me encanta el tuyo. Te ves muy bien.
—Eh, gracias. Tu tambien te ves bien.
— ¿Si? No me convencía este disfraz, pero Bebe me ayudó con el. Si te soy sincero, apenas ayer me tomé la molestia de pensar en cómo iba a venir. —Una risita volvió a salir de sus labios.
—Yo me preocupe una hora antes de la fiesta. —Le dijo. Rieron juntos, divertidos. Stan trataba de contener el mareo que estaba sintiendo pero le era imposible cuando la presencia del menor le estaba poniendo nervioso, era inevitable que no se perdiera en la forma en la que se veía el menor.
Ugh, estoy mal, pensó, tomó nuevamente el vaso que minutos antes había dejado sobre la mesa y se bebió todo el contenido de golpe gracias a sus nervios.
— ¡Stan, vamos a bailar! —Sintió como el menor le tomaba del brazo y lo apegaba a él.
—No sé bailar. —Se excuso.
—No importa. —Antes de que se diera cuenta el más bajo comenzó a jalarlo hasta llevarlo al grupo de adolescentes que se encontraban bailando de manera sugerente aquella música. Reggaeton, se dijo aún con los nervios al mil. Le gustaba bailar, sí, aunque tiene bastante tiempo que no iba a una fiesta así que seguramente está muy oxidado, sin embargo en ese momento bailar no era una opción viable ni mucho menos si es ese tipo de música y muchísimo menos si es con Kyle. No.
—Ky, en serio, me siento mareado y seguramente te voy a pisar.
—Ya te dije que no importa. —El pelirrojo frunció los labios y Dios perdone a Stanley pero esa imagen se le hizo tan adorable que el pensamiento de querer borrar aquella mueca con sus labios llegó a su cabeza. —Te recuerdo que ayer me cancelaste una cita, así que me la debes. — ¡Pero no la canceló porque quiso! Habían quedado de salir pero a Stan se le presentó un trabajo en la universidad así que tuvo que cancelarle a Kyle.
—Bien, pero nada más una canción. —Resignado, tomó a Kyle de la cintura para pegarlo a él, obteniendo una sonrisa llena de satisfacción de parte de su menor quien no tardó en rodear su cuello con ambos brazos, pegándose a su cuerpo.
Tragó saliva.
Comenzaron a moverse al ritmo de la música, algo descoordinados debido al alcohol que estaba en sus sistemas. Stan se sentía demasiado incómodo aunque conforme pasaba la canción comenzó a soltarse un poco, al menos ya no estaba tan tenso y Kyle se dio cuenta de ello porque le sonrió de manera dulce.
La canción cambió y ahora comenzó a sonar Cheap Thrills de Sia. Kyle soltó un chillido de emoción y se separó de Stan para comenzar a moverse al ritmo de una de sus canciones favoritas.
Stan simplemente se quedó quieto, casi sin respirar al observar la manera en la que Kyle estaba bailando. Hipnotizado por la manera en la que el chico movía sus caderas y su cuerpo totalmente sumergido en la canción.
El chico le miró y le guiñó un ojo haciéndole soltar un pequeño jadeo porque santa mierda se veía demasiado hermoso. Sabía que Kyle no era alguien tímido ni mucho menos, era coqueto y él lo sabía muy bien gracias a que usualmente se la pasaba haciéndole comentarios coquetos que le avergonzaban, pero en ese momento Kyle se veía demasiado hermoso y atractivo que era imposible para Stan no perderse en él, en su cuerpo, en su rostro y en la forma en la que le miraba mientras se movía al ritmo de la canción.
Stan piensa y quiere culpar al alcohol de lo que quiere hacer en ese momento.
Kyle se acerca a él y rodea nuevamente su cuello con ambos brazos, pegándose nuevamente a su cuerpo. Inconscientemente aferró sus manos a la delgada cintura del chico y no sabe cómo pasó, tampoco es que le importe mucho en ese momento, pero de un momento a otro sus labios se encuentran con los de Kyle en un beso demasiado brusco gracias al estado de ebriedad en el que ambos se encontraban.
Ambas bocas se mueven con rapidez y ansias, Kyle suspira al sentir la lengua de Stan sobre su labio inferior y abre la boca en espera de que el beso se intensifique aún más y el alto no lo decepciona pues pronto ambas lenguas se encuentran.
El sabor a cerveza en la boca del otro hace que Stan se maree aún más y que decida dejarse llevar al menos por esa noche.
Se separan cuando sienten que necesitan respirar y sus ojos se encuentran. Con la respiración agitada por el beso compartido, Stan se separa y toma al menor del brazo antes de comenzar a caminar hacia los baños. Kyle se muerde el labio y gustoso lo sigue, la adrenalina y la excitación haciéndole sentir un cosquilleo en su estómago.
Tropiezan un par de veces pero sueltan una pequeña risa cada vez que eso sucede y finalmente llegan a los baños que gracias a Dios se encuentran vacíos.
Ni siquiera entraron bien al lugar cuando sus bocas ya estaban nuevamente unidas en un beso demasiado desesperado. Stan sostiene a Kyle de la cintura y las aprieta con fuerza al sentir una pequeña mordida en su labio inferior, un jadeo escapa de su garganta y bajando sus manos hasta los muslos del contrario, lo alza haciendo que Kyle rápidamente rodee con ambas piernas su cadera en una posición que provoca que ambas entrepiernas se rozaran entre sí, ambos sueltan un gemido sonoro gracias al placer que les invadió por ese roce.
Stan no puede pensar con claridad. El alcohol sumado al placer nublaron por completo su raciocinio haciéndole actuar guiado por sus instintos, los cuales en ese momento le exigían que besara y tocara a Kyle de manera completamente desesperada.
—Mgh, Stan… —Kyle aprieta sus piernas por instinto al sentir ahora los rosados labios del mayor sobre su cuello; podía sentir la lengua caliente de Stan recorriendo su pálida piel hasta detenerse en un punto fijo que no tardó en succionar y morder. Sus caderas comenzaron a moverse de manera inconsciente, frotándose contra la semi erección del más alto y éste soltó un gruñido de placer debido a los movimientos circulares que el chico estaba haciendo.
Todo el aire se sentía caliente, en ese momento a ninguno de los dos les importaba que alguien pudiera entrar en cualquier momento, es más, la idea de ser descubiertos hacía que su libido aumentara. Stan dejó el cuello del menor y nuevamente tomó sus labios entre los suyos, su lengua abriéndose paso rápidamente entre ellos.
Estaban tan sumergidos en su mundo que Kyle dio un pequeño brinco al sentir las calientes manos del contrario sobre la piel de su cintura; Stan las había metido dentro de sus prendas para tocar su piel de manera directa. Gimió con satisfacción sin dejar de mover su pelvis sobre la entrepierna del más alto. Podía sentir el duro miembro que tenía Stan y guiado por sus instintos dirigió sus manos al pantalón ajeno para comenzar a desabrocharlo.
Stanley dio un pequeño brinco al sentir las manos de Kyle tocar su entrepierna sobre la tela de su pantalón pero no se alejó. Sus manos bajaron hasta posarse sobre el trasero del chico y dio un apretón que hizo que Kyle soltara un gemido más fuerte que los anteriores.
—Stan. —Con un suspiro saliendo de sus labios y ya habido desabrochado el pantalón del otro, Kyle se decidió a tomar aquella erección entre sus manos… Al menos ese era plan pero de repente tocaron la puerta del baño lo que hizo que la burbuja en la que estaban se rompiera y rápidamente Stan se separara de su cuerpo.
Fue demasiado rapido, casi se cae al suelo cuando el pelo negro le soltó de manera tan repentina pero logró sostenerse de la pared. Con la respiración agitada miró como Stan se acomodaba su pantalon y ante de poder decir algo la puerta se abrio dejando pasar a un chico de cabellos negros quien les miraba divertido. No habría que ser idiota como para no saber que estaba sucediendo ahi adentro. No dijo nada y simplemente se dirigió a uno de los cubículos.
Cuando el chico desaparece de sus vistas, Kyle mira a Stan quien tiene la mirada perdida en el suelo, con la respiración todavía un poco irregular y una sensación de felicidad y orgullo le llena porque no puede creer que haya hecho eso con el chico que le gusta. Abre la boca para decir algo pero Stan le interrumpe, mirándole, su mirada hace que la felicidad que le había llenado desaparezca de manera inmediata.
—No digas nada. —Stan le miraba aterrado, nervioso y arrepentido. A Marsh la realidad le golpea tan fuerte que las ganas de vomitar se arremolinaron en su estómago. Observa el estado en el que se encuentra el chico frente suyo; con chupetones en su cuello que eran bastante notorios, sus labios hinchados y rojizos y sus mejillas coloreadas debido al fuerte rubor que lo ocurrido y el calor que había le provocaba.
La culpa le llega.
Se había dejado llevar por el alcohol y por el momento, que por poco termina follándose a Kyle ahí en los baños y aquella idea le provoca náuseas. No porque le dé asco Kyle, por supuesto que no, es asco a sí mismo porque recuerda que el chico es menor de edad y eso no estaba nada bien.
—Stan… —Kyle quiso acercarse pero Stan rápidamente se alejó, provocando que su corazón diera una punzada dolorosa. ¿Por qué se estaba alejando? ¿Por qué le miraba de esa forma?
Stan le mira por unos segundos hasta que finalmente reacciona y sin más se apresura a salir del baño, sin decir nada y sin mirar al pelirrojo quien se queda congelado en su lugar y con las lágrimas a punto de resbalar por sus mejillas.
