Disclaimer: Todos los personajes y la historia en donde se desenvuelven, pertenecen a JK Rowling.
Esta dulce historia continúa. Espero que disfrutes estos dos nuevos capítulos, así como yo disfruté escribirlos.
Como sí fuera el último día
Dos jóvenes, se escabullían por los oscuros pasillos del colegio, evitando ser sorprendidos por los prefectos o aún peor, por el viejo Filch con su odiosa gata.
-Vamos Draco, por aquí- dijo Hermione, arrastrando a Draco, hacia un muro que había cerca. La chica había tomado prestado el mapa de Harry, y podía ver exactamente los pasos de Filch y los prefectos.
-Hermione linda, estás loca- dijo Draco, riendo mientras se dejaba llevar por la chica.
-Te recuerdo que no pusiste resistencia, Malfoy- dijo la chica sonriendole.
-Me vuelves loco. Mira el mapa, ya no hay nadie cerca- dijo el chico, viendo en el mapa, como las pisadas de los tres vigilantes se alejaban.
Cuando llegaron al séptimo piso, la sala de los menesteres, apareció, dejando ver un lindo lugar, lo que parecia ser un invernadero.
-Draco, esto es hermoso- dijo Hermione, recorriendo el lugar con sus ojos.
-Es el invernadero de la mansión, o al menos su copia. Algún día, podrás ver el original- le dijo Draco, abrazandola.
-¿Tu crees que eso llegue a pasar?
- Estoy seguro.
-Draco, quiero decirte algo. Verás, siempre aparento ser fuerte, valiente, como toda una Gryffindor... Pero te quiero confensar que, me estoy muriendo de miedo; no quiero morir, o que alguna de las personas que amo lo haga.
-Mirame pequeña, eso no sucederá; somos fuertes y tenemos a Potter de nuestro lado. Recuerda lo que dijo Dumbledore, ellos deben temernos, no al contrario. Yo siempre estaré sosteniendo tu mano- dijo Draco, sorprendido de varias cosas, como que jamás le había hablado con tanta ternura a una chica, y que su pequeña valiente, estuviera tan asustada; él siempre veía en ella una fuerza increible, pero tenía razón, aún nada estaba seguro.
-Te amo, por favor no me sueltes la mano, no quiero caer- le dijo Hermione, llorando.
-No lo haré, sí tu no lo haces. Sólo quiero que sigas siendo la chica fuerte, lista para la batalla.
-Estaré lista para hechizar a algunos mortifagos- dijo Hermione, poniendo una graciosa cara de "Ruda" y poniendo su varita al frente.
-Jajaja, que graciosa Granger ¿Y sí olvidamos a los chicos Malos y continuamos con nuestra velada?
-Muy bien, que tienes en ment...
Draco, sin dejarla terminar, no pudo aguantar y beso a su chica. Esa noche ya sería la última que tendrían en el castillo, ya que al otro día volverían a sus respectivas casas, y Draco, tendría que interpretar la mejor actuación de su vida, cerrar su mente, y aparentar ser el mortifago que Voldemort, esperaba que fuera. La oscuridad, se encontraba cerca y no le daría la oportunidad a Voldemort y a su séquito de vencer.
-Ese beso fue... el mejor del mundo- dijo Hermione, con los ojos aún cerrados Y respirando agitadamente, pues aquel beso la había dejado sin aliento.
-Y los que te daré cuando nos volvamos a ver- le dijo el chico sonriendo.
-Más te Vale- le contestó ella tomandolo de la túnica.
Ambos chicos recorrieron el lugar, se interesaron en algunas plantas del lugar y hablaron durante un largo tiempo sobre sus efectos en las pociones.
-No me has dicho nunca que quieres hacer al salir de Hogwarts- le dijo Hermione con mucha curiosidad.
-La fortuna de mí familia, no se acabará al menos en otras cinco generaciones, así que si no quiero hacer nada, no me afectaría, pero no soy tan inútil; tampoco me apetece hacer parte de la empresa de mí padre. Pero siempre he querido ser...
-¿Ser? Vamos no confías en mi- dijo Hermione, alentado al chico a que le dijera su verdadero sueño.
-Ser el mejor medimago de Inglaterra.
-Lo lograrás, ya verás. ¿Es por esa razón que eres el mejor en pociones?
-Y alquimia. Esto no se lo he dicho a muchas personas, pero en secreto he practicado y ya he mejorado bastante, incluso Snape, se sorprendió una vez que transforme algo por medio de esta magia- dijo Draco con algo de timidez y orgullo.
-Draco, te lo juro eso es sorprendente- dijo Hermione, cada vez más el rubio la sorprendia; sí bien sabía que él era un chico bastante inteligente, no sabía que está inteligencia no tuviera límites.- Draco probablemente, tu conocimiento en la alquimia, pueda ayudarnos bastante, dentro de las estrategias para vencer a los mortifagos.
-Hermione, no se me había ocurrido, lástima que hoy sea el último día, porque hubiese sido grandioso armar un plan sobre eso.
-¿Porque no? Tu ya sabes invocar un patronus, nos podemos comunicar por medio de ellos.
-Exacto ¿Que tal todos los viernes a las 11:00 am? Podríamos trazar algo y yo te iré informando que noticias hay dentro del grupo de los mortifagos, y cuando regresemos de nuevo tendremos mucha información- dijo Draco aún más emocionado.
-Me parece lo más ideal, es muy buena idea. Vaya se puede decir que casi pensamos igual, sabelotodo- dijo Hermione, dándole un suave golpecito en el hombro a Draco.
-¿Qué harías sin mi?
-O tu sin mi.
-¿Que tal si vamos a caminar? hemos estado aquí por mucho tiempo, y quiero que vengas a ver algo conmigo al lago.
-Pero Draco, el castillo está cerrado.
-No subestimes a un Slytherin o a un Ravenclaw, en este caso.
-No entiendo.
-Verás, cuando estaba en segundo fui a buscar tortosoplos, a mitad de la noche con Luna, y ella halló un lugar por donde salir.
- Entonces te sigo- dijo la castaña tomando la mano de Malfoy.
De nuevo Hermione y Draco, estaban recorriendo los pasillos del castillo; hasta que al fin encontraron el pasadizo secreto que Draco había dicho. Era una entrada secreta que estaba escondida en el primer piso, detrás de la estatua de los fundadores.
Después de cruzar por el pasadizo, salieron, y la luna estaba en todo su esplendor, aún en el firmamento. Luego siguieron su camino, hasta llegar hasta el lago negro.
En el lugar estaba haciendo mucho frío así que Hermione encendió una fogata y siguieron hablando hasta el amanecer.
-Deberíamos entrar de nuevo al castillo y descansar un poco Draco- dijo Hermione, pues no quería levantar sospechas.
-Yo creo que dormiré todo el día seguido, incluyendo el viaje en el tren jajaja
-Te voy a echar de menos rubio tonto- dijo Hermione, acariciando la mejilla de su chico.
-Y yo a ti, pequeño ratón de biblioteca- le respondió él y luego la abrazó y la besó.
-Confío en que tu y los chicos lo harán excelente, cariño- Le dijo ella nuevamente, y luego emprendieron su marcha nuevamente hacía el interior del castillo.
Era la hora del almuerzo, y Draco no había bajado a almorzar, al igual que Hermione, y Luna quería despedirse de su amiga y considerando que Draco, tendría unas muy ocupadas vacaciones, no se atrevería a poner pie en su mansión, así que también quería despedirse de él.
Cuando terminó de comer, vio a su novio y fue a preguntarle sí sabía algo de Draco.
-Hola- dijo Luna con timidez, ya que así hubieran pasado varios días, después de su primer beso y que Theo ya fuera su novio, aún se sonrojada cuando estaba a su lado.
- Luna, estas preciosa ¿Que tal?- le respondió él chico.
-Gracias Theo- le contestó Luna aún más sonrojada - ¿Has visto a Draco? no lo he visto desde ayer.
-El bello durmiente, no se ha parado de su cama en horas, supongo que está enfermo, pero no te preocupes, ya saben lo que dicen "hierba mala nunca muere"- le dijo Theo, con una sonrisa que tranquilizó a Luna.
-Espero que tengas razón, me quería despedir de él y Hermione, pero al parecer, se pusieron de acuerdo porque ella tampoco está por ningún lado- dijo Luna un poco desanimada.
Theo beso a la chica y la abrazó, mientras lo hacía tuvo que morderse el labio, para evitar soltar una carcajada, pues ya sospechaba el desvelo de la castaña y el rubio.
-Luna ¿Que tal si me acompañas a Hogsmade? Hoy nos permiten ir, sólo debemos estar aquí antes de las 5:00 pm antes de que parta el tren.
-Si, además quiero llevarle un obsequio a mi padre y otro a mi ti...- Luna no pudo terminar de decir la frase, ya que al recordar los problemas por los que pasarían los Malfoy, se entristecia.
-Bonita, no pongas esa cara, si quieres le compras algo, recuerda que estaré con ellos, yo mismo se lo entregare, lo que más necesitan en este momento tus tíos y tu primo, es saber que no están solos y que los demás no los ven como criminales- le dijo Theo en voz baja.
-No se como lo haces Theo-Le dijo Luna, abrazandolo
-¿Hacer el qué?
-Subirme el ánimo en menos de dos minutos, Te qui qui...ero Theo- dijo Luna, muy apenada.
-¿Ya te he dicho que eres la chica más bonita y tierna del mundo?- dijo Theo, mirandola con ternura. Aún se le hacía increible, que la molestaran siempre y que no vieran en ella la increíble persona que era. -Te adoro Luna.
Los chicos se subieron al carruaje, todo el recorrido estuvo lleno de risas e historias que Luna le contaba a Theo, de su padre y las criaturas increibles que conocieron en muchos viajes.
Cuando al fin llegaron decidieron ir a la librería a buscar algún libro de historia para Lucius y uno de criaturas para ella y su padre. Cuando Theo estaba a punto de abrir la puerta, una voz molesta les hablo.
-Vaya Nott, no sabía que aún siguieras con el espécimen raro- Era Rosier, con un grupo de chicos.
-Vaya Rosier, si quisiera hablar contigo, sangre impura, ya lo habría hecho- dijo Theo, arrastrando las palabras y cruzando los brazos, ya sabía que Kevin no se quedaría callado.
- Yo no soy ningún impuro idiota, mi familia es de sangre pura.
-¿Y quien lo asegura?- dijo Theo con una pequeña sonrisa, que hacía enojar cada vez más al pelinegro.
-Pues el libro de tu abuelo, mi familia hace parte de los sagrados 28.
-Bueno, eso es algo que puedo arreglar. No lo sé, podría inventar algo como que "tu familia tiene un pasado muggle, o que "en realidad son unos mestizos infiltrados" algo así me encantaría- dijo Theo, aún con esa sonrisa y maldad en sus ojos.
-Eres un maldito hijo de perra. No inventarias algo así- dijo Kevin aún más furioso.
-Tu sigues molestando a Luna y le digo a mi papá que te saque volando a ti a tu cutre familia de la lista- dijo está vez Theo, agarrado a Rosier por el cuello.
-Theo, dejalo- dijo Luna, muy asustada por el enojo repentino de su dulce Theo.
-Es es esta bien, ya no molesto a Lunatica, pero si Malfoy tampoco se mete con nosotros- dijo Kevin más asustado aún.
-Largo- dijo Theo entre dientes, y Kevin salió corriendo del lugar junto con sus amigos.
-Deberías calmarte Theo- dijo Luna, apaciaguando el enojo del chico con un abrazo.
-Luna, no me habías dicho que se desquitan contigo, porque Draco los molesta a ellos- dijo Theo un poco más calmado.
- No se lo he dicho a nadie en realidad. Por favor no se lo digas a mi primo, sería peor.
-Está bien, tampoco creo que se vuelvan a meter contigo después de lo que les dije- dijo el castaño, con una tierna sonrisa.
-Los Slytherin y su poética forma de arreglar los asuntos, por medio del terror- dijo Luna, sarcasticamente.
-¿Y si compramos los libros bella dama?
-Vamos- dijo la rubia, tomando el brazo del chico.
Miedo, angustia y enojo, eran las palabras que podían describir perfectamente los sentimientos que estaban posados en el corazón de Harry Potter. Tenía tanta rabia, que se sentía con la fuerza suficiente, para derribar un muro con un golpe. Queria llorar y despedazar, todo al mismo tiempo.
El chico se hallaba aún sentado en el suelo de los baños del quinto piso, reflexionando en todo lo que había ocurrido los últimos años en su vida. Aún tenía quince, pero sentía como si la carga que llevaba sobre sus hombros, fuera la de un hombre de cien.
Ron estaba pasando cerca, cuando vio el baúl con las iniciales de su amigo y decidió acercarse a él.
-Harry ¿estás bien? Ya es hora de ir a abordar el tren, Hermione me dijo que te buscara, ella está con Luna y Ginny. Vamos- le dijo Ron, tratando de ser lo menos brusco, ya que sabía que le pasaba a su amigo.
-Ron todo está mal ¡TODO ESTÁ JODIDAMENTE MAL!- gritó con lágrimas en los ojos el chico, tratando de sacar el dolor en su interior.
-Lo se, pero no estás solo, nos tienes a Herms y a mi, tienes a la legión Nocturna, a los aurores y a la orden de Fénix. Harry, no estás solo- dijo Ron, ayudando a levantar a su mejor amigo.
- Gracias Ron, eres el mejor. Te puedes adelantar, me quiero arreglar un poco no quiero que me vean así en el tren.
-Si, no te tardes.
Cuando el pelirrojo terminó de bajar las escaleras, Pansy salió de su escondite, en donde había escuchado la última parte de la conversación de los dos chicos, y decidió ir a donde estaba Harry.
-Hola, cuatro ojos
-Hola Pansy. Perdóname, sé que te he estado evitando estos días, sólo que...
-Harry, se que estas pasando por un mal momento, sólo recuerda las palabras de Dumbledore. No dejes que entre en tu mente.
La chica tomo su baúl y el de Harry para salir del baño, y siguieron caminando. Luego Harry tomo su baúl, para salir de la mano de la chica.
-¿Buscamos un vagón para los dos? Juro que te he hechado mucho de menos, así no te lo demuestre- dijo Harry entrando al tren con la chica. Y se sentaron juntos en un vagón que estaba vacío, cerca del de sus amigos.
-Harry quiero darte algo, se que te gustan las cosas muggles, por obvias razones. Me costó que me lo enviarán, pero por fin me llegó, lo leí y me encantó, cuando tenga los otros te los daré- dijo Pansy pasándole un libro a Harry.
-"El señor de los anillos, la comunidad del anillo", he escuchado hablar de esta trilogía, lo leeré de principio a fin. Pansy, sé que jamás te lo he dicho ni por asomo, pero me gustas, y te estás convirtiendo en alguien importante para mí- dijo Harry, tomando las manos de la chica.
-Pensé que era sólo la chica, que buscabas cuando querías olvidarte de todo- dijo Pansy, mirando por la ventana, pues siempre que se veía con Harry, eran sólo besos.
Harry volteó el rostro de la chica, y los perfectos ojos verdes de ella lo hipnotizaron.
-Pansy, es cierto, contigo puedo olvidarme de toda la mierda que es mi vida, nunca me había gustado una chica como lo eres tú, tienes algo especial que me vuelve loco y hace que me muera por verte, hablarte,abrazarte y besarte como si fuera el último dia- dijo Harry, y luego besó a la chica finalizando con una suave mordida en los suaves labios de Pansy.
-Promete que sobreviras a todo esto, y que tendremos tiempo para leer los otros libros de Tolkien- le dijo Pansy a punto de llorar
-Por tí, juro que mataría al mismísimo Voldemort, para estar en una sala un día frío de diciembre leyendo la trilogia completa- terminó de decir el chico, mientras secaba las lágrimas de la pelinegra.
- El protagonista de esta historia se parece mucho a ti, él también lleva una pesada carga- dijo Pansy.
-¿Y gana al final?- le preguntó Harry
-No lo sé, primero debes vencer al señor oscuro, para que leamos los otros libros y así nos daremos cuenta.
-Te prometo que lo haré, hermosa- dijo Harry acostando a la chica en su regazo, para empezar a leer en voz alta aquel libro.
