Disclaimer: Todos los personajes y la historia en donde se desenvuelven, pertenecen a JK Rowling.

A partir de aquí la oscuridad comienza, espero que disfrutes la lectura

Gracias a todas las que me han dejado esos lindos mensajes, son muy dulces


Nadie se salva de quien tu ya sabes

La noche caía como un manto sobre la mansión Malfoy, todos los Mortifagos se hallaban reunidos, con la intención de dar su primer golpe, el cual se haría en Londres. Lord Voldemort, los había citado a cada uno de ellos para ver a cuáles enviar a la misión. Absolutamente todos y cada uno de ellos, fueron a ciegas y no sabían de qué iba dicha misión, pero podían asegurar que era importante, ya que era la primera en hacerse en mucho tiempo.

De pronto, las gigantescas puertas de roble de la mansión fueron abiertas de par en par, dejando ver la silueta larguirucha y tenebrosa del Señor Oscuro, detrás de él como perros guardianes, estaban Bellatrix, la más sádica de las Black (en palabras de Narssisa); al lado izquierdo de ella, estaba el hombre lobo Greyback. Las tres figuras, infundían terror, en lugar de respeto. Cada paso que daban era como sí quedaran impresas en el suelo, sus huellas con la sangre de sus víctimas. Sólo verlos daban ansias de salir corriendo, sin importar nada.

Malfoy, estaba al otro extremo del vestíbulo, junto con sus padres sosteniendo la mano de su madre, al lado de ellos estaban sus tres amigos y los padres de éstos, muriendo de miedo, él sabía que cualquier cosa que proviniera de Voldemort, era sólo muerte y tortura.

El aire se congeló aún más y Voldemort, se paró en el centro de todos ellos, imponiendo su presencia como siempre lo hacía.

-Esta noche, empezará el caos. Cada muggle desaparecerá, incluyendo a aquellos sangre sucia que se creen con la osadía de usar nuestra magia; todos ellos serán castigados, destruidos y eliminados. Hoy después de dieciséis años, los magos reales podemos tomar el lugar que nos merecemos. Se terminará la época en la que debíamos esconder nuestra magia, la venganza está preparada y la pureza de sangre gobernará- Dijo Lord Voldemort, mirando a cada uno de los Mortifagos presentes en el vestíbulo y distribuidos al rededor. Al decir esto, los vítores de entusiasmo, de quienes estaban de acuerdo con su discurso hizo estremecer cada rincón.

-Sólo unos cuantos irán está misma noche a Londres, y quiero que armen el caos, háganse notar, acaben con quien se atraviese en su camino- continuó diciendo Voldemort, después desplazó sus rojos ojos, por cada miembro de su grupo, con la intención de elegir a quienes harían parte del plan.

-Lucius, Alejandro, Severus, Gibbon, Rodolphus, Greyback y por supuesto Bellatrix- mis más fieles y poderosos magos, les encomiendo esta misión a ustedes- dijo Voldemort, y cada uno pasó al frente a reunirse con él.

Como si fuera el más grande de los honores, aquellos hombres fueron ovacionados por los demás. Luego Lord Voldemort, levantó su esquelético y blanco brazo, como señal para que hicieran silencio, para decir una última cosa.

-Joven Malfoy, Draco Malfoy.

En cuando el señor tenebroso, mencionó su nombre, Draco sintió que el corazón se le iba a salir y que la sangre no circulaba, sí hubiese tenido la oportunidad de salir corriendo, sin duda lo habría hecho, pero su instinto de supervivencia hizo ir al frente con él.

-Joven Malfoy, me enterado que es usted alguien muy inteligente para su edad, incluso podría decirse que su intelecto igualaría casi al mío, es por esta razón, que quiero encomendar para usted dos misiones, las cuales usted puede hacer fácilmente.

Al decir eso, Draco sólo se imaginaba lo peor, pero no podía demostrar miedo. Su padre ya le había reiterado, que mientras estuviera enfrente del señor oscuro, no debía quedarse mudo y no dejar ver que era débil, y con este pensamiento, pudo alzar sus grises ojos hacía la espantosa mirada de Lord Voldemort.

- ¿Cuáles serían esas misiones, mi Lord? - dijo Draco, evitando sonar hipócrita ante él.

-Esa es la actitud, joven Malfoy. Verá, lo que quiero que haga es que acabe de una vez con Albus Dumbledore, ese anciano es un estorbo, y no lograremos mucho, sí sigue interfiriendo en mis planes. Su otra misión, consiste en que busque una forma por medio de la cual, los Mortifagos ingresen a Hogwarts evadiendo la seguridad que puso el vejestorio. Joven Malfoy, le daré hasta que finalice del curso, para que cumpla con esto- terminó de decirle Voldemort a Draco, mientras ponía una de sus manos en el hombro del chico.

-Lo haré, téngalo por seguro- dijo el rubio, mientras que en su mente estaba maquinando una forma de librarse de aquella carga, a la vez que ponía su mente en blanco para que Lord Voldemort, no viera sus verdaderos pensamientos.

- ¿Vieron todos? Este chico tiene actitud e inteligencia, ojalá la mitad de todos ustedes, tuvieran su cerebro- dijo Voldemort, algo que hizo molestar y poner celosos a muchos de sus fieles seguidores.

Al otro lado del lugar donde se encontraban todos reunidos, estaba Kevin Rosier junto con sus padres. Él era el único de los presentes el cual sabía, que Malfoy y los demás nuevos Mortifagos, eran traidores. Aun no había soltado la bomba que desataría todo, porque no tenia pruebas, y sabía que Theo, era un ser tramposo, y si decía la verdad sobre los noviazgos que tenían en Hogwarts, probablemente inventaría algo para que salieran bien librados, por lo que decidió guardar silencio, Kevin incluso con sus padres, prefirió omitir esta información , él quería tener el momento perfecto para soltar toda la verdad, y al fin vengarse personalmente de los Slytherin.

-No hay más que decir ¡A Londres! acabemos con esos animales- dijo Voldemort, alentado a sus Mortifagos.

Cuando todos se fueron del lugar sólo quedaron Narcissa y su hijo, aún impactados con todo lo que estaba sucediendo.

-No lo permitiré- dijo Narcissa, quien en su rostro no reflejaba emoción alguna, pero en sus ojos se veía claramente la ira que giraba en su interior.

-Madre, es inevitable.

-Draco, no serás un asesino, no lo permitiré- dijo Cissy, liberando sus lágrimas.

-Algo se nos ocurrirá de aquí a septiembre- dijo Draco, tratando de tranquilizar a su madre, aunque en su interior no tenía idea que hacer, él tampoco quería ser un asesino.

En la madriguera, estaban los de la orden del fénix en una de sus reuniones habituales.

-El ministro de magia, trato de apaciguar al ministro muggle, pero aún estamos actuando a ciegas. Ayer hubo un ataque en Londres, y murieron alrededor de cincuenta personas. Debemos hacer algo, pronto- dijo Lupin, desesperado.

-Debemos esperar noticias de los espías infiltrados- dijo Tonks, tratando de tranquilizar a Lupin

- ¿Y sí, nosotros fuimos los engañados? Hermione ¿desde cuándo Draco no te envía un patronus? - dijo aún más desesperado Remus.

-Bueno él está ocupado, me lo hizo saber la última vez- dijo Hermione nerviosa por la actitud de Remus.

-Ocupado, por favor- reprochó Sirius

-Draco y los demás no se atreverían a engañarnos, ustedes no saben la mitad de las cosas que han de estar pasando al lado de ese monstruo, les recuerdo que mientras ustedes están aquí protegidos, ellos están conviviendo con ese maldito sujeto- dijo Harry, no permitiría que desconfiaran de los chicos; a pesar de todo, ellos se estaban arriesgando para ayudarlo y él lo sabía.

Y como sí la suerte estuviera de su lado, el hurón que representaba el patronus de Draco apareció.

-Hermione linda, las cosas están horribles, lo importante es que no muevan un dedo aún, pienso que debemos darle ventaja, y cuando crea que está en la cima, dar el primer golpe. Snape y yo necesitamos un encuentro con Albus Dumbledore, el próximo domingo a media noche, en Hogwarts, es el lugar más seguro para hablar. Me debo ir, adiós- terminó de decir el patronus, y luego desapareció.

-Que le demos ventaja dice, ¿está demente? Eso es a lo que me refiero, nos engañan, quieren que bajemos la guardia. Si no hacemos algo ahora, habrán más muggles asesinados- dijo furioso Sirius.

-Sirius, siempre te has destacado por ser impulsivo- dijo Dumbledore apareciendo de la nada en la madriguera, sorprendiendo a todos.

-Pero Albus...

-conozco tus temores Sirius, y no sólo los tuyos, también los de cada uno de los presentes. Pero el joven Malfoy, es muy sabio al decir que debemos actuar con cautela.

-Ahora mi pequeño primo es más sabio que yo- dijo el animago molesto

-Les ruego que no me malinterpreten, y sigan las instrucciones y no desconfíen, ellos también están obedeciendo mis instrucciones en estos momentos- dijo el viejo mago con una sonrisa

- Lo hubiera dicho antes director- dijo ya más calmado Sirius.

-Señor, también está lo de la reunión que el profesor Snape y Draco le propusieron - dijo Hermione

-Al parecer, quien ya saben, es más lento de lo que pensé- dijo Albus, dejando a todos confundidos - En ese caso no faltare a la reunión.

Ya habían pasado algunas horas después de la visita de Dumbledore y aun en la madriguera el ambiente estaba sobrecargado, algo que nunca había pasado; todos y cada uno de los presentes no encontraba paz, pues sentían que la oscuridad se iba acercando con pasos gigantescos. Hermione después de estar adentro, tratando de buscar soluciones, junto con el resto, decidió salir un momento al jardín para estar a solas y despejar la mente, sentía que el peso de todo se hacía cada vez más insoportable de llevar, pero no les quedaba otra opción que esperar.

- Draco sabelotodo, espero que estés bien, muero por verte de nuevo... hacer tonterías juntos, hablarte de frente, escuchar tus tarareos mientras lees... te extraño. Pero quiero que seas fuerte, Feliz cumpleaños. Expecto Patronum- terminó de decir Hermione entre lágrimas, y finalmente lanzó su patronus.

-Hermione ¿estás aquí? - dijo Ron, al escuchar los sollozos de alguien. Cuando se acercó más se dio cuenta que efecto era la castaña, que estaba sentada en el pasto, y decidió sentarse junto a ella.

-Ah Hola Ron

- ¿Estás bien?

-Sí Ron, sólo quería tomar un poco de aire; estuvo un poco acalorada la conversación.

-Si, supongo... Herms, sabes que puedes confiar en mí

-Lo sé Ron, pero lo que siento no es algo nuevo, además suelo ser muy obvia.

-Entiendo, estás así por el Hur... por Malfoy. Estoy seguro de que está bien, es tan obstinado y se quiere tanto así mismo, que no va a permitir que el sin nariz le toque su rubia cabellera- dijo Ron riendo, haciendo reír también a Hermione.

-Creo que tienes razón, estará bien, además tiene a sus padres y a los otros con él, sólo me pregunto ¿por qué citaron a Dumbledore?

-Ahora que lo mencionas, eso es algo que me ha estado dando vueltas.

-Tengo miedo de saber.

-Tranquila Herms, él no estará solo- dijo Ron abrazando a su amiga - además debes ser fuerte, necesito ayuda extra para consolar a Harry jajaja.

-Pobrecito, debe estar peor

-Y que lo digas, no ha soltado el libro ese

-Espero que los otros chicos estén bien igualmente, se han comportado de maravilla desde que formamos la Legión Nocturna.

-Odio decir esto, pero tienes razón, ya no están taaaaaaan insoportables

-No tienes remedio Ronald, deberíamos entrar- dijo Hermione riendo, mientras se paraba del suelo.

Un estruendoso grito, se escuchaba en el interior de una habitación, de pronto un espeso charco sangre salía por debajo de la puerta, y Theo no tenía la suficiente fuerza para salir de ahí, sentía como sus pies, se quedaban pegados al suelo y aquella sangre que escurría chocaba en sus zapatos. No podía hacer más nada que ser espectador, de repente la puerta se abrió, dejando ver la mortífera figura de Voldemort acercarse a él.

-Es tu turno Joven Nott, acaba con los traidores a la sangre- dijo Voldemort, entregándole su varita, mientras Theo observaba su huesuda y blancuzca mano.

-Theo- pronunció su nombre con una sonrisa aterradora, mostrando sus putrefactos dientes que más bien parecían a una hilera de colmillos

-No lo haré

-Theo

-No por favor

- ¡THEOOO!

De pronto Theo despertó, sólo había sido una pesadilla, igual a las que había tenido desde que llevaba con él, la marca tenebrosa.

-Theo cálmate, fue sólo un sueño- le dijo su joven madrastra, tratando de calmar al chico, que aún estaba respirando entrecortadamente y tenía la frente llena de sudor.

- ¿Qué pasó? - dijo el castaño, cuando subió su mirada y observó a su padre y a su madrastra.

-Te escuchamos gritar y... Theo, esto ha pasado todas las noches, debes decirnos que ves en esos sueños- dijo Alejandro, su padre.

-Tu padre tiene razón, Theo, a veces los sueños nos dicen cosas. Por años los magos y brujas han descubierto, profundos secretos, que han aparecido en el basto mundo de los sueños, tal vez los tuyos nos quieran dar una revelación- dijo Daría Nott

-Madre, es el mismo. Sangre, y Voldemort diciendo que debo acabar con los traidores a la sangre ¿qué quiere decir? ¿que no debí burlarme de Rosier? Y si no ¿Qué es? Alguien dígame ahora mismo, porque no soporto estas pesadillas.

-Debes calmarte Theo, mañana buscaré una respuesta, por el momento es hora de dormir

-Puedo dormir con ustedes- dijo Theo, aún asustado.

-Hijo ¿cuántos años tienes? ¿dos? A dormir- dijo el señor Nott, rodando los ojos mientras abría la puerta.

-Alejandro mi amor, no importa la edad que tenga, siempre será un niño.

- Está bien. Lo conscientes mucho, mujer.

Theo mientras iba caminando detrás de ellos, se le vino un repentino pensamiento a su cabeza que lo aterraba

- ¿y sí Luna y su padre eran los traidores que Voldemort decía? - dijo en voz alta, haciendo que los señores Nott se giraran hacia él.

-Theo, ya te lo dije, Lucius me comento que el demente de Lovegood y ella, están en Sudáfrica y no regresaran hasta finales de agosto.

- Lo sé, pero volverá

- Y cuando vuelva, quiero que termines con ella. No se pueden arriesgar de esa forma- le dijo su padre

- ¿Terminar con ella? - dijo Theo desconcertado

- Así es, y si no lo haces yo mismo me encargaré de romper su relación, así deba encerrarte aquí en nuestro castillo y no volverte a llevar a Hogwarts

- Nada de esto estuviera pasando, si tu no te hubieras involucrado con el señor tenebroso- dijo Theo, bastante molesto

El señor Nott, al escuchar estas palabras de su hijo, se dirigió hacia a él para encararlo.

-Insolente, yo no estoy dentro de los Mortifagos por gusto, adivina a quien buscó primero el señor Tenebroso cuando comenzó todo este deschavetado plan, ¡A MI, CUANDO APENAS ESTABA EN SEGUNDO AÑO EN HOGWARTS! - le gritó el señor Nott a su hijo.

-No tenía idea- dijo Theo, bajando la cabeza

-Llevamos el apellido, más antiguo que hay dentro del mundo de los magos, era lógico que me quisiera a mi y por ende a cada miembro de mi familia, así que no seas ingenuo. Si te digo que termines con la hija del periodista loco, lo harás- dijo Alejandro -Deben protegerse, sí el señor oscuro se entera que sales con una traidora a la sangre, te castiga a ti, a tu madre y a mí, y como si no fuera suficiente a tu noviecita también.

-Entiendo, padre- dijo Theo aun con la mirada en el suelo.

- A dormir, es tarde- dijo Daría, que no había dicho, ni una sola palabra en todo ese tiempo.