Disclaimer: Todos los personajes y la historia en donde se desenvuelven, pertenecen a JK Rowling.

A partir de aquí la oscuridad comienza, espero que disfrutes la lectura

Gracias a todas las que me han dejado esos lindos mensajes, son muy dulces


Nadie sabrá lo nuestro

1 de septiembre, solo ver esa fecha en el calendario le ponía los pelos de punta. Ya habían pasado meses desde el día en que Voldemort le había encomendado la misión de asesinar a su director, y buscar la manera de infiltrar a los Mortifagos, sí bien una de las dos misiones ya no eran una carga, lo asustaba el hecho de que Voldemort descubriera el plan secreto, que Dumbledore había creado. la fecha de la partida a Hogwarts, ya no lo emocionaba como antes.

- ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? Desearía clavarle una daga en el pecho, al fin y al cabo, no se perdería nada- pensó Draco en voz alta.

Justo mientras decía eso, sus padres entraron a su habitación, para ir con él como siempre lo hacían, hacia la estación King Cross.

-Draco hijo, creo que deberías cuidar que tus pensamientos sean más íntimos, sabes de quien estamos rodeados, no nos conviene que los perros falderos, de quien tú sabes, nos delaten- dijo su madre, sentándose a su lado.

-También debes recordar lo que te dijo Dumbledore, ni una palabra a los miembros de la Legión Nocturna, incluyendo a la señorita Granger; esto es un secreto muy delicado, cualquier pieza que se mueva en torno a este plan, se va todo a la mierda, incluyéndonos Draco- dijo Lucius, hablándole a su hijo más de cerca y enfatizando cada una de las palabras, para que no las olvidara.

- Lo sé padre, todo esto debe manejarse con cautela.

- eso y que debes cuidar la relación con tus nuevas amistades, sí descubren que eres amigo de Potter y sus amigos o peor aun que sales con una hija de muggles, nos matan- dijo nuevamente Lucius, siendo lo más realista posible.

-También he pensado eso, creo que en cuanto pueda hablaré con Hermione.

- eso espero- dijo Lucius, tomando el baúl de Draco para salir con él y su esposa.

-Tienes mucha suerte de ir a Hogwarts, nunca pensé decir esto, pero este lugar mientras Voldemort lo esté tomando como cuartel secreto, no es seguro para ti mi vida- dijo su madre abrazándolo.

El recorrido hacia la estación se hizo largo, los tres Malfoy estaban absortos en sus pensamientos, Draco por su parte no sabía cómo iba a actuar cuando llegara a Hogwarts, de ahora en adelante muchas cosas iban a tener que cambiar. Por otro lado Lucius, no tenía día en que no se lamentara, de todos los errores que había había cometido, se sentía profundamente culpable, por meter a su familia, en todos esos problemas. Sí sólo hubiera tomado la decisión de alejarse de toda la magia oscura, y no seguir a Voldemort, todo sería diferente, pero lamentablemente ya era muy tarde.

Cuando llegaron y atravezaron el andén 9 3/4, Draco finalmente se despidió de sus padres. Cuando estaba a punto de subir al tren, vio a su hermosa Hermione y esta lo vio a él, ella estaba a punto de acercarse, pero él pensó que lo mejor era guardar distancia, hasta estar en lugar más privado para hablar con la chica, y mejor subió al tren; ignorar a su castaña era algo que le dolía más que nada, pero no permitiría que alguno de los Mortifagos que estaban en la estación los descubrieran.

Hermione, al ver la reacción de Draco, se sorprendió mucho, pues no entendía su comportamiento, si tan solo el el viernes que había pasado, él le había enviado su patronus diciéndole cosas lindas, ahora simplemente la ignoraba. La chica se sintió fatal, pero decidió subir al tren junto con Harry y Ron.

En uno de los vagones iban Ron, Hermione, Ginny, Luna y Harry. Todo el recorrido, los cinco estuvieron callados hasta que, en la mitad del camino, Ron decidió romper el silencio que estaba desesperándolo.

- ¿Qué les pasa a ustedes? No han dicho una sola silaba desde que abordamos el tren.

- ¿Qué nos pasa dices? Ron te recuerdo que afuera hay un mago oscuro que está matando gente y probablemente hoy nos mate a nosotros ¿Qué quieres? ¿Qué estemos felices festejando o qué? - dijo Harry molesto

-Harry tranquilo, no te tienes que desquitar conmigo

-es cierto Harry, Ron no tiene la culpa de todo esto- dijo Luna con su dulce voz

-Perdón Ron, es que me duele la cabeza, no dormido en semanas, siento que todo este tema de la oclumancia no está sirviendo y todo por culpa de Voldemort- dijo Harry desesperado

- No digas su nombre, de verdad no aprendes- le reprochó Ron

- Lo siento

- Chicos creo que debemos unirnos más, sé que todo esto apesta, tal vez las cosas cambien, pero nos tenemos los unos a los otros, tal vez la carga se vuelva más liviana sí nos la repartimos. Harry se que sientes todo el peso encima, pero es hora de que vayas creyendo que de verdad no estas solo- Dijo Ginny, al ver el ambiente tan tenso

- tienes razón Ginny, los he subestimado a todos ustedes, de ahora en adelante confiaré más.

Al otro lado del tren se encontraban los Slytherin, cinco de ellos inmersos en sus preocupaciones como Mortífagos, y como esto les había traído hasta el momento más problemas que beneficios.

-Mi madre y yo también estuvimos en Italia. En fin, miren lo que me pasaron, es una invitación para ser parte del grupo de "eminencias" de un tal profesor Slughorn ¿quien será? ¿será el nuevo profesor de DCLAO? ¿Tu que dices Theo? ¿quieres ver la invitación?- dijo Blaise, bastante emocionado.

- ¿Y sí te metes tu invitación por donde más te quepa Blaise? - dijo Theo después de aguantar el parloteo de Zabini todo el recorrido.

-Bueno y a ti que mierda te pasa, no es mi culpa que tu padre sea el propio demonio y asustara a tu noviecita- dijo molesto Blaise

- ¿A que se refiere Blaise Theo? - dijo Draco, saliendo de sus pensamientos, ya que el tema le llamó la atención.

- Antes de subir al tren, decidí ir a saludar a Luna y decirle que deberíamos vernos esta noche para decirle algo, pero mi padre me vio y fue directo hacia Luna, como es típico de mi padre le dijo que se largara y que no se volviera a acercar a mi- dijo Theo

-Tu padre siempre tan dulce- dijo Draco sarcásticamente

- si es un pastel de chocolate mi adorable padre, pero no malinterpreten nada aun, mi padre lo hizo, porque no quiere que se den cuenta que Luna y yo salimos, o bueno salíamos porque debemos terminar- dijo Theo con un tono de decepción en a voz.

Al escuchar a su amigo, Pansy se unió a la conversación, pues ella también estaba pasando por lo mismo, incluso peor, ya que ella estaba saliendo con el peor enemigo de Voldemort.

el recorrido por fin había llegado a su fin, y como cada año se encontraban en la estación de Hogsmade abordando los carruajes que los llevarían hasta la escuela

Como cada año, en el gran comedor se llevó a cabo el sorteo de los nuevos estudiantes para las diferentes casas, cuando la ceremonia terminó, el director Dumbledore, se levantó de su silla, para dar su discurso anual.

-Sean bienvenidos, a otro año en la escuela de magia y hechicería, y a los de primero debo decirles que es un honor que estén aquí, es mi deber recordarles que el ingreso al bosque prohibido no está permitido. Por otro lado también quiero que le den un caluroso recibiendo a su nuevo maestro de pociones y nuevo director de la casa Slytherin, el profesor Horance Slughorn, y también quiero decirles que el profesor Severus Snape, será su nuevo maestro de defensa contra las artes oscuras apartir del próximo lunes. Sin más nada que informar, que disfruten del bamquete- terminó de decir Albus.

Todos los estudiantes de Slytherin, estaban felices porque ya tendrían dos representantes de su casa como sus profesores.

Después de concluido el banquete, todos los estudiantes salieron hacía sus torres correspondientes.

Hermione decidió adelantarse, quería descansar, no se sentía con mucho ánimo. Cuando estaba a punto de subir las escaleras, alguien la llamó, era una voz, que podía identificar a kilómetros, y al darse vuelta lo confirmó, ahí estaba el rubio que tanto amaba y el que la estuvo ignorando todo el día.

-Vaya por fin te dignas a dirigirme la palabra Malfoy- dijo Hermione, bastante sería

-Debemos hablar- dijo Draco en el mismo tono -Pero no aquí, vamos al salón de las reuniones, prometo que no me demoraré.

Hermione asintió y siguió al chico hacía el aula donde siempre se reunía la legión Nocturna. Al llegar al salón ambos se acomodaron en dos asientos que habían allí, y Draco comenzó a hablar.

-No se por donde empezar- el chico, respiró profundo y continuó-Hermione te juro que lo haría todo por ti, y tu más que nadie sabes lo mucho que te amo, pero creo que no podemos seguir juntos, no en un momento así- dijo Draco, tratando de que su voz no se le quebrara, pues cada palabra que salía de su boca, era una puñalada al corazón.

-¿Que estás diciendo?- dijo Hermione, con lágrimas en los ojos.

-Lo obvio amor, Kevin y Nate, esos dos idiotas de Ravenclaw, son parte de los mortifagos ¿Te imaginas sí nos descubren? Todo empeora, y el plan que estamos haciendo se derrumba.

Hermione, aunque si bien entendía las razones, no podía evitar sentir una profunda tristeza.

-Hermione mirame linda- dijo el rubio, subiendo el rostro de Hermione, mientras le secaba las lágrimas que caían por su mejilla.

- No es para siempre, si bien podriamos vernos a escondidas, no quiero eso, no quiero que lo nuestro sea a medias. Hermione solo te pido una cosa, sí estas dispuesta y es que me esperes, debo completar una misión y no puedo darme el lujo de fallar, juro que cuando todo esto termine, estaremos de nuevo juntos- dijo Draco ya dejando escapar sus lágrimas, luego abrazó a Hermione.

-Draco, así me lleve mil años, te esperaré, te amo- le dijo Hermione, aferrandose aún más fuerte del chico.

-Sabia que podía contar contigo- le dijo él aún sin querer soltarla

-Apesar de todo así como tu me proteges, yo también lo haré- le dijo ella, aspirando por última vez el aroma.

Sin más que decir, Draco la beso como sí en ese beso se le fuera la vida, no sabía hasta cuando tenía que esperar para poder sentir los suaves labios de Hermione y acariciar sus suaves rizos castaños, sin duda no quería que la noche terminara aún.

Después de media noche, los jóvenes se dirigieron cada uno a su sala común, con la tristeza reflejada en sus rostros, y el aroma del otro en sus túnicas.