Disclaimer: Todos los personajes y la historia en donde se desenvuelven, pertenecen a JK Rowling.
En pie de lucha
Los meses siguieron pasando rápidamente, en un abrir y cerrar de ojos el mes de febrero ya estaba presente, y todo se estaba dando de acuerdo al plan, incluso antes de la fecha propuesta. Harry por fin había dado con los recuerdos de Horance, gracias a una dosis de felix felicis que éste le había regalado como premio por haber hecho correctamente la poción de Filtro de Muertos en Vida.
Finalmente conocían el poder que Voldemort tenía y la forma de acabar con él, la única condición que les había puesto Dumbledore era que, siguieran cada parte del plan a la perfección; el cual era simple pero muy estratégico: Harry debía ir en busca de los Horrocruxes; Draco reparar el armario e informar del paradero de los Mortifagos y sus acciones, incluso después de que atacaran Hogwarts; Snape completar la misión de Draco (la cual ninguno sabia, solo Dumbledore, Snape y Draco) Pansy, Theo y Zabini que se había incluido en los Mortifagos, actuar natural frente a ellos; y los demás miembros de la legión, mantenerse alertas para ayudar a quien estuviera en peligro.
Hermione y Draco estaban en la sala de los menesteres, después de varios intentos (en su mayoría fallidos) por fin logró descifrar el hechizo del libro, y ya el armario estaba reparado, solo faltaba que los Mortifagos estuvieran listos para ingresar al colegio.
-Finalmente... no se si estoy tranquilo o angustiado- dijo Draco, y era cierto, ya que por fin había logrado una de las dos misiones que le había encargado Voldemort y éste ya no podía hacerle daño, pero por otro lado estaba muerto de miedo al saber que, al completar la tarea el inicio de la guerra era inminente.
-Tranquilo Draco, sabes que no estás solo, cuentas con el apoyo de Dumbledore. Es como si todo estuviera a nuestro favor, por un lado, Harry obtuvo los recuerdos del profesor Slughorn, gracias al libro que le queríamos quitar y por el otro lado este maldito trasto está reparado... Te dije que todo saldría bien-le dijo Hermione, abrazándolo.
-Lo sé, solo que tengo miedo por ti, ellos entraran muy pronto por ese armario y asesinaran a diestra y siniestra a todo nacido de muggle que vean, incluso a aquellos que se atrevan a alzar su varita en su contra- dijo el rubio sin apartar la vista del armario evanescente.
-También se eso cariño, y también debemos estar preparados para la batalla- le dijo la chica, mientras una lagrima corría por su mejilla
- ¿Me quieres decir algo?
-Sabes que tengo que arreglar ciertos asuntos y que no abandonaría a Harry...
-y si te digo que no vayas es lógico que me ignorarás- dijo mirándola los enormes ojos cafés que tanto amaba
-Sabes que digas lo que digas iré, al menos con Harry y Ron estaré segura ¿me esperarás Draco?
-Linda, por ti esperaría unos cinco mil años, solo júrame que regresaras a mí.
-Te lo juro, y tu júrame que vivirás, necesito verte con vida cuando regrese.
-Por ti Hermione, hasta revivo de entre los muertos- le dijo Draco, y se abrazaron como si ese fuera a ser el único abrazo que se darían en mucho tiempo.
Después de ese encuentro todo tomó el rumbo esperado por mucho tiempo, al fin la espera había terminado y tanto el mal como el bien estaban dispuestos a mover sus mejores fichas, Dumbledore con su ejército y Voldemort con el suyo.
Al pie del armario estaba Draco, recitando el hechizo que al fin ya había perfeccionado, y solo le tomó unos cuantos minutos para que la niebla oscura que indicaba la llegada de los Mortifagos se esparciera por todo el lugar, y finalmente dejara ver a quienes invadirían el colegio en busca del exterminio de los impuros.
-Draco, siempre es un gusto verte. Sabía que lo lograrías- le dijo Amycus Carrow, con esa voz carrasposa que tanto odiaba Draco.
-Si como sea, basta de adulaciones, síganme inútiles- Draco en ese momento odiaba todo, odiaba haber logrado la entrada de los Mortifagos a Hogwarts, odiaba a esos malditos, odiaba lo que pudieran llegar a hacer... se odiaba así mismo.
En cada paso que daban, Malfoy sentía que la sangre le hervía, aunque sabía que no estaba solo, no lo convencía el hecho de que asesinaran a algunos inocentes, simplemente todo eso le daba náuseas y un impulso asesino de acabar con los seis Mortifagos que lo seguían, pero era mejor seguir el plan que el director había armado.
En las mazmorras, se encontraban los miembros de la legión Nocturna en compañía de Dumbledore y Snape.
-creo que ya están más que convencidos- dijo Harry bastante seguro
-Así es, señor Potter... es hora- dijo Dumbledore- siempre fue un placer conocerte, mírate cuanto has crecido ya no eres el pequeño de la alacena- dijo mirándolo a los ojos
-No entiendo señor ¿pasa algo? - le preguntó Harry, confundido por las palabras del aciano
-No es nada, disculpa mi sentimentalismo, soy un anciano
-Entiendo- contesto aún más confundido
Finalmente Albus Dumbledore dio la espalda y agarrando fuertemente su varita de sauco y dijo- Severus es tu turno
El profesor Snape solo se dignó a asentir, y siguió al viejo mago hacia su destino que se encontraba en las mazmorras. Cuando subieron las escalinatas, pudieron ver el horrible panorama de lo que estaba ocurriendo en Hogwarts, al llegar al piso principal se separaron, Severus debía ir a reunirse con los Mortifagos, y Dumbledore ir hacia la torre.
Cuando llegó a la torre, el lugar estaba desierto, así que se asomó en la terraza a divisar por última vez, aquel lugar que tanto amaba, pero unos pasos lo sacaron de sus pensamientos... era Draco, ya había llegado a completar su misión finalmente. Detrás del joven estaban seis de los seguidores del señor oscuro... Draco debía hacer su mejor actuación frente a sus supuestos aliados.
Al subir a la torre, abrió las puertas del salón de astronomía y visualizó la silueta de su director y maestro, a paso firme ingresó al lugar solo, aquel recinto estaba en penumbras y solo lo alumbraba la luz de la luna.
-Es una bella noche ¿no lo crees Draco? - le dijo con su típica voz serena
Draco no contestó, y como le había dicho Albus que lo hiciera, poco a poco fue levantando su varita apuntándolo. Ambos sabían que algunos Mortifagos estaban detrás de las puertas aguardando por el golpe final, y continuaron su ya ensayada charla.
-Draco. Hace años, conocí a un muchacho, que tomó todas las decisiones equivocadas. Por favor, déjame ayudarte-
-¡Yo no necesito su ayuda, tengo que hacer esto, tengo que matarlo... o él me matará!-
Albus le envió un guiño en señal para que lo hiciera de una vez por todas
-Expelliarmus- dijo Draco, con voz temblorosa y la varita de saúco se deslizó de las manos de Dumbledore cayendo al suelo.
Al ver un haz de luz azul que se vislumbraba por debajo de la puerta, los Mortifagos y Severus ingresaron de inmediato al lugar, creyendo que Draco había asesinado al viejo mago, pero para desgracia de tres de ellos, no había sido así. Cuando Dumbledore vio a Severus, le dio la señal de que terminara lo que Draco había comenzado.
-Severus, por favor- dijo Dumbledore, dado por terminada su parte del plan para hacerle creer a Voldemort que estaba ganando.
-Avada Kedavra- pronunció con enorme pena Snape. Los demás Mortifagos dieron vítores de felicidad al ver el fin de Dumbledore, y Draco estaba roto por dentro, aunque sabia lo que iba a ocurrir.
-¡LARGUENSE AHORA!- les ordenó Draco, mientras no quitaba la mirada de aquel cuerpo yacente y luchando porque las lágrimas no salieran de sus ojos.
-¿Y tú quien demonios te crees, pedazo de imbécil?- le rugió uno Alecto Carrow, haciendo que Draco la mirara directamente a los ojos con esa mirada imperturbable.
-¿Quién me creo? me creo alguien que está cansado, alguien que tuvo un día largo y el Mortifago preferido de Voldemort y si les ordeno que saquen su asquerosa y putrefacta presencia de aquí mismo lo hacen.
La oscuridad de sus ojos y la dureza de sus palabras hicieron retroceder involuntariamente a los tres Mortifagos presentes.
- Largo- volvió a decirles y ante esta orden, los tres salieron del lugar inmediatamente
al salir del lugar Severus quedó con Draco en el lugar aun recomponiéndose de lo sucedido.
Los pasillos de Hogwarts estaban hechos una batalla campal, los hechizos que lanzaban los miembros de la legión nocturna, la orden del fénix, aurores, profesores y otros estudiantes contra los Mortifagos que estaban en las instalaciones atacando a los inocentes, eran la imagen más visible en los corredores.
-¿Draco dónde está? me preocupa, no lo he visto hace horas- Le dijo Hermione, bastante asustada a Ron, mientras lanzaban hechizos
-Ni idea, seguramente está con Snape y el profesor Dumbledore, ya sabes que se traen algo entre manos, más les vale que lo que hagan nos ayude un poco
Mientras seguían lanzando escudos y demás hechizos para protegerse, la marca tenebrosa igual a la que había aparecido en los juegos mundiales de quidditch, estaba en el cielo nuevamente y los Mortifagos pararon su ataque y desaparecieron repentinamente, algo que les dio tranquilidad para ir a socorrer a los que se hallaban lastimados.
Draco apareció en el segundo piso en donde estaban todos ayudando a sus compañeros y Hermione al verlo bien se lanzó a abrazarlo, y él la estrecho fuertemente. Luna al ver a su primo en perfectas condiciones también fue hacia él a abrazarlo.
-¿ Severus y el profesor Dumbledore?- preguntó Luna recorriendo el lugar con la vista
-Tienen que ver esto- dijo pasandole a Hermione una carta
-¿Que es?
-Respuestas, creo que deben subir a la torre de astronomía, en la carta está el porqué de todo.
Al decir esto, todos salieron corriendo hacia el lugar, pero Draco alcanzó a detener a Hermione para decirle una última cosa antes de ir a la mansión, en donde Voldemort y los Mortifagos seguramente esperaban por él.
-Aun irás con Potter supongo
-Así es Draco, pero se cuidarme y cuidarlos a ellos.
-Eres más fuerte, valiente e inteligente de lo que pensé Hermione, 'por eso me enamoré de ti
-saldremos de esto muy pronto Draco, solo confía en las habilidades nuestras
- Sé que lo lograran, Te amo por favor vuelve a mi... con vida- terminó de decir Draco, y terminó con uno de los besos que contenían la mayor gama de sentimientos encontrados (amor, ternura, pasión, miedo, tristeza, necesidad, esperanza y añoranza)
-nuestra historia aún no termina Draco Malfoy, tú y yo aún tenemos que seguir escribiendo lo nuestro dentro de estos muros, es nuestra historia y solo nosotros decidimos que pasará- le dijo Hermione y se fue directo hacia la torre de astronomía a ver qué había pasado.
-No, aún no termina. Nos veremos pronto si sobrevivimos a esto pequeño ratón de biblioteca- Y con este último pensamiento Draco salió de Hogwarts.
Todos los magos, brujas y por supuesto las criaturas mágicas estaban presenciando el funeral de uno de los magos más poderos... Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore. La ceremonia, se llevó a cabo junto al lago negro, y fue precedida por un pequeño mago que daba la impresión de conocer al difunto bastante bien. Todos los presentes estaban con un gran dolor de la perdida, y más aun en tiempos tan sombríos en los cuales lo que más necesitaban era de un protector.
Harry aun conservaba entre sus manos la carta que había dejado escrita Dumbledore, en donde explicaba el porqué era importante para él morir a manos de Snape. El azabache subió la mirada y alzó a divisar por ultima vez el fénix perteneciente al fallecido director.
-Dame una señal si es que todo esto mejorara algún día- dijo Harry, mirando aun hacia el cielo visualizando el ave, y como si fuera esa señal que tanto esperaba el fénix desapareció en llamas, y como si fuera la primera vez... Harry Potter tenia esperanza
Al dar las ultimas palabras, todo mundo se dispersó para retirarse, excepto Harry, Hermione y Ron.
-Es hora de empezar la busqueda, ya tenemos algo y son sus recuerdos. Ya no me puedo dar el lujo de perder más tiempo- Dijo Harry bastante seguro
-ey ey ey cálmate, ya sabes lo que dijo Dumbledore en la carta, debemos ser pacientes e ir despacio... lentos pero seguros- se pronunció Ron, levantándose de la silla en donde se encontraba
-Por favor Ron, ¿esperar a que? a que él se haga más fuerte... olvídalo
-Harry. supongo que Ron está en lo cierto, debemos tomarnos todo con calma, además no estás solo, nos tienes a nosotros... tienes a los chicos que en este mismo momento están arriesgando el pellejo allá en quien sabe donde- dijo Hermione, en su intento de calmar la insistencia de su amigo.
-Está bien, okey voy a esperar pero solo hasta la boda de tu hermano Ron, pero después de eso, comienzo a buscar
- De igual manera sabes que estás con nosotros Harry
-No Hermione, no los pondré en riesgo
-¿Y tu crees que nos convencerás? - le respondió Ron en tono burlesco
-¿No me los voy a quitar de encima?- les dijo mirando a su par de amigos con una sonrisa, ya sabia que eran hueso duro de roer.
-Nop- dijeron los dos al mismo tiempo
