Disclaimer: Todos los personajes y la historia en donde se desenvuelven, pertenecen a JK Rowling.

se me cae la cara de la vergüenza por no actualizar más seguido, pero la buena noticia es que ya me voy acercando al final :)


A Luna no

Tenían a Voldemort donde lo querían (creyéndose el rey del mundo). Los meses corrían con normalidad y el primero de agosto había llegado muy pronto para conveniencia de ellos. En los jardines de la madriguera se celebraba la fiesta de bodas de William y la bella Fleur. Todos los invitados gozaban de la celebración y por una vez en mucho tiempo querían olvidar que todo estaba de mal en peor.

- Hola Harry, buen disfraz - le dijo Luna al ver a Harry que, aunque se veía como un pelirojo que podría pasar por uno de los Weasley, la actitud y hasta el caminar del chico eran marca Potter.

-¿Soy tan obvio?

-Solo un poco, solo deja los nervios de lado

-No puedo, después de todo esto me iré

-Entonces te deseo mucha suerte, Harry

-¿Sabes algo de los chicos?

-Lo mismo que tú, la última vez que pude ver a mi primo fue antes de subir a la torre de astronomía... Temo por él, mis tíos y Theo. Están en la boca del lobo- dijo la rubia, derramando una pequeña lagrima de frustración

-Están bien, ya sabríamos algo si les hubiera ocurrido algo, créeme- dijo Harry, abrazando a su amiga

-Es lo mismo que dice mi padre, pero aun así tengo miedo

La conversación y toda la festividad se paró de repente al aparecer en medio del salón un patronus de con forma de un lince, y la voz de Kingsley se esparció por el lugar.

-El ministro ha muerto y los Mortifagos han tomado el ministerio. Ya vienen- Terminó de decir y luego desapareció. Todos formaron revuelo. Magos y brujas desaparecieron antes de que los atacaran.

-Es la señal que necesitamos- Les dijo Harry a sus dos amigos, y desaparecieron del lugar.

-Al fin, todo está encajando y más seguidores vienen a mi... Solo falta Potter, quiero que lo busquen y lo traigan vivo a mí

-Pero mi Lord, es como si se lo hubiera tragado la tierra, los dos hombres que envió a perseguirlo, no han vuelto, algo me dice que este Potter los atacó- dijo Dolohov con voz temblorosa.

-¿Y supones que me importa? quiero acabar con ese mocoso y para eso están ustedes. Tráiganlo con vida, quien lo haga se llevará una recompensa muy grata, y no solo la del ministerio, también de mi parte tendrán un lugar muy especial entre mis filas

-No somo sus elfos domésticos- Dijo una voz entre los presentes, al escuchar dicho enfrentamiento, todos se paralizaron porque no sabían que haría Voldemort al demente suicida que había dicho tal estupidez.

-¿Disculpa y tu quien te crees, maldita basura?- dijo Voldemort dirigiendo su mirada a Jugson, el cual ni se inmutó.

-Alguien que ya se cansó de que un asqueroso mestizo lo dominé. Asesinaste a toda mi familia y me cansé de todo esto

-¿está loco?- le susurró Lucius a Narsissa y su hijo

-Ganas no me faltan de hacer lo mismo- dijo también en voz baja Draco a Pansy

- Cállate, te va a oír- le reprochó la chica

-CRUCIO- Gritó a toda voz Voldemort y Jugson trató de no gritar, no quería hacerle ver ni una muestra de dolor al señor oscuro

-¿Eso es todo lo que tienes? mátame ya - Le dijo el rebelde, rodando los ojos como si no hubiera pasado nada.

-Avada Kedavra- pronunció sin más

- Y Voldy lo mató, enserio que ni para ser malo sirve, yo hubiera hecho algo peor... Da pena- dijo Blaise, recibiendo una mirada de reproche por parte de Pansy, Theo, Draco.

-Ignorenlo, tanto encierro y muertes le tostó el cerebro- dijo Draco en voz baja, mirando mal a su amigo.

-Está bien me callo ¿felices?

-si- dijeron todos a la vez y volvieron a dirigir su vista hacia Voldemort.

-Que decepción, no se puede confiar en nadie, asquerosos traidores. Cualquier otro caso de rebeldía por pequeño que sea, y lo pagarán, no les daré el gusto de morir, quedan advertidos. No es la primera ni la única vez que castigo a alguien psicológicamente, está vez ni siquiera cerrar sus mentes serán suficiente para lo que les haré- dijo Voldemort, caminando lentamente por el gran salón de los Malfoy.

Los presentes al oír este discurso se asustaron, pero aún más los infiltrados; algo les decía que sus torturas podían llegar a enloquecer a cualquier enemigo.

En la mansión todo continuaba lúgubre, las misiones se basaban en lo mismo casi siempre, exterminar muggles e impuros e ir en búsqueda de Potter y compañía. Draco en sus más preciados pensamientos rogaba porque no apareciesen y que Hermione aun estuviera viva, lo más seguro era que si lo estaba, pero entre las cosas que le preocupaban en ese momento estaba la revista de su tío, era preocupante el contenido de su revista, en donde defendían a Harry Potter.

-seguro lo matan- dijo Draco, viendo el ejemplar que la lechuza llevaba cada mañana y que él rápidamente agarraba y guardaba para que nadie más lo viera. En ese momento su madre entró a su habitación y se hizo a su lado.

- No le harán nada. Draco, tu padre ha hecho todo lo posible para que los Mortifagos nos los ataquen

-Pero madre ¿hace cuánto que no sabemos nada de ellos?

-deberías calmarte, cierra tu mente y si te sirve de algo yo iré a visitarlos y advertirle al demente de Xenophilius que deje de decir idioteces- le dijo Narcissa abrazando a su hijo.

Pero infortunadamente, a pesar de las insistencias de Narcissa Xenophilius continuó con sus publicaciones, ya que él afirmaba que las personas debían saber la verdad, y esa era que Harry Potter no era un criminal en fuga y que el ministerio estaba infestado de criminales. Y sin más que decir, la señora Malfoy se dio por vencida, rogando que no les pasara nada malo.

Como nada queda oculto para siempre, las publicaciones llegaron a oídos de Bellatrix Lestrange, y en conjunto con los demás Mortifagos trazaron un pequeño plan, para interceptar el tren que iba rumbo a Hogwarts y arrebatar a Luna, era para ellos el mejor castigo que podría tener Lovegood. Por supuesto, los Malfoy y los chicos estaban destrozados, casi no dormían ni comían ya que la ansiedad y el miedo los carcomía por dentro.

-Ya no soporto ni un minuto más de esto Theo, primero no sé nada de Hermione, segundo Lun creo que esto es una mierda- decía Draco

- ¿Y cómo crees que me siento yo? esto, es más mucho más de lo que puedo soportar- dijo Theo con lágrimas en sus ojos, porque si Draco estaba mal por Luna, Theo parecía un muerto en vida, debido a su falta de sueño, falta de apetito y tristeza.

-Si lo pensamos bien Luna estará aquí, secuestrada, pero será algo que podemos arreglar- le dijo el rubio a su amigo para animarlo, aunque sea un poco- deberías ir a descansar o leer algo. Te descubrí escribiendo algo, ve a despejar la mente Theo.

-Buen intento Draco, pero no tengo cabeza para nada... tengo lo nervios de punta ¿y si la matan?

-Ya deja de decir estupideces. Sí alguien levanta la varita hacia la loca de mi prima, será lo último que haga... Tienes mi palabra, la cuidaremos Theo.

-Gracias Draco. Yo también espero que Granger esté bien

-Lo está, ese pequeño ratón de biblioteca es bastante obstinada como para morir, yo temería más por la seguridad del Mortifago que se atreva a hacerle algo. Granger no necesita a un maldito héroe que la defienda. Te apuesto mil galeones a que en este momento le ha de estar pateando el trasero a un carroñero por defender a la comadreja y a cuatro ojos- dijo Draco, bastante orgulloso, convenciéndose de cada una de sus palabras.

Y lo previsto llegó. Los Mortifagos, llevaban a Luna hacia la mansión y en cuanto entraron la llevaron directo hacia una especie de prisión a prueba de magia que habían adecuado de la peor manera en el sótano de los Malfoy. Al ver los golpes que había recibido y el estado inconsciente en que la traían, Theo quiso ir a arrebatarla de los brazos de aquel Mortifago que la llevaba, pero Draco y Lucius inmediatamente lo detuvieron antes de cometiera alguna locura.

-Grábate esto en la cabeza Nott, ella estará a salvo, es mi sobrina ni loco la dejo morir- le dijo Lucius a Theo al oído para que nadie más escuchara y el débil castaño solo logró asentir.

- ¿Padre cuantos saben que Luna es familia? -Le preguntó el rubio bastante preocupado

-ninguno, me encargue de lanzar un obliviate a todos en cuanto Lovegood se negó a hacer parte de los Mortifagos, me tomó una eternidad, pero ante ellos Luna no es más que una rehén- dijo Lucius

-Vaya padre, que hábil

-prevenido más bien, deberías ir tomando nota del maestro, en este mundo no solo hay que saber hechizos sino como y cuando utilizarlos

-eso sonó tan Ravenclaw, padre

-Por poco voy allí, pero creo que es astucia la que domina en mi

-Je n'aurais pas pu dire mieux.

-Je sais

Al despertar, sintió que su cabeza le dolía fuertemente, y muy despacio se fue levantando del suelo frío que en el que se hallaba tirada. Tenía leves recuerdos de lo que había sucedido, solo recordaba que luchó con todas sus fuerzas para que no la llevaran, incluso recibiendo varios golpes.

-Al parecer no funcionó- dijo Luna para sí misma

-Una dulce jovencita como tú no debería estar aquí- se escuchó una débil voz de un anciano

-¡Señor Ollivander! ¿qué hace aquí? - ella se sorprendió al acercarse más y visualizar al vendedor de varitas que todos conocían.

-¿Luna tú también?- esta vez fue la voz de Dean Thomas la que resonó

-¿qué hacen aquí?¿dónde estamos?

-Ay pequeña, me tienen aquí desde hace ya un año, hace poco llegó el señor Thomas y posteriormente aquel duedecillo- dijo señalando a una esquina

-¿a quién le dice duendecillo, viejo atrevido?- le reprochó el duende Griphook

-Ya basta Gruñón... y si Luna, el asunto es ese, estamos aquí por diferentes motivos, y lo peor es que no hay escapatoria, por lo que hemos visto este asqueroso agujero es a prueba de magia... por cierto estamos en la mansión Malfoy- Dijo Dean, tirándose en el suelo nuevamente.

-¿Que? no puede ser, estoy segura que saldremos pronto- dijo Luna, acercándose a la reja que son dejaba ver unas escaleras para subir a la parte superior.

-Pero no temas, hasta el momento tu primo y el señor Nott nos han tratado muy bien, lastimosamente ellos no son los únicos guardias- le dijo el señor Ollivander

-Al menos los podré ver de nuevo- le contesto sin apartar la mirada de un punto fijo entre los escalones

No sabía cuántas horas llevaba presa, a veces se enfrascaba en conversaciones con el anciano y con Dean, pero luego regresaba el sepulcral silencio nuevamente. De repente la siempre cerrada puerta, se abrió dejando ver a sus dos personas favoritas, sintiendo por primera vez paz en mucho tiempo, y saltó a ellos con la esperanza de que no desaparecieran.

-Los extrañé mucho, por favor díganme que están bien-les dijo la chica envuelta en lágrimas

-Si Luna, no sabes el miedo que teníamos de que se hubieran propasado esos malditos- le dijo Draco

-No, estoy bien. Luche y luche, pero eran más que yo.

- Ya estás aquí, y aunque te tengan encerrada te cuidaremos hermosa, haremos lo que esté a nuestro alcance- le dijo Theo, volviendo a atraparla en sus brazos

-chicos los veo fatal ¿les han hecho algo? díganme la verdad

-Solo es el reflejo del miedo y la falta de sueño Moony ¿Sabes algo de Hermione y los otros? - le dijo Draco con voz desesperada

-Es como si se los hubiera tragado la tierra... pero están bien, desde que no los atrapen, todo irá de maravilla- le dijo Luna a su primo

-eso creo...- dijo el rubio con voz apagada

Los dos chicos, aprovecharon y sanaron las heridas de Luna y a escondidas les pasaron algunas frutas que habían tomado en secreto para que los cuatro prisioneros se alimentaran. Para no levantar sospechas, ambos salieron del lugar rápidamente.

- ¿Cuándo va a terminar esta tortura?

-Theo, sabíamos a que enfrentarnos no vengas con dramas. Si crees que nosotros la pasamos mal imagina a los que están huyendo y cargando un peso encima.