Disclaimer: Todos los personajes y la historia en donde se desenvuelven, pertenecen a JK Rowling.
Hola chicas, sé cuanto me demoré en actualizar, pero tuve tantas cosas que hacer que no me quedaba tiempo además de un bloqueo horrible, luego me surgió la idea de otra historia y la quise poner en marcha, pero esa si la quiero publicar ya completa... En fin, aquí les dejo los últimos tres capítulos de esta dulce historia. Mil gracias por sus lindos comentarios, espero que la disfruten así como yo disfruté escribiendola.
Besitos
Problemas en la mansión Malfoy
Las horas se convertían en meses y los meses en años. Draco y sus amigos, hacían hasta donde podían, para informar a la orden los movimientos de los mortifagos y del Lord sin ser atrapados, también hicieron hasta lo posible por cuidar de Luna y los otros prisioneros con ayuda de los padres que estaban también infiltrados.
Era una noche en la que Draco no tuvo que ir a una de las espantosas misiones de Voldemort, y aprovechó ese tiempo para acompañar a Luna, puesto que Theo sí tuvo que ir a acompañar a los Mortifagos. Era más de media noche y el calabozo como siempre despertaba una sensación de soledad y desasosiego.
Después de una amena charla con su primo y quedarse dormida en un cálido abrazo, un haz de luz hizo a Luna dar un brinco. El patronus de Hermione hizo una repentina aparición en medio del oscuro lugar.
— Draco, están tras nosotros, sí nos atrapan quiero que estén preparados— la voz de Hermione, finalmente desapareció junto con su patronus, dejando el lugar de nuevo a oscuras.
—¿A que se refiere con eso Draco?— preguntó Luna, un poco impactada.
Olivander, Dean y Griphook se acercaron a buscar respuestas en Draco, sentían que su salvación vendría pronto.
— Eso Luna, significa que si todo sale bien este reino de mierda se va a venir abajo... Ya tienen algunos Horrocruxes— Dijo Draco, dando un hondo suspiro el cual contenía miedo, ansiedad y expectativa.
—No temas Draco, ya verás como todo sale bien lo peor ya pasó— fueron las palabras de Luna, en su intento de rebajar el miedo de su primo.
—Eso espero Moony
—Deberias decirle a tu noviecita que sea más cuidadosa con sus patronus— rugió el duende. Draco siemplemente le lanzó una mirada fría y le contestó —Ella más que nadie sabe en que momentos me puede enviar información y yo a ella.— Terminó de decir Draco y salió del lugar.
Después de la repentina aparición del patronus de Hermione, Draco no volvió a saber más nada y eso lo preocupaba cada vez más, la idea inicial era que ellos se encargarían de recopilar los seis horrocruxes y los destruyeran, si los atrapaban seguramente los llevarían hacia voldemort y ahí unirían fuerzas para derrotarlo.
Pasaron algunas semanas y como si las súplicas de Draco hubiesen sido escuchadas, en la mansión de los Malfoy algo hizo sacudir la rutinaria pesadilla en que estaban sumergidos. Los carroñeros ingresaron por las inmensas puertas de roble, pero para sorpresa de los presentes en los que estaban incluidos los Malfoy y Bellatrix, estos no venían solos , ya que traían a rastras a un grupo de chicos, exactamente a tres, específicamente a ellos. Sí, eran Harry, Hermione y Ron. Draco no supo en ese momento que cara poner, no estaban listos como Hermione le había recomendado, estaba él solo con sus padres y su desquiciada tía, tenía que jugar bien sus cartas.
—Miren lo que encontramos— dijo Scabior, tomando fuertemente a Harry para que éste no se le escapara.
Draco observó y Potter tenía la cara deformada, lo que parecía ser una increíble jugada, seguramente de Hermione.
— chica lista— Pensó Draco, orgulloso de su novia.
—¿Son ellos?— preguntó Bellatrix, con un brillo casi demoníaco en sus ojos.
—Yo que voy a saber Bruja estúpida, por eso los traje. Más les vale que nos den la recompensa sí lo son— escupió uno de los carroñeros, recibiendo una mirada de odio de la mortifaga.
Bellatrix agarró a Harry de la camisa inquieta del rostro desfigurado de aquel muchacho. —¿qué te pasó?— preguntó con desagrado, como si estuviera viendo algo putrefacto, luego dirigió su mirada a Hermione —¿Acaso fuiste tú, linda? revisale la varita— Ordenó Bella a Greyback.
—Draco ven aquí— le ordenó a su sobrino, el cual reunió todas sus fuerzas para evitar lanzar a su tía contra la pared —Draco, querido ¿es él?— le preguntó la mujer, Draco rodó los ojos y fue hasta Harry, el rubio le brindó un leve y disimulado asentimiento de cabeza a Harry, en señal de que todo estaba controlado así no lo estuviera.
—No tengo idea— le respondió con simpleza
—¿Cómo que "no tienes idea"? ¡MIRALO BIEN!— le gritó, ya desesperada de la insolencia de Draco
—A mi hijo no lo grites, no seas idiota. Ya te dijo que no sabe— le dijo una furiosa Narcissa, Bellatrix decidió ignorarla, sabía que su hermana se volvía histerica si le tocaban un pelo a su hijo. Así que no insistió más.
En el momento en el que el hombre lobo iba a entregarle la varita de Hermione, Bellatrix se fijó en lo que llevaban los carroñeros, era la espada de Gryffindor, la que se suponía que estaría en su bóveda.
Draco, se perdió de lo que su tía estaba hablando con los sujetos, él solo tenía que planear algo rápido, pero no improvisado. Miró a su padre en busca de ayuda y este le guiñó un ojo, probablemente ya tenía algo entre manos, algo que lo tranquilizó momentáneamente.
—Bellatrix, ya deja de parlotear y lleva a los prisioneros a donde pertenecen, llamaremos a Voldemort— Le dijo Lucius, con toda la seguridad que pudo obtener de los nervios.
—Está bien. Llévense a estos dos, a mi déjenme a la chica... Quiero hablar con ella de mujer a mujer— En cuanto Bellatrix dijo eso, a seis personas en específico se les heló la sangre, sabían que de Bellatrix se podía esperar lo peor.
A Ron y a Harry, Colagusano los llevó directo al sótano y la mayor de las Black, agarró a Hermione fuertemente del brazo y la arrojó al suelo, acción que hizo reaccionar a Draco, pero su padre lo detuvo antes de que cometiera alguna locura. Estando la castaña en el piso, Bellatrix comenzó su interrogatorio.
Hermione, miró hacia Draco buscando ayuda, la cual ella sabía que no iba a llegar, en el rostro de Draco, se reflejaba el odio y tristeza que estaba sintiendo, la impotencia al saber que tendría que ver como su tia torturaba a la mujer que amaba, lo estaba ahogando.
Después de un tortuoso interrogatorio, Hermione quedó en el suelo, pues su cuerpo quedó débil de tantos crucios que tuvo que soportar. Draco no soportó verla ahí tirada tan débil, dirigió una mirada de odio a Bellatrix que estaba disfrutando maltratar no solo a Hermione sino también al duende que estaba en cautiverio.
—Desearía acabar con esa maldita, y que sintiera lo mismo que sus víctimas— Pensó Draco con la ira a flor de piel, y sus deseos fueron concedidos ya que en ese preciso momento Bellatrix, dejó su empeño en castigar al duende y se arrojó al suelo, sintiendo el peor dolor de su vida, era como si le clavaran mil cuchillos y a la vez la estuvieran incinerando. Los gritos eran de terror y llenaban todo el lugar. Draco por su parte disfrutaba del show.
Hermione aprovechó el estado de estupor de los mortifagos y los carroñeros a ver a Bellatrix gritando intensamente del dolor, para levantarse como pudo del suelo. Lucius le lanzó su propia varita disimuladamente y ésta con sorpresa la recibió, y con la mirada le agradeció. Ya estando de pie Hermione, rápidamente se acercó a Draco para detenerlo.
—Ya basta Draco, estaré bien— Le dijo la castaña al oído y rápidamente se alejó nuevamente de él.
Draco movió su cabeza afirmativamente, y dejó de torturar a su tí gritos de Bellatrix cesaron, y Greyback y los carroñeros al ver a Hermione de pie se lanzaron a ella, pero la aparición de Harry, Ron y los prisioneros, hicieron que comenzara un duelo en medio del gran salón de la mansión.
—¡YA BASTA!— resonó en todo el lugar la voz de Bellatrix
—Merlín, alguien que mate a esta perra— Pensó Draco, pero cuando dirigió su vista hacia Bellatrix, su corazón dejó de latir con normalidad, ya que tenía a Hermione con una navaja en su cuello — ahora sí la mató
— Sus varitas ¡Ahora mismo! o se muere la chica— Dijo Bellatrix amenazadoramente y con una sonrisa cínica , pero un sonidito extraño la hizo mirar hacia arriba, y en efecto aquel ruido venía del candelabro en el que estaba colgado (para sorpresa de todos, excepto de Lucius) Dobby, de repente el enorme candelabro cayó encima de Bellatrix, por suerte Hermione logró huir antes de que cayera en ella también.
Draco sostuvo a Hermione para que ella no cayera y aprovechando la pequeña lucha que estaba sucediendo nuevamente en el salón, se acercó a ella para darle un abrazo, ese abrazo que tanto anhelaba después de meses.
—¿los tienen?— le preguntó rápidamente en cuanto la soltó, ella solo le dijo levente que ya casi — En ese caso, nos veremos de nuevo Hermione— le dijo él para que huyera.
—Draco ¿vivirás?— le preguntó Hermione, con preocupación en su voz y tristeza en su rostro
—Por tí, cien años años más— le dijo y Hermione se separó de él nuevamente para unirse con Dobby
—cuidalas— le dijo a Harry en voz baja, tan baja que solo Harry entendió, y le aseguró que así sería, finalmente desaparecieron.
Bellatrix, antes de que huyeron lanzó su navaja hacia el punto en donde habían desaparecido los chicos junto con el elfo, el anciano y el duende, y dicho objeto también desapareció con ellos. Sí Draco, no hubiera sido fuerte se hubiese desmayado en ese mismo instante, ya que se imaginó lo peor, y ese pensamiento no lo iba a dejar en paz.
Como era de esperarse, los Malfoy fueron castigados por haber dejado escapar a los prisioneros, la familia solo esperaba que toda esa pesadilla terminara. Los tres integrantes, fueron torturados por los siguientes días, después de la pequeña batalla en la mansión.
Lucius, llegaba a la gran alcoba en donde él, su hijo y su esposa se refugiaban para no ver a los Mortifagos, recorrer los pasillos día y noche.
—Es increible que seamos prisioneros en nuestra propia casa, y peor ser torturados— habló Narcissa, cuando vio entrar a su esposo al cuarto.
—Lo que tienen es clemencia, ya nos hubieran asesinado si supieran que somos traidores— dijo Draco, en un suspiro mientras miraba las gotas que se deslizaban por los enormes ventanales.
—Hablen más bajo, nos pueden escuchar... Hay dos Mortifagos vigilando la puerta— Dijo Lucius, mientras se sostenía el abdomen, aun con secuelas del cruciatus.
—Insonoriza la habitación, asi como lo haces conmigo siempre— le respondió Draco, con una leve sonrisa.
—Le obsequié mi varita a Granger, genio.
—A propósito hijo ¿Te han vuelto ha llegar patronus o cartas de ella?— preguntó Narcissa, esperando recibir una buena noticia.
Draco simplemente nego, y se apartó de la ventana para sentarse en la cama de sus padres —Solo me avisó una vez que Luna y Thomas habían regresado a Hogwarts, es increíble lo temerarios que son.
—Luna es igual a mi hermana, son testarudas, su curiosidad siempre las lleva a lugares trágicos, por suerte ya nos está en el sótano.
—Lucius querido, tu también eres igual, te recuerdo que tu fuiste el que nos metió en todo esto, con tus estupideces de la pureza a la sangre.
—¿Si? ¿y quien me siguió?— se levantó Lucius, no tenia la intención de perder en el pequeño enfrentamiento con su esposa.
—No iba a permitir que mi esposo, estuviera solo y peor con ese demente— le reprochó con tranquilidad en su voz.
—Si, pero no los obligue a seguirme
— En teoría si, no teníamos más opción desde que le entregaste mi mansión como cuartel, ahora este lugar está llena de gente corriente y mortifagos apestosos
—Narcissa Malfoy, no es mi culpa— le reprochó ofendido
— Lucius Malfoy, arregla esto— le contesto imitándolo — Y más te vale que sea pronto, ya no quiero compartir nuestra habitación con Draco.
éste ultimo, se ofendió pero a la vez se le hizo gracioso, "las peleas" de sus padres, eran cómicas.
— Tranquilos, cuando acabe todo esto, les dejo su dichoso cuarto para que hagan sus cosas... más les vale que me den un hermano— Les dijo bromeando, logrando que sus padres se pusieran como un par de tomates.
— Draco, eso no se lo dices a tus padres, ten más pudor— le dijo su madre aun avergonzada.
— Oigan, no insonorizamos la habitación. Que vergüenza— mencionó Lucius, y los tres estallaron en carcajadas, las primeras risas en mucho tiempo.
Se suponía que era primavera, se suponía, porque la esplendidez de la que era representante esta maravillosa época del año no se notaba para nada. Todo el entorno era opacado por un tono grisáceo que auguraba muerte por doquier.
Harry Potter y sus amigos ya estaban listos para ir a Hogwarts, para destruir los Horrocruxes; desgraciadamente hasta el momento solo habían destruido uno solo (el guardapelo) puesto que la espada se la habían dado a Griphook, a cambio de información para ingresar al banco mágico por la copa de Hufflepuff, y Ron le sugirió a Harry usar los colmillos del basilisco, además de que uno de los horrocruxes, estaba en el castillo, para ser más específicos, la diadema de Rowena Ravenclaw.
Para ingresar al castillo, tuvieron que pasar por una entrada secreta que habia en el bar del hermano de Dumbledore.
Al entrar todos los estudiantes aplaudieron el regreso de Harry Potter y sus dos amigos. Harry después de safarse de la multitud sintió que alguien se le abalanzaba encima, cuando pudo enfocar su visión, logró ver a la única chica a la cual añoró en toda su odisea, Pansy lo miró con sus ojos verdes empañados en lágrimas.
— Te eché de menos, pequeño idiota— le dijo Pansy, y volvió a abrazarlo fuertemente, tenia miedo de que si lo soltaba volviera a marcharse.
— Te lo prometí, te prometí que volvería— le contestó aferrándose a la chica, pero el abrazo se terminó cuando alguien detras de ellos carraspeo esperando a que se fijaran en él
— Lamento dañarles el lindo encuentro, pero los Carrows en este momento ya han de estar enterados de todo— Dijo Blaise
— Creí que estarían con los Mortifagos— dijo Ron al ver a Blaise y a Pansy
— Nos quieren aquí, también estan Crabble y Goyle...
— Draco ¿como está él?— interrumpió Hermione a Pansy
— Draco está cautivo en la mansión, y Theo esta en su lugar en las filas de los Mortifagos junto con su padre, no la están pasando bien, si quieres saber la verdad—Le dijo Pansy cabizbaja y Hermione se le partió el alma en ese instante.
— Antes de que nos atrapen quiero que busquen algo por cielo y tierra
—¿Que cosa Harry?— preguntó Luna amablemente
—No tengo idea, lo único que sé, es que es un objeto valioso para Ravenclaw, debo destruirlo, es uno de los Horrocruxes.
—Nuestra casa tiene muchas cosas valiosas, ¿podrías ser más especifico?— le preguntó Grant
—En mis visiones vi algo parecido a una joya, como una corona
—No es una corona, es la diadema de Rowena— dijo Luna
—¿Saben donde está?— Preguntó Harry emocionado.
—No, pero tal vez la dama gris te pueda ayudar— le sugirió otro Ravenclaw
—Yo te ayudo con ella Harry— Dijo Luna con una sonrisa.
