Disclaimer: Todos los personajes y la historia en donde se desenvuelven, pertenecen a JK Rowling.
BATALLA EN HOGWARTS
En cuanto salieron por las puertas hacia la entrada principal, Los Carrow junto con algunos Mortifagos los estaban esperando afuera. Harry, estaba preocupado, si bien confiaba en las habilidades que sus amigos y compañeros habían adquirido gracias a Dumbledore, en la Legión Nocturna, temía que esos despiadados los lastimaran o peor aun los asesinaran.
— Vaya ¿que tenemos aquí?Harry Potter— dijo Alecto, acercándose al chico con la intención de intimidarlo, algo que por supuesto no logró
— Si, verás es que se me antojo regresar al la escuela, disculpa mi demora, tuve un pequeño contratiempo ¿donde está mi horario?— le contestó Harry, haciendo que a la mujer le hirviera la sangre por el atrevimiento que éste estaba teniendo con ella, y le lanzó una sonora cachetada.
— No te pases de listo maldito mocoso, ya verás cuando Severus se entere.
— ¿Eso quiere decir que no me darán mi horario?. ¡Demonios! olvide traer el baúl y comprar una lechuza... ¿No te han contado? murió Hedwig— Le dijo Harry, estaba matando tiempo, necesitaba que algún profesor decente se presentara antes de que empezara un duelo.
— ¿De que demonios estás hablando? ja, ya se te tostó el cerebro— le pregunto la confundida mujer haciendo reír a los Mortifagos que estaban con ella.
— ¿Que está haciendo Harry?— le preguntó Hermione a Ron al oído
— Ni idea, pero me gusta — le contestó el pelirrojo entre risas.
La discusión que se estaba dando en los pasillos, llamó la atención de Mcgonagall, la cual al ver a todos los estudiantes reunidos le llamó la atención. Cuando los estudiantes la vieron, le dieron espacio para que pasara, y finalmente logró ver a Harry, el rostro de la profesora se iluminó, la esperanza había regresado. Harry y Alecto al igual que todos, dirigieron su mirada a la maestra.
— Bienvenido a casa Potter— Le dijo Mcgonagall a Harry con una maternal sonrisa
— ¿como se atreve? vaya a dar sus clases vieja bruja— le gritó Carrow a Mcgonagall.
— ¡desmaius!— se escuchó al final del pasillo y la bruja Alecto cayó al piso, los Mortifagos se agacharon a socorrerla y todos enfocaron su mirada hacia la entrada del colegio, por donde venían entrando los miembros de la Orden del Fenix.
— En nombre de la Orden del Fenix, nos disculpamos con los honorables miembros de la Legión Nocturna, por apenas llegar, pero apenas nos llegó un caballo a avisarnos— Les dijo Arthur Weasley, acercándose a los chicos.
Harry miró a Ginny y le brindó una sonrisa de agradecimiento, y ella asintió mientras se aferraba del brazo de Blaise.
— Llegan a tiempo para ser acabados y asesinados— le dijo Amycus, el hermano de Alecto, posterior a eso le lanzó un hechizo que el señor Weasley logró esquivar. Sin darse cuenta comenzó el enfrentamiento en el vestíbulo del castillo.
Poco a poco, el castillo se fue llenando de Mortifagos salidos de la nada. Severus desde su despacho supo que la hora y el ultimo paso había llegado, miró hacia el cuadrofde Dumbledore, buscando un ultimo consejo.
La pintura, dedujo la mirada de Snape y habló —Siempre he visto valentía en ti, Severus. Me sorprende que el sombrero te haya dejado en Sytherin.
—¿Que hago?— Dijo Snape dando la vuelta, mirando hacia la puerta.
—Tienes dos opciones, hacer lo correcto o hacer lo que si es verdaderamente lo correcto— le habló el viejo en el retrato
—¿Le he dicho que nunca le he entendido ni una sola palabra?— le dijo arrastrando las palabras.
—¿Podrías hacer algo por mi?— continuó el anciano, y Severus se giro a ver que quería — Cuida de mis estudiantes, cada uno de ellos tienen magia, y no me refiero a la magia de hechizos y encantamientos... me refiero a la que hay en el alma y en el corazón de cada uno de ellos— Terminó de decir el retrato y tomó de nuevo su posición. Severus sin más nada que decir, salió de la oficina.
Al bajar, notó que la escuela se había convertido en un campo de batalla.
—Severus, haz algo— le dijo uno de los mortifagos
—Sí, en efecto haré algo— contestó calmadamente, el Mortifago sonrió pero esta sonrisa se desvaneció cuando Snape puso su varita en su pecho —Avada Kedavra— pronunció lentamente y el Mortifago cayó al suelo.
—Yo le hubiese puesto un poquito más de drama, pero es cuestión de gustos— Le dijo Ron, ya que había sido al parecer el único que lo había notado.
—Callate Weasley, si paralizas al menos siete Mortifagos, le doy diez puntos a tu casa.
—Seran veinte— dijo Ron crujiendo los dedos.
—seis—
—Siete, no voy a dejar que mi novia me gane— le dijo Harry a Pansy, mientras iban dejando inconscientes a varios mortifagos por el camino
—creo que diez— Dijo Pansy cuando lanzó un potente hechizo a un grupo de estos, cuando se venian acercando.
—¿Quieren dejar de contar Mortifagos aturdidos? Harry, debemos ir por la diadema— gritó Hermione, mientras lanzaba hechizos.
—No puedo, nos tienen rodeados— le contestó el muchacho
—Nosotras nos encargamos, Hermione ¿vamos?— le dijo Tonks que se acercaba con Luna.
—Genial chicas ¿por donde comenzamos?
—Les presentaré a alguien que tal vez sabe, por cierto Hermione ¿sabes algo de nuestro primo?— le preguntó Luna con preocupación en su voz.
—Pansy dijo que estaba secuestrado en la mansión...
—A mi primo nadie lo retiene en contra de su voluntad— dijo Tonks, visiblemente enfadada y por visiblemente, es literal ya que su cabello se tornó más rojo que el de los Weasley —yo me encargo de Draco con otros Aurores, ustedes encárguense del resto, necesitamos manos extras.— Y con esto ultimo, la chica desapareció dejando a Luna y a Hermione solas.
— Vamos a mi torre Herms, debemos buscar a Helena— le dijo Luna y ambas se fueron corriendo hacia la torre Ravenclaw.
—Que suerte tiene Draco, de tener dos primas que lo adoran— dijo Hermione, agradecida de que Tonks fue a salvarlo a él y a sus padres.
—Desde que ella se enteró que Draco es su primo, hace años, lo ve como un hermanito menor, aunque a Draco no le gusta que sea tan cariñosa, sabes como es mi tonto primo, según él "Tonks lo trata como si tuviera tres años" jajaja
—Tonks es increíble
—Si, le agradezco que haya sacado a mi padre de Azkaban donde lo tuvieron cautivo— Le comentó Luna, Hermione se conmovió por lo malo que le estaba pasando a todo mundo a causa de Voldemort.
Cuando las chicas llegaron a la torre, subieron hacia una hermosa terraza, por el lugar vagaba el fantasma, el espectro sintió la presencia de las chicas y dirigió su mirada a ellas.
—Hola Luna¿Puedo ser de ayuda para ti y tu amiga?— les preguntó
—En realidad si, verás... necesitamos la diadema de tu madre— Le dijo Luna cautelosamente
—No lo creo linda, además no se donde está— le dijo la fantasmal figura y se dio la vuelta para marcharse
—Se lo importante que es esa diadema, ahora lo recuerdo. Tu padre Salazar, se la dio a tu madre, como una promesa y ella la conservó hasta que...— Hermione no pudo proseguir
—Hasta que yo se la robé— dijo Helena, soltando una falsa risa— No temas decirlo, fui igual que mi padre, la abandoné cuando más me necesitaba, para seguir mis instintos egoístas.
—Todos cometemos errores, pero ahora ese objeto maldito debe ser destruido... Si lo ves de ésta forma puede llegar a ser un símbolo de redención— Le dijo Hermione, con la intención de convencerla.
—Es triste que un objeto que se supone que era una promesa de amor puro, se haya convertido en un instrumento de magia negra— Mencionó la joven fantasma mientras miraba nuevamente al par de chicas, enfocando más su mirada en Hermione — La diadema está en donde todos ocultan sus errores, no diré nada más.
La figura de Helena Ravenclaw, desapareció y las chicas inmediatamente supieron a que lugar se refería... La sala de los menesteres.
—Es increíble, que nos lo haya dicho, si te soy honesta creí que no lo iba a hacer— dijo Hermione, realmente sorprendida.
—Con temor a equivocarme, te puedo asegurar que vio a su madre reflejada en ti, aunque no lo creas tienes más parecido a Rowena de lo que podrías imaginar— Le dijo Luna a su amiga.
Al llegar al séptimo piso, sus ojos le brindaron la mejor imagen de su vida. Ahí estaba él, Draco sano y salvo, y sin pensarlo dos veces se lanzó a él.
Cuando Draco, sintió los brazos de Hermione alrededor de su cuerpo, su corazón dio un vuelco; la había echado de menos y finalmente la podía abrazar sin temor a ser descubiertos.
—Si sobreviviste— le dijo Hermione entre lagrimas
—¿Acaso lo dudabas, pequeño ratón de biblioteca?— Le dijo él, con su típica sonrisa de lado
—Solo estaba angustiada, dime que no te volverás a separar de mi
—Lo intentaré, linda
—ow que tiernos ¿pero ya encontraron la diadema?— los interrumpió Tonks, que aun estaba ahí y por lo visto se estaba riendo.
—Está justo en la sala de los menesteres— Le dijo Hermione
—¿Que te dije Nymphadora? ya la había visto cuando venia a reparar ese tonto trasto— Le dijo Draco a su prima.
—Me vuelves a decir Nymphadora y te convierto en hurón, mocoso— Le dijo la chica, logrando de que Draco se asustara e ingresara al lugar que previamente ya habían hecho aparecer.
Minutos más tarde dieron con el horrocrux que tan solo tocarlo les daba escalofríos, pero llegaron a la interrogante ¿como la iban a destruir?
—La idea inicial, era bajar a la cámara secreta. Así queeee ¿quien baja por un colmillo? — preguntó Hermione con una tierna sonrisa, y los presentes retrocedieron ante la propuesta.
—Esta bien bajamos todos— Dijo la chica rodando los ojos —manada de gallinas
—Lo siento— contestó Tonks avergonzada
cuando ya estaban acercándose al baño vieron salir a Ron con una linda chica y en las manos de ellos estaban los colmillos, habían bajado por ellos.
—Ho... hola chicos, eh veo que tienen la diadema— dijo Ron, escandalosamente sonrojado y rascándose el cuello, al ver a Hermione con la corona en sus manos.
—Vaya vaya, Weasley ya tienes novia— mencionó Draco, tratando de no reírse ahí mismo al ver a Weasley con Astoria
—Ya callate, Malfoy. Fui con Weasley por los colmillos de basilisco, los dos ya destruimos la copa de Hufflepuff— contestó la chica.
—Excelente, ya solo queda la diadema y la serpiente— Dijo Hermione, bastante emocionada. Sin esperar más destruyeron la diadema de Ravenclaw con uno de los colmillos.
Después de destruir el elemento, fueron a buscar a Harry o a los demás, pero a medida en que avanzaban el panorama era cada vez más desalentador. Muertes por doquier, encada pasillo estaban los cuerpos inertes de aquellos que eran sus amigos y compañeros.
Draco, mientras avanzaba no retiraba la mirada de aquellos cuerpos tirados, y su caminar se hizo más lento, pues su mirada se enfocaba más en las muertes a su alrededor, y aunque estuvo todos esos meses al lado de Voldemort y observó asesinato tras asesinato y las torturas eran el pan de cada día, aun le daba nauseas ver gente inocente muriendo; de pronto Malfoy se sintió mareado y sentía un nudo en el estomago... la culpa estaba emergiendo nuevamente. Hermione vio que Draco se estaba quedando atrás, con la mirada perdida en los cadáveres que habían en todo el lugar, así que decidió ir hacia él.
—No es tu culpa, Draco. El único culpable de todo esto, está afuera haciendo de las suyas, y en nuestro deber a detenerlo a como de lugar... y tu sabes a que me refiero con "a como de lugar"—Le dijo Hermione, con un tono neutro, quería apartar cualquier temor que estuviera atormentando al rubio.
—Pero, no se como voy a volver a dormir después de ver todo esto— esas palabras salieron de su boca casi por inercia.
—Siendo así, cuidaré cada uno de tus sueños, Draco— Le dijo Hermione, con su dulce sonrisa. Este gesto logro tranquilizar un poco a Draco, y continuaron su recorrido.
Al bajar al primer piso, afortunadamente divisaron a Nott, quien se hallaba mal herido, al parecer un hechizo le había dado y una de las enfermeras lo estaba intentando curar.
—¡THEO!— gritó Luna, al verlo en ese estado —¿que te pasó?
A Theo se le iluminó el rostro al ver a Luna después de tanto tiempo — Estoy bien, linda— le dijo y la beso y abrazó mostrando lo mucho que la había echado de menos— lo que me pase a mi no se compara con lo que le va a pasar a Potter, ese idiota... hasta Pansy está en un estado de crisis, no lo se, no le entendí bien, solo le entendí que Harry fue a buscar a Voldemort al bosque prohibido— Terminó de decir el chico con cierto reproche.
Draco se hizo a la altura de su amigo y le ayudó a la enfermera a curarlo — ¿por que hizo eso?— preguntó, mientras continuaba echándole un liquido celeste a su amigo —Creo que necesita díctamo— le pidió a la enfermera.
—No lo sé pero...— Theo no pudo continuar ya que Ron y Hermione, salieron disparados como un rayo, y por lo que se creía dirigiéndose hacia el bosque tenebroso.
—petrificus totalus— Afortunadamente Luna y Draco reaccionaron antes de que los dos chicos, cruzaran el lumbral de la salida.
—Creí, que ya no pensábamos igual, Dragón— le dijo Luna a su primo
—Hay cosas que son inherentes, Moony— le respondió Draco, con una tierna sonrisa. Para Theo y Astoria que estaban viéndolo todo, les sorprendió el tremendo parecido que tenia ese par.
— Vaya vaya vaya... Que tenemos aquí— Draco se agachó a la altura del par de chicos que estaban petrificados en el suelo.
—Lo siento mucho chicos, pero esto es algo que Harry debe afrontar solo, y desde el principio lo sabían... lo sabíamos— mencionó Luna en la misma poción en la que estaba su primo.
—finite incantatem— Pronunció Draco, poniéndose nuevamente de pie
—¿NO LO ENTIENDEN? es Harry, nuestro amigo— Dijo Ron ya despetrificado
—Bien dicho "amigo", no su mascota. Potter es un adulto que tiene que asumir su desgraciado destino, y así ustedes dos...— Draco, no siguió hablando, ya que se vio interrumpido por una algarabía que se formaba a las afueras del castillo. Todos se miraron entre sí, sin saber que ocurría, así que decidieron salir a ver, todos excepto Theo que aun estaba siendo atendiéndolo por la enfermera.
Al salir pudieron ver con más claridad lo que estaba ocurriendo, y lo que vieron los dejó de una sola pieza. Harry Potter, yacía en los brazos de Hagrid... Muerto. Voldemort estaba disfrutando su victoria.
—Harry— susurró Hermione entre lagrimas.
Draco, se dejó llevar y cautelosamente centró su mirada en Harry, Hermione al ver que Draco involuntariamente se estaba acercando más de la cuenta, lo tomo de la muñeca.
—Draco, amor es peligroso
—No está muerto— dijo más para si mismo, pero Hermione alcanzó a oírlo
—Draco se que es irreal, pero hay cosas que debemos aceptar... aunque duela, pero no te culpo si tan solo hubiera llegado tiempo...— Draco, no dijo más nada y abrazó a Hermione.
Estaban tan aturdidos con lo que sucedía que no se dieron cuenta que Neville longbotton, aquel chico tímido, se enfrentaba al mismísimo Lord Voldemord frente a todos.
—No importa que Harry se haya ido. La gente muere todos los días. Amigos de la familia. Sí, incluso perdimos a Harry hoy. Él todavía está con nosotros, aquí. También todos los que están muertos ... no, no murieron en vano. Pero tú sí lo harás. ¡Porque estás equivocado! ¡El corazón de Harry sigue latiendo! ¡Por todos nosotros! ¡No se ha terminado!— Terminó de decir Longbotton, dejándolos aun más sorprendidos de lo que estaban
—literal está latiendo— pensó Draco, su mirada se enfocó en sus padres, lo cuales estaban al frente, dentro del batallón de Voldemort.
Cuando sus padres lo vieron le hicieron una señal para que se acercara, él estaba dudando si hacerlo o no, así que miró a Hermione en búsqueda de apoyo, ella solo asintió; en el fondo Hermione sabia que Draco debía poner a sus padres dentro de sus prioridades, despues miró a Luna, y esta solo le dijo que no y agachó la mirada. Y de nuevo se hallaba indeciso, así que siguiendo su corazonada, antes de acercarse a sus padres, prefirió decirle una ultima cosa al monstruo que había acabado con su tranquilidad los últimos meses y al cual odiaba como a nadie.
—Longbotton tiene razón, morirás y lo disfrutare como no lo imaginas Tom— le pronunció Draco a Voldemort, en voz baja con toda la seguridad que pudo exteriorizar.
—Espero que lo disfrutes, como yo lo hice a jugar con tu mente por haberte metido con la sangre sucia, Draco— escupió esto ultimo. Draco no necesito saber más para entenderlo todo. Y se alejó para estar con sus padres.
—Hijo de perra— Pensó Draco.
—¿Que te dijo?— le preguntó su madre, bastante preocupada.
—Solo buenos deseos, salen de esa alma tan pura—le contestó Draco, sarcásticamente con su típica sonrisa de lado.
—La felcidad no le va a durar mucho— le contestó ella, a lo que Draco supuso que no estaba errado y Harry Potter estaba vivo.
Voldemort, sin hacerse esperar más decidió acercarse hacia el lugar donde se concentraban los alumnos, maestros, padres y aurores, para continuar la batalla, pero antes de que pudiera hacer algun movimiento, Harry saltó de los brazos de Hagrid, dejando a todos completamente sorprendidos.
Draco, sin esperar más, salió corriendo hacia donde estaba Hermione, pero antes decidió lanzar su varita a Harry quien se hallaba obviamente desarmado.
Cuando estuvo de nuevo al lado de Hermione, la abrazó como si su vida dependiera de ella.
—tenias razón, estaba con vida— le dijo la castaña aferrándose aun más a él
—¿Dudas de mis poderes deductivos? Además, que Potter como actor da pena, estaba respirando, se veía de lejos—le dijo Draco, aun sin querer soltarla.
Sentían que el mundo se estaba yendo de cabeza, pero nada importaba ya, solo querían estar ellos dos unidos, aferrados con miedo a que si se alejaban, seria para siempre. dirigieron su vista hacia lo que estaba sucediendo a su alrededor. Draco vio como sus padres les asentían queriendo decir "nos vemos luego" y desaparecían del lugar, sus compañeros luchado contra unos débiles Mortifagos y Potter... ¿Luchando contra Voldemort? eso si era un espectáculo digno de observar, tanto que todo mundo paró, para mirar quien seria el vencedor de esa lucha.
Voldemort lanzó un Avada Kedabra a Harry, pero en el momento en que lo hizo su varita se salió de control y Harry aprovechó para lanzar un escudo, lo que hizo que la maldición rebotara y Voldemort muriera finalmente.
Todo pasó tan rápido que apenas los Mortifagos que quedaban pudieron reaccionar, pero para desgracia de ellos, los aurores ya estaban presentes y no pudieron hacer nada, solo bajar las varitas y rendirse ante todo... Voldemort había caído y con él su dominación y terror. Nuevamente todo empezaba a brillar.
—Lo disfruté como nunca— Pensó Draco, y probablemente muchos de los presentes.
