Wind y Ralph caminaban por el pasillo que los conducía a su salón, iban hechos una furia, el piso de madera crujía bajo los atronadores pasos que daban, la rabia se les escapaba por los poros y aunque Wind no lo sabía, aquellos sentimientos negativos estaban comenzando a afectar al hada que llevaba en el bolsillo. Por fortuna no de una forma negativa, la energía despedida estaba actuando como un estimulante y ayudando a la pequeña criatura a recuperar la conciencia.

Finalmente los dos muchachos abrieron la puerta y entraron a clases sin saludar a nadie ni mirar a su alrededor, no estaban de humor para mostrarse educados. Si hubiera sido por ellos, le habrían ladrado a la primera persona que se les pusiera al frente, pero no contaban con que la maestra los regañaría.

—¡Ralph Wind! ¡Pero qué maneras son esas! ¡Al menos deberían saludar ya que llegaron tarde! Por favor muestren más respeto, sobre todo ahora que tendrán a una compañera tan ilustre en la clase.

Los chicos se detuvieron sorprendidos por esto último ¿Compañera ilustre? ¿A qué se refería? Se voltearon a ver y quedaron mudos de la impresión, no se dieron cuenta cuando entraron pero junto a la profesora había una hermosa muchacha, era alta, delgada y con una presencia elegante, su cabello era rubio cual hilos de oro que colgaban de su cabeza, su rostro era blanco (De un blanco saludable, no como el horrible color de Vaati) con mejillas rosadas, su piel era como porcelana y sus dulces labios pequeños y redondos como si se tratara de una fresa. No tardaron en reconocerla, la persona que estaba frente a ellos era ni más ni menos que la ilustre princesa de Hyrule, la princesa Zelda.

—Bueno que esperan ¡Saluden! –Gritó la profesora ya perdiendo la paciencia.

Los chicos reaccionaron de un brinco y saludaron de la forma más cortés que pudieron, Wind hizo una sencilla reverencia sin demasiada gracia, mientras que Ralph se arrodilló frente a ella y le besó la mano sonriendo de forma zalamera. Su amigo lo consideró algo exagerado, pero esa era la forma en la que el padre arribista de Ralph le había dicho que debía saludar a la gente noble para ganar sus favores y ascender en el poder.

La princesa se mostró algo incómoda, ese tipo de saludo era habitual para ella, pero el comportamiento exagerado no. De todos modos no duró mucho, porque luego los dos chicos se fueron a sentar en sus respectivos puestos prestando atención a lo que la maestra quería decir.

—Continuando con lo que estábamos antes de que fuéramos interrumpidos, les estaba diciendo que la ilustre princesa Zelda será su compañera de clases todo este año. Por favor trátenla con respeto, cordialidad y mantengan su educación. Recuerden que su madre fue la que fundó esta escuela, así que demuestren que todo lo que me he esmerado en enseñarles les ha servido de algo. Bueno querida —dijo dirigiéndose hacia la princesa–, busca algún puesto que te acomode, hay bastante espacio libre.

En verdad había mucho espacio libre, la escuela que habían construido era más grande de lo que en realidad se necesitaba en un pueblito como Ordon, las salas eran espaciosas y tenían capacidad para 30 personas, pero ninguno de los cursos superaba los 15 alumnos todavía, cosa que se esperaba cambiara en el futuro. En esta clase en particular, contando ahora a Zelda, tenía 12 alumnos.

La princesa observó a sus compañeros un momento hasta que sus ojos se posaron de pronto en una muchacha que se le hizo muy familiar. Era morena y tenía el cabello rojo, los ojos alargados y un aspecto bastante sensual, el cual estaba resaltado por su atuendo. Vestía el traje típico de las gerudo, las guerreras del desierto, unos pantalones sueltos recogidos en los tobillos y una especie de blusa corta que dejaba al descubierto su ombligo, con un escote muy insinuante.

La chica además tenía un par de pulseras doradas, una en cada mano y en su cuello una gargantilla también dorada, llevaba el cabello recogido en una cola bien alta que mantenía sujeto su larguísimo cabello rojo. La muchacha pareció reconocerla también y le mostró una sonrisa amable, la princesa no lo pensó dos veces, decidió sentarse junto a aquella vieja amiga que por azares del destino volvía a ver.

La primera clase del día era historia, un verdadero suplicio para la mayoría de los alumnos, era una hora y media completa escuchando a la señora hablar de batallas, de fechas, de reinas y reyes muertos hacía muchos años atrás. La mayoría no prestaba demasiada atención, al fin y al cabo la historia es sólo memoria, no hace falta entender nada, bastaban con estudiar dos días antes y sacar una nota medianamente decente.

Para la princesa en cambio, la historia era un tema apasionante, sobre todo pensando que en el futuro ella misma pasaría a formar parte de ella, un privilegio propio de su condición de princesa, pero la verdad tampoco estaba prestando demasiada atención. En temas de historia iba muy adelantada, debido a su educación de la realeza, era necesario que supiera sobre dinastías, batallas y fechas relevantes. Como no estaba muy interesada en la clase, decidió conversar con aquella entrañable amiga con la que se había encontrado, hacía años que no la veía y tenían muchas cosas que contarse.

—Din, tiempo sin vernos.

—Sí princesa, mucho tiempo en verdad ¿Cuánto harán? ¿Unos 5 años?

—Más o menos, fue muy triste el día que te fuiste del palacio, en todos estos años me has hecho falta. Hablar contigo cara a cara no es lo mismo que hacerlo por cartas.

—No, no es lo mismo, a veces uno olvida contar ciertos detalles, o simplemente los oculta... Como tú hiciste ahora ¿Por qué no me dijiste que te venías a Ordon?

—Ji ji, era sorpresa, quería ver la cara que ibas a poner al verme entrar por la puerta, te puedo decir que valió la pena, jajajajaja.

—Shhhh, no te rías tan fuerte, la maestra nos va a pillar.

—Lo siento, no estoy acostumbrada a este tipo de educación en un salón de clases, yo siempre he tenido profesores particulares.

—Cierto, educación de princesa. Hablando de eso ¿Para qué viniste a Ordon? No me dirás que para asistir a la escuela, porque en el palacio seguro que tu educación es mucho mejor, además de contar con más comodidades y lujos. Todavía recuerdo el tiempo que pasé allí, fue increíble, de hecho luego me costó un poco acostumbrarme a la vida de plebeya. No me estoy quejando, la tía Telma es muy buena conmigo pero... Tú sabes, no puedes comparar una casa con un castillo.

—No se puede comparar una casa con un castillo, tienes razón, el mundo en la casa es mucho más grande, tienes la libertad de salir a donde quieras, nadie te vigila, es más acogedora, no tienes el peso del poder sobre tus hombros, ni eres blanco de la ambición de los nobles, no te rodea gente hipócrita que sólo busca tus favores y por sobre todo, rascarse el trasero sin que nadie lo note es mucho más fácil.

—jajajaj, Zelda, sigues siendo la misma bromista de siempre. —La princesa mostró una amplia y genuina sonrisa.

—Es la única forma de sobrellevar la pesada existencia que me tocó vivir.

—Y esto de venir a vivir a este pueblo ¿Son algo así como unas vacaciones?

—No exactamente, ojalá lo fueran —el rostro de la muchacha se ensombreció—Din, sólo porque eres mi amiga te voy a contar algo muy secreto, no se lo puedes decir a nadie ¿Entendido?

—Sí —contestó la peliroja algo preocupada.

—Resulta que desde hace un tiempo, he estado teniendo horribles pesadillas, sueños lúgubres sobre un gran mal que se extiende sobre todo el reino, pero en medio de toda la oscuridad que rodea al lugar, veo una hermosa luz verde que ahuyenta a las sombras y que proviene del bosque.

—Eso se parece a...

—Sí, así es como inicia la historia de la princesa Zelda que vivió hace cientos de años atrás, con un sueño lleno de oscuridad, pero que a la vez da una luz de esperanza. En la leyenda, poco tiempo después de que la princesa comenzara a tener aquellos sueños, un valeroso muchacho vestido de verde y seguido por un hada se presentó ante ella dispuesto a dar su vida por defenderla a ella y al reino. Ese muchacho luego, se convertiría en el legendario héroe del tiempo. Tal parece que la historia se repite, tengo sueños parecidos a los de esa historia, por lo tanto debería suponer que un valiente héroe vendrá a brindarme su apoyo y ayuda ¡Pero no tengo tiempo para esperarlo! Por eso me las arreglé para venir hasta acá, a Ordon que es el pueblo más cercano al bosque, encontraré a mi héroe destinado y juntos derrotaremos al mal.

—Ay Zelda, sigues siendo tan imprudente como siempre, eso no es nada bueno ¿Y cómo hiciste para que te permitieran venir hasta acá? ¿Me dirás que tus padres te dieron permiso?

—Bueno al principio no querían. La verdad no les conté el motivo real por el que quería venir aquí, le dije que deseaba conocer la vida de la gente humilde de los pueblos, para poder comprender a mi gente mejor y así convertirme en una buena gobernante de mayor. A algunos les pareció una idea razonable, pero otros dijeron que era peligroso y que no podría llevar una vida de princesa digna, que podrían hacerme daño y bla bla bla. Pero al final me salí con la mía, aunque todo debo agradecérselo a Impa, si no fuera por su apoyo y porque prometió que estaría a mi lado protegiéndome todo el tiempo jamás me habrían dejado venir.

—Sin duda lo hará, por lo que me dices en tus cartas tu guardiana es una mujer muy fuerte y muy confiable. Aunque no la veo por aquí.

—Conseguí que me dejara venir a la escuela sola, la verdad sería algo incómodo y vergonzoso estar en la sala de clases con mi nana, pero de todas formas no creo que me haya dejado sola, de seguro está por aquí en algún lugar cercano escondida vigilándome.

—Claro, sus habilidades de sheika, la gente esa tribu es experta en ocultarse en las sombras. De todos modos, aunque las posibilidades de que algo te pase aquí son mínimas, yo también puedo brindarte protección. —dijo Din echando un vistazo hacia su bolso del que sobresalían las puntas de unas espadas gemelas que guardaba allí.

—¿Sigues practicando con las espadas esas?

—Claro, la danza de las espadas es parte de la cultura gerudo, tal vez por mi condición de oráculo de las estaciones me ha tocado abandonar mi tierra y mi gente para servir aquí en los verdes prados de Hyrule, pero sigo manteniendo vivas mis raíces.

—Debes haber mejorado mucho con tus espadas en todos estos años, luego me tienes que mostrar tu baile —dijo la princesa con una sonrisa y una mirada de interés—. Oye, cambiando de tema, supongo que tú conoces bien a todos los chicos de la clase ¿Por qué no me hablas un poco de ellos?

—¿Hablarte de ellos? ¿Qué quieres saber exactamente?

—No sé, lo que sea, cualquier cosa que me pueda resultar útil, quiero mantener buenas relaciones con los demás.

—Um, bueno, si es por eso, creo que mejor empiezo hablándote de Vaati ¿Ves a ese extraño chico de allá atrás de piel blanca y ojos rojos? Él es Vaati, es la persona más complicada de la clase, no es que sea tan malo pero no le gusta relacionarse con los demás, háblale sólo lo estrictamente necesario y en lo posible no directamente. Si tienes algo que tratar con él, primero hazlo con alguno de sus dos amigos, Farone o Rumpel, son como sus intermediarios, si tratas directamente con él lo más probable es que te ignore o te conteste mal, depende de su humor. Además hay que tener cuidado con ese chico, es un mago oscuro.

—¿Un mago? Pero si Hyrule no es una tierra de magos, aquí los únicos que usan magia son los miembros de la familia real o aquellos que son bendecidos con la gracia de las hadas.

—Tal como dices, Vaati no es de Hyrule. No tenemos idea de donde proviene, él llegó a la clase recién el año pasado, de lo poco que sabemos de él es que vive en los bosques perdidos junto a su maestro Ezero. Creo que no tiene familia, los rumores dicen que su madre lo abandonó al nacer.

—Qué triste, no es de extrañar que sea tan complicado ¿Y qué me cuentas de sus amigos?

—Bueno, Rumpel es el chico moreno del sombrero puntiagudo que está por allá, de él no hay mucho que decir. Es muy callado, habla poco y vive tocando su violín, es todo un músico, vive por y para la música. Si le preguntas algo lo más probable es que te conteste con alguna bella tonada.

—Pues entonces hablar con él es tan imposible como hacerlo con Vaati.

—Si es necesario, él te dirigirá la palabra, no te preocupes. Es un buen chico, un poco raro tal vez pero un buen chico. De todos modos la más normal del trío es Farone, es la chica de pelo con el par de moñitos en la cabeza y vestido verde. Ella es muy alegre y parlanchina, pero no demasiado femenina, nunca la invites a comprar ropa o probar maquillaje, se aburrirá.Con ella es mejor salir a cazar insectos o a pescar, hasta a un partido de pelota aceptaría ir, ella además es la novia de Vaati.

—¿Es su novia?

—Bueno, casi novia. La verdad ambos niegan la relación, todavía no sabemos por qué. Se les ha visto tomados de la mano e incluso besándose, pero aun así insisten en que son sólo amigos, es algo complicado entenderlos. En fin, continuando ¿Ves a ese chico rubio de allá? Ese de la cara seria. Ese es Ingus, es todo un caballero, es muy amable y cortés, un encanto. Es el hijo del maestro de esgrima de Ordon. Estudia muy duro y aspira a ser un caballero de la guardia real, sería bueno que hicieras amistad con él, quizás en el futuro termine trabajando en tu castillo, si se llevan bien hasta podría hacer la vista gorda cuando quieras escaparte para dar tus paseos por la ciudadela.

—Suena bien, anotaré tu idea.

—Ahora hablemos de Malon, es la chica de cabello largo y castaño de por allá.

—¿Esa que se ve tan linda y amable?

—Sí, esa misma. Pero no te dejes engañar por su aspecto, Malon tiene carácter, pórtate bien cuando estés cerca de ella, su pasatiempo favorito es regañar a la gente, hasta ha regañado maestros ¿Puedes creerlo? Ella es la hija de Talon, el dueño del rancho LonLon. Adora a los animales, en especial a los caballos, canta muy bonito, casi tan bonito como Nayru y tiene una especie de rivalidad con Wind sobre quien es mejor jinete. De vez en cuando tendrás la oportunidad de presenciar una carrera entre esos dos, es muy emocionante. Y qué más, ah sí, ahora te hablaré de Nayru ya que la mencioné.

—A Nayru ya la conozco, me estoy quedando en su casa.

—¿En serio? Entonces también deberías conocer a Ralph.

—A él no tuve tiempo de conocerlo, llegué anoche cuando ellos ya dormían, hoy en la mañana al levantarme tuve tiempo de platicar un poco con Nayru quien me pareció de lo más agradable, Ralph tuvo que salir temprano, por eso no pude tratar con él.

—Ya veo, pues Ralph es ese chico de pelo negro vestido de azul, el que te saludó de forma ridícula hoy en la mañana. Él es el hijo del comerciante más rico de la ciudad y aspira a ascender socialmente y a formar parte de la nobleza, aunque debo decir que son ideas inculcadas por su padre quien es un arribista sin remedio.

—Uy, entonces debo tener cuidado, quizás intente cortejarme.

—Pierde cuidado con eso, él ya está comprometido en matrimonio, justamente con Nayru.

—¿En serio? No lo puedo creer.

—Sí, es difícil creerlo, ese tonto emparejado con una chica tan inteligente y hermosa como Nayru suena como algo loco, pero en realidad hay toda una historia detrás de esto. Resulta que Nayru es la hija bastarda de un noble, a quien poco y nada le importó su nacimiento. De hecho la hubiera abandonado de no ser porque la madre de esta murió. El tipo tampoco era un desalmado como para dejar a una pobre huérfana a su suerte, así que a regañadientes se tuvo que hacer cargo de ella, e hizo que se criara con la servidumbre, pero eso sí, le brindó una educación un tanto superior, una chica educada siempre es útil. Y vaya que le resultó útil, el padre de Ralph quiso establecer una sociedad comercial con este noble y se reunieron para tratar el asunto, en aquella ocasión llevó a su hijo que en ese tiempo tenía como 8 años, el chiquillo aburrido se escabulló de la vigilancia y se puso a recorrer la mansión del noble.

Quiso el destino que terminara encontrándose con Nayru, de quien se enamoró perdidamente. Bueno, no sé qué tanto se puede enamorar un niño de 8 años pero le gustaba la niña, luego llegó donde su padre diciendo que se quería casar con ella. El hombre no pensaba permitir que su hijo se casara con una don nadie, una hija de criada, una plebeya sin clase ni educación. Pero el noble vio una buena oportunidad en esto, le confesó que aquella niña era su hija bastarda y se la ofreció en matrimonio a su hijo, era la oportunidad perfecta, haría una sociedad comercial sentada bajo bases mucho más sólidas que un simple contrato y además podría deshacerse de la muchacha, por su parte el padre de Ralph vio la oportunidad de que su hijo ascendiera de clase social, tal vez la chica era una bastarda pero estaba reconocida y algo de estatus otorgaba.

Así quedó establecida su relación, Ralph y Nayru quedaron comprometidos y la chica fue enviada a vivir a la casa de él, desde entonces están juntos. Pero tristemente aunque Ralph está loco de amor por ella, este amor no es correspondido, Nayru no parece muy interesada en él. Ralph, es un buen chico, mucho más asequible que su padre debo decir, pero parece que ella quisiera otra cosa. Aun así acepta su destino sin oponer resistencia, está resignada a casarse con alguien a quien no ama, tal vez porque es incapaz de ver un futuro mejor para sí misma.

—Es una historia triste.

—Lo sé, pero ella sabe lo que hace, ella es la responsable de su futuro y si no hace nada por cambiarlo pues allá ella. Estoy segura de que si le dijera a Ralph que no quiere casarse con él, él la dejaría libre, la ama demasiado para verla sufrir a su lado. Y terminando las presentaciones, del único del que me falta hablarte es de Wind, es el muchacho rubio de traje verde que está allá, él vive en la granja Neburi y aunque no lo creas él es el hijo de Link.

—¿En serio?¿el señor Link? ¿El héroe que salvó el reino hace algunos años atrás?

—Ese mismo. Wind es un tanto atolondrado e irresponsable, pero es muy buena persona, es el mejor amigo de Ralph, aunque vive peleándose con él, pero creo que eso es lo que llaman amistad de hombres. Es un estupendo jinete y sabe mucho de agricultura, aspira a ser un granjero como su padre.

—¿Un granjero como su padre? ¿Y no aspira a ser también un héroe como él?

—Pues, no sé si aspire a eso, al menos parece intentarlo, todas las mañanas va a la academia de esgrima, pero hasta donde sé, como espadachín es un asco, tal parece que no heredó el talento del señor Link.

—Qué lástima, sería lindo contar con otro héroe para Hyrule, sobre todo con los tiempos que se avecinan.


Notas:

Hoy hablaremos de Zelda.

Debo empezar aclarando que en esta historia hay dos Zeldas, la reina Zelda y la princesa Zelda. Tal como muchos fans plantean en sus fics, aquí también está presente la tradición de llamar a la primera princesa del reino Zelda, por eso se repite el nombre.

Pero a diferencia de los otros fics, esta vez no quise que Zelda fuera huérfana, por eso tiene a sus padres vivos. Se suponque que su madre es la tradicional reencarnacion de la diosa Hylia que se plantea en los juegos y esta Zelda, es solo su hija, tiene algunas dotes para la magia no muy desarrolladas y aparentemente poderes premonitorios. Esta chica es algo mimada y nunca se ha expuesto a situaciones de peligro, tampoco sabe muy bien lo que es enfrentarse a la crueldad del mundo o luchar por existir, ella nacio en tiempos de paz, a diferencia de su madre, por lo que tienen actitudes muy distintas. Mi idea era poner a una Zelda más "imperfecta" y cercana, cosa de sentirme cómoda escribiendo sobre ella.