Luego de clases como era de esperar, se formó una gran aglomeración de alumnos alrededor de la princesa. Todos querían observarla, grabar su grácil figura en sus retinas para recordar por siempre aquel momento en el que conocieron a la futura soberana de Hyrule. Era todo un acontecimiento, quizás sería la única vez en sus vidas en la que podrían estar cerca de semejante personaje.

La princesa aunque se sentía algo fastidiada, contestaba a cada pregunta que le hacían con cordialidad y mucha educación, después de todo la habían entrenado para ello. Aun así habían ciertas situaciones que la superaban un poco, le costaba mucho contener la risa frente al comportamiento ridículo y exagerado de Ralph.

—Princesa es un honor muy honorable tenerla aquí. —Decía el azabache con una profunda reverencia.

—Jaaja, no hace falta que lo mencione caballero. —Contestaba la princesa con una sonrisa forzada, mientras sacaba la cuenta de que ya era la cuarta reverencia que le hacía en el día.

—Ya basta Ralph, la vas a asustar. —Intervino de pronto Wind, dándole una patada a su amigo antes de que se reincorporara de su exageradamente profunda reverencia.

El chico terminó de bruces en el suelo. Se levantó con el orgullo y su capa manchados de barro y con la furia ardiendo en sus ojos. Para Wind aquello solo fue una broma, no muy distinta de las que se hacían todos los días, no se le había ocurrido pensar que el hecho que la princesa estuviera presente hacía una diferencia importante. Instruido por su padre, Ralph buscaba a toda costa agradar a cualquier persona importante que conociera, por eso quedar en ridículo ante la mismísima princesa era algo horrible.

—¡Pero a ti que te pasa idiota! —Gritó Ralph furioso.

—Oye, no es para tanto —contestó Wind algo extrañado.

—Claro, para un burro como tú no es nada, además ensuciaste mi capa —en ese momento el muchacho estaba tan furioso que le dio un empujón a su amigo.

—Para lo que me importa tu capa, siempre estás molestando con tu mugrosa capa —Wind también estaba bastante enfadado luego del empujón.

—Escúchame bien granjerito ¡Nadie se mete con mi capa!

Y no pasaron dos segundos desde que pronunció esas palabras, cuando Ralph asestó un puñetazo en el rostro del rubio.

A decir verdad no fue un golpe muy fuerte, a último momento Ralph controló algo de sus impulsos y le bajó la fuerza al ataque, pero como tomó por sorpresa a Wind, este perdió el equilibrio y cayó al suelo. Pero cuando cayó, su cuerpo impactó el suelo con el lado donde estaba el bolsillo que contenía el hada.

La pequeña criatura recibió un ligero apretón, por fortuna no salió dañada, es más, despertó de su letargo y con un sonoro quejido hizo notar su presencia. Wind sorprendido de la pequeña vocecilla que escuchaba, metió su mano a su bolsillo y sacó al mágico ser.

Una pequeña esfera de luz brillantecolor lila con alas de libélula emergió ante todos, la criatura se agitó un poco y luego comenzó a volar lentamente en frente de todos los presentes. Los ojos de la princesa resplandecían de emoción ante la vista del hada, mientras que en su mente los hilos de sus pensamientos se conectaban. Tenía frente a ella a una hada, la cual el muchacho de ropas verdes sacó de su bolsillo, este mismo muchacho era el hijo de Link ¿Acaso todo esto estaría relacionado con su sueño? La joven dama comenzó a dar saltitos de alegría mientras exclamaba.

—¡Una hada! ¡Una hada! ¡Es una hada! ¡No lo puedo creer! ¡Qué emoción!

—¿Por qué tanta emoción? —Interrogó Nayru algo extrañada de la reacción de la princesa—.¿Acaso tiene un gusto especial por las hadas?

—Eh... Bueno... Si... —En ese momento Zelda guardó silencio, debía ser cuidadosa, no quería que nadie se enterara de su sueño profético—. Nunca había visto una ¿Es como para emocionarse o no?

—Qui-quienes son... ¿Dónde estoy? ¿Qué me pasó? —Preguntó de pronto la hada nerviosa de estar rodeada de tantos humanos en un lugar que no conocía.

—Pasó que estabas volando descuidadamente por el campo y terminaste chocando con mi cabeza. —Replicó Wind molesto de recordar el hecho.

—¡Oh! ¡Ya recuerdo! Estaba huyendo y... —En ese momento la hadaguardó silencio, al parecer no quería hablar de ese tema—. Bueno, olvídense de eso, entonces ¿Te golpeé? Uy, de verdad lo siento.

—¿Lo sientes? ¿Tienes idea de los problemas que me causaste hada tonta? ¡Por tu culpa llegué tarde a la academia y me regañaron!

—¿Eh? Pero... ¡Oye! ¡Tampoco me puedes echar toda la culpa! O sea, no creo que nuestro choque te haya quitado tanto tiempo, seguramente saliste con la hora muy justa, no es mi culpa si eres un irresponsable que no deja tiempo para imprevistos.

—Que... Tu... Estúpida... ¡Aggg! ¡Cállate tú no sabes nada hada tonta! ¡Tú ni siquiera deberías estar aquí! ¡Que las hadas estén en los poblados es de mala suerte! ¡Solo traerás desgracias! ¡Lárgate mosca inmunda!

De alguna forma estas palabras afectaron profundamente al ser alado, que al parecer era muy sensible. Si la luz que emitía no le hubiera dado el aspecto de una bola de luz con alas y su ojos fueran visibles, todos los que estaban ahí hubieran visto como comenzaba a llorar. Entonces dando tristes gemidos escapó del lugar dejando una tenue estela de luz a su paso.

El ambiente se puso muy incómodo en ese momento, todos los chicos de la clase se quedaron mudos sin saber muy bien cómo reaccionar o qué decir. Pero el silencio no duró mucho, pues la princesa en aquel momento estalló en furia al ver como sus esperanzas de encontrar al héroe de sus sueños se desvanecían. Así que sin miramientos y olvidando toda educación fue a increpar a Wind.

—¡Mira lo que hiciste! ¡Ofendiste a esa pobre hada! ¡Eres un bruto!

Wind iba a contestar al insulto, pero vio detrás de la princesa a Ralph haciéndole señas para que controlara su lengua. Claro, Zelda no era sólo una compañera de clases, era la princesa de Hyrule, por primera vez en su vida tendría que morderse la lengua y aguantar sus impulsos si no quería meterse en problemas... O peor aún, meter en problemas a su padre, por eso simplemente guardó silencio y desvió la mirada.

—¡Mírame cuando te hablo!

Wind volteó y puso sus ojos negros en los de la princesa, en ellos no había arrepentimiento o sumisión, cosa que se la hacía algo extraña a la joven. Salvo por su amiga Din y los miembros de su familia, toda persona que la rodeaba siempre se doblegaba a su voluntad y cumplía sus deseos, de alguna forma esto la hizo sentir algo insegura, pero no cedería frente a un mocoso rebelde. La princesa rara vez hacía uso arbitrario de su autoridad, pero esta sería una excepción.

—Escúchame Wind, te ordeno que vayas en busca de esa hada, le pidas una disculpa y la traigas contigo, no quiero que regreses sin ella ¿Me entendiste? ¡No te atrevas a volver sin la hada!

El joven rubio lanzó un bufido de molestia y se alejó en silencio demostrando su disgusto con cada paso que daba, incluso pateó una insolente piedra que osó cruzarse en su camino.

—Zelda ¿Estás segura de esto? —Le susurró Din en su oído—. Encontrar una hada en un terreno tan vasto puede ser un problema.

—Tiene que hacerlo, como todos dicen es muy raro ver una hada en terreno habitado por humanos, estoy segura de que esto tiene que ver con mi sueño profético.

Luego de dejar la escuela, Wind buscó el lugar más solitario que pudo, sacó su espada de entrenamiento que aún cargaba consigo y se dispuso a desquitar su enojo con algún árbol del lugar. Ese día estaba resultando ser un asco, se había despertado con pesadillas, le habían tirado un balde de agua fría en la mañana, no había podido ir al pueblo montando en su caballo, había recibido un golpe en la cabeza, había llegado tarde a la academia de esgrima y a clases, se había peleado con la princesa Zelda y para colmo tenía que buscar a una estúpida hada y pedirle perdón por algo de lo que ni siquiera tenía culpa.

El chico desenfundó su madero y comenzó a golpear al árbol que había elegido como objetivo. Realizaba vigorosos golpes horizontales alternando entre el lado derecho y el izquierdo, cada golpe era firme y exacto, realizado con una técnica impecable y con una velocidad que pocos podrían igualar.

De a poco con cada embiste su enojo iba cediendo y su buen humor habitual regresaba, de modo que sus golpes se hicieron más lentos pero más fuertes. Entonces en un arranque de inspiración, realizó un giro con todo su cuerpo para luego saltar realizando un corte ascendente, al tiempo que apoyaba uno de sus pies en el tronco del árbol y realizaba un mortal hacia atrás aterrizando en cuclillas.

Una sonrisa iluminó el rostro del muchacho frente a la hazaña realizada, pero el sonido de un aplauso a sus espaldas hizo que un escalofrío le recorriera el cuerpo, mientras se volteaba a ver quién era el que lo había estado observando aguantó el aliento.

Wind lanzó un suspiro de alivio al darse cuenta de que solo se trataba de Tingle, el loquito del pueblo. Un extraño hombre algo gordo, de nariz prominente y ojos achinados, con la costumbre de vestir mallas verdes y de cazar hadas. Tingle siempre decía que él era un hada del bosque y que algún día, alguna de sus compañeras vendría a buscarlo para llevarlo a su reino mágico. Estaba de más decir que nadie le creía semejantes estupideces, por esto lo tildabn de loco, seguramente si andaba diciendo por ahí que Wind era un maravilloso espadachín, nadie le creería tampoco. Por lo tanto, de momento su secreto estaba a salvo.

—¿Qué hay Tingle? —Saludó Wind con una sonrisa. En cierta forma Tingle era su amigo, o al menos sentía algo de simpatía por él, tenían cierta afinidad por la costumbre que tenían ambos de vestir siempre de verde.

—Ay jovencito, no te imaginas la gran decepción que tuve hoy.

—¿Por qué? ¿Qué pasó?

—Pues, estaba yo practicando mis palabras mágicas cuando de pronto algo chocó con mi cabeza. Al principio quedé aturdido, pero luego de recuperarme me di cuenta de que lo que me había golpeado era una hada ¡Una hada! ¿Puedes creerlo? Estaba tan emocionado, por fin una hada había venido a mí y me llevaría a su reino mágico. Le hice cosquillas para que reaccionara, pero en cuanto el hada despertó me gritó "¡No es mi culpa!" y se fue volando... Que decepción... Y yo que pensaba que por fin había llegado mi momento.

—Para otra vez habrá más suerte Tingle —contestó el rubio con una sonrisa comprensiva—. Pero... ¿Me podrías decir hacia dónde se fue la hada?

—¿Para qué quieres saberlo? Tú no eres un hada del bosque, no deberías hablar con ella, los humanos y las hadas no deben mezclarse. Pero supongo que da igual, se fue a los bosques perdidos, en ese lugar no podrás alcanzarla.

Wind tragó saliva mientras sentía una presión en el pecho, la sola mención del bosque perdido despertaba en él sus más profundos temores. Visitar ese lugar estaba prohibido, además de ser muy peligroso, pero la princesa le había ordenado regresar con aquella hada, desobedecerla podría traerle problemas.

Se despidió de Tingle y caminó lentamente hacia donde le indicaron preguntándose qué hacer, ahora estaba metido en un gran lío, ¿Debía desobedecer las reglas e ir al bosque perdido, o debía desobedecer a la princesa y regresar a casa? ¿Acaso algo podía ir peor ese día?

Finalmente el muchacho llegó a los lindes del bosque donde debía tomar una decisión, adentrarse en su espesura o dar media vuelta y volver a su granja. Posó sus ojos en los árboles de troncos negros y ramas retorcidas, aquella espesura que parecían no tener fin, el cúmulo de vida vegetal se veía oscuro y tenebroso, la luz escasamente lograba atravesar el ramaje manteniendo el suelo en penumbras. Era un lugar tétrico, que además se sabía estaba plagado de monstruos, tal vez Wind era un chico algo impulsivo pero tampoco era un idiota, aunque siempre se metía en problemas nunca buscaba involucrase en situaciones peligrosas.

En ese momento estuvo a punto de tomar la decisión más sensata y largarse de ahí, pero un escalofriante grito lo detuvo.

—¡Auxiliooooooooo!

Alguien dentro del bosque estaba pidiendo ayuda y por el tono desesperado del grito estaba en problemas muy graves. Al principio el rubio consideró la idea de buscar a más personas para ir en ayuda de quien quiera que estuviera ahí, pero el grito se repitió una vez más, esta vez aún más cargado de terror, seguido de un sonoro sollozo y un quejido gutural. Tal vez no habría tiempo de buscar refuerzos, si no actuaba rápido podría ser el fin. Fue por esto que Wind se armó de valor y a pesar de todo se adentró en la vegetación.

En cuanto puso un pie dentro, percibió un descenso en la temperatura, quizás sería porque los rayos de sol no lograban calentar aquel lugar, o quizás el ambiente cargado de magia oscura creaba esa sensación, pero fuera lo que fuera, solo contribuía a aumentar su miedo. El muchacho avanzaba con paso vacilante, esquivando arbustos de aspecto espeluznante, o corriendo ramas que parecían manos retorcidas con garras dispuestas a arañarlo.

Sujetaba su espada de madera con toda la fuerza que podía, miraba cada recoveco a su alrededor, esperando ser atacado por algún monstruo en cualquier momento. Pero todo parecía estar tranquilo, el bosque era muy silencioso, tanto que el sonido de sus pasos aplastando la hojarasca destacaba en el ambiente, solo era ahogado por el grito de auxilio que sonaba cada tanto guiándolo hacia su objetivo.

Tras andar un rato sin toparse con ninguna criatura peligrosa, Wind llegó a un lugar ciertamente inusual. Era un enorme claro donde ya no se encontraba ningún árbol oscuro y retorcido, solo habían flores de hermosos colores y hierba fresca, alimentada por los radiante rayos del sol que iluminaban perfectamente la zona. Pero eso no era todo, en el centro del claro había una especie de pedestal de piedra, en el cual estaba clavada una espada larga y angosta, con la empuñadura azul violácea, que simulaba las alas de un ave emprendiendo el vuelo.

Pero no se detuvo demasiado a contemplar el arma, el grito de ayuda resonó una vez más y esta vez pudo identificar su fuente. Entre dos árboles que estaban en los límites del claro, había una enorme tela de araña y en el centro de esta, una bolita de luz con alas de libélula se agitaba incesantemente.

—¡Hada! ¡Aquí estás!

—¿Tú? ¿Por qué de entre todos los que podían venir a rescatarme tenías que aparecer tú?

—¿No crees que primero deberías darme las gracias por venir en lugar de cuestionarme?

—Ug... Está bien, gracias por venir. ¿Puedo cuestionarte ahora?

—¿Esto es en serio?

—Si, bueno... Más o menos. Me alegro de que alguien venga a ayudarme, pero no entiendo por qué querrías ayudarme tú. Ya me dejaste en claro hace un rato que solo soy una desgracia.

—Dicen que el hecho de que un hada se aparezca en zona de personas significa que una desgracia se avecina, pero eso no quiere decir que tú seas la desgracia.

—Pero... si una desgracia ocurriera en este momento seguramente sería mi culpa —contestó la hada cabizbaja.

—¿De qué estás hablando?

—Olvídalo, mejor déjame aquí, vete antes de que algo malo te ocurra.

—¿Qué? ¿Estás loca? Ya me metí en un problema bastante grande por venir aquí, no pienso dejarte, además de que la princesa me va a matar si regreso sin ti, ella misma me ordenó que te buscara.

—Ya veo... La princesa te lo ordenó... Vaya, casi había pensado que eras una buena persona porque habías venido a ayudarme, pero solo sigues órdenes.

—¿Acaso importa?

—A mí me importaba... Quería pensar que alguien se podía preocupar por mí de verdad...

Wind no tuvo tiempo de preguntar más, porque en ese momento un chasquido a sus espaldas lo sorprendió, se le erizó el pellejo y su respiración se congeló durante un instante. Volteó lentamente sin querer enterarse de a que se tendría que enfrentar, fue entonces que lo vio. Una enorme skulltulla lo acechaba desde las cercanías agitando sus quelíceros dispuesta a atacar.

—Madre mía ¡Una araña gigante! —gritó Wind aterrado.

—¡Es una skulltula! ¡Un monstruo!

Ante la simple mención de la palabra monstruo, el muchacho salió corriendo de la escena dejando a la pobre hada atrapada en su red a merced de la araña.

—¡Se suponía que venías a rescatarme! —Chilló el mágico ser presa del pánico.

La skulltula no pareció tener interés en el chico y centró toda su atención en la bolita de luz que pendía de su red, la cual comenzó a gritar cada vez más desesperada. Sus súplicas por ayuda cada vez eran más fuertes, más horrorosas e inentendibles, convirtiéndose en gruñidos ensordecedores, al punto que parecía imposible que una criatura tan delicada como una hada los emitiera. Mientras tanto, encogido detrás de un árbol Wind temblaba de miedo, tenía el corazón en un puño, las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras la culpa de dejar a su compañera desamparada lo invadía.

La araña se aproximaba cada vez más a la tela, sus quelíceros chasqueaban de gusto ante la presa que tenía en frente, sus largas y afiladas patas tocaron la red provocando un suave contoneo que estremeció a bolita de luz. Ya no le quedaba tiempo, tenía al monstruo encima, su cuerpo casi la había rodeado, las agujas afiladas que tenía por boca estaban a punto de atravesarla, cuando de pronto se escuchó un golpe sordo, un chasquido de furia y un jadeo.

La skulltula se alejó de la hada para encarar al enemigo que había osado atacarla. Wind estaba frente a ella, con las piernas temblando, pero con la espada de madera firme frente a él. La Hada no podía creer lo que veían sus ojos, el chico había regresado a salvarla.

—¡Tú! ¿Por qué regresaste? ¿Por qué me ayudas?

—No... ¡No sé! ¡Simplemente no puedo no hacerlo!

Ahora sí, toca hablar del protagonista, Wind.


Y llegamos al capítulo 3, a ver si ahora me leen más, me siento un poco ignorada :c

Notas:

Originalmente pensaba llamar a este chico Link como su padre, pero luego recordé que soy una enemiga de poner a los hijos los nombres de los padres, ya fue suficiente con Zelda junior, por lo tanto, me tocaba buscar un nombre apropiado para el personaje, fue entonces que recordé cierta anécdota que tengo de estos juegos.

Mi hermano y yo somos fan de los Zelda desde hace mucho tiempo y siempre que un juego llegaba a nuestras manos cada uno lo jugaba por su cuenta y luego compartíamos secretos o cosas que encontrábamos en nuestras partidas. Eso si, el primero que empezaba el juego tenía el derecho a usar el slot de guardado 1 y llamar a su personaje Link. Cuando nos tocó jugar Wind Waker yo empecé el juego segunda, me tocó usar el slot 2 y buscar un nombre para el prota, tras pensarlo un rato, ya que el título del juego era Wind Waker llamé a mi chico Wind.

Debo decir que durante este juego me acostumbré de tal manera a este nombre para el personaje, que sentí que estaba hecho para él, desde entonces cada vez que juego un Zelda donde participa Toon Link, independiente de si lo empiezo primera o segunda, llamo a mi personaje Wind.

Para la construcción del personaje quise hacerlo opuesto a lo que suele ser Link normalmente, como él suele ser tranquilo, talentoso y muy valiente, Wind debía ser inquieto, aparentemente torpe y algo asustadizo, esa es quizás su principal característica, para Wind la primera opción es siempre huir, pero en caso de problemas será capaz de hacerle frente a lo que sea, pues ese es el significado de la valentía, ser capaz de enfrentar los miedos.