En las gradas para el público, mezclados con toda la demás gente se encontraban los compañeros de clases de Wind, obviamente no se perderían el evento más importante del pueblo, sobre todo considerando que no ocurrían muchas cosas interesantes ahí. Todos los chicos se habían sentado relativamente juntos, así tenían oportunidad de comentar entre amigos los distintos combates. En todos ellos, el último enfrentamiento entre Wind y Vilan había dejado una profunda impresión y todos hablaban del hecho con mucho entusiasmo, sobre todo Farone, aunque la chica de traje verde era del tipo de persona que siempre le ponía entusiasmo a todo lo que hacía.
—Hey Rumpel ¿Viste eso? —Casi gritaba la peliverde agitando a su estoico compañero moreno—. Con un solo movimiento ¡Puach! Le quitó la espada al otro ¿Sabías que Wind tenía esas habilidades? —Antes de que Rumpel pudiera decir nada ella continuó hablando—. No, obvio que no lo sabías, todos estamos sorprendidos por eso, es increíble ¿Habrá sido una técnica que perfeccionó para esta competencia? Sí, seguramente, pero no podemos estar seguros, además ya vieron su truco, no le servirá dos veces ¿Crees que tenga otros trucos bajo la manga? Es poco probable, no tuvo tanto tiempo para prepararse para el campeonato...
Y así Farone siguió "conversando" con Rumpel, haciendo preguntas que contestaba ella misma. Aunque su amigo no parecía particularmente molesto, no era muy hablador y una amiga parlanchina le venía de perlas, así podía relajarse y conversar sin hablar.
De pronto la muchacha se percató de que su otro amigo que estaba sentado a su lado parecía tener la cabeza en la Luna.
Vaati miraba al cielo con expresión grave e ignoraba todo lo que pasaba a su alrededor, la verdad ni siquiera le había puesto atención al combate de Wind, había otro asunto que de momento ocupaba su mente, pero Farone no sabía esto, así que no tuvo reparos en interrumpirlo.
—¡Vaaati despierta! ¿Qué te pasa?
—¿Eh? Nada... —Contestó mirando hacia otro lado.
—Vaaaati, no me ignoreeeeees.
La peliverde entonces tomó a su compañero de sus ropas y comenzó a zamarrearlo con fuerza, queriendo llamar su atención.
—Ya basta Farone, me arruinas mi capa.
—Pero es que no me prestas atención, —se quejó la chica haciendo un puchero.
—Pues por algo será, no te creas el centro del universo, no es que seas la gran cosa.
—Pero para ti soy lo más grande —replicó con una radiante sonrisa.
Vaati, no contestó, se limitó a levantarse de su asiento sin mirarla para que no notara que tenía el rostro rojo.
—¿A dónde vas?
—Al baño.
Aunque había dicho eso, Vaati no pretendía ir al baño, en su mente habían otros planes, otros asuntos más importantes, cosas de las que solo podía ocuparse él.
La realidad es que a poco de empezar el campeonato, el brujo comenzó a sentir una extraña presencia mágica, una muy distinta a todas las que había sentido antes. Los usuarios de magia en Hyrule y sus alrededores eran tan escasos que casi todos se conocían entre ellos, en Ordon los que era habitual encontrar eran el maestro Ezero, la bruja Syrope y su aprendiz Mapple y en el último tiempo se había sumado la princesa Zelda a los magos del lugar. Sin embargo, las presencias de estos eran muy distintas de la de Vaati, mientras que los demás eran magos de Luz, Vaati era un brujo oscuro, una rareza entre lo raro, por esto jamás en su vida había conocido a otra persona como él. No obstante, ahora en aquel momento sentía una presencia mágica idéntica a la suya, cosa que lo tenía entre la emoción y el miedo.
Le emocionaba la idea de encontrar a alguien semejante a él, alguien que tuviera sus mismos problemas y con quien quizás pudiera compartir las particularidades de su magia, pero a la vez tenía miedo, porque se decía que los brujos oscuros eran malvados, cosa que lamentablemente la historia parecía corroborar, la mayoría de los grandes villanos eran brujos oscuros. A menudo se intentaba eliminar a estos individuos antes de que llegaran a una edad en la que podían llegar a ser peligrosos. Esa era una de las razones por las que los brujos oscuros eran tan raros, de hecho, si él mismo no estuviera bajo la protección del mago Ezero, quizás no habría llegado a los 15 años de vida.
Pero que esta presencia que sentía tuviera atributos oscuros no significaba que fuera mala ¿Verdad? Al fin y al cabo el mismo era un brujo oscuro y no era malo, o al menos trataba de no serlo, quizás le había hecho algunas jugarretas pesadas a algunas personas, pero de momento no había maldecido ni asesinado a nadie.
Siguiendo aquel misterioso poder mágico, Vaati se escabulló hasta una habitación que estaba debajo de las gradas del público, en una zona cercana a los distintos vestidores para los participantes, pero lo suficientemente alejada y oscura para que nadie tuviera interés en explorar el cuarto, aunque en todo caso no había nada importante ahí, era una bodega donde se guardaban algunos equipos, armaduras, espadas, maderas y herramientas, nada destacable.
El joven brujo caminó sin hacer ruido hasta estar frente a la puerta de la bodega, con los nervios a flor de piel dio un fuerte suspiro y abrió el cuarto.
Dentro de la habitación pudo distinguir a una curiosa figura, aparentemente se trataba de un hombre alto, aunque algo escuálido, usaba unas botas ruinosas y un desgastado poncho lleno de parches cubría su cuerpo. Tenía el cabello largo y enmarañado, su rostro no se podía ver pues estaba cubierto por una llamativa y siniestra máscara violeta en forma de corazón, con espinas saliendo en los bordes y con unos grotescos ojos amarillos pintados en su superficie.
El curioso individuo parecía estar realizando una especie de ritual de invocación, pues a sus pies se podía apreciar un círculo brillante lleno de extrañas runas, que quizás para una persona normal serían inentendibles, pero para alguien entendido en magia como Vaati era algo tan claro como el agua, el tipo estaba invocando un espíritu oscuro de ataque con atributos de manipulación de objetos, el tipo de criatura que un mago no puede derrotar pero sí un caballero ¿Qué pretendía este tipo?
El tipo lanzó una fugaz mirada al joven brujo y le lanzó un rayo oscuro. El pelimorado con reflejos casi felinos atinó a crear un escudo antimagia que lo protegió del ataque. Qué lástima, al parecer este mago oscuro sí era una persona malvada, pero él no permitiría que siguiera manchando el nombre de su estirpe, detendría a este tipo a como diera lugar.
Con un pase mágico creó unas cuchillas de viento que lanzó contra su oponente, pero este con un par de rayos oscuros creó unas perturbaciones de viento que anularon el ataque, pero estos rayos continuaron su trayectoria hasta donde estaba el brujo, quien una vez más logró defenderse con un escudo. La verdad, aunque la magia oscura es primordialmente de ataque, a él lo habían entrenado más en métodos defensivos, en su tiempo se quejó mucho con su maestro por semejante enseñanza, pero ahora lo agradecía. Sin embargo no tuvo mucho tiempo para perderse en sus pensamientos porque una conocida voz lo sorprendió.
—¿Vaati? ¿Qué está pasando aquí? Dios mío ¡Un brujo oscuro! Aunque... No parece un brujo natural. —Dijo una muchacha peliverde a sus espaldas.
Vaati entró en pánico al saber que Farone estaba ahí, ahora no solo tenía que detener a ese psicópata, también debía proteger a la chica. Sin embargo, justo en ese instante el ritual de invocación se completó y desde el centro del círculo emergió una extraña sombra que parecía tener un par de luceros por ojos. Este cúmulo de oscuridad se comprimió en una bola sólida de color negro y comenzó a ejercer una especie de fuerza magnética a su alrededor, con lo cual atrajo toda clase de objetos como partes de armaduras y espadas, estas se organizaron a su alrededor creando una especie de caballero acorazado con articulaciones de sombra, con el núcleo de poder en su cintura y con numerosas espadas girando a su alrededor.
El mago creador de semejante espanto se esfumó de la escena usando su magia y dejó a su creación hacer su voluntad. El caballero de sombras entonces cogió una espada y la arrojó contra la muchacha peliverde. Vaati desesperado se arrojó contra Farone interceptando la trayectoria del arma con su propio cuerpo, pero antes de que el arma lo alcanzara, se transformó en una extraña y pequeña criatura que consistía en un ojo rojo cubierto de Negro con un par de cuernos y un par de alas de murciélago. Esta forma de monstruo era mucho más resistente a los golpes que su forma humana, por lo que fue capaz de recibir aquel proyectil de acero sin perder la vida, aunque el golpe lo dejó noqueado.
Farone en aquel momento de peligro fue capaz de reaccionar de forma razonable, tomó a la criatura en la que se había transformado Vaati y salió corriendo con él en sus brazos, de paso al salir cerró la puerta de la habitación, esperando que eso detuviera al monstruo de alguna forma. El caballero de sombras al verse encerrado, sin complicarse demasiado, tomó una de las espadas que giraban a su alrededor, la imbuyó en su magia y destrozó la puerta que le estorbaba el camino.
El tiempo que el caballero gastó destruyendo la puerta, fue suficiente para que Farone lograra ponerse a salvo, total, el objetivo de aquella criatura era otro.
El maléfico ser, dando lentos e imponente pasos salió de las galerías inferiores en las que se encontraba hasta la arena de combate, donde en aquel instante Ingus se batía a duelo con un habilidoso oponente.
Todos los espectadores del combate tardaron un rato en percibir al intruso, pues estaban enfrascados en la emocionante competencia que estaba librando Ingus, quien al parecer era capaz de darle pelea a este caballero 5 años mayor. Fueron los mismos luchadores los primeros en avistar al maléfico ser y solo cuando ellos cesaron sus ataques y posaron su mirada en él, el público gritó horrorizado. Pero no hubo mayor reacción además de ese grito, pues algunos estaban algo inseguros de si no sería parte del espectáculo.
La verdadera naturaleza de esta criatura quedó clara cuando dio un enorme salto aterrizando frente al palco donde estaban las autoridades del lugar, pero a esta bestia no le interesaban el par de vejestorios, a la única que quería era a la princesa.
La joven rubia lanzó un grito desgarrador cuando vio la mano de sombra de caballero acercarse a ella, pero esta fue detenida por una cuchilla voladora con un talismán atado que se enterró en las piezas de armadura que la cubrían. El talismán parecía estar imbuido en algún tipo de magia blanca pues repelió de inmediato a la criatura y la hizo retroceder, luego, veloz como una flecha una figura se materializó frente a la princesa y adquirió una postura protectora.
Quien había aparecido para proteger a la futura monarca era nada menos que Impa, su guardiana, una mujer de estatura media, cuerpo musculoso, tez morena, cabello blanco atado firmemente en un tomate pero con un flequillo suelto y un rostro anguloso de mirada fiera. Como detalles extra tenía un tatuaje en forma de lágrima en su ojo izquierdo, representación del símbolo de los sheika, la casta protectora de la familia real de Hyrule.
La mujer llevaba un curioso atuendo de batalla, unas ropas azules muy ajustadas al cuerpo que permitían una gran movilidad, además de refuerzos de metal en las piernas, los brazos y el abdomen, pero sin olvidar un toque femenino estético, su atuendo lo complementaba con un glamoroso cuello de lana decorado con piedras de colores y un cinturón con unas bonitas plumas rojas. Además el arma que portaba, una naginata, tenía unos coquetos pompones colgando de ella.
El caballero de sombras entonces tomó una de las numerosas armas que flotaban a su alrededor y se dispuso a partir a la Sheika en dos, pero esta con elegancia y habilidad esquivó fácilmente el ataque y contraatacó con su naginata, la cual simplemente rebotó con la armadura del ser sin causar daño alguno.
La batalla continuó de forma vertiginosa, el ser de sombras blandía su arma mientras que la sheika las esquivaba y a su vez intentaba causar algún daño, pero nada parecía surtir efecto, las piezas de armadura que cubrían a la sombra estaban imbuidas en magia, por lo que adquirieron una resistencia inusual a los golpes.
De pronto una nueva arma rasgó el aire y atravesó el "codo" de sombra que unía el brazo del caballero, al verse interrumpido el flujo de magia, parte de la extremidad cayó inerte al suelo y las piezas de armadura que lo formaban se dispersaron. El dueño del brazo perdido se giró a ver y se encontró con la mirada desafiante del caballero que momentos antes había estado batiéndose a duelo con Ingus. Entonces sintió otro golpe en su cuerpo y una de sus piernas se desmoronó también, la guerrera Sheika ya le había pillado el truco y atacaba sus articulaciones tal como había visto antes.
Pobres ilusos, si creían que eso sería suficiente para detener al caballero de las sombras estaban equivocados. Dos de las espadas que giraban alrededor de la invocación de pronto cesaron su movimiento y se arrojaron contra los dos guerreros que lo desafiaban, ocupados en defenderse como estaban no pudieron evitar que el caballero sombra se recuperara, este lanzando un escalofriante grito, de alguna forma atrajo nuevamente las piezas de armadura que quedaron regadas por el suelo y con ellas se restituyeron su brazo y su pierna perdidos.
Estando los luchadores ocupados con las armas encantadas, el maléfico ser nuevamente centró su atención en Zelda, en aquel momento estaba temblando en su sitio, abrazada a la espada maestra que tenía el deber de custodiar, como si esperara que en cualquier momento cobrara vida y la defendiera. La rubia era bastante menos asertiva que Farone, pues ni siquiera había atinado a huir del lugar, aunque hasta cierto punto era entendible, ella era una princesa, siempre había sido protegida en su castillo, a diferencia de la peliverde que a su corta edad ya se había enfrentado a bastantes situaciones peligrosas.
Por fortuna para la princesa, una vez más sería protegida, tres caballeros aparecieron frente a ella blandiendo sus sables en defensa de la doncella, claro, debido al campeonato el lugar estaba repleto de fieros guerreros, no había lugar más seguro para la princesa que ese.
A un lado Ingus observaba la escena impresionado, el caballero con el que antes había competido sin decir nada se había lanzado al ataque con tal de proteger a Zelda. Esta era la diferencia entre los dos, un caballero ya formado y un aprendiz de espadachín, la reacción ante la adversidad, el valor al enfrentar el peligro y el deseo de proteger, y no solo él, muchos otros hombres se habían sumado a la batalla. Sus compañeros de academia se había replegado detrás del maestro, temerosos de aquel monstruo, pero él no era igual, él era Ingus, un aspirante a caballero y no podía quedarse atrás.
Deseando mostrar su valía, el joven aprendiz alzó su arma para unirse al enfrentamiento, sin embargo la figura autoritaria de su padre se interpuso.
—¡No Ingus! ¡Esto es muy peligroso! ¡Regresa con tus compañeros!
—¡No papá! ¡Debo ir a ayudar!
—¡Ingus regresa! ¡Es una orden! ¡Eres muy joven para enfrentar estos peligros!
—¡Ya viste que en la batalla estaba a la par que con ese caballero! ¡Aunque sea joven tengo el nivel para esto!
—¡No es lo mismo Ingus! ¡Hazme caso!
El poderoso monstruo haciendo uso de todas las espadas que flotaban a su alrededor, se las arregló para mantener a raya a todos sus oponentes enfrentando a cada hombre contra un arma, pero a su vez, dejando una para él mismo, de tal forma que protegiera el núcleo oscuro que estaba en su cintura, pues como muchos ya habían intuido, ese era su verdadero punto débil, sin embargo nadie había podido lograr acercarse lo suficiente como para dañarlo.
Pero Ingus, en su afán de demostrar su valía como futuro caballero, cometió la imprudencia de acercarse sin cuidado. Esquivó a su padre y ase abalanzó contra su enemigo dándose aliento con un grito de batalla, pero si caballeros experimentados no habían podido alcanzar el núcleo, menos sería capaz él, al menos tenía la habilidad suficiente para defender a sí mismo, aunque su padre no tardó en reunirse con él para luchar a su lado y convencerlo de que se fuera.
—¡Esto es horrible! —Gritaba Talma mientras revoloteaba alrededor de los alumnos de la academia de sgrima— ¡Wind tienes que hacer algo!
—¿Y qué quieres que haga? —Contestó el susodicho con un hilo de voz.
—¡Pues pelear! ¡Eres muy hábil! Me lo demostraste en ...
—¡Shhhh! Recuerda que nadie debe saber lo del bosque o me castigarán.
—Lo siento. —La hada bajó notablemente la voz—. Pero tú puedes ir ahí a dar pelea y ayudar a esa pobre chica que está aterrada en medio de toda esa carnicería.
—No —Wind agitó la cabeza negando con todo su convencimiento—. Es muy peligroso. El maestro Aquilo se lo dijo a Ingus, somos muy jóvenes, si se lo dijo a él que es el mejor alumno de la academia ¿Qué voy a poder hacer yo? Además me da mucho miedo y lo que es más, nadie debe descubrir mis habilidades de pelea.
—¿Eh? ¿Porqué?
—Porque entonces me harían pelear en serio y podría lastimar a alguien.
—¡Esa es una razón estúpida!
—¡No lo es! Tú no entiendes nada...
—No puedo entender que dejes a una persona indefensa a merced del peligro.
—Ella no está sola, hay mucha gente ayudándola.
—Pero tú puedes hacer la diferencia.
—Pero...
—¡Sabes que más! ¡Estoy harta! ¡Si tú no quieres ayudar a esa chica entonces iré yo!
—¡Espera Talma es peligroso!
No es que Talma pretendiera enfrentarse a ese monstruo y derrotarlo, no era tan insensata, su idea de ayudar era algo más discreta. Como el monstruo estaba tan ocupado enfrentando a todos los caballeros que lo desafiaban, había quitado su atención de la princesa, total, estaba muy confiado en que la doncella no se movería debido al miedo que sentía. La hada decidió que podría ayudar apartando a la muchacha de ahí y llevándola a un lugar seguro.
La pequeña hada voló hasta donde estaba la joven rubia y trató de llamar su atención, pero ella estaba absorta observando la pelea, al parecer convencerla de que la siguiera no sería posible, tendría que arrastrala o usar algún método más persuasivo. Sintiéndose tan minúscula e insignificante, decidió que adoptar su forma de mujer sería más apropiado.
Zelda que estaba hipnotizada presenciando aquella atroz batalla, de pronto fue arrancada de sus ensoñaciones por un par de manos que la sacudieron. Como despertando de una pesadilla volteó a ver y se topó con los hermosos ojos lila de Talma... y con su desnudez.
Coincidentemente en ese instante Aquilo tuvo la brillante idea de convencer a su hijo de que tomara a la princesa y la llevara a un lugar seguro, así ambos jóvenes estarían a salvo y su instinto paternal podría descansar. A Ingus le pareció un plan razonable y dando media vuelta sedirigió hacia donde estaba la futura regidora del rieno. Pero cual no fue su sorpresa al toparse con una hermosa y delicada doncella de cabello lila y alas de libélula que no llevaba ni una prenda de ropa cubriendo su cuerpo.
En muchos sentidos Ingus era muy distinto de Wind, uno de ellos era el hecho de que Ingus ya había perdido parte de su inocencia, ya era capaz de pensar en las chicas de forma más madura y ver a una desnuda frente a él (aunque fuera una hada), le quitaba la lógica del cerebro, si a eso se le sumaba el hecho de que era de trato muy tímido con el sexo opuesto, aquella vista básicamente lo descompuso, su rostro se tiñó de carmesí y comenzó a balbucear incoherencias.
Durante aquellos instantes de estupor, una de las espadas encantadas que revoloteaban por el lugar se dirigió contra el rubio directo a su corazón con intenciones de asesinar.
Ingus solo alcanzó a escuchar el grito aterrorizado de su padre y ver el miedo en los ojos de la princesa y la mujer nudista. No pudo reaccionar ni percibir el peligro, solo se dio cuenta de la situación cuando escuchó un sonido metálico detrás suyo y al voltearse a ver, se encontró con una figura vestida de verde, sujetando una espada en una perfecta posición de defensa bloqueando el ataque del arma voladora.
El aspirante a caballero no cabía en si de asombro cuando vio que Wind había acudido en su auxilio. Aquel torpe, atolondrado e irresponsable niño estaba dándole pelea a la espada encantada con la misma técnica y habilidad de un profesional, como si de pronto se hubiera transformado en otra persona.
El ojinegro repentinamente rompió su defensa y esquivó la espada moviéndose a un lado y antes de que el arma enemiga pudiera regresar a atacarlo, realizó un certero golpe en uno de los extremos del arma con tal fuerza que esta quedó girando sobre su propio eje como si fuera un molino. Los espectadores emocionados contemplaban la grandiosa habilidad de este fiero guerrero. Entonces durante ese breve instante, lanzó una mirada hacia atrás y sus compañeros pudieron ver que el muchacho estaba muerto de miedo.
—¿Por qué me hacen hacer estas cosas? —Gimoteó el chiquillo al borde del llanto, destrozando la imagen de fiero guerrero que había creado y dejando en claro que seguía siendo el mismo Wind de siempre—. Pero Olvidemos esto, Talma llévate a la princesa de aquí.
La hada asintió con decisión y tomó de la mano a la muchacha arrastrándola lejos del peligro, junto a la espada maestra que en ningún momento había soltado, pero este movimiento si fue percibido por el caballero de sombras, quien al ver que se llevaban a su objetivo montó en cólera y lanzó un rugido espantoso que paralizó a todos los presentes, entonces con un pase de su mano, hizo levitar a la princesa y la alejó de la hada hasta dejarla volando encima de su cabeza.
Todos estaban aterrorizados, la situación se había vuelto muy peligrosa, un movimiento en falso y todo habría acabado.
Wind entre todos los presentes se debatía entre el miedo y el deseo de ayudar, pero todo era inútil ¿Qué podría hacer un mocoso como él?
"Diosas ayúdenme, denme fuerzas, no quiero que esto termine en tragedia ¡Quiero salvarla! Si tan solo pudiera atacar ese núcleo osucro, pero no puedo acercarme... Ni yo ni nadie, Si tan solo pudiera atacar desde lejos"
En ese instante algo mágico se activó, Wind sintió un cálido palpitar dentro de su pecho y una especie de llamado en su mente. Como hipnotizado, su vista se posó en la espada enfundada que yacía en el piso, era la espada maestra que Zelda había dejado caer al salir volando. Wind sabía a lo que se enfrentaba, sabía las consecuencias de aceptar la ayuda de la espada, pero se resignó y aceptó su destino. Corrió hasta el arma, la desenfundó y la elevó al cielo haciendo que un brillo plateado la envolviera.
Todas las personas en el recinto, tanto los guerreros como el público que no huyó despavorido quedaron paralizados ante el brillo sagrado que tenían ante ellos, una cierta calidez y alegría envolvió sus corazones, una extraña sensación de juventud, alegría y compasión. Entonces Wind tomando su destino por el mango, agitó el sable y una onda de luz salió despedida del arma en dirección al núcleo que estaba en la cintura del ser invocado.
Al impactar el prpoyectil plateado, la esfera se rompió en cientos de trocitos que se desvanecieron en el aire, un tétrico gruñido resonó mientras que las sombras que formaban al caballero se desvanceían poco a poco, dejando caer las piezas de armadura y las espadas que poseían. Pero al romperse el hechizo, la princesa Zelda que estaba flotando en el aire, también comenzó a caer.
Nadie podría salvarla, andie llegaría a tiempo para amortiguar su caída, solo quedaba rezar para que resistiera el impacto, pero entonces un pequeño haz de esperanza hizo su aparición.
Din, la joven amiga de Zelda estaba entre las personas del público que no habían escapado, jamás lo haría, no se iría sin saber la suerte de su amiga,y si estaba en sus manos ayudar en algo, definitivamente lo haría. Fue entonces, cuando vio a la rubia caer que supo que debía actuar. Juntó sus manos y rezando con todas sus fuerzas, utilizó aquellos dones que las diosas le habían otorgado y que mantenía en secreto a todo el mundo, invocó el poder de la naturaleza y donde la dulce princesa debería caer, brotó una enorme y esponjosa flor rosada, tan grande como una cama, esta amortiguó la caída de la princesa quien aterrizó sana y salva sin daño alguno.
Esta maravilla de la naturaleza duró a penas unos instantes, pues una vez cumplida su lavor, se disolvió en cientos de pequeños pétalos rosados que se dispersaron con el viento, creando una hermosa lluvia rosada, que parecía celebrar que la princesa estuviera a salvo.
La jovencita saliendo por fin del estupor que la había envuleto, observó a todos los caballeros que estaban atentos a ella, todos silenciosos en actitud solemne le hicieron una reverencia mostrando su respeto, todos menos uno.
Wind aliviado y lleno de alegría corrió hasta la princesa y le dio un cálido abrazo mientras gritaba.
—¡Estás bien! ¡Estas bien! ¡Me alegro tanto! ¡Pensé que te perderíamos! —Decía casi llorando.
Zelda sintió una tremenda conmoción y una curiosa calidez en su corazón, como si nunca alguien salvo su madre, se hubiera preocupado tanto por ella. Fue un instante mágico e íntimo, pero muy breve, pues un golpe en la cabeza del muchacho rompió el ambiente. Impa había intervenido al considerar aquella muestra de alegría como una gran falta de respeto y estaba sermoneando al muchacho con todo su espíritu.
La princesa no pudo evitar mostrar una sonrisa mientras miraba al cielo y a los hermosos pétalos rosados que se perdían, había pasado el susto de su vida, pero de alguna forma estaba tranquila, sabía que no estaría sola y confiaba en que todo iría bien.
Pero cerca de ellos, un muchacho de cabellos rubios y mirada azul contemplaba la escena receloso, algo había cambiado en su amigo Wind y sobre todo en él, descubrió que le habían mentido toda la vida, que aquel a quien siempre ignoró tenía un potencial oculto y por sobre todo, descubrió que ya no era el mejor.
A ver si a alguien se le hizo familiar la máscara.
Hoy no hablaré de ningún personaje en particular, más bien de un arma, la naginata, que seguramente nadie o muy pocos la conocen.
Todo empezó cuado estaba incluendo al personaje de Impa, en la primera versión de esta historia ella no aparecía. Pero luego cuando quise ponerla empecé a buscar imágenes de ella para decidir su diseño, entre las muchas imágines que vi, había una donde aparecía ella usando una extraña lanza con una cuchilla en la punta, la enocntré tan hermosa, femenina y elegante que quise que esa fuera su arma. Al final mi pseudoeditor que también es aficionado a las armas me explicó que eso se llamaba nagitana, es un tipo de lanza japonesa y que algunas variantes de las artes marciales ejercitan el uso de esta, me instruí un poco en su uso viendo videos en youtube, tras investigar un poco más me enteré que el nombre estaba mal y se llama naginata (Por culpa de eso tuve que corregir el capítulo), y pos bueno, esa es la historia.
