Algunas veces las madres pareciera que tienen poderes psíquicos para presentir cuando sus hijos se meten en algún problema. Era media noche, hacía frío y no había ninguna razón para que Ingus saliera de su casa, pero contrario a toda lógica, algo despertó a Estella, una especie de presentimiento que se enterró en su pecho, el cual la llevó a revisar la habitación que ocupaba su hijo para encontrarla vacía.

Como era de esperarse, el terror invadió a la madre al no saber donde estaba su retoño. Al principio siguió su sentido común y recorrió la casa entera buscándolo, pero cuando eso no dio resultados, trató de usar su lógica y buscar en sus recuerdos algo que le diera una pista de dónde podría estar. Fue entonces que recordó lo que ocurrió en la mañana y como llegó a la conclusión de que Ingus tenía una enamorada secreta ¿Acaso habría salido a mitad de la noche para encontrarse con ella?

De por sí, que su hijo tuviera una novia sin decirle y que saliera de noche para encontrarse con ella era algo que le molestaba muchísimo, pero en realidad ahora le preocupaba más su seguridad. Había un monstruo rondando los alrededores, que justamente solo atacaba de noche, era muy peligroso estar afuera a esa hora. La pobre mujer corrió a despertar a su marido para buscar al muchacho, ignorando que el único monstruo era el mismo Ingus.

Mientras tanto en otro sitio, un joven Guerrero y su madre estaban siendo acechados por una horrible bestia. La criatura se asemejaba a una pantera, pero era tres veces más grande, tenía unos horrorosos ojos amarillos de iris rojo, unas orejas puntiagudas, un hocico ligeramente más alargado que el de un felino normal, del cuál salían unos colmillos dignos de un dientes de sable, además, de su lomo sobresalía la espada Nigram que estaba firmemente clavada en el.

Ilia y su hijo retrocedieron lentamente con temor de provocar a la bestia, la cuál emitió un extraño gruñido, bajo al inicio pero con un final agudo, su pelo se herizó y scomenzó contonear su cuerpo preparándose para saltar.

—I-Ingus ¡Somos nosotros! —Le gritó Ilia tratando de que la bestia los reconociera como amigos.

Pero el felino no reaccionó a los ruegos, para él solo eran presas. Dio un poderoso salto acortando la distancia que lo separaba de sus víctimas, dispuesto a devorarlos, pero Wind con un diestro movimiento, realizó un bloqueo horizontal, con el cual retuvo a la bestia que estrellaba sus colmillos contra el filo del arma poniendose furiosa. Entonces, en un momento de descontrol, el felino hizo un movimiento abrupto que resultó en un corte en su hocico. Al sentir el dolor, la pantera retrocedió lanzando un quejido con una voz muy similar a la de Ingus.

—¡Wind ten cuidado! ¡Recuerda que es tu amigo Ingus contra quien estás peleando! ¡No lo lastimes mucho!

—¡No es como que esto sea tan fácil mamá! ¡Quiere matarnos!

—¡Pero debe haber una manera de detenerlo! ¡Siempre hay una! Ay, si tu padre estuviera aquí...

—¡Pero él no está ahora!

Cerca de donde se llevaba a cabo la batalla, en un tejado bastante alto con una estupenda vista, se encontraba observando un individuo de aspecto escuálido, vestido con un harapiento poncho, unos pantalones y unas botas desastradas. De su rostro no se veía nada, pues lo llevaba cubierto con su siniestra máscara morada con forma de corazón.

—Jujuju —Susurraba el hombre—. A ver como sales de esta pequeño héroe, ahora no peleas contra un monstruo cualquiera, se trata de tu amigo, si lo matas el dolor y el arrepentimiento te harán incapaz de soportar la carga del héroe, y si él te mata, pues... Mejor para mí. Sea como sea gano yo, jujuju.

—¿Entonces tu plan es deshacerte de Wind? —Dijo una voz a espaldas de este hombre.

—Vaya ¿Me has estado siguendo la pista brujito?

El hombre del poncho ni siquera se molestó en voltear, pues ya sabía quien era el que lo increpaba. A sus espaldas había un extraño y pequeño monstruo, semejante a un ojo con alas de murcielago y cuernos, aunque no tardó en transformarse en un delicado joven de cabello violeta, piel blanca y ojos carmesí.

—La verdad ese mocoso no me cae bien, pero no lo odio tanto como para desearle la muerte — comentó Vaati de forma casual—. No sé qué es lo que quieres pero solo haces daño, lárgate de aquí! Y arregla a Ingus antes de irte.

—Jojo ¿Por qué tendría que arreglar a Ingus yo? Esto es su propia culpa, es su castigo por ser tan envidioso y desear más de lo que merece, yo no he tenido nada que ver con esto.

—¡No me vengas con cuentos ridículos! ¡Sé que estás involucrado en esto! Ya investigué la espada. Nigram es una espada que devora el alma de su portador, pero es un proceso lento, tarda unos tres meses ¡No tres días! Seguro has usado tu magia negra para alterar esa maldita arma y acelerarlo todo.

—¡Bravo bravo! —El individuo palmeó las manos celebrando—. El brujito ha hecho sus deberes. Efectivamente, apresuré un poco todo esto porque no tengo tiempo para esperar a que las semillas de oscuridad germinen, soy un hombre ocupado y destruir un reino no es algo fácil, pero... Bueno, en realidad no tengo porqué darte explicaciones así que no te las daré. Jojojo.

—Mejor deja tus risitas tontas y prepárate para usar tu magia, solucionarás este desatre ya se por las buenas —Dijo envolviendo su mano en una energía oscura y cambiando su fria mirada por una llena de furia— O por las malas.

Vaati intuyendo la respuesta de su enemigo, ni siquiera se dignó a escucharla y lo atacó inmediatamente. Arrojó una bola de energía oscura la cual, el individuo enmascarado disolvió con un ligero movimiento de manos, con la facilidad con que se deshace el humo, por su parte, decidió contraatacar con unos hilos de sombra que extendió desde su cuerpo y que fueron a parar directamente contra el pelivioleta aprisionándolo. El joven brujo sin perder la calma realizó una intensa pero breve liberación de poder, la cual "quemó" los hilos deshaciéndolos.

—Vaya, veo que eres bastante poderoso a pesar de tu juventud —comentó el enmascarado con una voz suave y melodiosa-. No entiendo por qué vives en este miserable pueblo perdido en la nada donde todos te rechazan.

Vaati no atacó de nuevo, pero frunció el ceño preguntándose qué tramaba ese hombre ahora.

—Estoy seguro de que aquí todos te temen, te ignoran o te desprecian por la naturaleza oscura de tu magia, pero tú no deberías soportar esas cosas. Eres un brujo oscuro, tu destino es la grandeza y el poder, olvídate de esos insectos debiluchos que intentas proteger, ni ellos ni nadie se preocuparían por ti, mejor únete a mí y obtén lo que mereces...

No pudo continuar con su emotivo discurso, pues un rayo electricidad oscura fue arrojado contra él, sin embargo se defendió rápdamente con un escudo y salió airoso de la situación.

—Así que esa es tu forma de actuar. —Gruñó Vaati—. Buscas la debilidad en los deseos de las personas para convertirlos en tus herramientas. Pero conmigo eso no resultará, a mí no me importa que me ignoren, o que me teman pues yo no estoy solo, tengo pocos amigos pero son buenos y además tengo al maestro Ezero a mi lado, mientras tenga su apoyo, no necesito nada más. Yo no soy como ese debilucho de Ingus que se deja tentar con cualquier cosa.

—Eso lo dices porque todavía no te han traicionado —Espetó su enemigo—. Ya verás que un día te decepcionarán, ya no podrás confiar en ellos ¡Entonces descubrirás que el poder es lo único que importa!

En ese momento el enmascarado tuvo que dar un brinco apoyado en su magia para esquivar un par de proyectiles de magia oscura que pelivioleta arrojó.

—¡Ya cállate! ¡Eso nunca pasará!

—¡Ja! Ya lo veremos, un día te traicionarán y cuando eso pase estaré esperándote con los brazos abiertos, pero quizás pase mucho tiempo antes de que eso ocurra, por el momento eres solo una molestia, así que lo mejor será apartarte del camino.

Pero contrario a lo que se esperaría, aquel malvado hombre no pretendía atacar a Vaati, en cambio alzó su mano y apuntó contra la madre de Wind, quien ocupada como estaba de presenciar la batalla de su hijo contra la pantera monstruo, además por la distancia que la separaba de su atacante, no se percató de que estaba en peligro.

—Dime brujito ¿Quién crees que sea más rápido? ¿El rayo que le arrojaré a esa mujer, o tú?

No hubo tiempo de pensar en nada más, Vaati de forma automática adquirió su forma de monstruo y voló hasta donde estaba Ilia, pero aunque partió antes que el disparo del enmascarado, un pulso de energía es algo muy veloz, casi al nivel de una flecha, por ello presionó sus alas hasta el límite desesperado por salvar a la mujer. Era tal su velocidad que el roce del viento le estorbaba, su ojo le ardía y apenas lo podía mantener abierto, sus alas se le acalambraban mientras todo a su alrededor era una simple mancha borrosa distorsionada por la velocidad.

Pero en aquel torbellino de confusión, podía sentir la energía del pulso mágico, la energía le estaba ganando, lo estaba adelantando. En un movimiento desesperado, se dio un impulso con magia y logró ganar un segundo de ventaja, el cual le permitió interponerse en la trayectoria del rayo y recibir el ataque él en lugar de Ilia. Una vez más la resistencia de su forma de monstruo lo salvó, haciendo que no recibiera mayores daños, salvo quedar algo aturdido.

Pero en esta ocasión, en lugar de mantener su forma de monstruo, Vaati regresó a ser humano y quedó tendido en el suelo con ligeros hilos de humo saliendo de él. Fue entonces que Ilia notó su presencia.

—Va... ¿¡Vaati!? ¿Qué haces acá? ¡No me digas que tú tienes que ver con todo esto!

Ese comentario en verdad irritó mucho al brujo ¿Es que acaso solo por ser él tenían que pensar lo peor? Y eso que estaba tratando de salvarla, de todos modos trató de incorporarse, aunque todo le daba vueltas.

—La verdad no se ve muy capaz de hacer nada ahora mismo —Intervino Talma—. Oye ¿Estás bien? ¿Qué pasó?

—Eso no es importante ahora —contestó el hechicero sujetándose la cabeza y cerrando los ojos—. Ahora lo importante es la bestia con la que lucha Wind.

En ese momento, el rugido de Ingus los distrajo, estaba furioso por no poder destrozar a su adversario, quien había rodado para esquivar un zarpazo mortal. La bestia nuevamente arremetió contra el muchacho extendiendo sus garras, pero este se defendió colocando su espada con la zona sin filo al frente, bloqueando el ataque sin dañar a su compañero, sin embargo la fuerza impresa en aquella enorme pata era demasiada y estaba agotando rápidamente a Wind.

—¡Wind! —Gritó Ilia aterrorizada.

En aquel momento la madre temblaba en su sitio, desesperada por ayudar a su hijo, sus manos se cerraban sobre su sartén, mientras dudaba si lanzarse a la batalla o no, aunque fuera un acto irracional y estúpido.

—¡No lo hagas! —Le gritó Talma interponiéndose en su camino al ver que Ilia se dirigía hacia la batalla— ¡Eso no servirá de nada y solo saldrás lastimada!

— ¿¡ Y qué quieres que haga!? ¡Mi hijo se muere frente a mis ojos y yo no puedo hacer nada! —Gritó al borde del llanto—. Pero... Tampoco quiero que mate a Ingus, su madre quedará destrozada ¿Acaso debo elegir entre la vida de mi hijo y la de alguien más? ¡Por qué las diosas son tan crueles!

—Deben sacar la espada del lomo de esa bestia —interrumpió Vaati.

—¿Cuál espada? —Preguntaron Ilia y Talma al unísono.

—Esa que sobresale de Ingus —Dijo apuntando la espalda de la pantera.

—¿Es una espada? —Exclamó Ilia confusa— Con esta oscuridad no se ve bien, creí que era un cuerno o algo así.

—Es una espada. Su nombre es Nigram, también conocida como la espada maldita de los monjes. Hace siglos atrás, en un monasterio que sufría constantes ataques y saqueos, se creó esa arma para protegerlos, pero temiendo que el arma se volviera contra ellos, la fabricaron de tal manera que solo un monje puede usarla. Ya saben, los monjes pasan toda su vida meditando para deshacerse de sus deseos, ambiciones y anhelos, cualquiera que tome esta espada y tenga algo de eso será corrompido por ella. Pero las personas normales tenemos deseos, ambiciones y anhelos, cosas que conocemos como sueños. Por lo que sé, Ingus es particularmente susceptible a esta espada, todos saben de su deseo de convertirse en caballero de la guardia real.

—Era la víctima perfecta —se lamentó Talma.

—El que le dio la espada seguro notó esto —continuó Vaati—. La espada le otorga a su portador una fuerza y habilidad sobrehumanas, pero a aquellos que corrompe, además los convierte en bestias sin mente, apagando sus corazones cada vez más mientras se entierra en el cuerpo de su usuario. Al final llega el momento en el que la punta de la espada toca el corazón de su huésped, cuando eso pasa, este pierde por completo todo lo que lo hace humano y pasa a ser un simple monstruo. A Ingus ya no le queda mucho, hay que arrancarle a Nigram o lo perderemos para siempre.

En cuanto Vaati terminó su discurso, Talma voló veloz donde Wind para entregarle la información obtenida.

—¡Entendido! —Gritó Wind son su mirada llena de esperanza—. Lo que está en su cuerpo no es un cuerno sino una espada y debo sacarla ¡Me pondré a ello!

La simple idea de no tener que dañar a su compañero aumentó la motivación del rubio, quien cambió de inmediato su estrategia tratando de colocarse por detrás de la pantera para trepar encima de ella.

La bestia parecía tener cierta inteligencia, captó de inmediato el cambio de patrón de su adversario y retrocedió dejando su cola contra el muro de un edificio, imposibilitando que Wind la abordara por detrás, sin embargo esto también limitaba su capacidad de ataque, como el muchacho no pretendía dañarlo la batalla estaba en un punto muerto.

La gran pantera gruñó y observó a su oponente que se acercaba lentamente con su arma al frente, exponiendo la parte sin filo, cosa de bloquear un posible ataque sin dañar. El monstruo entonces decidió aguardar y esperar a que el chico se acercara más, se mantuvo gruñendo y tirando zarpazos imprecisos, pretendiendo atacar para que no sospechara nada, hasta que la distancia que separó a ambos luchadores fue de apenas un par de metros.

Fue en ese instante preciso que Ingus dio un enorme salto, tan colosal que pasó por encima del joven Guerrero y aterrizó a sus espaldas, acto seguido, se giró rápidamente para conectar un ataque a traición. El rubio a duras penas consiguió avanzar hacia adelante para evitar que destrozaran su cuerpo, sin embargo las filosas garras lograron alcanzar la carne de su espalda abriendo cuatro zurcos que pronto se llenaron de sangre.

El pobre chico gritó de dolor mientras su túnica antes verde se teñía de rojo, la pantera entonces se acercó lentamente, relamiendose, sabía que su presa era incapaz de moverse, pues estaba paralizada por un sufrimiento que no estaba acostumbrada a soportar.

La bestia gruñó y mostró los dientes alistándose para dar el golpe mortal, cuando de pronto una sartén le cayó en la cabeza. El golpe le dolió aunque no lo lastimó severamente, dirigió sus amarillos ojos a su atacante y se encontró con una pálida mujer de cabello corto que lo miraba con terror. Finalmente Ilia no había soportado ver a su hijo devorado frente a sus ojos e hizo lo primero que se ocurrió, aún cuando sabía que solo se condenaría ella misma. El felino entonces cambió de objetivo y dirigió sus pasos contra la asustada madre.

Wind viendo lo que sucedía, se sobrepuso a su dolor. El terror y la adrenalina le dieron las fuerzas suficientes para ponerse de pie y luchar una vez más. Aprovechando que Ingus le había dado la espalda, dejó su espada de lado, corrió y trepó sobre él, tan rápido como su debilitado cuerpo le permitió, la bestia al darse cuenta de esto comenzó a sacudirse tratando de quitarse al intruso. Por fortuna Wind logró agarrarse a tiempo de Nigram para evitar caer, entonces luchando contra el movimiento, se colocó en una postura que le permitió jalar de la espada, pero aquella condenada arma parecía estar atorada, como si los músculos de su portador la retuvieran.

Colocó sus manos en la guarda de la espada tratando de tener más impulso para jalar. Todo su cuerpo se tensó y sus músculos gritaron de dolor, sumándose al ardor que tenía su espalda que no paraba de sangrar. Una energía oscura emergió del arma y el tamaño de la pantera aumentó dándole un aspecto aún más monstruoso que antes.

—Nigram está consumiendolo! —Exclamó Vaati— ¡Wind apúrate! Esta a punto transformarse en monstruo.

—Eso... Trato... Está muy apretada... No me alcanza la fuerza...

Las lágrimas asomaron de los negros orbes del rubio, la desesperación y la impotencia lo consumían, mientras forzaba sus músculos más allá de lo que podían tratando de salvar a su compañero.

—Por favor Ingus... Tienes que salvarte... No dejes que te consuma... ¡No quiero perderte! ¡Siempre has sido uno de mis modelos a seguir! ¡Siempre te he admirado! ¡Jamás quise humillarte y siempre te consideré mejor que yo! Por eso no puedes irte, ¡No me dejes ahora! ¡Siempre quise hablarte y ser tu amigo! ¡Siempre quise poder mostrar mi habilidad y luchar de igual a igual contigo! ¡Pero si te vas eso ya nunca será! ¡Por favor Ingus!

En ese momento el muchacho se sintió desfallecer, estaba comenzando a marearse y la fuerza abandonaba su cuerpo, era su límite. Justo entonces, cuando su debilidad comenzaba a sobrepasarlo, algo se colocó detrás de él, el cuerpo corpulento de un hombre hizo contacto con su espalda ensangrentada aumentando su ardor, pero además un par de brazos pasaron por los lados de su cabeza para agarrar la empuñadura de Nigram y ayudarlo a jalar.

—¡Vamos Wind no te rindas! —Le gritó una voz tremendamente familiar.

Reanimado por el dolor de su espalda y por la voz de su padre, el chico hizo un último esfuerzo, el cual, sumado a la ayuda de Link finalmente hizo que la espada se soltara. Padre e hijo salieron expedidos hacia atrás por la fuerza aplicada, y cayeron en el suelo adoquinado sin mayores magulladuras.

Por su la lado, la enorme bestia monstruosa se retorcía de dolor mientras olas de oscuridad salían del agujero de su espalda, así fue como la pantera se fue empequeñeciendo y cesando su movimiento hasta quedar reducida al aspecto de un muchacho humano.

Ingus aturdido y con algunas dificultades para respirar se desplomó en el pavimento, donde se quedó descansando algunos minutos antes de tratar de incorporarse. Su memoria estaba algo borrosa, lo último que recordaba era estar discutiendo con Wind y sentir una ira y frustración imparables que le causaba un escalofriante deseo de matar. Luego de eso, solo podía recordar furia y oscuridad, además de un agudo dolor en el pecho, como si estuvieran atravesando su corazón.

Pero entonces recordó algo más, voces y gritos en la lejanía, además de unas palabras llenas de sentimientos, ruegos de que no lo dejara, que quería ser su amigo, que no quería perderlo, fue en ese momento que se levantó de golpe.

Ingus se sentó con dificultad y miró hacia atrás, donde se encontraba Link sosteniendo a su hijo con preocupación mientras Ilia lloraba a su lado, pero bailando sobre la espalda del chico se encontraba la hada, quien de alguna forma parecía estar sanandolo, pues los horrendos cortes que tenía en la espalda se estaban cerrando.

Ingus volteó la vista con el rostro rojo. Wind lo había salvado pero no solo eso, además le había dicho unas palabras muy bonitas, pero tremendamente vergonzosas. Por las diosas, jamás hubiera creído que el chico lo admirar a tanto, y él actuando como un idiota, además causando semejante desastre, definitivamente no merecía ningún título de héroe. La espada maestra en su sabiduría lo supo antes que nadie, en ese momento comenzó a ponerse de pie para acercarse a la familia pero algo lo detuvo.

—¡Ingus! ¡Estás bien! —Gritó Estela corriendo hacia su hijo llorando de alivio.

El muchacho fue envuelto por los regordetes brazos de su madre, quien lo estrujó con cariño demostrando así lo preocupada que estaba por él, pero como si eso no fuera suficiente, luego llegó Aquilo, quien también contribuyó a aquella asfixiante muestra de amor paternal. Una vez ambos adultos se hubieron calmado, comenzaron a prestar atención a la escena alrededor, muchas casas tenían arañazos en sus paredes, habían machas se sangre y más allá estaban Ilia y Link sujetando a su hijo, quien tenía todas sus ropas manchadas de sangre.

—¿Que fue lo que pasó aquí? —Preguntó Aquilo caminando hacia Link.

—Yo no sé mucho —contestó el héroe—. Iba camino a casa, cuando encontré a Wind montado sobre un gato gigante tratando de arrancarle algo de encima... —En eso se fijó en la espada negra que aún llevaba consigo—. Creo que era esto... Pero qué arma más rara, algo extraño debe tener, luego de quitarle esto, el monstruo comenzó a debilitarse y a encogerse hasta convertirse en Ingus.

—¡Lo siento! —Gritó Ingus acongojado— ¡Todo esto fue mi culpa! ¡Yo era el monstruo, yo destruí la academia y la escuela! ¡Yo hice todo este desastre! Lo siento papá... Por mi culpa nosotros... Soy horrible... No merezco siquiera el derecho a portar una espada.

—¡No digas eso! —Gritó Wind— ¡Esto no fue tu culpa! ¡Fue esa maldita espada! ¡Ella te convirtió en monstruo y te quitó la razón! El Ingus que conozco jamás dañaría a nadie, es noble, valiente y tiene honor, no hay otra persona que merezca ser un espadachín más que él... Y me estoy mareando.

—Tranquilo Wind —Le dijo su padre prestándole su brazo para que se apoyara— Perdiste mucha sangre y estás agotado, trata de calmarte.

—Sí...

—Y sobre esta espada...

Link levantó el arma para observarla mejor, no sabía nada de ella pero con solo verla un mal presentimiento lo invadía, como algo cruel y peligroso escondido dentro del metal. Aún seguía contemplándola cuando una corriente eléctrica en su mano lo obligó a soltarla, pero esta no cayó al suelo, se quedó flotando en el aire para luego volar hasta donde estaba Vaati.

—¡Vaati! —Gritó Aquilo enfadado— ¡Debimos suponer que esto era obra tuya!

—¡Eso no es así! —Lo detuvo Ilia— Él nos ayudó, nos dio la información de la espada y nos explicó lo que debíamos hacer.

—Sí, bueno, lo que sea —dijo el brujo encogiéndose de hombros—. Esta cosa es muy peligrosa, así que lo mejor será que nadie la toque, la llevaré a casa, cuando el maestro Ezero regrese ya veremos que hacer con ella.

Antes de que cualquiera pudiera detenerlo o cuestionarlo nuevamente, se transformó en monstruo y se alejó volando lo más rápido que pudo con el arma siguiéndole de cerca. Ya no quería estar ahí, seguro le preguntarían más cosas. Le hubiera gustado hablar del brujo oscuro que estaba causando esos problemas, pero le dolía que lo culparan de cosas que no había hecho, quizás hasta lo acusaran de estar aliado al tipo de la máscara. Pero él no estaba para esas cosas, que se reventaran, él no estaba dispuesto a perder el tiempo hablando con estúpidos. Si les interesaba le preguntarían por el hombre este, y él les contestaría... Si es que estaba de ganas.

Por el momento, luego de esa conmoción, nadie había logrado reunir pistas y descubrir que Vaati sabía más de lo que había dicho, solo lo vieron alejarse con cierto alivio.

Link analizó la escena a su alrededor, habían marcas de garras, manchas de sangre, plantas decorativas destrozadas. Sin duda fue una gran batalla, si tan solo hubiera llegado un poco antes le habría evitado esos disgustos a su hijo, pero hablando de él... ¿Por qué estaba involucrado en todo esto? Fue entonces que se fijó en la espada que yacía tirada a unos metros de ellos. Sin poder creerlo se acercó y tomó el arma. Esa hoja, esa empuñadura, esos relieves, la marca de la trifuerza, era inconfundible.

Un desagradable pensamiento rondó su cabeza y se giró para encarar a su mujer con el arma en la mano.

-Ilia... ¿Que pasó aquí mientras no estuve?


Y por fin aparece Link! Kyaaaaaaaaa! (Grito fangirl)

Algo que debo mencionar es que en esta historia estoy tratando de hacer algo inusual, un relato de aventuras donde los padres de los protagonistas no están ausentes y ayudan de vez en cuando, pero sin opacar la labor de sus hijos siendo un apoyo pero dejando que ellos resuelvan los problemas.

Si, mi primer fanfic era la tipica historia con un protagonista huérfano sin familia ni amigos, pero en la medida que uno mejora y aprende más cosas del mundo, se atreve a probar cosas nuevas y a entender lo importante que son los lazos familiares en la vida de una persona, y en lo interesante y complejo que puede ser un relato donde la familia tiene algo qué decir.