Antes de empezar el capítulo de hoy quiero aclarar algunas cosas. Estos capítulos los escribo con adelanto, o sea el capítulo que publico hoy lo escribí hace semanas, así tengo un colchón sobre el que trabajar para mantener el ritmo de un capítulo a la semana y puedo avisar cuando no voy a subir algo. El asunto es que para asegurarme de seguir publicando me obligo a escribir un capítulo a la semana, sin importar si no tengo tiempo o si ando muy mal.

El asunto es que cuando escribí todo este arco, me tocó enfrentar uno de los momentos más trágicos de mi vida, era solo un pozo de tristeza que se esforzaba por seguir adelante día a día esperando que la tormenta acabara, lo malo es que originalmente este arco iba a ser alegre, gracioso, mágico, rayando en lo infantil, pero justo coincidió que lo escribí en este mal momento y terminó siendo pues... Bastante tétrico. La verdad no estoy contenta con el resultado (Eso se nota más en el capítulo que sigue), por eso me disculpo si la calidad y estructura de este arco no es la mejor y no está a la altura del resto de la historia, así que algunas críticas pueden ser consideradas para futuras correcciones. Gracias.


El sol se elevaba una vez más en el cielo matutino, cubriendo la hierba fresca con un efímero velo dorado. Todo parecía presagiar que ese sería un día hermoso y tranquilo, sin nada que alterara la paz del campo, sin embargo, nunca había paz para el joven héroe Wind, siempre había alguna misión importante que cumplir, alguien a quien salvar o ayudar... Como en este caso que le tocaba ayudar a su hermanita con su tarea.

—Mamá ¿Por qué tengo que ir con Abril a buscar esas estúpidas hierbas para su tarea?

—Ay Wind, no te pongas pesado ¿Quieres? Tu padre y yo estamos muy ocupados con el trabajo y tú sabes bien el tipo de hierbas que necesita para sus tareas ¿Qué te cuesta ayudarla? ¡Es tu hermanita!

—¡Pero es mi día libre! ¡Hoy no tengo escuela! ¿Acaso no tengo derecho a descansar? Además me lo merezco luego de todo ese lío del supuesto secuestro de la princesa...

—Wind, ya no me hagas problemas ¿Por qué tan mala voluntad con Abril?

—Porque es una bruja, por eso.

—Otra vez con lo mismo ¡Vas a acompañar a tu hermana a buscar sus hierbas y es mi última palabra!

A pesar de sus reclamos, el joven de verde tuvo que resignarse a la tarea que le encomendaron, obviamente no iba de muy buen humor, pero al parecer a su hermana tampoco le hacía mucha gracia tener que compartir esa tarea con él, pues en cuanto lo vio hizo un mohín de disgusto y se cruzó de brazos, para luego desviar la mirada.

—¿Y a ti que te pasa bruja?

—¡No me digas bruja! Tonto... ¿Por qué tienes que acompañarme tú a buscar las hierbas? No es justo... Yo quería que papá viniera, si hubiera sabido que tendría que ir contigo ni siquiera hubiera pedido ayuda con esto.

—¿Entonces podías hacer tu tarea sola?

—Sí, pero yo quería que me acompañara papá.

—¿Entonces estoy obligado a gastar mi precioso sábado por un capricho tuyo?

—¡No es un capricho! Papá estuvo fuera tres meses. Fueron tres meses sin verlo, es normal querer estar con él ¿No crees? Pero en lugar de jugar conmigo se dedica a tus estúpidos entrenamientos... ¿Porque no mejoras rápido para que tenga más tiempo para mí? Antes no entrenaban tanto.

Abril tenía un punto, un punto que hacía sentir a Wind pésimo porque era verdad. Link había aumentado los entrenamientos espartanos a los que sometía a su hijo, pues estaba consciente de que no siempre estaría ahí para ayudarlo, por lo tanto, quería aumentar su fuerza lo más posible para que pudiera defenderse de lo que fuera. Aún recordaba con dolor cuando lo encontró montado encima de la pantera gigante tratando de arrancar la espada sin poder lograrlo por la falta de fuerza, cosa que pretendía mejorar con sus ejercicios. Pero al dedicar más tiempo a uno de sus hijos, era obvio que el otro se sentiría desplazado.

Consciente de la situación, el joven de verde no se sintió con el valor de replicar nada, por lo que se tragó cualquier queja y decidió tratar de animar a su hermana de alguna forma.

—Bueno, terminemos la tarea pronto, si vamos en Puini llegaremos rápido ¿Qué dices? —Soltó el muchacho con la sonrisa más amable que fue capaz de componer.

—No me queda de otra —contestó la niña con resignación.

Wind llamó a su caballo que llegó sin sus bridas y llevando una rama en su hocico, esto le partió el corazón al rubio, los sábados ambos solían jugar un rato, él tiraba la rama y Puini corría a buscarla, pero ahora no habría juegos, el deber llamaba.

—Lo siento Puini, hoy no jugaremos, vamos al prado a buscar hierbas, hay que ayudar a Abril con su tarea.

El animal vio a la muchacha y "suspiró" molesto, pero con su optimismo de caballo no tardó en animarse, en el prado crecían muchas hierbas sabrosas, podría comer algunas golosinas poco habituales ese día. Se quedó quieto mientras esperaba a que la pequeña rubia lo montara, hoy tendría que ir a trote suave, pues no llevaba ni la silla ni las bridas puestas, lo montarían a pelo, cosa que para los jinetes es algo más complicado porque tienen menos agarre y hay menos posibilidades de controlar al animal. Una vez que la chica estuvo montada, esta lo espoleó con fuerza y por un hábito aprendido tras años de entrenamiento, Puini comenzó a galopar.

—¡Abril! ¡No me dejes atrás!

—¡Corre Wind! ¡Entrena esas piernas y hazte fuerte para que papá deje de preocuparse por ti! —Le gritó la niña risueña mientras dejaba a su hermano atrás.

Aunque el rubio quedó muy rezagado, al final pudo llegar al prado casi sin aliento y encontrar a su hermana con la ayuda de Talma. Como siempre la capacidad de la hada para percibir la presencia de las personas era muy útil, además de que se estaba agudizando, Abril no poseía ningún tipo de magia y había sido capaz de encontrarla.

Wind encontró a la muchacha en cuatro patas discutiendo con Puini, quien parecía ignorar los reclamos de la pequeña y se limitaba a mordisquear el pasto.

—Que... Pasó... Aquí... —Jadeó Wind.

—¡Wind! ¡Respira! —Le gritó Talma preocupada—. Sigue mi ritmo Hiiii, fiuuuuu, hiiii fiuuu.

—Ingus... Tiene razón... Uno parece partera ayudando a parir... Cuando hace eso.

La hada volteó el rostro indignada frente a ese comentario, aunque nadie lo notó porque la luz que emitía como siempre opacaba su figura.

—¡Wind! ¡Dile a Puini que deje de comerse mi tarea! Cada vez que saco una hierba se la come.

—Creo que es la primera vez que la excusa mi mascota se comió mi tarea será creíble —dijo el muchacho con una risa traviesa, cosa que a su hermana no le hizo gracia y se cruzó de brazos mirándolo con enfado—. De acuerdo, lo siento, ya te ayudo. Hey Puini ven aquí.

El equino al escuchar el llamado de su amo, acudió alegremente agitando su cola y restregó su nariz contra el muchacho, gesto que este respondió acariciando su frente.

—Buen chico. Mira Puini, Abril tiene que buscar unas hierbas especiales y no te las puedes comer. Recuerda que ella es una bruja y si te comes algo que haya tocado te dará dolor de estómago...

—¡Wind! ¡Deja de decir que soy una bruja! —Su hermano le contestó sacándole la lengua.

—Parece que hoy alguien está más gruñona que de costumbre.

—Hermano tonto, ojalá no estuvieras, eres molesto.

—Ya para con eso. —El muchacho suspiró, tratar con su celosa hermana sería muy complicado, mejor apuraba las cosas y trataba de terminar rápido—. A ver dime ¿Cuáles son las hierbas que necesitas?

—Pues son: Hierba de hyrule, Campana muda y princesa de la calma.

—Las primeras dos son fáciles de encontrar, la princesa de la calma cuesta un poco más.

—Yo los puedo ayudar con la última —Dijo Talma entusiasmada—. No tardaré, vuelvo en un rato.

Tras decir esto la hada se alejó volando.

—Bueno, supongo que estará bien encargarle eso a ella, parece contenta —comentó Wind—. Nosotros busquemos las otras dos.

Luego de unos 15 minutos y de bastantes regaños para que Puini no se comiera la tarea, juntaron suficientes hierbas, solo faltaba encontrar la princesa de la calma, pero Talma aún no había regresado por lo que se dispusieron a buscar a la hada. Por fortuna no fue difícil encontrarla, su característica luz color lila destacaba bastante entre la hierba, sobre todo porque estaba volando en medio de un prado de flores blancas.

—¡Hey Talma! ¿Encontraste la flor? —Dijo Wind acercándose a la bolita de luz.

—¿Eh? ¡Ah si! Ahí está, estaba asegurándome de que era la correcta, aquí hay muchas flores con forma de estrella de color blanco, pero la princesa de la calma es la única que tiene un centro azul, aún así entre tantas flores uno puede confundirse.

Los hermanos le dieron un vistazo a las flores del lugar y aguzaron la vista tratando de distinguir la flor correcta, Abril fue la primera en encontrarla, así que corrió hasta ella para recogerla y dar por terminada su tarea, sin embargo cuando se agachó y tomó el tallo de la hierba, una espeluznante criatura se asomó y se colocó encima de la flor.

—¡AAAAAHHHHHH! ¡UNA ARAÑA! ¡WIND MÁTALA!

La terrible araña que acechaba en la flor era una araña normal que no superaba el centímetro y medio de tamaño, sin embargo, luego de su encuentro con la skulltula el joven héroe les había agarrado bastante repulsión a estos seres, simplemente no quería tener que acercarse a ese bicho, o en caso de que lo hiciera, su idea sería aplastarlo con el pie, pero eso estropearía la flor, así que algo temeroso dio un paso atrás y se negó a cumplir la petición de su hermana.

—¿Que? —La niña miraba a su hermano incrédula de su reacción— ¡Por favor! ¡Esto tiene que ser una broma! Se supone que peleas con monstruos grandes y fuertes ¡No le puedes tener miedo a una araña!

—¡Tú también les tienes miedo!

—¡Yo no soy una heroína! ¡Vamos, demuestra que vales para algo y mata a ese bicho!

—¡No! ¡Que lo mate Puini!

—Briiii brrrrr brrriii —se defendió a su vez el caballo.

La discusión entre los hermanos (Y el caballo), continuó por algunos minutos, hasta que Talma decidió poner fin al problema ella misma, sin preguntarle a nadie, adquirió su forma humana, dejando al descubierto sus blancas piernas, sus alas de libélula, su delicada figura, su rostro de muñeca y su problemática desnudez.

—¡Talma! ¡Te dije que no tomaras tu forma humana a la vista de todos! —Se quejó el rubio.

—Aaggggrrr ¡Ya me tienen harta con ese asunto de la ropa! Estos humanos... Las cosas que me obligan a hacer.

Talma decidida a poner fin al problema de la ropa de una vez por todas, caminó hasta el prado de flores y dio un fuerte pisotón. En ese momento una especie de luz verde comenzó a brotar del lugar donde había pisado, al tiempo que un fino brote surgía y trepaba por la pierna de la hada, el tallo vegetal continuó ascendiendo por aquel cuerpo femenino mientras le crecían algunos tallos por los lados los cuales comenzaron a cubrirlo. Pronto de aquel conjunto vegetal surgieron hojas y algunas flores blancas las cuales cubrieron cada parte comprometedora de la anatomía femenina, hasta que para cuando el proceso hubo acabado, Talma quedó vestida con un curioso vestido de hojas sin mangas, hecho de fibras vegetales, que cubrían su pecho y abdomen, del cual surgían hojas desde la cintura hacia abajo, dándole un simpático toque femenino, además de las decoraciones de flores que habían por todo el conjunto.

—Listo ¿Mejor? ¿Con esto ya no me van a molestar? —Los chicos se quedaron observándola en silencio— ¿Que pasa? ¿Hay algo malo conmigo?

—¡Te ves hermosa! —Contestaron los niños al unísono.

—No... No es para tanto. —La mujer se sonrojó un poco ante esos comentarios, que de alguna manera la hacían sentir muy feliz, sobre todo por la forma en que lo miraba Wind—. Pero ahora... Mejor me encargo de su problema, la intrépida Talma le hará frente a la temible araña.

La entusiasta hada avanzó dando brinquitos hasta la flor indicada, se agachó coquetamente, agarró al arácnido de una pata y lo arrojó a un lado, luego se volteó a ver a sus acompañantes con una sonrisa.

—Listo, la valiente Talma se ocupó de la amenaza, —dio un giró sobre sí misma celebrando su hazaña—. Me he enfrentado a las garras de ese temible monstruo para salvar la tarea ¿No soy admirable?

—Solo era una araña pequeña —gruñó Wind.

—Sí, pero igual no fuiste capaz de derrotarla —se burló Talma bailando frente a él—. Jajaja, quizá debería considerar hacerme heroína, seguro que lo haría genial, tal vez incluso mejor que las hadas de esos cuentos que tanto me gustan.

—Si hubiera sabido que esas historias tontas te afectarían tanto mejor no te las hubiera contado— reclamó una vocecilla que surgió de la nada.

Todos los que estaban en el lugar observaron a su alrededor buscando a la dueña de aquellas palabras sin éxito alguno. Fue entonces que del Prado de flores blancas emergió una bonita bola de luz con alas de libélula, muy similar a Talma, con la diferencia de que en lugar de emitir una luz color lila, esta era amarilla, similar al oro.

—Ta-ta ¡Taya! —Gritó la mujer del traje vegetal bastante nerviosa— ¿Qué haces aquí?

—¿¡Esa es forma de recibir a tu hermana mayor!?

—Lo... Lo siento —contesto la chica encongiéndose en su lugar.

—¿Y que se supone que haces aquí? Jugando con estos niños y mal usando los poderes que la gran hada con tanto esfuerzo te dio ¡Deberías estar en el bosque con el resto tratando de luchar contra la peste que nos ataca! ¡Se supone que tienes la habilidad de crear escudos protectores! Y en cambio te encuentro haciendo el payaso aquí ¡Eres una inconsciente, la gran hada nunca debió elegirte como su sucesora!

Talma estaba callada en su sitio escuchando el sermón de su hermana mientras se aguantaba las ganas de llorar. Wind comenzaba a comprender de dónde venía la inseguridad de su amiga, con una hermana así el también querría escapar y perderse. Estaba a punto de intervenir cuando alguien más lo hizo.

—Ya basta Taya, la idea es que regrese, así la vas a asustar —dijo una segunda voz misteriosa.

Del mismo lugar de donde había aparecido la hada de brillo dorado, surgió esta vez una hada opaca, era como una bola que absorbía la luz de alrededor dándole un aspecto algo inquietante. Era uno de los pocos y rarísimos especímenes de hada oscura.

—Tael... —esta vez la mujer dejó escapar un par de lágrimas de sus ojos.

—Talma... Por favor, regresa con nosotros, te necesitamos —suplicaba el hada oscura.

—Nada de por favor, tú te vienes con nosotros ahora —farfullaba la hada de luz—. Ojalá no necesitáramos de esta inútil.

Las últimas palabras de Taya afectaron profundamente a Talma, quien revivió en su mente todos los momentos desagradables y tristes que la llevaron a escapar.

—No...

—¿Qué? —Preguntaron ambas hadas.

—No... No regreso, yo no regreso con ustedes...

—Pero Talma... Por qué... —Balbuceó Tael.

—¡¿Además de todo el desastre que has causado te niegas a volver?! ¡Cómo puedes ser tan egoísta! ¡Eres la futura gran hada! ¡Tienes un deber que cumplir!

—No puedo... No soy capaz de hacerlo, por eso me estoy quedando aquí, para entrenar hasta tener el poder suficiente para pasárselo a otra hada...

—¡No me vengas con mentiras! ¡Tú simplemente no quieres volver!

Talma se extrañó y a la vez se asustó ante la reacción de su hermana, retrocedió un par de pasos nerviosa buscando algo de apoyo en sus amigos, inconsciente mente se acercó al muchacho y rozó su mano.

—¿Te encariñarse con ese humano y por eso no quieres regresar?

—¿Qué? ¡No!... Bueno, sí, le tengo cariño pero no es por eso que no quiero regresar. Como dije estoy entrenando aquí, mis poderes curativos han mejorado, hasta le salve la vida a Wind y...

—¡No le mientras a tu hermana mayor! ¡Hada descarada! No sé cómo podemos ser hermanas, si no fuera porque te necesitamos ni siquiera te habría venido a buscar.

—Taya, eso fue muy cruel — se quejó Tael—. Se que estás muy nerviosa por los problemas que hay en el bosque pero...

—¡Pero nada Tael! Talma debe venir con nosotros, ya sabes lo que pasará si no solucionamos esto pronto.

Aquellas conversación ya estaba colmando la paciencia de Wind, la famosa Taya estaba tratando a su amiga como si fuera un objeto. El muchacho no podía olvidar los primeros días qué pasó junto a Talma. Si bien la hada mostraba entusiasmo y alegría durante el día, el sabía que por las noches lloraba, aunque ella quisiera ocultarlo, la pobre hada llego a sus brazos con el corazón roto y le tomo semanas recuperarse, por eso le indignaba que llegara alguien a quebrar la confianza que tanto le costó reconstruir.

—Ustedes dos ya dejen de molestar a Talma —los increpó el rubio—. Si ella no quiere regresar con ustedes por algo será, ya lo hará cuando se sienta preparada, pero yo no permitiré que la obliguen a hacer algo que ella no desea.

Las dos hadas se quedaron observando al rubio unos segundos en silencio, como meditando sus palabras, entonces Taya inició el discurso.

—Nosotros no teníamos intenciones de involucrar a otros en nuestros problemas.

—Pero la situación en la que estamos es desesperada —continuo Tael.

—Tal parece que tú eres parte de la causa de que Talma no quiera regresar. —Habló Taya.

—Esto nos obliga a involucrarte en esto, en verdad no queríamos tener que hacer algo así.

—Pero problemas desesperados requieren medida desesperadas —concluyó la hada femenina.

En ese momento ambas hadas, la de luz y la de oscuridad se acercaron y se tomaron de las manos, giraron juntas hasta hasta que un extraño brillo plateado las rodeó, luego se detuvieron abruptamente y arrojaron aquella energía contra Wind sin que nadie pudiera hacer nada. La bola de energía impactó en el pecho del muchacho sin causar daño aparente, simplemente se introdujo en su interior.

—Wind ¿Estás bien? —Preguntó Talma asustada sin saber muy bien que le habían hecho sus hermanos.

—Sí... Eso creo, aunque... Me siento algo somnoliento.

A penas alcanzo a decir estas palabras cuando el chico cayó al suelo inconsciente.

—¡Wind! —Grito Abril aterrada ante la vista.

La pequeña corrió hasta donde su hermano y lo movió un poco tratando de hacerlo reaccionar sin resultados. Lo giró con algo de esfuerzo haciéndolo quedar boca arriba, entonces se dio cuenta de que de su pecho estaba brotando una flor, se trataba de una extraña rosa color esmeralda, la cual parecía emerger de sus ropas y cuyas raíces se estaban extendiendo por el cuerpo del muchacho.

—Que... ¿Qué pasa aquí? —Pregunto la niña al borde de las lágrimas.

—¡Qué le hicieron! —Grito a su vez la mujer de pelo lila furiosa.

—Está hechizado —contesto la hada dorada con seriedad—. Está sumido en un profundo sueño del cual no podrá despertar a menos que lo liberemos. Pero no lo haremos hasta que vengas al bosque y nos ayudes a arreglar todos los problemas que hay.

—Y... Y tienes que hacerlo ra-ráapido —dijo el hada oscura con una voz algo extraña—, esa rosa que... Qué le crece encima lo matará... Si... Lo matará a menos que lo liberen a tiempo.

—¡Malditos! ¡Cómo le pueden hacer eso a mí hermano! —sollozó Abril.

— Todo depende de ti Talma —dijo Taya—. Si quieres salvar a ese chico tendrás que venir al bosque, te esperamos.

—Taya... ¿En verdad es necesario esto? —le susurró Tael al oído a su hermana—. Porque tener que men...

—¡Calla Tael! ¡Y vayámonos ahora! ¡No tenemos tiempo para esto! ¡Vuela!

Ambas hadas entonces se alejaron lo más rápido que pudieron hasta desparecer de la vista. Cuando quedaron solas, Abril simplemente no aguantó la angustia y se puso a llorar desconsolada temiendo lo que le pudiera pasar a su hermano. Tanta tristeza y angustia por supuesto comenzaban a afectar a Talma, una de las razones por las que las hadas no se relacionan con los humanos es porque sus emociones negativas pueden afectarlas, por eso su primer pensamiento fue huir de ahí e ir a buscar a sus hermanas para arreglar todo ese lío, pero la desgarradora súplica de la niña la detuvo.

—No te vayas... Por favor no me dejes sola... Mi hermano.

—Tranquila Abril, yo arreglaré todo esto y despertaré a Wind, solo espérame ¿De acuerdo?

—¡No! No me quiero quedar sola... No me dejes...

—Pero no me puedo quedar aquí... Y no sé si sea buena idea llevarte conmigo, los bosques perdidos no son muy seguros para los humanos y...

Talma quiso seguir dando argumentos para convencer a la niña de quedarse, pero los ojos tristes y desesperados que puso terminaron por hacerla ceder.

—De acuerdo, te llevaré conmigo —dijo la hada al tiempo que regresaba a su forma reducida—. Pero tendrás que obedecerme en todo y no separarte de mi, vamos a un lugar peligroso.

—De acuerdo contestó la niña —secándose las lágrimas.

—Ahora solo queda el problema de que no me gusta la idea de dejar a Wind aquí solo.

—Briiiiiii puiiiii —Relinchó Puini.

—Bueno, supongo que si tú dices que puedes cuidarlo deberemos creer en ti, aunque igual me gustaría que algún humano lo cuidara.

Talma apenas pronunciado estas palabras cuando Tingle, el loquito del pueblo llegó corriendo.

—¡Hadas! ¡Estoy seguro de que vi hadas! ¿Alguna preguntó por mi? —Dijo el panzón hombre saltando en un pie de la emoción.

—No Tingle, ninguna preguntó por ti ni vino a buscarte —contestó la hada con paciencia.

—Nooooo. —En ese momento el hombre se tiró al suelo y miró el cielo con pena— ¿Por qué las hadas no vienen por Tingle? Tingle es un adorable e inocente niño de 33 años, ya deberían haber venido a buscarlo.

—Aahhh, bueno, no te preocupes, seguro algún día vienen por ti, solo sigue siendo un buen niño —lo consoló Talma—. Pero... Quizás nos puedas echar una mano.

—Oh, ¿La señorita Talma tiene un problema? ¿Si Tingle le ayuda podría hablar con las hadas para que lo vengan a buscar pronto?

—Eh... Bueno, veré qué puedo hacer— contestó la bolita de luz algo insegura.

—¡Yupi¡ Entonces ¿que es lo que tiene que hacer Tingle?

—Nada difícil, solo necesito que cuides de Wind que está ahí inconsciente, fue hechizado y no puede despertar ¿Podrías hacer eso por nosotras mientras vamos a romper el hechizo? Por favor.

—No se preocupe, Tingle acepta la misión, Wind es mi compañero de verde, ambos tenemos un corazón verde, así que debemos apoyarnos, yo lo cuidaré.

—Gracias, cuento contigo— dijo la joven hada algo extrañada porque no era capaz de entender a Tingle del todo.

—¡Tingle Tingle koolooo limpa! —Gritó el hombre narigón—. Es un hechizo de buena suerte, Tingle mismo lo inventó, no se lo robe.

—Claro... Jejeje... Nosotras nos vamos, andando Abril... Ah sí, Puini, ven con nosotras también, Tingle cuidará bien de tu amigo.

El caballo asintió y se alejó junto a las chicas lo más rápido que pudieron hasta que el hombre de verde no pudiera escucharlas.

—¿Estas segura de que fue buena idea dejar a ese loco con mi hermano?

—Era nuestra mejor opción, no tenemos tiempo, esa maldita rosa puede matar a Wind en cualquier momento.

—Sí... Supongo que tienes razón, entonces... ¿A dónde vamos ahora?

—A los bosques perdidos por supuesto, mis hermanos deben estar ahí y debemos llegar lo más rápido posible. Puini, cuento contigo para que nos lleves.

El animal puso la mirada más determinada que pudo componer y agitó la cola demostrando su apoyo, entonces se agachó para permitir que la rubia lo montará más fácilmente. Una vez todos listos la hada dio la señal de partida.

—Corre Puini, a los bosques, tú solo sigue mis palabras que yo te guiaré.

El equino hizo una cabriola que casi hace que Abril se caiga y partió al galope hacia la aventura, dispuesto a salvar al joven durmiente.


Y así empieza este crossover de la bella durmiente con caballeros del zodiaco... O algo así.

Como sea, de quien hablaremos hoy es de Taya y Tael.

Este par de hadas provienen del juego Majora's Mask, uno de mis Zelda favoritos debo decir (Quizás de ahí viene mi gusto por lo siniestro). De las dos hadas solo una es la que nos acompaña durante la aventura y es Taya, una hada ruda, impetuosa y muy directa a la hora de hablar, a diferencia de su hermano Tael que es más calmado y sumiso. Tengo la sensación de que sobreexageré un poco las personalidades de las hadas en este fic haciendo a Taya más odiosa de lo que realmente es, sin embargo me puedo excusar de esto con el capítulo que sigue, si vieran los horrores que hay en el capítulo que sigue entenderían que la desesperación de la situación hace que Taya saque lo peor de sí misma. No la odien por favor, es mi hada favorita de toda la saga.