Chicos, aviso que otra vez me tomaré un hiatus (¡De verdad lo necesito!), esta vez será de dos semanas, por lo que planeo regresar para el 31 de Enero, al menos logré dejar el hiatus para el final del arco, cosa de no dejarlos en suspenso, para que vean que los quiero mucho queridos lectores. Ahora, no sé si sea mucho pedir, pero me gustaría ver si alguno de los poquitos lectores que tiene este fic me da su opinión sobre este ¿Qué les ha parecido hasta ahora? ¿Hay algo que podría haber sido mejor? ¿Algún problema que le vean? ¿Alguna teoría sobre los misterios de la historia? ¿Personaje favorito? ¿Algo que no les guste? ¿Alguna queja? Agradeceré cualquier comentario y lo tomaré en cuenta para posibles mejoras a futuro, no sean tímidos, que acepto cualquier crítica (Obviamente luego de revolcarme de dolor en el piso y llorar sobre mi mediocridad, pero me recupero rápido).


Sobre un colchón de pasto que se encontraba frente al gran árbol Deku, una niña miraba al cielo incrédula de lo que acababa de pasar, la suave hierba había amortiguado la gran caída que había sufrido y gracias a eso había sobrevivido. Sin embargo estaba aún en estado de shock, incapaz de emitir palabra, ni siquiera estaba del todo consciente de su ser, con suerte sabía que estaba viva. Hubiera seguido en su estado de estupefacción por varias horas, de no ser porque una hada lila llegó hasta ella para zarandearla hasta que quedó mareada.

—¡Abril! ¡Despierta! ¡Vamos reacciona! —Gritaba Talma mientras la sacudía.

—¡Ya Talma! ¡Ya estoy bien! ¡Basta!

—¡Abril! ¡Lo hiciste! —Gritó la hada loca de alegría abrazándola— ¡Salvaste el bosque!

—Sí... Pero... Petri... Él está...

Un par de lágrimas escaparon de los ojos de la niña mientras los recuerdos de lo recién vivido se arremolinaban en su mente y recordaba a su compañero minish que se sacrificó por ella.

—¿Esas lágrimas sí son de verdad? —Dijo una voz muy familiar cerca de ellas.

Ambas voltearon a ver y el asombro inundó sus rostros cuando vieron a un enorme escarabajo cornudo que se acercaba volando, siendo montado por Petri que las miraba con una sonrisa.

—¡Petri! ¡Jaime! —Exclamó Abril loca de alegría.

—¡¿Qué?! ¿Ese escarabajo es el de hace rato? —Exclamó Talma perpleja.

Apenas Petri aterrizó y se bajó del insecto, la niña rubia corrió hasta él y lo abrazó llorando emocionada. Fue una sensación curiosa para él, jamás se sintió tan cálido ni con tantos ánimos, era como si la alegría de la niña se convirtiera en la suya.

Pero de pronto ocurrió algo muy extraño, repentinamente el minish sintió que la chica comenzaba a crecer, sus brazos se volvieron tan grandes que ya no pudieron sostenerlo y fueron sus manos las que tomaron posesión de su cuerpo, envolviéndolo por completo, hasta que para cuando se dio cuenta, la niña ya era del tamaño normal para un humano y él reposaba sobre sus palmas.

—¿Qué pasó aquí? —Exclamó aterrado.

—No lo sé. —Contestó a su vez la niña confundida viendo a su alrededor—. Se supone que para que yo vuelva a mi aspecto original debo hacerlo a través de un portal minish... Oh, quizás esto sea obra de ella.

Cerca de la niña había una mujer hermosa, tenía el mismo tipo de belleza etérea que poseía Talma, aunque no tenía su jovialidad, esta mujer se veía algo mayor y lucía un rostro cansado pero feliz. Además, su exuberante cabello azul decorado con flores y sus alas de libélula daban a entender que se trataba de una gran hada. Era la actual guardiana del bosque hasta que Talma asumiera.

—¡Gran hada! —Gritó bolita de luz lila—. Yo... Yo... —En ese momento sus emociones la desbordaron y rompió en llanto— Lo siento... Snif...¡Lo siento mucho! ¡Nunca debí irme! ¡Soy una mala hada! Una mala sucesora... Snif... Yo tenía tanto miedo que no sabía qué hacer... Por mi culpa...

—Tranquila Talma, tú no tienes la culpa de nada —dijo la peliazul con una sonrisa extendiendo sus brazos. En cuando la pequeña hada vio este gesto, voló a su pecho donde fue abrazada mientras daba rienda suelta a su llanto—. Ya pequeña, ya pasó todo, todo está bien... Por ahora. Y esto no fue tu culpa, no podrías haber evitado esto ni podrías haberlo solucionado, una fuerza externa nos atacó y quedamos indefensos, pero gracias a tus amigos solucionaste todo, hiciste un gran trabajo.

—Yo... Snif... Yo... No hice nada, fue Abril.

—Abril con ayuda tuya, y de ese minish —Un relincho molesto de parte de Puini le hizo rectificar sus palabras—. Y de ese caballo por supuesto, —entonces el escarabajo que había montado Petri se colocó sobre la nariz del equino y aleteó demostrando su presencia—. Y de ese escarabajo también —Concluyó la gran hada con una sonrisa incómoda.

—Sí... Bueno... Quizás tenga razón... Pero... —Balbuceó Talma sin ánimos.

—Ten más confianza en ti, lo hiciste bien, lograste algo que ni yo pude.

—Gracias gran hada... Creo... Que me siento un poco mejor... Y ahora trataré de hacer las cosas bien, ya no huiré más de mis responsaabilidades, me esforzaré por ser mejor y dar el ancho en mi puesto... Me quedaré aquí para ser una buena aprendiz de gran hada y ...

—No Talma, tú aún tienes tareas pendientes que cumplir lejos de los bosques.

—¿Tareas pendientes?

—Bueno... Probablemente son cosas que aún no has notado y no me corresponde a mí decírtelo, te darás cuenta tú sola más adelante. Por otro lado, eres necesaria afuera, a todo gran héroe debe acompañarlo una hada, debes prestar tu apoyo para enfrentar la amenaza que se cierne sobre Hyrule y que lastimó estos bosques hasta casi llevarlos a su extinción.

—¿Seré como las hadas de los cuentos? —Dijo Talma con los ojos brillantes.

—Ya eres una de esas hadas, quizás inclusos mejor.

—¡Genial! —La bolita de luz voló alrededor de la mujer expresando su júbilo.

—Ahora calma, que aún hay alguien que necesita hablar contigo, pasen —dijo dirigiéndose hacia un par de arbustos.

Para sorpresa de Talma, del par de arbustos cercanos emergieron dos hadas, una dorada y una oscura que se acercaron lentamente de forma algo dudosa, volaban muy juntas, como queriéndose cubrir entre ellas.

—Lo sentimos Talma. —Dijeron al unisono.

—Taya... Tael...

—En realidad... fue nuestra... Mi culpa que quisieras irte. —Dijo Taya con vergüenza.

—Fui yo quien tomó la decisión de escapar.

—Sí, pero nunca lo hubieras hecho si yo no te hubiera molestado tanto, dije que no te creía digna —replicó la hada avergonzada—, pero en realidad te tenía envidia. No podía aceptar que tú, la hada más pequeña y torpe de todas hubiera sido elegida para ser la gran hada.

—Y yo debí apoyarte más —agregó Tael—. En lugar de regañar a Taya, o de consolarte a ti, no hice nada y me quedé callado, fui un cobarde, lo lamento mucho. También lamentamos haber sido tan duros contigo hace rato, la verdad es que la situación se nos fue un poco de las manos, estábamos muy asustadas.

—Los entiendo, si yo hubiera estado en su situación no sé que hubiera hecho, aunque lo de tratar de matar a una persona me parece algo exagerado... ¡Wind! ¡Lo había olvidado! ¡Ya casi se acaba el día! ¿Cuánto tiempo nos queda para salvarlo? —Preguntó Talma preocupada.

—Como unos 100 años —contestó Taya con una sonrisa traviesa.

—¿De qué estás hablando? ¿No dijiste que teníamos un tiempo límite para salvar a Wind porque la rosa que crece en su pecho lo va a matar?

—Era mentira, dijimos eso para que se apresuraran en venir al bosque. En realidad la rosa es inofensiva, es un hechizo para ver la condición de alguien, si la rosa está sana, la persona está sana, si la rosa está herida, la persona está herida. Cuando despierten a su amigo pueden quedarse con la flor si quieren.

—Ustedes... —Talma estaba tan enfadada que parecía calentar el aire a su alrededor.

—Talma —interrogó Tael— ¿De verdad crees que nosotras seríamos capaces de matar a alguien?

—Pues no, supongo que no —luego de calmarse un poco agregó— ¿Entonces ahora podrían venir con nosotras para despertar a Wind? Se está haciendo tarde y sus padres deben estar preocupados.

—Pues... En realidad nosotras no podemos despertarlo —confesó Taya.

—¿¡Que!? —Gritaron Abril y Talma al unísono.

—¡Pero tranquilas es fácil romper el hechizo! —Se apresuró a explicar Tael—. Ese hechizo se romperá y el muchacho despertará si es besado por una princesa.

—¡Y de donde rayos vamos a sacar una princesa!... OH... ¡Cierto!

Lo que siguió fue una loca carrera montados en Puini para salir del bosque y luego llegar al pueblo, fueron tan a prisa que ni siquiera se dieron el tiempo de devolver a Petri y el arco minish a su casa, ya lo llevarían al día siguiente.

Llegaron a la mansión donde vivía Ralph, que era el lugar donde se estaba hospedando la princesa, al principio tuvieron algunos problemas porque el portero no los quería dejar pasar, pero la hada logró colarse adentro para pedir ayuda a la princesa, esta al escuchar su problema se mostró con mucha disposición a ayudarles, el problema fue convencer a Impa.

—¡No voy a permitir esto! ¡La princesa no puede ir por allí repartiendo besos a los plebeyos! ¿Qué van a pensar de ella? Después nadie querrá casarse con ella.

—Impa... No exageres —dijo la joven noble—. Es solo un beso para alguien que está en problemas, nadie tiene que saberlo y yo no voy a repartir besos a nadie, tranquila, confía en mí, todo estará bien.

—Princesa, yo confío en usted, en el que no confío es en ese mocoso de verde ¿Que no recuerda la forma irrespetuosa en la que siempre se dirije a usted sin dignarse a usar honoríficos? ¿O la forma en que la abrazó la otra vez en el torneo de espada?

Un ligero sonrojo recorrió el rostro de la doncella al recordar aquel evento, pero se recuperó rápido, a lo que contestó.

—Eso fue algo circunstancial, Wind es un muchacho noble y muy inocente, estoy segura que a pesar de sus modales algo rudos a veces, es una caballero que jamás tendría ninguna clase de pensamiento indecente conmigo.

—¿Qué tipo de pensamientos son indecentes? —Preguntó inocentemente Abril.

—Eh... Esto... —Ninguna de las presentes sabía que contestar.

—¡Ya basta! ¡No tenemos tiempo para esto! —Interrumpió Talma— ¡El sol pronto se ocultará y como no lleguemos a casa antes del anochecer el señor Link y la señora Ilia nos darán un sermón legendario!

—¡Tiene razón! —acotó Zelda—. Vamos, una pobre alma atrapada necesita nuestra ayuda.

—Pero princesa... —Se quejó na vez más la sheika.

—¡Ya basta Impa! Yo decido a quien besar o a quien no y ni tú ni nadie me va a detener, así que nos vamos.

—Sí princesa...

Esto último la guerrera lo dijo con un tono alicaído, le carcomía la idea de ver a su pequeña Zelda besando a un patán como Wind, de hecho su imaginación fue aún más allá y se retorció de frustración ante la idea de ver a ese par casado.

Abril y la princesa fueron montadas en Puini mientras que Impa contaba con su propio corcel para movilizarse. Tras una cabalgata llegaron al prado donde yacía el joven hechizado, aunque las cosas no estaban como lo esperaban.

—Oye... Esto no estaba así —dijo Talma sorprendida de lo que veía.

Aparentemente mientras no estaban, Tingle para no aburrirse decidió montar una especie de paisaje de ensueño, dejó a Wind bien estirado con sus manos cruzadas sobre su pecho, además lo colocó encima de una tela blanca con cenefas y decoró todo alrededor con rosas de distintos colores, todo eso a la luz del atardecer daba un aspecto de cuento de hadas. Zelda miraba la escena entre sorprendida y embelesada, sería el ambiente o quizás la decoración pero el rubio se veía muy guapo en su sueño mágico. Lo único que desentonaba era Tingle bailando junto a él sin mucha gracia, agitando su exceso de peso.

—Ya fue suficiente Tingle, lo hiciste bien, ya no es necesario que hagas eso, nosotros nos haremos cargo a partir de ahora. —Le dijo Talma.

—¿Tingle hizo un buen trabajo? Genial, espero que las hadas tomen en cuenta estas acciones y vengan pronto a burcarlo, Tingle es un buen chico.

—Por supuesto, eres el mejor.

Una vez que el perturbador hombre vestido con mallas verdes se hubo alejado, fue el turno de Zelda para actuar.

Con las mejillas ardiendo al pensar en lo que tendría que hacer, se acercó lentamente hasta el muchacho, se arrodilló a su lado y lo miró en silencio, lentamente se fue inclinando sobre él, acortando la distancia que los separaba. Cabe decir que Talma, Abril y Puini prácticamente tuvieron que retener a Impa para evitar que interviniera.

Mientras tanto la princesa ni se enteraba del drama que montaba su guardiana, solo estaba atenta a su tarea de despertar al muchacho, sus delicados labios se entreabrieron ante la proximidad del otro y se detuvo a pocos centímetros de su boca, entonces tras un breve instante de espera, se movió un poco y terminó besando la mejilla. Impa soltó el aliento aliviada cuando vio eso.

De forma mágica Wind abrió los ojos en ese instante para verse envuelto en una cama de rosas con la princesa besando su mejilla. El desconcierto inicial fue cambiado por un ligera sonrisa boba y un rubor intenso, mientras tanto la princesa se incorporaba y miraba a las chicas con una sonrisa traviesa.

—Me gustan las historias de hadas, con ellas he podido saber de su carácter travieso y ambiguo. Si las hadas no especificaron donde había que besar a la persona para despertarla, puede ser en cualquier parte, bromas como estas son típicas de ellas. —Entonces desvió sus ojos hacia Wind que la miraba de forma expectante—. ¿Y a tí que te pasa?

—Me-me besaste —Desvió la mirada con el rostro colorado—. Nunca nadie me había besado.

—Fue solo un beso en la mejilla, no le des tanta importancia. —Dijo la futura monarca poniéndose de pie —. Y solo lo hice para romper la maldición que te tenía dormido.

—Está bien...

La indiferencia con la que la princesa se tomó el beso decepcionó un poco a Wind, quien se sentía algo confundido por las extrañas cosquillas que tenía en la panza y el calor en la cara, además del extraño deseo de abrazar a la chica. El pobre no imaginaba lo mucho que le costaría dormir esa noche.

Pero de momento lo primordial era comprender en qué situación estaba, lo último que recordaba era que un par de hadas le habían lanzado una luz o algo así, quizás Talma sabría algo más. Entonces posó sus ojos en la pequeña bolita de luz con alas y en su hermana, pero hubo algo que llamó su atención de esta última. Parado sobre su hombro había una extraña criatura, como una especie de ratoncito humanoide con una cola de pluma, o al menos eso creyó ver, porque la imagen de ese curioso ser comenzaba a volverse transparente con cada segundo que pasaba, hasta que finalmente ya no fue capaz de verlo.

Wind no supo como pasó, jamás se dio cuenta, pero el beso de la princesa hizo mucho más que despertarlo de su sueño inducido, lo despertó de su inocencia.

Una vez que se hubieron despedido de la princesa y la sheika agradeciendo su ayuda, ambos hermanos montaron en Puini para regresar a su hogar, por fortuna Abril recordó conservar las plantas para la tarea por lo que no tuvieron que perder tiempo buscándolas de nuevo.

La cabalgata hacia la granja fue silenciosa, Abril dijo que le explicaría lo que había ocurrido en casa junto a sus padres, porque era una historia demasiado larga y no quería contarla dos veces. Sin embargo, durante un instante, la niña sintió la necesidad de decir algo, por lo que rompió el silencio.

—Wind...

—¿Sí?

—Las cosas que tú haces... Esas... Actividades de héroe ¿Son muy peligrosas?

—¿Y a qué viene esa pregunta? Obvio que lo son, he estado a punto de morir un par de veces, ser un héroe es algo peligroso, por eso no cualquiera lo es.

—Es que... Yo pensaba... La verdad yo pensaba que tener la espada era todo lo que se necesitaba para ser un héroe y que con eso todo sería fácil y siempre ganarías.

—No es tan simple como parece, o sea, las historias siempre hablan de aquellos que ganaron, pero antes de ellos hubieron un montón más que murieron intentándolo.

—Pero es que... Que un torpe como tú sea catalogado de héroe y...

—¿Entonces debería rendirme, entregar la espada y olvidarme de todo?

Abril miró a su hermano pensativa, se estaba comportando igual que Taya, subestimando a Wind sin siquiera darle la oportunidad de demostrar lo que valía y quizás debía reconocer que también lo envidiaba un poco, o mas bien eran celos de que sus padres le prestaran tanta atención, pero si él tenía que arriesgar la vida constantemente como ella lo había hecho ese día, los comprendía perfectamente, cada instante podía ser el último de la vida de su hermano.

—Claro que no, si la espada te eligió fue por algo. Sé que puedes hacerlo, eres mi hermano después de todo, no te rindas, sé que lograrás derrotar al mal.

—Gracias Abril —contestó Wind alegremente—. A veces es un poco estresante tener todo este peso encima pero... Si tú crees en mí puedo lograrlo, nunca decepcionaría a la bruja de mi hermanita.

—¡Oye! ¡Yo trato de ser linda contigo y así me hablas! —Su hermano simplemente contestó con una risa.

—Tu hermano me cae bien —dijo Petri quien aún estaba en el hombro de Abril—. Creo que es el tipo de persona que me gustaría ayudar...

—Traidor —contestó la rubia.

—Se siente tan cálido —dijo el minish mirando hacia el cielo—. La gratitud de la gente es tan dulce... Si hubiera sabido que era así antes quizás... Bueno... ¿Sabes? Una vez hace tiempo atrás escuché la historia de un minish que decidió ser egoísta y pensar solo en él mismo, sé que al final ese minish terminó involucrándose con magia oscura y se convirtió en un monstruo que fue sellado en una espada para siempre, pero de alguna forma sentí admiración por él y quise imitarlo... Ahora veo que era una estupidez, la gratitud es algo tan hermoso que todos deberían compartirlo... Incluso los humanos... Quizás ahora cuando regrese a casa pueda contentar a mamá para que deje de fastidiarme...

Mientras tanto, en el bosque, la gran hada reposaba en una fuente tratando de recuperarse del gran agotamiento que la aquejaba, por momentos sus cabellos se opacaban hasta casi volverse grises y sus alas, originalmente altivas estaban caídas. Sus ojos cerrados y su cabeza gacha daban una lamentable imagen de lo que antes fue un ser puro, lleno de luz y vitalidad.

A su alrededor, cientos de hadas volaban cerca de ella, tratando de brindarle energía o aliento para aguantar el corto tiempo de vida que le quedaba.

—Gran hada ¿Está segura de que esa decisión fue la mejor? —Cuestionó una hada de brillo verde.

—Estoy segura, Talma es una gran aprendiz, pero es muy joven, le faltan por lo menos 300 años de experiencia para ser apropiada para el puesto de gran hada, el vivir aventuras y enfrentar peligros es una forma rápida de lograr eso y mejorar su capacidad para tomar decisiones. Además estoy segura de que será útil en las batallas que se vienen.

—Pero mi señora, usted mejor que nadie debe haber percibido el sentimiento que se está gestando en el interior de esa criatura, eso sólo la hará sufrir, además, imagine que no regrese.

—Ella regresará, nadie puede escapar de sus deberes. Y ese sentimiento es la cosa más preciosa que puede obtener una hada, le dará fuerza en los momentos de flaqueza, y determinación cuando todo parezca perdido, sé que lo hará bien, sé que podrá afrontarlo. Solo espero poder aguantar y darle el tiempo suficiente para que lo logre.


Esto de que Wind perdió la inocencia hace referencia a que a partir de este punto, recién el muchacho se empieza a interesar por las mujeres, 15 años es algo atrasado para eso pero Wind es así, ahora, recuerden que esto ocurrió en este punto y no antes, este detalle es importante para un arco posterior así que ténganlo en mente.

Por otro lado, la historia del minish que quiso ser egoísta y terminó encerrado en una espada hace referencia al juego minish cap y al brujo que hace de villano en esa historia ¿He puesto ese detalle solo como otro homenaje a los juegos o esto tendrá alguna importancia a futuro? Ya veremos.

Y hoy hablaremos del animal más noble de todo el fic... ¡Jaime! Era broma, hoy hablaremos de Puini.

Sospecho que Puini es una de las influencias que me dejó mi primer fanfic de pokemon, pues no dejo de verle ciertas semejanzas de carácter con Blue, el umbreon shiny de esa historia, este caballo sería como su sucesor espiritual, pero no es tan sobre protector ni tan... Idiota como Blue. Este caballo tiene la curiosa capacidad de aparecer en cualquier lugar en el que se llame, no importa que tan lejos se haya dejado, siempre aparece, esta característica hace referencia a Epona en The ocarina of Time y Majora's Mask, me daba risa, podía dejar al caballo al pie de la montaña, me iba al fin del mundo, llamaba al caballo y allí aparecía mágicamente, extraño esa mecánica, ahora en el Breath of the Wild lo hicieron más realista y para recuperar tu caballo que dejaste en la montaña tienes que ir a un rancho... Extraño la magia.

Y bueno, a Puini deben llamarlo con un silbido, es la única forma en la que responde, por desgracia como Wind no sabe silbar bien debe usar su silbato, de ahí los líos que tuvo en el primer capítulo por no encontrarlo y que en este arco Abril pudiera llamar al caballo tan fácilmente. Y como dato extra, me costó mucho ponerle nombre, porque el único nombre de caballo que conozco es Frezón, Puini tuvo como tres nombres antes de ponerle el definitivo, al final me decidí por ese gracias al manga Oracle of Season/Ages, me compré el manga original en edición legendaria y allí, al final le regalan a Link un caballo llamado Puini, el nombre me pareció adorable y decidí que sería el del corcel de Wind.