La vida transcurría de forma normal en Ordon, donde ninguno de sus habitantes sospechaba del drama que había ocurrido en la casa del mercader más rico de la ciudad, ninguno de los sirvientes hablaba del hecho, sabían mantener la discreción y conocían las nefastas consecuencias de no hacerlo, nadie quería tener problemas con Don Darian.
La única cosa que acusaba una cierta anormalidad en la rutina diaria de todos, era la ausencia de Ralph en la academia de espada, era su primera falta del año. El chico tenía una salud de hierro y adoraba gastar su tiempo agitando un palo y haciendo bromas junto a sus amigos, por lo que jamás faltaba. Esto preocupó un poco a Wind, quien por primera vez en mucho tiempo no haría práctica de entrenamiento con él, al menos ahora ya no tenía que tratar de fingir que era malo en la espada. Ese día Mido sufrió la paliza del año.
Más tarde en la escuela, las conductas extrañas de Ralph continuaron. Wind llegó a clases 10 minutos antes y Ralph justo a la hora, por lo que no pudieron intercambiar ningún tipo de conversación antes de que empezaran las clases, pero lo más extraño fue cuando el rubio lo saludó amistosamente como siempre lo hacía, el aludido se limitó a voltear la vista e ignorar el gesto. Esta vez Wind se sintió preocupado, además notó que Nayru no asistió a clases ese día, quizás su amigo estaba preocupado por ella, solía perder un poco la cabeza cuando se trataba de la muchacha.
Al salir de clases el chico de ropas verdes quiso acercarse a su amigo para preguntarle que le pasaba, más este nuevamente ignorándolo, se alejó del lugar sin siquiera mirarlo.
—¿Qué le pasa a Ralph? Casi pareciera que no quiere verme —comentó el rubio algo confundido.
—Es que no quiere verte. — Le respondió Talma revoloteando a su lado.
—¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo lo sabes?
—No sé por qué no quiere verte, pero sé que es así, recuerda que soy una hada, puedo leer los sentimientos y emociones de los demás.
—Vaya... Esto es preocupante... Ralph está enojado conmigo... Bueno, hablaré con él, de todos modos igual teníamos que ir a la mansión de Don Darian para ver si aparece el asesino de nuevo y si averiguamos como usar la resortera.
Wind no imaginaba el nivel de ira y resentimiento que Ralph tenía contra él, era habitual que se pelearan, usualmente por estupideces que rápidamente se perdonaban, pero esto era algo diferente. Sin embargo el pelinegro estaba dispuesto a escuchar una explicación de parte de su amigo, aún con las ganas que tenía de asesinarlo quería escuchar sus excusas, quería pensar que su amistad aún significaba algo y que estaría arrepentido de sus actos, fue por eso que cuando vio aparecer al chico con su habitual buen humor, con aquella risa frívola y sin una pizca de culpa no lo aguantó y estampó su puño contra su cara.
—Po ¡Por qué hiciste eso! —Gritó Wind desde el piso donde se sobaba la mejilla que recibió el golpe.
—¿¡Y todavía lo preguntas!?
—¡Sí ! ¡Porque no tengo idea que pasa aquí!
—¡Cómo te atreves a mostrarte tan ufano ante mi luego de lo que me hiciste! —Los puños le temblaban de ira y trataba de contenerse para no atacar a su ahora ex-amigo.
—¡Explícame qué fue lo que te hice! ¿Acaso es por haberte ganado el otro día en la carrera hasta la casa de Malon? Nunca te habías enojado conmigo por eso. —Gritaba el muchacho de ropas verdes poniéndose de pie.
—¡Deja de fingir que no sabes nada! —Gritó finalmente Ralph golpeando de nuevo a Wind esta vez en la otra mejilla y tumbándolo en el piso.
—¡Deja de golpearme por la mierda! ¡Yo no sé nada!
—¡Cállate bribón! ¡Jamás te perdonaré lo que hiciste! ¡Cómo pudiste arrebatarme a Nayru!
—¿Nayru? ¡¿De qué rayos estás hablando?! Espera... No me digas que te pusiste celoso porque nos viste hablando ayer, Ralph esas conductas no son normales, Nayru tiene derecho a hablar con quien quiera.
—¿Hablar? ¿¡Hablar!? Claro que Nayru puede hablar con quien quiera ¡Pero ustedes no estaban hablando!
—¿Y qué estábamos haciendo según tú? —Cuestionó el rubio poniéndose de pie otra vez.
—¡Pues besándose! — Gritó el hijo del mercader golpeando nuevamente a Wind quien aterrizó una vez más en el piso.
Wind era una persona muy pacífica y amigable, pero hasta él tenía un límite y tres puñetazos injustificados eran suficientes para él. Esta vez en lugar de ponerse de pie a esperar más golpes, se abalanzó contra el pelinegro arrojándolo al suelo, una vez lo tuvo ahí le plantó un feroz puñetazo en el rostro que le hizo sangrar la nariz
—¡Yo nunca besé a Nayru! —Dijo golpeándolo otra vez ahora con más rabia— ¡Yo jamás te haría eso! ¡No sé quién te fue con ese cuento pero es mentira!
—¡No me digas que es mentira! ¡Yo los vi!
La estupefacción que sintió Wind durante un par de segundos le valieron unos buenos puñetazos de parte de Ralph, pero no se amilanó por eso y continuó luchando. Ambos chicos de golpeaban salvajemente para horror de Talma, ninguno parecía dispuesto a conversar tranquilamente, puñetazos iban y venían, provocando ojos morados, labios partidos y narices sangrantes, hasta que de pronto Wind logró ver una apertura que aprovechó para lanzar un rodillazo certero que dejó al pelinegro sin aliento, esto le dio el tiempo suficiente para explicar la situación.
—¡Yo nunca he besado a Nayru! ¡Ni siquiera me gusta! Es muy flaca para mí, ayer lo único que hicimos fue hablar y si viste algo fuera de lugar ¡Pues entonces deberías ir al oculista porque no pasó nada!
—¿¡Que no pasó nada!? ¿Crees que estoy ciego? ¡Yo vi sus cabezas cercanas, mirándose apasionadamente a los ojos! ¡Sus labios estaban a punto de juntarse!
—¿Pero viste nuestros labios juntos en algún momento?
—No... — En ese momento unas ligeras lágrimas brotaron de apaleado rostro de Ralph, que por un momento detuvo su violento actuar mientras se esforzaba por superar la congoja que lo aquejaba— Yo... No lo vi, no fui capaz de soportarlo... Amo a Nayru con todo mi corazón y era demasiado para mí verla con otra persona.
—¡Imbécil! —Le gritó su amigo con un salvaje golpe en la cara— ¡Malinterpretaste todo estúpido! ¡Es cierto que Nayru y yo estuvimos muy cerca el uno del otro pero no nos besamos! ¡Ella quería ver mis ojos! ¡Obviamente para hacer eso tenía que acercarse a mí!
—¿Tus ojos? — Ralph se levantó algo aturdido sobándose el último puñetazo que le había dolido bastante— ¿Qué tienen tus ojos?
En ese momento se acercó al chico de verde y clavó su mirada en el par de orbes negros. Era curioso, conocía a Wind de toda la vida y nunca se había fijado en ellos, sabía que eran negros pero nunca se detuvo a mirar más detalles y ahora notaba lo particulares que eran. De por sí los ojos negros no eran algo común, mucho menos en una persona rubia, además, los de Wind eran los más negros que hubiera visto jamás, tan oscuros como dos pozos sin fondo, donde parecía que ni siquiera la humedad de las lágrimas era capaz de reflejar algún rayo de luz, no había brillo alguno ni nada parecido. En verdad si eran un par de ojos particulares que valía la pena analizar, no era descabellada la idea de que Nayru se hubiera quedado observándolos.
—¿Podrías salir de encima? Esto es incómodo — Dijo Wind agarrando a Ralph por la cara y empujándolo hacia atrás — Papá tiene razón, que se te queden viendo fijamente puede ser desagradable.
—Wind yo... Lo siento— Dijo el azabache mostrando un profundo arrepentimiento.
—Oye, tranquilo, te perdono, no puedo culparte de ser un idiota —contestó su amigo con su usual sonrisa dándole la mano para ayudarlo a ponerse de pie—. Por cierto te ves terrible.
— ¿Ah sí? Pues tú no te quedas atrás.
Ambos chicos estaban llenos de golpes, con el labio partido y un poco de sangre saliendo de la nariz, era solo cuestión de tiempo para que aparecieran los moretones que de a poco ya se empezaban a hinchar.
—Esto es malo, no creo que a nuestros padres les haga mucha gracia vernos así —comentó Wind—. Talma... ¿Podrías hacernos el favor?
—Claaaro, ahora se acuerdan de mí, de su querida Talma —dijo la hada con un cierto resentimiento en su voz de campanilla—. Luego de que me ignoraron para golpearse como un par de animales salvajes piensan en mí, solo porque quieren que sane sus heridas.
—Ay, por favor Talma, no te pongas así.
—Yo no me pongo de ninguna forma, es obvio que para ustedes solo soy una enfermera ambulante, nadie me respeta, a nadie le intereso...
Las palabras de Talma fueron detenidas por el cálido tacto de Wind que con suavidad y ternura tomó a la pequeña hada en sus manos y comenzó a acariciarla con su dedo relajándola bastante y quitándole su rabia.
—Cálmate Talma, tú eres una buena chica no una vieja gruñona — Wind no podía ver el rostro de Talma por eso no se daba cuenta que por alguna razón los colores se le estaban subiendo al rostro a la pequeña hada—, además es linda y amable, todos te queremos mucho y lo sabes. — Wind paseaba su dedo por el cuerpo de la criatura mientras esta estaba cada vez más avergonzada.
—¡De acuerdo voy a curarlos! ¡Ya se me pasó el enojo! —Gritó la bolita de luz escapando de las manos de su compañero.
Tras unos pequeños bailes y un poco de polvo de hadas, todo el daño quedó sanado y las únicas pruebas de la pelea que hubo, fueron las marcas de sangre y la mugre en sus ropas, todo parecía haberse arreglado entre el par de amigos, pero obviamente aún había cosas pendientes.
—Esto... Wind —dijo Ralph algo dubitativo— ¿Cómo está Nayru?
—¿Nayru? No la he visto desde ayer cuando hablamos ¿Por qué me preguntas por ella?
—Pues porque tú y ella... Bueno... No, en realidad ustedes no son nada... No tendrías porqué saber lo que le pasó.
—¿Qué le pasó a Nayru?
—Papá la echó de la casa —contestó comenzando a recuperar su angustia—. Anoche me vio triste y le dije que creía que Nayru me había engañado y entonces la botó a la calle sin nada más que la ropa que traía puesta... Ay no... ¡Nayru!... Como pensaba que había algo entre ustedes suponía que estaría bien y que la habrías recibido en tu casa...
—No, nunca hubo nada entre nosotros, ni siquiera somos amigos cercanos, dudo que yo fuera su primera opción para pedir ayuda.
—Esto es malo... Muy malo... Mi Nayru... Donde está... —Ralph se paseaba de un lado a otro desesperado—. Quizás fue donde alguna de sus amigas, puede que esté con Din o Farone ¡Acompáñame Wind! ¡Debemos ir a buscarla!
Ralph captó cierta incomodidad en el semblante del granjero y recordó cierto tema delicado que había entre él y Farone.
—Bueno... también podemos separarnos, tú vas a la casa de Din y yo donde Farone ¿Te parece?
—Tengo una idea mejor —dijo la hada.
—¿Cuál?
—¿Tienes algo de ropa de Nayru? seguramente todavía hay algo de su energía impregnada en su ropa, mi habilidad para rastrear gente ya es tan buena que puedo usar solo eso para encontrar a alguien, ya no necesito que sea un usuario de magia, yo los puedo guiar hasta donde se encuentra.
Usando a Talma como perro sabueso, lograron rastrear el camino que siguió la joven desaparecida, aunque fue bastante grande su sorpresa cuando la pista que seguían los llevó fuera de la ciudad.
—¿Por qué Nayru saldría de la ciudad? —Se preguntaba el pelinegro—. Es mucho más seguro ahí, aunque las calles son frías al menos no aparecen monstruos de noche, no me digan que Nayru durmió a la intemperie.
A Ralph lo aterraba la idea de que algo le pasara a su amada doncella, sobre todo sabiendo que todo era su culpa, no podía soportar el remordimiento que pesaba sobre su conciencia, debió haber hablado con ella y no dejarse llevar por sus pasiones, pero pronto la encontraría, entonces la llevaría a casa donde restablecería su lugar en la mansión y la llenaría de las atenciones que merecía. Al menos esos eran sus planes, pero las cosas no serían tan fáciles.
Finalmente Talma los guió hasta un enorme árbol a cuyos pies se podía apreciar una fogata apagada, que delataba presencia humana, además en las alturas se veían algunos maderos muy poco naturales incrustados en el vegetal, cubiertos con algunos trapos y telas, parecía tratarse de una especie de casa en el árbol, bastante rudimentaria y un tanto frágil.
—Será que está ahí arriba —dijo Wind.
—Debe estar ahí arriba, así me lo indican las energías —afirmó Talma.
—¡Nayruuuuuuuu! —Comenzó a gritar Ralph—. Nayruuuuuuuuuu.
Los gritos de Ralph resonaban en todo el lugar sin que parecieran alcanzar a la persona correcta, el muchacho estuvo gritando durante un par de minutos antes de que sus ruegos y llamadas fueran contestados con una hermosa manzana que se estrelló contra su frente.
—¿Podrías callarte de una vez maldito? —Gritó una chica asomándose desde la estructura del árbol.
—¡Nayru estás bien! —Gritó una vez más Ralph casi llorando de la alegría.
—¡Sí, estoy bien y no es gracias a ti! ¡Maldito mentiroso! ¡¿Cómo pudiste inventar esas horribles cosas sobre mí y además hacer que me botaran de tu casa!?
—Fue todo un malentendido —contestó ligeramente desesperado.
—¿¡Mal entendido!? ¡Eso no fue un malentendido! ¡Los malentendidos se arreglan conversando! ¡Tienes que haberle dicho cosas horribles de mí a tu padre para que me expulsara así! ¡Alguien normal no haría algo tan cruel y repentino!
—Es que... Papá tiene algunos problemas con el género femenino después de que mamá lo engañara y se fuera con otro hombre... Y no es algo de lo que nos guste hablar mucho. —Esto último lo dijo casi en un susurro para sí mismo, pero de todos modos la peliazul no había entendido ni la mitad de lo que dijo.
—¿¡Que!? ¡No te oigo!
—¿Qué es todo ese alboroto? —Dijo una voz vieja y desgastada.
De pronto junto a Nayru apareció una anciana sumamente delgada, con el rostro plagado de arrugas y los labios recogidos por la falta de dientes. La dama observó a los dos visitantes con atención, sobre todo a Ralph en quien mostró un gran interés, una sonrisa se dibujó en su rostro cuando vio al muchacho de pie bajo el árbol.
—¡Mira Nayru, tu brillante caballero vino por ti!
—¿Brillante caballero? Más bien, maldito bastardo.
—Ay, vamos, no seas tan dura con él, voy a abajar la escalera de cuerda, invita a tus amigos a pasar.
—¿Qué? ¡No Nana! ¡No los quiero aquí!
Por más que la chica protestó y tironeó de la ropa de la anciana, no pudo impedir que bajara la escalera de cuerda y recibiera a sus visitantes. Quienes subieron algo confundidos por la presencia de la mayor.
Una vez arriba pudieron apreciar la pobreza en la que vivían ambas mujeres. Aquella "casa" en el árbol estaba construida con sobras de madera y clavos oxidados, forrada con algo de tela para hacerla más acogedora y abrigada, y amueblada con cajas y cojines usados. Wind en su simpleza y humildad no vio nada malo con aquella vivienda, era mejor que dormir en la calle, pero por su parte, Ralph estaba escandalizado, su amada Nayru quien había dormido en sábanas de seda, vestido las telas más finas y cenado las más grandes exquisiteces y que según él merecía todos los lujos y mimos del mundo, vivía como una pordiosera.
—Nayru, he venido a llevarte conmigo —dijo el acaudalado joven con decisión.
—Y yo no pienso ir a ningún lugar contigo —contestó la muchacha con enojo—. No soy un juguete con el que puedas hacer lo que quieras, ya me botaste de tu casa, asume que me perdiste para siempre.
—¡Pero Nayru! ¡Mira cómo estás viviendo!
—Ya me da lo mismo, estoy muy bien aquí viviendo con Nana y ahora sé que en realidad no te necesito para sobrevivir, no necesito de tus lujos ni de tu odiosa presencia ni... Tampoco necesito casarme contigo... Así que no me busques más, ahora seré libre para hacer lo que me plazca, lárgate.
—Pero Nayru... —Ralph estaba al borde del llanto.
—Nayru cariño, no seas tan dura con este muchacho, se nota a leguas que te quiere bastante, si hasta vino a buscarte.
—Si, Nayru, tal como dice la ancianita, yo te amo mucho, te amo con todo mi ser y no soporto la idea de que te pase algo malo, abandona esta casucha peligrosa y regresa conmigo, por favor, te lo suplico.
Como respuesta la peliazul simplemente se cruzó de brazos y volteó la cabeza en un signo de desprecio que a su enamorado le partió el corazón. Ante la patética vista del chico sollozando nana se acercó a él y le palmeó la espalda dándole ánimos.
—Ya, calma, no es el fin del mundo. Nayru fue muy herida por tus acciones, no se le va a pasar el enojo de un día para otro, dale tiempo y regresa mañana ¿De acuerdo?
—Nana... — Había un cierto resentimiento en la voz de la muchacha— ¿Es mi idea o a ti te gusta la idea de que yo me case con este soquete?
—No es un mal chico —contestó la aludida con una sonrisa pícara—. Seguro harían una linda pareja.
—¡Ni lo sueñes Nana!
—Bueno, no te digo que regreses con él ni que vuelvas a ser su prometida, pero igual creo que al menos deberías perdonarlo, al fin y al cabo todos cometemos errores en la vida. Te dejaré con este par de caballeros mientras voy a recoger algunas hierbas, traeré té para ti. Espero que durante mi ausencia arreglen las cosas, sincérate por completo y cuéntales todo, estoy segura de que te ayudarán —culminó guiñándole un ojo.
—¡Espera Nana! ¡No te vayas!
Tal como la vez anterior, cualquier intento de Nayru por detener a la anciana fue en vano y aunque no quería, se quedó a solas con Wind y Ralph, luego de lo cual siguió un incómodo silencio que nadie sabía muy bien cómo romper, hasta que el muchacho rubio sacó una pregunta que ya llevaba un rato dándole vueltas.
—¿Quién era la anciana?
—Su nombre es Nana —contestó Nayru—. Es una amiga que hice hace un tiempo, es muy amable y atenta. Llegó a mí pidiéndome comida y abrigo, quien imaginó que al final sería ella la que terminaría cuidando de mí.
—¿Y por qué yo no la conocía? —Preguntó Ralph algo molesto.
—¿Tengo que presentarte a todos mis conocidos? ¿Acaso quieres controlar mi vida? De todos modos tampoco tengo tantos conocidos... Aunque en realidad si nunca me viste con Nana no es porque pretendiera mantenerla en secreto ni nada, ella misma me pidió que no hablara de ella con cualquiera... Aunque no sé por qué le caes tan bien, siempre me dijo que a ti podía contarte todo.
—Eso es raro... —Dijo Ralph incómodo—. Ella no me conoce ¿Por qué toma tantas consideraciones conmigo?
—Yo que sé, asumo que será por algo que habrá visto en el futuro —Ante la sorpresa en la mirada de sus compañeros agregó—. Nana es una vidente, ella puede ver lo que ocurrirá a futuro y cuando algo va mal, busca la manera de encontrar el destino más favorable, es por eso que está aquí. Nana me explicó que ella viene de una tierra muy lejana azotada por pestes y miseria, supuestamente lo que ocurrió en su patria también pasará aquí en Hyrule y está aquí para evitarlo.
—¿Algo horrible ocurrirá en Hyrule? —Wind parecía muy preocupado— ¿Hay algo que podamos hacer para ayudarla?
—Si es que hubiera algo, no ha querido decírmelo, dice que ella se encargará de todo y que yo no debo preocuparme, pero aun así, parece tener algo que ver con Don Darian, a menudo la encuentro vigilándolo, quizás el futuro nefasto que nos acecha tiene que ver con evitar que ese hombre muera.
—Parece que este asunto del asesino de papá es más grave de lo que pensaba —Dijo Ralph algo melancólico— ¿Por qué todos los problemas tenían que ocurrir juntos? El ataque contra papá, el malentendido con Nayru —Dirigió su mirada hacia la peliazul de forma tan triste y suplicante que incluso la herida muchacha se sintió conmovida—. Nayru... Por favor... Regresa conmigo a mi casa, te lo suplico... Esto no es por querer retenerte, es porque te quiero.
—Ralph yo... —El muchacho se acercó y de rodillas le tomó la mano.
—Nayru, yo te amo, siempre lo he hecho y ya no sé qué hacer para demostrártelo, cuando ocurrió el incidente anterior fue porque malinterpreté un acercamiento entre tú y Wind, pensé que había algo entre ustedes, entonces loco de dolor actué sin pensar, pero yo jamás quise que te expulsaran de la mansión, recuérdalo Nayru, recuerda como le suplicaba a mi padre que se detuviera.
—Sí pero...
—Reconozco que fue algo egoísta de mi parte dejarme llevar por el dolor y no ayudarte de alguna forma. También estoy consciente de que aunque estamos prometidos nunca has demostrado quererme pero... ¡Te juro que te amo de verdad! Aún si tú no me quieres yo... Lo único que deseo es que seas feliz... Aún si se me destrozara el corazón viéndote junto a alguien más... Terminaría por aceptarlo... Yo... Te juro que nunca más te pediré ni te exigiré nada pero regresa por favor, estoy enfermo de preocupado de saber que estás viviendo en estas condiciones, en esta... Casucha... Quizás pasando frío o hambre... Rodeada de monstruos por las noches... Y con los tiempos que corren... Por favor Nayru... Yo por ti movería el mundo... esto es apenas un pequeño favor, vuelve a casa.
El sentimiento que ponía Ralph en sus palabras, el rostro suplicante y la voz casi quebrada estaban a punto de convencer a Nayru, si bien podía ser dura a veces, era una chica bastante razonable en general, además, tampoco era como que odiara a Ralph, tenía muy buenos recuerdos junto a él de cuando eran pequeños, al inicio era muy cercanos, fue cuando su padre comenzó a poner barreras entre ellos y a menospreciarla que su relación se enfrió.
La chica iba a darle una respuesta cuando algo ocurrió. Ralph fue congelado, al igual que todo a su alrededor, el viento, las aves, el pasto, las hojas de los árboles, todo quedó quieto, como si fuera una estatua. Además de ella, lo único que se movía en aquella escalofriante quietud era Wind, quien miraba a su amiga hada con algo de preocupación.
—Volvió a pasar —dijo el muchacho.
—Sí, volvió a pasar. Por lo que veo verdaderamente eres un cronodesplazado —Nayru parecía realmente impresionada— ¿Cuándo fue que viajaste en el tiempo?
—No lo sé, quizás fue hace mucho tiempo porque no lo recuerdo, tal vez ocurrió antes de mis 5 años, no tengo memorias antes de esa edad, pero ¿Por qué viajar en el tiempo me hace inmune a los hechizos de congelamiento?
—Esto no es un hechizo de congelamiento, lo que han hecho aquí es detener el tiempo. Las personas y objetos cronodesplazados tiene su flujo temporal alterado, de forma que no concuerdan con el tiempo de todo lo que lo rodea, el mago que controle el tiempo solo puede detener una cosa a la vez, o detiene el tiempo del mundo, o detiene el tuyo, pero no los dos a la vez.
—¿Tú también eres una cronodesplazada?
—Esto... Se podría decir que sí... La verdad mi caso es algo más especial... Pero eso no es importante ahora. Lo que debemos preguntarnos es ¿Por qué alguien ha detenido el tiempo?
—Para asesinar a Don Darian sin que nadie pueda intervenir —Exclamó Wind alterado como dándose cuenta de una terrible verdad— ¡La última vez que pasó esto el asesino casi lo mata! Si no hubiera sido porque yo estaba ahí todo habría terminado muy mal.
—¡Ay no! ¡Debemos ir a la mansión inmediatamente! Espero que Nana esté bien...
Dejando a Ralph y a Talma congelados en el árbol, ambos chiquillos corrieron hasta la mansión con la angustia y el miedo en sus corazones, Wind temiendo un desastre que nadie podría detener y Nayru temiendo por la vida de su querida amiga. Tras una extenuante carrera llegaron a la imponente mansión.
Casi sin aliento encontraron la gran reja que daba la entrada a los jardines cerrada, custodiada por su portero, quien obviamente como todo lo demás no se podía mover, gracias a eso no se complicaron demasiado y empujaron la reja ingresando sin obstáculos. Ambos ya no daban más del cansancio y sintieron que las fuerzas los abandonaban al pensar que todavía les tocaba recorrer el jardín, pero aun así, la urgencia de la situación los motivó a correr hasta la puerta de la mansión e ingresar.
Adentro todo estaba en completa quietud, cada habitante del lugar estaba congelado en la posición que quedó cuando se detuvo el tiempo, se podían ver algunas sirvientas barriendo y el polvo volando bajo la escoba, otras lavando loza con las gotas de agua suspendidas en el aire, era un espectáculo de lo más curioso. Sin embargo, aunque se podría creer que todo estaría en completo silencio, la realidad era que había bastante ruido, como sonidos de golpes y rayos, los cuales provenían del despacho de Don Darian.
Ambos cronodesplazados se apresuraron a seguir la bulla y al ingresar a la oficina vieron algo bastante inesperado.
Dentro estaba toda la habitación llena de quemaduras con algunas cosas resquebrajadas o rayadas, se podía ver que Link estaba congelado en su sitio en ademán de levantarse y desenvainar su espada para atacar a algo. Darian estaba detrás de su escritorio con las manos hacia adelante como tratando de protegerse de algo mientras su rostro exhibía una mueca de terror, y en el centro de la espaciosa habitación estaban los dos únicos seres que se movían, una persona encapuchada portando un par de cuchillas, y la princesa Zelda.
Y ahora hablaré de Ralph, mi pequeño consentido.
Ralph es otro personaje del oráculo del tiempo, específicamente era el amigo de la infancia de Nayru y su guardián personal, era un chico apasionado e impulsivo, dispuesto a dar la vida por Nayru, pero justamente estas características lo hacían bastante imprudente y torpe, de forma que aunque sus intenciones eran buenas, nunca llegaba a alcanzar a la chica. Se pasa todo el juego dando tumbos por todos lados soltando pistas sobre lo que hay que hacer pero sin llegar a ningún objetivo por sí mismo.
A pesar de que el personaje me gustó desde el inicio cuando lo vi en el juego, me terminé de enamorar de él cuando leí su manga, hacía el papel de personaje cómico, algo torpe, gruñón, impulsivo y arrogante, por eso mismo vivía peleando con Link, pero luego de muchas cosas se termina convirtiendo en su mejor amigo. Hay que decir que aunque en el juego nunca se dice que hubiera algo entre Ralph y Nayru más allá de amistad, yo los shippeo mucho, por eso en mi fanfic tenía que darme el gusto de hacerlos pareja.
Y un último detalle, el Ralph original, de acuerdo a las ilustraciones oficiales tiene el cabello café rojizo, pero aquí lo pongo negro, eso porque encuentro que ese color de pelo queda pésimo con las ropas que usa, además de que como el manga es en blanco y negro, y en el videojuego también le pusieron el pelo negro (por las limitaciones de la game boy), me acostumbré a verlo así.
