El ser encapuchado al inicio no se dio cuenta de la presencia de los recién llegados, al fin y al cabo, no tendrían porqué estar ahí, por lo que se limitaba a tratar de acercarse a Don Darian para darle una estocada letal con el cuchillo que portaba en su mano, sin ocuparse de sus alrededores. Sin embargo, sus intentos de ataque eran inútiles, pues la princesa se interponía entre él y su presa invocando un frágil escudo de magia de corta duración, pero que a pesar de eso, era suficiente para detenerlo. Al parecer el individuo era muy veloz en sus movimientos, pero no tenía demasiada fuerza.
Zelda que estaba de cara a la puerta de la oficina, sí se percató de que sus compañeros estaban ahí, esto iluminó su rostro en una sonrisa de esperanza, ya estaba agotada tanto física como mágicamente y no se creía capaz de resistir mucho más, por ello agradecía enormemente la ayuda. Por desgracia el tiempo que perdió observando a sus supuestos salvadores, el encapuchado lo aprovechó para golpearla haciéndola a un lado, cosa de finalmente alcanzar a su presa.
Fue en este momento que la rápida reacción de Wind salvó el momento, no alcanzaría a recorrer la distancia que lo separaba del asesino a tiempo, de modo que optó por un ataque a distancia. Extrajo su resortera y una piedra de una bolsa que cargaba consigo y le apuntó a la figura. La piedra logró atinarle al hombro en el momento justo antes de que el cuchillo atravesara el cuerpo de Darian. El encapuchado soltó su arma y se retorció de dolor, una reacción normal frente a un ataque así, lo que no fue muy normal fue la burbuja brillante rellena de nubes que salió de su cuerpo. Aunque Wind y Nayru parecían algo confundidos ante lo que acababa de pasar, el ser encapuchado no, pues en cuanto vio la burbuja trató de atraparla, pero la desesperación con la que lo intentaba hacía sus movimientos poco precisos.
Mientras Wind se acercaba para detener al asesino, este notó su presencia y decidió olvidarse de su burbuja y escapar por la ventana del despacho, el chico pretendía seguirlo, pero justo en ese momento el flujo del tiempo comenzó a correr de nuevo.
—¡Aaaaah! ¡No me mates! —Gritó Darian aún cubriéndose con las manos para evitar el ataque del asesino, pues eso era lo último que recordaba antes de que se congelara el tiempo.
—¡AAhh! ¡No no, tranquilo que yo no lo voy a matar! —Se apresuró a contestar Wind en cuanto notó que todo volvía a la normalidad.
—¿Tú? ¿Qué haces aquí? —Dijo a su vez el hombre del bigote sorprendido de ver al chico.
—¿Wind? ¿De dónde saliste? —Preguntó a su vez Link bajando la guardia al notar que el asesino ya no estaba— ¿Qué hiciste? ¿Espantaste al encapuchado?
—Esto yo...
—¡Aaaaaah! ¡Qué hace esa zorra aquí! —Gritó de pronto el mercader apuntando a la muchacha peliazul y poniéndose de pie— ¡Te dije que no te quería volver a ver aquí nunca más! ¡Aún tienes el descaro de aparecerte frente a mí luego de lo que hiciste! ¡Maldita Puta!
Nayru retrocedió asustada temblando sin saber bien qué hacer, por su parte Link viendo el tono y las palabras que usaba su empleador decidió intervenir.
—Tranquilo Don Darian, esas no son palabras correctas para referirse a una niña.
—¿¡Niña!? ¡Me importa una mierda que sea una niña! ¡Esa mocosa tiene la semilla del mal! ¡Igual que todas las mujeres, es una bastarda manipuladora, una harpía sin corazón que le destrozó el suyo a mi hijo!
— ¡Eso fue solo un malentendido! — Se apresuró a explicar Wind— Ella y Ralph ya arreglaron las cosas y ahora quieren...
—Ah claro... Cuando la muy maldita se vio sola y abandonada en la calle decidió ir a llorarle a mi hijo para que la perdone, y como el pobre está tan enamorado cayó fácilmente ¡Pero a mí no me engañarás maldita!
Darian hizo el ademán de golpear a Nayru, entonces rápidamente Wind tomó a la chica y la abrazó dispuesto a protegerla con su cuerpo de cualquier daño y cerró los ojos esperando el golpe, pero este nunca llegó. Al abrir los ojos de nuevo se dio cuenta de que su padre había detenido al mercader sujetando una de sus manos con fuerza mientras le lanzaba una gélida mirada cargada de rabia, tan aguda y agresiva como la de un lobo a punto de atacar.
—A las mujeres no se les golpea —dijo el guerrero con seriedad—. Mucho menos si son apenas unas niñas.
—¡Suéltame! ¡Esa zorra no merece consideración! ¡Es sólo una bastarda a la que nadie quiere! ¡Ni siquiera su padre! —Estas palabras se clavaron como agujas en el corazón de Nayru—. Sería mejor que estuviera muerta, nadie la extrañaría más que mi hijo, el pobre casi deshizo llorando el día que supo de su traición, la quiere tanto y esta estúpida no lo aprecia.
Que el mismo Darian hablara del sufrimiento de Ralph por el abandono de Nayru era algo muy esclarecedor, hasta ahora la muchacha siempre pensó que para el pelinegro solo era un capricho, nada verdadero, al fin y al acabo ella era bonita, cualquiera podría encantarse por su belleza pero no sentir nada más, y si había perseverado con ella todos estos años era solo por sus negativas a demostrar más afecto hacia él. Era tan baja su autoestima que se creía incapaz de ser amada de verdad. Pero las declaraciones sobre el llanto de Ralph la conmovieron y hasta la hicieron sentirse muy mal por él.
—Vámonos Wind... —Susurró la chica— . Ya no quiero estar aquí, quiero regresar al árbol con Nana.
—¡Eso! ¡Lárgate rata rastrera! regresa a tu... ¿Árbol? Pues me parece bien, vive como la incivilizada que eres, junto con esa tal Nana, que debe ser una malnacida de la misma calaña que tú.
En ese momento todas las emociones contenidas de Nayru estallaron, ya la habían insultado, maldecido, menospreciado y humillado, le habían arrebatado toda la dignidad que pudiera tener, pero que hablaran mal de Nana, la única persona que le había prestado una mano amiga en su momento de necesitad, era algo que no podía aguantar. En ese momento se soltó del agarre de Wind que aún la abrazaba de forma protectora y con todas sus fuerzas gritó.
—¡Cállate!
Pero no fue el grito lo único que hizo, en aquel momento todo a su alrededor se congeló, tal como ocurría cada vez que el asesino atacaba. Una vez más solo Wind, Nayru y Zelda pudieron moverse. La peliazul cayó de rodillas al piso llorando desconsolada mientras cubría su rostro con sus manos. Tanto el joven granjero como la princesa decidieron obviar el hecho de que el tiempo se había detenido de nuevo y se acercaron a la joven, si bien esta recibió de forma aceptable el cálido gesto de apoyo que le dio Wind, rechazó rotundamente el acercamiento de la princesa alejándola de un manotazo.
—Aléjate de mí —espetó Nayru—. De ti no quiero nada.
—¿Pero porqué? ¿Acaso te he hecho algo? —Preguntó la princesa algo confundida.
—No sé por qué te molestas en parecer buena persona consolando a una pobre basura como yo — Parecía que ese sería el momento en el que Nayru finalmente sacaría todo el resentimiento que tenía contra Zelda, o contra cualquiera, estaba tan afectada que ya no podía retener nada adentro—. No necesitas fingir nada ni preocuparte por mí, ni siquiera somos amigas o algo.
—No se necesita ser amiga de alguien para querer consolarlo ¿Cuál es tu problema?
—Ah... Supongo que puedo decirlo, total ya lo he perdido todo... Aunque en realidad nunca tuve nada, solo la ilusión de tener algo, en cambio tú lo tenías todo, padres que te quieren, un futuro brillante, amigos y gente leal que te apoya... Y yo en cambio no tengo nada ¡NADA!
—Pero eso no es mi culpa.
—Quizás la mayoría de las cosas no son tu culpa pero... Al menos antes tenía una amiga — Esta vez la peliazul la miró a los ojos mostrando su resentimiento y la enorme tristeza que la embargaba.
—Es por... Din... ¿Cierto? Pero Din todavía te considera tu amiga, de hecho está algo extrañada de que ya no se hablan...
—Deja de inventar excusas, entre una pobre niña abandonada como yo y una princesa ¿Acaso querría estar conmigo? Yo que... ¿Wind qué rayos estás haciendo?
Mientras Nayru le soltaba todos sus sentimientos a Zelda, el muchacho había comenzado a peinar el cabello azul con sus manos, una conducta algo extraña pero bastante relajante para la dueña de todo ese pelo.
—Nosotros nos conocemos desde niños —comenzó a hablar Wind—. En esos tiempos tú y Ralph eran inseparables, a veces incluso nos peleábamos por su atención ¿Recuerdas? Desde que llegaste Ralph siempre dijo que se casaría contigo, tú decías que no querías casarte y querías tener una tienda propia. A veces ustedes dos se peleaban por sus desacuerdos sobre el futuro, entonces él te tomaba el cabello y comenzaba a peinarlo con sus manos, siempre te calmabas con eso. A pesar de todo él siempre se preocupó por ti, siempre te llevaba flores y a veces incluso jugábamos a lo que tú querías... Todavía recuerdo esa vez que nos hiciste jugar a la hora del té contigo...
—Pero luego terminamos jugando a buscar el té sagrado en la montaña de los demonios.
—Bueno, igual queríamos divertirnos. El punto es que cuando pequeña te queríamos y eso nunca cambió, tú no estabas realmente sola. De hecho la distancia empezó cuando llegó Din, quizás no lo recuerdas bien pero fuiste tú la que dijo que ya no querías pasar todo tu tiempo con nosotros y que querías hacer cosas de chicas con chicas, Ralph respetó eso y no volvió a molestarte.
—¿Eso fue así?
—Sí, aunque reconozco que Ralph exageró un poco con lo de la distancia. Para cuando nos dimos cuenta ustedes ya casi ni convivían juntos, pero aún así, Ralph te seguía queriendo, tal como lo hace ahora y... Si bien tú y yo nunca fuimos tan cercanos, algo de aprecio te tengo, además de que eres una persona muy importante para él y por eso para mí también. De verdad, si me hubieras pedido ayuda, algo habría hecho por ti, no hacía falta que te fueras a vivir a un árbol.
—Wind —dijo la chica ya llorando emocionada.
La joven abrazó a su amigo y soltó todo el llanto que llevaba contenido sintiendo que por fin comenzaba a liberarse y a dejar sus miedos atrás. Por su parte la princesa decidió darles algo de espacio, aquello parecía ser una conversación en la que ella poco y nada podía intervenir, eran asuntos de viejos amigos, sin embargo se vio obligada a romper la atmósfera cuando vio la extraña burbuja que había salido del asesino flotando sobre sus cabezas.
—Oigan... Siento interrumpir pero... ¿Alguno de ustedes sabe qué es eso? —Dijo la princesa señalando la burbuja.
—Ah, eso es un recuerdo. —Dijo la peliazul incorporándose y tratando de limpiar sus ojos hinchados por el llanto.
—¿Un recuerdo? ¿Cómo es eso?
—Pues eso... Cierto, Wind pásame tu resortera por favor.
El muchacho obedeció y le entregó el artefacto a Nayru, esta comenzó a examinarlo con cuidado y atención, buscando unas curiosas señales que solo ella y los conocedores de la magia del tiempo podían ver.
—Como lo pensaba, esta resortera es un objeto cronodesplazado, al igual que ustedes dos.
—Eso significa que tampoco le afectan las alteraciones en el flujo del tiempo. —Dedujo Wind.
—Sí, pero al tratarse de un objeto inanimado en realidad eso no tiene mucha importancia, lo que realmente importa es que los objetos cronodesplazados adquieren algunas propiedades nuevas y únicas, como la capacidad de almacenar recuerdos en su interior y forzar la salida de los recuerdos de otros. Y los recuerdos se ven como esa burbuja que está flotando encima, si la reventamos podremos ver algo.
—Entonces al golpear a alguien con la resortera esta soltará esas burbujas.
—Exacto, y si rompemos la resortera esta soltará todos los recuerdos que están en su interior, también en forma de burbujas.
—Esto parece muy interesante. —Dijo la princesa—. Veamos ese recuerdo que está flotando sobre nuestras cabezas ahora. Quizás esto nos de una pista sobre quién es el asesino o sus motivos para asesinar a Don Darian, podría ser útil y ayudarnos a detenerlo.
Sin más dilación, Nayru se puso de pie, estiró la mano y reventó la burbuja, provocando que esta se expandiera hasta crear una esfera de un metro de diámetro aproximadamente. Dentro de esta comenzaron a formarse unas figuras nebulosas que rápidamente adquirieron claridad hasta proyectar una escena desgarradora.
Si bien no tenían el contexto de la situación, se podía adivinar la horrible tragedia que mostraba este recuerdo. Una vasta extensión de terreno yermo, tan árido como un desierto, donde solo habían rocas, esqueletos y las siluetas de plantas y árboles marchitos, aquel a quien pertenecía aquel recuerdo observaba todo alrededor sin emitir palabra, pero parecía estar a punto de llorar, pues los bordes de la visión estaban algo nebulosos, como empañados por las lágrimas.
Entonces el observador bajó la mirada y en el suelo se pudo apreciar a un anciano vestido con harapos, tenía un aspecto cansado y una mirada surcada por el dolor, su rostro desinflado mostraba una piel dañada por numerosas cicatrices y plagada de arrugas, con una barba sucia y enmarañada. Sobre su pecho reposaban su manos huesudas, las cuales estaban cubiertas por otras manos huesudas pertenecientes al dueño del recuerdo. Por lo poco que se entendía, al parecer esta persona estaba en aquel desierto despidiendo a un amigo que estaba próximo a morir.
—Ha sido una vida larga y cruel. —Dijo el anciano que estaba recostado revelando su boca sin dientes—. Es... Tan triste, las cosas pudieron ser tan diferentes... No hay día que no lamente lo que ocurrió, la muerte de mi mejor amigo, lo que pasó en el pueblo... Los hijos que murieron, la miserable existencia que hemos vivido desde entonces... Todas las personas que no pudimos salvar...
Una lágrima rodó por el rostro del hombre mientras su voz se quebraba.
—Ahora por fin mi sufrimiento terminará... Pero se me parte el alma al pensar en la soledad que te quedará a ti... Éramos solo nosotros dos... No hay nadie más para ti... No quiero irme así... No quería irme primero que tú. Si tan solo hubiéramos evitado todo esto...
Las manos del observador se apretaron sobre las del hombre moribundo en un gesto de dolor, mientras la visión se empañaba de nuevo delatando las lágrimas que probablemente caían por sus ojos.
—Tuve tantas inseguridades... Tanto miedo de pensar en lo que podría haber ocurrido pero... Creo que ya no tengo dudas... Cualquier cosa es mejor que este horrible destino... Luego de haber vivido todo esto, de haber visto a tantos sufrir ya no dudo más, aunque después no lo comprenda, duela y odie, prefiero que las cosas sean así... Por favor te lo pido... Mátalo, No dejes que las cosas terminen como están ahora, aunque desaparezcamos y ya no quede rastro de nosotros... Salva el futuro, mata... Mata a mi padre...
—Sí... — Dijo una voz rasposa en un susurro casi inaudible, tras lo cual la visión terminó.
Decir que los tres chicos estaban sorprendidos era poco, no cabían en sí de asombro y trataban de comprender qué significaba lo que habían visto, sobre todo las enigmáticas palabras del anciano moribundo.
— ¿Qué fue eso? ¿En verdad ese era un recuerdo del asesino? —Dijo Zelda conmocionada— . Parecía tan triste y... El hombre del recuerdo le pidió matar a su padre... Si este asesino trata de matar a Don Darian eso significa que...
—El hombre moribundo es Ralph —completó WInd—. Eso... ¡Eso no puede ser! ¿¡Qué rayos es todo eso!? ¡Ese tipo no puede ser Ralph! Ralph tiene 16 años, no es un viejo arrugado todavía y él nunca le desearía la muerte a nadie ¡Este asesino está loco! Seguro se confundió de hombre.
—Puede ser algo duro de aceptar —habló Nayru—. Pero quizás eso es el futuro que nos espera. — La muchacha parecía extremadamente afectada por la visión—. Ya sabemos que el asesino sabe magia temporal, no sería raro que además de congelar el tiempo también sea capaz de viajar al pasado. Entonces su misión sería intervenir para evitar un futuro donde todo muere, incluso Ralph... Pero no es correcto cambiar la historia, cosas horribles pasan cuando uno hace eso, sobre todo a aquel que provoca el cambio, —Nayru se abrazó a si misma tratando de contener su miedo—. Este tipo debe estar desesperado por cambiar la historia.
—Con un futuro así de horrible creo que yo haría lo mismo —dijo Zelda con tristeza y algo de miedo—. Entonces... ¿Para evitar una tragedia Don Darian debe morir?
—¡Pero eso no puede ser! —Gritó Nayru de pronto—. Nana... Mi amiga Nana es una vidente que vino aquí de una tierra lejana para evitar la muerte de Don Darian, porque si no lo hace algo horrible pasará —Un par de lágrimas rodaron por las mejillas de la peliazul— ¿Entonces me mintió? ¿Ella no quiere salvar el futuro si no condenarlo? ¡No entiendo!
— Alguien trata de matarlo y alguien salvarlo —Zelda estaba cada vez más asustada ante la expectativa del cruel destino que les esperaba—. De su existencia depende el futuro ¿Qué deberíamos hacer? Esto es algo muy complicado, si al menos supiéramos la verdad, si tuviéramos la certeza de qué ocurrirá con la muerte de Don Darian podríamos tomar una decisión —La manos de la princesa temblaban de lo nerviosa que estaba— Aunque no se si sería capaz de acabar con la vida de alguien —dijo soltando unas lágrimas.
Tal vez podamos encontrar una forma de averiguar el futuro para saber qué hacer — Nayru miró a Darian congelado en su pose furibunda y el resentimiento que le tenía afloró—. Me pregunto cómo este hombre fue capaz de desatar una plaga en Hyrule, sé que tiene un corazón cruel y retorcido, pero no esperaría algo tan horrible de parte de él, de todos hay que ocuparse de esto —dijo de forma despiadada.
—Pe-Pero ¡Pero qué rayos pasa con ustedes! —Gritó Wind de pronto, a lo que las muchachas lo miraron algo confundidas— ¿Cómo pueden hablar de la muerte de una persona con tanta ligereza? No estamos hablando de un perro, ni de una presa de caza, ni de un monstruo ¡Es una persona! ¡Un humano! ¿En serio piensan matarlo de ser necesario? ¿Creen que será tan fácil? ¿Quién va a matarlo? ¿Tú Nayru? —La aludida desvió la mirada sintiendo algo de culpa— ¿Acaso lo harás tú princesa? —La rubia bajó la mirada avergonzada—. Porque yo no voy a permitir que ese hombre sufra algún daño, por muy desgraciado que sea, este tipo es el padre de mi mejor amigo ¡Y no pienso levantar mi arma contra él!
—¿Entonces qué quieres que hagamos? ¡Si no hacemos algo cosas horribles pueden ocurrir! —Zelda estaba al borde del llanto.
—Pues... Esto... Yo... — Wind parecía algo dudoso, pero de pronto una idea rondó su cabeza—. Pues lo salvaré, tiene que haber una manera de lograrlo, si en lugar de acabar con su vida evitamos que haga aquello que condene a Hyrule todo debería estar bien ¿Cierto? No creo que su simple existencia sea algo tan malo, él tiene haber hecho ALGO para que las cosas terminen mal.
Ambas chicas se miraron pensativas, Wind tenía un punto, quizás habían opciones en las que aún no habían pensado, en verdad estaban siendo demasiado despiadadas con Darian, este chico tenía una moral que todos deberían admirar.
—De acuerdo, trataremos de hacer las cosas a tu manera —declaró Zelda—. Pero si las cosas se ponen feas, habrá que recurrir a medidas extremas.
—Eso no pasará —aseguró Wind.
— Ojalá que tengas razón, pero de momento lo más urgente es descongelar el tiempo —continuó la rubia observando a su alrededor—. Qué raro que el asesino haya hecho esto cuando no estaba cerca ¿Para qué?
—Esto... Princesa... —Interrumpió Nayru—. La verdad es que esto lo hice yo —Zelda la miró con sorpresa—. Ese tipo no es el único capaz de usar magia temporal.
—¿Eres una maga también? —Chilló la rubia sorprendida— ¿¡Por qué no me lo dijiste!? ¡Sobre todo ahora que estoy practicando magia de nuevo! Seguro podríamos intercambiar hechizos y...
—No soy una maga realmente —explicó la peliazul—. De hecho el único tipo de magia que puedo usar es la temporal. En realidad este tipo de poder es extraño y muy difícil de dominar, solo unos pocos magos ancianos logran aprenderla y usualmente deben apoyarse en objetos mágicos para lograrlo, o a veces la gracia de las diosas le otorga el don del tiempo a algunos elegidos cuando la situación del mundo lo requiere. La verdad es que este tipo de magia debería ser algo prohibido, que la gente pueda viajar en el tiempo no debe ser, porque seguramente algunos querrían cambiar la historia a su propio beneficio y eso es muy peligroso, podrían cambiar la historia de forma desfavorable y causar desastres en el mundo. Por eso razón existe una única persona a la que se le permite poseer este tipo de poder y usarlo libremente, esa es la oráculo del tiempo. Su deber en este mundo es preservar las líneas temporales, impidiendo que alguien que llegue a obtener este poder altere la historia.
—Y esa serías tú —completó WInd.
—Bueno... Sí... Nunca le había dicho esto a nadie (Aunque Farone lo adivinó por su cuenta) y... Tampoco nunca había usado mis poderes de esta manera, porque en realidad no estaba muy segura de como hacerlo, pero creo que es algo instintivo, solo desee que todo se detuviera y eso pasó.
—¿Entonces puedes hacer que el tiempo fluya de nuevo?
—Supongo que sí, debería bastar con que lo desee pero... No quiero restaurar el tiempo... Al menos no aquí y ahora, no quiero encontrarme con los gritos y la desagradable presencia de ese tipo —terminó señalando a Darian que seguía en aquella pose furiosa gritando.
—De acuerdo, vámonos de aquí a un lugar más tranquilo y luego arreglas todo esto ¿Mejor así? —Preguntó Zelda, a lo que la oráculo contestó con un asentimiento.
Los tres chicos salieron de la habitación buscando un lugar discreto y tranquilo, donde posteriormente Nayru desharía su hechizo restaurando el normal flujo del tiempo. Mientras tanto en la oficina donde estaban el mercader y el guerrero ocurrió una cierta conmoción, ambos recordaban haber visto aparecer de la nada a Zelda, Nayru y Wind, para luego verlos esfumarse de la misma forma misteriosa.
Darian creía que se estaba volviendo loco, mientras que por su lado, Link sospechaba que su hijo había aprendido un par de trucos nuevos y le urgía hablar con él.
Viajes en el tiempo, uno de mis temas favoritos a tratar Y si ponía a Nayru como personaje, era una lástima no trabajar con sus poderes.
Meses sin publicar nada ¿Dónde se metió Susurro que no subía capítulo? Bueno, me entusiasmé con otro fanfic y terminé abandonando este, me cuesta concentrarme en más de una historia a la vez y no quería cortarme la inspiración así que, me dije que me dedicaría al otro fanfic hasta que se me acabara la inspiración o terminara el fic. Adivinen que pasó primero. Bueno, me lo pasé muy bien con cuentos de Hallownest, además de que con eso hice el record personal de terminar un fic de 63 capítulos en 6 meses y medio. Si sacan la cuenta era algo así como un capítulo cada 3 días. No creo que llegue a lograr esto con este fic, en parte porque es mucho más complejo, pero al menos ahora me dedicaré a terminar esta historia o a avanzarla lo más posible antes de que me de otro ataque de inspiración con otra historia.
Dato: Los comentarios ayudan a mantenerme centrada en una historia.
