Aquella noche luego de volver de la mansión, contrario a lo que se podría pensar, Nayru decidió regresar al árbol donde se estaba quedando con Nana, pues a pesar de que Wind le ofreció su casa para quedarse, la chica rechazó la oferta, no se sentía lo suficientemente cercana al rubio como para aceptar semejante favor. Por otro lado, necesitaba hablar urgentemente con su anciana amiga. Por supuesto Ralph se quejó y gimoteó ante su decisión, pero nadie pudo hacerla cambiar de parecer.
Nayru aguardó pacientemente en la copa del árbol por el regreso de Nana, pero las horas transcurrieron sin que la mujer diera señales de vida. Sin embargo, la joven no se rindió y siguió esperando hasta que sus ojos se cerraron por el agotamiento. Desgraciadamente todas sus esperanzas de aclarar los malentendidos con su amiga fueron en vano, cuando el sol se elevó sobre el horizonte, se encontró tan sola como estaba al principio, con la sensación de no haber descansado nada y con su fe en la gente destrozada.
Aquella noche tan desoladora para Nayru, también fue deprimente para Ralph. El muchacho hizo el intento de razonar con su padre para que quitara la prohibición de entrar a su prometida y además restaurara su lugar en la mansión. Sin embargo era frustrante comprobar lo inútil que era tratar de razonar con aquel hombre tan terco.
—¡Pero papá! ¡Ya te dije que todo fue un malentendido! ¡Nayru nunca me engañó y es inocente!
—¿Y tú le crees a esa bastarda?
—Wind me lo confirmó también...
—Obviamente lo haría, él también está implicado... Te dije que no te juntaras con semejante ralea. Un miserable granjero no puede ser amigo de un hombre rico, tarde o temprano comenzará a envidiarte y querrá arrebatarte todo lo que es tuyo.
—Él no es así, ni Wind ni Nayru hicieron nada malo, fui yo el que se equivocó y sacó conclusiones apresuradas.
—Ay Ralph —Darian suspiró con pesar—. Sufres el mismo mal que todos los hombres de nuestra familia, amar con demasiada pasión al punto de entregarse por completo, aún a costa de terminar con el corazón roto sin remedio.
—Uno no tiene porqué terminar mal, si te encuentras con la persona correcta nadie tendría porqué ser infeliz...
—Aún eres demasiado joven, no has vivido lo que yo, es normal que pienses de forma tan inocente. Pero escucha bien mis palabras Ralph, en este mundo no se puede confiar en nadie, ni en tus amigos, ni en los vecinos, ni en los lacayos ¡En nadie! Sobre todo en las mujeres, son todas unas malditas mentirosas que te usan para sus propósitos egoístas. Muchas andarán detrás de tu fortuna pero a ninguna le importarás tú realmente, lo mismo aplica para tu "prometida". —El hombre observó el rostro dolido de su hijo haciendo que la culpa y el dolor clavaran en su corazón—. No sabes cuanto lamento tener que abrirte los ojos de esta manera, sobre todo en estas fechas... Mañana se cumplen 7 años desde que tu madre nos abandonó para irse con ese medicucho de segunda.
Ralph bajó la mirada con tristeza y susurró de forma casi inaudible "Yo aún creo en Wind y Nayru, aún creo en la gente". Aquello lo dijo más para sí mismo, pero su padre fue capaz de entender sus susurros, estallando en furia.
—¡No puedo creer que aún puedas tener confianza en la gente siendo que la persona que jamás debería haberte abandonado lo hizo! ¡Tu misma madre fue capaz de traicionarte y aún así eres capaz de creer en alguien! ¡Simplemente no lo entiendo!
El mercader ya no quiso seguir hablando con su hijo, dio media vuelta y se alejó masticando la rabia y el resentimiento que llevaba acumulando por años en su corazón.
Él no lo sabía pero había alguien que observaba sus movimientos de forma muy atenta desde las afueras de la mansión. Quizás no podía verlo realmente a través de las paredes, pero podía sentir el odio y la oscuridad que manaban de su corazón, era el individuo perfecto para convertirlo en su nuevo ciervo. Quien sabe, quizás pudiera despertar su maldad interna y convertirlo en el lacayo perfecto, uno tan poderoso que ni siquiera el mocoso de las ropas verdes podría derrotar.
A su vez, en una humilde y acogedora casa en medio de una granja, otro padre estaba teniendo una seria conversación con su hijo.
—A ver si entendí bien. El famoso asesino que intenta matar a Darian es un brujo con poderes temporales que fue capaz de viajar al pasado y quiere matarlo para cambiar la historia del mundo.
—Eso mismo —contestó el ojinegro con mucha seriedad.
—Y este brujo además de poder viajar en el tiempo, también puede detenerlo de forma que todo queda congelado y solo él es capaz de moverse. Así es como se las arregla para aparecer y desaparecer alrededor de Darian.
—Tal como dices.
—Y las únicas personas que no quedan congeladas cuando detiene el tiempo son tú, Zelda y Nayru porque alguna vez en sus vidas viajaron en el tiempo, cosa que de alguna manera los hace inmunes a los hechizos temporales.
—Exactamente.
Link se apoyó en el respaldo de su silla y se llevó la mano a la cabeza con algo de exasperación.
—Ilia, tráeme un té de manzanilla por favor, de verdad lo necesito, todo esto es... Algo complicado de procesar —Link parecía muy afectado—. Necesito calmarme.
—¿Esto es como para alterarse tanto? —Preguntó Wind inocentemente.
—Creo no logras dimensionar la magnitud del problema Wind —contestó su padre con seriedad—. Estamos hablando de que alguien quiere cambiar la historia, el futuro, no sabemos que pasará, de nuestras acciones dependerán que todo siga como está ahora o se vuelva un infierno, es una carga muy potente. Es como cuando me tocó luchar contra las fuerzas del mal, la alegría de todos descansaba en mis hombros y aunque estuviera cansado o triste, no tenía tiempo para pensar en mí, me debía al mundo... Pero aunque la situación es muy parecida, hay una diferencia fundamental.
— ¿Cual?
—Que ahora yo no puedo hacer nada. —El antiguo héroe apretó los puños con frustración—. Por mucho que quiera luchar y arreglar las cosas no puedo hacer nada, si ese brujo usa su magia temporal seré congelado como todos los demás, sin ser capaz de moverme. No puedo ayudarte Wind. —La mirada desolada que el padre le dedicó a su retoño lo impresionó mucho, Wind jamás había visto a Link en ese estado—. Me he preocupado de entrenarte con todas mis fuerzas para que puedas manejar todo tipo de situaciones por ti mismo, pero aún así no puedo evitar sentir que fallo con mi deber de padre al no ser capaz de luchar a tu lado ahora.
—¡No te preocupes, todo estará bien! —Gritó Wind conmovido y deseando levantar los ánimos de su padre—. Con todo el entrenamiento que me has dado me he vuelto muy fuerte, soy el mejor de todos y puedo con lo que sea, aunque no estés conmigo lograré salvar a Don Darian y al futuro y a todos, yo confío en tu entrenamiento.
—Wind... — Link mostró una sonrisa de gratitud a su hijo, entonces se puso de pie y lo cogió de su hombro cambiando su expresión por una un poco más sádica—. Tienes razón, si te he entrenado tanto deberías ser capaz de lo que sea, pero para asegurarnos vamos a hacer una práctica nocturna.
—¿Eh? ¿¡que!? Pero... Pero ¡No es necesario! —Chilló el chiquillo asustado.
—Claro que es necesario —comenzó a arrastra a Wind hacia la puerta de salida— Todo entrenamiento es necesario, quiero asegurarme de que estarás bien así que vamos a practicar, lo siento Ilia, creo que el té será para después.
—¡Mamá ayuda!¡Dile a papá algo!
—Lo siento hijo, pero yo también quiero que sobrevivas a lo que sea que debas enfrentarte y para eso debes ser fuerte.
—¡Esto es traicióooooon!
Regresando al árbol donde se estaba hospedando Nayru, la muchacha sola y dolida se encontraba meditando todo lo que había vivido en los últimos días. La perspectiva de un futuro desolador, el hecho de que la hubiera corrido de su casa, la incertidumbre de las intenciones de Nana ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado? Ya no sabía qué hacer y vagaba en las penumbras de la ignorancia. Sin embargo, tenía un plan, era algo que había estado evitando pues según le habían dicho, era algo que una oráculo no debía hacer, pero para situaciones desesperadas, se requerían medidas desesperadas.
Se bajó del árbol con cuidado, pensando en cómo lograría lo que quería hacer estando sola, definitivamente las cosas serían más fáciles con un poco de ayuda, cosa que según pensaba ella, estaba fuera de su alcance. Sin embargo, cual no fue su sorpresa cuando al pisar tierra firme descubrió que no estaba sola, había un buen grupo de personas esperándola. Allí pudo reconocer a Ralph, Zelda, Impa, Wind e incluso Link.
—U-ustedes, que-que ¿qué hacen aquí? —Preguntó la chica incrédula de lo que veía.
—Te estábamos esperando —contestó Ralph con una dulce sonrisa—. Todos queremos que el futuro esté a salvo y que la menor cantidad de gente salga lastimada y eso te incluye a ti.
—¿A mí?
—Sabemos que Nana es tu amiga —explicó Wind—. Pero ahora ella es sospechosa de querer arruinar el futuro, si en verdad resulta tener malas intenciones, habrá que hacer algo al respecto con ella.
—Por eso queremos estar a tu lado para apoyarte —continuó Zelda—. Tal vez no somos grandes amigas ni nada, pero eres mi compañera de clase, una gran amiga de Din y una ciudadana de Hyrule y como princesa es mi deber preocuparme por todos.
Impa, la sombra de la princesa se limitó a asentir en silencio apoyando a su protegida.
—Quizás yo no logre ser tan útil en esta ocasión —agregó Link—. Pero llevo años rescatando damiselas en peligro, ya no me puedo quitar estas viejas costumbres jajajaja. Lo que quiero decir es que... Si yo pudiera ayudar en algo, aunque fuera en una pequeña cosa lo haría, tanto por mi hijo, como por ti como por todos, no estás sola Nayru.
Todas estas palabras terminaron por conmover a Nayru quien simplemente estalló en lágrimas de la emoción y el alivio. Todo esto significaba demasiado para ella, quien siempre se creyó abandonada quizás realmente nunca lo estuvo.
Le tomó un rato calmarse y ordenar sus ideas para poder exponer el plan que tenía en mente para solucionar la encrucijada en la que estaban. Cuando estuvo bien se paró firmemente ante todos y comenzó a hablar.
—Esto... Bueno... Ya le había dicho a Wind y Zelda que soy la oráculo del tiempo, —los aludidos asintieron mientras los demás miraban con algo de confusión en sus rostros—. Supongo que debo explicar de nuevo en qué consiste esto. Pues... Básicamente nací bendecida con el poder de controlar el tiempo, no es una magia que tuviera que esforzarme por aprender, venía conmigo y ya. Aunque esto no era gratis, además de estos poderes, tengo el deber de proteger el correcto curso del tiempo, impidiendo que alguien viaje y cambie la historia del mundo, tratando de que no se formen nuevas líneas temporales.
La verdad el rol de oráculo del tiempo es algo bastante nuevo en la historia del mundo y por eso mismo bastante desconocido, hay más historias de la oráculo de las estaciones y de los secretos que del tiempo. Como sea, según me dijeron, crearon este papel luego de que cierta persona viajara en el tiempo para salvar su época de las garras del mal, dejando como consecuencia tres líneas temporales distintas.
—Ah, la historia del héroe del tiempo —comentó Zelda— ¿Hay tres líneas temporales?
—Bueno, sí, pero no es algo que ustedes necesiten saber, vivimos en una de esas lineas de tiempo y lo que pase en las otras no nos afecta y así es como debe ser, no se preocupen por eso. Como sea, la idea es que además de esas tres líneas que ya hay, no se formen otras nuevas y para eso estamos las oráculos. Para cumplir nuestro deber se nos otorgó una serie de habilidades especiales, como el poder de viajar o traer algo del futuro o el pasado, detener el flujo del tiempo o ralentizarlo y por supuesto, poder ver lo que ocurrirá y lo que ya ocurrió.
—Ah! Entonces con tus poderes podemos ver lo que va a pasar, con eso sabríamos que debemos hacer. —Exclamó Wind alegre.
—No es tan fácil —contestó la oráculo agachando la mirada—. Ver el futuro es algo que uno no debe hacer, porque eso puede condicionar la decisiones que uno tome cambiando el destino y creando lineas temporales alternas y si eso llega a pasar, una de estas líneas deberá ser borrada.
—¿Borrada? ¿Qué significa eso?
—Pues... Lo que dije, la línea temporal será borrada, desaparecerá para siempre, como si no hubiera existido, eso incluye a la gente, animales, cosas y todo eso.
—¿Y qué línea temporal es la que se borra? —Preguntó Zelda algo preocupada.
—La que la oráculo decida, una decisión bastante dura si me lo preguntas, tengo en mis manos la responsabilidad de decidir quien puede existir y quien no ¿Te das cuenta de todo por lo que tengo que pasar? Por eso siempre trato de no cambiar la historia bajo ninguna circunstancia, borrar una linea temporal es como matar todo un universo y yo... No quiero hacer esto.
La muchacha temblaba en su lugar tratando de contener las nuevas lágrimas que asomaban por sus ojos, además del nudo en la garganta que casi le dificultaba respirar. Sin embargo logró serenarse para continuar su discurso.
—Pero... Snif... Estando en la situación que estamos... Snif... Creo que no hay otra alternativa que ver el futuro para saber qué debemos hacer... Y yo... Para eso necesito mi arpa de los tiempos que se quedó en mi cuarto cuando Don Darian me echó.
—¿Necesitas tu arpa? —Preguntó Ralph con temor—. Es que... Papá mandó a quemar todas tus cosas luego de que te fueras...
— ¿¡Que!? —Esta noticia sin duda la dejó devastada, aunque no esperaba volver a la mansión, tenía la esperanza de recuperar alguna de sus pertenencias.
—¿No hay otra forma de ver el futuro? ¿No hay algo que todavía podamos hacer? Si hubiera sabido que era algo tan importante hubiera tratado de recuperarla antes de que la quemaran— Ralph parecía algo asustado por la reacción de Nayru.
— ¿Eh? Ah, no te preocupes por eso, la harpa de los tiempos es un instrumento divino, no puede ser destruido, estaba pensando en mis vestidos y en los apuntes de la escuela... Tendré que escribir la materia de todo el año de nuevo... Como dije, el harpa de los tiempos no se puede destruir, por lo tanto debe estar en algún lugar de la mansión y necesito que la recuperen ¿Podrías hacer eso por mí Ralph?
—¡Cuenta con ello! Por ti viajaría hasta el fin del mundo. Ahora... Quizás alguna de las sirvientas se quedó con el harpa, voy a buscarla.
—Bien, con ese punto solucionado, ahora habría que vigilar a Darian, no podemos permitir que el asesino le ponga un dedo encima sin saber las consecuencias de todo esto, señor Link.
—Lo siento pero ahora tengo prohibida la entrada a la mansión, como "supuestamente" mi hijo se metió contigo ahora ni él ni yo somos bienvenidos.
—Ese estúpido... ¿Y ahora qué haremos?
—Yo puedo vigilarlo —se ofreció Impa—. Aunque dudo poder hacer algo para detener al asesino si mi tiempo se congela.
—No te preocupes por eso, para eso contamos con Zelda.
—Pero la princesa...
—No te preocupes Impa, ayer logré defender a Darian por mí misma con la ayuda de mis escudos mágicos, además de que el asesino no parecía querer lastimarme, evitaba apuntar su cuchillo contra mí.
—Bueno, creo que con eso estamos listos para actuar —completó Nayru.
—¿Y nosotros qué hacemos? —Preguntó Wind refiriéndose a él y a Talma.
—Tú me ayudarás a infiltrarme en la mansión y Talma estará atenta a cualquier sentimiento agresivo o de rabia que pueda percibir, el señor Link también puede mantenerse cerca como apoyo en caso de que necesitemos más ayuda.
Era la hora de almuerzo en la mansión del mercader y como siempre, estaba esperando a que su hijo se presentara a comer, antiguamente solía comer tanto con él como con Nayru, pero ahora que la muchacha ya no vivía con ellos, solo tenía a su hijo para hacerle compañía y la demora que tenía para presentarse lo estaba molestando bastante. Finalmente una sirvienta le avisó que Ralph no acudiría al comedor.
—¿Otra vez ese llorón está encerrado en su cuarto? —Preguntó con molestia.
—No, no, para nada, no parece deprimido —se apresuró a contestar la mujer—, de hecho se ve muy activo. Pareciera que busca algo importante, lleva todo el día recorriendo la mansión y preguntando al servicio por un objeto, dijo que se trata de una arpa.
—El arpa de esa ramera —dijo Darian para sí mismo.
—¿Disculpe?
—No es nada, retírate.
La otra noche cuando se apresuró a quemar todas las pertenencias de Nayru, el hombre notó el arpa que estaba escondida en el cuarto, no sabía que semejante objeto estaba en posesión de la muchacha. Lo hubiera quemado como todos los demás objetos pero su instinto de comerciante le hizo percibir aquel instrumento como algo de valor, no quiso destruirlo y lo guardó en su despacho. Decidió ir donde su hijo, si quería el arpa no tenía problemas con dársela, siempre y cuando no fuera para devolvérsela a la peliazul.
Al levantarse de la mesa sintió un extraño escalofrío y una punzada en su pecho, algo oscuro y doloroso, como una fuerza furiosa que se abría paso en su interior. Pero no tenía tiempo para esas tonterías, decidió ignorar aquella molestia y avanzar. Pero lo que no sabía Darian, era que esa misma sensación la había percibido una pequeña hada que estaba junto a un ventanal fuera del comedor.
—Talma ¿Estás bien? Te ves algo extraña. —Dijo Wind preocupado extendiendo su mano para que la bolita de luz se posara en ella.
—Me siento rara, débil y molesta... Es... Como que hay algo oscuro rondando por aquí, o quizás es algo que está tomando la oscuridad de Darian, ese hombre siempre me causó malas sensaciones, llenas de odio y dolor pero ahora estas están aumentando a niveles peligrosos ay, quiero vomitar.
—¿Las hadas vomitan? —Cuestionó el muchacho curioso.
—Wind eres un bruto —lo regañó Nayru—. Talma está mal, el odio de Darian la está afectando.
—No es solo el odio de ese hombre —gimoteó la hada—. Siento dos presencias más, y una de ellas se me hace conocida. Además estas parecen estar acercándose cada vez más, es como que todo colisionará... Aahh ¡Aaaah! ¡Aaaaaaaah!
La hada chilló en su lugar mientras se retorcía de dolor en las palmas de Wind, seguido de eso se escuchó un estruendo dentro de la mansión, un sonido característico de las bombas de humo que Impa manejaba, luego, casi al instante el tiempo fue congelado.
Nayru juntó sus palmas generando el contraechizo que hizo que el tiempo avanzara nuevamente de forma normal, pero esto duró tan solo unos instantes porque luego el tiempo volvió a detenerse.
—¿Eh? ¿No que tu magia de tiempo es la más fuerte y nadie debería poder superarla? —Preguntó Wind preocupado.
—Nadie debería —replicó la peliazul preocupada—. Esto no debería estar pasando ¡Vamos Wind! ¡Hay que entrar! ¡Ya me da lo mismo si ese estúpido de Darian me ve o no!
Por ese momento Talma ya estaba inconsciente por el peso de las sombras. Wind no quiso someterla a más estrés así que la depositó en un arbusto florido para luego abrirse paso al interior de la mansión junto a Nayru.
Mientras recorrían su camino a través de la vivienda, pudieron notar que por momentos el tiempo volvía a correr con normalidad y por momentos se detenía.
—Nuestros poderes están igualados —exclamó Nayru— ¿Quién es este brujo tan poderoso que es capaz de competir en magia con una oráculo?
—No lo sé pero pronto lo averiguaremos, mira, ahí está, luchando contra Zelda.
En el pasillo frente a ellos, habían algunas sirvientas que miraban hacia el centro con rostro de terror y parecían hacer el ademán de echarse a correr, por supuesto como el flujo del tiempo era inestable, por momentos se podía apreciar como corrían para escapar de la escena y por momentos se les veía estáticas en su lugar. Sin embargo en el centro del pasillo, sin verse afectados por estas anomalías, el individuo de la túnica negra intentaba por todos los medios noquear a la princesa para abrirse paso y avanzar, pero esta bloqueaba cada uno de sus movimientos con sus escudos de magia, aunque parecía algo fatigada.
—Ojalá supiera algún hechizo ofensivo —se quejó la joven noble.
—¡Zelda! —Gritó Wind preocupado sacando su resortera— ¡Yo te ayudo!
El joven disparó un par de piedras atinándole al cuerpo del atacante, quien tal como la vez anterior, expulsó un par de burbujas cargadas de recuerdos, ese se volteó para encarar a su atacante y se sorprendió de ver al rubio correr hacia él sin dejar de disparar piedras, haciendo aparecer montones de burbujas.
Finalmente Wind alcanzó al asesino y se arrojó contra él tratando de arrebatarle la cuchilla que portaba, no le preocupaba salir lastimado pues sabía que este no le haría daño, pero no tomó en cuenta que si bien este tipo no pretendía matarlo, no tenía problemas con dejarle algunos machucones, así fue como de pronto el chiquillo se vio con un puño estampado en su cara.
El golpe no fue tan fuerte, en realidad había recibido puñetazos más dolorosos de parte de Ralph, pero aún así esto hizo que se tomara las cosas más en serio. Cogió la túnica negra que llevaba haciéndolo caer, para luego subirse encima y golpearlo con todo lo que tenía, por supuesto él mismo recibía también bastantes golpes e incluso arañazos, pero no iba a ceder, detendría al asesino a como diera lugar.
Aquella salvaje lucha parecía más protagonizada por un par de bestias desesperadas que por personas, ambos dejaron que la furia los cegara mientras los puñetazos iban y venían, la nariz de Wind ya estaba sangrando y su cara se estaba hinchando, pero no cedía, cerró los ojos y siguió peleando. Esto fue solo hasta que Nayru lo detuvo con un grito mientras se arrojaba contra él.
—¡Detente Wind! ¡Ya no sigas por favor! —Sollozaba la chica— ¡Ya no le pegues más es Nana!
Wind se detuvo en seco paralizado de la impresión, entonces levantó la vista para encontrar que el individuo debajo de él, era la misma vieja arrugada que había conocido en la copa del árbol.
—No... ¡No! ¡Le pegué a una ancianita! —Gritó horrorizado.
— Ancianita será tu abuela ¡Mocoso entrometido! —Espetó la mujer poniéndose de pie.
Nayru miraba a la mujer mientras conectaba puntos e ideas en su mente armando el escenario completo de lo que ocurría allí.
—Tú... Tú siempre fuiste la asesina... Por eso siempre estabas cerca de Darian, no estabas allí para protegerlo, si no para acabar con su vida, siempre quisiste matarlo... ¿Por qué me mentiste?
—¿Que hubieras hecho si te decía la verdad? —Contestó la mujer con un rostro apenado—. Obviamente me hubieras entregado a las autoridades o a cualquiera para que me encerraran, yo no podía permitir eso, tenía que matar a ese hombre sin importar las consecuencias, para salvar el futuro...
—¡Pero esto no tenía porqué ser así! —Sollozó Nayru— ¡Si hubieras confiado en mí podría haberte ayudado! ¡Algo podríamos haber hecho juntas! No...
—¿Y permitir que tus preciosas manos se mancharan con la sangre de ese malnacido? ¡Jamás! Yo seré una asesina, pero tú no, tú no debías involucrarte en esto, tú solo debías vivir y ser feliz junto a tus amigos, tú no estás hecha para matar Nayru.
—¡Pero no hacía falta matar a nadie para eso! —Gritó Wind—. Asesinar a alguien no es una solución.
—Ese hombre pronto será corrompido por la oscuridad que hay en su corazón —declaró la anciana—. Entonces se convertirá en un monstruo horrible que acabará con todo.
—¡Entonces lo que hay que hacer es evitar que se convierta en ese monstruo! Las personas pueden ser salvadas... Así como pudimos salvar a Ingus, Don Darian también puede ser salvado.
—¿Y acaso serás tú quien haga eso?
—¡Claro! ¡Por algo soy el elegido por la espada maestra!
La mujer vio al muchacho con una extraña mezcla de desdén y rabia, fue entonces que observó las burbujas de recuerdos que flotaban a su alrededor. Se acercó y tocó una. Esta inmediatamente se expandió hasta formar una esfera de un metro de diámetro y en su interior había una escena horrorosa, Wind tenía su estómago atravesado por una garra, sus ojos estaban opacos y sin brillo mientras la sangre escurría por su boca. La postura en su cuerpo delataba que la vida ya lo había abandonado.
Ambas chicas desviaron la mirada ante tan grotesca imagen, sin embargo Wind quedó con su vista clavada en la escena, incapaz de reaccionar ante aquello, se llevó una mano a su vientre incrédulo y todos los músculos de su cuerpo se tensaron cuando logró procesar la situación, semejante escena tan horrenda le estaba causando nauseas.
—Pues mira que bien lo hiciste para salvarnos a todos. —Había una cierta burla en voz de Nana—. Te enfrentaste al monstruo, dudaste al atacar pensando en que lastimarías al pobre de Darian y cuando menos lo esperabas ¡Paf! Te mataron, pero que buen héroe fuiste.
La burbuja que mostraba la muerte de Wind pronto se esfumó, pero Nana no había terminado todavía, contempló el resto de las esferas flotantes como buscando una en particular hasta que encontró la correcta y procedió a tocarla revelando la siguiente imagen, que era aún más impactante. En ella se veían numerosos cuerpos humanos desmembrados, algunos carecían de piernas, otros de cabezas y por doquier solo había sangre regada.
De pronto una palidez mortal cubrió el semblante del rubio cuando reconoció las cabezas de su hermana y su madre, a la vez que comenzaba a sentirse enfermo, a las chicas tampoco les iba mucho mejor, Nayru comenzó a sentir nauseas y respiraba profundamente para evitar vomitar, cosa que Zelda simplemente no había logrado y ya se había descargado en un rincón.
—Ese monstruo mató a cada habitante de Ordon, tu padre intentó detenerlo, pero la pena de haber perdido a un hijo, más el hecho de que ya no es un jovencito veinteañero hicieron que las fuerzas no le alcanzaran. Él sí peleo como un héroe, con valor y arrojo, pero simplemente fue demasiado para él.
Para horror de los presentes el dantesco espectáculo aún no acababa, pronto se reveló otra imagen donde se veía el castillo de hyrule en ruinas, cubierto de sombras y con numerosas personas desnutridas y aterradas ocultas entre las rocas y recovecos. Para ese momento las lágrimas corrían a raudales por los rostros de los chicos.
—La reina Zelda tampoco fue capaz de vencer a la bestia. Este monstruo extendió una horrenda plaga que debilitó a la población, alcanzando incluso a la misma regente. Nadie pudo hacer nada, todo comenzó a perecer, los animales las plantas, todo murió. Los que quedaron vivían como bestias salvajes luchando por sobrevivir cada día, tal como fue mi caso ¿Lo comprendes ahora mocoso? ¿Por qué debo matarlo? ¿Por qué pretendo interferir con el tiempo sin importar las consecuencias que deba afrontar?
Nadie dijo nada, los tres chicos quedaron petrificados en su sitio llorando sin saber qué hacer, esto era demasiado para asumirlo de forma tan rápida. Por su parte Nana viendo que ninguno de ellos hacía algún ademán para tratar de detenerla decidió adelantarse hasta donde estaba Darian con tal de cumplir su objetivo.
Wind la vio alejarse sin tener el valor de detenerla ¿Cómo podía hacer algo? Él ya había fallado, había demostrado que no era digno, era un fracaso mientras que esa mujer aún tenía posibilidades de llevar al mundo hacia un futuro mejor, pero aún no se resignaba, no quería aceptar que matar a una persona era la única solución, de forma terca siguió pensando como podría hacer algo para evitar todo esto, fue entonces que lanzó una plegaria alas diosas implorando su ayuda.
Como si las deidades hubiera escuchado su súplica, una de las burbujas que flotaban en la estancia bajó hasta quedar a la altura de su cabeza, quizás por una especie de instinto o por la acción de un milagro, decidió tocar esa burbuja revelando un recuerdo muy triste donde una sirvienta moribunda le hacía una última confesión a Nana antes de morir y cuando Wind se enteró de aquella verdad, todo se aclaró en su mente.
—Aún hay una esperanza.
Esto me dolió, me dolió muchísimo... Releerlo también me duele... Espero que mi mente no me vuelva a llevar por caminos tan oscuros otra vez... Pero como siempre, estoy consciente que las cosas resultan mejor cuando no me pongo trabas y dejo a la historia ser.
