Darian entró a una amplia habitación que servía como bodega para guardar algunos chachureos que no se ocupaban mucho en la mansión, se podían encontrar muebles viejos cubiertos con sábanas y cajas con toda clase de artilugios dentro. Allí estaba su hijo, tal como había dicho la sirvienta, hurgando entre cajas y paquetes buscando algo de forma desesperada.

Se acercó al muchacho para preguntar el motivo de sus preocupaciones. Para ese momento ya habían bastantes anomalías temporales surtiendo efecto, pero como ni él ni Ralph eran personas cronodesplazadas, no se percataban que el tiempo se congelaba y descongelaba cada tanto. A duras penas fueron capaces de notar cuando Nana entró en el cuarto, pues este hecho coincidió con un momento en que el tiempo fluía bien, luego para ellos la anciana se teletransportó más cerca blandiendo un cuchillo en la mano, luego más cerca, luego más cerca. El mayor se colocó delante de su hijo en ademán de protegerlo, mientras que la asesina estaba a punto de alcanzarlos.

Finalmente Darian no fue capaz de notar cuando el cuchillo se clavó en su brazo, solo supo que de pronto tenía una herida que sangraba profusamente. La mujer decidió dejar que el tiempo fluyera normalmente mientras se daba el tiempo de contemplar a su víctima sufriendo, esta se llevaba una mano al brazo herido tratando de aguantar el dolor. Nana incluso tuvo el descaro de dedicarle algunas palabras a su presa antes de acabar con su vida.

—Que hermoso es tenerte así, a mi merced, ahora siendo yo la que lleva el poder. Me humillaste tantas veces, me miraste como si fuera la peor basura, pero al final la escoria resultaste ser tú, esa maldita oscuridad que llevas dentro terminó por condenarnos a todos. En mi tiempo ya es muy tarde para que pagues por lo que hiciste, pero me deleitaré mucho acabando contigo en esta época.

Estaba a punto de clavar el cuchillo en el corazón del hombre que se retorcía del dolor, cuando un grito y un doloroso golpe la detuvieron. Wind había ingresado al cuarto seguido de Zelda y Nayru, además llevaba su resortera en la mano con la cuál había golpeado a la mujer liberando otra burbuja de su interior, pero eso ya no importaba.

—¡Detente Nana! ¡Ya tengo la solución para salvarnos a todos! ¡No necesitas matar a Don Darian! ¡Podemos quitar la oscuridad de su corazón! —Gritó Wind con un rostro de esperanza.

—¿De qué estás hablando mocoso inútil? ¡Ya lárgate y déjame hacer mi trabajo!

—¡No! ¡Tú dijiste que la oscuridad en el corazón de Don Darian lo convirtió en un monstruo y que por eso debías matarlo pero... Ahora sé algo muy importante que borrará su resentimiento y así lo detendremos sin matarlo. Él necesita saber la verdad sobre la mamá de Ralph.

— ¿Una verdad sobre mamá? — Preguntó el azabache sorprendido.

—¡No mencionen ... A esa... Zorra... —Dijo el mercader aguantándose el dolor y la rabia con los dientes apretados y agachado el piso.

—Don Darian, escúcheme, esto es importante, esto es algo que debe saber, esto...

—No pierdas el tiempo hablando con él —Gritó Nayru arrebatándole a Wind la resortera y arrojándola al piso— Mejor muéstrale.

La peliazul cogió la espada maestra que reposaba en un tahalí que Wind llevaba cruzado sobre el pecho. Fi no pareció sentir desagrado porque mantuvo su peso ligero en manos de la doncella, entonces esta, empuñando el arma con sus dos mandos, la clavó sobre la resortera liberando un chorro de burbujas de recuerdos, estos flotaron por la habitación como extraños globos opacos, luego Nayru usando su percepción especial, identificó un único recuerdo muy especial. Se aproximó a la burbuja elegida y la tocó liberando la imagen que yacía en su interior.

Lo primero que se vio fue hierba verde, pero muy cerca, como si el dueño del recuerdo fuera alguien diminuto, posteriormente un par de piernas aparecieron. Por la inclinación de estas se dedujo que el dueño de las extremidades se agachó para tomar algo, que en este caso fue la misma resortera que era la que guardaba el recuerdo en su interior.

—Mira esto, una resortera —Dijo el hombre dueño de las piernas.

Al ser levantada la resortera que obviamente era el origen de este recuerdo, se pudo apreciar al hombre. Este tenía el cabello color castaño, lo usaba corto, cosa que le daba un aire muy formal, se notaba que era joven, aunque los bigotes y los lentes que usaba le daban un aspecto muy maduro e intelectual. Se vio que el individuo recogió una piedra, al parecer pensaba utilizar la resortera, pero fue detenido por una voz femenina.

—Atrévete a disparar a un pájaro y me enojaré contigo.

La mujer que lo detuvo tenía un aspecto muy elegante, llevaba ropas muy finas, además de un lindo cabello azabache atado en un intrincado moño, la dama tenía rasgos algo toscos, pero la hermosa mirada de sus ojos opacaba todo lo demás.

—No es para tanto Alelí —se defendió el hombre.

—No me pongas excusas Marc. Por las diosas, se supone que eres doctor, deberías defender la vida, además ya no eres un chiquillo para andar jugando con resorteras y... Aaggg. —De pronto la mujer se contrajo con una mueca de dolor mientras su respiración se detenía brevemente para luego retomarla de forma entrecortada.

—¡Alelí! ¿Estas bien?

El hombre corrió a revisar el estado de su amiga.

—En serio mujer, con el estado en el que estás no deberías pasar disgustos —Cogió la mano de Alelí y comenzó a tomarle el pulso—. Ya sabes que tu salud está muy delicada y tu condición podría empeorar drásticamente. —El médico dejó de lado la muñeca y se dirigió al ojo derecho de la mujer abriéndolo a la fuerza y observando la pupila con meticulosidad—. Como médico a cargo de ti es mi deber vigilar tu salud y asegurarme que estés bien — Ya revisado el ojo de la paciente se dirigió a la boca de la misma y la abrió para ver su interior, aunque esto ya fue más de lo que Alelí podía soportar y apartó a Marc de un manotazo.

—Ya basta Marc, a veces creo que haces esas cosas para molestarme.

—Claro que no, mi trabajo es muy profesional, debo revisar todo de ti para asegurarme de que estés bien, por algo soy tu médico personal.

—Sí, mi médico personal y por sobre todo mi mejor amigo —Alelí se acercó a él y le tomó la mano—. No sabes lo agradecida que estoy contigo de que mantengas mi condición en secreto, Darian y Ralph no sospechan nada y gracias a eso podemos seguir viviendo días llenos de risas y felicidad.

—Sí, una felicidad falsa que sobrevive en base a tu propio sufrimiento, —Marc frunció el ceño—. Alelí, esto no te lo digo como profesional, sino como amigo, deberías hablar con tu esposo, él tiene que saber de tu enfermedad y que podría ser fatal...

—No lo será, yo sé que tú me curarás.

—¡No pongas esa carga sobre mis hombros! Obviamente voy a hacer todo lo que esté en mis manos para salvar tu vida pero... Pero... Pero aún está la posibilidad de que mueras, No puedo asegurarte en un 100% que todo saldrá bien, y en caso de que lo peor suceda, lo ideal sería que tu familia estuviera enterada, así podrán prepararse para enfrentar todo esto y disfrutar el tiempo que tengan juntos y...

—Basta Marac, no sigas, esto... Es muy doloroso escucharlo... Se supone que deberías animarme, no hablarme de cosas deprimentes.

—La verdad a veces es deprimente, pero debemos ser fuertes para enfrentarla, Darian y tu hijo deben ser fuertes y enfrentarla.

—Pero yo... No quiero hacerlos sufrir, sobre todo a Darian... Él... Lo conozco. Sé que se va a culpar por todo esto, aunque no tenga nada que ver, seguro dirá que fue por no cuidarme suficiente, o porque me obligó a ir a ese paseo cuando yo no quería ir, o porque he trabajado mucho o por cualquier excusa tonta que se le ocurra y yo no quiero eso. Por eso la idea es mantenerlo todo en secreto, mañana iremos a la ciudadela donde podrás darme un tratamiento más adecuado, entonces me recuperaré, regresaré a casa y nadie sabrá nada, todo es perfecto.

—Alelí... Estás siendo demasiado optimista ¿¡En serio crees que nadie se va a dar cuenta si te desapareces de pronto sin avisar!?

—Sí avisé, dije que iría a la ciudadela a comprar algunas cosas y que pasaría algunos días con una amiga.

—Unos días, sí, puede ser que te crean ¡Pero estarás mínimo una semana internada en la consulta!

—¡¿Una semana?! ¿No puede ser menos? Darian se volverá loco si desaparezco tanto tiempo.

—¡Es por eso que te estoy diciendo que tienes que decirle a tu marido que tienes una enfermedad mortal!

—¿Una enfermedad mortal? Santo cielo —Dijo una voz a espaldas de la pareja.

Parada cerca de ellos una mujer de mediana edad que claramente usaba el traje de una sirvienta los miraba con gran sorpresa y preocupación.

—¡Maila! —Exclamó Alelí— ¿Qué tanto escuchaste?

—Señora Alelí ¿Es verdad que usted está gravemente enferma? El señor debe enterarse de esto lo más pronto posible.

—¡No! Darian no debe saber nada, nadie debe decirle nada, te prohíbo que le menciones nada de lo que escuchaste a mi marido y cuando me recupere y regrese, jamás dirás tampoco nada de lo que pasó, te llevarás este secreto a la tumba ¿Me oíste?

—Pero señora...

—Nada de peros, guardarás este secreto a como de lugar.

—Está bien... Lo que usted diga —La mujer bajó la vista resignada—. Aunque no estoy de acuerdo con esto, nadie sabrá de su enfermedad.

Los adultos guardaron silencio un momento, pero este no duró mucho pues un pequeño niño rubio apareció en la escena, era nada menos que Wind, quien en aquel momento aparentaba unos 7 años de edad. El niño observó a las personas que tenía al frente hasta que de pronto se fijó en la resortera que uno de ellos llevaba en la mano.

—¡Mi resortera! —Gritó de alegría— ¡La encontró! La busqué por todos lados.

—¿Así que esto es tuyo? —Dijo Marc sonriendo gentilmente al pequeño—. Toma, la encontré tirada por aquí, deberías cuidar mejor tus cosas.

—Sí, mamá dice lo mismo, sobre todo las cosas importantes. Esta resortera es muy importante para mí, me la dio un amigo muy genial.

—Pues entonces cuídala mucho y no la pierdas otra vez.

—¡Sí! —Gritó el pequeño Wind con convicción, de pronto se fijó en el semblante grave que tenían Alelí y la sirvienta— ¿Por qué están tan serios? ¿Pasó algo?

Ante el comentario del niño, Alelí cambió su expresión por una más alegre y contestó con sencillez.

—Nada Wind, no pasa nada, ve a jugar con Ralph.

Tras pronunciarse esas últimas palabras, el recuerdo terminó y la burbuja se desvaneció en el aire. Darian y Ralph estaban en blanco por la impresión, incrédulos de lo que acababan de ver.

—Que... Que... ¿Que fue eso? —Preguntó Darian confuso y tan sorprendido que por unos instantes el dolor de su brazo quedó en segundo plano.

—Eso fue un recuerdo encerrado en esta resortera —explicó Nayru—. Esta resortera es un objeto cronodesplazado, por lo tanto tiene propiedades especiales como guardar recuerdos en su interior, que luego pueden ser vistos como lo hicimos ahora. Aunque no lo crea lo que acaba de ver ocurrió de verdad, fue una tremenda casualidad que Wind hubiera dejado olvidada su resortera y esta estuviera presente en el momento y lugar que se dio esta conversación.

—Como...

—Antes de venir aquí —continuó Wind—. Tuvimos la oportunidad de ver otro recuerdo más, uno que pertenecía a la anciana que está aquí. Aparentemente la sirvienta que se enteró del secreto de Alelí, tal como se le pidió mantuvo silencio durante toda su vida, pero cuando ya estaba próxima a morir sintió la necesidad de decir toda la verdad y le confesó a Ralph todo esto mientras ella estaba presente.

—Ralph tú...

—No papá, a mi nadie me ha dicho nada todavía, estoy tan sorprendido como tú.

—Esto ocurre en el futuro, el Ralph de este tiempo no se enteró de la verdad hasta hoy, —dijo Wind no muy seguro de que Darian entendiera la situación—. Yo cuando vi ese recuerdo sentí algo familiar, recordaba a esa sirvienta, recordaba que hubo una ocasión en la que perdí mi resortera y la encontré en las manos del médico amigo de la señora Alelí, relacioné algunos puntos y supe lo que debía hacer.

—¿Y qué pasó con mamá después? —Preguntó Ralph con la voz quebrada.

—No lo sé, ella nunca regresó, quizás murió y su amigo médico no tuvo el valor de dar la cara y confesar la verdad, es difícil saberlo.

—Lo sabía, lo sabía... ¡Yo lo sabía! Mamá no podía habernos abandonado así—algunas lágrimas comenzaron a caer de los ojos de Ralph—, siempre tuve fe en ella, siempre creí que hubo una razón importante para que se fuera, ahora sé que cometió una estupidez... Pero siempre pensó en nosotros, ella no nos abandonó.

—Tanto tiempo odiándola —Dijo de pronto Darian—. Tanto tiempo sufriendo por su abandono, guardando este rencor contra ella, este odio enfermizo que no me dejaba vivir y... Ella era inocente... Yo... Lo siento tanto. —El hombre se arrodilló y comenzó a llorar en su sitio—. Fui un estúpido, hice tanto daño, cometí tantos errores, todo por esta amargura que me carcomía el alma, lo siento hijo... Y lo siento Nayru... Lo lamento por todos aquellos a quienes traté tan mal...

El hombre apretó su brazo herido con fuerza emitiendo gemidos roncos e inentendibles, había tanto arrepentimiento en él que se le hacía difícil soportarlo, por ello durante los minutos que siguieron se mantuvo en silencio en su sitio sin prestar atención a lo que lo rodeaba.

—Con esto el odio y la oscuridad de Don Darian deberían remitir —dijo Wind solemnemente—. Él ya no se convertirá en monstruo ¡Salvamos el futuro!

—No me jodan dijo —Dijo Nana de pronto con la mirada gacha—. Esto no se suponía que sería así.

—¿Eh? ¿De qué habla señora? —Preguntó el rubio confundido—. Debería estar feliz, el futuro está salvado, y nadie tuvo que morir.

—¡Esto no era lo que yo quería! ¡Yo quería que pagara! ¡Yo quería que alguien se hiciera responsable por todo el sufrimiento que tuve que soportar durante toda mi vida! ¿Y ahora de pronto me dicen que este tipo no es malo y que todo está bien? ¡No lo admito! ¡Esto no puede ser así! ¡Ese tipo cometió muchos pecados y debe pagar por ellos! ¡Debe pagar! ¡Aún si soy yo quien deba hacer caer la justicia sobre él!

En ese momento lo gritos de Nana ya habían adquirido un tono histérico, que rayaba en la locura. Nayru estaba aterrada de ver a su querida amiga en ese estado, con tanto odio en su mirada, en aquel momento quiso acercarse a ella para tratar de calmarla, pero las cosas no serían tan sencillas.

Repentinamente frente a todos los presentes una curiosa figura se materializó, un individuo muy delgado, vestido con harapos y con una siniestra máscara morada en forma de corazón cubriendo su rostro. A pesar de sus intervenciones anteriores, nadie más que Vaati había visto al brujo maligno antes, por eso al inicio no atinaron a hacer nada y dudaron de la forma en que deberían tratar a este hombre, nadie con excepción de Nana, quien retrocedió aterrorizada.

—No... Tú... ¡El brujo maldito! ¡No! ¡Ya es demasiado tarde! ¡El representante del mal vino a convertir a este hombre en monstruo!

La anciana corrió hasta el hombre enmascarado tratando de clavar su cuchillo en él, pero este la esquivó con una facilidad abrumadora flotando en el aire y elevándose varios metros, aprovechando la considerable altura que tenía la habitación. Una vez arriba comenzó a carcajearse mientras se retorcía de forma extraña y espeluznante.

—Que irónico. Admito que originalmente mi plan era utilizar la enorme cantidad de oscuridad que habitaba en el corazón de este hombre, pero luego de la verdad que le mostraron y de su arrepentimiento, esta se disipó y ya no me sirve. Peeero, por fortuna para mí, justo frente a mis ojos apareció otro candidato, tanto o más apropiado que este hombre.

Lo que siguió fue muy rápido. El brujo giró en el aire colocando sus pies contra el techo, entonces dándose impulso con las piernas voló hasta donde estaba la anciana quien en cuanto adivinó sus intenciones trató de alejarse de él , pero fue demasiado lenta, nadie pudo hacer nada, el brujo la atrapó y sacando una máscara blanca con un rostro triste pintado en negro debajo del poncho que usaba, la colocó en el rostro de la mujer para luego alejarse a una distancia prudente.

Nana se agachó en su lugar y comenzó a jalar de la máscara tratando de arrancarla de su rostro, de alguna manera esta parecía estarle causando un dolor insoportable, pues se retorcía y gemía de forma desesperada, hasta que el artefacto pareció ganar la batalla contra ella, pues emitió un horroroso resplandor morado en el cual brillaron los tristes ojos que lucía, la luz y la energía que emitió fueron tales que todos se vieron obligados a cerrar los ojos, y al abrirlos se encontraron con un extraño monstruo.

La criatura tenía un aspecto que recordaba bastante a un arlequín, un traje blanco, grande y suelto, con un cuello plegado en color negro, y pompones del mismo color bajando por su pecho, un sombrero con dos picos seguían la gama monocromática, bajo el cual se adivinaban unos cabellos de un azul opaco y sin brillo. sus manos eran un par de garras negras, que recordaban el hecho de que aquella figura era un monstruo, lo demás tenía un aspecto bastante humano.

—Me hubiera gustado usar otros métodos más eficientes para aprovechar la oscuridad de esta dama —explicó en brujo enmascarado—. Pero lamentablemente, luego de que ciertos individuos interfirieran con mi recolección de energía del árbol deku, mis suministros de magia son escasos. Pero no importa, tengo este método alternativo de usar las máscaras de mi tribu para cumplir mis objetivos, he elegido la máscara del Pierrot con mucho cariño para ustedes, espero que disfruten morir en sus manos, yo me retiro, pero tranquilos que los estaré vigilando. Que tengan una dulce muerte, adiosín.

En cuanto su maestro hubo desaparecido, el monstruo lanzó una estridente risa, con un desagradable aire macabro e invocó una serie de rombos de color blanco y negro que arrojó contra todos los que estaban alrededor. Wind logró bloquear el ataque y protegerse a él Nayru y Zelda, por su parte, la princesa invocó un escudo mágico a distancia para que Ralph y su padre no salieran lastimados.

El primer asalto terminó, no hubo heridos y todos soportaron la situación bastante bien. Pierrot observó a todos a su alrededor y rió de nuevo, ahora si empezaría a luchar en serio.

Una nueva lluvia de rombos filosos fue invocada, pero esta vez enfocada en la princesa Zelda, quien rápidamente se protegió con su escudo, sin embargo de lo que no logró defenderse, fue del rombo que emergió del suelo, como un sable buscando partirla en dos, su estado de alerta exacerbado la hizo reaccionar a tiempo para esquivar cayendo hacia atrás, pero no pudo evitar que su vestido saliera desgarrado.

El tétrico payaso giró soltando una risa maníaca mientras liberaba una nueva lluvia de rombos filosos contra la princesa, quien esta vez tuvo que ser defendida por Wind, quien bloqueaba sus ataques con la espada, pero la cantidad de rombos era tal que simplemente no alcanzaba a retener todos los golpes. Pequeños cortes sangrantes aparecieron en sus mejillas, brazos y piernas, incluso sus ropas fueron ligeramente desgarradas. De pronto el avance de los proyectiles comenzó a enlentecerse al punto que golpearlos para desviar sus trayectorias se volvió sumamente fácil.

Cuando el ataque hubo terminado, desvió su vista hacia su derecha donde estaba la oráculo con sus manos en alto y un rostro tenso y asustado, tal parece que eso había sido cosa suya.

—No sabía que podías hacer eso —Dijo Wind casi reprochándole el no haber actuado antes.

—Yo... Tampoco... —Contestó la chica entre jadeos.

De pronto un berrinche de parte de Pierrot los interrumpió. Este bastante molesto por la intervención de Nayru, comenzó a brincar furiosamente haciendo aparecer cuchillas del suelo en forma aleatoria, que todos debían esforzarse por esquivar, desgraciadamente la princesa parecía ser la menos hábil en esto, pues cada vez que un cuchillo pasaba cerca suyo, le cercenaba una parte del vestido el cual ya le llegaba más arriba de la rodilla.

—Si esto sigue así voy a perder mi honra —Sollozó la chica.

Nayru compadeciéndose comenzó a ralentizar la aparición de los cuchillos con algo de dificultad, la realidad es que para usar este poder debía estar viendo aquello que quería ralentizar, cosa que la dejaba en desventaja contra un enemigo que podía atacar múltiples objetivos a la vez. Tal como se temía, Pierrot usando como distracción a Zelda, optó por atacar a Nayru con una ráfaga de rombos filosos, al fin y al cabo la peliazul era el elemento más molesto del grupo.

Fue muy tarde para que Nayru notara el ataque, a duras penas pudo voltear el rostro para ver las cientos de cuchillas que se precipitaban hacia ella, pero entonces ocurrió algo extraordinario, sintió un par de brazos que la sujetaron con fuerza y la empujaron hacia un lado, a duras penas fue capaz de percibir un cuerpo robusto que recibió todo el daño que iba hacia ella.

Cuando pudo reaccionar, Nayru observó a su salvador y su boca se abrió de asombro al darse cuenta de que era Don Darian, el hombre que hacía en el piso con los rombos clavados, incapaz de moverse por el dolor ¿Acaso esto era un sueño? ¿Aquel malvado hombre que la odiaba la había salvado?

Pero no había tiempo para sorprenderse por nada, en ese momento se dieron cuenta de que los pequeños rombos en realidad no eran letales, su objetivo era inmovilizar a los enemigos para luego empalarlos con las cuchillas que Pierrot podía invocar desde el piso. Nayru se aproximó a Darian y trató de tomarlo del brazo y arrastrarlo lejos antes de que la cuchilla saliera del suelo y lo matara de una vez, pero obviamente sus esfuerzos eran inútiles. Fue entonces que al elevar su mirada, se encontró con el monstruo sonriendo de forma siniestra, levantando su mano derecha para chasquear los dedos y matar al hombre.

Pero mientras nadie miraba, Wind se había acercado por la espalda realizando un corte ascendente que extrajo chillidos de dolor de parte del monstruo, sin embargo contrario a otras criaturas de esa naturaleza, de la herida realizada comenzó a brotar sangre, horrorizando al muchacho. Normalmente los monstruos tienen sangre negra o una especie de niebla hecha de oscuridad. Oler y ver el líquido carmesí regando el piso le hacía sentir como si estuviera atacando a un humano.

Fue entonces que cayó en la cuenta que en verdad estaba luchando con un humano, aunque este estuviera poseído, aunque quisiera matarlos, era una vida que debía ser respetada, pero si no mataba a este individuo podría estar condenando el futuro, tal como ya ocurrió una vez, por su fallo y sus dudas todos perecieron ¿Acaso valía la pena condenar al mundo por una única persona con el corazón retorcido?

—¡Wind! ¡No mates a Nana! ¡Por favor te lo suplico! ¡Tiene que haber una manera de salvarla! —Le gritó Nayru al borde de las lágrimas.

Nuevamente el mismo conflicto de antes, matar seguía siendo algo malo, sin importar el motivo, acabar con la vida de Pierrot destrozaría el corazón de Nayru y para Wind las cosas jamás volverían a ser iguales, cargaría con la sangre de una inocente en su alma, simplemente no sabía qué hacer.

El chico vestido de verde no se dio cuenta, pero se había quedado ensimismado pensando en sus opciones, por eso lo tomó por sorpresa la bofetada que el monstruo le dio, esta dejó un horrible ardor en su mejilla, no pudo evitar gritar del dolor mientras las lágrimas le rodaban por el rostro, él no lo sabía pero la palma de Pierrot le había quemado la cara y ahora su piel se arrugaba de forma grotesca y el dolor le impedía pensar.

El payaso maldito con rostro furibundo, se dispuso a atacar con todo lo que tenía, arrojó cientos de rombos filosos por toda la habitación mientras numerosas cuchillas hacían su aparición intentando empalar a los presentes, Zelda, Ralph y Nayru estaban junto a Darian bajo la protección del escudo de Zelda, que hacía lo posible por resistir el ataque, sin embargo el esfuerzo mágico que realizaba ya comenzaba a ser demasiado para ella, un pequeño hilo de sangre salía de su nariz alarmando a todos sus compañeros.

Por su lado Wind a penas era capaz de esquivar las cuchillas del piso, ni se diga bloquear los proyectiles que volaban hacia él, el dolor que lo embargaba estaba haciendo su movimientos erráticos y torpes.

Pero cuando todo parecía perdido, una luz de esperanza se abrió ante ellos aterrizando en el hombro del monstruo en forma de flecha. Nadie supo como pero de alguna manera Link se las había arreglado para escalar la mansión por fuera hasta el tercer piso y aparecer por la ventana desde donde disparó una flecha al Pierrot.

—¡Wind rápido! ¡Acaba con ella!

—¡Pero no puedo! ¡Es una persona hechizada! ¡Es inocente!

—¡No dudes Wind! ¡Solo atácala pensando en salvarla!

—¡Pero papá!

—¿Confías en mí?

—Si...

—Bien, pues confía también en Fi.

En ese momento Wind sintió una agradable calidez surgiendo de la espada que llevaba en sus manos, además de observar un ligero brillo saliendo de ella. Aún si este objeto no podía hablar o expresar sus sentimientos, él sabía perfectamente lo que el espíritu en su interior le quería decir "Yo también confío en ti, por eso te elegí".

Lanzando un grito de batalla y sufriendo un dolor semejante a 100 agujas clavándose en su cuerpo, Wind corrió hasta el monstruo que aún luchaba por arrancarse la flecha del hombro, en ese momento Wind no pensó en un futuro catastrófico, no pensó que estaba atacando a una ancianita, tampoco pensó en dolor que sentía ni en el reguero de sangre que dejo tras de sí, solo enfocó su mente en salvar a esta persona, en volver a ver a la agradable viejecita que había conocido, y en lo feliz que estaría Nayru al volver a abrazarla.

Fue entonces que un milagro ocurrió, la espada no atravesó el corazón del Pierrot, más bien se quedó detenida a escasos centímetros de su pecho, como si una barrera la estuviera deteniendo, sin embargo eso no fue todo, porque de pronto la figura del payaso monstruo comenzó a derretirse y a teñirse de negro, la espada brilló disipando las sombras mientras el cuerpo de la maltrecha anciana poco a poco comenzaba a quedar al descubierto. Pronto lo único que quedó del monstruo anterior fue la máscara, la cual ahora no mostraba ninguna expresión y cayó al piso junto al cuerpo de Nana.

Entonces wind haciendo uso de sus últimas fuerzas clavó su espada en la máscara destruyéndola, tras lo cuál también se desvaneció en el suelo.


Y así culmina el clímax del arco más oscuro que he escrito hasta ahora y sin embargo, aunque no lo crean, todo esto podría haber sido peor. ¿Se imaginan si Darian no hubiera podido salvarse y Wind tuviera que matarlo de todas maneras? ¿Se imaginan como se habría sentido Ralph? ¿Todos los cuestionamientos que habría tenido Wind? Todo esto se me pasó por la cabeza y en parte me dieron ganas de explotar un argumento así pero entonces me retuve. Por Dios, esto no es lo que tenía pensado para la historia y habría cambiado demasiado el argumento de lo que tengo planeado para después, además, no estoy segura de si Wind resistiría algo así. En fin, creo que dejé el arco en un punto medio entre una trama oscura y algo más ligero.