Capítulo 1
La temporada seca llegaba a su fin, poco a poco se podía notar como el agua y el verde regresaban a las tierras del reino, trayendo consigo un tan esperado respiro para todos sus habitantes de las inclemencias de la naturaleza, pero en especial para la guardia de Kion, que había dedicado la gran mayoría de la temporada a mantener la paz en el reino de su padre, fue una temporada particularmente dura y como era de esperar, las tensiones aumentaron entre los habitantes del reino, manteniéndolos con las manos llenas, incendios, falta de agua, disputas por territorio, y claro, no podían faltar los que se aprovechaban del caos para intentar sacar una tajada, los intrusos se volvieron prácticamente cosa de todos los días, hienas, cocodrilos renegados y chacales estaban siempre a la espera para irrumpir y causar estragos allá donde pudieran. Por un tiempo, las cosas estuvieron bastante estables, pero ahora, de adolescentes, la guardia había adquirido experiencia y ganado mayor confianza como para permitirse dividirse la patrulla entre todos para poder cubrir más terreno, en especial porque los ataques se habían visto incrementados y debido a la presión de las diferentes manadas de animales, Simba y Kion habían tenido que tomar la decisión de cambiar la modalidad en la que la guardia y las patrullas del propio rey funcionaban.
Y eso nos lleva a la situación actual, con Kion, agazapado en los arbustos acechando a un grupo de intrusos, o más bien de intrusas de lo más inusual.
Por lo general las cosas toman siempre el mismo rumbo, Kion los interrumpe en lo que sea que estén haciendo e intercambian algunas palabras para luego proceder a sacarlos a patadas, pero, esta vez era diferente, un grupo de cinco leonas acababan de derribar un par de cebras que, convenientemente, se habían distanciado de su grupo para hacer quien sabe que, para empezar, las cebras ya estaban muertas así que no había mucha prisa en apurar una confrontación, además, estas no eran leonas comunes y corrientes, eran parte del clan de Zira, que habitaba en alguna parte de las lejanías, pero a pesar de la obvia razón por la que podrían estar interesadas en venir, Kion nunca se había encontrado con un grupo de estos forasteros en sus patrullas, ni siquiera una de ellas o incluso un simple rastro o indicio de su presencia en las tierras del reino, esto lo preocupaba sobremanera y lo alentó a ver que se proponían las intrusas, además, no solo esta manada era sumamente hostil sino que no era como enfrentarse a las hienas de Janja o los chacales de Reirei, no, Kion ya había experimentado por cuenta propia lo que podían llegar a lograr cuando trabajaban juntas, eran unas guerreras feroces e incluso a pesar de contar con el rugido, tal vez no fuera suficiente para enfrentarlas por su cuenta, por otro lado, le causaban cierta curiosidad, estas leonas no parecían interesadas en causar caos o en matar a tantas presas como pudieran como los incursores habituales, parecían estar satisfechas con su reciente cacería y se disponían a regresar a las lejanías con su botín, no se había arriesgado a acercarse demasiado, pero desde su posición ventajosa solo alcanzaba a reconocer a una de ellas, Vitani.
La hija de Zira era quien se veía como la que comandaba esta partida, no parecía haber cambiado tanto desde su último encuentro en el abrevadero del clan de Jasiri, pero era entendible, a las leonas no les sale melena ni alcanzan un tamaño tan grande como los machos, pero aun así era clara la diferencia, el mechón de pelo que le colgaba ya no era tan notorio como antes, no era el caso de sus ojos, de un azul oscuro que casi podría confundir con morado y claro ahora se resaltaban más sus músculos, los que seguramente estaban en constante uso debido al duro entrenamiento que exigía su madre, aunque las demás tampoco se alejaban demasiado en cuanto a la edad o apariencia ruda de su líder, era ella quien resaltaba de entre las demás, su mirada estaba siempre alerta de cualquier peligro y fue por eso que decidió mantener la distancia, al contrario que las demás, que conversaban e incluso bromeaban entre ellas mientras regresaban a su territorio, pero ella permanecía en la retaguardia, vigilante.
-Vamos chicas dejen de bromear, en cualquier momento podrían llegar la guardia o el Rey y ya sabemos como tratan a los intrusos, no les gustara salir volando, y no podemos regresar con las patas vacías- les increpo su líder para que se apuraran
-Oh vamos no seas tan amargada Vitani, ¿es que no confías en nuestras habilidades? Ya pareces Zira, para ella nunca es suficiente, seguro que podríamos enseñarles una cosa o dos a esos tontos- respondió una de sus compañeras, tenia unos ojos parecidos a los de la propia Vitani, aunque se notaban más azules que morados, llevaba unos cuantos mechones en la cabeza que caían hacia atrás simulando una pequeña cresta y era más delgada que las demás, tenía unas pequeñas manchas oscuras en la parte baja de su torso y otras tantas en las patas traseras como las del propio Kion, además de una mirada confiada y despreocupada.
La aludida solo guardo silencio, prefiriendo ignorarla para concentrarse en su tarea.
-No seas tan dura con ella Kasi- intervino otra- sabes que Zira no se anda con juegos y seguro no se tomaría bien que falláramos en nuestra misión, además, no todas podemos correr tan rápido como tú, como para ponernos a salvo del rugido del príncipe- la reprendió otra, que había soltado la cebra que llevaba en el hocico, aunque no se le notaba enojada, más bien parecía estar revisando los alrededores con una mirada alerta, sus ojos eran de un azul mas claro, como el cielo, y tenia un par de manchas a ambos lados de la cara justo en los pómulos y otras tres más pequeñas donde iniciaba su hocico, el cual terminaba en una nariz rosada que contrastaba con las de sus compañeras, de tonos más oscuros, satisfecha, recogió a su presa y continuo su camino.
-Tazama tiene razón, no querrás enojar a la jefa, al menos Vitani si tiene sentido del humor… Aunque por otro lado, ya quisiera ver a Kion, seria bueno para variar, nosotras solo tenemos a los hijos de Zira, sin ofender pero esos bobos solo piensan en complacer a Zira, además he escuchado que el príncipe no para de crecer y que es todo un galán además de un duro luchador, no debe ser el más fiero de las tierras del reino solo porque si, ojala nos lo encontremos, quiero ver de lo que es capaz-, agrego la leona que iba en cabeza del grupo con una mirada un tanto atrevida, y que evidentemente estaba bastante emocionada con la idea de conocer al príncipe, aunque sus razones no quedaran del todo claras y Kion no estuvo muy seguro de como sentirse al respecto, un escalofrió le recorrió la espalda y estuvo a punto de revelar su posición. Esta leona era algo mas grande que las otras tres y ayudaba a Tazama con su carga, no tenia demasiados detalles que saltaran a simple vista como las otras dos, aparte de una macha en la cabeza en forma triangular y algunos tonos más claros bajo los parpados y otros mas oscuros sobre las orejas, sus ojos azules eran de un tono más oscura que los de las demás, aunque parecían tomar cierto brillo al hablar de sus posibles aventuras.
-Jaja, apuesto que si se lo pides bonito te lleva de paseo por las praderas hermanita, aunque no creo que a Simba le agrade la idea, ¿te imaginas la cara que pondría? Eso si es tomar riesgos innecesarios, incluso para ti, aunque Vitani aquí podría contarnos más sobre Kion, eh?- rio la quinta leona mientras se cargaba ella sola la última cebra a la espalda y miraba a la aludida con una expresión astuta, no parecía molestarle el peso extra, después de todo era la más grande del grupo, también tenía unas pequeñas manchas en las patas, pero a diferencia de Kasi, también las tenia en las delanteras, además de otras pequeñas bajo los ojos, los cuales eran azul oscuro al igual que su hermana, que sorpresa, pensó Kion, parece que los ojos azules son bastante comunes entre las forasteras, tal vez podría presentárselas a Zuri, seguro se llevan bien, pensó divertido Kion mientras sonreía para sí.
La otra quiso responder pero se vio interrumpida por su líder, la cual se había quedado quita, mirando directamente hacia el escondite de Kion, mierda, pensó este, lo habían descubierto y ni siquiera se había dado cuenta por estar atento al intercambio de las demás, la abuela Sarabi estaría orgullosa- Ya fue suficiente todas, Imara llévate a las demás y apresúrense a regresar con los otros, mama no tarda en despertar de su siesta y no le gustan los retrasos
-Y que harás tu? - Le cuestiono Imara con una mirada preocupada- Zira me matara si algo te pasa- trato de convencerla pero esta se apresuró a responder
-No te preocupes por mí, se cuidarme sola, dile que hare algunas rondas para asegurarme que no nos siguieron- volteo hacia ella y suavizo su para asegurarle que estaría bien- ahora vayan, la manada no se alimentara sola
Las demás asintieron y apresuraron el paso hacia las lejanías, Vitani espero a que estuvieran lo suficientemente lejos y luego se volvió hacia los arbustos con una mirada seria
- ¿No te enseñaron que a no espiar a las damas en tus lecciones reales? - Ya no había sentido en mantenerse oculto, Kion salió y la miro con una mezcla entre escepticismo y asombro
- ¿Cómo supiste que era yo? - cuestiono ignorando a propósito su pregunta. Ella cambio su expresión por una burlona y respondió
- No eres tan bueno como te crees princesito, tienes el viento en contra, ellas no se dieron cuenta porque no te conocen y hay olor a sangre de cebra, pero yo nunca olvido un olor, novato- le sonrió con suficiencia y Kion se sintió como un tonto, ¿Cómo pudo meter la pata en algo tan básico? Ni siquiera Kiara era tan mala acechando, ese pensamiento le ayudo a recuperar algo de su herido orgullo, pero no era suficiente, así que decidió seguirle el juego
- O bueno- le quito importancia- ¿y entonces por qué no me delataste? ¿No creerás que tu sola puedes conmigo o sí? Ya escuchaste a tu amiga, soy el mas fiero de por aquí- le sonrió con sorna
Segundo error Kion, no te confíes, Vitani lanzo un rugido y lo sorprendió saltándole encima, empujándolo al suelo y haciendo presión en su pecho, por un momento creyó que las cosas se iban a poner feas y trato de pensar rápidamente en como librarse de su atacante, pero se sorprendió una vez mas cuando su mirada, que hasta hace unos momentos era de pura ira, cambio a una más juguetona y, sonriéndole una vez más mientras le acercaba la cara le dijo
- Ni tan fiero como uno creería, Shabaha estará decepcionada- Kion se la quito de encima de un movimiento y la miro con cara de pocos amigos mientras gruñía
- ja ja pobre de mí- le respondió sarcástico y agrego- sí, baje la guardia, y que, le pasa a cualquiera- dijo restándole importancia otra vez- por que no mejor me dices a que vinieron, antes de que te saque corriendo- tratando de cambiar de tema y poner cara seria
-pff pues a ver la vista, a que más- le respondió con el mismo tono sarcástico que el uso hace unos segundos con ella- de todos modos, no creo que vayan a extrañar un par de cebras descuidadas, ¿o sí? Y tú no dejarías morir de hambre a los desamparados ¿cierto? El ciclo de la vida y todo eso- respondió Vitani con una ceja levantada
La situación se ponía cada vez mas tensa y ambos leones estaban ahora dando círculos listos para atacar a cualquier señal de agresión, pero nada pasaba, ¿por qué no me ataca? ¿a qué espera? Pensaba Kion, que para este punto le quedaba poca paciencia, pero, justo cuando se decidió a hacer el primer movimiento, la leona frente a el abandono su posición de guardia y lo miro con una expresión de aburrimiento
- Si que eres lento- soltó sin rodeos- y yo aquí perdiendo el tiempo y arriesgando el cuello con mama- sin agregar mas se dio la vuelta y se alejo por donde se fueron las demás
Kion quedo con la boca abierta, ¿pero que rayos acababa de pasar, es que acaso creía que no seria capaza de atacarla por la espalda? No, no era capaz, mierda otra vez. Espero un rato para asegurarse que se había ido de regreso a las lejanías mientras meditaba, ¿acaso esas forasteras habían estado cazando a escondidas sin que nos diéramos cuenta? Ese grupo no trae nada bueno, además, si podían meterse cuando quisieran a cazar, ¿Quién sabe que más habían estado haciendo mientras no prestaban atención? Tendría que asegurarse tomar las patrullas que bordearan las lejanías, era su deber como el líder de la guardia mantener la paz y asegurarse de que no vinieran a causar problemas, todos estos meses peleando con hienas y chacales se había olvidado de la amenaza durmiente de Zira y su manada, ¿Por qué no habían venido a atacarlos? ¿Qué sacaban ellos sentándose allá sin hacer nada? Muchas cosas no cuadraban, tal vez estaban reuniendo información sobre ellos, quien sabe que tan cerca podrían llegar cerca de la roca del rey sin que se dieran cuenta, un sentimiento sobrecogedor se apodero de Kion en ese momento, Su familia podría estar en peligro y el sin siquiera darse cuenta.
Pero no solo era eso, nunca lo había pensado, pero, para empezar ¿Por qué hay mas leonas que siguen a Zira? Es entendible que ella este obsesionada con Scar pero, ¿y las demás, que las motiva? Se dio cuenta que hay muchas cosas que ignora y eso lo hizo sentirse incomodo, ¿Cómo iba a proteger las tierras del reino y el ciclo de la vida si ni siquiera sabia por que estaban en conflicto con esa manada? Tenia muchas preguntas que necesitaban respuesta y no estaba seguro de a quien acudir, su padre solo se preocuparía y le ordenaría que le dejara las patrullas a él, los forasteros eran un tema delicado y no correría riesgos, Kiara probablemente tampoco sepa, ella es aún más curiosa y además no es buena con los secretos, Rafiki no daría una respuesta clara y solo lo confundiría más, los demás miembros de la manada probablemente lo delatarían con Simba, eso solo lo dejaba con una opción, pero tal vez ni siquiera el lo supiera, igual no perdería nada con preguntar.
Sintiéndose totalmente derrotado con el orgullo herido mas veces de las que creía poder soportar por un día y con la cabeza llena de dudas se dio la vuelta decidido a regresar a casa, ahora solo quería comer y tumbarse a dormir, ya podría buscar respuestas en la mañana.
Para la mala suerte del pelirrojo este no logro acercarse mucho a la roca del rey antes de que Ono lo encontrara, sin mucho rodeo aterrizo frente a él sacándole un susto de muerte
- Kion, te he estado buscando por todas partes, los antílopes y las cebras están discutiendo por el agua de nuevo-informo el ave mientras trataba de recuperar el aliento- y los cocodrilos sacaron del abrevadero a los hipopótamos, otra vez- agrego con algo de desgano, al parecer su día no hacía sino empezar.
Kion se limitó a soltar un suspiro y asentir, para luego ordenarle a Ono que buscara a su padre para que fuera a ver a los antílopes y las cebras, esas cosas son tarea del Rey murmuro para si mismo, además que no estaba de humor para eso, Ono, como siempre, diligente, se apresuro a tomar vuelo en busca de Simba, mientras que el líder de la guardia cambiaba de dirección hacia el abrevadero, al menos a los cocodrilos si les podría rugir, se consoló mientras pensaba que debió quedarse a pelear con Vitani, al menos habría sido divertido.
