Últimamente el ambiente en la mansión del mercader más rico de la ciudad se había vuelto bastante lúgubre y confuso, los sirvientes y empleados que trabajaban allí no sabían qué había pasado, pero aunque todo parecía ser lo mismo de siempre, había algo distinto en el lugar. Quizás todo se debiera a la nueva actitud que había adquirido Darian, en lugar de ser el patrón gruñón y déspota de siempre que jamás dudaba en reprender y castigar a alguien, ahora parecía un hombre retraído melancólico, pensativo y hasta quizás... Amable. Una de las sirvientas aseguraba que Don Darian le había dado las gracias luego de que le sirviera el té de la tarde.

Lo otro extraño era que Nayru había regresado a la mansión, cosa curiosa luego de la forma violenta y cruel en que la había expulsado, pero nadie lo iba a cuestionar por eso, además esa pobre chica necesitaba un hogar. Sin embargo ella tampoco actuaba normal, todos esperaban verla alegrarse por abandonar las calles, pero en cambio parecía tanto o más abatida que Darian. Pasaba los días vagando por los pasillos de la mansión con la mirada vacía y expresión triste. Entre los mismos sirvientes corría el rumor de que habrían ultrajado a la desdichada muchacha y que Darian sintiéndose culpable la había recibido de nuevo, parecía la única explicación posible a la tristeza que ambos parecían compartir y la inmensa preocupación que mostraba Ralph.

El joven pelinegro parecía estar un poco mejor que su padre y su prometida, pero aún así no se encontraba del todo bien, normalmente era un chico revoltoso, presumido y parlanchín, pero ahora era la sombra de lo que alguna vez fue.

Sin embargo, esta melancolía, parecía ir más allá de los límites de la mansión, llegando a alcanzar incluso al muchacho de ropas verdes y a su fiel hada compañera.

Wind no podía evitar sentirse culpable por los sucesos que ocurrieron, y los que no ocurrieron también. Ante sus ojos todo había sido su culpa, sus fallos determinaron el cruel destino de la línea temporal que había sido borrada y por ello el corazón de sus mejores amigos había resultado herido ¡Pero que patético héroe había resultado ser! Tan débil e inútil, incapaz de defender al necesitado sin ayuda de su padre, todo eso era... Doloroso y cruel.

Talma en estricto rigor no debería haberse sentido tan afectada por todo este asunto, en general las hadas se aferran al presente y no se cuestionan las posibilidades o situaciones que simplemente no ocurrieron. Sin embargo ella se veía tanto o más afectada que los demás debido a su característica de absorber los sentimientos y emociones de los demás. Quizás ella en sí misma se encontraba estable emocionalmente, pero el dolor de Wind la afectaba y mucho.

En los últimos días ya era tal el sufrimiento que le causaba estar con el rubio que prefería evitarlo, era por eso que había adquirido la costumbre de perderse en largos paseos por el campo.

Estos períodos fueron realmente duros para la desdichada hada, quien por momentos llegó a cuestionarse su permanencia al lado de Wind. Más de una vez cruzó su mente la idea de abandonarlo y regresar al bosque, pero luego recapacita a, la gran hada del bosque le había dicho que él la necesitaría en las arduas pruebas que le tocaría enfrentar a futuro. Por otro lado, dejarlo solo sería una deslealtad, ellos eran amigos y los amigos debían apoyarse sobre todo en los momentos de necesidad, pero desgraciadamente para un hada eso era muy complicado siendo tan sensible.

Aquel día Talma regresaba a la granja luego de uno de sus paseos, y cuando llegó encontró a Wind entrenando junto a su padre. Últimamente el chico pasaba casi cada momento libre que tenía con una espada entre las manos, cosa que ya comenzaba a preocupar a Ilia. Se estaba sobre excediendo, llevando su cuerpo al límite, cosa que parecía estar trayéndole consecuencias, pues ahora que luchaba contra Link resultaba ser un oponente bastante mediocre, con movimientos lentos y no muy precisos.

Link observaba a su hijo con rostro serio y mirada severa, no le gustaba para nada su desempeño, mientras que Wind atacaba con desesperación tratando de asestar aunque fuera un golpe fallando totalmente. Finalmente el mayor decidió poner fin a ese espectáculo mediocre, por lo que realizó un par de ataques laterales que Wind con esfuerzo logró bloquear, sin embargo la fuerza de los embistes le quitó equilibrio, entonces antes de que se recuperara, Link pateó sus piernas haciéndolo caer, para terminar con su espada apuntando a la frente del chiquillo

— Se acabó Wind, has perdido.

El chico bajó la cabeza con frustración apretando los dientes de la rabia, había sido aplastado por su padre y eso era algo que no podía permitir. Aún jadeando por el esfuerzo se puso de pie y tomó su espada colocándose en posición de batalla para otro asalto.

— Vamos de nuevo.

— No Wind, ya fue suficiente, ve a bañarte y descansa.

— ¡No! ¡No puedo descansar! El mal nunca descansa y yo debo volverme fuerte para poder enfrentarlo, no me puedo permitir ser débil y fracasar, las vidas de muchas personas están en juego.

— Me alegra que por fin le tomes el peso a la responsabilidad que cargas, pero tampoco la idea es que te agobies. Por favor Wind, estás hecho un desastre, eres un atado de nervios, tus movimientos son erráticos y poco precisos, ya ni siquiera te alcanzan las fuerzas ¡Mírate! A duras penas te puedes tener en pie.

— Pero... Yo... Debo seguir ¡Tengo que hacerme fuerte!

— ¡Pero esta no es la manera! ¡No vas a mejorar si no te calmas! Si sigues así puedes hacerte daño, descansa Wind.

— No puedo, aún si me lastimo debo seguir, las vidas de muchas personas dependen de mí. No puedo fallar de nuevo —Wind parecía que estaba al borde del colapso, sus manos temblaban y su expresión de desesperación daba cuenta de su lamentable estado mental.

— Wind, no estás bien, hazle caso a tu padre — Dijo Talma acercándose al rubio.

— ¡Talma! ¡Eso es! ¡Rápido Talma, sáname para que pueda seguir peleando!

— No puedo, tú no estás herido salvo por esos pequeños raspones, ya sabes que puedo curar heridas y el envenenamiento, pero no puedo quitar la fatiga.

El adolescente iba a quejarse cuando sintió al adulto acercarse a él lentamente, entonces de un salto evitó que le quitaran la espada y tomó distancia de Link con una actitud bastante agresiva.

— Wind, ya fue suficiente — dijo Link con calma— Dame esa espada y ve a bañarte — ante la negativa que vio en los ojos de su hijo subió un poco más el tono de su voz— Es una orden.

— No, tú no lo entiendes, no puedo detenerme, debo seguir entrenando y mejorando, yo ya fallé una vez, ya fracasé, soy débil y debo hacer algo para solucionarlo.

— No eres débil Wind — dijo Link suavemente tratando del calmar a su hijo— Y un error lo comete cualquiera, aún eres un niño...

— ¡No! ¡Yo no tengo permiso para cometer errores! ¡Y tú nunca cometiste ningún error! Todos dicen que fuiste un héroe impecable, que con tu espada derrotaste al mal, que salvaste cientos de vidas y derrotaste monstruos y nunca fuiste vencido, tú... Eras perfecto, no me puedo comparar a ti — En aquel momento parecía que el muchacho estaba a punto de quebrarse, pero retomando fuerzas comenzó a gritar — ¡Deja de interponerte en mi camino tratando de protegerme!

— Wind, baja el tono por favor...

— ¡Cállate! ¡Tú no puedes entender como me siento!

En ese momento Talma que había mantenido la distancia y escuchaba todo en silencio no lo aguantó más, adquirió su apariencia humana y abrazó a Wind por detrás deseando calmarlo, sin embargo la angustia que sentía en él era tal que le afectaba en gran medida hasta el punto de sacarle lágrimas, pero aún así sacó voz de donde no tenía y en pequeños susurros trató de hablar.

— Por favor... Cálmate Wind... Tu padre... Él no quiere verte así, a ninguno de nosotros nos gusta verte así —Apretó su agarre sobre el muchacho y enterró la cara en su espalada temblando— Tú no tuviste la culpa de lo que pasó...

Estas últimas palabras alteraron al muchacho de nuevo. No iba a aceptar que él no tenía la culpa de lo ocurrido y le enfurecía que trataran de calmarlo con esa excusa barata. Entonces en un impulso de agresividad se soltó de los brazos de Talma con un movimiento, sin embargo la brusquedad con la que lo hizo, provocó que accidentalmente golpeara a la hada con su codo haciéndola caer.

Talma aterrizó en el piso, no se hizo daño, al menos no físico, pero el daño que tenía en su corazón era notable, ella era una hada después de todo, sensible a los sentimientos de los demás y aquel golpe de furia le había dolido como si le hubieran dado una paliza. Sin embargo lo que más la lastimaba era no ser capaz de ayudar a su amigo y sentir su desprecio.

La triste mirada de Talma caló hondo en el corazón de Wind, a través de las ventanas de su Alma podía ver lo destrozada que estaba, no eran solo las lágrimas, no era solo su expresión de dolor, en aquellos ojos había desolación, desesperanza y culpa. El muchacho no fue capaz de soportar su mirada por mucho tiempo, entonces arrepentido y dolido salió corriendo lo más rápido que pudo dejando su espada atrás.

Nadie hizo nada por detenerlo, lo dejaron escapar, por su parte Link decidió en cambio ir a consolar a Talma, la pobre hada se deshacía en lágrimas en el suelo.

— Señor Link... Wind está mal — sollozaba la hada mientras el granjero la abrazaba tratando de pensar en algo alegre para animarla, aunque era difícil en ese momento.

— Lo sé Talma, pero... Él estará bien... Tiene que estarlo.

— El... Nunca me había hablado así... Me duele... Me duele mucho... Sentí mucha ira de parte de él... ¿Está enojado conmigo ahora? ¿Me odia?

— No Talma, él está enojado consigo mismo, pero tiene que perdonarse a sí mismo para poder avanzar. Esto no es tu culpa y no es mucho lo que puedes hacer al respecto, sólo... Déjalo solo, se recuperará en algún momento... Espero...

Aún manteniendo el abrazo sobre la criatura mágica, desvió la mirada un momento y la posó en el brillante filo del arma legendaria que ahora reposaba sobre la hierba, entonces en un susurro dijo:

— En verdad no sé en qué estabas pensando al elegir a Wind, no tiene pasta de héroe y temo que esta carga sea demasiado pesada para él.

Mientras tanto, por su parte, el adolescente corría por la pradera buscando huir de sus problemas, no pensaba en nada, solo avanzaba deseando vaciar su mente y calmarse, dejando que el viento refrescara sus pensamientos hasta el punto de quizás llegar a sentir algún alivio, pero la culpa era un sentimiento difícil de erradicar, asfixiante y persistente.

Finalmente el agotamiento lo venció y comenzó a correr cada vez más despacio hasta detenerse respirando agitado, sus piernas temblaban por la fatiga y sus rodillas terminaron doblándose bajo su peso. Quedó de rodillas en el suelo, con el rostro mirando hacia el piso, las gotas de sudor resbalaban por su rostro y caían en el pasto mientras sus fuerzas iban mermando cada vez más. Entonces ya exhausto se dejó caer y quedó recostado sobre la hierba, se giró para quedar de espaldas al suelo y observar el radiante cielo que había sobre su cabeza, el clima era precioso, ni una nube opacaba la vista, sin duda esto contrastaba mucho con su estado de ánimo actual, pero no había nada qué hacer.

Se quedó un momento descansando y dejándose hundir en su miseria personal. Por las diosas, en serio estaba deprimido y no sabía bien si le costaba respirar por el agotamiento o por la culpa que lo atormentaba. Si hubiera algún castigo que pudiera enfrentar para sentirse mejor con gusto lo tomaría, pero nadie lo culpaba de nada, nadie le restregaba su fallo, solo lo miraban con tristeza y compasión, como una pobre víctima de las circunstancias.

¿Qué podría hacer para arreglar sus errores? Ni siquiera su vida sería suficiente para pagar todas las que se habían perdido en la línea temporal alternativa, quizás podría quedarse allí tirado hasta que se muriera seco por el sol, sí, esa parecía una buena idea... O en realidad no, era una idea estúpida, pero simplemente no podía pensar en ese momento.

Más ideas estúpidas le hubieran venido a la cabeza, pero por fortuna llegó alguien a interrumpir sus pensamientos.

Una cabeza pelirroja se interpuso en su campo de visión, proyectando una sobra sobre su cara.

— ¿Qué haces Wind? Si te quedas durmiendo siesta aquí te va a dar una insolación —dijo la muchacha.

— Hola Malon — Contestó con desgano—No te preocupes, quizás una insolación sea algo bueno, así podría de alguna forma pagar por mis errores.

— ¿Errores? ¿Qué hiciste ahora? ¿Rompiste una canasta de huevos y tu madre te quiere castigar? ¿Te comiste un frasco de mermelada? Te...

— Ya basta Malon, no estoy de ánimos para tus bromas — Rodó un poco para quedar acostado de lado y encogerse un poco— No estoy de ánimos para vivir.

La muchacha vio a su amigo en aquel estado de ánimo tan lamentable, cosa que la preocupó un poco. Wind no era el tipo de persona que sufría mucho por sus errores, usualmente les restaba importancia y seguía adelante, al punto de ser tachado de irresponsable ¿Quizás tendría algo que ver con sus labores de héroe? La verdad es que no habían hablado mucho los últimos meses y no estaba al tanto de su situación, solo se enteraba de las noticias y rumores que esparcían las gentes del pueblo, pero quizás había llegado el momento de tener una charla seria, o tan seria como se podía mantener con alguien como Wind.

Se agachó hasta quedar de cuchillas en el suelo y comenzó a picar la espalda de Wind con su dedo.

— Malon, déjame, quiero estar solo.

Pero esas palabras no iban a disuadir a la chica, continuó picándolo pero cambiando la posición donde ponía su dedo, acercándolo cada vez más a la cintura del muchacho, esto por supuesto terminó por hacer reaccionar al chico, quien comenzó a quejarse tratando de aguantar las cosquillas.

— Ma... Malón basta. — Dijo entre risas.

— No quiero. — Dijo la chica con una sonrisa traviesa.

Ante esto el rubio pasó a defenderse, rodó para quedar cara a cara con ella y también comenzó a hacerle cosquillas. No tardó en convertirse en una batalla feroz, en la que cada uno trataba de quitarle el aliento a otro por la risa. En otras circunstancias quizás Wind habría sido capaz de ganar, pero con las pocas energías que tenía luego de su entrenamiento, sumado a la loca carrera que había dado, ya estaba al límite de sus fuerzas, por ello terminó rindiéndose.

— ¡Ganeeee! — Gritó la pelirroja riendo y celebrando — ¡Gané! ¡Hacía tiempo que no ganaba un duelo de cosquillas!

— Hacía rato que no teníamos uno — contestó algo ofendido—. Pero tampoco estoy en mi mejor forma, te aseguro que podría ser capaz de ganarte.

— Claaaro, eso lo dices solo porque no quieres que cobre mi premio ¿Cierto?

— Esto... Bueno... No me parece justo que lo cobres ya que no combatimos en igualdad de condiciones — Wind parecía algo nervioso.

— No inventes excusas Wind, te toca cumplir tu penitencia por haber perdido, en todos los años que llevamos con nuestro juego jamás hemos perdonado una derrota, ni siquiera cuando se te ocurre atacarme en los momentos que ando mal. Así que se hombre y asume.

— De acuerdo — dijo con un suspiro— cumpliré tu orden, pero por favor no me pidas nada demasiado complicado, no me siento con muchos ánimos.

— Tranquilo, te pediré algo muy fácil. — La chica le sonrió de forma dulce—. Te ordeno... Que me acompañes a casa mientras me cuentas porqué estás tan preocupado.

— ¿Es necesario? ¿No podemos hacer esto otro día? La verdad es que estoy algo ocupado, tengo que entrenar y... — En ese momento el muchacho trató de ponerse de pie, pero un repentino mareo lo hizo trastabillar, por suerte Malon logró ponerse a su alcance para que se apoyara en ella.

— A mi no me parece que estés en condiciones de entrenar — dijo la muchacha con expresión desaprobatoria—. Ya está decidido, te vienes conmigo y me cuentas que te pasa, de esta no te salvas muchacho.

Era inútil discutirle a Malon, para ella una promesa o un compromiso era sagrado, y varios años atrás ella, Ralph y Wind habían establecido que los duelos de cosquillas debían incluir una penitencia para el perdedor, quien debería cumplir una orden del ganador. Claro, habían hecho toda una lista de reglas y códigos sobre aquello que no se podía exigir, cosa que la penitencia siempre pudiera ser cumplida. Esta costumbre la habían adquirido cuando eran pequeños, como un juego infantil que les pareció divertido en su momento, aunque con el pasar del tiempo en la medida que crecían, habían dejado esta práctica de lado, al menos Ralph ya no había vuelto a tener duelos de cosquillas con Wind o con Malon desde que cumplió los 12 años, Wind por su parte tampoco buscaba participar en estos, pero por alguna razón la muchacha parecía empeñada en seguir llevándolos a cabo, al menos con el rubio.

Malon vivía junto a su padre en el rancho Lon-Lon en un terreno vecino al de la granja Neburi donde residía Wind, la distancia entre un lugar y otro no era demasiada, pero se tardaron bastante en llegar a su destino debido al paso lento que llevaban, Malon no quería presionar a Wind a andar muy rápido pues podía notar lo agotado que estaba, por otro lado la caminata lenta les permitía relajarse y conversar de los problemas del chico con tranquilidad, y vaya que tenía problemas, de hecho la historia que le había contado era tan rara, descabellada y surrealista que costaba creerla ¿Viajes en el tiempo? ¿Líneas temporales alternas? Lo del tipo que usaba máscaras malditas para convertir a la gente en monstruos era lo más creíble de su relato.

Para la granjera todo aquello parecía un simple cuento inventado por su amigo, pero la expresión de abatimiento que tenía la hacía replantearse esta idea, o al menos actuar frente a él como si creyera todo lo que decía, al fin y al cabo, parecía muy preocupado por todo esto y la idea era animarlo.

— Entonces... Te sientes culpable porque en una línea temporal alterna fallaste en tu deber de derrotar al mal, todos tus seres queridos murieron y ese universo fue borrado.

— Sí... Lo arruiné todo...

— Wind...

— ¿Sí?

— Eres un idiota.

— ¿Eh?

— ¡Por favor Wind! ¿En serio te vas preocupar por algo que ni siquiera pertenece a tu plano existencial? ¿Te vas a preocupar por seres que ya no existen y por los cuáles ya no hay nada que hacer?

— ¡Pero hice algo horrible! ¡No puedo solo olvidarlo!

— Wind... Tú no hiciste nada...

— ¡No trates de consolarme con esas mentiras! — Esas eran las palabras que sacaban la furia de Wind y más elevaban su culpa — ¡Todos se mantienen diciendo que no soy culpable cuando sí lo soy!

— No zopenco, lo digo en serio ¡Tú no hiciste nada! O sea... El Wind que falló fue otro, no tú.

— Si fui yo, éramos la misma persona.

— Si bueno, eran la misma pero a la vez eran personas distintas.

— ¿Qué quieres decir?

— A ver... Como me explico... Él tú que vive hoy, es distinto del tú de ayer y será distinto del tú de mañana. El Wind de esta línea temporal logró salvar el día porque era un Wind distinto del de la otra linea, el otro falló pero tú no, tú no fallaste, todo está bien y no hace falta que te preocupes más, fin.

— Pero... Pero yo no puedo haber sido tan distinto del Wind de la otra línea temporal.

— Son detalles, las circunstancias cambian mucho las situaciones, piensa por ejemplo en el duelo de cosquillas que tuvimos recién, según tú perdiste porque no estabas en buena forma, el simple hecho de descansar hubiera cambiado el resultado, realmente no sabes como ocurrieron las cosas, solo puedes suponer lo que pasó y tampoco puedes estar seguro de que tanto fue tu responsabilidad.

— Bueno... Eso sí es verdad... Pero aún así... Me preocupa fallar... Otra vez

— Pues no falles, entrena, prepara tácticas, estrategias, toma precauciones, qué se yo, seguro hay mucho que puedes hacer solo... Haz lo que puedas, da lo mejor de ti, sé valiente, y trata de ser un poco más responsable y consciente, que a menudo el no tomarte en serio las cosas o quedarte pajareando por ahí es lo termina causando problemas. Ahora lo importante no es lo que pasó, es lo que puede pasar.

— Sí... Lo Tienes razón pero... ¿Crees que eso sea suficiente? Además... Todavía duele — Se llevó una mano al corazón mientras dejaba que su rostro expresara todo su pesar.

— Ay Wind... Sé que duele, y probablemente dolerá un tiempo más, pero en algún momento pasará y todo será solo un mal recuerdo. Pero mientras tanto, deja de mortificarte, eso hará que sanes más rápido — Le dedicó una dulce mirada a su amigo buscando animarlo, a ella le gustaba el Wind alegre y despreocupado que siempre se las arreglaba para hacerla reír. —En fin ¿Algún otro problema?

— Sí... Nayru... Ella está muy triste.

— Nayru... Eso sí es más complicado, o más bien, ella es complicada. No sé si sirva que hables con ella, la verdad este es un problema muy raro. Quizás no haya mucho que hacer, solo dale tiempo, mi papá dice que el tiempo todo lo cura.

De alguna forma hablar con Malon había hecho sentir a Wind algo más tranquilo, todavía no se sentía del todo animado, pero al menos ahora estaba dispuesto a no dejarse hundir en la culpa y a tratar de seguir adelante, aunque se le destrozara el corazón en el camino debía hacerlo, muchos dependían de él, no podía fallarles.


Este punto de la historia es el que me trajo muchas complicaciones. Reparar un corazón roto es tremendamente difícil y superar una experiencia como esta pues... Lo es más todavía. De verdad no estoy muy segura si estoy haciendo las cosas del todo bien, así que cualquier crítica o sugerencia es bienvenida.

Mientras tanto... Toca hablar de Malon.

Malon es otro de esos personajes de la saga que resultaron ser bastante recurrentes y aparecen en varios títulos. Malon tradicionalmente siempre ha sido una granjera pelirroja muy guapa a la que le encantan los animales y sabe cantar muy bonito. Su participación más destacada diría que es en La Ocarina del tiempo que es el juego de donde más se la recuerda. Se dice que Malon es una especie de homenaje que se hizo a otro personaje llamado Marin, que aparece únicamente en Link's awakening (Juego al que le van a hacer un remake), Marin no es granjera, pero también es peliroja y le gustan los animales.

Me hubiera gustado hacer que Malon apareciera antes pero por la forma en la que estructuré la historia cada chico tiene un turno para aparecer y destacar, cosa de no confundir a nadie con tanto personaje, y pues ahora le toca participar a Malon. No he cambiado mucho de ella, sigue siendo una granjera pelirroja a la que le gustan los animales y que suele regañar a su padre cuando se queda dormido en el trabajo.