Capítulo 2
Las lejanías siempre habían sido un lugar inhóspito, el clima no variaba mucho, lo que le faltaba en recursos le sobraba en depredadores que no dudarían en partirte en pedazos a la mínima oportunidad. Pero, aunque a Vitani no le gustara vivir allí, debía admitir que tenía cierto encanto, en especial las secciones de acantilados. Estos conformaban la parte principal de la frontera con las tierras del reino, las cuales bordeaban con las lejanías por el norte de la roca del rey. Sin embargo, su familia se había acomodado no con mucho gusto un poco más al oeste de esta zona, en aquel lugar el paso hacia las tierras del reino estaba plagado de cocodrilos y, aunque por lo general las aguas eran poco profundas, era mejor no arriesgarse demasiado a menos que hubiera algún tipo de puente o vado por el que cruzar, pero no era un evento muy común. Toda esa situación obligaba a las partidas de cazadoras a infiltrarse por el paso de la roca plana, o bordear más la frontera oeste y bajar hacia las tierras del interior más al sur, pero ese lugar estaba plagado de leopardos, y las presas no eran tan grandes como en las tierras del reino, el viaje era agotador y las recompensas muy bajas, no, era preferible arriesgarse en el reino de Simba, al menos los otros leones eran directos.
Aun así, por mucho que disfrutara de una buena lucha, enfrentarse a Simba o a la guardia de león no era coser y cantar, implicaba cierto riesgo, especialmente con el Rey. Se rumoreaba entre los habitantes de las lejanías que antes de que la nueva guardia compusiera, el mismo había lidiado con leones solitarios que venían a desafiar su dominio o que solo trataban de probar suerte cazando sin permiso, sobra decir que las cosas no terminaron bien para aquellos que decidieron quedarse a pelear.
Habían tenido suerte, la temporada seca y los otros grupos que habitaban las lejanías habían acaparado prácticamente toda la atención tanto del Rey como de la guardia y, con una combinación de buena habilidad y trabajo en equipo se habían aprovechado de este punto débil para cazar a escondidas de vez en cuando en las praderas más alejadas. Vitani trabajo de cerca con Tazama para aprender las rutas y tiempos de la patrulla de rutina de la guardia, para su buena suerte los que fueron asignados a esa ruta en particular fueron el pequeño tejón mielero que no prestaba atención a sus alrededores y el hipopótamo que se detenía a hablar con todos los animales a su paso. Tenía sentido, la mayor parte de los ataques provenían de la frontera este, los de hienas y chacales aprovechaban que no había una línea difusora muy bien definida y se infiltraban por el desierto y el cementerio de elefantes para hostigar a las manadas, probablemente eran Kion y la chita quienes acostumbraban a patrullar la zona.
Y ese era el problema, ¿Qué rayos estaba haciendo el príncipe tan cerca del paso de la roca plana? Se habían confiado y las había descubierto, pero, por alguna razón que se le escapaba había optado por el sigilo en vez de una confrontación directa, esto la preocupaba, el saber que tanto escucho de ellas o cuanto tiempo llevaba observándolas antes que lo notara, a madre no le gustaría para nada que las hubieran pillado.
¿A dónde iban a ir a cazar ahora? Necesitaban el alimento, pero esto probablemente conllevaría a enfrentamientos con la guardia y a pesar de que confiaba plenamente en las capacidades de su equipo el rugido era otro asunto, ¿Cómo enfrentarlo? Le gustaba pensar que era la mejor guerrera de la manada, Kovu se estaba volviendo bueno, pero aún no la superaba, y su madre, a pesar de ser despiadada y habilidosa ya no era tan joven y se cansaba más rápido, por eso delegaba en ella tareas tan vitales como la cacería. Zira le daba preferencia a Kovu por sobre los demás, pero no era estúpida, sabía que la que siempre escuchaba y llevaba a cabo sus órdenes a rajatabla era su hija, no el susodicho elegido y ni que hablar de Nuka. Y aun así, después de su altercado con Kion hace un rato, de repente no estaba tan segura, aunque el pelirrojo era un poco más grande que ella, confiaba en ser más rápida en sus ataques pero, de nuevo, había algo en su mirada que la intrigaba, es cierto que ella lo provoco y se mofo de el para ver que podía sacarle, pero él no era ningún tonto que se lanza a la pelea sin pensar. Pudo sentir su mirada fija en ella y sus movimientos, por primera vez en mucho tiempo se sintió expuesta, y no le gusto para nada, a pesar de estar segura de no haber revelado nada le quedaba claro que Kion no sería un oponente fácil, era mucho más de lo que dejaba entre ver a simple vista, "no es el más fiero solo porque si" recordó las palabras de Shabaha, definitivamente eso lo probaba, probablemente tenía una fuerza de voluntad muy fuerte, después de todo, su predecesor en ese título consiguió todo lo que se propuso y sin el rugido.
Sinceramente, a Vitani nunca le había importado demasiado el asunto de Scar, el ya llevaba tiempo muerto para cuando nació así que no lo conoció, no creía estar en posición de juzgarlo. Aunque admiraba su astucia al urdir planes maestros, la idea de matar a un hermano no le agradaba, era lo que no le permitía seguir ciegamente su memoria como su madre. En cualquier caso, lo que a ella le importaba era su familia y Scar, no forma parte ella, su lealtad era incuestionable hacia su madre. Ella nunca fue muy amable o cariñosa, pero siempre estuvo ahí apoyándola para ser quien es ahora, no podía decepcionarla.
Mientras pensaba en todo esto y recorría los acantilados de las lejanías para llegar a casa advirtió una presencia sobre ella, estaba a punto de confrontarla, pero esta se le adelanto.
- ¿En dónde estabas? - pregunto la voz de su hermano menor, estaba parado sobre una saliente en el desfiladero con una expresión de superioridad
-Tu dónde crees Kovu – respondió a la defensiva, no estaba de humor para sus altaneras preguntas
-A madre no le complacerá saber que te quedaste en las tierras del reino, ¿Por qué no regresaste con las demás? -interrogó
-Yo no te rindo cuentas a ti, hermanito, solo a madre, y ella confía en mí. Lo que yo haga con mi tiempo no te concierne, además, ¿no deberías estar practicando tu resistencia? -Cambio su expresión por una más burlona- A madre no le complacerá saber que no estas prestando atención a tu entrenamiento- canturreo.
Kovu solo rodo los ojos y respondió -Ugh olvídalo – se había rendido, suavizo su expresión y dijo – Solo me preocupo por ti, quien sabe lo que podría pasar si te sorprendieran en las praderas del reino – al mismo tiempo que descendía y se ponía a su altura.
Pues claro que era eso, su hermano podía parecer un tipo duro, pero en el fondo era un suave que se preocupaba por los demás, aun así, le gustaba saber que se preocupaba por ella. Puede que no lo demostrara, pero ella también se preocupada por el cuándo madre lo ponía a prueba o le exigía demasiado en los entrenamientos, claro que no lo delataría con su madre, pero tampoco significaba que bajaría la guardia tan fácil.
Lo se Kovu, no necesitas preocuparte por mí, siempre soy cuidadosa y lo sabes – le respondió, para luego añadir – Vamos, madre no tarda en perder la cabeza – le hizo un ademan con la cabeza para que la siguiera al tiempo que le sonreía
Su hermano le devolvió la sonrisa y la siguió sin más problema.
Pronto los acantilados empezaron a desvanecerse y en su lugar aparecieron las características columnas de termitas donde se alojaba la manada, se acercaron y entraron por una abertura en uno de los costados del montículo principal. Dentro ya se reunía la manada para comer así que no tardaron en unirse, su madre se encontraba sentada en una roca en el medio de la cámara principal y, al notar su presencia, se volvió hacia ellos y les dedico una mirada de desaprobación.
-Vitani, Kovu, nos cansamos de esperarlos y empezamos la comida antes, aún queda un poco, pero eso les pasa por retrasarse – los regaño para después dirigirse a su hija y agregar en un tono inquisitivo- Vitani, Imara me informo que la cacería no dio problemas el día de hoy pero que te quedaste un tiempo en las praderas ¿algo que quieras decir al respecto?
-Si madre, las apure para asegurarme que no nos seguía alguien, creí captar un débil olor a león, probablemente Simba o Kion se acercaba, no quise correr riesgos y las envié de regreso -Informo Vitani sin inmutarse, sabía que si se ponía nerviosa su madre sospecharía, así que le mantuvo la mirada sin intimidarse, sin embargo noto por el rabillo del ojo como Tazama le dedicaba una mirada, lo sabía, no le extrañaba, Tazama tenía una visión envidiable, casi siempre era ella la que se encargaba de las tareas de vigilancia, aun así regreso a su comida sin decir nada. Eso le gustaba de ella y sus otras amigas, no eran como las otras leonas más mayores que sin dudar la delatarían con Zira para obtener algo de favor, podía confiar en ellas y ese es el aspecto más importante para cualquier equipo.
Su madre gruño por lo bajo
- ¿Dejaste algún rastro? – preguntó como poniéndola aprueba cuando era una cachorra
-Yo no – Aseguro – pero la sangre aun estaba fresca, no tienen razón para sospechar de nosotros, pero no tardaran en preguntar a las manadas si les falta algún integrante, pondrán dos con dos y sabrán que un depredador solitario que estaba de paso no derribaría dos cebras por sí mismo, la seguridad en la frontera norte aumentara, eso seguro, probablemente el Rey se encargue
-Si es así tendremos que buscar otra forma de entrar en las tierras del reino – añadió Kovu, que se había quedado a participar en la conversación – si el Rey mueve sus patrullas para el norte seguramente enviaran a los encargados de la guardia en ese sector a reemplazarlo en el sur, la entrada por las tierras del interior estaría abierta, atacarlos en donde no están
-Bien hecho Kovu, Scar estaría orgulloso – sonrió su madre, para luego mirar a Vitani y ordenar – Ahí lo tienes, tu y tu equipo se infiltrarán por el sur y continuaran cazando furtivamente en las praderas sin resistencia
-No es por menospreciar a Kovu, madre, pero tal vez debería ir yo sola por unos días- contradijo a su hermano, a su madre claramente la idea no le gusto, y estaba a punto de interrumpirla, pero Vitani se apresuró terminar su idea
-Los miembros de la guardia sin duda estarán más alerta a los intrusos y un grupo grande llamaría mucho la atención, deberíamos asegurarnos de que las rutas se establezcan como nos conviene y esperar a que bajen la guardia para continuar con las cacerías, sabes que soy mas que capaz de pasar inadvertida, los animales no sabrán la diferencia entre una forastera y una leona de la roca del rey a simple vista.
Kovu la miro con algo de enojo por echar a perder su idea, pero su madre se quedo callada un momento, meditando ambos puntos, la miro con una cara seria y dijo
-Muy bien Vitani, por esta vez lo permitiré, mañana iras a las praderas del sur y sacaras tanta información como te sea posible, te esperaremos tres días como máximo, asegúrate que las cosas se calman para poder infiltrar de nuevo a las demás, no me falles – cambio su atención a Kovu y le reprendió – ¿qué haces aun aquí? Ve a comer y descansar mientras puedas, en lo que ella vuelve tu harás un recorrido de tres días para asegurarnos que tu resistencia ha mejorado
Kovu no dijo nada y solo se giro para ir a buscar su parte de la comida, Zira espero a que se alejara y luego miro a su hija del mismo modo
-Esta bien que vayas un paso delante del enemigo Vitani, pero mas te vale no volver a desautorizarme en frente de los demás, un líder débil no tiene futuro, no lo olvides. No tomaras nada de las cebras, ya podrás cazar mañana en las praderas – sentencio duramente y, sin esperar respuesta, se dio la vuelta y continúo observando a la manada
-Si, madre – respondió en voz baja Vitani, sabía que alegar solo traería mas problemas, se dio la vuelta y salió del montículo para buscar un lugar mas alejado en donde dormir.
- ¡Espera, Vitani! – la llamo Kasi desde atrás
Se volteo para decirle que volviera dentro, pero se sorprendió al ver a las demás con ella, eso la extraño, se sentó y las espero un momento
- ¿Qué sucede chicas? – inquirió con falsa curiosidad
-No te hagas la que no sabes – respondió Tazama con un poco de enojo, para después ir directo al punto - ¿Quién era el que estaba acechando en los arbustos?
-Espera, ¿había alguien? Mierda, ¿cómo no me di cuenta? – dijo Kasi con algo de desconcierto, a lo que Imara y Shabaha respondieron con una expresión de asombro
-Bajen la voz o no les diré nada -regaño Vitani, mientas hacia un ademan para que la siguieran un poco mas lejos de la manada
-A que era el príncipe, ¿Por qué siempre te quedas la diversión para ti sola? – reprocho Shabaha una vez que se hubieron alejado lo suficiente - ¿En verdad es como dicen, que se parece a Simba? No recuerdo mucho de él, salvo que era una figura imponente, eso si es poder
-Bien bien, si, era Kion, nos acechaba desde los arbustos y no iba a permitir que perdiéramos las cebras por su rugido, además no les mentí, quería asegurarme de que no nos siguiera – se defendió Vitani ante las miradas escépticas de sus compañeras
Imara le resto importancia y solo pregunto – ¿y bien, como estuvo? – pregunto con una mirada sagaz
- ¿Cómo que como estuvo, exactamente que crees que hicimos, cantar? – la miro algo enojada Vitani, no estaba de humor para las bromas de las hermanas, para luego darles la espalda parcialmente, ocultando el ligero sonrojo que se le había formado, maldita sea, Imara
-O no te enojes con ella, a todas nos da curiosidad, además, fue interesante ver como se lo ocultabas a Zira, no creí que fueras capaz la verdad – Sonrió divertida Tazama – pero ya en volviendo a lo importante, evidentemente no te paso nada, pero ya no podremos cazar por ahí ¿o sí? – continuo, cambiando de tema a propósito y girando ligeramente la cabeza hacia un lado
-Precisamente, mañana me infiltrare por las tierras del interior para ver el estado de las patrullas, creemos que Simba intercambiara rutas con el tejón y el hipopótamo, volveré en unos días y entonces reanudaremos la caza - las informo mientras apreciaba sus reacciones, Shabaha y su hermana no parecían tener mucho problema, pero, mientras que Tazama tenia una mirada pensativa, Kasi frunció el ceño
- ¿Y nosotras que, es que no confías en nosotras? – inquirió ofendida – no eres la única con habilidades, también nos merecemos algo de crédito
-Para empezar no me hables así, claro que confió en ustedes Kasi, si no lo hiciera no haría equipo con ustedes para nada, sabes que un grupo grande llamaría la atención, además, ¿no te escuche quejarte el otro día porque estábamos trabajando demasiado? Esta es tu oportunidad, para todas de hecho, descansen un poco y prepárense, porque cuando vuelva iremos de regreso, pero esta vez a cazar algo más grande grande – las alentó a todas mientras sonreía con confianza, a lo que Tazama la miro un tanto contrariada
- ¿Pero y tu Vitani, que hay de tu descanso? Te esfuerzas mas que nadie en toda la manada y tu madre no te da ni las gracias, ni siquiera te vi comer algo hoy – expreso con preocupación – si sigues forzando tus limites llegaras a tu punto de quiebre
-No te preocupes por mi Taz, se cuando parar, pero este no es el momento, primero hay que asegurar el alimento de la manada – aseguro con firmeza, a lo que Tazama solo asintió
-Está bien Vitani, lo siento por decir que no confías en nosotras, sé que si lo haces, pero la actitud de Zira a veces me molesta – se disculpó Kasi – no reconoce el talento ni aunque se lo restriegues en la cara – agrego haciendo un puchero, a lo que todas se rieron
Siguieron conversando un rato hasta que Vitani decidió que era hora de ir a dormir y se retiró.
Su lugar preferido era la pequeña colina que se alzaba no muy lejos de la guarida, desde ahí se podían ver las verdes praderas más allá del rio, lanzo un suspiro y subió a una roca cercana para tomar algo de calor. El sol estaba por ocultarse y ya se podían ver algunas estrellas en el cielo, se dio la vuelta para admirarlas mientras pensaba a mayor profundidad en los sucesos de la tarde.
Nunca le había mentido a la cara a su madre de esa forma, a menos que fuera para cubrir a sus hermanos o alguna de sus amigas, Vitani siempre era quien obedecía en el acto, pero, por alguna razón sintió que era mejor no comentar su encuentro de esa tarde con el príncipe a su madre, y volviendo a ese tema, ¿por qué rayos no le arranco el cuello? Lo tuvo ahí, en el suelo, nunca se repetiría tal oportunidad, la guardia muy seguramente se desintegraría sin su líder, las tierras del reino quedarían desprotegidas y Simba perdería a su único hijo, lo que lo dejaría débil. Este pensamiento la molesto demasiado, ya sonaba igual a su madre, si se lo hubiera dicho le habría exigido que volviera allá fuera y le trajera la cabeza del príncipe o algún otro de sus desvaríos extremistas. Claro que sabía la razón, pero se negaba a pensar mas en eso, ya no importaba, la próxima vez no fallaría.
Con un gruñido se removió en su lugar bajo las estrellas dispuesta a dormirse de una vez, cerro los ojos y se dejo llevar por el cansancio, pero, antes de poder quedarse dormida, la conciencia la traiciono con un último pensamiento.
"lo siento"
