— Mamaaaa, estoy aburrido —Se quejaba Wind desparramado en un sillón de la casa.

— Pues busca algo qué hacer.

— Pero es que ya hice lo que tenía que hacer, quiero saliiiir.

— Ya sabes que estás castigado y no puedes salir, así que deja de molestar.

— Pero es que me aburro.

— Pues entonces debiste pensarlo mejor antes de causar tantos problemas.

El chico de verde hizo un puchero y se cruzó de brazos en su sillón. Estar castigado era horrible, sobre todo para alguien tan hiperactivo como él. Su vida era salir, disfrutar de la brisa, jugar en la hierba, convivir con los animales, trabajar la tierra, por ello estar encerrado se le hacía una tortura, solo tenía permitido salir fuera de casa para ir a la escuela y para realizar sus quehaceres, aunque ahora último con tal de salir había tomado más tareas de las que usualmente realizaba.

Ya había alimentado los cucos, cepillado los caballos, limpiado el granero y las ventanas de la casa, hasta había llenado el estanque de agua de la ducha, pero aún tenía una exagerada cantidad de tiempo por gastar, era fin de semana y no había escuela, por las diosas, si hasta había jugado a las muñecas con Abril tratando de hacer algo, pero ahora su hermana había ido a ver a una amiga y tampoco estaba para pasar tiempo con él.

De pronto la puerta de la casa se abrió y Link entró cubierto de sudor y tierra con un rostro algo fastidiado, lo seguía Talma que revoloteaba alrededor de él molestándolo.

— Por favor señor Link, yo ya no estoy enojada con Wind y al final arreglamos nuestros problemas —decía Talma— ¿Qué le cuesta ser un poco más flexible y levantarle el castigo? Al menos yo no me voy a oponer.

— Talma, ya dije que no. Wind tiene que aprender a ser más responsable y a asumir las consecuencias de sus actos, no le voy a levantar el castigo antes solo porque tú me lo pidas.

—¿Y si ocurre una emergencia donde lo necesiten?

—Entonces podrá salir pero solo para atender la emergencia.

—Ya veo...

—Talma, si pretendes simular alguna emergencia serás tú la que termine castigada —la seria mirada de Link terminó por intimidar al ser mágico.

—No insistas Talma —Para sorpresa de la mayoría era Wind quien decía estas palabras—. Supongo que me lo merezco, soy un idiota, al menos así estoy pagando de alguna forma mis errores —Terminó la oración casi con un hilo de voz enterrado su cabeza entre los cojines del sillón donde estaba recostado.

Link y Talma suspiraron al mismo tiempo. Era cierto que Wind había mejorado un poco su estado de ánimo, pero aún no volvía a ser el mismo de antes y cada cierto tiempo salía con algún discurso un tanto depresivo. Para sus padres era una situación complicada de manejar, pues querían mostrarse firmes en el castigo para que reflexionara sobre sus acciones, pero tampoco querían ser tan duros sabiendo la situación delicada que estaba atravesando, a veces el punto medio era algo tan difícil de encontrar... Esa era una de las cosas más complicadas de ser padre. Link se rascó la cabeza meditando en el asunto y buscó una salida algo más flexible.

—Wind, Tengo algunas cosas que ir a hacer al pueblo ¿Me quieres acompañar?

—Sí, claro, de todos modos no tengo nada mejor que hacer.

Luego de una ducha rápida, Link y su hijo ensillaron sus caballos y partieron rumbo al pueblo.

El día era bastante bonito, soplaba una brisa cálida que anunciaba el próximo cambio de estación, el trinar de los pájaros repicaba en los alrededores y las flores exhibían todo su colorido de forma orgullosa decorando la hierba que tapizaba el campo. Sin embargo, toda esta belleza que habría sido capaz de dibujar una sonrisa en el rostro de cualquiera, no parecía conmover en lo más mínimo a Wind. El muchacho observaba todo con una melancolía dramática y se deshacía entre suspiros y miradas apagadas. Su caballo parecía presentir el estado anímico de su jinete, pues imitaba a la perfección su actitud abatida. Se dice que la risa es contagiosa, al parecer en este caso la tristeza también lo era.

Link también lucía meditabundo y algo dudoso, como si se estuviera planteando el decir algo, pero no supiera con certeza qué. Miró de reojo a su hijo y ladeó la cabeza mientras cerraba los ojos meditando sus siguientes palabras.

—Wind...

—¿Pasa algo papá?

—Dime tú.

—¿Mmmm? No creo que pase nada.

—No actúas como si no pasara nada, no eres el mismo de siempre.

—No me siento como el mismo de siempre yo... —Levantó su mano y la observó con atención—. Es raro, siento como si hubieran pasado muchos años desde el incidente en casa de Ralph, como si fuera un pasado lejano pero fue apenas hace una semana, pero en ese corto tiempo tengo la impresión de que algo cambió y que ya nada será igual otra vez.

—¿Es un cambio bueno?

—No lo sé... Quiero que sea así, quiero pensar que he cambiado para mejor y que ya no soy el torpe que fracasó y solo trajo desgracias a sus seres queridos ¿Pero cómo saberlo? ¿Ahora soy lo suficientemente fuerte como para salvar al mundo o sigo siendo el mismo niño estúpido de siempre?

Link lo observó con rostro pensativo. Wind era un libro abierto, era de las pocas personas que conocía que hablaban de sus sentimientos con tanta facilidad sin guardarse demasiado. A menudo temía que no tuviera la suficiente cautela para evitar decir cosas innecesarias a las personas equivocadas y que alguien terminara dañándolo, pero también agradecía que fuera tan sincero, pues eso lo ayudaba a comprenderlo mejor y buscar formas de ayudarlo, o las palabras correctas.

—Quizás... Te parezca curioso pero cuando yo viví mi propia aventura tuve las mismas dudas.

—¿Tú? ¡Pero si tú eras muy fuerte! Todos lo dicen.

—Ah, pero la gente siempre cuenta la parte bonita de la historia. Normalmente no mencionan mucho los fracasos y los errores cometidos por el camino, solo destacan el resultado final. Pero incluso el más grandioso héroe tuvo sus caídas, aunque no quiera reconocerlo.

—Y tú...

—Yo también Wind. También tuve derrotas, también cometí errores y sufrí por ello ¿Pero sabes qué es lo que me llevó a ser un héroe a pesar de todo?

—¿Qué cosa?

—Nunca me rendí. Aunque un enemigo pareciera demasiado poderoso para mí, aunque sintiera que ya no podía más, aunque tuviera todo en contra mío, jamás me di por vencido. Quizás un par de veces logré escapar de una batalla casi moribundo, pero me enfoqué en recuperarme y luego volví por mi revancha. El llevar tu cuerpo al límite y torcer las posibilidades es lo que a menudo hace que los demás te reconozcan como héroe... Pero en realidad lo que piensen los demás no importa, lo importante es el hacer lo correcto y eso es algo que cualquiera puede hacer.

—Pero... De mí esperan más que del resto de las personas —nuevamente Wind mostraba un semblante preocupado—. Yo soy el nuevo portador de Fi, yo debo luchar contra el mal y salir victorioso, pero si fallo...

—Lo vuelves a intentar.

—¿Y si cometo un error que no puedo solucionar?

—Tendrás que vivir con ello y seguir luchando por arreglar lo que más puedas.

—Eso no suena muy alentador...

—La vida es así Wind, incluso para los adultos normales que no tienen que luchar contra monstruos. Bueno, quizás para ellos las cosas no son tan extremas como para poner en peligro la vida de alguien, pero aun así algunos errores pueden traer consecuencias bastante malas, sin embargo ellos no pueden rendirse tampoco y deben seguir luchando. Por eso, por todos aquellos que lo siguen intentando, tú debes hacer lo mismo, no estás solo en esto.

—No estoy solo...

—Y cuando digo que no estás solo eso va también en otros sentidos, tienes a tu madre y a mí, nosotros haremos todo lo posible por apoyarte, también puedes contar con tu hermana y tus amigos, incluso a Talma, por eso, no te cierres Wind y no te sientas tan culpable. Estoy seguro que te has esforzado al máximo para cumplir con tus responsabilidades.

—Pues... Siendo honesto... Quizás no del todo. Pero ahora sí lo haré. —El muchacho parecía algo más resoluto y quizás tranquilo, sin embargo nuevamente la melancolía lo invadía, entonces bajó la mirada y se llevó una mano al pecho— Pero lo que pasó aún duele.

—Y dolerá un tiempo más —Link suspiró profundamente, pero cambió rápidamente su expresión seria por una sonrisa de ánimo— Pero pasará, en algún momento pasará, confía en mí.

El trayecto continuó en silencio, sin que ninguno se atreviera a quebrar la solemnidad del momento, el único sonido que destacaba era el lento repicar de los cascos de los equinos, quienes avanzaban a paso cansino hasta el pueblo a cuyos límites ya estaban llegando, pues las sofisticadas viviendas de Ordon comenzaban a hacerse más frecuentes en el paisaje.

Cuando llegaron al pueblo, Wind no quiso acompañar a su padre a realizar sus trámites, en realidad su estado de ánimo aún era algo inestable y buscaba la soledad por momentos. Link había querido darle su espacio a su hijo y no se imponía ante él, quería asumir que poco a poco recuperaría su carácter alegre de siempre. Así que tras algunas instrucciones, dejó al muchacho solo junto a los caballos que estaban atados en un árbol

Wind miraba el cielo de forma distraída meditando sobre las cosas ocurridos en la mansión de Darian, la culpa de lo que había pasado aún no lo abandonaba del todo, comprendía que en cierta forma, no toda la responsabilidad caía sobre él, Malon lo había hecho recapacitar sobre el asunto, pero seguía sintiéndose mal por ello. Ese era un dolor que quizás nunca lo abandonaría, pero poco a poco se iba superando, cada día era un poco más sencillo continuar, cada día la pena era más pequeña, sin embargo seguía reclamando su espacio de soledad e introspección.

Tenía la firme convicción de mejorar como héroe y cumplir con su deber, quizás no llegaría a ser alguien tan destacable como su padre, pero a su manera lograría mantener la paz en Hyrule, esa era una promesa que se había hecho a sí mismo, se convertiría en...

Sus desvaríos y auto promesas no pudieron continuar porque un relincho y un crujido le cortaron la inspiración. El rubio se giró a ver y se encontró con que su caballo se había liberado de sus ataduras y ahora se alejaba caminando lentamente.

—¡Puini! —Lo llamó Wind, pero el animal no obedeció. Se limitó a dedicarle un relincho burlón.

¿Acaso un caballo es capaz de expresar burla en su relincho? Según Wind Puini podía. Este animal parecía tener una inteligencia superior que se manifestada de formas muy diversas, como el ser capaz de reconocer órdenes simples, o escapar de cualquier cerca, establo o amarre que se le pusiera. Había algo casi mágico en él que su dueño no se explicaba pero tampoco cuestionaba, solo disfrutaba de sus ventajas y sufría sus desventajas. Una de ellas era su tendencia a escaparse cuando no tenía ganas de quedarse en algún lugar.

Por eso ahora Wind correteaba por el camino tratando de atrapar a su montura, pero esta obviamente era mucho más rápida que él, aunque curiosamente el caballo no se alejaba hasta un lugar donde su jinete lo perdiera de vista, cada tanto bajaba el paso como si quisiera que lo siguieran. El muchacho se había percatado de que el animal prácticamente estaba jugando con él, entonces se detuvo y le habló de forma indignada.

—¡Está bien! ¡Haz lo que quieras! Me devolveré a casa solo a pie si es necesario, no te necesito.

Puini bajó las orejas algo triste, Wind solía tenerle más paciencia, pero se notaba que estaba algo alterado y no era el mismo de siempre. Sin embargo, este empeñoso equino no se desanimó por esto y trotó suavemente hasta su dueño, entonces tras mirarlo con intensidad le agarró la túnica y tiró suavemente de ella. Una señal como esta era suficiente para que cualquiera se diera cuenta de que el animal quería que lo siguieran, obviamente Wind no era la excepción.

—Puini, no deberíamos. Papá se va a enojar si no nos ve cuando regresemos —El chico estaba algo más calmado pero miraba a su montura con preocupación.

El caballo tiró con más fuerza de las ropas del rubio y lo miró con una expresión tal que finalmente terminó por convencerlo.

—Está bien, pero que sea rápido y más vale que valga la pena, no quiero meterme en problemas por nada.

Puini resopló y piafó entusiasmado mientras se ponía en una posición más cómoda para que su jinete lo montara. Wind trepó encima y en cuando estuvo en posición, lo espoleó ligeramente y partieron rumbo hacia donde sea que el animal quisiera llevarlo.

El corcel negro la verdad no se alejó demasiado del pueblo, comenzó a rodearlo dirigiéndose hacia la parte sur del mismo, uno de los sitios con menos actividad y afluencia de gente. Casi no había casas en esa parte y por supuesto, tampoco había ninguna tienda, apenas vivían algunos ancianos ermitaños que casi nadie visitaba. Sin embargo, era un lugar agradable, había un extraña atmósfera de tranquilidad que resultaba casi mística, el silencio solo quebrado por la brisa y el canto de las aves transportaba a otro mundo, allí era como si el tiempo no pasara, cosa que se veía reforzada por la presencia de algunos árboles de edad incalculable que se alzaban con sus ramas retorcidas enmarcando aquel paisaje mágico.

Casi nadie conocía esa zona, quizás por la poca necesidd de visitarlo o por falta de curiosidad, pero para Wind si era un lugar familiar, aunque hacía algunos años que no lo visitaba, principalmente porque la persona que siempre los motivaba a él y a Ralph a ir a ese sitio ya no lo hacía. Sin embargo, en ese momento, un sonido familiar, cálido y nostálgico alcanzó sus oídos, era un canto.

Una voz diáfana, dulce como una flauta, fresca como la brisa envolvía todo con su canción. Una canción que hablaba de despedidas y finales, pero a la vez de esperanza y reencuentros.

El caballo caminó lentamente hacia el origen de aquel canto, era como si esta música lo llamara, pero no era el único. En la medida que se acercaban a la fuente de la canción, los animales eran cada vez más abundantes, ardillas, gatos, perros, ratones, pájaros, zorros, jabalíes ¡Incluso ciervos! se habían acercado para disfrutar de la música.

Este podría parecer un fenómeno mágico e imposible, pero no era la primera vez que pasaba y Wind sabía a qué se debía todo esto, al fin al cabo, lo presenció muchas veces cuando era un niño.

Nayru se encontraba cantando sentada encima de una roca plana. En aquel momento parecía una diosa de la naturaleza, rodeada de vegetación y animales, encajaba tan bien con el entorno que casi se fundía con este. El viento meciendo su cabello le daba un aire sobrenatural, como una hada azul que emergía de una glamorosa flor. Wind no pudo evitar soltar un suspiro, aquello era tan hermoso, también quería quedarse escuchando el canto de Nayru.

Se bajó de su caballo sin hacer ruido pues no quería quebrar la magia del ambiente, entonces al tocar el suelo se dio el trabajo de mirar con más detalle a su alrededor, cosa que hizo que notara de que no era el único humano presenciando esta escena divina.

El cabello azabache y aquel mentón prominente eran algo que Wind podría reconocer en cualquier lugar, a pesar de que algo en aquel hombre lucía diferente, sin duda alguna se trataba de Don Darian.

El granjero se acercó cautelosamente para observarlo mejor, quería saber qué era lo que este hombre tenía de distinto ¿Quizás sería su postura humilde y su cabeza gacha? ¿Sería aquella mirada de arrepentimiento? ¿Sería el hecho de que parecía haber envejecido 10 años? O quizás era que se recortó el bigote. Fuera lo que fuera, su profundo interés en aquel hombre terminó delatando su presencia.

—¿Qué haces aquí Wind? —Preguntó Darian con voz apagada.

El muchacho dio un respingo de la sorpresa al verse descubierto y con algo de nerviosismo se dispuso a responder. A pesar del aspecto derrotado que lucía el sujeto, aún le tenía respeto y algo de temor.

—Cuando... ¿Cuándo dejarán de verme con esos ojos de temor? —El hombre desvió la mirada con expresión abatida.

—Que-que ¿Qué expresión?

—La misma que tú tienes ahora.

El muchacho guardó silencio y comenzó a tomar conciencia de su cuerpo, en realidad estaba bastante nervioso, pero era una conducta aprendida a través de los años, la presencia de Darian siempre había sido el equivalente al miedo, su figura imponente y déspota había grabado esa impresión en todos, al punto que aún si ahora lucía más inofensivo, Wind seguía sintiendo debía temerle.

—Lo-lo siento... —Hizo una ligera y tímida reverencia. Al verla el hombre no pudo evitar suspirar.

—Esto es increíble, soy yo el que debería pedir disculpas... Aun cuando sé que lo que hice no tiene perdón alguno.

—Don Darian...

—¿Puedes imaginarlo? ¿Puedes... Siquiera suponer el gran dolor que llevo dentro? Fueron muchos años comportándome como un imbécil, culpando a todos de un drama del que nadie tuvo la culpa... Más que ella. Me desquité con todos y causé mucho dolor... Incluso... Quizás arruiné algunas vidas... Lo peor de todo es que cuando cometía todos esos horrores me justificaba a mí mismo diciendo que no merecían nada mejor, que si yo había sufrido tanto los demás no tenían derecho a ser felices... Fui tan egoísta... Y Recién ahora que me entero de la verdad comienzo a considerar todo eso... Podría haber seguido hasta el final de mis días actuando como un estúpido —Darian tuvo que hacer una pausa para evitar quebrarse— Lo peor de todo es que... Hay muchos errores que nunca podré enmendar, gente a la que hice miserable a quienes nunca podré compensar...

Wind se limitaba a escuchar en silencio las lamentaciones de aquel hombre, su situación en verdad lo hacía reflexionar. En cierta forma Darian se parecía a él, ambos habían cometido un error, bueno, teóricamente Wind había cometido un error en una línea temporal alterna y sufrían por ello, pero quizás la situación del adulto era aún peor que la suya, Wind jamás se había propuesto dañar a nadie, cualquier perjuicio causado era un simple accidente o descuido, en cambio el azabache hacía las cosas de adrede. Pero estaba arrepentido, eso era verdad, pero ni todas las disculpas del mundo remediarían jamás sus pecados.

A veces, contemplar la miseria de otros hace que las personas le resten importancia a los problemas propios y en el caso de Wind fue así. Sin embargo, no iba a mostrar piedad ante este hombre, aún recordaba el resentimiento de Vilan durante el torneo de espada, la frustración y la pena de las personas que había perjudicado, el maltrato psicológico que padeció Nayru y sobre todo, el acoso y rechazo que había sufrido su amigo por ser hijo del mercader demonio, la verdad Wind era casi el único amigo de Ralph por esta razón.

Miró a Darian con expresión grave.

—Es verdad, usted ha hecho cosas terribles pero serán las diosas las que decidirán su castigo cuando llegue el momento. Nadie le va a dar una paliza ni tampoco lo meterán a la cárcel ni mucho menos le van a quitar su fortuna, la verdad se siente injusto que no vaya a sufrir por todo el mal que ha hecho. —Se cruzó de brazos atento a la reacción del hombre.

—En serio sabes cómo hacer sentir mal a una persona Wind —El hombre cada vez parecía más deprimido.

—No voy a fingir ni a tratar de reconfortarlo, la verdad estoy bastante enojado con usted por todo lo que hizo y creo que me va a tomar tiempo llegar a perdonarlo. —Desvió la mirada hacia Nayru que no paraba de cantar—. Pero... Quizás se me haga más fácil hacerlo si lo viera realmente hacer algo en lugar de solo lamentarse.

—¿Hacer algo?

—Sí bueno... Hay muchas personas a las que debe pedir perdón pero... Quizás la que más merece disculpas de todos es ella.

Ambos posaron sus ojos sobre la doncella peliazul que continuaba cantando con los ojos cerrados absorta en su música, era como si no perteneciera a aquel plano existencial y fuera una hermosa diosa que había bajado para tocar aquel trozo de tierra con su divinidad.

Pero de pronto, de forma repentina y sin ninguna provocación, Nayru abrió los ojos, solo para verse rodeada de toda clase de animales. Esto la verdad no la sorprendió demasiado, desde que era pequeña siempre que cantaba atraía la atención de toda clase de fauna local, lo que en verdad la alteró un poco fue la presencia del par de hombres que la observaban con atención medio escondidos en la sombra de los árboles.

—Ustedes... ¿Quiénes son? ¿Qué quieren de mí? —Dijo asustada.

—Tranquila Nayru, somos nosotros —se apresuró a contestar Wind.

—¿Wind? —Cambió su atención al hombre que salía de las sombras— Don Darian... —Un cierto temor la embargó cosa que se manifestó en su voz— ¿Que-Qué hacen aquí?

Los animales cuando notaron la presencia de los dos individuos y la aparente tensión de la cantante interpretaron eso como señal de peligro y huyeron despavoridos levantando una ligera nube de polvo y algo de viento, finalmente los tres humanos y Puini quedaron solos en aquel pedazo de naturaleza.

—Eh... Lo siento, no quise espantar al público. —Se disculpó el rubio.

—No importa, de todos modos siempre es así. —La cantante suspiró y nuevamente puso su mirada en el hombre del bigote, comenzaba a ponerse nerviosa.

Wind notó este hecho y decidió intervenir.

—Nayru... Don Darian quiere decirte algo importante.

—¿Qué? —Tanto el hombre como la muchacha parecieron sorprendidos.

El mercader entonces notó la mirada acusadora que le dedicaba el rubio y de inmediato comprendió lo que quería decir. Se restregó las manos con nerviosismo, era extraño que un acto tan simple como disculparse se le hiciera tan difícil, había hablado con gente importante, hombres de negocios, nobles y ahora dirigirle la palabra a una pobre muchacha desvalida que prácticamente había criado parecía una tarea titánica. En el fondo tenía miedo, esperaba sufrir su ira y su odio, cosa que siendo honesto, se merecía, pero... Tenía que enfrentarla, era lo menos que podía hacer.

—Eh... Esto... Nayru... Yo...

—¿Si? —La chica lo miraba profunda intensidad mientras disimulaba su nerviosismo, la pobre pensaba que en cualquier momento la expulsaría de la casa otra vez.

—Quería pedirte perdón...

—Per... Don... —Casi se quedó sin aire de la impresión.

—Lo lamento Nayru... Sé que ni todo el arrepentimiento del mundo será capaz de remediar lo que te he hecho, pero quiero empezar ahora... Al menos a tratar de arreglar las cosas un poco.

—Entonces ¿No me va a correr de la casa?

El hombre parpadeó sorprendido, pobre chica, él estaba desnudando su alma y sus arrepentimientos y a ella solo le preocupaba que no la botaran de casa, en verdad tenía razones para temer. Colocó una sonrisa triste y la miró con compasión, esto era algo que al menos sí podía solucionar.

—No te voy a echar a la calle otra vez Nayru, te lo prometo. Y tampoco te voy a obligar a casarte con Ralph si no lo deseas, bueno, si al final lo terminas amando y quieres permanecer a su lado sería estupendo, pero no es necesario. Me aseguraré de cuidarte hasta que alcances la mayoría de edad y te ayudaré a conseguir un trabajo cuando eso ocurra, así que ya no tendrás que temer por tu futuro ¿Te parece bien?

Aquello estaba mucho más que bien, esas palabras eran el sueño de Nayru, el alivio a su peor miedo y quizás el inicio de algo más. Si aquella promesa resultaba ser verdad, finalmente sus desvelos por la angustia de su futuro acabarían, podría permitirse soñar y planear su porvenir, quizás hasta podría llegar a ser feliz.

Una noticia tan maravillosa como esa entregada tan repentinamente terminó destrozando su máscara de frialdad. Aquella que se había forjado hace varios años atrás, donde con una sonrisa o con una expresión pétrea ocultaba su sentir, su angustia y su debilidad, todo para ser fuerte y soportar sus miedos. Pero todo esto cayó en ese momento y las lágrimas afloraron en el rostro de la doncella, quizás fuera una mentira, o algo dicho solo pro quedar bien, pero Nayru ya estaba cansada de luchar, harta de desconfiar, quería por una vez en la vida pensar que todo estaría bien y eso fue lo que hizo. No dijo nada, no era capaz de hacerlo en ese momento, simplemente lloró, no le importó que la estuvieran observando simplemente se desahogó.

En ese momento Darian hizo la única reacción lógica y apropiada para la situación, abrazó a la muchacha. Nayru ni siquiera se preocupó por el hecho de que estuviera en los brazos del hombre que tanto daño le había hecho y que tanto temía, se aferró a él con desesperación sobrepasada por sus sentimientos.

A algunos metros de distancia Wind junto a su caballo contemplaban la escena con una curiosa mezcla de incomodidad y alivio. Ahora el rubio se percataba de que había estado muy preocupado por sus propios sentimientos, pero él no había sido el único afectado, sus amigos también habían pasado por una experiencia traumática, sobre todo Nayru.

En las últimas semanas se había propuesto muchas metas a sí mismo con tal de mejorar como persona y como héroe, ahora tenía una nueva, mejoraría como amigo y ayudaría a Nayru a sentirse querida otra vez.

Suspiró algo preocupado, quizás su padre lo regañaría por perderse sin avisar, pero si su ausencia había sido capaz de lograr esta reconciliación, entonces valía la pena.


Quizás les pueda parecer que me estoy dando demasiadas vueltas con el tema ese de superar el trauma de la línea temporal borrada pero ese asunto fue algo tremendo ¡Tremendo! Incluso me atrevo a pensar que he acelerado un poco las cosas, pero no puedo estar 15 capítulos con los personajes superando la situación. De todos modos consideren que el dolor sigue ahí, siguen adelante pero aún duele, y dolerá un tiempo más.

Siendo honesta me costó un mundo escribir todo esto porque... A mi también me duele lo que pasó, nunca me tocó enfrentar una situación así, espero haberlo hecho bien. Igual si ven algo mejorable me dicen, edité un poco los capítulos anteriores por algunas críticas recibidas.

Y finalmente estamos listos para seguir adelante, aún quedan muchas aventuras por contar, sigan en sintonía.