Ahora el grupo de cuatro adolescentes tenía una importante misión, una de la que dependía la vida de todos y que no podía esperar ni un segundo, debían encontrar a Heraldo y al Cetro de las estaciones.

Hubieran emprendido de inmediato la búsqueda de la bestia si no fuera porque tenía que lidiar con la crisis existencial de Vaati que en ese momento no se encontraba en muy buen estado, estaba acurrucado junto a un árbol al borde un árbol soltando lastimeras quejas mientras Farone intentaba calmarlo.

-Me echó de casa... El maestro me odia-Gimoteaba el brujo.

-Tranquilo Vaati, solo estaba un poquito enojado, seguro que luego te perdona -Trataba de animarlo Farone.

-No es justo, solo porque medio condené al mundo a su extinción no es motivo para echarme de casa.

-Eh... Bueno, si nos extinguimos de todos modos ya no tendrás que preocuparte por tener casa...

-Esta conversación está haciendo que dude de la sanidad mental de esos dos -Din comenzaba a impacientarse cada vez más.

-Oye... Está pasando por un momento complicado. -la reprendió Wind.

-¿Y tú de qué lado estás?

-De ninguno, solo...

-Mira, no voy a escucharte, ya estoy bastante fastidiada con todo lo que está pasando, es obvio que no puedo contar con nadie para resolver este problema, Ahh... Si tan solo Zelda estuviera aquí, seguro ya habríamos pensado en algún plan.

-O-oye... No me menosprecies, yo también puedo ayudar -Wind trató de mostrarse enfadado y quizás ofendido, pero su personalidad suave hacía difícil que lo tomara en serio.

-Claro que sí cariño, confiamos en ti -dijo acariciándole la cabeza casi como si fuera un niño.

-¡No me trates como a un mocoso!

-Cuando muestres la fuerza de un verdadero hombre, entonces te trataré como a uno. Pero al menos puedo decir a tu favor que te tengo en más estima que a ese brujo llorón. -Señaló a Vaati que ahora abrazaba a Farone como si su vida dependiera de ello.

-Oye Din ¿Cuál es tu problema? -Se quejó la peliverde.

-Mi problema es que estamos perdiendo tiempo en estupideces en lugar de buscar el cetro ¡Estoy rodeada de un montón de niños!

-Esto... Quizás sea un atrevimiento de mi parte -dijo Talma incorporándose a la conversación-... Pero detecto ciertas emociones algo complejas viniendo de ti -Se acercó a Din con cautela- ¿Acaso es resentimiento lo que veo en tu corazón?

-¿Resentimiento? -La oráculo estaba perpleja por sus plabras, hasta le dolía lo reales que eran.

-Resentimiento... ¡Eso es! -Gritó Vaati poniéndose de pie.- ¡Nether!

-¿Nether? -Preguntaron todos al unísono.

-¡No! ¡Nether no! -Dijo Talma alarmada.

-¿Qué es Nether? -Preguntó a su vez Wind.

-Nether no es un que, es un quien -habló Vaati con su habitual aire de superioridad.

-Se la conoce como la hada del resentimiento -agregó Talma- Ella no es una hada tan amable como mis hermanos o la gran hada, es arisca, solitaria y guarda rencor contra el mundo.

-¿Entonces por eso es tan desagradable? -Preguntó el brujo.

-Sí, aunque los motivos que la llevaron a tener esa actitud no son algo que pueda ventilar libremente.

-Bien, de todos modos eso no nos importa, lo que pueda hacer por nosotros es lo relevante.

-¿y qué podría hacer por nosotros? -Consultó Din interesada.

-Lo que pidas, siempre y cuando pagues el precio correcto. Nether es un hada que concede deseos, dentro de ciertos límites claro, hay cosas que exceden su poder, pero dentro de lo que puede hacer está el sanar enfermedades, quitar maldiciones, dar información, pequeñas predicciones del futuro etc. Pero es caprichosa y traicionera, siempre pide algo por un favor, y siempre pide las cosas con malicia -el rostro del pálido muchacho se ensombreció, al parecer estaba rememorando algunos hechos amargos-. Si tuviera que darle un consejo a alguien sería no pedirle favores a Nether, pero dada la situación, creo que será necesario hacerlo.

-Bien, por fin tenemos un objetivo, vamos a ver a esa tal Nether -Din lucía más tranquila ahora que tenía un objetivo en la mira.

Y así fue como los cuatro adolescentes más el hada emprendieron la marcha hacia la guarida de Nether. Vaati iba guiando al grupo ya que era quien mejor conocía el bosque, la verdad Talma también sabía el camino pero prefirió dejarle el liderazgo al pelivioleta.

A pesar de que los cuatro estaban involucrados en una misión en conjunto, no actuaban como un grupo unido, se notaba que Vaati y Farone ponían distancia del resto y Din estaba tan estresada que no quería saber nada de nadie, por lo que se formó un silencio sumamente incómodo. La más afectada por esto fue la oráculo de los secretos, a ella siempre le incomodaba esta clase de situaciones, por lo que hizo un esfuerzo por buscar un tema de conversación.

-Eh... Que gran coincidencia que los cuatro terminemos juntos en todo esto ¿Verdad?

—Sí, supongo, aunque más que coincidencia lo llamaría mala suerte -contestó Din de forma seca.

-Vamos, no será tan malo, si nos apoyamos saldremos adelante...

-Mmm

Y luego de ese breve intercambio de palabras volvió a asentarse el silencio entre ellos.

Farone estaba desesperada por la incomodidad de todo, así que intentó hacer un nuevo intento de alivianar un poco el pesado ambiente que los rodeaba.

-A todo esto, antes de encontrarnos ¿Tuvieron que enfrentar algún peligro o algo?

-No, ¿Por qué lo dices?

-Por el ojo en tinta de Wind.

Ambos involucrados dieron un respingo, ninguno de ellos quería revelar el vergonzoso incidente que provocó el ojo morado de Wind, así que tras dedicarse una mirada ambos hicieron un acuerdo silencioso de no revelar nada de lo sucedido.

-En realidad... Si nos topamos con algunos monstruos menores -dijo Wind de forma nerviosa.

-Oh cierto, lo había olvidado -Din le siguió la corriente- Pero eran muy débiles, seguro por eso los pasé por algo.

-Sí sí, muy débiles, los derroté muy facilmente, fue por descuido que terminé con el ojo morado.

-Ah vaya, ya veo.

Farone contestó con poco entusiasmo, siempre tomaba una actitud abatida cuando debía enfrentar a Wind, cosa que por supuesto no pasaba desapercibida para Vaati. El brujo apretó los puños y dijo:

-Ya falta poco.-Luego de eso nadie habló nada más.

La hada que volaba junto a ellos se sentía fatal, estaba abrumada por la cantidad de emociones complejas y negativas que expelía el grupo y se sentía algo agotada por esto, la cantidad de mentiras y secretos que guardaban todos era impresionante.

-Aich ¿Por qué los humanos tienen que ser tan complicados? -Se quejó la criatura.

Finalmente luego de unos 15 minutos más, el grupo llegó a un estanque que no parecía tener nada de extraordinario, era un afloramiento de agua de lo más común, lleno de vegetación creciendo en su superficie y de un aspecto algo verdoso debido a todo el musgo que había bajo el líquido, abundaban los insectos y las ranas que llenaban al sitio de una riqueza natural única, que era bella a su manera, pero que distaba mucho del resplandor de una fuente de hada convencional, siempre rodeada de un brillo magenta o tornasol, y con aguas tan diáfanas y transparentes como el agua recién hervida.

Una vez llegados a su destino, como era de esperar el brujo tomó la iniciativa. Avanzó un pazo hasta colocarse frente al estanque y con un tono insolente y autoritario habló.

-¡Eh! Nether, sal de ahí pedazo de magia, necesitamos un favor.

Todos dudaban que la hada fuera a responder a aquellas formas tan maleducadas, ya se sabía que las hadas no se aparecen frente aquellos que no creen en ellas o que tienen intenciones y actitudes negativas, pero para su sorpresa, una luz azul oscuro apareció sobre el agua, la cual danzó sobre el estanque con gracia dejando destellos brillantes a su paso, este baile de luz duró unos instantes hasta que aquel cúmulo de energía se detuvo y comenzó a crecer y a definir su forma, hasta adquirir la apariencia de una niña.

Nether era el tipo de persona que causaba desconfianza con solo mirarla. Tenía el aspecto de una muchacha prepuber, quizás de unos 12 o 13 años, delgada y escuálida. Al igual que la mayoría de las hadas no llevaba ropa encima, pero al menos había tenido la decencia de dejar que algunas de las plantas acuáticas del estanque se adhirieran a su cuerpo ocultando cualquier zona que pudiera considerarse indecorosa. Tenía el cabello negro y largo, un rostro hermoso y puro como el de toda hada, de nariz respingada y rasgos perfectos, pero mancillado por un insolente lunar bajo su ojo izquierdo, tenía una mirada negra que proyectaba tal expresión que resultaba obvio porqué la llamaban la hada del resentimiento.

-Vaya, miren a quien tenemos aquí -dijo la hada sentándose en el aire y dejando caer tras de si sus alas rotas- ¿No que habías dicho que te volverías el brujo más poderoso de todos y que me matarías de forma humillante y dolorosa?

-Si haces méritos quizás reconsidere esa idea -contestó Vaati desviando la mirada.

-Jajaja, claro. Tú y yo sabemos que no podrás hacerlo y también sabíamos que algún día me volverías a necesitar, los humanos son criaturas débiles que no puede resistir la tentación de una solución fácil y rápida a sus problemas ¿Para qué esforzarse si un hada puede cumplir todos tus deseos?

-Mira, no tenemos tiempo para tus sermones, además de que tus favores nunca son gratis así que te callas y nos escuchas.

-¡Mpfh! ¡Pero qué grosero! Cualquiera diría que tienes algo contra mí.

-Ah si, no me digas.

-Jujujuju, pero eso no fue mi culpa, tu elegiste lo que te pasó, tu fuiste el responsable de tu destino, yo te lo advertí -Sonrió de forma siniestra a la par que Vaati apretaba sus puños con rabia-. Pero bueno ¿Qué los trae por aquí hoy? Tengo una idea de la razón pero prefiero que me lo digan ustedes con sus propias palabras.

-Necesitamos tu ayuda Nether -Esta vez Din tomó la palabra y caminó decididamente hasta colocarse frente al ser mágico.- Yo Din oráculo de las estaciones imploro tu ayuda, un malvado brujo ha sellado mis poderes, por eso te pido o que rompas el collar que llevo en mi cuello o que me reveles la ubicación del cetro de las estaciones.

-Ya veo ya veo...

Nether flotó hasta Din y clavó sus ojos en el collar de la morena, se tomó algunos minutos para observarlo bien y evaluar su naturaleza, finalmente frunció el ceño ante lo que percibió y negó con la cabeza.

-Lo siento, ese collar excede mi poder, quizás una gran hada podría romperlo, pero no alguien como yo, lo lamento. Sin embargo, sí tengo la ubicación del cetro de las estaciones, pero antes de decir lo que sé, deberemos hablar del precio.

-Bien, dime tu precio, estoy dispuesta a lo que sea con tal de salvar al mundo.

-Perfecto, me encanta ver gente tan cooperadora y decidida. Pues lo que quiero es que ustedes dos digan la verdad acerca del ojo en tinta del rubio de allí.

Tanto Din como Wind abrieron los ojos con sorpresa ante lo que decía.

-¡¿Que?!

-¿No es verdad que Wind se lastimó peleando contra unos monstruos? -Farone parecía extrañada.

-¡Oye! ¿No te parece que estás pidiendo un precio muy barato? -Se quejó Vaati.

-Bueno, no soy estúpida -contestó la hada sin darle mucha importancia-. El cetro de las estaciones es algo muy importante y la condición del clima empeora a cada momento, si la cosa sigue así toda la vida peligrará y yo no quiero morir aún, todavía me quedan un par de milenios de existencia, por lo que no ayudarlos sería insensato. Sin embargo por asuntos de ética y reputación, no puedo concederles un favor gratis, así que les pongo un precio barato, a mi me parece una buena oferta.

-Bueno como sea, ustedes dos hablen -Dijo Vaati dirigiéndose hacia Wind Din.

-¡Oye tú no me vengas a hablar de forma tan insolente! -Se quejó la peliroja.- ¿Y a tí que te importa la razón por la que él tenga un ojo morado? -Esta vez se dirigió a la hada.

-No debería importarme, pero ustedes tienen escrita la palabra mentira encima con letras brillantes, es tan notoria que es molesta, además, un precio debe ser algo que cueste para que realmente valga.

-Está bien, no tiene más sentido aplazar esto -dijo Wind cabizbajo- Encontré a Din tirada en medio de la nieve inconsciente y a punto de morir congelada. La llevé a un refugio improvisado para ayudarla, la atendimos lo mejor que pudimos y le salvamos la vida. Pero había que cambiarle la ropa porque estaba mojada y podía enfermar, entonces Talma la desvistió antes de que yo pudiera salir, justo Din despertó en ese momento y me dio un puñetazo, listo ¿Feliz? -Culminó con el rostro rojo.

-¿Y para eso tanto alboroto? -Se quejó Vaati-. ¿A quien le importa si este pelmazo te vio desnuda o si eres una damisela debilucha que necesita ser rescatada de cada lío en el que se mete?

-¿Damisela debilucha? Tú... -Din se llevó las manos a la cintura para descubrir con frustración que sus espadas gemelas no estaban con ella, seguramente las perdió durante el secuestro.

-¿Me vas a decir que no lo eres? ¿Acaso has podido hacer algo para evitar todo el desastre que está ocurriendo? Señorita Oraculo de las estaciones.

Esto ya era demasiado para la peliroja, sobre todo porque no tenía forma de refutar sus palabras, Vaati se las había arreglado para tocar su punto sensible y era frustrante. Siendo incapaz de retener sus emociones, se dio media vuelta y salió corriendo a perderse entre los árboles.

-¡Vaati! ¡Eso lo hiciste con maldad! -Le gritó Farone furiosa.

-Se supone que soy la encarnación del mal, solo estoy actuando de acuerdo a lo que se espera de mí.

-¡Eres imposible! -Y con estas palabras la chica corrió detrás de la oráculo esperando alcanzarla.

Transcurrieron algunos segundos en los que nadie dijo palabra alguna y se dejaron arruyar por el canto de las ranas y los grillos. La situación era incómoda, Wind solo se preguntaba cuándo iba a acabar ese día, habían pasado demasiadas cosas desagradables en poco tiempo. Finalmente tuvo que desviar su atención hacia Nether que había retomado la palabra.

-Vaya ¿Y a mí me recriminas que soy una persona cruel? -Miró al brujo de forma acusadora.- Porque la verdad te digo que has usado el resentimiento que tiene esa muchacha de forma divina.

-Mphf -Se cruzó de brazos y desvió la mirada.

-Oh bueno, y supongo que tú -esta vez se dirigió hacia Wind- No te enteras de nada ¿Verdad?

-Eh... No mucho... ¿Hice algo mal al salvar a Din?

-No para nada, eso es un drama que tiene ella en el que tú no puedes intervenir, tendrá que superar su resentimiento sola, aunque me hace bastante gracia verla tan enfadada por pequeñeces.

-La diferencia entre tu y yo probablemente es que yo no disfruto causar malestar a los demás.- volvió a hablar el pelivioleta.

-Que causes daño y luego te sientas culpable no te hace mejor persona cariño, sobre todo porque sigues haciéndolo.

-...

-Eh... ¿Podríamos dejar el tema de lado? -Wind trató de apaciguar el ambiente denso que percibía- Independientemente de lo que haya pasado ya cumplimos con el precio que nos dio, ahora necesitamos la información.

-Oh claro claro. Pues veamos, el cetro de las estaciones ya no está en poder de Heraldo.

-¿No?

-De hecho, que Heraldo se haya ido de casa fue justamente porque el cetro no estaba con él -Cerró los ojos tratando de enfocar su mente para atraer la información requerida- Heraldo estaba jugando con el cetro como siempre, hasta que un skullkid decidió que le gustaba aquel bastón y se lo robó. Los skullkid son criaturas muy veloces, el chiquillo salió corriendo brincando de árbol en árbol, Heraldo no lo pudo alcanzar, pero no se resignó a perder su juguete favorito, así que partió en búsqueda del ladrón.

-Un Skullkid... Seguro que este bosque está lleno de esos seres ¿Cómo vamos a encontrar al correcto?

-Sigue las flores, busca la primavera y entonces lo encontrarás.

-¿Qué significa eso? -Wind lucía algo confundido.

-¿La cabeza no te da para pensar en una respuesta? -Lo reprochó Vaati- Tiene el cetro de las estaciones, seguramente lo está usando para mantener un eterno estado de primavera en el lugar donde se encuentra, solo hay que buscar el lugar del bosque donde las estaciones no cambian y lo encontraremos. -El brujo dio media vuelta y comenzó a alejarse del estanque- Bueno Nether, has resultado ser de utilidad, te daría las gracias pero no las mereces, adiós.

Las dos hadas y Wind vieron al brujo alejarse, el granjero quiso disculparse por la descortesía de su compañero pero curiosamente Nether no parecía molesta.

-Es uno de mis mejores trabajos, no podría estar más orgullosa de él -la hada mostró una siniestra sonrisa.

-Yo... No lo entiendo... ¿Cómo puedes ser feliz siendo odiada y causando tanto daño?

-¿Feliz? Je, no creo que esto sea felicidad realmente, yo alguna vez fui verdaderamente feliz, pero eso fue hace tiempo, esto sería... No sé ¿Satisfacción quizás? El ver a los demás siendo miserables hace que me sienta un poco menos miserable, jajajaja ¿Que loco no?

-No me parece loco, me parece triste.

Wind le dedicó una mirada de lástima tan sincera que casi dolía, inmediatamente la criatura mágica salió del estanque y se paró frente a él mirándolo con rabia.

-¿Qué es esto? ¿A qué viene esa mirada? ¿Acaso pretendes hacerme cambiar a buena persona con un discurso noble y buenas intenciones? Ni creas que lo lograrás, el daño que me han hecho ha sido demasiado grande para ser perdonado. Un hombre moribundo con falsas promesas de amor me arrebató todo lo que tenía, di la mitad de mi poder a cambio de su vida, solo para que luego se fuera con su esposa sin siquiera dar las gracias. Por eso soy lo que soy, él me hizo así y ahora que se joda el mundo, no pienso cambiar ¡Alguien tiene que pagar por lo que me han hecho! Yo...

Pero no pudo continuar, Wind sin previo aviso rodeó a la criatura con sus brazos y la estrechó contra su cuerpo. Nether quedó perpleja con lo que estaba pasando, ya hacía varios siglos que nadie la brazaba o siquiera le dedicaba un gesto cariñoso, luego del radical cambio que había sufrido comenzó a sufrir el rechazo de todos, las hadas ya no se acercaban a ella, los minish la ignoraban y los humanos le temían, y ahora este insignificante humano le dedicaba un abrazo tan sincero que era incapaz de responder, como hada podía percibir los sentimientos del muchacho y estaba impresionada por la pureza de sus buenos deseos que comenzó a llorar.

-Ya ya, tranquila, sé que lo que te pasó fue terrible -el granjero habló con una voz suave y cariñosa-. en verdad me gustaría poder hacer algo por ti, ojalá pudiera darte lo que has perdido, sé que no lo mereces, pero... si al menos pudiera darte consuelo yo...

-Ya es suficiente... No tomes para ti responsabilidades que no te corresponden, ya tienes suficiente que hacer buscando ese dichoso cetro, anda, vete, las damas te esperan.

-Vaati no es una dama...

-Como dije, las damas te esperan.

Wind tardó un momento en captar la broma y meneó la cabeza con una sonrisa culpable, vaya ideas locas la de esta hada resentida. Estaba a punto de alejarse cuando Nether lo detuvo una vez más.

-Espera... antes de que te vayas, llévate mis lágrimas.

-¿Qué?

-Así como yo siempre exigo algo a cambio de mis favores, no puedo recibir algo sin dar nada a cambio, por eso llévate mis lágrimas.

-Pero si yo no te he dado nada...

-No la contradigas Wind -intervino Talma que hasta ese momento había observado todo desde la distancia- Si ella dice que le diste algo, entonces es así, no la hagas romper sus reglas y recibe sus lágrimas. Además, las lágrimas de hada son muy valiosas, tiene grandes poderes curativos.

-Bueno... -Nether lucía algo dudosa-. La verdad es que una hada contaminada por el resentimiento como yo dudo que pueda producir lágrimas curativas, probablemente serían más parecidas a un veneno que otra cosa pero algo de magia deben contener, quizás un mago le pueda encontrar utilidad.

-De acuerdo, tomaré tus lágrimas, gracias.

Entre todos los cachivaches que Wind cargaba consigo gracias a su madre, también había una pequeña botellita, nuevamente el criterio de Ilia al elegir equipaje había resultado ser útil, Definitivamente cuando volviera a casa tendría que hacerle un buen regao de agradecimientno a su madre.

Ahora con todas las cuentas aclaradas, Wind y Talma partieron a encontrarse con sus compañeros, ante la atenta mirada de Nether que los obserbó alejarse y en cuanto el rubio se perdió de vista, la hada suspiró sentidamente y luego pateó una roca.

-Maldito mocoso, casi haces que quiera ser mejor persona.

...

En lo que transcurría la conversación de Vaati y Wind con Nether, Farone había logrado encontrar a Din quien estaba sentada junto a un árbol con sus rodillas abrazadas sintiéndose miserable. La peliverde se acercó cautelosamente y eligió con cuidado sus palabras.

-Din... Esto... Creo que... Eh...

-No te molestes Farone, sé reconocer cuando alguien tiene razón y aunque me duela, el brujo está en lo correcto, yo como oráculo de las estaciones y sobre todo como mujer Gerudo he sido una verguenza al no poder cumplir con mi deber, fui incapaz de defenderme a mi misma y por ello todos pagarán.

-Din, no seas tan dura contigo misma, el brujo es alguien muy poderoso, excedió tu poder, tú no podías hacer nada, además no eres la única orácuo de las estaciones que ha pasado por una situacion así, la historia habla de otra muchacha que también fue secuestrada y sellada por un general maligno y que tuvo que ser rescatada por un héroe.

-Un héroe... Sí... Un héroe, no un niño...

-Din... Es mi idea o... El problema no es que te hayan secuestrado o que hayan tenido que rescatarte, el problema es quien te rescató.

Solo silencio recibió como respuesta.

-Ay Din... ¿Aún no superas lo que pasó? Ya te he dicho muchas veces que no fue culpa de Wind, fue un asunto mio lo que nos llevó a como estamos ahora, él no hizo nada, nunca se dio cuenta...

-Porque era un mocoso que no se enteraba de nada, y ahora dependemos de ese niño ¿Por qué las cosas tienen que se así? ¿Por qué te alejaste Farone?

-Vaati me necesita.

-¿Y yo no?

-No tanto, a ti no te falta confianza, no tienes problemas de autoestima, dependecia psicológica y no te odia la mitad del pueblo.

Din parpadeó perpleja.

-No... Supongo que no, pero no puedes convertirte en su soporte psicológico para siempre.

-No será para siempre, Vaati mejorará, ya lo verás.

Din no tuvo tiempo de contradecir eso, pues de pronto comenzaron a escuchar la voz del brujo que las llamaba en las cercanías.

-Bueno, parece que nos necesitan -La morena le dedicó una sonrisa cómplice.

-Pues vamos ¡A salvar el mundo!

...

En una bóbeda de piedra, en el interior de un templo oculto entre los kilómetros de bosques que lo rodeaban un siniestro individuo caminaba con paso vacilante hacia el centro de la habitación, su andar era encorvado y salvaje, parecía una bestia primaate que avanzaba con deseo y furia hacia el tesoro del templo.

Los ojos de la máscara que usaba destelleaban en medio de las penumbras que las escuálidas antorchas del sitio no lograban disipar. Los orbes amarillo estaban clavados en el artefacto blanco que descansaba sobre un pedestal y su siniestra mirada casi parecía irradiar deseo.

-Sí maestro... Finalmente... Tenemos el cetro, ya nada nos impedirá destruir este mundo retorcido e impuro, todo acabará, será cuestion de tiempo... Todos nuestros sueños se habrán cumplido, todo será borrado, la injusticia, el dolor, la miseria, no habrá nada... -Sus manos finalmente tomaron el bastón y una risa maniaca brotó de su pecho.

Dazel levantó el cetro hacia el cielo sin dejar de reír, se sentía poderoso e importante, había cumplido las órdenes de su maestro, tenía el poder del clima y del ciclo de las plantas, el cetro de las estaciones era suyo.

Deseando poder estrenar el poder del artefacto lo agitó con el símbolo de la estación que deseaba mirando hacia abajo tal como le había dicho su maestro y para su sorpresa... No pasó nada.

Extrañado por esto intentó de nuevo con otra estación obteniendo los mismos resultados, finalmente probó cada una de las cuatro estaciones sin lograr ningún cambio, de hecho ni siquiera podía percibir algún atisbo de magia en aquel bastón y tras numerosos intentos fallidos finalmente la realidad golpeó su mente, el cetro era falso.

El grito de frustración que arrojó fue tan fuerte que incluso las aves que anidaban en los árboles cercanos al templo salieron volando del susto.


De acuerdo al Lore de los juegos de la Leyenda de Zelda, en Hyrule existe un bosque mágico lleno de criaturas fantásticas y horrores terribles, cuando un humano se adentra en esos bosques sin saber lo que hace y se pierde, si es adulto se transforma en un stalfo, un típico monstruo tipo esqueleto, supuestamente al Link de Majoras Mask le pasó esto, y el esqueleto guerrero del twilight princess que nos enseña las técnicas de espada es el espíritu de este link que no puede descansar en paz. Ahora, si quien se pierde en el bosque es un niño, este se transforma en un skull kid, que se podría describir como un tipo de duendecillo que usa ropas vistosas y juega bromas pesadas a los viajeros que se encuentra por ahí, aunque eso de bromas pesadas es cuestionable, porque sus bromas fácilmente pueden terminar matando a alguien.

En realidad la naturaleza de los skullkid varía segun el juego del que se trate, por ejemplo, en la ocarina del tiempo skull kid era muy amigable con los niños, pero a los adultos directamente los quería matar. En Majoras mask, skull kid solo es un duende travieso que está desesperado por tener un amigo de verdad, y en twilight princess a skull kid no le importa tratar con niños o adultos, solo quiere jugar, lamentablemente su juego resulta algo peligroso, pero en escencia sus intenciones no son malas, incluso te guía para ayudarte a cumplir tus objetivos.

Que tipo de skull kid será el de esta historia? Ya veremos.