Disclaimer: Nada es mío.

Este fic participa en la Actividad Especial: ¡Rey de los Siete Reinos! del foro Alas Negras, Palabras Negras. La condición, escribir sobre un Tully casado. Me animé con Edmyn.


Edmyn tuvo que contener las lágrimas delante de la corte. Se marchó apresuradamente y ordenó que no lo importunaran.

—Decid a Su Alteza que me encuentro indispuesto —pidió a su mayordomo.

Sostuvo la carta. Las palabras se emborronaron a causa de su vista nublada por la húmeda película de su tristeza. La tiró al fuego y el papel crujió mientras se consumía. Rechazaba con un gesto las bandejas que los criados traían, rumiando frases que encontraban ininteligibles, y se sumió en una profunda soledad. Solo cuando acudió el mayordomo y le informó que Su Alteza le ordenaba que visitara sus aposentos, fue que Edmyn pareció abandonar fugazmente su estupor.

—Su graciosa Alteza tendrá que esperar un poco más —fue lo que dijo—. Dadme unos minutos; no puedo presentarme así ante el Rey.

Lavado, afeitado y vestido adecuadamente, se personó en el solar del Rey Aegon.

—Lord Tully —dijo, arqueando ambas cejas, y le indicó que tomara asiento con un movimiento de su cabeza plateada—. La corte entera se pregunta qué asuntos obligan a la Mano del Rey a encerrarse en sus habitaciones durante días enteros.

—Días atrás, Alteza —contestó él luego de presentar sus cortesías apresuradamente—, recibí una carta en la que se me informaba de que mi buena esposa murió en parto. Os suplico, Alteza, que me permitáis regresar a Aguasdulces, pues mis hijos me necesitan más que el reino.

Aegon se quedó en silencio.

—Ya veo. —Suspiró—. Lamento vuestra pérdida, Lord Tully. Me habéis servido bien, y habéis demostrado ser un hombre sensato y consciente de sus deberes. Os permito regresar a vuestro hogar, y os agradezco en nombre del reino el trabajo que habéis hecho por él.

A pesar de su apariencia, dura y poderosa, Edmyn advirtió cierta suavidad en sus ojos púrpura, y comprendió, pues no era ajeno a la relación que mantenía con sus hermanas, las Reinas Visenya y Rhaenys. Todo hombre, noble o plebeyo, estaba en igualdad de condiciones cuando sus mujeres batallaban en el parto. Edmyn agradeció y se inclinó humildemente ante su Rey. Tendría que hacer preparativos; pero antes, enviar un cuervo a Aguasdulces.