Autor: Alexeiss
Personajes: Mimi, Yamato
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Faceta
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A Mimi es que los que no la conocen de verdad, la toman por exagerada, mimada y extravagante, y puede que tenga un poquito de todo eso pero definitivamente, un montón, mucho más que solo eso.
Porque Mimi podía ser una exagerada, pero eso mismo daba paso a que ante una crisis, siempre tuviera ideas al nivel del caos actual como mínimo y más de una vez le había salvado el pellejo a sus amigos con sus excusas de telenovela y anécdotas filmográficas.
Mimi también, podía ser mimada y poner sus sentimientos en primer lugar si tenía que hacerlo, y aunque muchas veces eso había incurrido en ella inflando las mejillas y haciendo puchero aunque ya estuviese mayor, también había dado pie a que fuera una pacificadora efectiva cuando discutían y que siempre, siempre le dejara saber lo que sentía y le ayudara a entenderla, aunque no supiera por dónde empezar casi nunca.
Y extravagante… Extravagante sabía que era desde el momento en que la había escuchado describir cómo preparaban los Tachikawa el huevo duro. La imagen le acompañó por años y le hizo mirar dos veces el mensaje de texto en el que le avisaba que iba a empezar un pequeño segmento de recetas caseras. Y es que a la larga esa misma extravagancia la había lanzado a la fama, porque Mimi se movía entre las estrellas como un cometa, libre, natural, sin darse cuenta que a su paso las opacaba a todas por su natural forma de ser tan distinta y con tan poco esfuerzo.
Y luego estaban esas cosas que Mimi era pero se notaban veladas en esos primeros adjetivos que venían a la mente con ella. Que era dulce, que siempre intentaba animar a sus amigos, hacerlos reír, hacerlo reír a él también. Que era sensible y un poco llorica pero estaba bien porque él no sabía llorar y ella podía hacerlo por ambos cuando era necesario. Que era intensa, como un huracán, pero suave como retoño de primavera y que era música en sus oídos aunque no cantara y le hablara fuerte en más de una ocasión, porque no sólo la había escuchado cantar, la había escuchado susurrar las palabras más dulces, siempre genuinas, y la había escuchado mandarlo a la mierda y en cada una de las ocasiones, había dado gracias por descubrir una faceta nueva del cristal de colores que era Mimi. Como si le viera el alma a contraluz y tuviera la suerte, la buena ventura de pillar un color, un brillo nuevo en cada cosa que ella hacía. Por mundana que fuera.
—Yamato, estás frunciendo el ceño de nuevo…
Y él sonríe y le deja estirarle las cejas con sus dedos traviesos, porque sabe que después de reírse de su cara y sus pestañas rubias, le dejará de regalo también un beso, y esa es, a juicio personal de Yamato, la mejor faceta de Mimi.
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Para Mid, que le quiero tanto que escribí un Mimato. ¡Feliz Cumpleaños!
