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Espero que sea de su agrado.
John cae en cama por un gran resfriado, hace varias semana está así. Sherlock se siente culpable. Si tal vez no hubiesen salido ese día de lluvia, a una de sus tantas persecuciones, John estaría bien. Pensaba mientras miraba por la ventana a la gente pasar, hasta que oyó los pasos de John y se dió la vuelta.
"Deberías estar acostado"
"Estoy bien. Me siento mejor que ayer " y estornudó, una, dos, tres, cuatro veces.
" John, insisto..."
"Sí sí, ya oí. Sólo quiero un poco de té" Interrumpió el más bajo yendo hacia la cocina. Sherlock se interpuso.
"Eso me lo tienes que pedir a mí."
"¿A ti? ¡Ni siquiera vas al supermercado!" Exclamó y lo rodeó.
"John" Pronunció intentando sonar severo, pero eso nunca le salía frente a él aunque fuera un gran actor
"Qué." Levantó las cejas
"Yo lo haré." Respondió Sherlock perdiendo por completo el intento de tono severo y reemplazándolo por uno casi suplicante.
Se miraron a los ojos unos eternos treinta segundos, y solo eso bastó para que John cediera.
"Bien " Se rindió ante los ojos del rizado y antes de regresar a la habitación añadió "Procura no poner alguna droga en mi té"
"¿Yo? ¿Drogarte?" Preguntó Sherlock sonriendo al recordar el caso del sabueso.
Unos 15 minutos después subió con la taza de té y unas galletas.
"Las galletas son cortesía de la Señora Hud..." Dejó de hablar cuando abrió la puerta y encontró a su amigo durmiendo, su nariz y mejillas seguían rojas, se veía tan adorable... quería cuidarlo de cualquiera o cualquier cosa que le hiciera daño. Con su mano libre hizo un movimiento cerca de su cabeza en un intento de borrar aquellos pensamientos. Dejó el té en la mesita de luz y se sentó en la cama pensando si despertarlo o no, volvió a mirarlo y se alteró cuando se encontró con que temblaba.
Agarró una manta y la colocó sobre él, luego se volvió a sentar en la cama comiendo una de las galletas, observando a John. Tras terminar de comer dos pensó que lo justo era que John también pudiera disfrutarlas, lentamente acercó su mano al hombro del hombre en la cama y lo tocó. Él despertó con el segundo llamado de Sherlock, al abrir los ojos le sonrió divertido al notar migas en la comisura de su boca.
"Hola" Saludó John con la voz un tanto melosa. Sherlock se derritió.
"El té está listo" John le volvió a sonreír y se sentó en la cama, el rizado le alcanzó el té "Tal vez esté tibio... hace cinco minutos que subí"
John levantó las cejas de esa forma incrédula y ¿traviesa? por segunda vez en el día. Dio un sorbo al té "Está delicioso ¿por qué no me despertaste antes?"
"Bueno... Yo... Dudé en despertarte porque pensé que te haría bien descansar pero... recordé que querías té" Balbuceó y miró hacia otro lado apenado por la manera en que sus palabras salieron.
"Oh... Gracias, es raro todo esto viniendo de tí pero..." Sherlock volteó a verlo intrigado " Es lindo, gracias"
"Dijiste dos veces gracias" John pusó los ojos en blanco y sonrío, el otro hizo lo mismo.
"Tienes algo... en" Murmuró el mas bajo y se acercó al rostro de Sherlock "Aquí" Con su dedo indice quitó el rastro de migas de la comisura del rizado, quien quedó paralizado al contacto. John frunció el ceño"¿Sherlock estás... bien?"
El nombrado salió del tren del pensamiento y miró a John intensamente, haciendo que este trague en seco. "Estoy bien." Se levantó de la cama y antes de llegar a la puerta preguntó "¿Vas a comerte las galletas que quedan?"
"Sí" Sherlock asintió y agarró el picaporte con la intención de irse "¿Podrías quedarte?"
"Está bien" Respondió un tanto dudoso y se volvió a sentar junto a su amigo.
John comentó algo de la clínica y Sherlock sobre lo aburrido que es el caso que Lestrade le ofreció. Quedaron en silencio tras eso.
"Acuéstate conmigo" Sherlock casi se atraganta con la galleta, provocando que el otro se ría. "Lo siento... no quería incomodarte"
"No, no. No lo hiciste, fue sólo la sorpresa... " Se levantó de la cama y John le hizo un lugar, Sherlock lo miró divertido.
Se recostó. Sus hombros se tocaban entre sí y había silencio en la habitación.
"John... tengo algo que..." Pero Sherlock no pudo continuar porque los labios de John estaban sobre los suyos, él correspondió su beso y lo atrajo más hacia si.
La tarde siguió entre besos y confesiones, té y galletas; unos cuantos estornudos también.
