Una vida normal
La terrícola le había recriminado que no se preocupaba por ellos. Y hasta que no entrenó con su hijo del futuro en la cámara del tiempo, lo mismo creía él. Ella era un incordio constante. Era casi tan irritante como lo había sido Freezer. Casi y por muy poco, ya que era igual de vanidosa, entrometida, controladora, gritona, lianta, superficial y al igual que al difunto lagarto, también le gustaba rodearse de lo que llamaban "chicos atractivos" ¡Qué sabía él! a él todos le parecían o buenos adversarios o insectos debiluchos. Si hubiera considerado que suponía una amenaza no habría dudado en matarla.
Aún no entendía como la había dejado embarazada. Lo único que recordaba es haberse despertado desnudo, en la cama de ella, la mañana siguiente de la celebración de la muerte del tirano, un mes después, porque querían esperar a no sabía quien. Era cierto que ver a aquel malnacido partido por la mitad era algo que aún hoy, al recordarlo, le producía gran placer. Hubiera preferido ser él mismo el responsable de su muerte. Aunque el hecho de morir a manos de su hijo no dejaba de ser una placentera ironía, pese a que en ese momento no lo sabía.
Esa mañana se escabulló como pudo, desenredando, con gran precisión, brazos y piernas. Cuando volvieron a encontrarse por la casa parecía que ella tampoco recordaba nada. Seguía tratándolo igual y no le preguntó nada. Así que se despreocupó del todo. No tenía importancia alguna. Con el anuncio de la nueva amenaza, de la que les avisó extraño muchacho, tenía otro objetivo en el que enfocarse, mientras esperaba que volviera el inútil de su congénere para poder patearle el trasero.
No fue hasta un mes y medio después que empezaron los problemas. Ella y el patético al que llamaba "novio" estaban discutiendo en la cocina. El insecto estaba gritándole que era una "cualquiera" ¿Acaso no la conocía desde hacía un montón de años?¿Le había caído algo en la cabeza y la había olvidado? Y aunque no supiera quien era ella ¿Por qué se lo decía gritando? Los terrícolas le resultaban demasiado complicados con sus emociones. No era como que él mismo no la hubiera gritado en más de una ocasión pero eso era porque lo cabreaba por algún motivo. Aquel inútil anunció en voz alta que "habían acabado y que no volviera a contar con él"... ¡Cómo si ella no tuviera ordenadores que pudieran contar mucho mejor que él! Patético.
Dos semanas después empezó a tener una extraña sensación cuando ella estaba cerca. Era como si fuera acompañada de alguien más. Resultaba muy molesto porque no podía evitar mantenerse a la defensiva por algo o alguien al que no veía. Y por si eso no fuera poco, empezó a vomitar cada día. El olor impregnaba la casa casi medio día después. Aunque lo limpiaban, él lo seguía oliendo, incluso dentro de la cámara de gravedad. Además el bueno para nada había vuelto para disculparse y "continuar pero como amigos" o algo así, y no dejaba de observarle constantemente siempre que estaba de visita. Fue entonces cuando decidió que se iría a entrenar al espacio. A saber con que otra locura lo molestarían si se quedaba.
Freezer le había machacado en la última lucha. No estaba dispuesto que eso volviera a pasar en la siguiente. Y menos por unas tostadoras andantes. Así que habló con el padre de ella para que le proporcionara lo necesario para un año en el espacio. La nave con cámara de gravedad integrada, recambios para posibles averías y alimentos. Todo debidamente organizado en cápsulas de la corporación. Se llevaba bien con el viejo. Era un hombre inteligente y tranquilo que sabía cuando no entrometerse. De vez en cuando le preguntaba cosas sobre su cultura y los conocimientos de su planeta natal. Pero era por una curiosidad científica que él podía respetar, e incluso admirar internamente.
El Dr. Brief tuvo la nave lista un mes más tarde. Justo a tiempo para escapar de una "charla" que la hija parecía empeñada en tener ¡Cómo si no tuviera mejores cosas que hacer que charlar!¿Qué no tenía como amigo a aquel patán? ¡Pues que hablara con él!¡O que se comprara un loro! Él ya no sería nunca más la mascota de nadie.
Continuará...
