Una vida normal

Cuando llegó al laboratorio todavía le temblaban las manos ¿Acaso se había vuelto loca? Acababa de dejar a su hijo en brazos de Vegeta ¡A solas! Era de suponer que, si ahora había comenzado a demostrar interés por su propio hijo, no le haría ningún daño. Mientras que su hijo del futuro había permanecido con ellos, después del día que pasaron en la cámara del Espíritu del Tiempo, le había parecido apreciar cierta confianza y respeto mutuo entre ellos dos. Eso le daba esperanza para Trunks. Quizás podría llegar a tener un padre que lo pudiera ayudar con su propia naturaleza.

Ella sabía que podía ayudarlo con su parte humana pero también había observado los conflictos y dudas que había tenido Son Gohan. Y el niño había tenido la ayuda y el entrenamiento de su padre y de Piccolo. Pero ¿Y ella? Si Vegeta se fuera no tendría a nadie para saber como tratarlo en un momento de urgencia. Sí, siempre podría llamar a Milk. Pero Milk sabía, quizás, algo más que ella misma y ahora que Son Goku estaba muerto, de forma voluntaria, se le hacía un mundo.

Aquellos días, después de la marcha del Trunks muchacho, Vegeta había desaparecido sin decir nada. No era extraño, pero eso la había hecho pensar en el futuro inmediato. Hasta donde ella lo conocía, Vegeta, vivía por y para el combate y se había quedado en el planeta para poder vengarse de Son Goku. O eso decía siempre. Yamcha siempre le había discutido su decisión de facilitarle un hogar y equipamiento para luchar. Siempre le decía que era necesario pensar en la posibilidad de que Vegeta lograra su objetivo de derrotar a Goku, y entonces ¿Qué?¿Qué harían ellos?¿Qué futuro tendría el planeta?¿Quién les garantizaría que no lo destruiría tal y como había sido su objetivo inicial?

Bulma, después de tantos años viviendo aventuras junto a Goku y viendo como con muchos de sus rivales había acabo como grandes amigos, no perdía la esperanza de que eso pasara con Vegeta. Era un guerrero más fuerte que cualquier terrícola. Para ella, tener dos guerreros de ese tipo en vez de uno, siempre sería una ventaja, y más, después de descubrir que el universo estaba lleno de especies que no dudaban en destruir planetas enteros. Pero a diferencia de Goku, Vegeta no parecía tener ningún tipo de sentimiento.

Ella, incluso, había llegado a coquetear solo para ponerlo a prueba. Era tan desconcertante. Pero él siempre la había rehuido y se mostraba molesto y avergonzado por sus insinuaciones. Llegó a pensar que no fuera gay y también lo estuvo observando. Pero tampoco parecía tener ningún interés. Era casi casi como un Namek pero más gruñón. Después se fue acostumbrando tanto a su presencia que inconscientemente lo fue asimilando como algo normal. Pero no lo era. Él no era de su familia. No era ni siquiera su pareja o su amante. Y ahora, con Goku muerto, tenían un super guerrero, sin sentimientos y sin objetivos claros de futuro, suelto por el planeta... y ella le acababa de dejar a su propio hijo y un biberón.

Continuará.