Una vida normal
Como era de esperar, al final se llevó al niño a la cámara de gravedad. Bulma sabía que pasaría dijera lo que dijera. Si el puñetero alien había decidido entrenar a su hijo, por mucho que ella protestara, no podría hacer nada. Ella lo sabía, él lo sabía, todos lo sabían. Se pasó toda la semana observándolos por las cámaras que tenía instaladas. Había dispuesto un dispositivo para impedir que Vegeta las bloqueara como había hecho cuando se fue a entrenar al espacio. Una cosa era que aquel cabezota quisiera matarse solo y otra muy diferente que lo hiciera con el hijo de ella.
Bien, la verdad es que no parecían hacer gran cosa. Ella iba trabajando en un nuevo proyecto y de vez en cuando les daba un vistazo. La imagen variaba bien poco. Trunks estirado en el suelo y Vegeta haciendo estiramiento. Trunks estirado en el suelo y Vegeta haciendo flexiones. Trunks estirado en el suelo y Vegeta haciendo zancadas. Trunks estirado en el suelo y Vegeta haciendo abdominales... "Como si necesitara más", pensó distraída. Revisó los registros y comprobó la fuerza. Tal y como sospechaba había empezado a entrenar la resistencia del pequeño. Bueno, eso era mejor que que le diera hostias. Trunks parecía enfadado pero no se quejaba y al segundo día no puso ninguna resistencia a acompañar a su padre. En realidad parecía haberlo estado esperando.
- ¿Qué bien se les ve juntos, no crees? -La sorprendió el Dr. Briefs-. Creo que puede aprender mucho de él.
- ¿Quién de los dos papa? -contestó con una media sonrisa. Vegeta aún parecía fuera de lugar en su día a día y ella a menudo se había sorprendido preguntándose si algún día podría llegar a sentirse como en casa. Muchas veces había tenido ganas de preguntarle pero él siempre rehuía sus preguntas y se iba a entrenar. Era evidente que para él, ella, era un cero a la izquierda y ni se tomaba el esfuerzo de malgastar saliva para contestarla. Después del ataque del Dr. Gero ya perdió toda esperanza de lograr ningún tipo de amistad.
Cuando descubrió que estaba embarazada de él, gracias a la cola de más que descubrieron en la ecografía, él no dio ni la opción de hablar. De ver si él se acordaba de qué leches había pasado. Porque segurísimo que de Goku no era. Solo de pensarlo le venían escalofríos. Para ella Goku era como un hermano y era incapaz de verlo de otro modo... y después estaba Milk... no dudaba que en un caso así, la mujer la hubiera desmembrado con sus propias manos.
Con Vegeta era diferente y muy extraño porque cuando lo conoció no lo consideró atractivo ni cuando lo volvió a ver en Namec ni cuando resucitó... Y no tenía relación con que quisiera matarla. Otros también lo habían querido hacer y no había podido evitar la atracción. Pero ahora no podía negar sentir un no sé qué cuando estaba cerca. Esto la enojaba porque sabía que no había nada que hacer. Había llegado a la conclusión que aquel testarudo debía ser asexual. Y más le veía más atractivo lo encontraba. Quizás sería hora de empezar a salir con alguien que no fuera de su grupo.
- Mujer, Trunks puede aprender muchas cosas de su padre. Te quedarías patidifusa de los conocimientos que tiene -respondió su padre-. Y sí, quizás él también podrá aprender más de nosotros a partir de Trunks ¿Es un win win, no? -Rio con su propia broma. Su padre solía hacer esto. Hacía brumas que solo a él le hacían gracia. Pero siempre procuraba estar de buen humor y esto, su hija, lo agradecía, así que le sonrió como si lo que acababa de decir tuviera algún tipo de gracia, mientras volvía a sorber el café de su vaso tamaño maxi.
- Sí, supongo que sí papa -Aprovechó la ocasión-. Cambiando de tema ¿Todavía tienes el teléfono del Dr. Sport? Hace tiempo me pidió de salir y quizás le vendría bien acompañarme a la cena del fin de semana. Así no tendría que volver a ir sola.
El Dr. Briefs se la quedó mirando sorprendido- ¿Por qué no se lo pides a Vegeta? -Su mujer tenía razón. A este par les hacía falta ayuda y urgente.
Apenas escucharlo, el café se le salió por la nariz- ¿A Vegeta?¿Por qué se lo tendría que pedir a él?
- ¿Pedirme el qué? -Apareció el alien seguido del pequeño que llevaba una sonrisa de oreja a oreja y parecía andar como si se creyera un gigante.
La mujer tenía una pinta espantosa. Una cosa de color marrón le chorreaba por la cara. Por el olor dedujo que era aquella cosa que llamaban café y que se tomaban para no dormirse ¿Tenía sueño a esa hora de la tarde?
- Oh, nada, nada que puedas o debas hacer -respondió ella mientras trababa de limpiarse la cara con un trapo que encontró sin darse cuenta de que estaba lleno de grasa en uno de sus pliegues. La cara le quedó hecha un poema. Parecía que tuviera pensado ir a hacer una incursión de incógnito. Vegeta se aguantó la risa pero hizo una cara lo suficientemente rara como para que ella le hiciera un gesto interrogativo.
- Yo puedo hacer cualquier cosa -contestó arrogante sin contestar a su gesto ¿Cómo se atrevía a cuestionar su capacidad para hacer lo que fuera?
- ¿Ves como sí? -Aprovechó el Dr. Briefs para intervenir- ¡Ya te lo decía yo que era una buena idea! Niña, que no me haces caso... ¡Ves, solucionado!¡Ya tienes pareja para la cena del sábado!
Vegeta y Bulma se lo quedaron mirando sin saber qué responder.
Continuará...
