Una vida normal
Se había probado tres vestidos diferentes y ninguno le convencía. Uno era demasiado conservador y parecía que fuera a una reunión de empresa más que a una cena. El otro lo encontraba demasiado ostentoso, a la última moda aquel año pero nada de su estilo. Y el último, a pensar en ir acompañada de Vegeta, la hacía sentir como si lo quisiera seducir. No quería, se decía internamente. Estaba cansada de juegos. Aquello de tomarle el pelo con insinuaciones había sido divertido antes, cuando no tenía responsabilidades. Ahora era necesario pensar también en Trunks, no solo en ella misma.
Intentar seducir a aquel cabezota era una mala idea por varias razones; Ya lo había intentado sin éxito, al menos de forma consciente. Era una pérdida de tiempo y de energía. El mundo estaba plagado de hombres de sobra para elegir y, además, sin complicaciones.
Si por un milagro funcionara, después ¿Qué?¿Se le quitaría de encima esta desazón?¿Se trataría solo de disfrutar del sexo de una noche?¿Y si ella después sufriera dependencia? No veía a Vegeta como el tipo con una relación estable... de hecho no lo veía manteniendo ningún tipo de relación directamente ¡Si incluso había reaccionado negando su paternidad hasta que no le quedó más remedio que reconocer lo evidente! Entonces, en vez de sacarse este no sé qué de encima, todavía lo pasaría peor ¿Y si pasaba lo contrario?¿Y si era ella la que se llevaba una decepción por demasiadas expectativas y él...? ¡Puaf!, medio rio sola ella ¿Él?¡Nada! Él, fuera como fuera, no lo veía queriendo saber más de ella, más allá de compartir un hijo por pura casualidad. Su relación ya era suficiente extraña sin recordar nada de cómo hicieron a Trunks, recordarlo no podría mejorar la calidad. Y por el bien de Trunks, mejor no complicar más las cosas. El problema radicaba en que aquella mala idea era demasiado recurrente.
Frustrada continuó la búsqueda del vestido ideal, maldiciendo su suerte y los huesos de su padre por entrometerse.
El resto de la semana esquivó tanto como pudo al alien. Pero al llegar el día se sintió tenía los nervios alterados. No paraba de decirse que solo era una de tantas cenas. Que ir con él de acompañante no tendría que ser muy diferente de cuando había ido acompañada de otros colegas con los que no había ninguna atracción. Que lo que en realidad sentía era curiosidad por verlo fuera de su entorno habitual. Que de la única cosa que se tendría que preocupar era de que no le rompiera la cara a nadie...
Cuando bajó las escaleras vio que él ya la estaba esperando con Trunks de pie y, también vestido para la ocasión, a su lado. Desde que pasaba tiempo con Vegeta había dejado de sentarse en el suelo y cada vez imitaba más los gestos de su padre. No, no sería como un acompañante cualquiera. Él estaba realmente... diferente. Todo en él gritaba clase y elegancia. A Yamcha nunca le quedaban así los trajes.
- ¡Mama!¡Llevo Mo King!¡Como padre! -Exclamó eufórico su hijo al verla, haciéndola reír.
- Sí cariño, ya lo veo -le respondió-. ¡Estás muy guapo!... Tú también, te ves... bien, Vegeta -No sabía que más decirle y notó como el calor la hacía sonrojarse.
- ¡Hump! -musitó él dándole un repaso con la mirada a ella- Tus padres me han dicho que nos esperan allí.
"Tus padres", no "los viejos" ni "el viejo y la alocada mujer" como los solía denominar. Aquel pequeño detalle la hizo sentir como si fueran, por una vez, una familia y pensó que, por una noche, ir con él de acompañante quizás no era tan mala idea.
Continuará...
