Hola muchachos, sé que llevo una eternidad de retraso pero como parece que seguiremos encerrados hasta el 2021 tratare de ser más rápida publicando, espero disfruten el capítulo y porfa comenten

Morgue supermercado

Continúe mirando la boca del oni. Solo un trozo de tejido cicatrizado permanecía en el lugar donde debería estar su lengua. La mutilación no pudo haber sucedido después de ser un no muerto. Cualquier cosa que lo corte posteriormente crecería, al igual que a los yokais. El tejido cicatrizado también demostraba que la ausencia de su lengua no era un defecto congénito. A juzgar por el aspecto crudo de la cicatriz, alguien se la había cortado y poco después lo había convertido en oni. Si se hubiese sanado poco antes de haber sido convertido en no muerto, el área podría haber sido mucho más suave.

Y no conozco a mucha gente que hubiese accedido de buena gana a semejante cosa. Especialmente alguien tan joven como lo era este chico cuando sucedió todo. Pero solo para estar segura… Me di la vuelta, agarrando al otro oni, clavándole el cuchillo dentro de su boca para mantenerla abierta.

- ¿Tuviste algo que ver con eso? Miénteme, y te juro por Dios que haré que Sesshomaru vomite con lo que te voy a hacer. - pregunte, clavando la hoja.

- Yo no le hice eso. No estoy mintiendo. Estaba así cuando fue asignado a nuestro grupo. - dijo el oni a toda prisa. Su mirada se movió detrás de mí.

- ¿Y quién lo hizo? - pregunte, clavando el cuchillo hasta que debió haber raspado la cavidad nasal, pero no me importo. Mutilación. Conversión forzada de un adolescente. Pudo no haberlo hecho, pero fue parte de ello.

- Tú sabes quien fue - dijo el oni con voz áspera. No parpadee.

- Di su nombre. Convénceme de que debo creerte. - El móvil vibro contra mi cintura una vez más, pero lo ignore, con el ánimo de no desviar ni un ápice mi atención del demonio que estaba frente a mí.

- Goryomaru. - La palabra fue casi un suspiro.

- Él tiene a mucha gente como Dermont en su línea. Toma a chicos jóvenes, no muy brillantes, luego los silencia y los convierte. Desarrollan buenos músculos. No tienen otro sitio a donde ir, no pueden hablar, no pueden escribir bien, así que sabemos que no pueden traicionarnos. - Creí haber estado furiosa anteriormente, pero aquello no se comparaba con la rabia que me llenaba justo ahora. Mis manos temblaron y el cuchillo se clavó aún más dentro de la cabeza del oni. Grito tanto como pudo con la hoja en medio.

- Kagome. Detente. Lo necesitamos vivo. - La voz de Sesshomaru era baja pero resonante.

Me di cuenta de la sabiduría en eso. Supe que si mataba al demonio, no podríamos descubrir si sabía el lugar donde se encontraba Goryomaru, y esa era información de vital importancia. Sentí mi mente congelada por la urgencia de destruir a cualquiera que hubiera sido parte de tan horrible práctica, y mi cuchillo continuo su camino dentro del cráneo del oni. Dermont no podía tener más de diecisiete años cuando fue convertido, asesinado y luego forzado a esta existencia. El oni frente a mí lo sabía. permitió que continuara. Tendría que pagar.

- ¡Kagome! - Mi mano tembló otra vez… y saque el cuchillo bruscamente, dándole vueltas, saboreando el grito que emitió el oni. Me aleje de él, tomando un profundo y largo respiro para recordarme a mí misma que había tomado la decisión correcta. La información era mucho más importante que la venganza. Grite aquello en mi mente como una letanía hasta que empecé a sentirme estable.

- ¿No se supone que deberías estar tostándolo para obtener más detalles? - le pregunte a Sesshomaru, mi voz sonaba casi normal a pesar de la rabia que todavía se alzaba dentro de mí.

- Si vives lo suficiente, Parca Negra, un día serás capaz de asustarme incluso a mí. - Sesshomaru me dio una inescrutable mirada, con una tenue sonrisa asomando en sus labios.

- Las chicas tienen que tener metas… Además aún no ha filtrado la información de la ubicación de Goryomaru. - respondí brevemente.

- ¿No, no lo ha hecho, verdad? - luego Sesshomaru hizo una serie de movimientos extraños con las manos, pero el fuego no emanó de ellas.

- ¿Estas teniendo problemas de disfunción…? - pregunte sorprendida.

- ¡Muérdete la lengua! Estaba viendo si Dermont entendía lenguaje de señas, pero por el aspecto de su cara, parece que no. - dijo Sesshomaru, con un gruñido.

Mire al joven oni, quien había estado viendo las manos de Sesshomaru con una especie de fascinación mórbida. Escoge a chicos que son jóvenes, y no muy brillantes… había dicho el otro oni respecto a Goryomaru. ¿Dermont estaba enterado de que existía un lenguaje entero que podría aprender y que no requería de palabras verbales o escritas? Cuan atrapado debe sentirse, forzado a estar en esta clase de vida, y sin oportunidad de acceder a cualquier medio real para poder siquiera comunicarse.

- Vas a estar bien - le dije a Dermont.

- No te haremos daño, y no tendrás que vivir con estas personas nunca más, lo prometo. - Una pequeña voz dentro de mí me advirtió que a Inuyasha no le iba a gustar lo que pretendía, pero la empuje de vuelta. Puede que no le guste, pero lo entenderá.

El ruido de docenas de autos en combinación abrupta con múltiples gemidos, los diálogos procedentes de cuatro películas —y las luces del exterior— se apagaron. No me tomo más de un segundo bajar mis escudos mentales para captar el gruñido interno de los cinéfilos frente a la repentina falta de luz en el Auto-Cine. Incluso si no hubiera escuchado eso, la voz ruidosa de alguien con un megáfono disculpándose por el inconveniente, prometiendo un tiquete para la noche siguiente. Debe ser el gerente. Por la forma en que sonaba calmado, supuse que Inuno había tenido una pequeña charla con él usando el poder de su mirada. De otro modo, creo que estaría mucho más abatido por todo el dinero conduciendo fuera del teatro y la promesa de reembolsarlo más tarde. Tal vez haga una donación anónima a este teatro. El gerente no debería sufrir un golpe financiero solo porque unos bélicos y asesinos oni escogieron este lugar para celebrar su encuentro.

- Alguien viene, y no es Inuno - dijo Sesshomaru, señalando con la cabeza.

Saque otro cuchillo mientras me dirigía en la dirección que el indicaba, agachándome para usar los arbustos como camuflaje una vez más. Pero cuando estuve a veinte metros de distancia, capte olores familiares en el aire, y la tensión en mi disminuyo. Mire a los yokais, uno tenía rayos grises en su cabello, el otro era tan delgado que los huesos de su hombro sobresalían por entre su camisa, solo confirme quienes eran.

- Ed, Scratch. Por aquí. - los llamé, sin levantar la voz.

Me di la vuelta sin esperarlos, no quería dejar a Sesshomaru solo por largo tiempo con los oni. Por supuesto, las posibilidades contra Sesshomaru eran cero, pero las posibilidades de que pudiera decidir incendiar a alguno (o a ambos) en mi ausencia era mucho más grande. Para mi tranquilidad, ambos, Dermont y el otro oni estaba con vida cuando trote de vuelta hacia donde Sesshomaru, aunque en los pocos minutos que me había ausentado, el demonio de las cicatrices parecía como si hubiese pasado por entre un volcán. Inuno debió haber dejado caer su poder, porque estaba en el piso, con la bota de Sesshomaru en su boca. Debe ser por eso que no lo había escuchado gritar, a pesar de que obviamente había sido quemado.

- Parece no saber dónde está Goryomaru - dijo Sesshomaru.

- No me sorprende. Goryomaru tendría que ser un idiota para contar el lugar en donde se encuentra a alguien en un grupo como este. Ellos solo reportan y reciben órdenes vía e-mail. Tengo la dirección y la contraseña. - Ed y Scratch aparecieron detrás de mí al momento siguiente, uno de ellos dejando salir un lento silbido mientras asimilaban los cuerpos sin vida que estaban aún en posición vertical, además del aún vivo y quemado ONI que estaba bajo del pie de Sesshomaru.

- Parece que nos perdimos la fiesta - observo Ed.

- Pero llegaron justo a tiempo para limpiar. - La sonrisa de Sesshomaru se arqueo.

- ¿Cómo es que no me sorprende escuchar eso? Que desperdicio, pero mejor ellos que nosotros. - murmuro Scratch, sacudiendo su cabeza.

- Sabia actitud - comento Sesshomaru. El oni golpeo el pie de Sesshomaru, parpadeando varias veces hacia él. Sesshomaru lo movió una pulgada hacia el lado, lo cual fue aparentemente suficiente para que pudiera hablar.

- Hay más de los nuestros aquí. En esta ciudad, quiero decir. Se supone que estamos reclutando, sumando miembros a los nuestros, matando a algunos yokais, y luego extendiéndonos a otra ciudad. También se suponía que teníamos que irnos si veíamos a la Parca Negra o a Inuyasha. Esa es buena información. Suficientemente buena a cambio de mi vida, como estarás de acuerdo. - Concluyo.

- Ya sabíamos más que eso, así que la información no es lo suficientemente buena. - Sesshomaru removió su pie por completo, pero el fuego empezó a bailar en sus manos.

- Sesshomaru… Está haciendo lo mejor que puede al decirte todo lo que sabe, así que debes dejarlo ir. - dije, y sus cejas se alzaron ante la nitidez de mi voz.

- Por supuesto - Abrió su boca, a punto de discutir… y luego sonrió. El oni se levantó, echando una rápida mirada entre Sesshomaru y la promesa de libertad detrás de él, antes de empezar a retroceder un paso a la vez.

- No. Tan. Rápido. - Dije, dibujando cada palabra con veneno.

- ¡Él prometió dejarme vivir! - farfullo el oni.

- Sesshomaru lo prometió. No yo - dije, saltando sobre su espalda cuando intentó correr.

El poder de Inuno no intento retenerlo, así que se volvió y lucho conmigo con golpes furiosos, pero estaba agradecida. Quería apalearlo hasta la sumisión. Para mostrarle lo que era ser un desvalido sin importar lo duro que se luchaba. Era lo menos que podía hacer por Dermont y por los otros que eran como él.

- Un yokai cometió ese mismo error una vez, olvido que yo estaba allí y solo se quedó con la promesa de Inuyasha de no matarlo - continúe unos momentos más tarde. Múltiples lugares de mi cuerpo aun heridos por los golpes del oni, estaban curándose cada segundo. No pare de hablar, mientras deslizaba mi cuchillo por el cuello del oni con un limpio y feroz corte, sintiendo la fría forma de la satisfacción mientras su cabeza rodaba de su sitio.

- No le gusto la forma en que eso termino, tampoco. Ya sabes lo que dicen. El Demonio esta en los detalles. - Culmine, limpiando la hoja sobre la camisa del oni.

Nos quedamos un par de horas más en el Auto-cine sólo para asegurarnos de que ningún otro oni tardío apareciera y que todas las evidencias de lo que ocurrió fueran borradas de la escena. No era sólo preocupación por la policía. No queríamos que ningún oni descifrara lo que sucedió, por si había más de ellos utilizando esto como un punto de reunión aparte de este grupo disidente.

Inuno insistió en que Dermont no volviera con nosotros a la casa de la ciudad. Su punto era que no importaba cómo hubiera sido abusado por Goryomaru y los otros Oni, Dermont aún podría ser una amenaza, era demasiado lógico como para ignorarlo. El síndrome de Estocolmo46 era una clara posibilidad, y no sería correcto sólo asumir que Inuno pondría el golpe de poder en Dermont si este enloquecía y trataba de matar a uno de nosotros. Además, no podíamos llevarlo con nosotros en nuestras vigías. Por lo tanto, con garantías de que ni siquiera yo estaba segura de creer en Dermont, lo envié con Ed y Scratch, quienes juraron bajo pena de muerte que lo tratarían bien y lo llevarían a un lugar seguro. Una vez que esta cosa con Goryomaru hubiera terminado, sabía que tendría un nuevo tema en mi lista de pendientes: Encontrar un terapeuta de no-muertos para el Oni traumatizado, y tener a alguien que le enseñara el lenguaje de señas a Dermont.

Llame a Inuyasha de vuelta tres veces, pero en cada caso, sólo conseguía su correo de voz. Pensando que ahora podía hablar y él no. La preocupación me molestaba, pero la empujé hacia atrás con todas las otras cosas que no me permitía pensar. Antes, no había podido responder a las llamadas de Inuyasha, pero eso no significaba que estuviera en peligro de muerte. Él era fuerte. Él podía cuidar de sí mismo. Debía parar con las imágenes paranoicas de su cadáver seco relampagueando por mi mente.

Como una precaución adicional, en caso de que alguien observara nuestras actividades en el Auto-cine, Inuno dio vueltas varias veces en nuestro camino a la casa de la ciudad, entonces estacionó a media milla de distancia y me cargó cuando él y Sesshomaru volaron el resto del camino. No me molesté en decirles que ahora podía volar, también. Uno, estaba cansada. Dos, todavía no podía volar muy bien, y si me estrellaba contra un poste de teléfono o algo similar frente a Sesshomaru, él nunca me dejaría superar la vergüenza.

Aterrizamos alrededor de la parte trasera, en la parte más oscura del césped, y luego dimos la vuelta al frente de la casa. Era casi del mismo tamaño del lugar en el que había crecido, pero apuesto a que Inuno no había dormido en ningún lugar tan pequeño en los últimos mil años. Él Dormía en el sofá cama, mientras que Sesshomaru y yo ocupábamos las dos habitaciones superiores. Me acababa de sacar las botas en el patio, restos de mi educación -cuando avanzar con la suciedad dentro de una casa se asemejaba a un crimen capital- cuando de repente Inuno volvió la cabeza para mirar al cielo.

- ¿Aliens? - Bromeé, pero tensa de todos modos, alcanzando mis cuchillos. Los Oni no podían volar, pero ¿qué si alguien más amenazante había logrado de alguna manera seguirnos desde el estacionamiento? Nuestros enemigos no sólo eran de la variedad comedores de carne. . .

Mis sentidos empezaron a sentir un hormigueo como si hubieran sido inyectadas con esteroides incluso cuando Inuno decía, "Inuyasha". Sesshomaru apenas tuvo tiempo de murmurar: "Y esta había sido una tarde tan agradable", antes de que el yokai en cuestión cayera del cielo, aterrizando a pocos metros de distancia con su abrigo negro que giraba alrededor de él. Alegría y nostalgia me acuchillaban a través de mi subconsciente cuando nuestras miradas se cruzaron. Fui a él, lanzando mis brazos a su alrededor, deleitándome con la fuerza y la vehemencia de su abrazo en respuesta.

- Te extrañé, Gatita - gruñó. Entonces su boca se aplastó sobre la mía, su beso más lleno de cruda necesidad que de romántica bienvenida.

Eso estaba bien; yo me sentía de la misma manera. Aparte de mi compulsión de correr mis manos sobre él para asegurarme de que estaba realmente aquí, el alivio, la felicidad y la sensación más profunda de rectitud corría a través de mí, depositándose hasta la medula. No me había dado cuenta de lo mucho que había extrañado a Inuyasha hasta ese momento, no me había permitido reconocer como todo empeoraba, cuando estaba separada de él. En algunos niveles, daba miedo ver en cuanta parte de mí se había convertido. Esto me dejaba saber lo mucho que me desmoronaría si le ocurriera algo.

- ¿Por qué antes no contestabas tu teléfono? Intente varias veces. Traté con Inuno, también. Incluso con Tepesh. Ninguno de ustedes respondió. Me asuste, por lo que viaje de polizón en un avión de FedEx para asegurarme de que estabas bien - Inuyasha murmuró una vez que levantó la cabeza.

- ¿Viniste desde Ohio porque yo no te contestaba el teléfono? - Estaba dividida entre la risa y la incredulidad.

- Dios, Inuyasha, eso es algo loco. - Y lo era, a excepción de la parte de mí teniendo imágenes de su lápida bailando en mi cabeza porque él antes no había contestado el teléfono, asentí con la cabeza en la completa mutua comprensión. A pesar de todas nuestras protestas, nosotros éramos tan parecidos cuando temíamos por la seguridad del otro, y yo dudaba que alguna vez cambiáramos.

- Loco ¿Y te he dicho últimamente que tu lado loco... es tu lado más sexy? - repetí, mi voz áspera con la oleada de emoción en mí.

Él se rió entre dientes antes de que su boca se abalanzara de nuevo sobre la mía en otro vertiginoso beso. Entonces él me levantó, rozando a Sesshomaru y a Inuno sin ni siquiera un "hola", aunque dudaba que cualquiera de ellos estuviera sorprendido. Lo habíamos hecho en el dormitorio, de inmediato rasgando las ropas del uno del otro, cuando una tos discreta me hizo girar alrededor la cabeza. Inuyasha instantáneamente tenía un cuchillo en la mano, mi corpiño colgando de su muñeca. Yo había conseguido mi propia daga cuando me di cuenta de que la persona en la sala no podía hacernos daño si lo intentaba.

- De algún modo terminé aquí, pero puedo ver que este es un mal momento, así que vendré de nuevo con ustedes más tarde - dijo el fantasma desconocido antes de desaparecer en la pared.

- No en un corto plazo si valoras tu vida después de muerto - Inuyasha dijo detrás de él.

Dejé escapar un sonido ahogado. Si esto era lo que tenía que esperar hasta que la sangre de Midoriko estuviera fuera de mi sistema, seriamente necesitaba invertir mucho más en ajo y marihuana. Inuyasha entonces dejo caer el cuchillo y me arrastro de nuevo a sus brazos, y olvidé preocuparme sobre cualquier potencial voyeurs fantasmal.

- ¿Debes irte ahora? - murmuré, parpadeándole a Inuyasha a través de las cuñas brillantes de sol que se asomaba desde los huecos de las cortinas.

- Pero, si apenas dormiste. - La sonrisa que Inuyasha me destelló era la típica de "gato-que-consigue-la crema", sin embargo, esa probablemente era la expresión más adecuada para mí en este momento.

- Ya lo sé - dijo, las palabras trazadas con el calor del recuerdo.

- Lo digo en serio. - Me senté, arrastrando la sabana conmigo.

- Gatita…- Inuyasha hizo una pausa al ponerse su camisa.

- …cuatro horas de sueño, mientras te sostengo es mucho más beneficioso para mí que ocho horas de interminables vueltas en la cama porque tú no estás allí. - No pude decir nada por un momento.

Su tono era completamente prosaico, ningún indicio de exageración romántica o bromas juguetonas. Después de todo este tiempo, debería estar acostumbrada a la descarada franqueza de Inuyasha acerca de sus sentimientos, pero aún así me impresionaba. El no dudaba en poner al descubierto las partes más vulnerables de sí mismo, sin cuidado de que yo no fuera la única que pudiera oírlo. Yo, cubierta de capas en las redes de la seguridad emocional la mayor parte del tiempo, utilizaba el humor o la ironía para ocultar cuán profundamente ciertas cosas me afectaban.

Inuyasha no. Cabrón como el asesino de no muertos que debía ser, pero desde que empezamos a salir, él nunca había ocultado sus emociones hacia mí, o se hacia el muy macho restandole importancia a lo que yo significaba para él delante de los demás. No sólo era más fuerte que yo físicamente o en habilidades de poder. Inuyasha también me dejaba en el polvo cuando se trataba de fuerza interior, atreviéndose a mostrar sus más profundas vulnerabilidades sin temor alguno, red de seguridad o racionalización.

Y ya era hora de que yo hiciera lo mismo. Claro, yo había desnudado mi corazón a Inuyasha en el pasado, pero no lo suficiente. Él sabía que yo lo amaba, sabía que iba a luchar hasta la muerte a su lado si era necesario, pero había más que eso. Tal vez alguna parte oculta, fragmentada de mí había temido que si le admitía a Inuyasha lo mucho que él realmente significaba para mí, entonces estaría reconociéndome a mí misma que él tenía el poder para destruirme más a fondo que nadie, ni siquiera Goryomaru o el consejo de yokais, podría. Todo el resto del mundo podía solo matarme o devastar mi mente y mi cuerpo. Inuyasha por sí mismo tenía el poder de demoler mi alma.

- Una vez me dijiste que podías soportar muchas cosas. Entonces, yo también puedo. Puedo soportar cualquier cosa que lance Goryomaru, puedo aceptar el fanatismo de otros por lo que soy, el freaky poder fantasmal de Midoriko, toda la locura que mi madre pueda sacar de mí, e incluso el dolor por mi tío moribundo. Pero la única cosa de la que yo nunca, nunca me recuperaría sería de perderte. Antes me hiciste prometer continuar en el caso de que eso ocurriera, pero Inuyasha… - Mi voz era ronca por todas las emociones golpeando contra aquellas bien afiladas defensas internas.

- Yo no querría. - aquí se rompieron mis palabras y las lágrimas rodaron por mis mejillas. Él había estado cerca del lado de la cama cuando empecé a hablar, pero estaba en mis brazos antes de que la primera lágrima cayera. Muy suavemente, sus labios rozaron los vetas húmedas, volviéndose rosa por las gotas brillantes aún en ellos.

- Pase lo que pase, nunca me vas a perder. Soy por siempre tuyo, Gatita, en esta vida o en la próxima. - susurró.

Una especie de dolor punzante fluía sobre mí, porque sabía lo que él estaba prometiendo con esa declaración, y lo que no estaba. Inuyasha no podía jurar que nunca seríamos separados. Ser no-muertos no nos daba a ninguno de nosotros una reclamación de inmortalidad, eso sólo nos hacía más difícil de matar. A menos que Inuyasha y yo fuéramos asesinados en el mismo momento, un día, ya sea él o yo, conocería el dolor de estar sin el otro. Lo dije en serio cuando dije que no quería seguir si Inuyasha estaba muerto, pero las duras lecciones del pasado mostraron que debía hacerlo. O Inuyasha tendría que seguir sin mí. Sin importar cuántos enemigos nosotros derrotáramos, o que apasionadas promesas nos hiciéramos el uno al otro, esta era la dura realidad.

Y tal vez de esa realidad era de lo que mi últimos pocos escudos habían estado tratando de protegerme. Admitir que estaría irremediablemente rota sin Inuyasha significaba aceptar que sucedería. Un día, estaríamos separados. No por nuestra voluntad, o incluso por alguna falla potencial de nosotros mismos, sino por la fría y despiadada barrera de la muerte. A menos que muriéramos peleando espalda con espalda, eso iba a suceder. Expuse todo siendo tan honesta como Inuyasha era acerca de cómo él residía en cada grieta de mi corazón, porque nada me asustaba más que reconocer la dura e inevitable realidad. Ahora que por fin tenía la extraña especie de alivio fluyendo en mí, cubriendo incluso el dolor.

Retenerlo no había hecho nada para cambiar la verdad de cómo me sentía, o de nuestras inevitables circunstancias. Yo sólo me había estado engañando, pero aún peor que eso, yo también estaba engañando el tiempo que Inuyasha y yo teníamos juntos. Nadie sabía su propio destino. Podríamos tener cientos de años juntos. Miles. O sólo diez minutos antes de un meteorito golpeara la casa vaporizándome a mí pero perdiéndolo a él, por todo lo que sabía. Nuestro tiempo junto era finito, y eso era todo lo que había de ello.

Pero ahora, finalmente también comprendí lo que Inuyasha ya sabía. El hecho de que eventualmente la muerte nos separaría no significaba que destruiría lo que teníamos. Yo siempre seré suya, en esta vida o en la próxima. Algunas cosas pueden incluso penetrar hasta la formidable barrera de la muerte y el amor era uno de ellos. Incluso si la muerte me impedía estar con Inuyasha por un tiempo -o él de mí- eso no podría mantenernos separados para siempre. Al final, nada podría, y por fin, lo entendía.

- Tú nunca vas a deshacerte de mí, tampoco. No importa de qué lado de la tumba estemos. Te asediare, te perseguiré por todo la eternidad, lo que sea necesario, pero es: tú y yo hasta que las estrellas se quemen - le dije, y mi risa salió más gruesa por las lágrimas.

Apenas tuve tiempo de ver su sonrisa antes de que su boca se moviera sobre la mía con una lenta y abrasadora intensidad. No era la manera hábil en que él me besaba lo que hizo que mi pecho se apretara como si mi corazón se fuera a poner en marcha de nuevo en cualquier momento. Fue la última pared cayendo entre nosotros.

- Inuyasha. Hay algo que quiero hacer una vez que este lío con Goryomaru haya terminado - respiré, largos momentos más tarde cuando él levantó la cabeza.

- ¿Qué es eso, cariño? - La gravedad de mi tono lo hizo retroceder un poco. Se lo susurré, viendo sus cejas subirse, su ceño levemente fruncido, y entonces por fin, asintió.

- Si eso es lo que quieres. – murmuro rindiéndose.

- Lo es - Lo miré, más de esa opresión hinchándose en mi pecho.

Fabián se acercó a mí. Él no podía haber sonreído mas ampliamente que si yo estuviera ofreciendo un plato de galletitas ectoplasmáticas, que por supuesto, no hice, porque para mi conocimiento tal cosa no existe. Le devolví la sonrisa, dando Fabián una versión abreviada de un abrazo, que más o menos quería decir que había puesto mis brazos en un semicírculo alrededor del área general donde él flotaba. Desde mi visión periférica, vi a Sesshomaru con los ojos en blanco, pero no me importaba. Yo abrazaba a los amigos cuando no los había visto en un tiempo, y Fabián puede no ser sólido, pero aún era un amigo.

- ¿Guardas uno para mí también? - preguntó Dave, apareciendo detrás del fantasma. Me reí cuando le di un abrazo después, en esta ocasión sintiendo la persona entre mis brazos. Dave encrespo un puñado de pelo cuando me dejaba ir, con una sonrisa mientras apreciaba mi último disfraz.

- Con el nuevo cabello rojo, ojos oscuros y piel morena, casi pareces un poquito Latina. Juan necesitaría ser reducido si te viera así. - Dejé escapar un resoplido.

- Lo dudo. Juan actúa mucho más respetuoso desde que se convirtió en un yokai. Apenas trata de agarrarme el culo ahora. Supongo que como Inuyasha ya lo mató una vez, Juan no quiere provocarlo para que se repita. - Sólo hablar de Juan me hizo extrañarlo, pervertido sin arrepentimiento así era él, y eso me hizo extrañar de nuevo a todos los demás del departamento, también.

Eso me hizo pensar en mi tío y en mi madre con una ráfaga fresca de ansiedad. Eso era una pequeña ofensa en comparación con lo que Goryomaru intentaba hacer, pero lo odiaba más que por solo usarme para tratar de provocar un enfrentamiento entre demonios y yokais. También odiaba a Goryomaru por robarme el pasar tiempo con Don en lo que podría llegar a ser los últimos meses de su vida, y por negarme más oportunidades de hablar con mi irracional madre, tentadora de la muerte madre. Sacudí mi cabeza, aclarando mis pensamientos antes de que comenzara a lamentarme por mi obstinada familia. Dave le dijo hola a Sesshomaru y Inuno, a continuación, se dejó caer en el sofá, con aspecto cansado. No le quedaba mucho tiempo antes de que tuviera que volver, pero dijo que éste mensaje era algo quería entregar en persona.

- La reunión a la que fui la noche pasada fue más como una manifestación y un seminario combinados - Dave comenzó sin preámbulos.

- Goryomaru no estaba allí, pero el orador principal era un oni llamado Scythe quien sonaba justo como un fanático. Predicó acerca de cómo los yokais habían estado subyugando a los Oni por milenios, bla, bla, bla, los yokais son malos, bla, bla, bla. Entonces comenzó con como habías cambiado pero que todavía tenías un latido ocasional, por lo que aún podrías convertirte en un híbrido yokai-oni. Y una vez que eso ocurriera, tú estarías a la cabeza de un cargo vampírico para someter a los oni a la esclavitud – siguió hablando, si aún pudiera estaría roja de furia.

- ¡Eso es una mierda! - espeté, incapaz de contenerme. Entonces conseguí detenerme a mí misma. Aquí todo el mundo ya sabía eso.

- Continua - le dije a Dave, en un tono menos estridente que antes.

- No estoy seguro qué tan cierto es esto, pero Scythe, dijo que el movimiento onI iba a 'recuperar su legítimo lugar' ganando terreno en toda América. Por eso comenzaban la guerra aquí, porque los yokais tenían un dominio más débil aquí que en Europa. Luego, una vez que hubieran tirado los grilletes de los yokais en Estados Unidos, seguirían adelante con el resto del mundo. – finalizo.

- Si Kagome aun está siendo utilizada como punto central detrás de esta "opresión retórica" del colmillo, tu pensarías que la mayoría de sus seguidores se preguntarían por qué Goryomaru no sólo se une a ellos para matarla - señaló Sesshomaru, como si estuviera discutiendo un aplastante error. Si él no hubiera probado ser un buen amigo muchas veces, yo estaría insultada.

- Oh, ellos tienen una respuesta para eso - dijo Dave con sequedad.

- Scythe, esta declarando que si alguien mata a Kagome, entonces la nación yokai sabrá que los oni están en ello. Es por lo que los Oni tienen que levantarse ahora, mientras que los yokais no lo esperan y la balanza se inclina a nuestro favor. Entonces, el primer acto de Goryomaru una vez que gane la guerra será la muerte de Kagome públicamente. De esta forma, tendrá el máximo efecto de aplastamiento en la psique de los yokais sobrevivientes. - Verga asesina intrigante Scheming murderous pricks, pensé con furia, pero guardándolo para mi esta vez. Un bajo gruñido sonaba a mi derecha. Me volví, sorprendida al ver que provenía de Fabián.

- Ni una sola vez se pregunto lo que mi gente haría durante todo este a debate, ¿no? - Preguntó Fabián, su voz en alto. Dave parecía tan sorprendido como yo me sentía hacia eso.

- Uh, no, nadie ha mencionado fantasmas - respondió, sonando tanto incómodo como apologético. Los rasgos transparentes de Fabián estaban tan enojados como yo nunca los había visto.

- Puede que no tengamos las mismas capacidades que el resto de ustedes, pero los fantasmas no están sin poderes, y nosotros. Somos. Muchos - dijo, haciendo hincapié en las tres últimas palabras.

- Con Remnants y espectros puedo ver la posibilidad de inclinar la balanza en batalla, pero ¿qué puede hacer el espectro promedio? - preguntó Sesshomaru, que sonaba un poco impaciente.

- Es cierto que tu especie puede proporcionar valiosa información de inteligencia y llevar mensajes antes de que el conflicto inicie, pero una vez que la lucha comienza, tu utilidad termina. - Una parte de mí quería castigar a Sesshomaru por ser tan frío en su evaluación de los fantasmas, pero la otra parte culpable concordaba con él. ¿Los Remnants? asustaban. ¿Los Espectros? Asustaban. ¿Los Fantasmas? No asustaban, a menos que tal vez fueras un humano y te apareciera uno en un cementerio. O fueras un niño y alguien gritara, "¡Boogie woogie woogie!", mientras aparecía por debajo de su cama.

- Hay algunos de mi clase que son más poderosos que otros - insistió Fabián.

- ¿Por qué crees que los humanos que no son psíquicos han sido capaces de ver fantasmas? ¿Por qué algunos son filmados u oídos en grabadoras de voz? ¿Por qué algunos incluso han llegado a atacar a la gente, dejando visibles arañazos y otras lesiones? Algunos fantasmas son lo bastante fuertes para manifestarse en forma sólida, a veces durante varias horas. Aparte de eso, cuando tienes a varios de mi pueblo, unidos en un propósito común, puede manifestarse la energía suficiente para convertirlo en un arma eficaz. - Me sorprendió.

- Si los fantasmas pueden hacer todo eso, ¿por qué pierden el tiempo frecuentando antiguas casas y cementerios, o asustando a los humanos al azar con ruidos extraños e inútiles zonas frías? Están malgastando su tiempo. - Dave frunció los labios en el pensamiento. La expresión de Inuno fue su máscara con capucha de costumbre, pero Sesshomaru miraba a Fabián con el desafío abierto.

- Sesshomaru, suficiente - le dije cortantemente. Sea cual sea su opinión sobre los peculiares hábitos de los fantasmas, Fabián seguía siendo mi amigo. Yo no aguantaría allí, mientras que toda su raza estuviese siendo menospreciada. Fabián no se estremeció bajo el duro análisis de Sesshomaru.

- Tú no tienes idea lo que es, existir entre mundos - dijo él, flotando cerca en vez de retroceder.

- No somos ni vivos ni no-muertos. Toma años hacer frente al hecho de que a pesar de que el noventa y nueve por ciento de todo el que muere cruza al siguiente lugar, tu eres dejado atrás. Años para aceptar que todo por lo que trabajaste en tu vida se ha ido y la cáscara de la memoria es todo lo que queda. Años para reponerte de intentar desesperadamente comunicarte con tus seres queridos, sólo para fallar una y otra vez porque nadie, excepto los psíquicos locos, los no muertos, u otros fantasmas puede verte. Años para aceptar -incluso si tu no entiendes por qué- esos yokais y Oni te tratan peor de que lo hacen con parásitos, a pesar de que no son más humanos de lo que tú eres. - Fabián avanzó otra vez, hasta que su dedo desapareció dentro del pecho de Sesshomaru.

- Yo desafiaría al más fuerte de tu raza o a cualquier otro a decir que ellos han conquistado las mismas dificultades que mi pueblo ha superado. ¡Así que piensa de nuevo antes de preguntar sobre el valor de un fantasma, o de juzgar a aquellos más jóvenes que todavía están en el proceso de volverse más fuerte que cualquier otra persona atada a la carne nunca será! - El silencio atronador llenó el aire una vez que Fabián hubo terminado.

Yo quería romper en disculpas y aplausos todo al mismo tiempo, pero todavía me estaba recuperando de mi shock de cómo mi afable, amigo estilo Casper había descargado sólo un camión lleno de me-atrevo-a-ti, con uno de los yokais más aterradores de la existencia. Maldita fuera si alguna vez subestimaba el descaro de un fantasma otra vez, o cuestionara su fortaleza. Ser incorpóreo claramente no equivalía a no tener un par de pelotas.

Yo no fui la única sorprendida. La boca de Dave estaba abierta, y Inuno le dio a Fabián un vistazo que demostraba que lo estaba considerando, como una nueva luz. En cuanto a Sesshomaru, su expresión había cambiado de aburrido desprecio a interés especulativo como si él todavía mirara fijamente el dedo clavado a través del medio de su pecho.

- Si hay más fantasmas como tú, que pueden canalizar la misma impresionante ira en algo tangible, entonces estás en lo cierto. Los fantasmas serían un activo valioso para tener en una pelea - dijo Sesshomaru, inclinando la cabeza.

Fabián reconoció el gesto con una inclinación de su parte, tirando de su dedo y luego el resto de sí mismo flotó de nuevo hacia mí. Yo no le daba un dame cinco porque no funcionaba muy bien con los fantasmas pero le destelle un discreto pulgar hacia arriba. Tanto por mí necesidad de defenderlo a él o a su especie. Yo no hubiera hecho ni la mitad de un trabajo tan bueno como el que Fabián había hecho.

- Muy bien. Si las cosas van aún más al sur con Goryomaru, es bueno saber que potencialmente podemos añadir a nuestra lista a los fantasmas como aliados, si Fabián puede actuar como embajador entre su pueblo y el nuestro - le dije, trayendo las cosas de nuevo al tema original.

- ¿Dave, donde fue celebrada esta pequeña y divertida reunión, de todos modos? - Él hizo una mueca.

- A ti realmente no te va a gustar esta parte. De los trozos de conversación que escuché, Goryomaru es el dueño de un puñado de grandes cadenas funerarias y cementerios, usa a los seres humanos como testaferros para los inversores y miembros de la junta. La reunión fue detrás de una funeraria que bordeaba un cementerio. Mucho espacio allí, y tenían guardias en todo el área para mantener alejado a cualquiera que no estuviera en la lista de invitados. - Maldito Goryomaru.

El enano, calvo de mierda era inteligente. Nadie se preguntaría dos veces sobre un gran grupo reunido en un cementerio. Ellos solo asumirían que alguien rico o de una gran familia estaba siendo enterrado. La mayoría de las personas no visitan los cementerios, por razones alegres, por lo que no era el lugar donde la norma era entablar conversaciones improvisadas. Sin mencionar que se necesitaría de una persona muy valiente y temeraria50 para envolver a un grupo reunido en torno a una tumba con la línea de apertura de ¿Y de lo que estamos hablando, de todos modos?

- Ha encontrado una manera de hacer dinero por comer, por no hablar de una red de lugares seguros para las reuniones - Sesshomaru dejó escapar una carcajada.

- Hacer dinero por. . . ¡Oh! Él no está enterrando todos los cuerpos que son traídos a él, ¿en su lugar se está comiendo algunos? -dije, cuando el resto de lo que estaba haciendo Goryomaru se hizo evidente.

- No sólo algunos. Muchos. Si eres miembro de la línea de Goryomaru, ya sea por consanguinidad o pertenencia a través de su grupo extremista, entonces, la comida que se te entrega es de forma gratuita. Si no, Goryomaru tiene un supermercado subterráneo de Oni que prefieren comprar sus propios alimentos en vez de ir a la caza y recogerlo - Dave suministró sombrío.

No podía vomitar más, pero pensé que podría darme un seco tirón. La mayoría de las veces, los Oni comían carne cruda de una variedad de razas de animales, como carne cruda o asado de cerdo. Pero por lo menos un par de veces del año, tenían que añadir un poco de Homo sapiens a su dieta para mantener su fuerza. Don suministraba a Dave los requerimientos extra de su dieta de los cuerpos donados a la ciencia o los dejados sin reclamar en los hospitales. No tardaba mucho. Un cadáver en el hielo empaquetado en pequeñas cantidades podía durarle a un oni de un año o dos, fácilmente. Pero tomar el dinero del duelo a las familias que enterraban a sus seres queridos, entonces dar la vuelta y vender esos seres tan queridos como la carne del deli, mientras que… ¿enterraban un ataúd vacío en su lugar? Eso era tan. . . injusto.

- Goryomaru hace que esos ladrones de jubilaciones de Wall Street parezcan amateurs - dije, sacudiendo la cabeza.

- Eso es condenadamente correcto - murmuró Dave.

- Eso nos da una nueva forma para tratar de dar con él. Hare que algunos Oni de nuestra línea empiecen a investigar los lugares donde se rumorea que venden carne humana. Tal vez podamos encontrar una relación con Goryomaru. Mientras tanto, Dave, dime dónde está la funeraria. Quiero ir allí - señaló Inuno, lógico, como siempre.

- ¿Por qué? Hare que Tate lo comience observar desde el satélite y pinche sus líneas de teléfono y de Internet para ver si podemos tener suerte y enganchar a Goryomaru de esa manera, pero si todos nos aparecemos ahí será demasiado arriesgado - le pregunté.

- Estoy de acuerdo. Es por eso que iré solo - Inuno me dio una leve sonrisa.

- ¿No has tenido suficiente de arriesgar tu vida para jugar al héroe solitario últimamente? - Le preguntó Sesshomaru, haciendo un ruido exasperado.

- Un yokai tiene más oportunidad de evitar que lo noten en vez que tres - advirtió Inuno.

- Estoy de acuerdo en que todo lo que Kagome indicó debe hacerse, pero eso no es suficiente. Si estoy cerca, puedo escuchar los pensamientos de cualquier humano que ellos puedan emplear, así como la esencia de la zona para ver si Goryomaru ha estado allí… y antes de que me digas que tu puedes hacer todas estas cosas… de nosotros tres, yo soy el mejor preparado para escapar si mi presencia fuese detectada. - Me gustaría discutir con él, pero tenía razón, y la línea ajustada en la boca de Sesshomaru dijo que él también lo sabía.

- ¿Cuando intentaras hacer esto? - Le pregunté, mirando por la ventana. Estaría oscuro en un par de horas, y se suponía que estaríamos haciendo excursión en el bar y club como de costumbre, con la esperanza de que Goryomaru o uno de sus colaboradores cercanos estuviera con ánimos de fiesta.

- Ahora… Guíame. - dijo Inuno, asintiendo hacia Dave.

- ¿Nos llamaras cuando hayas terminado, verdad? - Dave le dio la ubicación de la funeraria/cementerio, y Inuno se alejó sin decir más, subiendo las escaleras para armarse, supuse.

- Sí - su voz flotó hacia abajo. Dave miró su reloj.

- Tengo que volver. No quiero que oscilen por mi apartamento temprano y se pregunten por qué no estoy allí. - Le di un abrazo final, resistiendo la tentación de decirle que tuviera cuidado. Era un soldado inteligente, duro, y él ya sabía eso.

- Nos vemos pronto chicos - fue lo que le dije a Dave y Fabián, con la esperanza de mostrarme confiada y no como si fuera una oración. Fabián podría ser capaz de escapar indemne para advertirnos si el espionaje de Dave era descubierto, pero incluso siendo lo más rápido que pudiéramos, no seriamos capaz de rescatar a Dave a tiempo, y él lo sabía.

- Saluda a Tate y al resto de los chicos - dijo Dave.

- Lo haré. - Mantuve la sonrisa hasta que ellos se fueron, y luego la dejé caer por mi cara como un puente caído. Sesshomaru se alejo, diciendo algo acerca de comprobar a su gente. No era el único que tenía que hacer una llamada telefónica. Suspiré, entonces tomé mi móvil para llamar a Tate y darle la ubicación del último lugar para poner bajo vigilancia… y esperando que no tuviera noticias terribles que transmitir sobre mi madre o mi tío.

Continuara…