Una vida normal

El ambiente le resultó bastante curioso. Pequeños grupos de gente hablando tranquilamente, riendo sin payasadas o putear a nadie, al menos físicamente, llenaban la primera sala gigante. Era evidente que la humana era toda una autoridad. Tanto era así que no podían dar ni tres pasos sin que les parara alguien para preguntarles por alguno de sus proyectos. Aun así, muchos se sorprendían al descubrir que hubiera tenido un hijo. No tenían constancia de su vida privada y sus estudios no habían dejado de publicarse.

Él también despertaba bastante curiosidad. Muchos le daban un repaso de arriba a abajo a él, al mocoso que caminaba cogido de la mano de su madre, a la terrícola y otra vez a él. De vez en cuando, eran evidentes los celos, tanto desde hombres como de mujeres. No desaprovechaba para hacer el fanfarrón sonriendo de medio lado. Puede que no estuvieran juntos pero los otros no lo sabían y era divertido, por una vez, ver la frustración en la cara de los demás en vez de en el espejo. Con el gandul de su ex también le pasaba. Algunas personas parecían querer ponerlo a prueba y le dirigían alguna pregunta sobre algún tema que presumían que él desconocía. Era como si pensaran que ella lo hubiera llevado de acompañante por su aspecto y no por su inteligencia o carácter.

Cuando por fin habían conseguido encontrarse con los viejos, se anunció la entrada a mesas. Los sentaron a todos juntos con tres parejas más que no eran familia entre sí pero que sí trabajaban en campos de estudio similares. Durante la semana ya le avisaron que quizás se quedaría con hambre y en previsión había tomado una cena normal antes, con su hijo, así que, para ellos, fue como tomar unos postres bastante largos. Pero las conversaciones eran suficiente interesantes y las disfrutó bastante. Comprobó que había infravalorado a esta especie. Ver a la mujer, en un entorno donde era evidente que dominaba, aumentó su deseo.

Notaba la mirada curiosa de la mujer cada vez que él participaba, aportando algún dato u observación adicional u objetando alguna afirmación de los otros comensales. Nunca había soportado que lo observaran, gracias a Freezer principalmente. Era un sádico que abusaba también sexualmente de todo el mundo que, independientemente del género o especie, intentara plantarle cara en alguna ocasión, para dejarles bien claro quien mandaba. Y él no había sido ninguna excepción. Pero esta noche, que la mujer lo observara de aquella manera, le resultó muy agradable y la correspondió de la misma manera. Ver como su piel cambiaba de color en respuesta, era incluso más excitante que cuando la hacía enfadar.

Empezó la entrega de premios e hizo tal y como le había dicho la mujer. La mayoría eran proyectos bastante sencillos desde su perspectiva y de todo lo que él había llegado a conocer por el universo. Como era de esperar, ella también fue premiada. Su proyecto todavía no estaba finalizado pero los primeros resultados eran muy prometedores. Se dio cuenta de que había integrado diversos principios que utilizaba en su equipamiento de lucha. Así que, en cierto modo, él había sido su control de calidad extrema, de una forma que no hubiera sido posible con otros medios. Empezaba a sentirse un poco utilizado, cuando escuchó que ella decía su nombre como colaborador. La ovación fue tan abrumadora como las imágenes de su cuerpo desnudo en su mente.

Nunca había sentido esta necesidad de posesión hacía ninguna hembra. Nunca. Y lo invadió un miedo desconocido y, tan o más, aterrador que el que le había llegado a imponer el destructor de su mundo. Estaba comenzando a perder el control de sus emociones e impulsos. No de la forma animalística de un ozaru. Era algo totalmente desconocido, calmado y profundo.

Acabó la entrega de los premios y empezó el baile de parejas, que se mezclaban entre ellas. A ella también la sacaron y él decidió observar el patrón. Era absurdo pero él también quería hacer eso con ella. Después de cuatro parejas diferentes era palmario que, si lo quería hacer, no podía esperar sentado. Cuando intuyó que la pieza musical acabaría y ya veía a un nuevo candidato a la espera, se le adelantó y la tomó por la mano para devolverla a la pista. Ella se lo miraba boquiabierta.

- ¿Qué? -le preguntó cuando ella no cambiaba de expresión.

- ¡Uh! nada. Es que me has tomado por sorpresa. Pensaba que no sabías bailar.

- Aprendo rápido. Tampoco son tan complicados los movimientos. De hecho es bastante monótono -Pero sí que requería de un control que no acostumbraba a imponerse, para evitar pegarla a su cuerpo, y poder mantener la distancia que había observado en el resto de parejas.

Continuará...