Muy bien, ahora sí puedo empezar con las peticiones de Digimon, y de paso empiezo con una de las más osadas: SoraxTaixMimí. Quienes hayan leído mis historias y tengan idea de mi estilo de escribir saben que yo de ortodoxo tengo muy poco, y de todos modos ya dejé la advertencia en la presentación, así que ya es cosa de ustedes si proceden a leer.
Fantasía amistosa
Tai y Mimí se habían conformado como pareja, y eso no dudaron un segundo en hacerlo público, a lo que no tuvo ningún pero de parte de sus amigos, por lo que la relación de entrada fue bastante bien. El detalle de todo aquello era que, casi desde el primer minuto, ambos jóvenes se habían manifestado un apetito sexual que había resultado insaciable. Cualquiera que los hubiese conocido en su faceta clásica, como el niño elegido del valor y la niña elegida de la pureza, pues ni por asomo llegarían a sospechar que ellos llegarían a tal punto, pero así es como ellos optaron a proceder.
─ T-Tai... Ahhh... Más adentro, más rápido... ¡Más fuerte, Tai!
─ Me vengo, Mimí. Me vendré... otra vez... Gahh...
Ambos estaban por terminar su fogosa segunda sesión. Ambos mostraban un aguante y un entusiasmo formidable, y sobre todo Tai después de que aquella tarde había tenido una intensa práctica de fútbol. Mimí no podía estar más contenta con el desempeño que mostraba su novio en la cama, y con la segunda corrida queda extasiada. Tai y Mimí se dejan caer sobre la cama, necesitados de un merecido descanso luego de aquella sesión, pero estaban sonrientes, evidenciando así lo contentos que habían quedado.
─ Tai, has estado grandioso ─ dice Mimí con una mirada coqueta ─. Esa práctica tuya no la pierdes ni estando agotado de antes.
─ Por ti aguanto lo que tenga que aguantar, Mimí ─ le responde Tai con una sonrisa arrogante.
─ ¿De verdad? Me alegra oír eso ─ Mimí se acerca a Tai y lo besa ─. Pero es una pena que hasta aquí debamos dejarlo. Necesitamos un poco de descanso.
─ Estoy de acuerdo ─ Tai bosteza profundamente y estira los brazos ─. Vamos a dormir entonces.
Ambos amantes se echan encima la sábana que habían desordenado a sus pies, cuando habían empezado su placentero acto, y rápidamente se duermen abrazados. Ninguno de los dos había jamás previsto esto, pero Mimí tuvo una pequeña inspiración en sueños, misma que pronto se convierte en una fantasía culposa.
Tres días después
Mimí se había vuelto a reunir con Tai para que pudiesen comer en la azotea. Las razones eran tan claras que no hizo falta que se dijeran nada, pero la azotea estaba en ese momento con varios otros estudiantes, por lo cual el momento no sería tan íntimo como quisiesen. Pero igual no había problema, que con simplemente pasar el rato juntos, charlar y reír de temas en común, pues era algo bueno para ellos, por lo que igual no sentían que saliesen perdiendo.
Pero había un tema que Mimí deseaba sacar a colación. Era algo atrevido, pero quería hablarlo con Tai, pensando que le podría interesar ¿Y a qué chico no?
─ Tai, ¿quieres saber un detalle curioso? ─ el chico levanta la mirada mientras llenaba su boca con el almuerzo ─ Verás, es que últimamente... pues... jeje... he pensado que nos vendría bien hacer un trío.
─ ¿Un trío? ¿Con Izzy? ─ Tai tuvo algo de dificultad para tragar antes de hablar.
─ No, con él no, tontito.
─ ¿Quieres que invitemos a Matt? ─ Mimí niega con la cabeza ─ ¿Joe? ─ Mimí alza una ceja, exasperando un poco al castaño ─ No me vengas con que quieres invitar a Davis.
─ Tai, si andas tan confuso como para ponerte a adivinar mis intenciones, creo que sería mejor si me dejas terminar, o tal vez sea que eres medio-medio ─ Tai baja la mirada apenado, y Mimí sonríe de forma pícara, para luego mirar a su alrededor y acercarse más a su novio ─. Lo que estaba diciendo es que pensaba que sería una buena idea si nos montamos un trío... ─ se acerca todavía más a Tai, para que así nadie más que él le oiga ─ ...con Sora.
─ ¿D-de verdad? ¿N-nos podríamos mo-montar un... pues... con ella? P-pero ella...
─ Está con Matt, sé que eso ibas a decir ─ corta Mimí con mordacidad ─. Es obvio que no lo notaste, pero a ellos últimamente los veo distanciados. Creo que no están pasando por un buen momento como pareja.
─ ¿Tú crees? ¿Y por qué no nos dirían algo como eso?
─ No todas las parejas se atreverían a confesar que les empieza a ir mal, y menos cuando son jóvenes. Los problemas casi siempre se hacen totalmente evidentes cuando están avanzadas, a veces en un punto irremediable ─ responde Mimí encogiéndose de hombros.
Tai se rasca la cabeza, concediendo que Mimí tuviese razón en su opinión sobre la relación de Sora, aunque igual no creía factible que ella y Matt rompiesen su relación.
─ ¿Y si le preguntamos antes de lanzarnos con esa proposición? Sabes que a ella no le caerá nada bien si nos venimos con eso de golpe. ─ propone Tai cruzándose de brazos.
─ Déjamelo a mí. Tú sabes que tengo tacto para tratar con la gente.
Una hora después
─ ¿Matt y tú no están funcionando en la cama? ─ suelta la niña elegida de la pureza, con un poco que de puro no tenía mucho.
─ ¿Podrías ser más indiscreta al preguntar? ─ ironiza Sora con la cara roja y un gesto de molestia ─ ¿Y eso qué te puede importar, Mimí?
─ Vamos, que entre amigas no hay secretos, además que desde hace unos cuantos días te veo algo incómoda al lado de Matt. Si hay algo que esté mal entre ustedes, pues es tu deber decirme, a la vez que es mi deber reírme un rato y después ayudarte.
Sora alza una ceja con aparente indignación, pero había optado por no quejarse con respecto a lo que Mimí le dijo. Puede que fuera una chica volátil y excéntrica, pero era su amiga más cercana, por lo que se vería muy feo no mostrarle un poco de confianza con ese detalle.
─ Pues... la verdad es que sí estoy un poco descontenta. Sus prácticas con la guitarra lo tienen bastante absorbido, e incluso de noche se dedica a estar practicando sin descanso. A veces ni siquiera se acuerda de llamarme para desearme buenas noches, y eso me frustra bastante.
─ Es lo que tiene una dedicación tal como la música, requiere de práctica constante para perfeccionarse. Menos mal que tengo a Tai, que por lo menos sus prácticas si son rutinarias, por lo que siempre sé cuando lo tengo para mí sola.
─ No me restriegues tu suerte, Mimí.
─ No es mi intención, Sora. En realidad quería confirmar eso para proponerte un trato ─ Mimí se acerca un poco a Sora para hablarle en voz más baja ─. Verás, sé que estoy cayendo en ser repetitiva al decir que con Tai me va de maravilla, pero es que por eso mismo se me ocurrió una cosa... Puede que pienses que ya no se me ocurre qué más hacer, o que pareciera que me aburro muy rápidamente...
─ ¿Podrías ir al grano? ─ apremia Sora cruzada de brazos.
─ Sora, te propongo que te unas a mí y Tai para un trío.
─ ¿Un trío? ¿Acaso te empezó a gustar el fútbol y quieres formar un trío de ataque?
─ ¿Por qué no me extraña que me den esquinazos con este tema? ─ Mimí se soba las sienes antes de continuar ─ Bueno, no importa. Igual no pierdo nada aclarando las cosas. Lo que quiero decir es que quiero que te nos unas a Tai y a mí para un trío sexual.
─ ¿U-un trío... sexual? ─ Sora tenía los ojos bien abiertos.
─ Si quieres puedes decir que haremos el amor entre los tres, aunque el trío en sí mismo corta un poco el ambiente romántico ─ Mimí mira a un costado, donde algunos estudiantes hablaban de diversas trivialidades ─. No te voy a forzar que hagas nada. Ya Tai me expuso que esto es muy probable que lo veas mal y te niegues, así que si no quieres, pues te puedo entender...
─ Acepto ─ dice Sora de golpe, para sorpresa de Mimí ─. No somos chiquillos de 13 ni 14 años. Estamos a nada de graduarnos e irnos de aquí, por lo que lo normal es que nuestras relaciones las procuremos dando lo mejor de nosotros mismos, pero Matt y su perenne distracción me han dejado bastante decepcionada. Es una tontería todo esto, pero lo siento como una oportunidad única, y que obviamente Matt jamás me lo propondría, viendo que le cuesta conmigo nada más. Cuenta conmigo, así que dime qué día estás pensando, y yo te digo si me tienen disponible.
─ Pues tu respuesta me deja asombrada. Creí que te mostrarías más en contra de hacer esto.
─ Mimí, estoy sufriendo frustración sexual, y en una etapa tan temprana de nuestra vida simplemente no es normal. Trato de disimular lo mejor que puedo, pero tengo esto tan contenido que incluso si me dijeras que nos montamos una orgía de todas las chicas de este salón con Tai me parecería tentador.
─ En ese caso... ¿Estás disponible a venir a mi casa el sábado? Tenemos mi dulce y humilde morada a total disponibilidad para los tres.
─ Hecho. Sábado en la noche. Le digo a mis padres que será una noche de estudio, y nadie se tiene que enterar de nada.
─ ¿Y qué hay de Matt?
─ Tendré suerte si ese día se acuerda de llamarme. No hay día que no le preste más atención a la guitarra que a mí.
─ ¿No crees que sea que él se ha enamorado de la guitarra por sus curvas?
─ Pues ahí llevo las de perder. Esas curvas son demasiado extremas como para que yo pueda igualarlas ─ dice Sora algo divertida ─ Pero igual a ver qué tal le sale el sexo oral a la guitarra. A ver si Matt se atreve a decir que su guitarra lo hace mejor que yo.
─ Eres retorcida, amiga ─ Mimí empieza a reírse.
Sábado
Ahí iba Mimí, contenta al ver que su malvado plan sexual se encontraba cada vez más cerca de concretarse. Sólo era cuestión de esperar un par de minutos (si acaso) para conocer el resultado que obtendría de su fantasioso capricho. No se había molestado en rentar películas, no las iba a necesitar esa noche, y tampoco le había avisado a Tai sobre el acuerdo al que había llegado con Sora, más que nada porque pretendía que fuese una sorpresa. Se le hacía harto divertido pensar en la cara que pondría el castaño al saber que el trío sí tendría lugar. Sabía que la velada resultaría inolvidable para todos.
Y el timbre suena, a lo que Mimí se va rápidamente hacia la puerta. Se encuentra con Tai, quien llevaba consigo unas palomitas para hacerlas en el microondas. Las intenciones de entretenerse y crear ambiente de parte del castaño eran más que evidentes, pero Mimí no tenía muchas ganas de preámbulos. Ni siquiera le permitió saludar, pues salta sobre él y se pone a besarlo de forma apasionada.
─ Hummm... Estás intensa desde un primer momento ─ es la primera cosa coherente que consigue decir Tai.
─ Ya sabes cómo estoy cuando vienes en ausencia de mis padres. No te debería extrañar ─ dice Mimí divertida antes de volver a besar a Tai.
No era momento para decirse nada ni para perder el tiempo en actos preliminares, al menos no todavía, eso sería para cuando la cosa aumente el volumen al convertirse en un trío. Con apuro le baja el pantalón a Tai, empujándolo posteriormente al sofá para que así se ponga cómodo, cosa a la que él no pone ningún pero una vez que lo capta.
─ Vamos como de costumbre. Mimí, a ti no hay quien te corrija.
─ Calla, tonto. Simplemente déjate llevar.
Las acciones con tal empiezan entonces con sexo oral. A Mimí no le importaba que apenas empezara para dar lo mejor de sí, a fin de que Tai estuviera complacido. Con la casa completamente sola, y además con los digimon en su mundo por el resto del fin de semana, pues la situación estaba a pedir de boca para ambos. Sólo quedaba calentar la velada mientras esperaba...
Y el timbre suena nuevamente, justo cuando Mimí se ponía en la labor del sexo oral. A Tai le pareció un fastidio, pues obviamente no se imaginaba la sorpresa, mientras que Mimí se ofrece a abrir la puerta y se encuentra con Sora. La recién llegada estaba por saludar, pero Mimí no le deja, haciéndole señas para que entienda que debe ser una sorpresa.
─ ¿Quién es, Mimí? ─ dice Tai curioso.
─ Tú tranquilo, que apenas empezamos, así que no te descentres ─ Mimí regresa a su anterior posición para empezar con la felación.
Sora no había sido descubierta todavía todavía por Tai. Verlo recibir sexo oral de Mimí se le hacía bastante curioso, y a la vez excitante. Desde lejos pudo ver el pene de Tai, y su tamaño resultaba sorprendente, incluso mayor que lo que recordaba de Matt. La ponía bastante roja ver a Mimí lamiendo aquel falo desde la base hasta el glande, e inconscientemente se lame los labios. Venía por razón de morbo, pero aquello estaba a un nivel que de ninguna manera se hubiese esperado.
Mimí era capaz de adivinar la sensación de Sora, es que se lo veía bastante claro en la cara. Sonríe disimuladamente mientras sigue en su labor, saboreando de largo a largo el pene de Tai. Con un guiño que consiguió que Tai no notara, le indica a Sora que se fuera desvistiendo, cosa que ésta hace sin pensarlo mucho. Ya la había provocado lo suficiente para que entrase en acción, que de ese modo daba la impresión de estar hirviendo por dentro.
No se dejó ninguna prenda puesta. Sora venía completamente dispuesta a esto, y nada la detendría. Era finalmente el momento de intervenir, así que se acerca al chico y pone sus pechos justamente sobre su cabeza. No eran nada del otro mundo, pero bien le podían servir para darle una tremenda sorpresa al castaño, quien se da cuenta al instante y se sobresalta. De verdad no esperaba que Sora llegase para unirse.
─ ¿Sora?
─ Sorpresa ─ dice ella con una media sonrisa y mirando el sexo de Tai ─. Guau. No esperaba que lo tuvieras así. Tal vez me equivoca y sólo esté siendo supersticiosa, pero la verdad es que me parece que ese crecimiento tan prodigioso que tienes es gracias a que tienes tanta actividad con Mimí.
Tai se sonroja un poco, pero como Mimí no paraba de frotarle rápidamente el pene, pues no hizo amago alguno por esconderlo de la vista de Sora. En todo caso, era justo lo que había planteado Mimí. La fantasía que se le había ocurrido iba a hacerse realidad, y eso, sin duda, Tai lo iba a disfrutar, como no te puedes imaginar.
─ ¿Quieres quitarte la ropa, Tai? Quiero acción lo más pronto posible ─ apremia Mimí.
─ ¿Tan rápido? ¿Y esa frialdad? ¿Ni un abrazo? ─ Sora tenía los ojos bien abiertos.
─ Pues puedes tener lo que quieras para que te sientas en confianza ─ Tai rodea con un brazo a Sora antes de proceder a desnudarse.
El momento no podía ir mejor. Mimí se desnuda también, y lo hace de la forma más sensual que se sabía, pues quería que Tai estuviese bastante duro para aguantar esa noche que tendría con ambas, y dicha acción surte efecto sin ningún problema. De hecho, la propia Sora pensaba que esa presentación le podría servir a futuro. Era sin duda el efecto de tener una vida sexual tan activa, que ambos tuvieran que hacer uso de la imaginación para no caer en la rutina y mantener esa pasión siempre viva, incluso tomando en cuenta que todavía son todos muy jóvenes y que aún van a la escuela.
─ ¿Con quién quieres empezar, Tai? ─ dice Mimí una vez que estuviese igual de desnuda que Sora ─ Ve sin presiones, que hoy sólo estamos para disfrutar todos juntos, tontito.
─ Muy bien, entonces podría empezar con Sora ¿Estás de acuerdo? ─ culmina el castaño mirando a la invitada.
─ Que sea como salga. Ahora mismo sólo sé que estoy excitada.
Sora se pone en cuatro sobre el sofá, mientras que Tai se pone detrás de ella. Se veía que el haber contemplado a Mimí haciéndole la felación a Tai la había humedecido lo suficiente, por lo que no hubo necesidad alguna de prepararla. Tai va directamente a penetrarla, y Mimí se le abraza desde detrás y lo besa, todo mientras lo anima a que empiece a moverse. Sora parecía que fuera la primera vez que sentía algo así. Realmente Tai venía bastante bien dotado, era un nivel totalmente diferente a cualquier cosa que ella hubiese conocido, o siquiera imaginado. Por un momento pensó que Mimí era realmente afortunada al tener a un novio de semejante calibre, aunque pronto sus ideas se disiparon para abrirle paso al placer que le generaba aquel acto pleno de lujuria. Y el propio Tai también se sentía abrumado ante la estrechez del sexo de Sora. Le daba la impresión de que ella estaba succionando su pene para así mantenerlo atrapado, cosa que dadas las circunstancias, no le molestaba realmente, y en lugar de quedarse pensando en eso procede a moverse más a prisa, sosteniendo sus caderas para así tener un mejor control del ritmo, que era algo que siempre disfrutaba. Mimí también le ayudaba a agarrar las caderas de Sora, y un par de veces se toma la molestia de soltarle una nalgada, sólo por el deseo de escucharla gemir un poco más.
─ Sabía que esto iba a ser divertido, pero siento que me quedé un poco corta. Realmente es una vista espectacular ─ opina Mimí, visiblemente excitada ─. Adelante, Tai. No te contengas en absoluto. Manoséala y lame su cuerpo. Hagámosla sentir que verdad está en un trío con nosotros.
─ S-sí... Háganlo. Háganlo ─ ruega Sora.
Aquello sonaba realmente como una buena idea. Apoya su peso sobre el cuerpo de Sora para que así ella se pegara más a los cojines, y entonces tiene así aquel cuerpo tan exquisito y se dedica a manosearla. Mimí también lo hace, y ella es la primera en agarrar los senos de Sora y pellizcar sus pezones. Tai complementa aquello con suaves mordidas en el cuello de Sora, siempre procurando no dejar marcas, que para eso tenía a Mimí. Sora estaba completamente acorralada, siendo invadida por el éxtasis y el placer físico, el cual borraba de golpe y porrazo todo rastro de pensamiento racional. No era el momento de pensamientos elaborados y esas cosas, sino de tornarse salvaje, con una mentalidad básica, a completa disposición de los impulsos que les imponga el cuerpo en respuesta a cada toque, cada mordida, cada embestida.
El calor que los tres estaban sintiendo se estaba sintiendo de maravilla. Ese despegue de hormonas, sumado al aumento corporal de los tres generaba un cóctel explosivo y adictivo al que no tenían capacidad alguna de oponerse. Habían pasado completamente la línea de no retorno, así que sólo les quedaba seguir hacia delante y gozar hasta el final. Tai toma también la iniciativa y se da a la tarea de estrujar los pechos de Sora, arrastrado por ese mismo impulso que le decía desde dentro de su cabeza que siguiera empujando dentro de ella con todas sus fuerzas. A Sora se le escapa un hilo de saliva de la boca, estaba sencillamente desbordada por aquello. Sentía que se volvería loca de seguir así más tiempo, pero el propio Tai también sentía que estaba por llegar al límite de su aguante. Quería eyacular con fuerza, así que aguanta un poco más.
─ S-siento que tu pene llega hast-ta el fondo de mí... Ahh, ahhhh... Sí... ¡Síii! Esto es nuevo ─ dice Sora con una sonrisa de placer total.
─ Tu cuerpo está genial, Sora. Siento que no aguanto más. Me vengo... Me vengo, Sora...
─ Hazlo dentro. Llénala completamente, para que así veamos la cara que pone ─ anima Mimí con una enorme sonrisa.
Y mientras Tai vuelve a erguirse para sostener las caderas de Sora a gusto, Mimí se da a la tarea de agarrar las muñeras de Sora y la levanta un poco. Aquello, bien lo sabía, le generaba a Sora una sensación bastante morbosa y deliciosa. No había manera de pensar en algo que no fuera en disfrutar del sexo al máximo, no con Tai y Mimí dando sus golpes certeros en cada uno de los sentidos de Sora. Simplemente la elegida del amor no tenía defensa alguna contra eso.
El momento del clímax llega. Tai tiene una fuerte y vigorosa corrida dentro de Sora, y todo mientras ella también se siente que flotaba sobre las nubes a causa del orgasmo que alcanza a sentir. Era incluso más intenso que lo que recordaba haber sentido estando con Matt, lo cual, obviamente, no le hacía realmente ninguna gracia.
─ Ahora es mi turno ─ Mimí se pone encima de Sora, se pone en cuatro patas y usa una mano para abrir su concha para Tai ─. Ven acá ¿Qué estás esperando?
─ Eso es lo mismo que me pregunto ─ Tai no se dio mucho tiempo para descansar, pues ver la provocación de Mimí hizo que su erección se volviera a fortalecer ─. A ti sí que pretendo darte bastante duro, pero eso no es algo nuevo para ti.
─ En eso tienes razón, pero ahora dale, que quiero sentirte dentro. Apresúrate.
Ni lento ni perezoso, Tai penetra a Mimí, y los gemidos de ella no tardan en surgir, y los emite precisamente sobre la oreja de Sora, la cual estaba inmovilizada por tener a Tachikawa sobre su cuerpo. Tai no tuvo contemplación alguna, sólo se dedica a descargar su líbido y llegar hasta lo más hondo y cálido de la vagina de Mimí. Definitivamente no existía cuerpo que se le pudiera comparar, y se sentía afortunado de tener el privilegio de conocer ese cuerpo y confirmar su punto de vista. Cada embestida dentro de su novia le hacía querer que la siguiente embestida fuese más rápida y fuerte, que lo hiciera con ella como si no hubiera un mañana.
─ Oh, yeah... Yeah... yeahh... Más fuerte y más rico, Tai ─ sigue gimiendo sobre la oreja de Sora.
─ Esto me vuelve loco. Tu cuerpo es el mejor de todo el mundo ─ dice Tai empujando con cada vez mayores bríos ─. No me puedo cansar de ti. Eres sencillamente espectacular.
─ Ni yo podría jamás... cansaaarme de ti... Ahhh... Sigue, sigue así... Lléname toda, que lo quiero... Ahhh...
─ Mimí, voy a venirme. Prepárate, que me vengo.
─ ¡Síi! Hazlo. Hazlo... Vento dentro... ¡Ahhh!
Tai da una última embestida para seguidamente correrse dentro de su novia, y ésta seguía calentando a Sora con sus incesantes gemidos. Para Sora era bastante más de lo que podía soportar. Nuevamente quería sentir el falo de Tai explorando dentro de ella y haciéndola sentir bien.
Era el momento de hacer un pequeño cambio, ambas chicas se levantan del sofá para que Tai se pudiera acostar. Estaba claro de qué iba la cosa ahora: Sora no lo duda un solo segundo e introduce el pene de Tai en ella, mientras que Mimí posiciona su sexo encima del rostro de su novio. Los tres estaban bastante rojos, excitados. La idea del trío había resultado sencillamente fantástica, y en ese mismo momento era que iba a empezar lo verdaderamente bueno.
─ Santo cielo, esto está fenomenal. Pareciera que está más grande que antes ─ suelta Sora al momento en que se empieza a mover.
─ Casi siempre tengo la misma sensación ─ apoya Mimí.
Tai por su parte, a causa de la labor en que estaba, no decía nada en ese momento. Mimí y Sora mueven fervientemente sus caderas, degustando con sus conchas las delicias que aquel acto sexual les estaba proporcionando. Sus ojos estaban nublados, sus bocas salivaban fuera de control, sus atributos se movían de forma caótica por el modo en que sus torsos se agitaban de forma repetitiva. Gozaban de esa noche con todas sus ganas, querían más y más, no deseaban detenerse hasta haber saciado ese apetito de lujuria que las había poseído completamente.
Parecía que la temperatura en la sala había sufrido un incremento sustancial, puesto que el calor que los tres sentían era indescriptible, pero era una sensación que resultaba más que agradable, era placentero. Sus cuerpos estaban perlados por el ligero sudor que lentamente les envolvía. De la boca de ambas chicas salía un vaho que hacía ver todavía más eróticas sus expresiones. Aturdidas completamente por el placer y el deseo, y también queriendo que Tai, que bien sabían que las veía desde su posición, se excitara todavía más, unen sus bocas para besarse de una forma bastante caliente. El movimiento de sus lenguas, el hilo de saliva que se les escurría de sus comisuras, era un espectáculo visual que no se podría olvidar, de eso el propio Tai podría dar ciega fe.
─ MMhh... Me penetra más-s profundo... Síiii... ─ Sora cierra los ojos inevitablemente y se sostiene de los hombros de Mimí.
─ Síi... Y su lengua es también excelente. Quiero que lama su vagina toda la noche... Oh, sí...
Parecía que aquello no podría subir ya más en intensidad. Los tres sentían que estaban en llamas. El fuego consumía sus mentes, sus sentidos, sus pieles... Todo de ellos se sumergía en lo más hondo de un placer ardiente e incesante. Cada embestida y cada lamida de parte de Tai elevaba todavía más a Sora y Mimí, las cuales terminan sintiendo que en cualquier momento obtendrían un nuevo orgasmo, y eso era exactamente lo que querían. Aspiraban sentían que explotaban de placer, que sucumbían ante un gozo que no sabían explicar con palabras.
─ Me vengo... Tai, Mimí, me vengo...
─ Yo también... Ahhh... Sigue así, Tai... ¡Hazme sentir ricoooo!
Mhhhh... Nnngggghhhhh...
Las tres voces se elevan en aquel lugar, incluso haciendo eco en la sala. Se había tratado de tres orgasmos bastante fuertes, intensos, mostrando qué tan bien les ha ido al seguir aquella idea inicial de parte de la elegida de la pureza. Sora y Mimí se dejan caer a ambos lados de Tai, aunque iban bastante apretujadas por estar en el sofá. De pronto aquel mueble no parecía ser el más adecuado lugar para seguir. Simplemente de pronto no era tan cómodo.
─ ¿Qué tal si vamos a mi habitación? ─ dice Mimí tomando la iniciativa ─ Podemos dejar la ropa aquí. Nadie va a venir, y de todos modos la puerta tiene seguro, por lo que igual nadie puede entrar sin tener que avisarnos antes.
─ Ok, entonces vamos, que todavía puedo seguir ─ dice Tai levantándose y meneando su pene, el cual se había vuelto flácido a medias ─ ¿Tú también puedes aguantar, Sora?
─ ¿Quieres ponerme a prueba? ─ dice Sora con una sonrisa retadora.
Habitación de Mimí
Lo primero que los tres hacen fue ir directamente a la cama. Tai se acuesta primero que las demás, y luego Sora y Mimí se acomodan a ambos lados de él: Ambas se acuestan de modo que pudieran encarar el pene de Tai, el cual nuevamente se ponía grande y duro, y sus piernas se enrollan alrededor de la cabeza del castaño, de modo que él, al voltear a ambos lados, no pudiese mirar otra cosa que las dos conchas húmedas que esa noche tenía para él. Esas vistas, junto con la sensación de Mimí y Sora lamiendo rítmicamente su verga, y de paso con todo lo pasado hasta ese instante, hacían inmejorable la noche a su parecer.
Por mero impulso el castaño mueve rápidamente sus manos para amasar a gusto los glúteos de Mimí y Sora. Aprieta como quiera sus nalgas, una y otra vez, y algunas veces les suelta unas cuantas nalgadas, y ellas le responden con lamidas más dinámicas, casi llegando al punto de ser frenéticas. Tai sentía que estaba en el centro mismo del paraíso. Disfrutaba con locura aquello. Su pene palpitaba bastante, evidenciando la buena recepción de las lamidas recibidas. Mimí y Sora no se conforman con simplemente tener contento aquel falo frente a ellas. Estaban dispuestas a hacerlo correrse ante sus deseosas miradas. Sería un espectáculo digno de presenciar.
─ Mimí, Sora... Esta vez me voy a correr más rápido que antes... Me vengo, chicas...
─ Adelante. Deja salir toda tu espesa leche para que nosotras podamos verla. No seas tímido ─ dice Mimí con una sonrisa maliciosa.
─ Sus lenguas en la punta de mi pene me están volviendo loco... ¡Me vengo! Haa...
Mimí y Sora contemplan estupefactas y complacidas el chorro que emerge de la punta del glande del castaño. Pese a que ya se había venido antes, la cantidad que salía seguía siendo sorprendente. Daba la impresión de que los testículos de Tai estuvieran todavía bastante cargados de semen, y ellas querían sacar toda esa carga que permanecía contenida.
─ Esta va a ser una noche muy larga. Me gusta ─ dice Sora sonriendo ampliamente.
Al día siguiente
Tai es el primero que llega a despertar. Siendo día domingo, pues no había razón para preocuparse por la escuela, y de todos modos no lo tendría fácil para levantarse, pues Mimí y Sora, las cuales todavía dormían plácidamente, estaban abrazadas a ambos costados de él.
No necesitaba de esa primera impresión del día para recordar lo que había ocurrido. La noche de sexo desenfrenado que había tenido, estaba plenamente seguro, jamás en la vida la olvidaría. Pero es que despertar de ese modo le sentaba de maravilla. De verdad no podía creer que fuera Mimí, precisamente ella, fuera quien propusiese aquella locura que los tres terminaron disfrutando tanto. La vida entera no le alcanzaría para agradecerle lo suficiente por tan brillante idea.
─ Mmm... Veo que te despertaste antes ─ dice Mimí todavía adormilada ─. Has estado espectacular. Por un momento llegué a creer que mi vagina se iba a fundir.
─ Pues yo pensé igual con respecto a mi pene. Este reto ha estado más intenso que de costumbre.
─ Es cierto, y por eso es que pensé que sería una buena idea.
─ Lo fue. Vaya que lo fue.
Ambos novios se besan, y en eso Sora se despierta también, justo a tiempo para verlos besarse. Verlos tan de cerca era para Sora algo entretenido y tierno a partes iguales, pero lo mejor era dar a entender que estaba allí, por lo que carraspea un poco para avisarles.
─ Lamento interrumpirles, aunque igual se ven bastante bien. Luego de conocer, no me extraña que les vaya tan bien desde que salen juntos ─ Sora se acomoda mejor sin soltar su abrazo al cuerpo de Tai ─. Les juro que jamás había disfrutado tanto de esto. Los envidio bastante.
─ Vamos. Matt tiene posibilidad de recuperación ─ le anima Tai ─. Sólo tienes que presionarlo un poco y seducirlo, y si eso no funciona, pues amenázalo con irte con otro, o tal vez le puedes proponer un trío para que lo piense mejor. Ya ves que esto de anoche nos ha salido de maravilla.
─ Muy cierto. Pondré en práctica esa sugerencia.
─ Hablando de tríos, ¿qué les parece si repetimos esto algún día? ─ propone Mimí.
─ ¿Después de lo que pasamos? La duda ofende, para que lo sepas ─ responde Tai contenta.
─ Cuenten conmigo, aunque esperemos un poquito, que pierde el chiste si es todos los días ─ advierte Sora.
─ En eso tienes razón. Tal vez una o dos veces al mes no nos venga mal.
─ Hecho. Sólo queda entonces acordar el día que repitamos ─ cierra Mimí, recibiendo en respuesta una sonrisa de parte de Tai y Sora.
Fin
Les dije que no soy un escritor que suela seguir las líneas más recurrentes, y he aquí la fehaciente prueba de ello. En todo caso, así es como cierro esta historia, cumpliendo de este modo una de las tantas peticiones de lemmon para Digimon (si me pongo en acción como es, esto último cuatrimestre voy a escribir más OS de Digimon que en todo el tiempo que llevo desde que me registré aquí).
Hasta otra
