Una vida normal

- ¿Crees que pasó algo aquella noche?

- No sé, ya hace dos semanas y los veo igual que la semana anterior a la cena...

- Sí, parece que se eviten de igual modo que siempre...

- Puede... no sé ¿Crees que él pueda ser asexual?

- ¡Ay!¡Calla hombre! ¿De verdad?... claro, nunca se sabe... la gente no va por la vida pregonando algo así ¿No?

- No, supongo que no... Normalmente la gente se burla de aquellos que lo dicen ser... pero bueno, cada uno es diferente -Se encogió de hombros.

- Pero el afrodisíaco funcionó aquella vez... no, no lo creo.

- Pero ¿Y si lo es? Quizás lo deberíamos respetar ¿No crees? -Insistió.

- Pero ¿Y si no lo es? Quizás el muchacho necesita un empujón.

- Querida, ya quedamos que nada más de afrodisíacos, que aún los dejaremos medio lelos a los dos -Se puso firme-. Y no me hagas esas miradas de cordero. No es nuestra vida.

- No pero... No sé, cuando tardó una semana en dejar la habitación por hacer... pensé que tal vez...

- ¿Qué?

- No sé, es extraño en él. Es muy maniático con estas cosas...

- Mira, Bulma ha empezado un nuevo proyecto a partir de lo que estudiamos de los androides del Dr. Gero. Descubrimos que él también tenía acceso a tecnología alienígena y que todavía hay cosas que no sabemos que son. Le he pedido a él que nos ayude un poco y ha aceptado. Después se lo diré a la niña. Quizás, trabajando juntos, quien sabe...

- ¡Ay! ¡Tal vez sí! -contestó entusiasmada-. ¡Eso sería ideal! Además, quizás así podría dejar de fingir de una vez y de trabajar solo cuando ellos no están... ¡Lo echo tanto de menos, amor mío! -Le puso morritos.

- Sí, a ver qué dice ella...

- ¡Leches! ¿Qué hace aquí este ahora? -dijo ella señalando por la ventana de la cocina.

- ¿Quién?

- Yamcha.

Continuará...