Una vida normal

Hacía un poco más de tres semanas que no sabía nada de ella. Antes de la última batalla, se llamaban o quedaban cada dos semanas o así, para ver cómo estaban. Él había sido el único que la había acompañado durante todo el embarazo y el primer año largo de Trunks. Ella le había pedido que no dijera nada al resto de sus amigos, que les quería dar una sorpresa. A él no le hacía ninguna ilusión, pero era la vida de ella y aún creía que aquel malnacido volvería.

En el fondo, él también lo había creído. Pero también había esperado que una vez acabara la amenaza, Goku lo pondría en su sitio y nunca más volverían a saber de él. Se había equivocado del todo.

Goku, como siempre, hacía las cosas más impensables y había preferido quedarse muerto ¡La madre que lo parió!... Una saiyajin, por tanto... ¡Jodida especie de toca pelotas! A Goku le tenía mucho aprecio, pero es que, de verdad ¡El hombre tenía narices! Y su congénere no se quedaba atrás. Dejaba embarazada a una mujer y se largaba al espacio, volviendo después ¡Como si nada! No entendería nunca como Bulma no lo había echado a patadas... capaz era... de hecho, era la única que fuera de un combate, tenía cojones de plantarle cara a Vegeta.

Ahora empezaba a estar un poco preocupado por ella. Puede que todos hubieran sobreestimado el poder y la inmunidad de ella sobre aquel asesino. Ella le había jurado que no la había forzado. Decía que no recordaba nada pero que no tenía ninguna marca ni dolor extraño y que pensaba que habría sido alguna cosa de los dos... Él todavía no se lo quería acabar de creer. Pero siempre que le asaltaban las dudas recordaba, tres días antes de largarse al espacio, cómo había estallado la cámara de tierra y cómo había reaccionado ella, desesperada, revolviendo los restos de la explosión, para rescatarlo. Aquel desgraciado se recuperó en menos de dos días y al tercero, se largó.

Bulma no lo quiso reconocer, pero se quedó tocada. Siempre reía de forma forzada y hacía broma con que no lo necesitaba para nada, que estaba mejor así, que a su hijo no le hacía falta un padre como aquel y que ella se sobraba para subirlo sola.

Él se ofreció para hacerle de padre, una noche, después de beber más de la cuenta y volver a tener sexo con ella. Moría por dentro solo de pensarlo, pero más le dolía perderla del todo. Ella no quiso. Ni se lo pensó. Le dijo que aquello no había significado nada, que solo necesitaba una noche de calor y de "rock and roll" y que solo lo quería como amigo... quizás también para tener sexo ocasional, pero nada más. No lo habían vuelto a hacer demasiadas veces más. Y cada vez era peor. Más frío. Acababa, sonreía y o bien lo echaba fuera, si había sido en casa de ella, o bien recogía sus cosas y se iba. Ya no se quedaba a dormir. Y desde que aquel cabrón había vuelto, nada de nada. Solo hablaban. Pero él no podía evitar mantener la esperanza de recuperarla algún día.

Echó una ojeada a la finca y todo parecía entero y la cámara de gravedad en activo ¿Así que al final, el malnacido se había quedado? Bien, quizás hubiera de agradecer que no hubiera aniquilado el planeta entero todavía. Pero hasta que no hablara con ella, no se quedaría tranquilo.

Llamó a la puerta para preguntar por ella. Los Srs. Briefs le dijeron que la encontraría en el laboratorio, que en aquel momento estaba trabajando allí seguro. Cuando entró la vio inclinada sobre lo que parecía una réplica de los androides pero solo en esqueleto. Estaba concentrada y tan guapa como siempre ¿Cómo había sido tan idiota de dejar escapar una mujer así? Si no hubiera perdido tanto tiempo persiguiendo otras faldas. Ella le dijo que no era por el sexo, que era por la traición, lo que le hacía romper siempre con él. Y cuando él la acusó de ser una cualquiera en la última discusión, ya no hubo marcha atrás. Eso, ella, no se lo perdonaría jamás. No, viniendo precisamente de él, que tantas veces la había plantado con excusas, como si ella fuera estúpida.

Al final lo vio y pareció alegrarse bastante. Le explicó que había estado muy ocupada con un nuevo proyecto y que, por eso, no habían hablado durante tanto tiempo, pero que todo estaba bien. Él la invitó a comer fuera y ella aceptó, sabiendo que ahora podría dejar a Trunks con sus padres o ¿Con Vegeta? Bien, al menos ya sabía que no era un infanticida... También se había pasado un año entero, en realidad, con su hijo adolescente. Quizás sí que había cambiado ¿Pero tanto?

Continuará...