Hola gente, aquí estamos con el ultimo tema de la nalu week, aunque mi idea es cumplir con los bonus igualmente. Me gustó mucho escribir este one-shot.

Muchas gracias a todos por sus mensajes y reviews, me animan a seguir escribiendo.

Espero que les guste :)

Aclaración: Fairy Tail no me pertenece ni sus personajes, pertenece a su creador Hiro Mashima

Tema7 : Sonrisa (7 de Julio)

El día era nublado, frío, el ambiente estaba pesado y una pequeña niña rubia se encontraba encerrada en su habitación, vestida con un conjunto negro deprimente lloraba silenciosamente sentada a su ventana. Tenía la mirada fija en el jardín al que daba su habitación, los recuerdos se arremolinaban en la mente de la pequeña, no debía tener mas de 10 de años de edad.

Aquel 7 de Julio había muerto su madre. Layla Heartfilia había dejado de respirar horas atrás dejando detrás a su pequeña niña, Lucy, dejándola con el corazón roto y con la perdida de su mayor ser amado. Poco sabía la pequeña rubia que este seria el comienzo de todos los eventos desafortunados y desgracias que sufriría en su vida.

Después del funeral de su madre hace unos minutos, la niña había sido confinada a su habitación. Sentada con su vestido negro Lucy solo podía llorar y llorar, no solo su madre había desaparecido para siempre de su vida, en todo el día su padre no había mostrado mínimo interés en su hija. La pequeña quien necesitaba más a su padre se sentía desconsolada, se preguntaba a sí misma si había hecho algo mal como para que su padre ni siquiera se dignara a mirarla en todo momento que estuvo en su presencial. En un principio había esperado y anhelado un gran abrazo de su papá, más después de perder a su mamá para siempre pero su corazón había sufrido aún más. La pequeña se sentía más sola que nunca, mientras miraba hacía su jardín esperaba que todo fuera un sueño, una pesadilla y que despertaría para encontrarse con sus cariñosos padres, quienes la llenarían de besos y caricias. Cayendo dormida del cansancio de su llanto, su ultimo pensamiento fue la esperanza de que su padre la siguiera amando y la consolara.

Pasaron cuatro meses y las esperanzas de Lucy murieron junto a su sonrisa, su padre se volvía más distante mientras más tiempo pasaba, desde la muerte de su madre Jude no se dignó en revisar el estado emocional de su hija, la ignoraba como si fuera una enfermedad andante. La rubia tenía solo 10 años pero era consciente de la distancia y falta de interés que su padre estaba demostrando hacía ella. No importara cuanto sus sirvientes intentarán convencerla que su padre estaba ocupado y la amaba como siempre, Lucy sabia que se lo decían por su bien y esto solo destrozaba más su corazón. Aquel padre que alguna vez la levantaba sobre sus hombros, la trataba como princesa y la llenaba de cariño ya no existía y su madre estaba en el cielo. Lucy había quedado sola, sin padres que la amaran, se sumergió en la soledad de su mansión y su sonrisa dejo de asomarse en su rostro.

Ante el cambio de su joven maestra, los sirvientes intentaron de todo para hacerla feliz y sacarle una sonrisa: llevarle juguetes, contarle cuentos, chistes, paseos y golosina pero todo fue en vano. La educada Heartfilia les agradecía sinceramente sus esfuerzos pero la tristeza que hundía su corazón gobernaba sobre todo lo demás. Así lo que alguna vez fue una alegre y risueña niña se convirtió en una niña tímida y reservada (casi inexpresiva) que muy raramente mostraba sus emociones.

La pequeña no tenía amigos puesto que en su corta vida solo había tenido pocas oportunidades para socializar con niños de su edad y nunca había logrado consolidar una amistad con alguno de ellos. Antes no le importaba, su mejor amiga y gran confidente había sido su madre y ahora con la falta de ella, todos sus secretos y pensamientos fueron destinados a un libro. Lucy escribía todo lo que sentía y vivía en aquel cuaderno en forma de una carta destinada a su madre. Esto le consolaba y le daba la sensación de estar más cerca de su madre, sanando un poco el dolor de su pérdida.

Cuatro meses volvieron a pasar y se cumplían 8 meses desde que la heredera Heartfilia había perdido a sus padres, en este punto ella misma consideraba que también había perdido a su papá. No habían hablado en todo este tiempo, su padre se comunicaba con ella a través de los sirvientes y viceversa, esto hirió más profundo a la pequeña rubia. Lucy era consciente que su padre aún trabaja debido a las numerosas reuniones mensuales que se realizaban en sus casas, desde su habitación podía ver como adultos entraban a su mansión y salían después de unas horas, socios de su padre, así los sirvientes se habían referido a ellos. Lucy no estaba segura que era exactamente un socio pero según lo que pudo entender cuando le preguntó a su profesor particular, eran personas que trabajaban junto a su padre y le ayudaban. La rubia sintió celos de estos adultos, parecían pasar mucho tiempo junto a su padre y ella también deseaba poder pasar tiempo con él.

Lucy empezó a reconocer a los adultos eran tres hombres y dos mujeres: un pelirrojo, dos pelinegros, una peli azul pastel y por último una peli escarlata. La última se destacaba como una figura en especial para la pequeña rubia. Era una mujer alta y de pelo tan rojo como el escarlata, su aura detonaba elegancia y vestía con un traje de negocios, sus ojos imponían dominio pero tenían amabilidad. A Lucy le recordaba a su madre, era igual de elegante que su madre y bella pero su madre no daba miedo. Con el tiempo llegó a admirar a la mujer que veía entrar en su casa y deseo ser como ella cuando creciera, quería ser igual de fuerte e inteligente (por sus lecciones había aprendido que todos quienes trabajan con su padre eran personas educadas y muy inteligentes), claro que su modelo a seguir siempre iba a ser su madre, le agrava pensar en aquella mujer pelirroja como su segundo modelo para cuando creciera.

En el fondo Lucy pensaba que si se convertía en alguien parecido que rodeaba a su padre, su papá cambiario de actitud y la volvería a querer como antes. La rubia era verdaderamente inocente y debido a su situación pensamientos como aquellos, quedaban grabados en su mente.

Lucy tenía el habito de husmear por su ventana cada vez que venían estos personajes pero aquel día en especial se encontraba en el jardín de su mansión leyendo y el tiempo se le pasó sin darse cuenta. Debido al ruido de autos y sorprendentemente de voces la rubia levantó la cabeza de su libro, sorprendida observó como los adultos que recurrían normalmente a su casa venían acompañados de 5 respectivos niños quienes parecían rondar su edad.

Anonadada la rubia observó como los adultos se perdían dentro de la mansión y los niños se quedaban en el jardín no muy lejos de ella. Su jardín era muy extenso y los nuevos visitantes no se dieron cuenta de la existencia de la niña bajo el árbol. Lucy los observó cuidadosamente a cada uno, de inmediato llamó su atención una mata de cabello rosa, era un niño de su edad quien saltaba de un lado a otro con una gran sonrisa. Lucy nunca había visto a nadie con cabello rosa y mucho menos a un niño, este pensamiento casi la hizo sonreír, pero hacia más falta que un ridículo color de cabello para recordar a la pequeña como sonreír, la peli rosado peleaba con un niño pelinegro (Lucy no pudo reconocer quien de los dos adultos pelinegros podía ser su padre) y la aparente líder del grupo les detenía fieramente, parecía una niña de 11 años de edad, aparentemente la mayor del grupo. Su pelo escarlata hizo que Lucy la conectará directamente con la mujer que solía observar, la niña era una versión exacta de su madre. Lucy se sintió identificada con el hecho, pues todos los sirvientes decían que ella era la imagen viva de su madre. Luego venía otro venía pelinegro quien se burlaba de los niños previamente golpeados por la peli escarlata y por último una pequeña niña quien parecía ser mucho menor que los demás, la rubia estimo que debía tener unos 5 años o algo así.

En los minutos que la pequeña Heartfilia observo como interactuaban entre sí, pudo lentamente ordenar quien era hijo de quien y se vio sorprendida al descubrir que la peli rosado y la peli azul eran al parecer hermanos. No se parecían para nada por lo que Lucy dudaba profundamente de su deducción. Mientras más tiempo pasaba, la rubia no sabía que hacer, si hacia algún movimiento notarían su presencia y ella no sabía cómo acercárseles ni como interactuar con ellos. Desprovista y sin saber que hacer decidió volver a su libro aunque la idea de hablarles y jugar con ellos parecía tentadora, inseguridades asaltaban a Lucy ¿Y si ellos no querían jugar con ella ni ser sus amigos? La negligencia emocional a la que se había expuesto los últimos meses ya había hecho estragos y uno de ellos era el sentir que a nadie le agradaba ¿Si mi propio padre no me quiere ver, por qué otros querrían estar conmigo? Pensamientos así inundaban la mente de la pequeña rubia y no la dejaban ser feliz.

- Hey ¿Quién eres? - una voz sacó de su lectura a la rubia.

Lucy miró al dueño de la voz que interrumpió su lectura, era el niño con pelo color rosa. La pequeña se quedo mirando su peculiar color ¿Cómo alguien podía nacer con aquel cabello?

- ¿Hola? ¿Puedes dejar de mirar mi pelo? - dijo el peli rosado, Lucy se sonrojo, estaba avergonzada.

- Lucy. - dijo con volumen muy bajo la rubia.

- No te escucho. Dilo más fuerte, ¿Luigi? - el niño peli rosado dijo con duda.

- Me llamo Lucy. - dijo tímida.

- Mi nombre es Natsu Dragneel. - dijo con una gran sonrisa el pequeño niño.

Los amigos de Natsu miraban desde lejos como el peli rosado hablaba con la rubia, habían notado su presencia pero ninguno de ellos había dado el primer paso para acercarse a la desconocida niña. El Dragneel quien fue el ultimo en notar la presencia de la rubia, apenas se dio cuenta de su existencia fue impulsivamente a su encuentro. Sus amigos solo se quedaron en el mismo sitio expectantes viendo que es lo que hacía su amigo.

- ¿Por qué estas aquí? ¿Tus papas también vinieron a una reunión aburrida? - interrogo Natsu a la rubia de su edad.

- No, esta es mi casa. - respondió cohibida la rubia pero tranquila.

Natsu se sentía intrigado, la niña delante de él era muy tímida y seria para su gusto. No era común ver a un niño de su edad tranquilamente leyendo un aburrido libro y menos parecer tan triste como lo hacía la rubia.

- Eres muy rara. - declaró Natsu.

- ¿Por qué? - preguntó Lucy un poco molesta, nunca la habían llamado rara.

- Estas leyendo cuando podrías estar jugando. - señalo su libro. El pequeño enojo de Lucy se evaporó, el niño tenía una razón, la gente de su edad jugaba para entretenerse pero ella no tenía con quién jugar.

- Me gusta leer. - dijo Lucy como si ello respondiera todo.

- Raro pero bueno ¿Quieres jugar conmigo y mis amigos? Te presentaré. - dijo emocionado Natsu y con una gran sonrisa.

- Está bien. - aceptó la rubia aunque estaba nerviosa ante la propuesta.

Las presentaciones se hicieron con un rápido e hiperactivo Natsu. Gray, Erza, Gajeel y Wendy en ese orden fueron presentados ante la rubia, resulta que su deducción era correcta y efectivamente la pequeña peli azul era hermana del alegre peli rosado. Los demás niños fueron agradables con ella pero sobre todo Natsu parecía haber tomado un gusto con ella. En todos los juegos que jugaban el Dragneel no dejaba que Lucy no estuviera en su equipo o de su lado, sus amigos se sorprendieron ante su actitud pero lo dejaron ser pues el peli rosado siempre era una caja de sorpresas. En las horas que estuvieron jugando todos congeniaron con la rubia a pesar de ser tímida y reservada era una buena compañera de juego, integrándose perfectamente al grupo. Wendy quien era la más pequeña tomo un gusto igual de extraño como el de su hermano hacia la rubia, siguiéndola a todos lados mientras jugaban. Natsu quien en un principio se hubiera quejado que le robaron la atención de su pequeña hermana, tampoco dijo nada al respecto pues estaba demasiado ocupado estando pegado a la rubia como una lapa.

Parecía que la rubia hubiera hechizado a los hermanos Dragneel y a su vez la rubia parecía encantada con Erza, pues la miraba atentamente y con ojos de admiración. Así fue pasando la tarde donde Lucy por primera vez en mucho tiempo había sonreído y reído como la niña que era, habían jugado a explorar su jardín, a la escondidas, a las peleas, al pilla pilla y todos aquellos juegos que los niños de su edad juegan.

Mientras descansaban después de haber corrido mucho, Natsu y Lucy estaban sentados en el pasto, Wendy se encontraba en el regazo de la rubia casi durmiendo, Gray y Gajeel estaban cerca siendo perseguidos por Erza, quien les gritaba que iban a pagar por haberla derrotado haciendo trampa en un juego. Lucy mirando la cómica situación se echó a reír junto a Natsu.

- Hey Luce. - Natsu le había dado un sobrenombre en mitad de su tarde juego. A Lucy le había gustado.

- Dime Natsu. - lo miró la rubia.

- Te ves más bonita riendo y no triste leyendo tu libro. - dijo con una gran sonrisa Natsu.

Lucy se sonrojó ante las palabras pero le sonrió de vuelta con la mayor de sus sonrisas, se sentía feliz.

- Natsu ¿somos amigos ciertos? - la rubia preguntó lo que había querido preguntar toda la tarde.

- Obvio que sí, desde ahora en adelante seremos los mejores amigos. - sonrió Natsu.

- Si. - celebró la rubia.

Ese día no solo volvió a sonreír y reír la rubia en mucho tiempo sino también descubrió que su cosa favorita en el mundo se había convertido en la sonrisa de su nuevo mejor amigo, Natsu.

Espero que les haya gustado :)

A mi me encanto escribirlo, de hecho me inspiro para escribir una historia más larga basada en este one-shot pero lo haré cuando finalice mi otra historia c: Pero si les gusta la idea y me dejan comentarios pidiendo que escriba antes esta historia, me lo pensaré muy bien.

Cualquier comentario y sugerencia es bienvenido, me alegrarian el día si dejan algun comentario/ review ;)

No olviden pasarse por mi otra historia, esta en mi perfil 3

Gracias por leer, se despide sstargoldens