Una vida normal
- Cariño ¿Podría hablar un momento contigo? -le dijo a su hija cuando vio que ya acababa su desayuno. Vegeta ya se había ido con Trunks a su entrenamiento diario. Había vuelto a cambiar el orden porque el pequeño estaba muy irritable.
- ¿Humm humm...? -musitó tras el cuenco de leche con cereales. Era evidente que se moría de vergüenza y apenas los había saludado y comentado un par de cosas mientras comían y ella recogía las cosas de Trunks y les servía a la pareja.
- ¿Sabías que Trunks ya puede detectar fluctuaciones en los ki? -comentó despreocupada mientras guardaba la bayeta bajo el fregadero. Tenían robots para limpiar y recoger las cosas, pero a ella le gustaba hacerlo cuando estaba la familia presente.
- Algo me dijo su padre... -Dejó que su hija atara los cabos. Pudo ver el preciso instante en su rostro- ¡Oh! ¿Por eso no me ha dirigido la palabra ni ha querido quedarse conmigo? -dijo entristecida.
- Creyó que estaban jugando sin él. No se lo tengas en cuenta.
- Sí, pero tengo la sensación que cuanto más tiempo pasa con él más se aleja de mí ¡Es tan pequeño aún!
- Princesa ¡Trunks te adora! -La calmó tomándola de la mano-. Es solo que con su padre está descubriendo que puede hacer cosas asombrosas y es normal que quiera aprender más. No deja de parecerse a su madre -Le sonrió-. Siempre te ha gustado explorar tus límites y descubrir cosas nuevas.
- Sí, supongo que tienes razón -Agachó la cabeza pensativa.
- Aun así, creo que estaría bien si intentaras investigar la forma de hacer un dispositivo que fuera capaz de ocultar los ki -Su hija la miró sorprendida-. Podía ser útil también para otras cosas como... no sé... ¿No ser detectados por posibles adversarios?
- Sssí... sí... estaría bien -Pestañeó-. Aunque ahora tengo tantos proyectos en marcha que no sé cuando podría hacerlo.
- También quería enseñarte algo. Si ya has acabado de comer, sígueme, por favor.
Bulma se levantó para seguirla hasta el piso superior. Bunny destapó un panel desconocido para su hija, en el pasillo de los dormitorios. Tecleó la contraseña de seguridad de la casa y se abrió una compuerta. Dentro había un arsenal de condones de todo tipo por estrenar- Por si os hacen falta más -Le sonrió con ternura, ladeando la cabeza.
Continuará...
