Una vida normal

Desde su conversación con Yamcha, había decidido centrarse por completo en los proyectos. Con más razón ahora que parecía que él parecía evitar trabajar con ellos. Realmente, su padre no mentía. Necesitaban toda la ayuda posible y él había elegido el peor momento para perder su interés. Claro que si Trunks necesitaba más atención de su padre tampoco se iba a interponer.

Con todo, habían avanzado bastante. Las correcciones de Vegeta les habían dado bastante ventaja con el proyecto de la nueva flota inter espacial de pequeño formato. Pero los otros dos proyectos, mucho más personales tanto para su padre como para ella, se estaban demorando en su ausencia.

Krilin también la había llamado, añadiendo más presión. Estaba preocupado por A18, pero ella tampoco podía revelar nada del proyecto y mucho menos de sus riesgos. No era solo que A18 pudiera dejar de funcionar. Podía ser peor. Podía funcionar y borrar del todo lo poco que conservaba de la persona que una vez fue.

Eso, no se lo había llegado a explicar. Tenía un plan B, en ese caso, pero no estaba nada segura que fuera del agrado de la androide. Pensó que esa misma androide asumía el riesgo de dejar de existir. Ella se planteó que llevar a cabo el plan B, sería como haber contratado un royalty por sus servicios.

Sorprendentemente, Vegeta regresó al laboratorio una semana y media más tarde. Por suerte su padre no volvió a dejarles solos, paliando cualquier tentación. Aunque sí que estaba más preguntón de lo habitual con el alien. La sorprendía con los temas de los que le preguntaba al guerrero. Más de una vez temió que este se lo tomara a mal. Pero descubrió que ellos dos habían creado como una especie de extraño compañerismo. Él solía responder bastante bien a la curiosidad de su padre.

Les habló sobre alguna de las mitologías de su especie, sobre leyendas de las que tampoco estaba seguro respecto a cuanto tenían de cierto e,incluso, en una ocasión, su padre logró que les hablara de su propia madre. Se le hacía extraño imaginarlo como hijo, pues muchas de las descripciones, aunque fueran bastante frías y objetivas, mostraban, por las acciones de la mujer, que realmente, especialmente por parte de ella, existía una especie de lazo de afecto, casi humano.

Vegeta se empeñaba en decir que era lealtad a la sangre pero nunca utilizaba palabras como cariño, dolor, duelo, resentimiento. Y pese a ello, ella las sentía en cada una de las acciones que les describía de su tiempo bajo Freezer, respecto a su madre.

Cuando Goku se casó con Milk estaba convencida de que no era por afecto. Él mismo dijo que lo hizo porque pensó que se trataba de algo relacionado con la comida. Goku realmente, tampoco había manifestado abiertamente tener ese tipo de sentimientos. Siempre se motivaba por la lealtad que les tenía a sus amigos. Y cuando supo que en realidad no era humano, creyó entenderlo todo. Pero ahora empezaba a replanteárselo de nuevo.

Milk volvió a quedarse embarazada durante los combates. Quizás sí que sintiera algo por Milk que él interpretaba como lealtad. Y en ese caso ¿No sería posible que Vegeta también fuera capaz de sentir algo parecido? Pero por otra parte ¿Qué persona prefiere permanecer muerto a estar con aquellos a los que se supone que ama? ¿O a los que les tiene lealtad? Goku no era precisamente el mejor ejemplo de compañero. Nunca entendería a Milk.

- ¿Y tu padre tenía más esposas? -Cuando escuchó a su padre creyó que se había vuelto loco-. Bueno, suponiendo que estuvieran casados o algo parecido a lo que hacemos nosotros ¿Teníais equivalentes a eso?

- No. Hay... Había un ritual de unión -se corrigió-. Pero no era algo público. El ritual solo se realiza, realizaba, entre la pareja. Solo una vez en la vida -Ella recuperó una respiración que había contenido.

- Pero, entonces ¿Cómo sabían quien estaba unido a quien? -Insistió su padre, mientras le pasaba otro juego de pruebas. Vegeta las testeaba con minúsculas bolas de energía- ¿Llevaban algo parecido a nuestros anillos, brazaletes o tatuajes?

Vegeta se lo quedó mirando más serio de lo habitual. Aquel momento le pareció una eternidad. Empezó a temer por la vida de su padre. Él volvió emitir nuevas micro bolas de energía y creyó que no le contestaría- No lo recuerdo.

Su padre dejó el tema y volvió a centrarse del todo en el trabajo. Pero ella tuvo la sensación de que Vegeta les estaba mintiendo. Pero ¿Por qué? No había tenido ningún problema con las preguntas anteriores.

Las siguientes semanas conservaron la rutina que tenían establecida, desde que él exigió entrenar a su hijo y posteriormente empezara a trabajar con ellos.

Ella, como siempre, pasaba la mayor parte de la mañana con el pequeño, jugando y enseñándole en casa, hasta que le tocaba entrenar con su padre y a ella empezar su trabajo de laboratorio.

Se comía en familia y por la tarde Vegeta volvía a entrenar con su hijo. Ella y su padre trabajaban en otro proyecto donde él no participaba, hasta que él dejaba el pequeño con su abuela. Entonces, trabajaban los tres en los demás proyectos hasta la hora de cenar y ella volvía a pasar el resto del tiempo con el pequeño.

Le daba la cena y lo bañaba. Él le explicaba, a su manera, lo que iba aprendiendo, cada día, con su padre y los juegos con su abuela. Luego ella le explicaba un cuento o le cantaba hasta que el pequeño se dormía en su regazo. Sus padres solo la habían substituido las pocas veces que había estado con Yamcha o con Vegeta, en las anteriores semanas.

Esa misma noche, después que Trunks se quedara dormido y ella lo arropara, se lo encontró en el pasillo. Le dio la impresión de que la había estado esperando. Pero en cuanto ella le devolvió una interrogativa mirada, él se dio la vuelta y entró en su habitación sin decirle nada ¿Qué demonios había sido aquello?

Tras empezar las pruebas con A18 volvió a pasar, ocasionalmente, durante varias semanas. En una de ellas, ella le preguntó si pasaba algo o quería algo, evitando dar la impresión de querer seducirlo. Él no la había vuelto a buscar y ella lo prefería así. No respondió a su pregunta tampoco.

Por otra parte, ella misma estaba desarrollando una relación de confianza con A18. Cada vez le costaba más verla solo como una máquina y tenía la impresión que empezaba a comprenderla mejor. El miedo a errar en el proyecto se hizo mayor. A18 no era como cualquier otro cacharro que ella diseñara y había mucho más en juego. La felicidad de su amigo, el uso positivo de una nueva tecnología y una nueva y extraña amistad.

Continuará...