Advertencia: Hay violencia, muerte y harto odio adelante. No es culpa mía, es culpa de los malditos Frey.
Y lo de siempre, ningún personaje es mío, todo de GRR Martin, excepto el monstruito Walder Frey junior.
Esta historia participa en el Certamen de los Originales, del foro Alas Negras, Palabras Negras. Y yo ocupe dos personajes canon, Walder El Negro y Catelyn Stark.
—Lo sabe. Mierda.
Walder llevaba meses con la Hermandad sin Estandartes. Al principio había sido difícil ganarse la confianza del grupo, pero cuando había matado a Merett con sus propias manos nadie había hecho demasiado escándalo. Incluso habían empezado a armar emboscadas con él como carnada, que habían demostrado ser bastante eficaces.
—Notch dice que vio a Walder El Negro merodeando el pueblo, hablando con los pobladores. No implica nada en especial, chico.
—No conoces a mi padre. Es un poco más astuto que el Frey promedio.
—Tu eres un Frey, chico.
—¿Y? Soy un idiota. No importa, ya verás que tengo razón. Ya lo verán todos y se arrepentirán.
Walder se alejó, arrastrando los pasos en dirección al río. Le frustaba de sobremanera que Thoros no le creyera. No era solo Thoros, también los demás dijeron que estaba exagerando y Lady Corazon de Piedra le ignoró. Ya entendieran cuando estuvieran luchando por mantener aire en los pulmones y con los pies separados del suelo. Ya entenderían, susurró para si mismo. Dioses, era agotador preocuparse por los demás.
Como si pudiese predecir el futuro con precisión escalofriante, el viento le trajo la voz de su padre, el que llamaban El Negro.
—Hijito queridooo, sal o mataré a todos tus amigos. Empezando por la Stark, que tengo aquí mismo. ¿Acaso te gusta este cadáver? ¿Los ojos muertos te recuerdan a tu mamita que se colgó?
Siempre tan delicado, padre. Sopesó sus alternativas. Podía perfectamente huir siguiendo el rio, nadie le había visto y que los demás se las arreglaran como pudieran. Era lo que se merecían por no creer sus advertencias. O podía entregarse, dejar que su padre le matara, porque no tenia dudas que su padre le mataría incluso primero que a los demás, y esperar que la distracción les sirviera a los chicos para armar un plan. Definitivamente era un horror esto de vivir en comunidad.
Comenzó a caminar de vuelta al claro, sobándose la pierna en un acto involuntario de ansiedad. Toda la hermandad estaba en el suelo, amenazada a punta de espada por unos sujetos que parecían los mercenarios usuales que empleaba su padre cuando quería salir a matar en grupo.
—No será que a ti te recuerdan a Madre, Walder—dijo mientras salía del bosque, acercándose lentamente hacia su padre con las manos en alto. Remarcó el Walder con tono desdeñoso—a los demás los puedes engañar y jugar al rol de macho todopoderoso, pero a mi no. Se que te mueres de miedo por las noches pensando en ella, pensando en la maldición que te tiró antes de matarse, convenciéndote a ti mismo que no puede ser cierto. Era solo una mujer tonta, que te dio un crío, pero uno raro, mal hecho, que no te sirve para de una vez por todas adueñarte del puesto del viejo. Pues, te tengo una noticia.
Su padre, que aún tenía su cuchillo apretado contra la garganta de Lady Corazón de Piedra, le miraba con una expresión calculadamente indiferente que Walder conocía muy bien. Sin embargo, le traicionaba la fachaba una vena que crecía peligrosamente en su frente, latiendo de ira.
—Eres el crío más odioso que he conocido en la vida y ya va siendo hora de que te dejes de hablar. Pero primero mataré a esta puta—gritó, mientras le rebanaba la garganta a la Stark.
Walder no pudo evitar pensar lo poco creativos que eran los Frey para matar gente y se río en su interior.
—Y luego…—exclamó mientras lanzaba un mandoble brutal hacia la cabeza de su hijo. Walder lo esquivó con facilidad y se puso al costado de su padre, desenvainando su espalda corta para traspasarle la yugular. El Negro, sin embargo, reaccionó con rapidez al cambio de dirección, parando su golpe con mano y obligándole a soltar la espalda—te mueres, asqueroso gusano.
—Ah, ¿sí? Pues no estoy tan seguro—con la mano que tenia libre, Walder hijo desenvainó su navaja y comenzó a apuñalar a su padre repetidamente en el bajo vientre.
Walder padre cayó al suelo, desangrándose con rapidez. Sus ojos abiertos miraban con pavor la hondura de la noche, como si estuviera viendo a Barbara Bracken frente a él una vez más. Walder hijo le observó morir y se sintió liberado y feliz. Una vez que se aseguró de su muerte, se unió a la batalla entre su grupo y unos perplejos mercenarios.
Era la primera vez que se sentía tan feliz de estar vivo.
Notas post historia: Al principio pensé que Walder El Negro trabajaba solo, pero luego me parecio un poco idiota ir tu solo a matar a más de 10 personas y pos, no. Walder El Negro podrá ser un Frey, pero no es idiota.
Si Lady Corazón de Piedra revive o no, será tema de otra historia.
